Hola gente~ Bueno, al fin traigo el 11, que me crean o no, lo tuve que hacer 3 jodidas veces. La primera vez, no guarde los cambios, soy una idiota (?), la segunda vez -o sea, hoy como a las 1 de la mañana-, se cortó la luz, en 9 regiones! e-eU aunque no sé porque fue, si alguien sabe, dígame; aunque después seguí el cap. Hoy cuando lo iba a pasar, hice algo distinto y así quedó. Esta fue la tercera vez xD me dejo de aburrirlos y al cap!


XI-.

Cuando nuestras miradas se cruzaron, pude notar su furia. Sus ojos azules nunca me habían mirado así; tan llenos de decepción y tristeza. No dijo nada, e incluso olvidándose de lo que había ido a buscar, se fue.

-¡Nor…! –gritó Den. Yo le detuve- ¿Is?

-Yo iré, gracias por todo.

Busqué mis cosas por toda la jodida casa y cuando las encontré, me despedí de Den y salí corriendo.

Camino a casa no podía pensar en nada más que en mi hermano. ¿Qué le iba a decir? Iba tan distraído que casi se me pasa la parada donde debía bajarme.

-¡Nor! –grité al entrar- ¡Noruega…!

-Así que eso es lo que ibas a hacer cada vez que salías –me dijo, serio. Estaba sorprendentemente tranquilo y eso me ponía los pelos de punta- Y dime, Islandia, ¿ibas siempre donde el imbécil de Dinamarca o también te escapabas a otros lugares?

-N-noruega… yo…

-¿Tu? ¿Tu qué?

-…

-Ice, ¿cuántas veces me mentiste?

Dolía. Lo peor de todo es que tenía razón. Y yo no sabía contestarle. Él seguía diciendo cosas que me herían y probablemente, me lo merecía.

-¿Qué te pasó, Is?

No sabía que decirle, así que las lágrimas tomaron el control. Quería gritarle que lo sentía a todo pulmón. Pero ni siquiera podía hablar debido al miedo.

-"Siempre la verdad por delante", me dijiste una vez, ¿no? –le pregunté-, supongo que lo había olvidado.

-Al parecer lo hiciste. Espero ya no se te olvide –me dijo- Esa vez que llegaste herido, ¿no fueron unos delincuentes, verdad?

-Si lo fueron, pero… en parte.

-¿En parte? Qué raro. Sigue hablando, te escucho.

-… ¡Es tú maldita culpa! –le solté- ¡Eres un idiota, Noruega! ¡TODA esta mierda que me pasó fue tú culpa! Y sólo porque me tenías cada día encerrado. Era triste escuchar a tus compañeros decir "¿Qué harás el viernes?" "¿Salimos?" Ser espectador es inquietante. Es desesperante no poder hacer nada. ¡Es tú culpa que te haya mentido!

El orgullo atacaba otra vez, por supuesto que no era su culpa. Bueno, tal vez un poco.

-Te ves igual que cuando eras pequeño. Se ve que aún no maduras como crees. ¿Y qué acaso tu no salías? Ya tienes lo que quieres. Amigos y salidas… ¿cuál era la necesidad de mentir?

-Que si te decía la verdad no me ibas a dejar hacer nada. Y no me vengas con esa estúpida historia de "era por tu bien", porque sabes que no es así.

-Lo sé. Probablemente tengas razón. Es mi culpa; no debí tratarte así, menos a tu edad. Pero tú más que nadie deberías entender que la gente comete errores. Yo cometo los míos y tú los tuyos. Pero me decepcionas Is; yo nunca te mentí y tampoco te di alguna razón para desconfiar de mí.

Supongo que quedaba pedir perdón. Debía matar a mi orgullo primero; el cuál no quería admitir que me había equivocado durante bastante tiempo. Realmente mucho tiempo.

-…

Noruega me miraba interrogante, esperando que dijera algo. Pero no sabía cómo decirle.

-Lo siento –susurré tan bajo, que estoy seguro que no escuchó- ¡Lo siento, hermano!

Sonrió casi imperceptible y se me acercó. No podía mirarle. Me abrazó.

-Está bien. Eres mi hermano menor después de todo.

-Perdóname… nunca debí haber hecho…

-Lo hiciste. Asimílalo. Ya no importa. Pero que te sirva de lección.

-Nunca más –le dije.

Un rato después, sentados en el sillón, en pleno silencio, Nor habló.

-Supongo que tengo que hablar con Den ahora sobre esto.

-Por cierto, no es su culpa. Quería ayudarme. No le hagas nada –suspiré. Él no tenía la culpa -¿No tenías que ir a buscar esas cosas dónde Den?

-Tienes razón –dijo, parándose del sillón- iré ahora mismo. A demás, tenía una fiesta.

-… ¿tú vas a una fiesta y yo no?

-Ya tuviste mucho Is. ¿Tú que crees?

-¿Castigado?

-Puedes apostarlo –tomó las llaves y abrió la puerta- compórtate. Adiós.

Se fue y yo me tiré al sillón, hartado. ¡Maldita sea, me habían castigado de nuevo! Bueno, tenía razón, después de haberle gritado y mentido.

Pero al menos nuestros problemas habían cesado.


Bueno, denme tomatazos -estará feliz de recibirlos porque son ricos- 8DD