Apenas escucharon a la distancia como el auto aceleraba y salía disparado por la carretera, Damon se levantó maldiciendo a la bruja, casi a gritos y sacudiéndose las ramitas y hojas de la ropa. Más allá, Alaric sacaba de su pierna un afilado y grueso trozo de madera que se le había clavado al caer contra la copa de un árbol, la sangre escapaba a borbotones de la herida y manchaba su jean pero momentos después la fea herida había sanado por completo. Por otro lado, Stefan intentaba arreglar su brazo, el hueso se había fracturado y había atravesado su piel, gotas de sangre se deslizaban por su antebrazo para caer al suelo del bosque.

Sin mediar palabra Damon ayudó a su hermano, poniendo el hueso en su sitio nuevamente, logrando que sanara limpiamente.

Nadie había pronunciado palabra aun y un tenso silencio se instaló en el aire. Damon suspiró cansinamente, la había cagado, eso lo sabía y también sabía que ellos lo culpaban a él y estaban más que cabreados. El que aun no le dirigiesen la palabra era prueba de eso, en realidad, hasta tenía miedo de lo que podrían acabar diciéndole, por sus imprudencias.

-Esto no nos ha salido muy bien.- dijo Ric, rompiendo el incomodo silencio.

-Parece que no…- estuvo de acuerdo Stefan fulminando con la mirada a su hermano.

Damon puso los ojos en blanco -Esta bien chicos, se que la jodí.- respondió. –Soy yo! Ya me conocen! No puedo evitarlo! Siempre arruino las cosas.- añadió acido.

-Tal vez tienes razón, pero esto…nunca debí de proponer esta idea, después de todo, creo que estamos muy viejos para esto.- respondió Alaric.

Damon y Stefan sonrieron.

Alaric tenía razón, al fin y al cabo, ya sus vidas habías sido como una permanente despedida de solteros, y a estas alturas de su existencia, no tenían nada que probar, nada nuevo que experimentar.

-Esto fue una locura…las chicas, a ellas les queda mejor esta gracia, no a nosotros.- dijo Stefan.

Damon cabeceó –Tal vez podríamos ser parte de su despedida de solteras…ya sabes, como strippers…- bromeó con un movimiento sutil de sus caderas.

Stefan rió y Alaric hizo una mueca y dijo: -Esa era una imagen que no quería en mi mente…- respondió.

Se quedaron en silencio por un minuto, pensando, hasta que Damon dijo: -Entonces que hacemos? Podemos seguir o regresar, la decisión final…-

Se miraron entre ellos y una idea se formó en la mente de Damon. -Tengo una idea…- advirtió con una sonrisa ladeada.

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El atardecer cayo rápido sobre el horizonte, justo frente a ellos, el auto iba sobre los cien kilómetros por hora y el viento revolvía sus cabellos.

Stefan y Caroline compartieron una romántica mirada, desde sus posiciones, ella en el asiento del conductor y el de copiloto. Atrás de ellos, Elena y Damon mantenían sus manos entrelazadas y sonrisas en sus rostros.

Al final, habían decidido llamar a sus prometidas para que fueran por ellos, y Alaric, había decidido quedarse atrás sabiendo bien que esa sería una escapada de dos parejas donde él no tenía nada que hacer, era mejor quedarse cuidando a Jer…

Mientras las parejas iban directo a su escapada romantica en las vegas.

Lo que pasa en las vegas, se queda en las vegas.