Holi~ (?) Ay, soy tan tan hueca. Bueno, la cosa es que hay cierta personita, que no diré que es LunaraKaiba, que me incitó a subir el capítulo ahora mismo -w- Lo malo~ es que no tengo el 11 aún 8DDD Así que se joden la vida si es que no lo escribo ahora -w- Lo que si haré, así que no hay de qué preocuparse.

Me iré de vacaciones la próxima semana *O* Creo que ya lo dije y sino, es para que sepan e-e


X-.

-Llegué –dije al cruzar la puerta. Me extrañó no ver a mi hermano leyendo en la sala.

Subí a mi cuarto a hacer los deberes. Aunque en ese momento, sólo quería morirme.

-Me volveré emo a este paso… -susurré.

-No te cortes las venas ahora, Is –dijo alguien a mis espaldas. Era Nor- Iré donde Dinamarca. No salgas y no quemes la casa.

-¿Tú no estabas enojado con él?

-Son cosas de trabajo. Tú sólo obedece, ¿quieres?

-…bien –supuse que después de todo lo pasado, sólo podía resignarme y portarme bien.

Nor salió y me tiré a la cama. Puffin llegó a mi lado.

-¿Sabes? Mi vida está siendo una mierda –le dije. Estaba loco, ¡hablaba con un ave! Pero pareció entenderme, ya que hizo un sonido algo extraño y se acurrucó a mi lado, como dándome consuelo.

Noruega volvió tarde. Yo ya había hecho mis trabajos escolares y aún no lograba dormirme. A propósito, es culpa de Den que tengan que trabajar juntos…

Pasada la medianoche, me dormí.

El día siguiente, en el colegio, ni siquiera crucé una mirada con Seb. Las chicas nos preguntaron que pasó, pero ninguno pudo disculparse con el otro por algo llamado orgullo, que por cierto; lo odio más que a las matemáticas.

Y el día pasó así, monótono, aburrido. Con un montón de esas clases de mierda que no quieres ni ver en una película de escolares.

Cuando iba camino a casa, me encontré con Dinamarca. Iba sonriendo como imbécil por la vida.

-¡Ice! –gritó-, ¿cómo estás? Ayer vi a Nor, ¿sabes?

-Lo sé. Sólo por trabajo.

-Sí. Era aburrido, ¡no podía decir nada sin que me hiciera callar!

-Den, nunca dices nada sin que te haga callar…

-Cierto. ¿Y qué cuentas?

-Llegué tarde cuando fui a tu casa y estoy castigadísimo.

-Oh… ¡ah, bueno! Necesito que vengas a mi casa para hablar cómo le diremos a Noru.

-¿Qué parte de "castigadísimo", no entiendes? –diablos, ya estaba como Seb este tipo.

-Sólo será un rato, a demás, hoy Noru tenía mucho trabajo –al fin dejó de gritar, pero su sonrisa boba seguía ahí. Pareciera que la habían pegado con la gotita.

-Bien, pero si tengo problemas será tú culpa.

-Si, si, como sea –y diciendo esto, literalmente, me arrastró a su casa.

Y cuando llegamos, comenzamos a discutir lo que le diríamos a Nor.

-Pero debes decirle tú…-le dije.

-¿Tienes miedo? ¡No te preocupes! El rey te ayudará. Pero no puedo decirle yo… bueno, ¡hahaha! –tocaron el timbre, ojalá no sea el lechero- Voy a abrir, sírvete algo si quieres, para mí, café.

Lo miré de malas y me fui a la cocina. Escuchaba unas voces a lo lejos. Eran Den y otra voz que tenía acento... ¿francés?

Llegué a la sala con el café y regaliz (N/A: Si, Dinamarca compró) y encontré a Den sentado en el sillón junto a un tipo de pelo rubio y ojos azules. En los sillones continuos, había un chico moreno de ojos verdes y un albino de ojos… rojos. Qué raro.

-¡Oh, Ice! Lo siento, no tenía planeado esto –dijo tomando su café- Él es Francis, Antonio y Gilbert.

-Bonjour, mon chéri ami –dijo el francés. Me pareció que a penas te veía, te tenía confianza. Era algo raro. Sólo levanté la mano para saludar.

-¡Hallo! Yo soy ore-sama, kesesese –dijo el albino, que le había quitado el café a Den – Café para ore-sama, ¿ah? Danke!

Antes de darme tiempo de contestar cualquier cosa, el tercer tipo se adelantó.

-¡Hola! Me llamó Antonio, dime Toño y…

-Danemark –llamó el francés- invité a algunos amigos, ¿no te molesta?

-¿Qué? No, no es que me moleste, Fran, pero hoy estaba ocupado… debía hablar con Ice y… -no supo continuar y me miró arrepentido- Islandia, lo siento.

Bien, eso era raro. Dinamarca disculpándose; eso sólo se ve una vez a las miles. Y antes de decirle cualquier cosa, Francis me interrumpió nuevamente. Esos tres tenían algo por interrumpir a la gente.

-Islande, mon ami, pardon. No sabía que tuvieras que hacer con Den hoy. ¿Te molesta si llegan unos pocos desconocidos?

-Está bien. Puedo irme; tampoco tenía planeado venir.

Y eso dije. No importaban unos pocos. Pero… eran como cien en la casa gigante de Den. Y armaron una fiesta al poco rato.

-Dinamarca –le llamé cuando lo encontré entre la muchedumbre. Era tanta gente que a penas lo distinguí. Lo vi cerca de la puerta de entrada –Se supone que serían unos pocos. Yo me voy.

-Debería ir a dejarte –me contestó, medio preocupado-, pero si dejo a esos 3 a cargo, me queman la casa. Lo siento.

-Bien, entonces…

Iba a decir adiós, cuando se abrió la puerta. No presté mayor atención, porque podría ser cualquiera de los que estaba en el patio.

-Dinamarca, olvidé unas cosas ayer y veo que tienes una…

Pero esa voz. Tan conocida y gélida. Su mirada fría se convirtió en una de inmensa decepción al encontrarnos. Nunca lo vi así.

-Islandia…

Esa voz… era de Noruega.


Yeah, mátenme (?) Juro que tendré el próximo luego, please, tengan paciencia Uu