Capitulo 22: "Una Línea"

Yachiru:

Me alegro de que tú y tu bebé estén bien. Yo también lo estoy. Cuídense.

Kyoraku.

Ukitake miraba a la joven Yachiru leer la escueta nota que le había enviado su amigo. El sol de la tarde se filtraba por los ventanales de uno de los amplios salones de la mansión Kuchiki, y creaba sombras intensas en el delicado rostro de la mujer parada ahí, sosteniendo un trozo de papel que solo contenía unas pocas palabras. El Capitán del Treceavo escuadrón no pudo evitar fijarse en que el rostro de Yachiru pasaba de una emoción a otra: sorpresa, alivio, melancolía, tristeza…

— Gracias, Juunshiro-san, significa mucho para mí el que me haya traído esta nota.- la voz de la mujer se quebró y estuvo a punto de caer al suelo de no ser porque Ukitake la sostuvo.

— ¿Yachiru estas bien?

—…. Meses sin saber de él, más de cincuenta cartas, ¿y todo lo que recibo de él es una línea?-contestó la muchacha con la voz rota.

Ukitake comprendía lo que ella quería decir, pero estaba preocupado porque sintió que el reiatsu del bebé se hacía sentir, así que la acomodo en uno de los asientos de la habitación.

— Por favor Yachiru, relájate, piensa en el bebé. – ella obedeció y respiró profundo mientras se acariciaba el vientre.- ¿Quieres que llame a Byakuya?

— No, estoy bien. –sonrió débilmente- fue solo un lapsus.

— No quiero dejarte sola…

— No lo estoy, Rukia-chan debe estar por llegar, nos reuniremos en un rato con Matsumoto e Isane.

— ¿Reunión de la Asociación de Mujeres Shinigami?- se interesó el hombre.

— No, tomaremos el té.

— De acuerdo, ¿Quieres…?- se interrumpió, estaba a punto de preguntarle si quería enviarle una respuesta a Shunsui pero supo que sería un error.

— Está bien- dijo la muchacha, que aun acariciaba distraídamente su vientre- Solo, dígale que se cuide mucho.

Ukitake se levantó y se dirigió a la puerta tras hacerle un gesto de asentimiento a la muchacha. En esos momentos realmente quería sacudir a Kyoraku, no sabía cómo hacerle entender que él no era el único que estaba sufriendo, que estaba haciéndole daño a Yachiru.

*.*

— En serio, Yachiru-chan, tienes que saber el sexo del bebé, quiero saber si tendré un sobrino o una sobrina para decidir que regalarle en el babyshower. –decía una animada Rukia masticando un trozo de pastel de chocolate.

— ¡El babyshower!- exclamó Matsumoto- tenemos que organizarlo todo, no puedes tener un bebé y no hacer un babyshower Yachiru, más aun cuando eres la primera en salir embarazada, y de una vez… ¡Que potencia la del Capitán Kuchiki!

— ¡Rangiku-san!- exclamó una sonrojada Isane- Eso es privado.

— ¡Ay que aburrida!-chasqueó la lengua la rubia- con el perdón de Rukia y Yachiru, pero la mitad de las mujeres del sereitei han fantaseado con él, aunque la afortunada esta lo tiene para ella sola.

— ¿Qué te puedo decir? El Señor fue generoso conmigo, deja la cochina envidia que tú tienes al Capitán Hitsugaya- la picó Yachiru sonriente, lo que hizo que todas estallaran en carcajadas- aun no sabemos el sexo del bebé.

— ¿Pero que quiere Byakuya-sama?

— El solo está feliz si el bebé nace sano, el sexo lo trae sin cuidado. –las mujeres sonrieron con complicidad- ¿Qué?

— Lo amas.

— ¿Qué?

— A mi hermano-contestó Rukia- se te iluminan los ojos cada vez que dices o escuchas su nombre- la voz de la joven se oía muy emocionada- estoy muy contenta de que mi hermano se haya casado contigo, de verdad, ahora es más feliz que nunca.

— Yo…

El sonido de una puerta en el salón la interrumpió, y antes de siquiera contestar, ésta se abrió y dio paso a Byakuya.

— Yachiru….- se interrumpió al ver a las mujeres- Buenas noches Tenientes, Rukia.

— Buenas noches- contestaron al unisonó las aludidas.

— Solo quería decirte que todo está listo.

— Esta bien Byakuya –sonrió Yachiru, él asintió y se fue.

— ¿Listo para qué?-preguntó Rangiku picada.

—No te importa- sonrió feliz Yachiru.

A ninguna le importó no saber de que hablaba la pareja, al contrario, sonrieron para sus adentros al reconocer la complicidad y el cariño que se había forjado en algún momento de su convivencia, pronto su bebé nacería y seria otra felicidad que añadir a la vida de dos personas que tanto habían sufrido.

*.*

Sinceramente, Zaraki no sabía que demonio había poseído su cuerpo para haberse dejado llevar por el maricòn simulado de Yumichika y hacer lo que hizo. En sus manos había un pequeño oso de peluche tan suave y delicado que parecía totalmente fuera de lugar en sus torpes y grandes manos manchadas de sangre.

Realmente no le importaba en gran medida ser un asesino, pero, ¿cómo haría cuando el hijo de Yachiru naciera? Él jamás había querido a nadie hasta que llegó la muchacha a su vida, y aun así jamás admitiría a nadie que la adoraba como si fuera su propia hija. ¿Podría él apreciar a aquel bebé cuando naciera, o le daría igual que muriera o lo que fuera…?

*.*

— Esto tiene que acabar Kyoraku, ya ha pasado mucho tiempo…- regañaba muy serio Ukitake- no puedes seguir enfurruñado cual adolescente. Ella se caso, Byakuya-kun está tratando de merecerla, y tú te escondes aquí haciéndola sufrir.

— Ukitake…

— ¡Hubieras visto su cara!- alzó la voz para interrumpir a su amigo- estaba dolida, a punto de colapsar. Debes acabar con esto ya, eres lo suficientemente mayor como para enfrentar esto. Ella te quiere, y tú debes saber perder y alegrarte de que ahora es feliz.

— Está bien. –suspiró el castaño dejándose caer en un futòn- supongo que debo parar de lamerme las heridas.

— Exacto, es tu amiga ante todo…

— Trataré de hacerlo. Dile a Nanao-chan que prepare la oficina del escuadrón, estaré ahí el lunes por la mañana. – el hombre de cabellos blancos sonrió y asintió. Por fin su amigo daba un paso a la sanación.

*.*

Byakuya abrió la puerta de una habitación contigua a la suya y Yachiru, esta ultima iba tras de él ansiosa, quería saber qué era eso en lo que Byakuya había trabajo durante varios fines de semana sin dejarla entrar en la habitación. El hombre encendió la luz y la Teniente quedó estupefacta.

Era la habitación del bebé. Era hermosa, simplemente hermosa. Decorada en suaves tonos pastel, tenía una hermosa cuna tallada en madera con motivos de peces koi, con un hermoso mosquitero y en su interior hermosos y adorables peluches. Al lado de la ventana había una mecedora con un delicado cojín. En una pared cercana estaba el closet lleno de ropita y todo que un niño podría necesitar.

La muchacha no pudo seguir detallando la habitación porque las lagrimas de felicidad le empañaban la visión, Byakuya se acercó a ella y la abrazó mientras la muchacha aspiraba su aroma masculino.

— No llores- la calmó- ¿No te gusta?- ella se separó lo suficiente de él para contestar.

— Lo adoro, es precioso…

— Lo mejor para nuestro hijo.

Ella sonrió y Byakuya la besó con infinita ternura.

Continuara…

*.*

¡Hola!

Acà el nuevo Capitulo, espero que sea de su agrado, y muchísimas gracias por estar pendientes de esta historia. Sus comentarios son preciosos y me impulsan a seguir con esto.

Silvianime , LunaticR , azulaill Raquel, Neldyta , Kuchiki's, PJ .

¡Gracias!

Saludos.