Edward POV Capitulo 2

Siete años de sufrimiento, dolor y desgracia, había recibido como castigo por dejar a Lauren Mallory entrar a mi casa para que dejara el molde para gelatina que le había prestado mi madre a la Sra. Mallory.

Parecía muerto en vida. Desde que se fue ella, mi vida dio un giro de 360 grados, se llevo mi corazón consigo.

Siete años atrás.

El día que se fue, inmediatamente, fui a la casa de Jessica Stanley para saber el paradero de Bella. Obviamente, Jessica sabía donde se encontraba, ya que fue ella quien la llevo al aeropuerto.

Salí del auto como alma que llevaba el diablo, y toque la puerta varias veces. La puerta se abrió, mostrando a una Jessica ceñuda.

-¿Qué quieres?- inquirió, desviando la mirada.

-Quiero que me digas, donde esta Bella.- conteste serio.

-¿Y porque piensas que yo se donde se encuentra?- volvió su mirada hacia a mi, con cara amenazante.

-Ella subió a tu auto cuando salio de mi casa.

-¿Y que te hace pensar que yo te diré donde se encuentra?- cruzo sus brazos sobre su pecho.

-¿Así que sabes donde se encuentra, he?

-Ni aunque lo supiera, no te diría donde esta.

-Entonces, iré con su padre y preguntare por su paradero.-amenace

-Haz lo que te plazca.

Y si más, me adentre a mi auto, y conducí a toda velocidad hacia la casa del Jefe Swan.

-Jefe Swan, necesito saber donde esta Bella.- grite, llevaba media hora parado frente a la puerta, y el Jefe Swan no me quería abrir.

-Por favor…-suplique

De pronto, se escucha la puerta abrir, y aparece el jefe Swan, con los ojos rojos.

-¿Qué demonios quieres?-su voz se escucho ronca

-Dígame donde se encuentra Bella, se lo suplico.

-Ella no quiere ser hallada, no quiere que ni te le acerques y mucho menos, que sepas donde se fue. Suficiente daño le haz hecho a mi hija como para que la vuelvas a lastimar.- y lanzo al suelo, un papelito que había sostenido en la mano.

Cuando cerro la puerta de golpe, me incline a recoger el papelito y lo siguiente que decía me dejo helado:

Papá

Perdóname por la inesperada escapada. Era necesario irme. Necesito despejarme y rehacer mi vida, que no sea con mi madre o contigo, ya que se que Edward me encontraría, y no quisiera enfrentarme a él.

Se que por medio de una nota no se escribe el tipo de información que necesito darte, así que, cuando llegue a mi destino, te diré donde viviré, el numero de teléfono, y la gran noticia que necesito darte; y espero que de todo corazón, no te enfades conmigo ni con Edward.

Con cariño Bella.

Arrugue la hoja en mi mano y la lancé a un lado.

Si Bella no quería que la encontrara, así seria. Yo también reharía mi vida, aunque tuviera que sufrir para poder salir adelante.

La primera semana, fue duro para mí no poder tener en mis brazos a mi ángel personal. El primer mes, se me hizo una eternidad, el no poder escuchar su musical voz, me destrozaba poco a poco. El primer año, me sentía muerto en vida, el no poder verla, sentirla a mi lado, en mis brazos, me hacia el hombre más desdichado del mundo.

Los últimos meses que quedaban para terminar el instituto, Jessica siempre me lanzaba miradas asesinas, y siempre que pasaba a un lado de ella, simplemente me ignoraba. Cuando Jessica mencionaba el nombre de Bella, tenía la urgencia de hacer un millón de preguntas, pero mas sin embargo, me resistía, Bella quería una vida lejos de mí.

Terminando el instituto, me ofrecieron una beca en la Universidad de Alaska; enseguida acepte, con el propósito de poder olvidar a Bella, aunque sea lejos de aquel lugar que tanto me recordaba a ella.

En aquella Universidad, conocí a una muchacha llamada Tanya Denali. Su cabello era de color rubio con ligeros rallitos color rojo/anaranjado, ojos color grises, facciones finas, estatura media y con una similar personalidad de mi Bella…

Tanya podría no ser Bella, pero me recordaba tanto a ella, que por esa simple razón, le pedí que fuera mi novia.

A Tanya le gusta leer clásicos, escuchar música clásica y era un poco terca, igual que Bella.

Tanya ya había terminado la universidad, porque eligió una carrera mas corta que la mía.

Había pensado en terminar con ella una vez que se graduara, pero cuando comencé a hacer mis prácticas en un hospital, resulto que en ese hospital trabajaba el padre de Tanya, Eleazar Denali.

Presente

Y es así como llevamos cinco años de novios; aun no me animaba en pedirle matrimonio, porque no me sentía seguro en proponérselo.

-Edward, necesito ir al supermercado, ¿me acompañas?- pregunto Tanya.

Ahora, estaba en Phoenix, Arizona. Tanya vendría a vivir aquí, al igual que sus padres y hermanas. Yo por otra parte, pedí que me transfirieran de Alaska a Phoenix, ya que el que me aplicaba las prácticas en el hospital era Eleazar.

Salimos de la casa de los padres de Tanya, que es donde van a vivir ella y sus hermanas y nos dirigimos al supermercado más cerca de aquella casa.

-¿Quieres quedarte dentro del auto o me acompañaras?- pregunto Tanya una vez que llegamos al supermercado.

-Te acompaño.- conteste.

-Edward, ¿tu puedes ir por el café?- pregunto un poco apenada.

-Claro.

-Yo iré por las galletas ya que Kate se acabo las galletas que tenía en la alacena.- comenzó a reír disimuladamente.- te espero en las cajas para pagar.

Comencé a caminar por los pasillos, buscando el café.

Cerca del pasillo seis, pude divisar la figura de Tanya, charlando muy animadamente con una persona que no pude identificar; solo pude notar que tenía el cabello de un color muy familiar, color marrón, que caía hasta la mitad de su espalda y era de estatura media, un poco mas baja que Tanya, portaba unos vaqueros desgastados, una blusa color verde y una zapatillas bajas.

Una vez que terminaron de charlar, la chica con quien hablaba Tanya, giro sobre sus talones y comenzó a mover el carrito. Lo mas extraño fue, que al ver a esa joven de perfil, me recordó a alguien…

-¡Oh!, aquí estas. Ya tengo las galletas.- es fue Tanya, mostrándome el paquete de galletas.

-Y yo el café.- le mostré el frasco de café.

Pagamos las galletas y el café y nos dirigimos a casa de los Denali.

-¿Quién era la persona con la que hablabas en el supermercado?- pregunte de repente, mientras manejaba.

-Me encontré con una prima política, ella vive con mis tíos Carlisle y Esme Culle, junto con sus hijos Jasper y Rosalie.- contesto.- se llama Isabella.

Me quede en shock

-¿I…Isabe…lla?-logre articular

-Sí.

En todo lo que restaba del trayecto a la casa de los Denali, no pude articular palabra alguna.

¿Seria mi Isabella de la que estará hablando Tanya?, podría ser… ¿o talvez no?

-El sábado iremos al aniversario de mis tíos.- anuncio Tanya.- ya le dije a Bella que irían con nosotros tres personas mas.- volví a quedarme en shock

-¿B…Be…lla?- tartamudee

-A mi prima Isabella no le gusta que le digan Isabella.- se río.- prefiere que le digan Bella.

-Llegamos.- anuncie, no quería seguir escuchando el nombre de ella.

-Papá, mamá, ¡acabo de ver a Bella en el supermercado!- grito Tanya, entrando por el umbral de la puerta.

-¿De verdad?, ya quiero verla y también a Renesmee, ¡esa niña es todo un amor! - decía Kate, bajando las escaleras.

-¡Kate, no grites tanto, estoy tratando de relajarme!- esa era Irina gritando desde el piso superior.

-¡Ahora, la que grita eres tu!- espeto Kate.

-¡No es verdad!- decía Irina.

-Chicas, tenemos visitas, tengan un poco mas de respeto.- las reprendió Carmen.

-¡Lo sentimos!- ambas gritaron.

-¿Y como te ha ido Edward?, ¿ya tienes donde vivir?- pregunto Carmen, mientras que Tanya iba a la cocina con Kate.

-Sí, en un departamento, en el centro de la ciudad, cerca del hospital.- conteste.

-Que gusto me da.- sonrío.- ¿Tanya ya te comento lo del sábado?

Asentí.

-También vendrán Garret y Laurent.-agrego antes de irse al piso superior.

Tanya salio de la cocina, con un plato lleno de galletas.

-¡Más vale que no se acerquen a estas galletas!-grito Tanya acercándose a las escaleras.- ¡Y me refiero a ti Kate!- amenazo, mirando en direccion de Kate, quien salía de la cocina con un tazón lleno de galletas. Yo reí disimuladamente.

-No te pongas así por unas galletas.- le dije

-Pero son mis favoritas y Kate siempre se las termina- dijo Tanya haciendo un puchero.

Nos acercamos al sofá de dos ocupantes que se encontraba en la sala de estar, y nos sentamos.

En la siguientes dos horas, estuvimos bromeando, charlando y hasta hubo guerra de galletas; Tanya contra Kate.

-Acabo de comprar las galletas y ya nos las acabamos.- dijo Tanya viendo tristemente la caja bacía de galletas.

-Ni modo.- esa fue Kate, sonriendo maliciosamente.

Me despedí de los Denali y me dirigí a mi departamento.

Todo el camino a mi departamento, me estuve preguntando"¿Seria Bella la prima política de Tanya?" una y otra vez.

No lo creo, Bella pudo que haya vivido casi toda su vida en Phoenix, pero ella se mudo a Forks cuando apenas comenzábamos el primer año de instituto; su madre, se caso de nuevo y como su nuevo esposo viajaba mucho, Bella vino a vivir a Forks; según lo que me había dicho ella. Nunca me menciono que alguno de sus padres tuviera hermanos, ni mucho menos, que tuviera familia en Phoenix.

"No, no es mi Bella"me dije a mi mismo.

Estacione mi Volvo en el aparcamiento subterráneo del edificio donde se encontraba mi departamento. Enseguida llegue a mi piso y me adentre al departamento y me tumbé al sofá, observando la foto que tenia de ella en la mesita de centro.

"Nunca podré olvidarte…" pensé, antes de quedarme dormido en el sofá esa noche.

El viernes, estuve casi todo el día en el hospital. Casi no me di cuenta cuando anocheció, pero como podría notarlo cuando justamente esta mañana, la sala de urgencia se lleno por completo.

Había sucedido un incendio en un restaurante. Hubo algunos con quemaduras de un grado, otros con desmayos, otros con golpes, intoxicaciones, etc. Milagrosamente, no hubo muertos, solo heridos. Y como buen aprendiz, estuve de aquí y haya con Eleazar, colaborando con los pacientes.

-Tomate un descanso, muchacho. Has hecho mucho por hoy.- me dijo Eleazar. Asentí.

-¡Eleazar!, ten invito un café, este accidente nos agotó mucho.- dijo un señor de no mas de cincuenta años. Su cabello era de color rubio con unas canas ligeramente visibles y a decir verdad, el señor conservaba una condición física estupenda.

-¡Claro!, solo déjame presentarte a Edward.- dijo Eleazar.- Carlisle, este es mi yerno Edward Masen, Edward, el es Carlisle Cullen, hermano de mi esposa.- nos presento Eleazar. Carlisle se volteo a verme, y pude jurar que quedo en shock

-Mucho gusto señor.- extendí mi mano.

-El gusto es mío.- estrecho su mano con la mía.

Los tres nos dirigimos a la cafeteria del hospital y no sentamos en una de las mesas después de haber comprado el café.

-Y cuentame Edward, ¿Cómo conociste a Eleazar?- pregunto Carlisle

-En el hospital que mi asignaron para hacer las practicas de la Universidad de Alaska.-Conteste.

Carlisle le dio un sorbo a su café, y luego pregunto:

-¿Y que te trae por aquí?- inquirió.

-Como Eleazar era quien me aplicaba las practicas en Alaska, decidi venir a aquí, ya que él es el mejor.- conteste.

-Y no lo dudo.- aseguro Carlisle.

-Pero, también Carlisle es muy buen doctor.- replico Eleazar.

-Y no lo dudo.- utilice las mismas palabras que Carlisle.

-¡Vaya!, miren la hora, se me hace tarde para ir con Jasper.- Exclamo Carlisle.

-¿Qué pasa con él?- pregunto Eleazar

-Él y Emmett se quedaron solos con Renesmee, ya que las chicas, incluyendo a mi esposa, salieron de compras.-hizo una mueca extraña.

-¿Jasper no le tocaba venir hoy al hospital?- pregunto Eleazar.

-Hoy tiene día libre, por lo tanto, las chicas aprovecharon para ir de compras, mientras que Jasper y Emmett cuidan de la pobre Renesmee.- Carlisle se puso de pie, agarro su maletín negro y su bata blanca.- Nos vemos. Gusto en conocerte Edward.- se despido.

-¿Quienes son Jasper y Emmett?- le pregunte a Eleazar, una vez que se hubo marchado el doctor.

-Jasper es el hijo menor de Carlisle, quien trabaja en el área de psiquiatría y Emmett es el yerno de Carlisle.- contesto Eleazar.

Después de charlar un rato, Eleazar y yo nos marchamos de la cafeteria.

-Nos vemos Edward.- se despido Eleazar

-Hasta luego.- me despedí, saliendo del hospital y dirigiendo a mi Volvo.

-Vamos Edward, llegaremos tarde.- me decía Tanya, mientras conducía.

-Nos es mi culpa que justamente hoy, haya mucho tráfico.

Hoy era sábado; era de noche y Tanya y yo íbamos camino a la casa de sus tíos, donde se celebraría el aniversario de ellos. Por otra parte, Carmen y Eleazar, se fueron en el auto de Eleazar, Irina y Kate, se fueron con sus respectivos novios, Laurent y Garret.

-Es ahí.- me indico Tanya.

La casa estaba un poco retirada de la ciudad. Era una casa bastante grande, era de color blanco con tres pisos. La parte delantera de la casa, tenía un hermoso jardín, lleno de flores y estaba iluminada con la tenue luz que salía de la ventana de la casa.

Aparque mi Volvo y nos dirigimos a la casa.

Tanya toco el timbre y enseguida la puerta se abrió.

-¡Hola!, que gusto que estén aquí, pasen por favor.- nos saludo una joven de baja estatura con el cabello corto color negro, con las puntas del cabello apuntando a diferentes direcciones, portaba un vestido color rojo, que resaltaba su delicada figura de una bailarina de porcelana.

-Hola Alice, te presento a Edward.- dijo Tanya.- Edward, ella es Alice, la prometida de Jasper, mi primo.- Alice extendió su mano y yo la estreche.

-Alice Brandon, encantada.- saludo.

-Edward Masen.- Alice nos guío por la casa hasta llegar al patio trasero.

-Siéntanse como en su casa.- y se marcho Alice al escuchar el timbre de la puerta.

El patio trasero estaba iluminado de una gran cantidad de lámparas en forma de globo color celeste y rosa, que colgaban de unas cuerdas, las mesas y sillas estaban forradas de color blanco, y con un arreglo en cada mesa, de diferente diseño cada arreglo, había una gran mesa con variación de comida en la parte de la entrada, cerca de la mesa central, donde se suponía que ahí se sentarían los celebrados; había música en vivo y muchos niños jugando en los alrededores.

-Te presentare primero con mis tíos y después con mis primos, ¿sí?- pregunto Tanya. Yo asentí.

Nos acercamos a una pareja que estaba pasando por las mesas saludando a sus invitados.

-Esme, Carlisle, les quiero presentar a mi novio Edward.- la mujer se quedo helada al verme, se giro para pero a esposo y él asintió, respondiendo a su pregunta muda.

-Mucho gusto Señores Cullen y felicidades.- salude, mostrando mi mejor sonrisa.

-El gusto es mío Edward, Carlisle me hablo de ti.

-¿Ya conocías a Carlisle, Edward?- inquirió Tanya.

-Claro que nos conocemos, Edward hace sus prácticas en el hospital donde trabajo.- contesto Carlisle.

-Bueno, nos vamos a saludar a mis primos. Nos vemos luego tíos.- se despido Tanya, arrastrándome hacia una mesa donde había ocho personas charlando animadamente.

-¡Hola!- saludo Tanya efusivamente.

Todos voltearon a ver en dirección de Tanya, a excepción de una persona, que estaba de espaldas. Enseguida pude identificar que era una mujer quien estaba de espaldas, ya que tenía el cabello color marrón, recogido en una media cola.

-Hola Tanya.- saludo una rubia de ojos color gris, quien estaba alado de un grandote de cabello corto y rizado.

-Miren, les presento a mi novio, Edward Masen.- en cuando Tanya pronuncio mi nombre, la joven que estaba de espaldas, enseguida volteo.

Me quede en shock al verla… era ella, realmente lo era. Era mi Bella.

Su cara se torno a un tono pálido, y enseguida, el joven que se encontraba al lado de ella, la miro preocupado, tomándola por el brazo.