Doble Cumpleaños.

Se acercaba el cumpleaños de las Gemelas y todos en la casa Periwinkle estaban entusiasmados. Incluidas las niñas, quienes, aunque aun eran muy pequeñas para ayudar, rompían papeles y los lanzaban al aire como si fueran confeti.

Las Gemelas y Mamá Dalia estaban en la cocina, preparando los bocadillos. El Señor Cícero y los muchachos, arreglaban la casa para lo invitados. Tomelilla se encontraba en el invernadero, escogiendo las mejores flores.

Yo por mi parte, tenía uno de los trabajos más duros. Cuidaba de las niñas.

Y en verdad era duro.

—Rosy, no molestes a tu hermana.

Rosy, que se había cansado de arrojar los trozos de papel, ahora se los lanzaba a su prima.

—Cath , no te comas eso.

Cath, por su parte, había decidido probar unos cuantos papeles que se veían muy brillantes.

—Rosy, Cath, suéltenme.

Ahora las niñas estaba peleando, por mí. ¡Casi me arrancan las alas!

—Este trabajo es muy peligroso.

Exclamé luego de liberarme del "abrazo" mortal de las niñas.

—La próxima vez pido un aumento.

Mientras me recuperaba, alguien llamó a la puerta. Como los hombres e la casa estaban ocupados moviendo los muebles, las mujeres Periwinkle estaban en la cocina, me ofrecí para abrir la puerta. Me dejaría descansar un poco de mis niñas arranca alas.

—¡Yo voy!

—Gracias Felí.

El Señor Cícero siempre tan amable, sonreí.

—Voy volando.

Amablemente fui a atender la puerta, a ver a los invitados que llegaban para la fiesta de mis Gemelas. Aunque llegaban con dos horas de adelanto, quería ver quieres eran los entusiastas.

—¡Hola Felí!

Era la que conocí como la niña más increíblemágicamente amable de todo Verdellano y sus alrededores, Shirley Poppy, quien lucía el mismo precioso vestido floreado con que la vi, la primera vez. Y no venía sola, sus hijas venían con ella. Las gemelas rubías, aun más idénticas que mis propias gemelas.

Verlas me hacia sentir nostálgica, en aquellos días cuando de niñas, era imposible distinguir a Vi de Babú. Eso hasta que Pervinca decidió cortarse el cabello y siempre llevarlo corto, para no ser confundida con su hermana.

—Saluden niñas.

Ya esperaba yo, todo un discurso de ambas niñas, de vuelta en aquel idioma tan extraño. Pero no sucedió, al contrarió, fue un saludo corto y… ¡que pude entender!

Ola Ada… —habló una de las niñas.

…Ada Felí —terminó la otra.

—Ho-hola niñas.

Estaba muy sorprendida y Shirley lo notó, sonreía más que de costumbre.

—Vallan a jugar niñas, yo ya las acompaño.

Ambas niñas corrieron a donde estaban mis niñas y entre las cuatro, hicieron más "basura" y la regaron por toda la sala. Yo seguía perpleja de haberlas entendido.

—La-las en-entendí.

—Si y créeme que fue muy duro enseñarles eso.

—¿Enseñarles a hablar en español?

Me sentía muy extraña preguntando acerca de aquellas niñas. Pero mi curiosidad de Hada era muy grande.

—En realidad, ellas hablan… lo discutimos luego, si. Molly se quiere comer el juguete de una de las niñas.

—¿Comer?

Volé a evitar que una de las hijas de Shirley se almorzara el soldadito de madera, que le había tallado Grisam a Cath. Por suerte se la pude quitar. Por desgracia, Rosy aprendió de las mayores y me intentó chupar.

—¡Felí!

Gracias a la ayuda de Shirley, pude salir bien librada, salvó por un poco de saliva por toda mi ropa. Luego de acostar a las cuatro niñas, pude descansar un momento. Aunque no lo desperdiciaría durmiendo.

Tenía al Poder Absoluto junto a mí, podía preguntarle lo que deseara.

—Shirley —pregunté tímidamente.

—Dime Felí —ella solo sonrió, parece que sabía lo que vendría—. No son lindas.

Yo asentí, las gemelas y mis niñas dormían todas juntas en la cama de Babú. Ya que la cama de Vi, estaba aun revuelta y llena de la ropa de la mañana.

—Shirley, sigues siendo el Poder Absoluto.

—Déjame revisar.

Shirley hizo un leve movimiento de manos y todo a nuestro alrededor se transformó. La habitación, las camas, la casa, el patio, incluso las personas desaparecieron y en su lugar, estábamos en el campo de flores más bello que vi alguna vez.

Las cuatro niñas seguían presentes, solo que durmiendo sobre un enorme y mullido colchón de pétalos.

Estaba maravillada.

—Si, aun lo sigo siendo.

Las Gemelas de Shirley habían despertado al sentir el poder de su madre y empezaron a recoger flores. Shirley sonrió al tiempo que con otro movimiento de manos, todo desaparecía y volvía a aparecer la casa como estaba. Las Gemelas, que habían estado armando un collar de flores, se enojaron al ver que sus flores se fueron.

—Disculpen, no me di cuenta.

Shirley tomó algunas flores de su vestido y se las dio a sus hijas. Las gemelas estaban muy felices ante el truco de Shirley. Era un lindo hechizo, únicamente Shirley podía hacer algo así. Pero admito, le había visto hacer hechizos aun más grandiosos.

Como uno en que, para invadir una fortaleza que los chicos habían hecho cuando las gemelas habían cumplido trece, transformó a todas las chicas en chicos. Para engañar el hechizo que habían puesto todos los chicos a la entrada de su fortaleza de: "No se admiten mujeres".

Fue una aventura divertida, aunque igual que siempre, Shirley no pudo permanecer con nosotros por mucho tiempo. Como dijo Tomelilla una vez: "El Poder Absoluto no puede vivir entre los mortales".

—Tienes dos hijas Sinmagia. ¿No les afecta el hecho de que vivan contigo?

Pensé que mi pregunta enojaría o entristecería a la siempre sonriente pelirroja, pero no. Me dedicó una sonrisa aun más tierna.

—Porque crees Felí, que Milly y Molly hablan de esa forma tan rara.

Me lo dijo entre susurros, las gemelas terminaros sus collares y nuevamente se acostaron a dormir.

—¿Pensé que eran de otro País?

—Si lo son, pero palabras como las que dicen, jamás las oirás… a menos que tengas los oídos al revés —bromeó la pelirroja llena de pecas.

—¿Al revés?

—Si, la próxima vez que las escuches hablar, fíjate con atención en cada palabra que digan. Milly no puede pronunciar palabras con "Y" o que suenen igual, usa una sola "L". Castillo para ella es Castilo.

Shirley acarició el cabello de una de sus hijas, luego le dio un beso e hizo lo mismo con la otra.

—Mientras que Molly, no puede pronunciar la doble "R". Toda palabra con esa letra, la pronunciará como si tuviera una "D", correr es coder para ella.

Me parecía lógico, los niños de tan corta edad, tienen problemas con ciertas letras. Incluso Vainilla y Pervinca lo tuvieron, por eso Vainilla terminó siendo bautizada como Babú por Vi.

—Estaré atenta la próxima vez.

Aunque no entendí a que debía estar atenta. Pero no quería lastimar a Shirley, se notaba muy feliz hablado de aquellas dos niñas, que para ella, eran como sus hijas reales.

—Por cierto, antes de que continuemos —interrumpió Shirley—. Debemos ver a las gemelas.

—¿Las tuyas o las mías?

—Hablaba de Vainilla y Pervinca, pero vale la aclaración. Además Milly y Molly están aquí con nosotros.

—Una aclaración Shirley.

—Dime.

—Tus hijas no tienen poderes, cierto.

Shirley solo negó con la cabeza.

—Son Sinmagia. Aunque hubieran sido mis hijas reales, no hubiera podido pasarles mis poderes.

—¿Por qué? El Poder Absoluto tiene sus límites acaso.

—No. Es solo que, me hubiera dolido demasiado no estar con ellas.

Shirley se inclinó y beso las mejillas de ambas niñas, antes de salir de la habitación.

—Sabes, ese cuarto sigue idéntico a como lo recuerdo.

—Verdad, no ha cambiado nada.

Junto con Shirley entramos a la cocina, Vi estaba metida de cabeza dentro del horno, sacando los bocaditos. Babú tan solo decoraba los que ya estaban listos.

—¡CHICAS!

No entendí porque, pero Shirley gritó muy animadamente. Pervinca se terminó golpeando con el horno al oír el grito de Shirley. Luego salió asustada y algo tiznada.

—¿Qué sucede? ¡Le paso algo a las bebes!

No aguante más y comencé a reír, ya entendía porque el grito de Shirley. La pobre Vi ahora tenía el cabello manchado de grasa.

—¡Qué sucede! Díganme.

—Cálmate Vi.

Al final tuvo que intervenir Babú, la pobre de Pervinca estaba más asustada que adolorida. Me sentí algo mal por eso, pero Shirley solo esbozaba una sonrisa de satisfacción.

—¡LAS NIÑAS ESTÁN BIEN! Están dormidas.

Fue lo único que respondió Shirley, proclamándolo como si fuera el heraldo de un rey. Pervinca quiso ahorcar a la pobre Shirley por el susto que le provocó.

—Yo la mato… yo la mato…

Era lo único que repetía Vi, muy enojada. Vainilla la sujetaba para que no cumpliera su amenaza. La pobre mamá Dalia solo suspiraba, mientras preparaba los demás platillos.

Luego me explicó Mama Dalia, que era algo común entre las chicas, el molestarse. Todo había empezado hace muchos años atrás, un día, cuando las chicas visitaron la casa de Flox y la joven brujita Polimón estaba haciendo suflés.

Las chicas llegaron armando un alboroto, en ese entonces estaban, Nepeta, Vainilla, Pervinca y Shirley. La pobre Flox salió muy asustada a ver que ocurría con sus amigas, pero ellas estaban tan divertidas discutiendo, que no atinaron a explicarle a Flox el motivo real de la pelea.

Al final, Flox se olvido por completo de la comida y esta, terminó incendiándose. De no haber sido por los poderes de Shirley, hubiera sido un caos aun mayor.

Desde ese día, las chicas tratan de arruinar la comida de las demás.

—Ya esta cobrado mi pastel que arruinaste, Pervinca —sonrió mostrando los dientes, Shirley.

—Aunque no arruinaste nada, Shirley —comentó más para si misma, Vainilla.

—Esta bien, te perdonó esta vez, Poppy. Pero ahora nos tendrás que ayudar.

Shiley se quedó ayudando gustosa, yo salí, mis obligaciones en la puerta llamaban de nuevo. Esta vez era Flox, pero venía sola, bueno, venía con Pífano. Pero salí a buscar a su hijo o a su esposo, no los vi.

—¿Buscas a alguien hadita?

Preguntó burlonamente la bruja de los colores.

—Olvídalo Felí, se quedaron en casa. No vendrán a hacer trabajo de niñas.

Respondió calmadamente Pífano.

—Es por eso que nos enviaron a nosotras para ayudar.

Flox lucía una mirada pícara, luego entendí lo que pensaba hacer.

—Ya se te adelanto Shirley. Le pegó un susto tan grande a Pervinca que, su cabello cambio de color.

No era realmente lo que paso, aunque en realidad si se había tiznado, así que tampoco era tan falso. Flox muy intrigada entro a la cocina, luego escuché gritos, risas, más gritos y por último, un silencio que me asusto. Luego regresaron las risas.

—Fiu.

Suspiré aliviada, Pífano solo rió.

—Aun no te acostumbras a tus nuevas chicas, Felí.

—No. Como te fue a ti, acostumbrándote con Flox.

—Te refieres a lo de mi remplazo para Devién —yo asentí—. Docesutilessoplosdeviento era un hada extraordinaria, pensé que me sería imposible reemplazarla. Todas las historias que oía de ella… ¡Parecía una leyenda!

Sujete la mano de Pífano para darle algo de valor y confortarla.

—Pero pudiste convertirte en la nueva hada de Flox. Mírate ahora, ni siquiera tuviste que regresar al Reino de las Rachas Templadas. Flox te pidió convertirte en el hada de su hijo.

—Sí, pero al comienzo fue duro. Muchas veces pensé en regresar a casa y que enviaran a otra Hada más experimentada. Era muy duro ver llorar a Flox por las noches, susurrando el nombre de Devién. Me dolía en el corazón.

—Pero lo conseguiste, te volviste su Hada y su Amiga.

—Fue duro, pero hermoso. Por cierto Felí, donde están tus niñas.

—Arriba, durmiendo. Con las hijas de Shirley.

—¿Las Gemelas? ¡Puedo ir a verlas?

Pífano lucía muy inquieta, yo solo accedí. Al menos habría alguien cuidado a las niñas. Así me quedaría tranquila cuidando la puerta y dándoles la bienvenida a los invitados.

—Ve y nada de andar despertándolas. Es muy duro hacerlas dormir.

—Entendido.

Por fin me pude quedar sola para pensar en tantas cosas, aunque no tuve mucho tiempo para mi misma. Los invitados empezaron a llegar uno por uno. Estaba muy feliz de recibir a tantas personas, hasta que llegó una que, no me agrado mucho.

—¿Scarlet Pinperbel?

—Y no te olvides de mi hija Violeta, querida.

Era ella en persona, en la Casa Periwinkle. La mismísima Ogresa hija, junto a Violeta, su hija. Pensé al verla, pobre del hombre que se caso con ella. La pequeña "cara de faisán" no era muy distinta a su madre. ¡ERA IDÉNTICA!

—No te quedes parada viéndonos, hada. Haznos pasar.