Ese día, en cuanto las hermanas Hiiragi llegaron a su casa, Tsukasa no hizo más que abrir la nevera para la comida. No había casi nada para cocinar, salvo unas tortillas precocinadas y una pizza de tamaño pequeño -también precocinada.

"Esta tarde tenemos que ir a comprar en el supermercado. Se nos está acabando la comida." Tsukasa informó.

"Bien..." Kagami respondió.

"¿Querrás pizza o tortilla, Onee-chan?"

"¿Tú qué querrás?"

"Bueno, a mí se me antoja pizza. ¿Te importa?"

"Para nada, no te preocupes. Me pido la tortilla."

"De acuerdo. Te aviso en cuanto esté lista."

"Sí..."

Kagami colgó su chaqueta en el perchero y fue escaleras arriba, se dirigió hacia su habitación. Allí se dejó caer en su cama y estar así durante unos minutos. Después alargó un brazo hacia el cajón de su mesilla de noche, lo abrió, y la mano de Kagami empezaba a temblar un poco...

...en cuanto cogió el móvil de la fallecida Konata.

Kagami cerró los ojos y se transportó en un evento del pasado, metafóricamente hablando. También llamado flashback.


Dos años atrás... En el primer aniversario de la muerte de Konata, unos cuantos conocidos y conocidas -incluyendo Kagami- estaban frente a la tumba de Konata, en el cementerio. Kagami puso en frente de su lápida un ramo de flores variadas, la mayoría de ellas eran rosas y lirios. Después Kagami se quedó en pie frente a la lápida meditando en silencio... y triste...

Poco después, una chica de estatura baja pelirroja, se aproximó hacia Kagami.

"Hola, Kagami..." La chica saludó, aunque con tristeza, evidentemente...

"Hola, Yutaka..." Kagami respondió a la prima de Konata.

"Quiero..." Yutaka se puso un poco tímida "Quiero darte una cosa..."

"¿Sí? ¿Cuál es?"

La chiquilla pelirroja metió sus manos en uno de sus bolsillos de su abrigo oscuro. De ahí sacó un teléfono móvil.

"E-es de..." Yutaka tartamudeó al principio "Es de Onee-chan."

Kagami dio a entender que el móvil era de Konata "¿Es de Konata?"

"Sí. Te lo regalo."

"Oh, Yutaka, no tenías por qué hacer esto, sabes... Es parte de tu familia y..."

"Onee-chan te tuvo muchísimo aprecio. Ella me dijo eso días antes del... del accidente..."

Kagami, al escuchar esto, sintió una voz en su corazón. Era de Konata. Como una voz en off. Ella escuchaba "Coge mi móvil, Kagami, y recuérdame...". Tal vez Konata quería eso en caso de que le ocurriera algo a ella y Kagami esté sola... podría ser una posibilidad...

Kagami aceptó el regalo. Cogió el móvil que Yutaka tenía en las manos y se lo metió en uno de sus bolsillos del pantalón.

"Gracias." Kagami respondió.


Después de terminar ese flashback, Kagami buscó entre la galería de vídeos del móvil de Konata cierto vídeo que comenzaba a verlo... una... y otra... y otra... y otra... desde hace mucho tiempo...

Encontró el vídeo. Le dio al play.


El vídeo era una grabación de la misma Konata, que estaba grabando ella misma. En él salían sus tres amigas: Kagami, Tsukasa y Miyuki. Algo así como 5 segundos después, la cámara de volteó y enfocó a Konata.

"¡Hoy, señoras y señores, les presento a mis amigas en el primer día de clase!" Dijo Konata, actuando como una presentadora. La cámara se volteó de nuevo, y enfocó a Miyuki "Dime, Yuki-san, ¿cómo te sientes en este momento?"

"Me da vergüenza decirlo..." Miyuki respondió, un poco tímida "Estoy algo nerviosa, pero que yo sepa, esto es algo normal, supongo."

"¡Estupenda respuesta! Ahora la siguiente amiga." Konata enfocó la cámara hacia Tsukasa "¿Y tú, Tsukasa? ¿Cuántas crees que vas a aprobar este año?"

"¿Eeeehhh? ¡Pero estamos en el primer día de clase, es demasiado pronto para estar pensando en el final! ¿No?" Tsukasa respondió, un tanto alterada, por la pregunta.

"Ahora nos acercamos hacia mi amiga número uno..." Konata enfocó hacia Kagami "¡Kagamin! ¿Cuántas veces crees que harás comportamientos tsundere este año?"

"¡Oh, venga, Konata! ¡No me grabes!" Kagami se tapó la cara con la mano "Ya sabes que no me gusta que me graben. ¿Lo colgarás en Youtube o qué?"

"¡Ayy! ¡Me pillaste, Kagami-sama!"

Y se detuvo la grabación. Por lo visto, Konata apretó el botón de "detener grabación" al tiempo que Kagami averiguó las intenciones de Konata -en la grabación, se entiende.


...

Sniff...

A Kagami le soltaron varias lágrimas por los ojos. Siempre lloraba en silencio después de ver esa grabación.

"¿Onee-chan?" Tsukasa, inesperadamente, entró a la habitación de Kagami.

Kagami se secó las lágrimas rápidamente y se dio la vuelta para responder a su hermana "¿Sí, Tsukasa?"

"Nos vamos de compras."

"Vale. Voy enseguida."

"¿Qué te ocurre, Onee-chan? Estás roja."

Razón tenía Tsukasa. Normalmente, cuando una persona llora, su rostro se pone rojo. Eso mismo le pasó a Kagami.

"Meh... A lo mejor he pillado un resfriado..." Kagami respondió, sin querer preocupar a su hermana.

"Bueno. Vayámonos a comprar la comida, ¿sí?"

"Vale."


Tres horas habían pasado desde que Kagami y Tsukasa habían salido de su casa para comprar, hasta la hora de cenar, justo después de volver a casa con las bolsas de compra (llenas, claro) y poner casa cosa en su sitio.

Cuando terminaban de cenar, Tsukasa se puso a lavar los platos (el día anterior le tocó a Kagami lavarlos), mientras que Kagami se iba lavando los dientes y ponerse su pijama.

Kagami intentó leer un libro en su habitación para despejar las ideas que tenía en la cabeza... aunque sin éxito. Estuvo todo el tiempo pensando en Konata...

Cuando escuchó los pasos de Tsukasa aproximarse a su habitación, Kagami dio por hecho de que ella estaba por ponerse el pijama y meterse en la cama. Esperó unos pocos minutos y se levantó de su cama para entrar en la habitación de Tsukasa.

"Bueno, Tsukasa. Yo ya me voy a dormir. Así que buenas noches." Kagami dijo.

"Buenas noches." Respondió Tsukasa. En cuanto Kagami casi salió de la habitación, quería decirle algo más "¿Onee-chan?"

Kagami se dio la vuelta para escuchar a Tsukasa "¿Sí?"

"¿Por qué estás tan triste?"

La pregunta casi paralizó a Kagami por un segundo. "Creo que necesito algo de tiempo... para hacer que las cosas vuelvan a ser como antes..."

"Sabes, Onee-chan, lo que le pasó a Konata no fue culpa tuya." Tsukasa consoló a Kagami.

"... Buenas noches, Tsukasa."

Tsukasa entonces cerró los ojos y comenzó a dormir. Ella estaba tan cansada que durmió casi en 10 segundos... tal vez menos. Kagami sonrió. "Has hecho todo tu mejor esfuerzo, Tsukasa. Realmente te mereces este descanso..." Pensó ella.

Cuando Kagami estuvo a punto de abandonar la habitación, le llamó la atención cierto papel que estaba en el escritorio de Tsukasa. Kagami se acercó a él. El papel se trataba de un dibujo, hecho por Tsukasa.

En el dibujo, aparecían un autobús y un camión de transporte destrozados. Al lado estaba una ambulancia, y cerca estaban caricaturizadas Kagami, Tsukasa, y Miyuki en camillas con ruedas plegables. También estaba cerca una persona tendida en el suelo tapada con una manta, y de ahí salía un cabello azul. Se podría decir que aquélla es Konata.

Kagami se quedó paralizada al ver ese dibujo. Era el retrato del accidente traumático que supuso la pérdida de Konata. Volvió a dejar el dibujo en su sitio. Tensa, Kagami se dispuso a abandonar la habitación de Tsukasa, no sin antes cerrar la puerta lentamente.

Sin más que hacer, Kagami se cayó desplomada en la cama de su habitación y se quedó dormida minutos después.


Kagami se despertó. Estaba desmayada en la calle con una lluvia tormentosa a oscuras, tenía su ropa habitual de calle (la ropa antes de ponerse el pijama). Se levantó del suelo y notó algo en su mano. Era una foto rota... Una foto rota de su hermana... Kagami sólo se limitó a andar lentamente y de forma extraña, como si fuera un psicópata perturbado... hacia un camino sin rumbo.