Capitulo 19: "La Quiero"

Por segunda vez en lo que iba de tarde Byakuya Kuchiki sintió una presión en el pecho. Él jamás había sentido algo así y hasta ese momento no había podido descifrar de qué se trataba, solo sabía que lo había sentido justo cuando Yachiru soltó su mano al salir hacia una reunión con el Comandante Capitán y los otros Tenientes una vez que salieron de las oficinas del Cuarto Escuadrón. Y justo ahora que volvía de una importante reunión con el concejo de su clan lo volvió a sentir.

Caminaba pausadamente hacia su Escuadrón y le pareció ver mucho ajetreo a su alrededor; no le dio importancia, quizás estaban haciendo algún simulacro o algo parecido.

En su mente se instaló un pensamiento que había intentado evitar desde que salió de los cuarteles del Cuarto Escuadrón hacía unas horas: Yachiru lo deseaba; y él no sabía como lidiar con ello. ¿Significaría también que lo amaba? ¿Y él? ¿Qué era exactamente lo que sentía él por su esposa? La deseaba, por supuesto, pero no quería mover un dedo sobre su cuerpo sin contestar antes esa duda, quería ser honesto consigo mismo y con ella. Si no, sentiría como que le hubiese robado la oportunidad de estar con alguien que pudiera mirarla a los ojos y decirle que la amaba, como Kyoraku.

Byakuya no era tonto y sabía que el Capitán del Octavo Escuadrón estaba enamorado de su esposa, al principio lo achacó a los celos pero luego de que el hombre casi se muriese después de la boda de ellos, lo confirmó. Luego del regreso de Shunsui de su recuperación, decidiría que tan cerca lo quería de su esposa.

Estaba entrando al pasillo que daba a su oficina cuando sintió un leve pico de reiatsu que identificó como el de su esposa, y el corazón de Kuchiki dio un vuelco. ¿Qué rayos pasaba? Ahora que se fijaba tampoco Abarai estaba en el cuartel. Ubicó a uno de sus oficiales de rango medio y lo interpeló:

— ¿Dónde está Abarai?

— Señor, el Teniente Abarai y los demás Tenientes de los Escuadrones están en el Distrito 60 del Rukongai, los reportes dicen que un Adjucha logró entrar a la sociedad de Almas junto a un pequeño grupo de Menos, gracias a una grieta que dejó Aizen Souske en Hueco Mundo.

— ¿Por qué no se me informó de esto?

— Capitán, el Comandante Capitán no lo creyó necesario. Solo los Tenientes y la División 12 están ahí. Los Tenientes para acabar con los menos y el Adjucha y los de la División 12 para cerrar la grieta, señor.

Mierda, Yachiru está luchando.

Byakuya desapareció por medio del Shumpo sin dejar a su subordinado seguir dando el último reporte, todo lo que tenía en mente es que su esposa y su hijo corrían peligro.

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Lo primero que vio cuando llegó al 61 Distrito del Rukongai fue polvo, avanzando unos pocos metros el polvo de disipó y pudo ver a la Teniente Nemu junto a la Teniente Kotetsu, ésta ultima estaba creando una barrera curativa alrededor de un grupo de mujeres y niños que –suponía- habían salido heridos en el ataque.

¿Dónde estaban los demás?

Su pregunta interna fue respondida cuando observó a Kira, Matsumoto, Hisagi e Iba caminar acompañados de Hinamori, Omaeda e Ise Nanao, estos últimos lucían algo sucios y con unos pocos rasguños. Bien, ¿Dónde estaban Abarai y Yachiru? Parece que la pregunta convenientemente salió de sus labios pues la Teniente de la Décima División respondió:

— Capitán ellos se retiraron a unos 50 metros más allá para luchar contra el Adjuchas sin poner en riesgo la vida de los civiles. Nosotros nos encargamos de los Menos, de desalojar el perímetro y de proteger a la División Doce mientras cerraban la brecha por donde entraron los Menos y el Adjuchas.- Kuchiki le dirigió una mirada y caminó hacia el terreno donde se habían retirado a luchar su Teniente y su esposa.

Sangre.

Fue lo primero que vio Kuchiki cuando divisó a una distancia de 10 metros a su esposa, se acercó impávido, movido por una fuerza desconocida, era el sentimiento más extraño que alguna vez había experimentado.

Cuando estuvo a su alcance la rodeó con los brazos y apretó el cuerpo cubierto de sangre de la mujer contra el suyo -hasta ese momento fue que tomó conciencia de lo pequeña que ella era en comparación con él-; tanteó con sus manos su cuerpo superficialmente buscando la fuente de sus heridas, y ella, como si hubiese leído su mente, le susurró dulcemente:

— Tranquilo, Byakuya, esta sangre no es mía. Es del Adjuchas.- él la abrazó más fuerte.- Ya se acabó.

— ¿Estás segura de que estas bien?

— Sí- contestó ella separándose de él con suavidad, sin querer romper ese contacto físico espontaneo que Byakuya le prodigaba- Ni un rasguño.

— ¿Y Abarai?

— Renji se llevó a un niño y a su hermana que aun estaban por aquí cuando el Adjuchas y nosotros estábamos peleando.

— Yachiru.…

— Por favor, no digas nada, estoy bien- le interrumpió ella.

— Luego le pediré a Abarai un informe detallado, ahora vámonos a casa.

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— ¡Señora Kuchiki!- exclamó una sirvienta de edad avanzada al ver a Yachiru entrar a la mansión cubierta de sangre.

— Tranquila Midori-san, estoy bien. No es nada.

— Señora, pero si está cubierta de sangre.- la miró la anciana preocupada, Kuchiki no se podía creer que los sirvientes se preocuparan tanto por su esposa.

— No es mi sangre, Midori-san, fue una pequeña pelea de nada. ¿Puede prepararme el baño en la habitación, por favor?

— En un minuto estará listo, Señora.

La mujer se retiró y Byakuya sonrió de medio lado, justo en ese momento la chica de cabellos rosa se dio vuelta y le sonrió de oreja a oreja, ahí la realidad golpeó a Byakuya más fuerte que nunca: La quería. Ya no podía negarlo más, quería a la Yachiru por su sonrisa, su calidez y el modo en el que estaba sanando –sin que el supiera- todas las heridas que él tenía abiertas y que le hacían rodear una barrera entre ellos. Se acercó a su esposa, la rodeó suavemente con sus brazos, y descendió su rostro hasta quedar al nivel de su boca, ahí la besó dulcemente. Era un roce delicado, tierno y suave, era como si tuviese miedo de romperla; Yachiru se sentía en las nubes, parecía que sus sueños se estaban haciendo realidad.

— El baño está listo, Señor, Señora. – susurró la ancianita con una sonrisa radiante, en cuanto ellos rompieron el beso.

— Gracias Midori-san. –contestó Yachiru, la mujer se retiró de la antesala con una gran sonrisa en la cara, por fin su amo parecía encontrar la felicidad.

— Ve a darte el baño, en la cena quisiera hablar contigo- le dijo Byakuya a su esposa.

— Acompáñame. – le pidió ella con los ojos brillantes y anhelantes.

Él asintió, dándole la mano y haciendo juntos el camino hacia su habitación.

Continuará…

¡Hola!

Pues aquí está el Capitulo nuevo, para los que sigan leyendo. Gracias por sus comentarios, alertas y favoritos. En el Capitulo que viene más acción y participación de otros personajes.

Dark Kira Yagami & Black-Shadow-ArchiveGracias por comentar el Capitulo anterior.

Saludos,

Euni.