Las hermanas Hiiragi estaban sentadas en un banco de un parque. Era un día nublado, eran las 4:15 de la tarde, estaba muy poca gente en el parque; sólo niños jugando a los columpios, al carrusel y a los balancines, entre otras cosas; y ancianos sentados en otros bancos admirando la infancia que se apreciaba en el parque.
Tsukasa estaba hojeando un libro de la universidad, mientras Kagami estaba sentada con la mirada fija en el suelo, en el rostro se apreciaba que estaba deprimida. Tsukasa se dio cuenta se esto último y trató de romper el hielo con Kagami:
"Onee-chan, ¿te pasa algo?" Tsukasa preguntó.
La pregunta de Tsukasa casi paralizó a Kagami, no obstante, ésta decidió mentir para no hacer preocupar a Tsukasa "No, todo va bien..."
"Es Kona-chan, ¿verdad?"
"..."
"¿Onee-chan?"
"Voy a comprar el periódico..."
Kagami interrumpió la conversación drásticamente levantándose del banco y dirigirse al quiosco para comprar el periódico del día. Luego volvió al banco donde estaba con Tsukasa y comenzó a leer el periódico.
Tsukasa pensó que Kagami no estaba dispuesto a hablar sobre Konata, pero no era algo para ignorarlo. Sin embargo, decidió que era un tema para hablarlo en otro momento. Seguía leyendo su libro.
Kagami hojeó página por página hasta detenerse en un artículo que le llamaba la atención:
-EL ASESINO FOTOGRÁFICO ATACA DE NUEVO-
Anoche se encontró el cadáver de una joven asesinada de 17 años de edad en un chiringuito abandonado. Fue tiroteada, y, a pesar de no haberse encontrado balas en el cuerpo, la autopsia garantizaba que las marcas de disparo eran de un modelo cualquiera de una escopeta. [...]
A Kagami se le pusieron los pelos de punta al leer el texto de la noticia. Disimuladamente ella lo tiró al suelo hacia un arbusto cercano sin que le viera nadie; ni a ella y al periódico.
"¿Onee-chan...?" Tsukasa notó el rostro asustado de Kagami "¿Estás bien?"
"Estoy... Algo nerviosa, eso es todo..." Kagami respondió casi tartamudeando.
"Ya veo..." Tsukasa miró alrededor del parque y miró unos columpios libres, sonrió y le hizo una propuesta a su hermana Kagami "¿Por qué no nos columpiamos, Onee-chan?"
Kagami no parecía muy animada para hacer esto "Yo lo agradezco, pero no me siento entusiasmada en este momento..."
"Venga, Onee-chan... Aunque sea para rememorar los viejos tiempos..."
Algo inusual aparecía en la mente de Kagami... Nostalgia. De algún modo, aceptó la propuesta de Tsukasa.
"Vale, de acuerdo..."
"¡Bien! ¡Vamos a pasárnoslo como nunca!" Tsukasa exclamó entusiasmada a la vez que se levantó del banco y ocupó un sitio de los columpios. Kagami hizo lo mismo, poniéndose al lado de su hermana.
Kagami y Tsukasa se estuvieron balanceando en los columpios durante un par de minutos. Tsukasa se lo estaba pasando bomba, y Kagami... bueno, ésta le siguió la corriente a su hermana para que no se sintiera sola.
Aunque... Kagami notó un cosquilleo en su cuerpo...
Cerró los ojos...
Cuando Kagami abrió los ojos, un camión grande estaba en marcha en contra de ella, como si fuera a atropellarla; afortunadamente, Kagami tuvo reflejos rápidos y pudo esquivar de un salto el camión.
"¡Dios mío! ¡Menudos domingueros!" Kagami pensó para sí misma.
Cuando se relajó y vio que el camión pasaba de largo, examinó detenidamente su entorno.
Se encontraba en el mismo sitio de sus alucinaciones, hacía una lluvia muy intensa, era de noche, pero lo más importante fue que Tsukasa no estaba a su lado.
"¡TSUKASA!" Kagami empezó a desesperarse y gritó "¡¿DÓNDE ESTÁS?"
Así fue Kagami. Corriendo de un lado para otro en calles desdonocidas cercanas hasta reconocer el parque donde estuvo con Tsukasa.
"¡TSUKASA!"
Entró en el parque, pero no divisó a su hermana. Sólo vio su libro con sus apuntes y su teléfono móvil. Kagami no creía que Tsukasa iba a dejar sus apuntes ahí tirados, y menos su móvil.
Aunque...
"¡¿Y si estuviera en casa...?" Kagami pensó "¡Tengo que ir allá, vamos!"
Kagami corrió a toda velocidad hacia su casa con la esperanza de ver a su hermana sana y salva...
Kagami llegó a casa corriendo. Abrió de golpe la puerta principal, y buscó de manera intensa a Tsukasa en el piso bajo: el salón, la cocina y comedor, el cuarto de la lavadora, el jardín trasero... pero no encontró a Tsukasa. Kagami subió rápidamente por las escaleras y revisó en todas las habitaciones...
pero siguió sin encontrar a Tsukasa...
Kagami salió de la casa, agotada, se arrodilló en la calle... Observó en su mano derecha una foto rota de su hermana Tsukasa...
"¡TSUKASAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!" Kagami chilló.
Y ahí se quedó Kagami, llorando desconsoladamente en mitad de la solitaria calle...
