Edward P.O.V
-¡Edward Anthony Masen!... ¡Que desconsiderado eres al no llamar por teléfono a tu madre!- escuche como me reprendía mi propia madre por teléfono.
-Lo siento, he estado ocupado con todo el asunto del traslado…-me excuse, aunque claramente no soné convincente.
-Me importa más un pepino que tu excusa. Debiste haber llamado a tu madre desde el mismo momento en que pisaste un pie en el aeropuerto de Phoenix.
-En verdad mamá, ha pasado cosas que en estos momentos no puedo explicarte- asegure, observando nerviosamente hacia mi espalda, pues al intentar entrar a la habitación de Bella, Alice nos halo a Alec y a mi para que no nos acercáramos, según ella, la perturbaríamos y en estos momentos la estaban examinando, no le importo que entrara aun que sea para ver los diagnósticos de los doctores, excusándome que era un practicante o algo por el estilo, pero vamos, la enana endemoniada bien sabia que esa era una excusa patética, por lo tanto no nos dejo entrar. Estaba esperando el momento de que la pelinegra desapareciera de la puerta, o por lo menos de la sala de espera.
-Edward, te están hablando por allá- me dijo Maggie, una enfermera –El doctor Denali lo necesita en urgencias.
Me dirigí corriendo por los pasillos, terminando la llamada con mi madre en el proceso, no sin antes decirme que vendría a Phoenix.
Oh, oh… habrá problemas.
El día pasó largo, atendiendo los pacientes por aquí y por allá, los médicos no dábamos para más, pues había ocurrido un accidente en la pista de patinaje que hay en un centro comercial de Phoenix. El hielo se había roto mientras que veintisiete personas se encontraban patinando; también habían excedido la temperatura y el frío se había intensificado, por lo tanto hubo personas que llegaron con síntomas de neumonía.
Al regresar a la habitación de Bella, me encontré con la sorpresa de que la sala de espera se encontraba vacía y solo los padres de Bella se encontraban ahí. Salí de ahí me dirigí hacia las enfermeras encargadas y pregunte donde se encontraba el doctor Cullen, a lo que me respondieron que aun seguía en la habitación de la paciente Swan, pues le había llegado un recuerdo; lo cual no entendí, pues no sabia en que circunstancias se encontraba el diagnostico de ella.
De regreso en la sala de espera, me percate que Eleazar se encontraba ahí, hablando con los padres de Bella.
Me acerque a él y le pregunte sobre la situación de ella.
-Tiene un leve cuadro de amnesia. No recuerda desde el primero de Agosto de este año.
Me quede en shock, pensando en las posibilidades de poder hablar con Bella tranquilamente, pues por lo que recordaba, ella no me había visto hasta el veintinueve de Agosto, en la fiesta de aniversario de sus tíos.
-¿Podemos pasar a verla?- pregunto René.
-Tendrían que preguntarle a Carlisle, él es el doctor encargado de su caso.- contesto Eleazar.
-¿Y donde se encuentra ahora?- esta vez fue Charlie quien cuestiono.
-En la habitación de Isabella, examinándola de nuevo.- y con esto me dedico una mirada cómplice, dándome a entender que debería entrar con Carlisle.
Sin mas preámbulos, entre, tocando primero la puerta con los nudillos y esperando una respuesta del otro lado de la puerta.
-Adelante- escuche que Carlisle me decía.
Abrí lentamente la puerta, encontrándome con una escena que me dejo paralizado: Bella se encontraba totalmente pálida, blanca como el papel. Tenia una intravenosa en su mano izquierda, su brazo derecho se encontraba enyesado y portaba una bata totalmente blanca.
Me observo con pánico en sus ojos y enseguida un pitido se escucho frenéticamente en la habitación, era el electrocardiógrafo el que hacia ese ruido.
-¿Cuál es el diagnostico, Doctor Cullen?- pregunte a Carlisle, pues trataba de aparentar tranquilidad, aun sabiendo que Bella no recordaba que yo había arribado a Phoenix desde hace casi tres semanas.
-Brazo derecho y costillas rotas, presenta un leve cuadro de amnesia, no hay discos de la vértebra desviados. Tomografía, radiografía y análisis de tiempo de coagulación han sido tomados.
-Okay… entiendo, ¿puedo hacerle algunas preguntas a la paciente?- pregunte observando al Doctor Cullen –necesito mas información sobre su amnesia para su historial medico y registros para la universidad- trate de explicarle, pues él sabia perfectamente que no estaba mintiendo.
-Bien, los dejare solos.- dijo dirigiéndose a la puerta- les enviare a Charlotte- dijo lo ultimo saliendo.
-¿Charlotte?- pregunto Bella sin entender.
-La nutrióloga de turno en el hospital. Vendrá a ver tu situación y de acuerdo a eso, le dirá a las cocineras que te preparen la comida de acuerdo con la dieta indicada.
Bella solo asintió.
No sabía por donde comenzar, pues tenía muchas preguntas formulándose en mi cabeza y no sabia por cual comenzar.
-¿Qué día es?- pregunte
-Es pregunta ya la conteste a las enfermeras cuando desperté. No necesito que tu también me examines- protesto ella
-Sé que no, pero yo si lo necesito.-rebatí
-¿Para que? ¿Para saber que historia inventarte? No necesito que me inventes lo que ha pasado. No se porque estas aquí y no quiero saberlo. Sólo mantente alejada de mi y de…-se tapo precipitadamente la boca con ambas manos, quejándose en el proceso, pues la intravenosa le lastimo la mano.
-Renesmee- termine
-¿Cómo…?-se quedo sin habla y nuevamente el electrocardiógrafo volvió a pitar.
-Lo sé desde hace semanas y ella también sabe que soy su padre. No hay nada que puedas evitar y negar. Así que deja de ser tan cabezota y contesta las preguntas que te haré. Todo es meramente profesional, así que no lo tomes personal.- conteste lo mas serio posible, pues no quería que esto se saliera de control.
-se que hoy es trece de septiembre- susurro.
-Necesito saber que día recuerdas que es.- conteste exasperado.
-Viernes treinta y uno de Julio.- respondió.
-¿Cuál fue el ultimo lugar en el que estuviste?
-Editorial Vulturi.
-¿Con quien estabas?
-Alec Vulturi
-Asunto.
-¿Qué te importa?
-Recuerda que es meramente profesional- trate de tranquilizarla.
Ella rodó los ojos. –Sobre una información de una inmobiliaria.- enseguida caí en la cuenta de que desde ese entonces ella trataba de buscar una casa donde ella y Renesmee pudieran vivir solas, independientemente de sus tíos.
-Bien, ¿algo que quieras proporcionar?- agregue para finalizar, no sabiendo que otras preguntas hacerle. Claramente me sentía nervioso con esta nueva oportunidad; saber que ella no recordaba que soy pareja de Tanya tenía un nuevo significado, pero aun así tarde o temprano tendría que enterarse. Prefería que fuera tarde.
-No se como llegue aquí y que me sucedió, las enfermeras no me han querido decir y mucho menos mi tío.- me contesto cruzando sus brazos sobre su pecho, pero enseguida se quejo por el dolor en las costillas ya vendadas.
- Tuviste un accidente de tráfico y saliste malherida, estuviste en coma durante una semana y has estado internada desde entonces.- conteste revisando el electrocardiógrafo, después los medicamentos que le estaban implementando y luego me acerque a ella, revisando sus signos vitales.
-Estira tu brazo.- le pedí.
-¿Para qué?- pregunto recelosa.
-Tomare tu pulso, solo tomara un minuto.- conteste, sacando el termómetro y poniéndolo bajo su brazo derecho mientras que le tomaba el pulso en el brazo izquierdo.
Tome tranquilamente su brazo, escuchando su pulso acelerado con el estetoscopio ya puesto.
No sabía porque sentía un cosquilleo en la palma de mi mano mientras que sostenía el brazo de Bella, pero era cómodo estar así con ella, recordando viejos tiempos, recordar la primera vez que nos conocimos.
Recuerdo que ese día ambos habíamos ido a la enfermería, ella por que se había desmayado con el olor de la sangre y yo porque el profesor Banner me había dicho que yo la llevara.
Conté cada pulso, observando como pasaban los segundos en el reloj de manecillas que tenia en mi muñeca izquierda hasta que llego a un minuto.
-¿Te sientes alterada?- pregunte mientras sacaba el bolígrafo de mi bolsillo de la bata –Tu pulso esta irregular, muy acelerado a decir verdad- agregue y al instante se escucho un pitido mas acelerado.
Poco tardo Sihoban, una enfermera en entrar a la habitación, observando a Bella con el ceño fruncido.
-¿Qué sucede, querida?- pregunto viendo el electrocardiógrafo.
-No…no tengo nada- contesto tartamudeando.
-Será mejor que te de el medicamento, ya te toca- dijo ella viendo su expediente.
-Si por favor, esta empezando a doler las costillas de nuevo- dijo y se reacomodo en su lugar, volteando su rostro hacia otro lado, evitando mi mirada.
-Bueno, me retiro Sihoban, iré a urgencias- dije antes de tomar mis cosas.- Y por cierto Bella, feliz cumpleaños.-me voltee para verla y me sorprendí cuando sus ojos se cruzaron con los míos, pronto no se hizo esperar el rubor tan característico de ella y solamente susurro un leve "gracias" para después desviar su mirada hacia la intravenosa y cerrar los ojos al sentir el medicamento hacer efecto.
Al momento de atravesar el umbral de la puerta, me intercepto Alice con su furia presente. Parecía que me quería matar con la mirada y pude percatarme de la presencia de los que habitualmente se encontraban aquí, salvo de un chico que nunca antes había visto.
Era algo, bronceado y cabello corto y negro. Charlaba con Leah y Jacob y se encontraba de espaldas de mí.
-¡¿Me puedes decir porque tu si estabas adentro y Carlisle no nos deja entrar a nadie?!- exclamo furiosa, prácticamente golpeándome el pecho con sus pequeños puñitos que solo me hacían cosquillas.
-Tranquila, solo hacia mi trabajo- conteste, sujetando ambas manos para que dejara de golpearme.
-¡No mientas maldito!- exclamo tratando de zafarse de mi agarre.
-Fue Carlisle y Eleazar que me dijeron que podía hacerlo- conteste soltándola y dirigiéndome hacia el ascensor. Hoy me tocaba un día muy largo en urgencias y no pensaba tardar ni un minuto más para que se retrasara mi horario.
Conforme pasaban los días parecía que las cosas iban mejorando, de vez en cuando solía visitar a Bella en su habitación, pero lo mas curioso de todo, es que cuando la iba a visitar siempre se encontraba el electrocardiógrafo pitando, eso, de cierta forma me hacia sentirme feliz pues era una señal de que ella seguía sintiendo algo por mi, a pesar de que no recordara lo que había sucedido con nosotros en las semanas pasadas. Pensaba darme una nueva oportunidad con ella, pero tenia que hablar primero con Tanya, esperando que ella comprendiera. Aunque también existía la posibilidad de que Bella no quisiera darme la oportunidad, conociendo su testarudez. Solo esperaba el momento adecuado para decirle a Tanya realmente mis intenciones.
Un jueves en la tarde me encontraba en la hora de mi descanso, cuando aparece Maggie frente a mí, diciéndome agitadamente:
-Doctor Masen, lo buscan en recepción.
Extrañado, le pregunte por quien, pues no esperaba que fuera Tanya o alguien mas.
-Dice ser su madre, Elizabeth Masen.- dijo no muy segura.
Oh, oh… ya había llegado y no lo había recordado.
Me levante de mi asiento con la bandeja de comida en manos, pidiéndole a Maggie que fuera a dejar la bandeja mientras yo iba a recepción.
Camine lo más pronto posible hacia recepción encontrándome con una cabellera cobriza, tan parecida a la mía. Portaba un vestido azul celeste y sus maletas se encontraban a sus costados. Me sonrío resplandecientemente y extendió los brazos, esperando a que le correspondiera. Obviamente lo hice, pues hace tiempo que no la veía.
-¡Oh!, mi pequeño ya es todo un doctor.- susurro contra mi oído, sonriendo en el proceso.
-Todavía no, mamá- dije del mismo modo.
Deshizo el abrazo y me observo detenidamente.
-Pero pronto lo serás.
-Doctor Masen, se le solicita en la planta cinco…Doctor Masen, se le solicita en la planta cinco.- anunciaron en los parlantes.
-Lo siento madre, tengo que irme- dije, apartándome y dirigiéndome hacia el ascensor, cuando se me vino a la mente decirle que me acompañara, pues ella estaría en la sala de espera y vería al Sr. Swan, a quien conocía de Forks.
Placidamente ella acepto, yo la ayude con su equipaje y pronto nos adentramos al ascensor.
Tranquilamente ella me fue contando su cansado viaje de Chicago a Phoenix, pues según ella, le toco un compañero de viaje bastante molesto. En todo el vuelo no pudo hacer otra cosa que intentar ignorarlo, pues el hombre roncaba peor que una manada de leones.
Enseguida llegamos a la planta, encontrándonos con las miradas de curiosidad de todos los presentes. Tal vez notando el parecido entre mi madre y yo, pero después observaron a Renesmee y el parecido que había entre mi madre y ella.
-Edward…-susurro ella, observando a Renesmee, quien se encontraba frente a nosotros.
-¿Papá?- dijo mi pequeña observando curiosamente a su abuela.
Abuela… ¡Renesmee estaba frente a su abuela!
-Edward Anthony Masen, ¡¿Por qué rayos no le dijiste a tu madre que era abuela?!- prácticamente grito, viendo a Renesmee y a mi alternadamente.
Todos los presentes no despegaban sus curiosos ojos de nosotros y aun menos ante la mención de la Sra. Masen.
-¿Ella es mi abuela?- pregunto curiosa la pequeña.
Tal vez, solo tal vez, había olvidado ese pequeño detalle, el tener que explicarle a mi madre solo significaba una cosa: un interrogatorio y el paradero de Bella.
-Edward, no me salgas con que tienes hijos regados por todo el país, porque creí haber criado mejor a mi hijo.- recrimino mi madre viendo con ternura a su nieta.
-Juro que no madre- conteste.
-Doctor Masen, se le solicita en la habitación de la señora Swan- me apresuro Sihoban
-¿Así que señora Swan?- inquirió mi madre enarcando las cejas.
No conteste nada, pues para salirme de ese problema simplemente lo evadí. Salí corriendo tal cual niña asustada y antes de poder siquiera acercarme a la puerta de la habitación escuche la voz de mi hija diciendo:
-Es mi mamá.
Me adentre a la habitación antes de ver la reacción de mi madre y pronto me encontré con el Doctor Cullen.
-Edward- me llamo Carlisle
-¿Si?- pregunte acercándome a él.
Observaba con curiosidad a Bella que estaba dormida. Se veía tan pacífica, celestial, que por un momento se me cruzo por la mente el pensamiento de estar soñando y que todo esto no era real. Quería que todo éste asunto entre nosotros se resolviera de la forma mas tranquilamente posible.
-Creo que ya no será posible que veas a Bella por un tiempo- me dijo observando a Bella –Siempre sus exámenes de signos vitales salen alterados cuando vas de visita por las tardes. Solo hasta que tengamos los resultados necesarios podrás visitarla.-sentencio.
No me quedaba otro remedio más que hacer caso a las indicaciones, sobre todo porque Eleazar me ha reprendido por ausentarme en ciertos periodos de tiempo. Necesitaba concentrarme por completo y tal vez el visitar a Bella no estaba ayudando tanto a ella como a mí.
Salí de la habitación tan pronto como deje de pensar en eso y pronto me vi envestido por mi madre, viéndome seriamente. Una de esas miradas que dan las madres cuando sabes que estas en problemas y no tendrías como salir de ellas hasta que se resolvieran hablando o lo que es lo mismo: un interrogatorio.
Y definitivamente estaba en problemas…
Hola ^^ ya regrese, y mas pronto de lo que esperaba (wiiii, estoy progresando (?))
Ya le llegaron los problemas a Edward y a mi se me van las vacaciones D: así que espero que disfruten el capitulo tanto como lo disfrute yo escribiendolo, aunque sinceramente quería escribir mas, pero mi pobre cabeza esta toda desorientada x,x
Solo espero no tardar tanto como con los otros fics xDD
Y para finalizar, quiero darle las gracias Vivian :D fue un gran apoyo cuando mi mente estaba bloqueada y me daba algunas ideas xD este capítulo te lo dedico a ella^^
PD: no pregunten sobre el porque la pista de patinaje e.e
Nos leemos en la proxima, chau ^^ gracias por tomarse el tiempo para leer ^^
