Capitulo 14: "Cena"

-¡Malditos kimonos ceremoniales!- mascullaba enojada la Teniente del Onceavo escuadrón mientras se terminaba de amarrar el obi del kimono que había elegido usar para la dichosa cena con el concejo del clan Kuchiki- ¡Al carajo con ellos! Son bonitos y todo pero cuesta una vida y parte de otra ponérselos.

Al otro lado de la puerta corrediza Kyoraku se reía de la muchacha que terminaba de vestirse. No sabía por qué pero, Yachiru en vez de llamar a Matsumoto para que le diera el visto bueno lo llamó a él. Estaba confundido y celoso por ello al mismo tiempo.

Confundido porque debió llamar a una mujer para que le diera su opinión, y celoso porque aunque nunca lo admitiría frente a nadie, se sentía celoso de que la hermosa Yachiru se estuviera arreglando para Byakuya, ese cubito de hielo que…

-"Basta Shunsui"-se reprendió mentalmente el hombre-"él tarde o temprano acabará amándola y tal vez, cambie por ella y el hijo que ambos esperan. Por ese bebé debo callarme y hacer lo posible para que ellos sean felices".

Se escuchó el abrir de la puerta corrediza y Yachiru salió del cuarto vestida con un hermoso kimono azul con bordados que asemejaban el movimiento de las olas del mar, el grueso obi era de un azul más claro que el del kimono pero contrastaban armoniosamente, las largas mangas del kimono eran de corte triangular lo que las hacía más elegantes. El cabello de la Teniente caía en cascada por su espalda con unas suaves ondas en las puntas, todo muy natural.

Su cara no estaba maquillada exageradamente, no, solo se había colocado un poco de polvo y un suave brillo en los labios.

-Wow- susurró el Capitán de la Octava división al verla- Te ves fantástica; sencilla y natural pero totalmente elegante.

-¿En serio Shunsui-chan?- murmuró ella con los ojos chispeantes-Estoy súper nerviosa. ¿debería llevarme mi Zampakutoh?

-No creo, ellos deberían estar más aterrorizados de ti que tu de ellos.

-¿Por qué?-demandó curiosa la chica.

-Tu reputación: eres la "hija" del Capitán del escuadrón de lucha, tienes un reiatsu que dejaría a cualquiera en shock si no lo controlas o te enojas, y a parte la que lleva al hijo del heredero del clan en su vientre-enumeró Kyoraku- yo de ellos no me metería contigo, menos ahora con los altibajos de humor que te da el embarazo.

-Viéndolo así, suena razonable-rió Yachiru.-Gracias por todo-el hombre la miró curioso- Es que cuando estoy en esa clase de situaciones siempre me dices algo y me vuelvo un poco más valiente.

-Yachiru-chan, si fueras más valiente serías… No lo sé, pero no me metería en tu camino.

Se abrazaron muy fuertemente y, luego de que Kyoraku le deseara suerte, la Teniente de rosados cabellos se dirigió a la mansión Kuchiki, iba como con media hora de anticipación pero lo creyó mejor así para tener tiempo de preguntarle a Byakuya como actuar frente a los del consejo.

Al llegar una señora mayor le abrió la puerta, al verla la miró con vehemencia y la invitó a pasar directamente al despacho privado del Capitán Kuchiki, pues éste les había dado órdenes explícitas de que cuando ella la llevaran directamente allí.

La muchacha pasó por alto la exquisita decoración del despacho para centrarse en el hombre que la miraba fijamente detrás del escritorio que se hallaba al fondo de la amplia habitación. Él se levantó al observarla llegar, cortésmente.

A los ojos de Yachiru no había hombre más guapo en el mundo, su musculoso pero no exagerado cuerpo estaba cubierto con un kimono negro clásico y su usual haori de Capitán; se veía demasiado atractivo.

Byakuya miraba sorprendido a la mujer frente a él, elegancia, seguridad, belleza y clase era lo que transmitía la imagen de la Teniente Kusajishi. Estaba en shock por ello, bajó la vista al vientre de la joven el cual aún no se abultaba e inconscientemente su pecho se hinchó de orgullo por la mujer que llevaba a su hijo dentro de sí.

-¿Vengo en mal momento, Kuchiki-Taichou?

-No. Esperaba que llegase usted temprano para decirle un par de cosas-miró la mano izquierda de la mujer donde en uno de sus dedos descansaba el hermoso anillo de compromiso- Luce bien.

-Gracias Capitán-murmuró la muchacha sonrojada violentamente.

-¿Gusta sentarse?-ella negó con la cabeza-Pues bien, primero que nada, los del consejo están al tanto de que la boda se debe llevar a cabo en el menor tiempo posible por lo del embarazo pero, no les gusta del todo el que se le insinúe que es una 'boda de conveniencia', así que…

-¿Debemos actuar como enamorados? porque yo no tengo problemas para…

-Por lo menos debemos llevarnos con menos formalismos-interrumpió algo incómodo Byakuya- Ese tipo de trato deberíamos extenderlo también a ciertas reuniones que no sean de carácter oficial, como por ejemplo donde estemos solos.

-Entiendo-asintió ella-¿estaría bien que le llamara Byakuya-sama?

-Sí-contestó él- A parte, ya todo el Sereitei sabe de nuestro compromiso que como sabrá es aprobado por Yamamoto-Soutaichou. Mis sirvientes están informados también así que puede venir aquí libremente, como la señora de la casa.

-¿Hay algo más…?

-Creo que es todo, por ahora.

-Sí, Capitán- él la miró esperando algo, y ella rectificó- Digo, Byakuya-sama.

Él le hizo señas para que se dirigieran al comedor, pues los del consejo no tardarían en llegar, pero de inmediato el hombre se puso alerta. Había sentido un reiatsu desconocido y luego había desaparecido. Tal vez era un nuevo enemigo que intentaba ocultar su fuerza.

-¿Pasa algo?-preguntó la muchacha.

-He sentido un reiatsu desconocido, luego ha desaparecido- se sinceró el Capitán- debemos estar alertas por si es un nuevo Ryoka.

-No es un nuevo Ryoka, Byakuya-sama-él alzó una ceja interrogante-Es… El bebé.

-Eso es imposible, no tienes ni dos meses. Su reiatsu aún no se debería sentir.

-Lo sé, pero es él-afirmó segura- A lo mejor se puede sentir su reiatsu porque usted es Capitán y yo soy Teniente, ambos con gran reiatsu.

-Tiene sentido, debemos preguntárselo mañana a Unohana-Taichou. –ella asintió-Pero nunca había visto u oído nada igual.

-Ni yo…-la muchacha se interrumpió-allí está de nuevo, ¿quiere sentirlo mejor?

Byakuya la miró sorprendido, ella acortó la distancia entre ellos y sonrojada tomó la mano del Capitán y la colocó más abajo del obi, justo sobre su vientre. Yachiru miraba fijamente como los ojos de Byakuya, normalmente lejanos y fríos se abrían ligeramente y demostraban una inusual calidez mientras presionaba ligeramente el punto en su vientre donde se emitía el tenue reiatsu. Luego de un par de minutos el reiatsu desapareció y ambos se miraron fijamente a los ojos mientras Byakuya quitaba su mano del cuerpo de la Teniente. Justo cuando estaban lo suficientemente cerca para que sus labios se tocasen, una mujer del servicio entró.

-Señor, Señora-dijo con la cabeza agachada- los señores del consejo están esperándolos en el comedor.

-Ya vamos.

La mujer salió y ellos tras de ella. Yachiru iba totalmente sonrojada ¡casi se habían besado! Pero tenía que llegar esa mujer…

Entraron al espacioso y elegante comedor donde había un grupo de seis ancianos sentados, los hombres se levantaron al verlos entrar.

-Kuchiki-sama-murmuró el mayor de ellos cuando Byakuya tomó su puesto en la cabecera de la larga mesa.

-Shiratoi-san. –el Capitán se dirigió a Yachiru indicándole una silla a su izquierda- le presento a mi prometida la Teniente del Onceavo Escuadrón, Kusajishi Yachiru. –la mencionada inclinó su cabeza levemente y varios mechones de cabello cayeron por su rostro.

-Es un placer conocerlos.

Todos se sentaron en sus respectivos puestos mientras los sirvientes servían la comida.

-¿Y bien Teniente está usted al tanto de lo que implica ser la esposa del Jefe del Clan Kuchiki?- murmuró un hombre de ojos grises y cabello casi blanco.

-Esperaba que esta noche se me explicara ese particular-contestó Yachiru- Es decir, me gustaría que ustedes dejasen en claro lo que se espera de mí como esposa del Capitán.

Los ancianos se miraron entre sí y asintieron mirando al más viejo, Shiratoi, quien empezó a hablar:

-Principalmente se espera que esté a la altura del Jefe de la casa, lo que se puede comprobar siendo usted Teniente de uno de los escuadrones de protección; segundo es imprescindible que esté en condiciones de proporcionar un heredero a al clan, lo cual ya está "hecho"; de igual manera es usted responsable de acompañar a Kuchiki-sama a los eventos, reuniones y otros sitios donde se requiera su presencia; debe conocer y manejar los asuntos de la mansión y , por ultimo pero no menos importante, debe presentar una conducta intachable y digna de una dama frente a todos los habitantes de la Sociedad de Almas, apegarse a la Ley y a sus mandatos, y en lo posible dejar de lado las actividades que puedan poner en riesgo su vida y las de su familia.

-¿Qué quiere usted decir con eso ultimo exactamente?-preguntó Yachiru quien había escuchado todas las anteriores implicaciones con atención, pero poniéndose repentinamente en guardia con la ultima 'recomendación' del anciano.

-Que en lo posible debería dejar a un lado su cargo como Teniente pues usted tendrá hijos, marido y varias personas que dependerán de usted.

La joven se puso instantáneamente escarlata de la ira y sin querer emitió un estallido de reiatsu rosado que asustó mucho a los ancianos y alertó a Byakuya quien hasta ese momento se había limitado a escuchar la 'conversación' sin emitir opiniones.

-¡No haré eso!-exclamó alterada, no sabía si era por los cambios de humor del embarazo o simplemente por la arrogancia con la que el hombre respondió pero, la mujer sentía la sangre hervirle bajo la piel- Yo no voy a renunciar a mi cargo ¿está claro?, soy perfectamente capaz de lidiar con esas responsabilidades.-masculló.

Yachiru intentó levantarse la silla en la que se hallaba pero se mareó un poco por la brusquedad con la que lo hizo, se aferró a la mesa intentando apaciguar su reiatsu y el de su bebé que hasta ese momento notaba que también se había alterado un poco.

-¿Estás bien?-dijo Byakuya alcanzándola tras de rodear la mesa.

-Eso creo-murmuró la Teniente tras unos segundos en los que se le pasó el mareo y su feroz reiatsu se apaciguó junto al del bebé en su interior.

El Capitán Kuchiki le echó una mirada a los del concejo, si se hubiese podido reír, lo habría hecho. Los seis ancianos tenían los ojos casi fuera de sus órbitas, se inclinaban inconscientemente hacia atrás algo atemorizados. Era la primera vez que Byakuya los había visto así y era todo un espectáculo que la que hubiese provocado esa reacción fuera la joven y aparentemente 'pacífica' Teniente Kusajishi.

-¿Se encuentra bien Teniente?-murmuró Shiratoi entre aterrado y preocupado.

-Sí, ¿reconsiderarán la ultima 'obligación'?

-Bueno… Si Kuchiki-sama está de acuerdo, lo aceptaremos.

-Por mi está bien.-susurró Byakuya.

Ninguno en la habitación sabía que hacer a continuación, casi ni habían probado la comida; los del consejo miraban un poco aterrados a la única mujer sentada en la mesa. Yachiru estaba incómoda pues sentía las miradas de todos clavadas en ella, como si fuera un experimento de Mayuri que estaba bajo el microscopio.

Después de unos minutos los del Consejo se retiraron, no sin antes mostrarles sus respetos a la pareja que en menos de una semana contraería nupcias.

-Creo que yo también debería irme-susurró Yachiru- Es tarde, y mañana hay mucho que hacer, Byakuya-sama.

-Tienes razón, pero te acompañaré. Imagino que Rukia no llegará del mundo real al menos en un par de horas.

-¿Rukia-chan?- la Teniente alzó una ceja- ¿Ella no sabe de nuestro compromiso?

-No, pero lo sabrá ahora. No creo que ponga muchos peros siendo tú la novia.

-¿Eso cree?-él asintió.-Aunque yo creo que ella debió saberlo antes, es tu hermana y bueno me importa su opinión sobre todo esto.

-Eso no importa tanto. Lo que importa es que no te preocupes por eso y reposes.

Se encaminaron hacia la puerta de la mansión y emprendieron el camino hacia la residencia de la Teniente, ambos caminaban uno al lado del otro bajo el amparo de la noche.

-"Byakuya… ¿Es mi impresión o poco a poco está más cercano a mi…?"- mientras pensaba en eso, Yachiru tropezó y si no es por el Capitán Kuchiki se hubiese caído de bruces al suelo- Lo siento.

-No importa, deberías tener más cuidado.

Byakuya sostenía a Yachiru por los hombros, muy cerca de su cuerpo tanto que las telas de ambos kimonos se rozaban; ella alzó la cabeza y concentró su vista en los labios del Capitán.

-"Si él solo bajara la cabeza… Podríamos besarnos…"-pensaba absorta la Teniente.

Como si sus pensamientos hubiesen sido escuchados, Byakuya bajó la cabeza y rozó sus labios con los de la muchacha…

Continuará…