Alec P.O.V
-No, no, no, no y no y no.-exclame enfurecido. -¿Cómo es posible que se te ocurra semejante idea, Tanya?- reclame sin comprender nada.
-¿Es que acaso no lo ves?- recrimino ella. Se acerco a mi escritorio a paso firme y quedando cara a cara me observo con los ojos entrecerrados –Tu y yo sabemos que ellos dos se aman, ¿Por qué no lo quieres aceptar?- poso sus brazos en sus caderas en forma de jarra aun observándome.
-¡Porque he amado a Bella desde el instante en que la vi tan indefensa y afectada por ese tipo que se hace llamar el padre de su hija!- grite ya exasperado. ¿Es acaso posible que Tanya estuviera realmente consiente de lo que me estaba pidiendo?
-Renesmee necesita un familia con sus verdaderos padres y si me ayudas en esto, podremos unirlos- contesto ella de vuelta, acercado mas su rostro al mío, tanto que podía sentir tu respiración chocar contra mis labios.
-Ella ha vivido perfectamente bien durante sus primeros años de vida sin un padre a su lado.-defendí –Pues siempre me ha tenido a mí para todo. ¿Sabes quien estuvo con ella en los recitales de piano, o en los festivales del día del padre? ¿Acaso fue Edward? Fui yo quien estuvo ahí y ¿sabes? No había otra cosa que me hiciera feliz que verlas a ambas felices.
-¿No sabes pensar en alguien más que no seas tu mismo?- reprocho sin apartarse.
-Todo el tiempo.- conteste, esta vez apartándome de golpe.
-¿Es que no te das cuenta que harás feliz a Renesmee?- volvió a reprochar ahora incorporándose.
-Tanya, creí que amabas a Edward. ¿Cómo se te ocurre hacer semejante cosa, sabiendo puedes dañar a todos, tanto a ellos como a nosotros?-pregunte ahora yo, reflexionando las cosas.
Los ojos de Tanya atravesaron sobriamente los míos; parecían tristes, casi apunto de llorar. Me acerque a ella y la rodee por los hombros, haciendo un fallido intento de consolarla. Cogí el pañuelo que tenia en el bolsillo y se lo tendí. Ella lo acepto.
-Tu no sabes lo que es vivir durante siete años sin una familia de verdad- comenzó a decir – no sabes lo que es la falta de un padre y aunque haya vivido con Carmen y Eleazar, siempre me pregunte lo que era tener a mi madre y a mi padre juntos, como una familia.- susurro con ojos cristalinos.
Después de esa tarde en la que Tanya apareció de repente en mi oficina, las cosas habían tomado un rumbo distinto. Siempre que iba a visitar a Bella al hospital me encontraba con la sorpresa de que Edward siempre estaba al tanto de ella; todo ojeroso y acabado, parecía otra persona.
-Disculpe, estoy buscando la habitación de Isabella Swan, ¿me podría decir cual es?- escuche que preguntaba una mujer de cabellos claros, quien estaba con una niña de aproximadamente cuatro años y el hombre que estaba a un lado de ella, tenia a un niño de no mas de dos años en brazos.
-Planta cinco, ahí las enfermeras encargadas le dirán que habitación es. –contesto la recepcionista.
-Gracias.- dijo la mujer y acto seguido, el hombre y los niños la siguieron al ascensor. Yo también los seguí, pues me encontraba en la planta baja, consiguiendo unas galletas en la maquina de golosinas para mis sobrinos.
Cogí con rapidez las galletas y me apresure a llegar al ascensor justo a tiempo.
-Lo lamento, yo también subo.- dije al entrar.
-Si, claro.- me contesto de vuelta ella -¿A que piso se dirige?- pregunto esta vez.
-Planta cinco.- conteste. Realmente no sabia como iniciar una conversación con ella, pues no la reconocía en lo mas mínimo.
El ascensor fue avanzando y la musiquita de fondo solo hacia que me desesperara mas. Tenía que saber quien era ella.
Pronto llegamos al piso correspondiente y al llegar a la sala de espera pude percatarme de que Edward acababa de salir de la habitación de Bella. Su rostro se desfiguro al ver a la chica.
-¡Tú! – exclamo ella, apuntando a Edward con su dedo índice. -¿Cómo te atreves a venir?- reclamo acercándose mas hacia Edward, con el hombre rubio y los niños detrás de ella.
-Y tú, ¿cómo te atreviste a ocultarme que tenia una hija?-Reclamo Edward, también.
Esperen un momento… ¿Edward tenia otra hija? ¿Es que acaso él no sabía que hay anticonceptivos?
-Pues no era mi responsabilidad decirte. Fue tu culpa por engañarla, maldito bastar… -
-Jess, tranquilízate cariño. Hay niños aquí.- le dijo el hombre rubio.
A la mención del hombre, note como Alice salía de la habitación con los niños tomados de la mano de ella, lentamente, disimulando tranquilidad frente a los niños.
-Pues éste tipo me exalta- dijo ¿Jess?
-Lo siento, querida, ¿pero quien eres?- y por fin, la pregunta que tanto rondaba en mi cabeza y que solo Esme pudo preguntárselo a ella.
-Jessica Stan… digo, Newton. Él es mi esposo Michael Newton y ellos son nuestros hijos Audrey y Dean.- los presento –saluden pequeños.- dijo ahora en un tono mas amigable de lo que le hablo a Edward hace unos momentos.-Soy una vieja amiga de Bella. La conozco cuando ambas vivíamos en Forks. –contesto
-Oh… ya veo.- murmuro Esme – Es un placer conocerlos, soy la tía de Bella. Me llamo Esme Cullen, y el chico que esta detrás de ustedes se llama Alec.- sonrío con travesura y acto seguido, se volvieron a verme. Yo simplemente me limite a sonreír con vergüenza.-Es el jefe de Bella en la editorial en la que trabaja.
-¡Oh!, un gusto.- tanto Jessica como Michael me extendieron la mano en modo de saludo y pronto volvieron a dirigir su atención a Esme.
-¿Conoces a Edward?- pregunto Esme
-Desde que entramos al instituto- respondió Jessica
-Así que supongo que sabias que Bella estaba embarazada cuando se vino a vivir aquí a Phoenix- intervino Rosalie
-Yo fui quien sugirió que se hiciera la prueba casera.- respondió la castaña clara con cautela.
-En ese caso, ¿también le sugeriste que tomara ese vuelo a Phoenix?- reclamo Edward, que hasta ahora no me acordaba que aun seguía aquí.
-Para que te quede claro, yo no soy la culpable de todos los problemas que tienes con Bella, fuiste tú quien la engaño con Lauren, no lo olvides, así que deja de estarme recriminando por cosas que yo no provoque.
-Tú fuiste testigo de como seguí el resto del año cuando Bella partió, ¿Por qué no tuviste piedad de mí?
-Porque te lo merecías- contesto Jessica –por que… se lo prometí.- susurro-por que ella no quería ser un estorbo para ti cuando estudiaras la universidad, porque la verdad es que ella no simplemente huyó de Forks solo porque la engañaste.
-¡Todo fue un mal entendido!- dijo Edward
-Fue porque Bella no quería que estuvieras con ella eternamente por sentirte con la obligación del bebé, ella quería que tuvieras mas oportunidades de elegir a la persona con la que quisieras pasar el resto de tu vida, aunque ella tuviera que sufrir por ello. No te lo quiso decir por miedo a que la juzgaras y que los demás la juzgaran, no quería… -tomo aire y exhalo cansinamente, cerrando los ojos levemente para después poder observar a Edward.- no quería que tú dejaras de perseguir tus sueños por un pequeño descuido, ¿sabes lo aterrada que estaba cuando no sabia a quien acudir después de lo que vio? ¿Lo usada que se había sentido?- Jessica volvió a tomar un poco de aire y parpadeo varias veces, pues sus ojos se habían tornado cristalinos –Llego al punto de que ella se había sentido como una basura. Bella se quería mostrar fuerte, así que ella misma fue la que tomo la decisión de tomar ese vuelo a Phoenix.
Toda la habitación te torno tensa y solo se podía ver como Edward cambiaba su expresión. Los presentes solo podían ver a Edward y a Jessica, cambiando su mirada sugestivamente.
Después de éste encuentro, las cosas empeoraron, solo con decir que habían venido la mamá y el papá de Bella. Hubo una discusión enorme cuando Charlie y Edward se encontraron; por otro lado, Renee, la mamá de Bella, solo pudo mencionar:
-¡Que apuesto eres!, desde luego que mi hija no pudo escoge mejor padre para Ren.- dijo abrazándolo efusivamente. Por alguna razón, la mamá de Bella le decía Ren a Renesmee, algo me había explicado una vez Bella, que a su mamá le había encantado que le combinara el nombre con el de su hermana y para tener un significado especial para ella, la llamaba Ren en vez de Nessie como todos le decíamos.
Daba risa como la madre de Bella hacia que el pelicobrizo se sonrojara como jamás nadie lo había visto.
-¡Y tu debes ser el apuesto jefe de mi Bells!- exclamo Renee sonriendo abiertamente hacia mi dirección.
-¿Apuesto?- preguntamos Edward y yo al unísono.
-No es por nada, pero mi Bella no quería admitirlo cuando me contó por primera vez por teléfono como era su nuevo jefe. De haberla visto, seguramente hubiera estado toda roja como siempre le sucede.
No sabia si éste era mi momento, pero no perdía nada con hacerlo; así que reuní todo el valor que necesitaba y por fin hable:
-¿Bella le ha dicho algo mas sobre mi?- pregunte, sin saber a ciencia cierta si contestaría lo que esperaba.
-Casi siempre que hablábamos por teléfono.-contesto la Sra. Dwyer –Te agradezco de todo corazón todo lo que has hecho por mis dos tesoros. Sin ti, no sabría como hubiese sido Bella y la pequeña Ren.- al escuchar lo último, no sabia que contestar, pues simplemente no me había parado a pensar en algo así, me era imposible imaginármelo.
-¿De que habla ?, ¿Qué hay de los tíos de Bella?-pregunte extrañado.
-Dime Renee, por favor. – Contradijo ella- Y la verdad, Bella estaría mas cerrada a todo, no hubiese aceptado tan fácilmente la ayuda de sus tíos sino antes tener con que apoyarlos, y tu fuiste paciente con la situación de Bella.- dijo Renee observándome con ojos cristalinos. –Gracias.- articulo y después se dirigió a uno de esos asientos incómodos, junto a su esposo Phill.
Como era d esperarse, Edward no tardo mucho en hacerme la pregunta del millón:
-¿A que se refería la mamá de Bella?- me observaba curioso, casi como un niño que intentaba adivinar que era lo que había dentro de la caja envuelta que era su regalo.
-Es una larga historia.- me limite a contestar, también dirigiéndome a uno de los asientos.
-Tengo tiempo.- se encogió de hombros, siguiéndome.
-Tu y yo sabemos, Masen, que en estos momentos tienes todo, menos tiempo. Así que deja ésta conversación para más tarde y ve a atender tus pacientes, que seguramente ya se ha de estar muriéndose porque su doctor aun no llega.- conteste mordazmente, pues no tenía humor de relatarle lo que le había pasado a Bella durante el embarazo.
Mas tarde, fui por mis sobrinos al colegio, puesto que mi hermana Jane y su esposo aun no llegaban del viaje que hicieron a Volterra. Los lleve a comer algo antes de llegar al hospital, con la promesa de que regresaríamos temprano esta vez a casa, pues aunque les gustaba jugar con Renesmee mas tiempo fuera del colegio, Bree y Nahuel ya se estaban fastidiando en ir al hospital todos los días casi todo el día.
Una vez que hubimos llegado al hospital, de la nada apareció Edward, con esa sonrisa ladina, dando a mostrar que quería algo y yo sabia muy bien que era.
-Nuestra conversación de ayer no fue concluida y quisiera que fuera ahora.- murmuro rodeándome por los hombros e instintivamente tome a mis sobrinos de la mano.
-Dudo que tengas tiempo en estos momentos.- ataje.
-Te equivocas, Vulturi; estoy en mi hora de almuerzo, así que te invito a que vengas conmigo a la cafetería.-
-Por si no lo has notado, mis sobrinos se encuentran aquí, así que no vamos a ninguna parte.-corte apartándome de él.
-Podemos dejarlos a cargo de la Sra. Cullen- prosiguió y pronto nos vimos en la planta cinco dejándole a Bree y a Nahuel con Esme Cullen y en una mesa de la cafetería del hospital con una botella de limonada cada quien y una ensalada.
-Y bien, ¿Qué es lo que tanto ansias saber?- pregunte
-Vulturi, sabes perfectamente de que quiero hablar.-
-Bien, bien, ¿por donde empiezo?- me pregunte rascándome la barbilla ligeramente con el dedo índice, una forma mas para exasperarlo.
-¿Te parece por el principio?- dijo irónicamente rodando los ojos.
-Todo empezó cuando Jane y Alice llegaron un día a la editorial con una carpeta repleta de hojas y hojas.-comencé con lo que recordaba –Jane me suplico que leyera esa novela, pues a su parecer le era muy buena. Y así lo hice, leí la historia que tanto me había suplicado que leyera; al principio no lograba convencerme por completo la historia, pero aun así le solicite a mi hermana que me hiciera una cita con ella, para así tratar de hacer unas modificaciones a su escrito.-tome aire y proseguí – Mi hermana me había hecho la cita para el día siguiente en un café que se encuentra cerca de la editorial. Al entrar al local pude observar como había una mesera con un vientre bien pronunciado iba de un lado a otro con la bandeja en manos tambaleando por todos lados. Me senté en la primera mesa que vi libre y espere a que llegara la amiga de Alice y Jane.-recordé como había visto por primera vez a Bella, pues yo no sabia como era físicamente, solo a mi hermana y a Alice se les ocurría decir solamente su nombre, sin decirme como era físicamente.- pronto escuche como la mesera le gritaba algo a sus compañeras y se quitaba el mantel y se dirigía a mi mesa. Solo me dijo "¿tu eres el hermano de Jane Vulturi?" y lo que yo conteste con un "si" y después de ahí comenzamos a conversar sobre su escrito y como es que había conocido a Jane y así surgió nuestra amistad. Bella no había terminado el instituto por su embarazo, así atrasándose un año. Sin pensarlo le ofrecí un trabajo en la editorial, pues como había visto su poco equilibrio para pasar con una bandeja entre sus manos y su gran vientre surgió la idea de que ella trabajara para mi editorial. Obviamente ella lo rechazo enseguida, alegando que era descabellado, pero enseguida la convencí de que podía entrar como recepcioncita, pues la que estaba antes había renunciado por haber encontrado un mejor empleo. Entre tantas complicaciones con el embarazo de Bella los meses fueron rápidos y pronto vino al mundo la pequeña Renesmee el diez de septiembre y con ello el cumpleaños de Bella. Con el paso de los años Bella pudo terminar el instituto y la universidad. Y en la editorial tenia muchas facilidades, pues ella mas que nada quería ahorrar para comprar una casa donde ella y Renesmee pudieran vivir independientemente de sus tíos quienes la han ayudado en todo el paso de los años, pero claro, Bella jamás ha permitido que ellos se hicieran responsable de todo, solo permitió que ellos la acogieran en su morada en lo que ella se iba abriendo paso a las oportunidades. Aun así, cuando hubo terminado la carrera no permitió que la ascendiera a editora a pesar de que ya había publicado tres libros a lo largo de cinco años. Hasta la fecha ella sigue aceptando el trabajo de recepcionista y su ganancia cuando publica un libro nuevo.- tome aire, pues solo había pasado como más de una hora y Edward seguía observándome. –Y hasta aquí termino pues ya me canse de hablar, Masen. Seguro que ya termino tu descanso, mejor ve a atender a tus pacientes.- dije de la nada, estaba cansado de contar y si seguía así no sabría como acabar.
No se porque le contaba todo esto a Masen.
-¡Espera!- grito el pelicobrizo. - ¿Hay más?
-Tal vez si, tal vez no. Todo depende de Bella.- concluí, pues no pensaba decirle de la carta que Bella escribió para él y nunca envío.
Me levante y pronto me dirigí al elevador para ir por mis sobrinos y visitar a Bella como siempre.
Los días pasaron al igual que el cumpleaños de la pequeña Renesmee, pero ésta vez solo fue un pequeño pastel en la habitación de Bella. Todos los invitados le llevaron un presente a la pequeña (claro esta que Carlisle tuvo que autorizar que se pudiera pasar todas esas personas a la habitación de Bella) Los padres de Bella también estuvieron presentes como cada año y por primera vez Edward también.
13 de septiembre.
Era domingo y hoy no permitían visitas en el hospital en la mañana, por ende tenia que esperar al medio día para visitar a Bella.
Aproveche la mañana para ir a comprar unas cuantas cosas para la casa, pues con mis sobrinos viviendo por el momento conmigo la comida escaseaba con rapidez, sin mencionar que eran un par de trogloditas.
Una vez ya dadas las doce horas, me encontraba ya en el hospital con mis sobrinos a los costados, saliendo ya del ascensor, cuando de repente me encuentro a un grupo de enfermeras dirigirse rápidamente a la habitación de Bella. Y pronto me alarme, creyendo que algo malo le había pasado.
Me dirigí donde todos estaba reunidos y les pregunte que es lo que habia sucedido y porque parecía que todo el equipo medico estaba corriendo de un lugar a otro.
-No lo sabemos aún. Llevan alrededor de una hora así y Carlisle no nos ha querido decir nada aun.- contesto amablemente Esme.
-Es un milagro que Edward no se ha paseado por estos lugares, aun sabiendo que día es hoy.- secundo Rosalie.
-Es porque Carlisle le prohibió pasearse por aquí en lo que lo necesitaban en urgencias con mi esposo. –fue esta vez Carmen quien contesto.
-¿Y Renesmee?- pregunte yo esta vez.
-Esta con Rene, Leah y Jessica en la cafetería.-me contesto Alice –los pequeñines tenían mucha hambre, ¿Por qué no llevas Bree y Nahuel también con ellas? Carlisle no tardara mucho en salir de la habitación de Bella.
Y así lo hice. Lleve a los pequeñines con sus nuevos y antiguos amigos y pronto me dispuse a dirigirme al ascensor, cuando me encuentro con Masen, ambos nos dirigíamos al mismo lugar.
Al llegar a la planta cinco, una Alice histérica nos intercepto, diciendo eufóricamente:
-¡Bella ha despertado!
Edward y yo nos observamos por unos segundos. Tal vez aun procesando la sorpresa y al siguiente segundo estábamos en una carrera para ver quien llegaba antes a la habitación de Bella.
¡Hola! Ya aparecí y con un nuevo capitulo ^^ Ojala no se hayan olvidado del fic pues acepto que no he actualizado prácticamente en un año y en verdad no bromeo cuando digo que necesito una beta. Solo espero que con estas vacaciones pueda seguir escribiendo, pues sigo escribiendo los otros capítulos de mis otros fics ^^U. Aclaro que me tarde mucho tiempo porque mi laptop desgraciadamente paso a mejor vida y ahi ya tenia el capi muy avanzado, pero agradesco a mi buena memoria y segui con el capi, solo que como lo escribi anteriormente no es como lo leyeron. Así que me salio mejor xD
Bueno, al menos las cosas ya se están poniendo interesantes, solo falta unos cuantos capítulos para que este fic acabe y sepan su desenlace.
Nos leemos pronto (eso espero x,x) chau :D
