En el capítulo anterior: -¡Le prometí a mi mamá que cuando ella despertara, seriamos una familia!- contesto aun mas entusiasmada. Yo seguí sin quitar mi sonrisa de mi rostro, pero al que si se le fue la gran sonrisa fue a un pelicobrizo que se encontraba detrás de su hija. Yo lo observe por unos segundos, descifrando que era lo expresaban sus ojos; ellos mostraban una mezcla de felicidad, tristeza y ¿dolor? También me volví para ver la expresión de Tanya, quien se encontraba cerca de nosotras y pronto vi que su cara estaba indescriptible.
Tanya POV
Me quede en shock al escuchar tal cosa. ¿Cómo reaccionar ante eso? ¿Qué decir? No tenia la menor idea de que hacer ni como reaccionar. Yo adoraba a mi sobrina, pero no podía sentirla como a una hija porque ella ya tiene a su madre y esa es Bella, por mucho que me duela admitirlo. Todo niño le gustaría ver a sus padres juntos cuando éstos están separados. Todo niño tiene derecho a vivir junto con sus dos padres y ser una hermosa familia, lo se porque yo tuve la fortuna de tener una. Y en verdad me rompe el corazón al darme cuenta que yo le estoy quitando esa oportunidad a Renesmee; pero hay que ser sinceros, Bella tampoco se la pone fácil a Edward. Si yo fuera ella, también hubiese reaccionado así al momento de sentirme engañada. Ella y yo somos tan parecidas en carácter que a veces nos preguntamos si no somos primas biológicas en vez de políticas.
Me agrada Bella, pero a veces puede ser más terca que una mula y no dar su brazo a torcer.
¿Que podía hacer yo, si la hija de mi novio piensa que todo es mi culpa de que sus padres no estén juntos? No toda la culpa es mía, Edward bien pudo terminar conmigo… bueno… eso sonó un tanto ¿recriminatorio?
No tuve otra opción más que retirarme de la sala de espera. Esto era un poco humillante para mí. Yo en realidad quiero arreglar las cosas, pero éste accidente hace que todo se saliera de contexto. Claro que yo no necesitaba que me dieran indirectas de que mi relación con Edward se esta yendo a pique. Me di cuenta de eso el mismo día que le presente a mis primos y vio a Bella; pero ese brillo en los ojos que tenia el día que me dijo que tenia una hija con mi prima, hizo que me diera cuenta de que sus sentimientos estaban destinados a dos determinadas personas, yo no me incluía en algunas de ellas. Y aunque parezca un cliché, esos sentimientos son de amor verdadero. Por mucho que me pese aceptarlo.
Llegue al pasillo que daba cerca del ascensor y me apoye sobre la pared, deslizándome hasta quedar sentada sobre el frío suelo; apoye mis codos sobre mis rodillas y recosté mi cabeza sobre mis manos, pasándolas una y otra vez sobre mis cabellos ahora revueltos. Definitivamente tengo que terminar con ésta situación que se esta complicando.
Por el lado lateral izquierdo escuche unos tacones casi corriendo a mi dirección; alcé la vista percatándome de que era Kate la que venia. Ella enseguida llegó a mí para después acuclillarse a mi lado y pasar su delicada mano sobre mi cabello enmarañado. Me abrazo calidamente, demostrándome su apoyo. Y como si de un bebé se tratase, comencé a sollozar silenciosamente. Necesitaba desahogarme.
Se que al principio fui egoísta, ni siquiera me puse a pensar en lo que dije cuando Edward me declaro que tenia una hija; mi reacción fue tan a la defensivas porque tenia miedo de perderlo. Ahora veo a una pequeña niña ilusionarse con tener una familia. Yo no podía interferir en la felicidad de ella.
No sabía que hacer en estos momentos, me sentía impotente.
-Shh… veras que todo se solucionara.- me decía Kate
Pero yo no sabía si toda esta situación se solucionaría después de que Bella se recupere. Aun no sabía lo que iba a hacer conmigo misma.
Pasaban los segundos y los minutos, y podía escuchar las pisadas de las personas que se dirigían al ascensor o salían de él, pero yo no prestaba atención alguna. No quería que nadie viese mi lado vulnerable.
Tras largos minutos u horas, Kate y yo por fin nos paramos de nuestras posiciones, yo arreglando un poco mi apariencia y Kate alisando su falda negra, la que era parte de su uniforme para su empleo. Ella trabajaba como secretaria en un despacho de abogados.
-Perdón, arruine tu uniforme- mencione un tanto avergonzada al percatarme de que la camisa color verde pistache se encontraba un poco empapada de gotas saladas. Ella inclino levemente su rostro y alzo un poco su hombro derecho para ver lo que le había dicho.
-¡Oh!, no te preocupes; estas cosas suelen suceder.- me contesto restándole importancia al asunto.
Seguimos caminando hasta llegar a la sala de espera en la que anteriormente habíamos estado, y pronto notamos que solo quedaban Alec con sus sobrinos, Carmen, mi madre y Rosalie con Alice. Todos los demás se habían ido sin que nos diéramos cuenta.
-¿Y los demás?- pregunto Kate a nuestra madre.
-Tu padre se tuvo que ir a su respectiva área en el hospital, al igual que Jasper. Edward tenia que irse a hacer no se que cosa en recepción y a su hermana le hablaron urgente de su trabajo, mientras que Esme se fue con Renesmee a su casa para almorzar algo.- nos decía tranquilamente Carmen. – Emmett tenía una junta importante en el buffet de abogados... y creo haberle oído que tú también tenias que ir, Kate.- la apunto con el dedo índice.
Kate abrió los ojos de la sorpresa y enseguida saco su móvil de su bolso de mano, marcando ágilmente el pequeño teclado de aquel aparato. No tardo mucho en estar hablando con alguien en la otra línea. Yo por mi parte, me fui a sentar al lado de mi mamá, y aunque el suelo me parezca más cómodo que las propias sillas del hospital, me resistí a la tentación de hacer tal cosa.
No tan lejos de nosotras se encontraba mi prima Rosalie y la pequeña Alice charlando animadamente. Rosalie estaba frunciendo el ceño, mientras que Alice movía las manos de un lado a otro, haciendo gestos extraños, como de tristeza y viendo constantemente a mi dirección. Me sentía un tanto incomoda.
Sin saber que hacer en realidad, comencé a ver al mi alrededor. A un lado de la sala se encontraba Alec y sus sobrinos; ellos halaban a su tío para que les comprara algo de la maquina de dulces que estaba en el pasillo, pero Alec no quería, y al cabo de unos minutos ellos terminaron convenciéndolo.
-¿Y los amigos de Bella, mamá?- me volví hacia ella mientras le preguntaba.
-¿De quienes hablas, cariño?- me pregunto extrañada.
-De una chica con lentes y traje de oficina que venia con un chico también de lentes y la pareja de casados con un niño de la edad de Renesmee.- conteste
-¡Ah!, ellos… están dentro de la habitación de Bella desde hace…- miro su reloj de pulsera –No tengo idea.- se rió suavemente y reí con ella. Segundos después, se escucho un gruñido por lo bajo y ambas, al igual que Rosalie y Alice, nos volvimos en dirección de aquel gruñido, para pronto percatarnos de que se trataba de Kate.
-¿Qué sucedió, Kate?- le pregunto nuestra mamá con extrañeza.
-Emmett me descontó el día, ¡Como si él tampoco hubiese estado en el hospital!, es más prima mía que suya. ¡No es justo!- gruñía por lo bajo para que Rosalie no la escuchara.
-Kate, ¿quieres calmarte?- le decía yo.
-¿Cómo quieres que me calme si me descuentan quien sabe cuantos dólares?- dijo exasperada, caminando de un lado a otro. Comenzó a lanzar impropios contra Emmett y su persona en voz baja.
En eso, pude notar que Rosalie se había levantado de su asiento y se dirigió donde Kate; Poso una mano sobre su hombro e hizo que Kate se volviera.
-No te preocupes, yo hablare con él. A veces se le da por gastar bromas.- le dijo tranquilamente. Al parecer, el maldecir en voz baja no funciono.
-¿De verdad, Rose?- pregunto Kate esperanzada, a lo que Rosalie asintió con la cabeza –Genial, ¡gracias!- en una fracción de segundo, Kate ya estaba colgada de cuello de mi rubia prima.
-Tu… agra…deci…miento me…. Asfixia.- dijo entrecortadamente Rosalie, que intentaba quitar los brazos de Kate de su cuello.
Kate sonrío apenada, mostrando unas muy coloridas mejillas.
Tiempo después, los amigos de Bella, Angela y Ben, salieron de la habitación donde se encontraba ella, y enseguida se despidieron de nosotras. Alec y los pequeñines se encontraron con aquella pareja y también se despidieron. Pero los de piel broncínea no salieron de ahí.
-Todos ya pasamos a ver a Bella en la habitación, a excepción de ti y Kate, pero no entiendo como es que aquel chico no se ha ido aun…-me susurro mi madre al oído, inclinándose para que la escuchara mejor. Mire hacia la dirección que veía ella. Ella estaba observando a Alec.
A Alec lo había visto un par de veces cuando visitábamos a mis tíos en vacaciones; al parecer, él es el jefe de Bella en la editorial en la que trabaja como recepcionista. Mi tío Carlisle y mi padre, Eleazar, son buenos amigos del padre de Alec, Aro Vulturi. Solamente lo había visto una vez en toda mi vida; esa vez fue en el funeral de nuestra madre biológica, Sasha Cullen, que casualmente es también hermana de Carmen y mi tío Carlisle, y aunque suene algo cliché de mi parte, Carme siempre ha sido y será la madre de mis hermanas y mía. Pero nosotras nunca supimos quien es nuestro padre biológico.
Pasando a lo de Alec…. A él siempre lo había visto cerca de Bella y Renesmee, hasta llegue a pensar que él era el padre de Renesmee, pero en nada se parecían físicamente. En ese entonces, Bella me había aclarado que solo era relación amigo/amiga, jefe/empleada. Yo no me la creí en primer lugar, porque por parte de Alec siempre veía esa atención que uno le da a la persona amada, mas sin embargo Bella era la que no daba esa atención. Por lo visto, hasta la fecha Alec sigue haciendo hasta lo imposible por Bella y Renesmee.
-Yo creo saber cual es la razón de Alec…- le susurre de igual forma a ella. Al parecer me comprendió de inmediato las segundas intenciones detrás de mis palabras.
-¡Ooooh, Lo que uno hacer por amor!- Carmen suspiro soñadoramente. Yo por mi parte rodee los ojos y me dispuse a ver lo que había en la TV del hospital. Las siguientes horas serán aburridas si no salen los Black de aquella habitación.
A los pocos minutos, una enfermera venia caminando en nuestra dirección, para después entrar a la habitación número doscientos quince, la cual era en la que estaba Bella. Ni cinco minutos pasaron, cuando la enfermera y los Black estaban saliendo por aquella puerta. La enfermera paso de largo, mientras que los Black se detuvieron a despedirse.
Alec detuvo a la enfermera antes de que se fuera hacia el elevador y le pregunto:
-¿Se puede pasar a la habitación de la Srta. Swan?
-No será posible, querido. La hora de visitas ya termino hace unos minutos atrás.- le había dicho la enfermera – Será mejor que vuelvas mañana.- dijo con amabilidad y después se marcho por donde había llegado.
Se escucho un quejido por parte de Kate y un suspiro de mi parte, mientras tanto, Alec solo suspiro con cansancio, tomo a sus sobrinos de las manos y con un leve 'hasta luego', se fue en el mismo camino por donde todos venían y se iban.
-Yo creo que Esme no regresara con la niña. Será mejor que me vaya, Emmett llegara tarde esta noche y además mañana me llevare a Nessie al colegio.- decía Rosalie a nosotras mientras se levantaba de su lugar junto con Alice. –Cualquier cosa, me avisan por favor.- nos pidió antes de despedirse e irse.
-Creo que yo me quedare lo que resta de la noche a cuidar a Bella.- nos decía Alice. –Aun que se que Jasper se opondrá.- menciono con tono resignado.
-No te preocupes, Alice querida. Yo te haré compañía en lo que mi esposo termina su turno ésta noche.-trato de tranquilizarla Carmen.
-¿No vendrás con nosotras, mamá?- pregunte.
Ella negó levemente con la cabeza y después se dispuso a pararse de su lugar para sentarse a la par de Alice, donde anteriormente estuvo Rosalie.
-Bueno, yo tengo que irme. Tengo que dormir temprano para ir al trabajo mañana.- Kate se paro de su asiento y después me miro. -¿Vienes o te quedas?- me pregunto.
-Me voy contigo.- dije segura. No necesitaba sentirme peor de como me sentía en éstos momentos. Y sin más, nos despedimos de Alice y nuestra madre y nos dirigimos al ascensor. Al llegar al aparcamiento subterráneo del hospital, nos montamos en mi pequeño Ford. Deje que por esta vez fuera Kate la que estuviese conduciendo el auto, yo me sentía un tanto emocional como para poder hacerlo. Y como en todo auto que tiene radio, comenzó a sonar la estación en el que la había dejado cuando llegue al hospital, el ritmo pegajoso de la canción 'wannabe' de las Spice Girls inundo el ambiente entre las dos. Kate iba tarareando la canción, mientras que yo hacia los coros; así estuvimos alrededor de tres minutos hasta que por fin se dio por terminada la canción. Ambas reímos al unísono después de eso. Esa canción nos traía recuerdos a ambas por nuestra adolescencia, los buenos momentos que nos la pasábamos en Alaska y las millones de veces que la cantamos desafinadamente. Por un momento me olvide de mis preocupaciones y angustias; ahora era momento de reír, solo por unos minutos siquiera.
-¿Y como vas con Garret?- le pregunte a Kate, solo para iniciar una conversación.
-Bien…supongo- contesto dudosa –casi nunca nos vemos porque él esta de viaje y el poco tiempo que estamos juntos apenas y nos podemos actualizar del uno al otro.- me contesto con un toque de tristeza en su voz.
-Él te ama, Kate. Solo que hay circunstancias que no les permiten estar juntos.- trate de animarla –Si ustedes dos se aman, no debe haber obstáculos ni inseguridades.
-Ojala y tengas razón, hermana. Yo en verdad amo mucho a Garret como para dejarlo ir.
-Te aseguro que ambos estarán juntos ante de que te des cuenta.
Hubo unos minutos de silencio mientras escuchábamos una canción de Coldplay, creo que era la de The Scientist.
NOBODY SAID IT WAS EASY
NO ONE EVER SAID IT WOULD BE THIS HARD
OH TAKE ME BACK TO THE START
'Nadie dijo que seria fácil' resonaba como eco en mi mente. Necesitaba desesperadamente llegar a casa y dormir un par de horas, antes de que a Kate se le ocurra sacar a flote el tema de Edward.
-¿Y, cómo van las cosas con Edward?- justo lo que temía… y a Kate se le ocurre preguntar en el día equivocado.
-Bien…-mi voz no sonó convincente.
-¿Segura?- pregunto mientras ella arqueaba una ceja, observándome de reojo.
-Si… segura.- conteste mordaz, volviéndome a ver el paisaje que se podía apreciar desde mi ventana, mientras me cruzaba de brazos.
Será que el vivir tantos años juntas haga que nos entendamos a la perfección. Cuando yo o alguna de nosotras queremos dar por terminado alguna conversación sin herir a alguien, nosotras no insistimos en el tema porque sabemos que estamos pisando terreno minado. No es para menos que nosotras demos esas indirectas.
Al llegar a casa, ambas descendimos del vehículo, viendo como las luces de porche estaban encendidas. Ni bien llegamos a sacar las llaves del bolso, cuando Irina apareció en el umbral de la puerta ya abierta; su expresión era de preocupación y aun traía el uniforme de su trabajo. Ella era chef en un restaurante Frances que había aquí en Phoenix. Su uniforme negro contrastaba con su cabellera rubia y su piel pálida. Por un momento se nos quedo viendo sin expresión alguna, pero después y conociéndola bien, ella no fue paciente así que exclamo con cansancio:
-¿Se van a quedar ahí toda la noche o entraran?
Kate y yo nos miramos entre nosotras y con cara de susto por el reclamo de Irina, nos adentramos lentamente a la casa, solo para fastidiarla un poco más. Kate se tumbo al sofá de cuatro ocupantes, mientras que yo lanzaba mi bolso hacia el sofá de un ocupante y me dirigía a escaleras arriba para después adentrarme a mi habitación y tumbarme sobre la cama. No me moleste en ponerme la ropa de noche y me adentre bajo las lisas sabanas.
Todo este problema de Renesmee, Bella y Edward me esta matando. En primer lugar porque se como se siente estar sin un padre durante siete años.
Cuando tenía la edad de Renesmee, mi madre había fallecido de un paro cardiaco; Irina tenia nueve años, mientras que Kate tenia cinco y yo siete. Había sido un golpe muy fuerte para nosotras y más no teniendo un padre que haya estado ahí con nosotras. Afortunadamente nuestra tía Carmen y su esposo Eleazar nos acogieron en su humilde morada y así no sentimos mucho la necesidad de tener un padre, ya que ellos con gusto aceptaron ser nuestros padres, así dándonos Eleazar su apellido.
Me desgarraba por dentro saber que una persona esta igual que yo hace ya tanto años atrás. ¿Pero que podía hacer yo?, ¿separarme de Edward? Yo en realidad tenia tanto miedo de perderlo, no sabía que hacer. Yo no iba ser la que rompiera esta relación, de eso estaba segura.
Con ese pensamiento, me quede profundamente dormida, sin intención de levantarme hasta el día siguiente.
Nos encontrábamos en una vieja casa de cabaña cerca del bosque en Alaska. Yo me encontraba ayudando a mi madre Sasha a hacer el almuerzo, mientras que Irina iba por más leña para seguir con algo de calor dentro de la casa. Kate se encontraba poniendo los platos de plástico, muy apenas alcanzaba aquella mesa tan angosta para nosotras cuatro. Nosotras vivíamos tan pobremente en aquella cabaña, tan lejos de la civilización, que por un momento me llegue a preguntar cuando acabaría ésta vida. Mis tíos vivían en las ciudades, mientras que nosotras vivíamos muy cerca del bosque, muy alejada de la ciudad.
Un quejido y unos sartenes caer al suelo resonó entre las paredes de tronco de pino; enseguida Kate y yo nos volvimos en dirección de ese ruido y pronto vimos a nuestra pobre madre tirada en el suelo. Su cabellera rubia cubría aquel rostro ojeroso. Ambas nos apresuramos a ayudarla a levantarse ya que Irina estaba fuera, en el frío clima de Alaska. En estos momentos el viento azotaba contra las ventanas, logrando abrir una y haciendo que un florero de cristal cayera y se rompiera en pedazos. No nos preocupamos por eso.
Aquella mujer que se encontraba bocabajo, seguía gimiendo de dolor, nos suplicaba que buscáramos ayuda, pero no podíamos con ésta tormenta, además de que solo Irina sabía donde quedaba el hospital más cercano. No tuve más opción mas que decirle a Kate que se quedara con nuestra madre mientras yo iba a busca a la Sra. Harrison, una vecina que afortunadamente se encontraba viviendo a unos metros de aquí.
Me dirigí al perchero que se encontraba a un lado de la puerta y me puse el abrigo mas grueso que encontré, abrí la puerta con mucho esfuerzo y pronto sentí la nieve golpear mi pequeño cuerpo, pero aun así resistí; necesitaba buscar ayuda. Con la gran tormenta en dirección contraria a la que yo me dirigía, caminaba tapándome con el brazo un poco los ojos en un ángulo para que yo pudiera ver mejor por donde caminaba, pero todo lo veía vacío, muy apenas lograba diferenciar los árboles. De pronto, como si de un milagro se tratase, logre divisar una pequeña cabaña no muy a lo lejos. Me fui caminando lo más rápido que pude y cuando por fin llegue a la cabaña, la Sra. Harrison me miraba con cara de preocupación. Le relate lo que había sucedido y rápidamente ella cogió un abrigo del perchero y cerro la puerta tras de sí. Caminamos tan rápido como nuestros pues nos permitieron –y la tormenta de nieve- llegamos a la pequeña cabaña en la que vivía, abrí la puerta de golpe para después encontrarme con la escena más aterradora que yo haya visto en mi corta vida.
Ahí, en el lugar donde había dejado a Kate con nuestra madre, se encontraba Irina abrazando a una Kate desconsolada. Mire el cuerpo de mi madre y vi que su pecho no subía y bajaba rítmicamente como debería estar haciéndolo. Le dirigí una mirada a Irina y ella me vio con tristeza, asintiendo débilmente. Sasha Cullen había fallecido.
Yo me uní a ellas en un abrazo, mientras la que la Sra. Harrison se acercaba al cuerpo de su amiga, revisando su pulso. No había nada mas que hacer.
Me desperté de golpe, desorientada y con sudor en la frente. Mire a mí alrededor y me tranquilice al percatarme de que estaba en mi habitación. Mire el reloj que reposaba en el buró y vi que eran las tres con cuarenta y nueve minutos de la mañana. Demasiado temprano para mi gusto.
No podía creer que haya soñado con aquel día, el último día que pase en aquella cabaña. No lo había recordado hace tantos años atrás, supongo que mi subconsciente trataba de desecharlo; desechar las cosas que me hacían mal.
Ese recuerdo hizo que me diera cuenta que Renesmee también debería tener la oportunidad que yo tuve a su edad. Así que haría que Bella y Edward se dieran cuenta de que no pueden estar separados, porque aunque ellos –más bien, Edward- crean que yo no me doy cuenta de sus sentimientos, yo sabía que aun se seguían amando. Necesitaba maquinar un plan para que esos dos estén juntos, pero necesitaba ayuda de cierto castaño jefe de mi prima… necesitaba que Alec me ayudara a juntarlos, y yo sabía como hacerlo. En primer lugar: tendría que contarle a Alec sobre mi plan y en segundo lugar: el más importante de todo, es esperar a que Bella despierte del coma. Lo demás se podía esperar.
¡Hola!
Siento haber dejado de subir estos últimos meses, es solo que he estado un ocupada . .
Bien, si no se habrán dado cuenta, éste domingo se cumple un año de este fic (ahora todas gritan de la emoción) así que tomen este capitulo como un especial *-*.
Como habrán notado, Tanya y sus hermanas tienen su propia historia trágica (demasiado trágica) ahora saben como ella piensa de esta situación, su propio arrepentimiento y blah blah blah… Tanya no es mala, simplemente no quiere perder a Edward (póngase en su lugar, ¿Quién querría que Edward se fuera de su lado?) pero ahora es Tanya y Alec quienes los van a juntar en ésta ocasión *-*.
PD: ahora espero actualizar más seguido ya que salí de vacaciones (wipi)
Gracias por sus reviews, favoritos y alertas, siempre me emocion cuando veo uno en mi bandeja de entrada. Si me es posible contestare todas y cada uno de sus reviews con adelanto (si es que llevo escrito algo xD)
PD 2: Para las que leen Dawn, llevo escrito algo desde hace unos meses, pero pienso editarlo ya que hay una parte que se me hace incuerente ^^U
Para las que leen Un oscuro secreto, creo que tardare poquito mas de una semana en subir
Y para las que leen Time after time, bueno... ni siquiera he empezado a escribir el cap ^^U (culpa mía por no tener iniciativa)
Nos leemos en la proxima, chau *-*
