-Bella, tú me prometiste ayer que podía ir por ustedes- objeto Edward, volteando hacia mí.

-Sí, lo se… pero fue Renesmee quién se aburrió de verlos discutir así que fue a jugar con Bree y Nahuel.- me excuse

-¿Así que no habían elegido con quien ir?- pregunto Alec

-Mmm…. Uhm… lo cierto es que Edward tiene razón. Ayer le prometí que Renesmee y yo nos iríamos con él- conteste cabizbaja. Fue en ese momento cuando sentí que la sangre comenzaba a subir a mis mejillas formando ese tan habitual rubor en mi rostro.

Enseguida note la sonrisa de victoria por parte de Edward y una cara de decepción por parte de Alec.

-Bien. Entonces en otro momento iremos a elegir la casa- dijo Alec acercándose a mi, depositando un beso en mi mejilla izquierda. Yo me quede congelada en mi lugar, sin saber como reaccionar por su acción. Puede ver como Alec se retiraba lentamente de mi mejilla y después de eso, se quedo viendo mi expresión.-Nos vemos Bella…- y con eso, se dirigió a su auto.

-¿Ya nos vamos tío Alec?- escuche a Bree preguntar, con un deje de tristeza.

Comencé a caminar hacia el auto de Alec para ir por Renesmee, cuando escuche…

-Si, y es hora de que Renesmee se vaya con su mami para que vayan a casa

-Yo no me quiero ir señor tío de Bree y Nahuel- por un momento quise reírme del modo en como le llamaba Renesmee a Alec para convencerlo.

-Esta vez no funcionara pequeña. Tienes que irte con tus padres.- Alec alzó la mirada a mi dirección y enseguida vi que tenía el ceño fruncido.

-Esta bien.- refunfuñó mi pequeña

-Princesa, es hora de irnos.- dijo Edward a mis espaldas. Ni siquiera me había percatado de su presencia; y eso lo noto él, dado que dí un brinco del susto.

Renesmee hizo caso y salio del auto de Alec.-Nos vemos mañana.- gritaba mi pequeña agitando su mano de un lado a otro, mientras que el auto se iba alejando.

-¿Qué tal si vamos a la heladería?- sugirió Edward una vez que el auto desapareció de nuestra vista.

-¡Sí!- exclamo una emocionada Renesmee

Caminamos la cuadra que nos separaba la escuela de la heladería; yo escuchando la conversación de Edward y Renesmee.

-¿Y como sigue tu mano, princesa?- pregunto Edward preocupado.

-Mejorando. Pero aun sigo con los garabatos con la otra mano.- se quejó mi hija, haciendo un mohín

-Me alegro que este mejorando. Veras que pronto sanara y podrás escribir sin tener que usar la mano izquierda.

-Espero que sea rápido.- murmuro por lo bajo Renesmee

-Verás que sí princesa.

Escuchar las palabras de aliento por parte de Edward a nuestra –sonaba raro que un no podía acostumbrarme-hija me hizo recordar en los años que Edward no había estado al lado de ella por mi culpa. Se que Renesmee no resentía tanto la ausencia de su padre tiempo atrás, pero en unas ocasiones, cuando me preguntaba quien era su papá, mi única reacción siempre era: o evadir el tema o describir como era su papá. Había veces que le preguntaba el porque de sus preguntas y ella decía que uno de sus amigos tenia un papá que les compraba cosas, que los acompañaba a jugar al parque o incluso, que iba a verlos a algún recital de baile, canto o algún instrumento musical. Una punzada de dolor recorrió mi pecho y enseguida supe que era culpabilidad.

Entramos al local y enseguida Renesmee se dirigió a una de las mesas desocupadas. La imité y Edward fue a pedir los conos de nieve.

-¿Los mismos sabores del otro día?- pregunto Edward antes de irse.

-Si- contestamos Renesmee y yo al unísono.

-Bien

Después de unos minutos, Edward se dirigía a nuestra mesa con los conos de helado en manos, sentándose frente a mí, entregando los conos de nieve respectivamente.

Mientras comíamos nuestros helados, veía como Edward interactuaba con Renesmee; cada gesto, cada detalle hacia ella, hacia que tuviera de nuevo esa punzada de culpabilidad. Esa culpa que me comía día con día años atrás, esa culpa que por más que trataba de evitar sentir, la sentía. No podía negar que cada vez que Renesmee hacia un gesto igual que Edward, me recordaba a él y me hacia pensar en lo impulsiva que fui. Aunque debo confesar que la decisión de marcharme de Forks fue en ese instante, tarde dos semanas en pensar en algún lugar a donde pudiera ir y que Edward no pudiera encontrarme.

-¡Bella!- dijo él, con voz ahogada. Me eche a llorar.- ¡Esto no es lo que párese!- dijo separándose de Lauren, dirigiéndose a mi.

-¿Y entonces que es?, ¿me vas a decir que ella se metió a tu casa, llegando a tu habitación, besándote, sin que tuvieras escapatoria?-exclame. Él se acerco mas a mi, tratando de tomar mi brazo.- ¡No me toques!, ¿Cómo pude creer que podrías estar enamorado de alguien tan patosa, desalineada y fea como yo?-grite encolerizada.- que ingenua fui…-mis lagrimas nublaron mi vista, y Salí corriendo, gracias a Dios, Salí ilesa de esa casa.

Entre al auto con lágrimas escurriendo por las mejillas.

-¿Qué te hizo ese desgraciado?-pregunto violentamente Jessica al verme llorar.

-M-me enga-gaño.- tartamudee.

Se escucho un golpe en la ventana de mi lado, y mis ojos se abrieron como platos al ver que era Edward quien había golpeado la ventana.

-Bella, deja que te explique, todo fue un mal entendido, no es lo que piensas, de verdad. Debes creerme.- suplico Edward.

-¡Acelera Jessica!- grite, y mi amiga acelero a todo poder.

Ese día no fue precisamente cuando me fui de Forks.

El lunes por la mañana, Edward intento de mil y un formas hablar conmigo, solo que Jessica no dejo que él se acercara a más de 5 metros de distancia a mí. La siguiente semana había tomado la decisión de irme a Phoenix, Arizona; donde anteriormente vivía con Rene, mi madre y en esa misma ciudad también vivían unos tíos y primos.

Después de haber vomitado y salido del baño del instituto me choqué contra algo duro, fue cuando alce la mirada y me encontré con unos orbes verdes, que me miraban con tristeza y suplica a la vez.

-Bella…- dijo aquella voz aterciopelada ahogada. Enseguida quise huir de aquellos orbes verdes y esa voz que me hinoptizaban. Y cuando estaba decidida a hacerlo, una mano tibia al contacto, sujeto me antebrazo haciéndome voltear y verlo cara a cara.

-Suéltame, debo irme- masculle entre dientes, tratando que mi voz sonara firme.

-No hasta que me dejes explicarte que paso- demando

-No tienes nada que explicar, lo que vi fue mas claro que el agua- no se como logre que mi voz no se rompiera en ese momento, pero sonó lo más frío e indiferente que pude.

En se momento Jessica estaba caminando por los pasillos del instituto con Lauren, Mike y Tyler, charlando animadamente. Y enseguida Edward me soltó al notar la presencia de mi amiga y se fue tal cual gato sigiloso, sin que ellos lo notaran.

-Jess…-mi voz se escucho como un murmullo que bien se pudo haber confundido con el viento.

Jessica se acerco a mi encuentro y enseguida me vio con cara de disculpas

-Lo siento Bella, pero también Lauren es mi amiga y no puedo partirme en dos para poder estar de parte de cada una.- dijo Jessica atropelladamente. Yo sinceramente no entendí lo que quiso decirme.

-¿De que hablas Jess?- inquirí confusa.

-¿No estas enojada conmigo por seguir siendo amiga de Lauren?- pregunto ella un poco nerviosa.

-Para nada. Tu amistad con ella no debe influir con lo que paso con él la otra noche- dije en un susurro "él"

-¿Entonces, para que me buscabas?- pregunto ella ahora confundida.

-Necesito que me hagas un favor

-Si el que sea.

-Vamos a mi casa, tengo que coger una maleta, con ropa y dinero, y dejarle una nota a Charlie.- le dije.

-¿Qué piensas hacer?- inquirió mi confundida amiga.

-Irme a Phoenix, Arizona, con mis tíos.- conteste.

-¿Y porque no con tu mamá, en Jacksonville?-pregunto.

-porque se que él me encontraría ahí, seria el segundo lugar donde buscaría, después de la casa de Charlie cuando sepa que me fui.-conteste.

Llegamos a mi casa, comencé a empacar, solo una valija y mi mochila del instituto, era todo lo que llevaba.

-Prométeme que estaremos en contacto, me hablas cuando llegues a Phoenix.- dijo Jessica, dándome un fuerte abrazo. Estábamos en el aeropuerto de Seattle.

-Lo prometo, pero tú prométeme que jamás le dirás a Edward a donde me fui, y vendrás a visitarme cuando puedas.-conteste

-Trato hecho- y nos abrazamos por última vez.- ¿y que pasa si se entera de que estas embarazada?- pregunto mi amiga.

-Charlie se encargara de eso.- le guiñe un ojo y me fui por al pasillo que conectaba la sala de espera con lo aviones.

"Maldita sea, Bella. Deja de pensar en eso"- me reprendí mentalmente

-Bella…-me susurró una aterciopelada voz, sacándome de mis cavilaciones.

-¿Sí…?- pregunte casi en la inconciencia

-Renesmee te esta hablando- dijo riendo entre dientes disimuladamente. Lo cual no fusiono porque me di cuenta.

Lo fulmine con la mirada y me volví hacia Renesmee, quien estaba con helado en toda su cara.- Renesmee, ¿Cuántas veces te he dicho que comas con cuidado?- le pregunte mientras agarraba una servilleta y la comenzaba a limpiar. Ella solo agacho la cabeza en forma de disculpa.

-Solo quería preguntarte, mami querida del alma…-'y ahí va con su chantaje emocional' pensé. 'Recordatorio para mí: no dejar que Renesmee pase mucho tiempo con Mary Alice Brando. Está aprendiendo nuevos trucos de chantaje a tan corta edad'-… que si podía Bree venir a dormir conmigo en casa de mis abus el viernes

-Tendré que consultarlo con Esme y Carlisle. También con Alec, los padres de Bree están de viaje.- le dije a mi hija en tono dulce.

-¡Oki-doki!- exclamo saltando en su asiento, al estilo Alice. 'Recuerdalo, Bella, evita que Renesmee no se pase demaciado tiempo con Alice' me recordé mentalmente

De regreso a casa, Renesmee se había dormido en el transcurso del viaje, haciendo que entre Edward y yo hubiera un incomodo silencio; lo cual no era raro porque yo era una persona de pocas palabras a la cual no le gustaba hablar mucho –lamentablemente eso lo saque de Charlie- y aunque en años atrás nunca me había sentido así con Edward Masen era porque antes sentía conocerlo, pero ahora, después de siete años se podría decir que él y yo parecíamos unos completos extraños con una hija en común que nos unía cada día más sin que nosotros lo pudiéramos evitar.

-Así que vas a elegir una casa con Alec- comenzó a decir Edward rompiendo el incomodo silencio que reinaba en su Volvo.

-¿Ah?- pregunte confundida.

-Sí. Alec mencionó algo sobre "elegir una casa juntos"- casi gruño

-Ah, era eso. Alec sólo me acompañara a la agencia de inmobiliaria y solo me dará su opinión sobre el modelo de la casa que planeo comprara para poder independizarme como persona.- conteste simplemente.

-¿Te iras a vivir sola con Renesmee?

-emm…si

En todo el reto del trayecto hubo otro silencio incomodo hasta que llegamos a la casa de mis tíos. Y es que como no estarlo cuando siempre estoy con él casi a solas –casi porque Renesmee se encontraba placidamente dormida en el asiento trasero del auto- y no saber que decir sin recibir un gruñido de su parte –o al menos eso pensaba yo-, así que solo me conformaba con el silencio, por mas que fuera incomodo.

El sonido de una puerta cerrarse y luego abrirse a un lado mío me saco de mis cavilaciones; alcé la mirada para encontrarme con Edward detrás de la puerta ya abierta. Me extendió la mano ofreciéndome su ayuda y yo dudosa lo acepte, una vez fuera del auto Edward abrió la puerta trasera y despertó a Renesmee suavemente. Ella abrió sus ojos bostezando en el camino y después volteo hacia todos los lados desorientada hasta que fijo su vista en Edward y luego en mí. Renesmee sonrió de oreja a oreja y después extendió sus bracitos dando a entender que su padre la cargara. Edward accedió a su petición y la cargo gustoso. Tal escena me enterneció, me había imaginado esta escena en varias ocasiones, pero claro, era cuando Renesmee era más pequeña que ahora. Miles de sentimientos encontrados me golpearon de lleno en mi interior y me dí cuenta que aun la culpabilidad me seguía persiguiendo y no encontraría la paz comigo misma muy pronto. Por más que quisiera, lamentablemente.

Caminamos en silencio hasta la entrada. Cuando paramos frente la puerta, estuve rebuscando en mi bolso de mano las llaves, cuando escucho la puerta abrirse, dando a mostrar a una Esme sonriente.

-Bella, hija. Pensé que llegarías mas temprano con Renesmee.- Esme me miro extraña antes de alzar la vista y encontrarse con Edward cargando a Renesmee.

-¡Oh!, Edward. No esperaba verte por aquí- dijo Esme- que gusto volver a verte…. ¿Pero que hacen ahí parados?, pasen.- nos adentramos a la casa y Esme nos llevó hasta la sala, haciendo un ademán para sentarnos.

-Gracias. También es un gusto verla Sra. Cullen.-contestó Edward, sonriendo dando a relucir una perfecta y blanca hilera de dientes.

-Llámame Esme, querido.

-Si, Esme…

En la siguente media hora, Esme y Alice estaban tratando de convencer a Edward a que se quedara a cenar, él insistia en que no pero al fin, con la persuasión de Esme y Alice Edward termino por aceptar, lo cual me ponia un poco….¿nerviosa?, ¿ansiosa? Sea cual sea el sentimiento que tuve en ese instante, tuve que tratarlo de ignorar para no darlo a relucir frente a todos y mucho menos frente a él.

Entre Rosalie y yo estuvimos poniendo la mesa, mientras que Esme y Alice terminaban de hacer la comida –aunque uno no lo crea, Alice es una excelente cocinera-, Emmett estaba platicando con Edward sobre quien sabe que cosa y Renesmee estaba entretenida en su habitación.

-¡La cena esta lista!- exclamó Alice saliendo de la cocina; en ese mismo instante, la puerta de enfrente se abrió, mostrando a Carlisle y a Jasper aun con sus batas blancas puestas.

-Mmm...… que rico huele- sonrió Jasper.

-Espero que les guste. Esme y yo nos esmeramos en hacer la cena.-contesto Alice poniendo el traste en medio de la mesa.

-Espero que haya suficiente comida para todos, porque ahora hay una boca más que alimentar.- ese fue Emmett en un intento fallido en bromear –aunque siendo Emmett refiriéndose a la comida, no creo que haya bromeado-

-Descuida Emmett, hicimos comida para todo un ejército. No hay de que preocuparse grandullón.- y con eso, todos nos acomodamos en nuestros lugares en la mesa rectangular: Carlisle en la cabecera, Esme a la izquierda de él, Rosalie a la derecha de Carlisle, seguido por Emmett. Jasper a la izquierda de Esme, seguida de Alice. A un lado de Emmett se sentó Renesmee y yo a un lado de ella, dejando solo dos alternativas para Edward en el comedor: a un lado de mí o al frente de mí. Él eligió el asiento que es a un lado de Alice y esta al frente de mí. 'Perfecto' pensé sarcásticamente.

La cena transcurrió con las típicas pláticas familiares y las típicas bromas de Emmett. Nada del otro mundo. Al menos en esta familia no.

Edward POV

Me encontraba aquí, en la casa de la familia Cullen, cenando con la familia mas numerosa de lo que me podía imaginar, frente a la mujer que amo y se que amare por siempre aunque ella negara en creerlo. Y no es porque fuera que estuviese cenando con la familia mas numerosa que alguna vez haya visto o que este también cenando en la misma mesa con Bella y mi hija, y que me este imaginando esta escena pero nosotros siendo una familia de verdad, Bella siendo mi esposa y Renesmee legalmente mi hija con todo y apellido. Es solamente que nunca tuve la oportunidad de poder presenciar una cena de esta clase: con pláticas familiares y una persona que este animando a todos en la mesa con sus bromas y chistes; yo siempre había cenado con mis padres, que solamente éramos tres integrantes, y digo éramos porque mi padre murió cuando yo apenas iba en segundo año de facultad, de una enfermedad que yo desconocía y que mi madre nunca quiso decirme cual fue. Nunca fuimos de esa clase de familia que le gustaba conversar mientras comíamos en la mesa. Éramos una familia más conservadora a la cual le gustaba conversar en sus tiempos libres, los cuales no eran muchos, solo por parte de mi padre. Mi madre era otra cosa, a ella le gustaba conversar mucho y prácticamente se hizo amiga de todas las personas que habitaban en Forks, cuando habíamos llegado de Chicago a ese pueblito. Por eso su partida de Forks hizo que todas sus amigas se entristecieran, pero las consoló diciéndoles que pronto tendrían noticias de ella, aunque se fuera de nuevo a Chicago. En fin, mi punto era que yo nunca pude disfrutar de tener una familia como los Cullen, es por eso que me sentía un poco incomodo al principio, pero a fin de cuentas, con las bromas de Emmett y la comprensión de la familia hacia mi, me hizo sentir mas cómodo en ese ambiente y así pude disfrutar de la convivencia con ellos.

Cuando por fin terminamos de cenar, fue el turnos de los hombres recoger la mesa, solo que a Emmett le toco lavar los trastos y eso hizo que sacara su lado infantil frente a Renesmee, por lo cual, Rosalie le estuvo dando manotazos seguidos en la nuca.

-Ya déjalo Rose, ¿Qué no vez que al pobre lo dejaras mas tarado de lo que ya esta?- decía Alice

-Si Rosie, hazle caso a la enana… ¡Oye!-exclamo Emmett en la ultima palabra, apenas dándose cuenta de lo que había dicho Alice

-Tengo razón y lo sabes- objeto ella enseñándole la legua tal cual niña de cinco años.

-Claro…-dijo sarcástico Emmett.

-Niños, compórtense. Tenemos un invitado y ustedes peleando- dijo maternalmente Esme.

-Lo sentimos Esme- ambos contestaron al unísono, cabizbajos.

-Fue una cena fantástica Sra. Cullen- asegure, mostrando mi mejor sonrisa

-Gracias- contestaron Alice y Esme a la vez, a lo cual Esme se volvió hacia Alice, ésta se encogió de hombros.

-Yo también prepare la cena- consto Alice.

Esme se volvió hacia mí y me sonrió.

-Te he dicho que me digas Esme, querido.

-Lo siento…

-No te disculpes- y con eso, me dedico una calida sonrisa y me acompaño hacia la puerta del frente, con Bella detrás de nosotros.

-Nos vemos en otra ocasión. Fue un gusto verte de nuevo Edward.- se despidió Esme dándome un abrazo.- espero que vuelvas a cenar con nosotros.

-Gracias- simplemente no sabía con que contestar, solo un simple gracias me salía de la boca involuntariamente.

Esme se marcho y nos dejo a Bella y a mi solos en el umbral de la puerta

-Gracias por acompañarnos a mi a mi loca familia a cenar Edward. Espero que no te hayamos quitado mucho de tu tiempo, pero Esme y Alice son tan persuasivas que saben como convencer a uno…- no la deje terminar su oración.

-Fue un placer cenar con una familia de verdad y tú yo lo sabemos mejor que nadie.- dije- que más daría yo por tener una familia así como la tuya…

-Es cierto… ¿y como ha estado Elizabeth?... quiero decir, la Sra. Masen.- pregunto ella con su rubor característico

-Está feliz viviendo en Chicago

-¿Y tu padre?

-Él… él murió- desvíe mi mirada, no quería que ella viera mi cara de tristeza.

-Lo lamento mucho… no sabía…- por el rabillo de mi ojo pude notar como agachaba la mirada y pude escuchar que se sorbía la nariz. Pareciese que estuviera llorando…

Con mi dedo índice la tome de la barbilla y alcé su mirada, haciendo que me viera a los ojos.

-No llores… fue hace cuatro años- sin percatarme de mi acción, nuestros rostros se fueron acercando mas y mas hasta que nuestros alientos chocaron.

Bueno, aquí les dejo un capitulo mas de este dramatico fic.

Espero que les guste y perdon por tardar mucho, es que la escuela me come el tiempo o soy yo la que no tiene inspiración -.-

Escriban sus reviews, eso es mi motivación para escribir. Entre mas Reviews sean, mas pronto actualizare.

Cuídense mucho y espero que nos leamos pronto

Chau

Pd: ¿quieren beso entre Bella y Edward? Dejen su respuesta por medio de los reviews