Subo capítulo ahora porque después lo olvidaré, seguramente.
¡Hay buenas y malas noticias!
Las buenas son: Estoy comiendo cereales, tengo -tenía- té, escribí el capítulo 10 ayer.
Las malas son: Me duele el estómago, ya no tengo té, no he pasado el capítulo al pc y me duele tanto el estómago que me voy a suicidar para no sufrir más, así que los dejaré con la duda bwajaja (?)
Ok, no. Perdón; es que me desperté a las 9:30 y estoy muriéndome de sueño.
IX-.
Mientras esperaba que ese "algo" para arreglar las cosas llegara, estaba sentado en el salón jugando con un lápiz. Ignorando las clases de matemáticas, como siempre.
Estaba distraído, molesto conmigo, preocupado por lo que podría pasar luego y luego estaba doblemente molesto conmigo.
Llegó Seb a mi lado a hacerme conversa (N/A: No sé como será la sala de clases en su país, pero en las horas de clase en cualquier colegio que estés en Chile, todo el mundo se para a conversar con sus amigos). Lo ignoré por completo y me empezó a tirar el cabello como un infante que quiere atención.
-¿Qué? –le pregunté por fin; me miraba curioso- Estoy más que castigado, así que no creas que te acompañaré a alguna fiesta.
-¿Ni siquiera a la feria de dulces el jueves?
-No.
-¿Ni siquiera por regalices y Lilys?
-¡No! Ahora ve a sentarte que te echarán de la sala –le dije- y no vuelvas.
-¿Eh? Estás… horrible, ¿hablaste con Nor? –preguntó ignorando olímpicamente mi advertencia.
-No, es por eso que estoy así. Después te cuento, pero ya lárgate.
-Bien, bien, me voy –dijo y se fue a sentar a su puesto, quedaba al otro extremo del mío.
Hasta el receso, fue lo más aburrido que haya experimentado en mi vida. Era incluso peor que el resto de las clases de matemáticas.
-Bien, suéltalo –me acusó Sey- ¿Qué diablos te pasa?
-Nor me castigo, ¿da?
-…-silencio de todos.
-¿Qué?
-¿Da? ¿Le debes dinero a ese ruso de nuevo? –preguntó Seb.
-Oh, no. Es que ahora es lechero, ¿saben?
-…-más silencio.
-¿Qué? Ya dejen de hacer eso.
-¿Qué te pasó?
-Nor me castigó… bueno, estamos en malas. Exageradamente mal, diría yo.
-Eso es terrible –dijo Lily-, ¿tiene arreglo?
-Yo creo, pero me da miedo incluso mirarlo. Es... no sé. Ni siquiera quiero volver a casa.
-¡Entonces…! –iba a sugerir Seb.
-No iremos a ninguna fiesta –dije y siguió con la cara iluminada- NI feria –y sus ojos se apagaron.
-Amargado –murmuró.
Entramos a clases de nuevo. Ahora biología, después química. Odio la ciencia… En resumen: no me gusta casi nada. Bueno, no se tocó el tema en todo el día, excepto cuando nos estábamos yendo.
-Bien, nos vamos nosotras –anunció Seychelles, refiriéndose a ella y Lily- cuídense, espero que no los rapten.
Y salieron. Me quedé en silencio barriendo la sala, ya que esa semana me tocaba el aseo, Seb se quedaba a esperarme.
-Son todos unos mugrosos aquí… -susurré, hartado.
-Sí que lo son. Isu-chan, vamos a relajarnos a mi casa, ¿quieres?
-Seb-chan –le dije burlón-, ¿qué parte de "Estoy más que castigado", aún no te queda claro?
-"Castigado" –contestó-, vamos, no puede hacerte nada.
-¡NO LO HARÉ! ¡Ya deja de presionarme, maldita sea, tengo suficientes problemas para que me involucres en otro! –le grité como nunca antes lo hice en toda mi vida a alguna persona- Y por si eso fuera poco, ¡todo esto es tú maldita culpa!
-¿Qué? Eso no es cierto, ¡yo no fui el que le mintió a su hermano! –gritó-, sólo me echas la culpa a mí porque no tienes una excusa con la que defenderte, ni si quiera tienes una mentira que inventar como siempre.
-Maldición Seborga, ¡te odio! Vete, no te quiero ver más. Tú me dijiste que fuera a fiestas contigo, que me metiera en esta vida de mierda, eres un maldito demonio. Te odio.
Tomé mis cosas y salí. No quería verlo, no quería nada, quería desaparecer y que nada existiera. No recordar nada.
Como a la mitad de camino a mi casa, me senté en una banca del parque, necesitaba pensar. O tal vez pensar sólo me destruiría más…
Para empezar, mi hermano me odiaba cada día más y ahora le había dicho a mi mejor amigo que lo odiaba. Sabía que a veces era frío con la gente –cortesía de mi hermano-, pero según recordaba, nunca le dije a nadie que lo odiaba. Debí estar demasiado estresado para hacerlo esa vez.
Me embargaron un montón de sentimientos negativos hacia mí mismo y hacia el mundo. Estaba todo mal… o así lo sentía. No pensaba con claridad.
Decidí irme por fin a mi casa. Aunque no cambiaría mucho. Sólo que habría un silencio de ultratumba que nadie, absolutamente nadie disfruta.
Bien, ya pueden matarme por darle tantos problemas a Ice -w- No me mates Isu, yo te quiero Uu.
