-Miren, les presento a mi novio, Edward Masen.- en cuando Tanya pronuncio mi nombre, la joven que estaba de espaldas, enseguida volteo.

Me quede en shock al verla… era ella, realmente lo era. Era mi Bella.

Su cara se torno a un tono pálido, y enseguida, el joven que se encontraba al lado de ella, la miro preocupado, tomándola por el brazo.

Bella POV

Al escuchar ese nombre, me paralice.

Me volví para comprobar que no era una alucinación, pero cuando lo vi, me quede pálida. En verdad era él.

Alec me tomo por el brazo al notar lo pálida que me veía.

-Si me disculpan, necesito ir al tocador.-dije levándome de mi asiento. Necesitaba estar lejos de ahí.

Cruce todo el patio tan rápido como mis pies, o más bien, como los tacones me lo permitieron.

Él no podría estar aquí. Es imposible. Seguro es una mala jugada de mi imaginación.

Llegue a la cocina y enseguida me senté en una de las sillas del desayunador, poniendo mis codos sobre la mesa y recargando mi cabeza en mis manos.

-¿Bella?- escuche alguien llamarme. No conteste.

-Bella, ¿estas bien?- volvieron a hablar.

-¡Oh!, aquí estas.- se escucharon unos pasos acercarse y rápidamente, me tomaron por el hombro.

-¿Por qué te fuiste así de pronto?- me pregunto Alec, sentándose a un lado de mí.

-Él esta aquí - fue lo único que dije.

-¿Quién?- inquirió.

-El padre de Renesmee.

-¿Qué?- exclamo Alec

-Edward…- susurre.

-¿Edward es el padre de Renesmee?- pregunto.

Yo solo asentí. -En cuanto lo sepa, no se que haré.- tape mi cara con ambas manos.

-Yo estaré a tu lado cuando pase - me aseguro Alec.

-Gracias - lo abrace y enseguida él me devolvió el abrazo.

Ambos nos levantamos de nuestros asientos, y nos dirigimos a la mesa donde anteriormente nos encontrábamos. Antes de sentarnos, me cerciore de que Edward no estuviera en la mesa.

En la mesa se encontraban: Leah y Jacob a mi izquierda, seguidos de Emmett y Rosalie, a la izquierda de Rosalie se encontraban Jane, hermana de Alec y el esposo de Jane, Felix; por ultimo, se encontraba Alec a un lado de Felix y a mi derecha.

-¿Qué sucedió Bella?, te veías pálida cuando te dirigiste al tocador.- menciono Jane, cuando me acababa de sentar.

-No fue nada, te lo aseguro.- mentí.

Alrededor de las doce y media de la noche, habían parejas bailando en el centro del patio. Los niños jugaban en los alrededores y pude divisar a Renesmee jugando con el pequeño Jake, Nahuel y Bree; éstos dos últimos hijos de Jane y Felix.

Me dirige donde se encontraba Renesmee.

-Cariño, es hora de que vayas a dormir.- le dije, acuclillándome para ponerme a su altura.

-Un ratito más mami, quiero jugar con Jake y los demás.- me rogó haciendo un puchero al estilo Alice.

-Renesmee.- dije seria. Mi hija puso cara suplicante.

-Ya paso tu hora de dormir- trate de convencerla.

-Hazle caso a tu mamá, pequeña.- escuche la voz de Alec a mis espaldas. No me había percatado de su presencia.

-Está bien.- dijo por fin, una Renesmee rendida.

Renesmee se despidió de sus amigos con cara de tristeza por ya no poder jugar con ellos un poco más.

Alec cargo a Renesmee entre sus brazos y después, los tres juntos nos dirigimos al interior de la casa, cruzando la casa hasta llegar a las escaleras y subir por estas hasta llegar a la habitación de Renesmee.

Al momento de abrir la puerta de su habitación, Renesmee salto de los brazos de Alec hacia el suelo, corriendo literalmente hacia una bicicleta que se encontraba frente a nosotros.

-¿Esta era la sorpresa que me tenias, Alec?- pregunto una Renesmee emocionada.

-¡Claro!, te lo prometí desde hace un mes, ¿No es así?

Renesmee asintió.

-¡Gracias Alec!- mi pequeña se abalanzo sobre Alec, abrazándolo.

-De nada, pequeña- Alec le sonrío, abrazándola aun más.

-Bueno, ahora, tenemos que ponerte tu pijama y a dormir señorita – anuncie.

-¡Sí!- Renesmee se deshizo del abrazo con Alec y se dirigió a su armario, sacando su pijama del segundo cajón de abajo para arriba.

Una vez que Renesmee se puso su pijama y de cerciorarme de que durmiera, Alec y yo salimos de su habitación.

-No tenías que hacerlo, ella tiene su propia bicicleta.- mencione mientras cerraba la puerta detrás de mi.

-Pero su bicicleta tiene llantitas de seguridad y además es chica para su estatura – replico Alec.

-Lo aceptare, si me lo descuentas de mi paga

-Es un regalo para Renesmee, no para ti – replico de nuevo.

-Solo por esta vez, te dejare ganar- lo amenace.

-¡Que miedo me da!- fingió terror.

-¡Deberías!- lo mire amenazante.

Al regresar al patio trasero, la mayoría de las personas que se encontraban bailando antes de irnos al interior de la casa, ya no estaban; solo cuatro parejas seguían bailando; entre ellas, Tanya y Edward. Mi estomago se revolvió al verlos bailar juntos. Alec me miro preocupado nuevamente, y él siguió mi mirada. Me tomo por el brazo y seguimos nuestro camino hacia la mesa donde pasamos casi toda la noche.

-Estos enanos ya se cansaron, ¿cierto?- pregunto Alec, admirando a sus sobrinos dormidos; Bree en el regazo de su madre y Nahuel ocupando nuestras sillas.

-Y no son los únicos.- añadió Leah, bostezando, mientras que Jacob cabeceaba sentado en su asiento y el pequeño Jake dormía en el regazo de su padre.

-Bien, es hora de irnos.- anuncio Leah, despertando a su marido y a su hijo.- y yo conduciré.

-También tenemos que irnos.- dijo Felix poniéndose de pie, cargando a Bree, mientras que Jane despertaba a Nahuel.

-También tengo que irme, nos vemos el lunes en la editorial Bella- se despidió Alec.

Yo trabajaba como recepcioncita en la editorial Vulturi, pero un día, mientras escribía una novela en mi ordenador portátil, Alec se percato sobre lo que hacia, así que se ofreció a leerlo y desde entonces, me pide que le muestre las novelas que escribo, para así poder publicarlas.

Acompañe a mis amigos a despedirse de mis tíos y primos.

Pude divisar en la pista improvisada de baile, a Rosalie y Emmett bailando, también a Alice y a Jasper, a mi prima Kate e Irina con sus parejas y a Tanya con su padre, también bailando. Me extraño no ver a Edward bailar con ella.

Una vez que se hubo ido la mayoría de los invitados, me adentre a la casa.

Estaba caminando hacia las escaleras, cuando, una mano me sostuvo firmemente el brazo, haciendo que volteara por instinto.

-Necesitamos hablar- dijo Edward sin soltarme.

-Suéltame- exigí

-Tienes que darme algunas explicaciones- artículo, forzando más el agarre.

-Me estas lastimando- mascullé entre dientes. Entonces él me soltó.

-¿De que quieres hablar?- inquirí.

-De lo que paso hace siete años, de porque te fuiste, el porque no querías que te encontrara…

-¡Edward!- hablo Tanya, acercándose a nosotros.- Debemos irnos- Tanya lo agarro por el ante brazo- Nos vemos Bella- se despidió Tanya.

-Que tengas un buen viaje a Alaska- desee, sabiendo que ella y su familia tendría que regresar a Alaska después de la fiesta. Milagrosamente, también se iría Edward.

-¡Oh!, ¿no te lo menciono Carlisle? A mi padre lo transfirieron de Alaska a Phoenix. Eso significa que viviremos aquí.- sonrío Tanya alegremente.

Oh, oh… ¿eso significa que también Edward se quedara?….

Cuando Edward pasó a mi lado, logre escuchar lo que susurro en mi oído. "Tendremos mucho tiempo para hablar sobre lo sucedido de hace años".

A la mañana siguiente, todos estaban desayunando en la cocina, menos Renesmee, quien dormía placidamente en su cama.

-¡Por fin, La Bella Durmiente se a despertado!- exclamo Emmett, esposo de Rosalie, quien vivía con nosotros, ya que Rosalie y Emmett rechazaron el que los padres de ambos compraran una casa donde vivir.

-No te burles. Tuve una pésima noche- me queje.

-No tendrá que ver con ese tal Edward, quien se párese mucho a Renesmee- canto Rosalie.

-¿Cómo lo su…- ni siquiera pude terminar la oración, cuando Esme hablo.

-Bella, cualquiera pude notar que Edward es igual a Renesmee. Solo que Edward ni siquiera vio a su propia hija.

-Gracias a Dios…-murmure más para mí.

-Deberías decírselo- aconsejo Jasper.

-Cuando quise hacerlo, me decepcionó. Ahora tiene novia y eso era lo que quería; no ser un estorbo en su vida con una hija de por medio.

-Él tiene derecho a saberlo, Bella- objeto Carlisle.

-Si, lo sé. Solo denme tiempo para asimilar la situación. Todo esto ha pasado repentinamente. Gracias a Dios, Edward se ira a Alaska y Tanya y su familia se queda.

-No estés tan segura Bella. El otro día, ví a Edward en el hospital donde trabajo, y él esta haciendo sus prácticas ahí- Contesto Carlisle

-Eso significa que se quedara aquí en Phoenix- concluyo Jasper.

Me petrifique… Edward tenía razón respecto a que teníamos mucho tiempo para hablar…

Terminando de desayunar, Rosalie y Emmett salieron a quien sabe donde, Esme fue a arreglar su jardín, Carlisle y Jasper se fueron al hospital y Alice, Renesmee y yo estábamos en la sala viendo Toy Story 2

-¿Qué tal, si vamos de compras?- pregunto una entusiasmada Alice.

-¡Sí!- fue lo que contesto mi hija.

-No creo que sea buena idea…- y antes de que pudiera pronunciar un "no", Alice me arrastraba literalmente, hacia su porshe amarillo, con mi hija detrás siguiéndonos.

Como era domingo, hoy tenia día libre en la editorial. Asi que era una perfecta oportunidad para Alice, a pesar de que el viernes nos arrastro a Rosalie, Esme y a mí al centro comercial mientras que Jasper y Emmett se ocupaban de Renesmee.

Llegamos en un abrir y cerrar de ojos, al centro comercial. Tan rápido como llegamos a la entrada, enseguida Alice se entretuvo con la ropa para niñas, cosa que no era de extrañarse ya que siempre pasaba eso cuando Renesmee nos acompañaba de compras. Por otra parte, mi hija y yo, nos fuimos a la sección de juguetes; Renesmee quería un piano eléctrico que se encontraba en la repisa de cristal, frente al local. El piano electrico era perfecto para Renesmee, ya que era de un tamaño considerable para una niña de seis años.

-Te comprare ese piano para tu cumpleaños, Renesmee- dijo Alice detrás de nosotras.

-¿De verdad?- los ojos de Renesmee brillaron.

-Sí.- afirmo Alice.

-Gracias tía Alice.

Una vez que terminamos con las compras, que en mi opinión, era una tortura para mi; nos fuimos a almorzar en uno de los restaurantes de comida rápida.

Alice fue a apartar una mesa, mientras que Renesmee me ayudaba con la comida.

-Renesmee, ¿Por qué no vas con la tía Alice y la acompañas?- le pregunte a mi hija, quien traia un vaso de vidrio en manos.

-Sí.- contesto ella, dirigiéndose a la mesa donde se encontraba Alice.

-Aaaah- se escucho un grito.

-¡Renesmee!- escuche a Alice gritar a lo lejos.

Enseguida voltee. Me encontré a Alice acuclillada cerca de Renesmee que se encontraba tirada en el suelo con sangre en sus manos.

Enseguida me dirigí hacia ellas, con la bandeja de comida en manos, dejándola en la mesa y acuclillándome.

-¿Qué sucedió?- le pregunte a Alice

-Se cayo, y el vaso se rompió en sus manos.

-Hay que llevarla rápido al hospital.- dije desesperadamente.

-Esta bien, tu lleva a Renesmee mientras yo llevo la comida para que me la envuelvan para llevar- me entrego las llaves de su auto y salí enseguida para el aparcamiento.

-Mami, me duele- lloraba mi niña.

-Tía Alice ya casi llega.- le conteste a mi hija, mientras Alice conducía como loca por toda la ciudad.

-¡Llegamos!- anuncio Alice, dejándonos a Renesmee y a mi en la entrada de la sala de urgencias del hospital.

-¿El Doc. Cullen?-le pregunte a una enfermera que se encontraba por ahí.

-Esta haciendo una cirugía, quien lo bus…- la enfermera abrió los ojos como platos al ver las manos ensangrentadas de Renesmee.

-Soy su sobrina, mi hija acaba de tener un accidente- conteste

-Enseguida la atienden, pero antes, debe llenar unos papeles.

-Lo que sea necesario para que atiendan a mi hija.

Con mi hija en brazos, seguí a la enfermera hacia recepción.

-Pequeña, quédate aquí, mientras yo lleno los papeles- le dije a mi hija.

-No te preocupes, yo la cuido- dijo Alice, acercándose a nosotras

Fui donde la enfermera y comencé a dar los datos necesarios.

-Bien, en un momento los atienden.

-¡Mamá, me duele!- casi grito Renesmee.

-Cálmate cariño- casi suplique

-Duele mucho mami- sus lágrimas salían y salían de sus ojos. Me partía el corazón verla así.

-Muy bien, ¿Quién es la paciente?- pregunto una aterciopelada voz.

Alcé la mirada, para ver si nuevamente no era una alucinación; para lo que me mala suerte, no era una alucinación, era Edward Masen parado frente a nosotras.

-¿Quién de ustedes es Renesmee Swan?- pregunto al no escuchar respuesta alguna.

-yo…- murmuro mi pequeña cabizbaja.

-¿y que te sucedió pequeña?- pregunto Edward

-Se cayó con un vaso de vidrio en manos- contesto Alice al notar que no podía articular palabra alguna.

-Okay, la llevare a una camilla y luego desinfectaremos las heridas- dijo Edward cargando a Renesmee y con Alice y yo siguiéndolos por detrás.

-¿Y cuantos años tienes pequeña?- pregunto Edward

-Seis, dentro de dos semanas cumpliré siete- trato de sonreír, sonrisa que no llego a sus ojos llorosos.

-¿Y como se llaman tus padres?- siguió preguntando Edward.

-Mi mamá se llama Isabella, pero le gusta que le digan Bella- hubo un silencio incomodo

-¿Y tu papá?- insistió Edward.

-No lo sé- contesto Renesmee agachando la cabeza.

-¿Puedo hablar contigo un momento?- me pregunto Edward una vez que termino con Renesmee.

Asentí, sabiendo el interrogatorio que me esperaba.

-¿Quién es el padre de Renesmee?- pregunto sin rodeos.

-De quien más, si no tu. Es obvio el parecido- conteste

-¿Y porque no me lo dijiste hace años?

-¿Esperabas que te lo dijeras después de haberte visto besuquearte con Lauren Mallory?- espete

-¡Eso fue un mal entendido!

-¡Claro que no!, tu solo me usaste, me humillaste y yo de estúpida caí en tu red

-Eso no es cierto, yo te amaba

-Me amabas, tiempo pasado. Ahora sales con mi prima.

-Te sigo amando después de tantos años…

Bueno, aquí les dejo un capitulo mas ^^, espero que les guste.

Tratare de subir el próximo cap el sábado. Y les aviso que saldré de vacaciones [no se que día] así que no se preocupen si no subo cap, haré todo lo posible para actualizar antes de irme.

Escriban sus reviews, son importantes para mi.

Chaito ^^