Capitulo 23: " Dique Roto"

El sol brillaba en lo alto del cielo del Sereitei, mientras Byakuya y Yachiru salían de las oficinas del Cuarto escuadrón. Habían ido allí para el control mensual del embarazo de la joven esposa del heredero Kuchiki. Todo estaba en orden, excepto la presión sanguínea de la mujer, y el hecho de que aun no sabían el sexo del bebé. Claro que ese ultimo hecho no preocupaba específicamente a la pareja, lo único que verdaderamente les importaba era que el bebé estuviese sano.

— — Buenos días, Capitán, Yachiru- saludó Kiyone a pocos metros de la puerta del mencionado consultorio. La subordinada de Ukitake Junshiro iba a entregar informes a su hermana.

— Buenos días Kiyone- contestó la joven, Byakuya solo asintió con la cabeza a modo de saludo.

— ¿Ya viste al Capitán Kyoraku? Esta ocupando las oficinas de su escuadrón nuevamente, mi Capitán fue a verlo muy temprano esta mañana.

— La verdad es que no lo he visto- susurró la muchacha, se sentía invadida por un extraño sentimiento al saber que su mejor amigo estaba de vuelta y no le avisó de su llegada- pero lo veré luego del almuerzo. Gracias por avisar Kiyone.

— De nada- contestó la aludida y se retiró a hacer sus recados.

Byakuya sostenía a su esposa por la cintura mientras caminaban, era un reflejo posesivo y a la vez protector hacia la joven mientras hacían su camino hacia la mansión Kuchiki. Estaba sumamente perturbado ya que Yachiru no había dicho una palabra en todo el camino acerca de la noticia del regreso de Kyoraku, solo se acariciaba distraídamente el abultado vientre bajo el kimono violeta que usaba -ya su uniforme de Teniente estaba descartado, era poco práctico e incomodo en su estado-.

— ¿De verdad piensas ir a ver a Kyoraku?-preguntó suavemente cuando entraron en su propiedad.

— Si, lo haré. -ella lo miró a los ojos por unos segundos- sé que no te hace ninguna gracia que vaya, pero es algo que necesito hacer, es mi mejor amigo... Quiero saber si está bien.

— No comparto para nada tu opinión, menos después de su comportamiento reciente-le contestó con voz profunda y sin apartar su mirada de la de ella- pero te respeto.

— Gracias.

Ella lo besó con infinita ternura, sus labios se abrieron sutilmente y Byakuya introdujo la lengua en su boca, saboreándola delicadamente. Cuando se separaron, lo único que ocupaba la mente del capitán era que más le valía a Kyoraku no lastimar a Yachiru, porque lo pagaría muy caro.

*.*

El corazón de Yachiru latía con fuerza en su pecho mientras se vestía para ir a ver a Kyoraku en su oficina. Hacia meses que no lo veía, y aunque su comportamiento de los últimos meses la heria y la enfadaba a partes iguales, lo extrañaba demasiado.

Se puso un kimono ligero color verde con estampado de flores, quería estar cómoda. Salió de la mansión e hizo su camino hacia las oficinas de los escuadrones de protección. No estaba segura de encontrar a Shunsui en su escuadrón, pero empezaría por ahí.

Le preocupaba de sobremanera el rumbo que estaba tomando su relación, sus silencios y distancias la estaban destrozando y necesitaba una explicación desesperadamente, pues el Kyoraku que ella conocía jamás la trataría de ese modo. Por otro lado estaba Byakuya, y su preocupación por ella, y quien siempre parecía saber algo que ella no, en este asunto; eso sin contar su avanzado estado de gestación. Su cabeza iba a explotar.

Estaba tan ensimismada en su diatriba interna, que no se dio cuenta de que usaba el Shumpo y llegó mucho antes de lo previsto a las oficinas principales del Octavo escuadrón de protección. Era el momento; así que atravesó las puertas y esperó lo mejor.

Kyoraku Shunsui no esperaba que nadie entrara a esas horas en su oficina, y menos que nadie a Yachiru Kuchiki,

Kyoraku estaba congelado en su sitio, Sabia que tendría que enfrentar a la muchacha, pero nunca imaginó que lo haría tan pronto. Y es que el hecho de verla después de tantos meses le golpeó como un puñetazo en el estomago. Desde su lugar de exilio voluntario, Kyoraku evocaba la imagen de Yachiru como la dulce y hermosa joven que no se daba cuenta de su sensualidad; pero mirándola en esos momentos frente a él, veía a una mujer plena, hermosa en la voluptuosidad de su cuerpo modelado por la vida que crecía en su interior.

En los ojos de Yachiru brillaba la sorpresa, y el dolor. Kyoraku podía verlo claramente, y además suponía la razón de éstos. Si todo hubiese marchado bien entre ellos, y hubiesen sido obligados a mantenerse incomunicados por mucho tiempo, su reencuentro no estaría lleno de silencio, incomodidad y tensión como este, sino que estaría pleno de abrazos y risas.

- — Shunsui...

- — Yachiru- contestó el Capitán sin mirarla a los ojos.

- — ¿Estás mejor?- continuó nerviosa, dando un par de pasos hacia él- He estado muy preocupada por ti, no sé por qué no me dejaban escribirte ni visitarte. Debiste sentirte solo.

- — Estoy mejorando. - contestó el Capitán apretando los puños, trataba de pensar en lo que sería mejor para ellos.

Te ves hermosa embarazada.

— Te ves bien, ¿cuanto te falta para dar a luz?

— Poco menos de dos meses y medio, o algo así.- ella le dedicó una pequeña sonrisa. - Te eché de menos todo este tiempo.

Yo también te extrañé horrores.

— Creo que deberíamos olvidar todo lo que hemos pasado.- Ya él tenía una respuesta. Iba a hacer que la relación entre ellos fuera cordial pero cimentada en el trabajo. Trataría de que fuese una ruptura limpia para ambos.

— ¡Por supuesto!- sonrió la muchacha- no hay necesidad de recordar eso. Lo importante es que estás aquí.

— No, Yachiru- negó él, con el corazón en un puño y un grueso nudo en la garganta- Me refiero a todo.

— ¿Perdón?

Te amo, y necesito alejarme de ti, para sanar y que tu seas feliz con tu familia.

— Digo que no deberíamos frecuentar tanto como antes.- le costaba hablar, ahora que veía la agitación en los ojos de la muchacha- En otras palabras, esta amistad debe dejar de ser tan estrecha.

— Pero...

— La verdad es que es lo mejor. No vaya a ser que se preste para comentarios malintencionados que perjudiquen tu nuevo estatus de mujer casada, embarazada y ahora, de sociedad.

— ¿Es en serio? - preguntó la joven aturdida. Gruesos lagrimones acumulándose en sus preciosos ojos.

Kyoraku no podía hablar, lo único que atinó a hacer fue asentir suavemente con la cabeza. Ella parecía no entender nada, pero se giró con extrema lentitud y dio un paso hacia la salida. Su expresión de muñeca rota, caló en lo más profundo del Capitán.

Sé feliz. Quiso decirle, pero dijo otra cosa.

— Te extrañé cada dia que estuve allá, leí cada carta.

— Entonces, ¿Por qué...?- preguntó con voz temblorosa la joven si girarse.

Cuidate, nos veremos en la próxima reunión.

— Porque te amo, como un hombre ama a su mujer, y tu nunca lo viste. - ella se giró y lo miró completamente en shock, pero él no podía detener las palabras- nunca pude decírtelo, siempre me decía que era demasiado mayor para ti. Y que quizás estarías mejor con alguien más cercano a tu edad... Pero luego dijiste que estabas planeando tener relaciones sexuales con un Capitán y yo... - sacudió la cabeza- Luego todo pasó demasiado rápido: tu embarazo, tu matrimonio, y yo en el medio, sonriendo mientras me ahogaba por las palabras que no podía decir. Siempre callado, apoyándote, siendo tu mejor amigo, mientras tu no sospechabas que yo anhelaba ser el padre de ese hijo que llevas dentro, ser el hombre con quien compartirías tu vida. Pero no, escogiste a Byakuya, alguien que no te quería, que era frío contigo...

Yachiru no podía creer lo que escuchaba. Las palabras de Kyoraku eran como agua de un río bravo que arrastraba todo a su paso. Jamás había imaginado que él se sentiría de esa forma hacia ella, y varias piezas del rompe cabezas de su comportamiento en los últimos meses cayeron en su lugar.

Shunsui casi muere por mi culpa.

Pensaba una y otra vez, recordando la mañana en que lo encontró en su oficina casi muerto. Le dolía tanto... Entonces, la presión fue demasiada para su pequeño cuerpo. Un poderoso estallido de reiatsu color rosa retumbó por el lugar, haciendo estallar las ventanas de la oficina -y el escuadrón entero-, hizo volar papeles y movió todos los muebles de su sitio. Duró escasos cinco segundos, y en cuanto se calmó, la joven teniente se precipitó hacia el suelo.

Kyoraku no la dejó caer, la tomó en brazos antes de que impactara con el duro suelo. Pero se aterrorizó al mirar que un hilo de sangre corría por la nariz de la muchacha. Él jamás había visto tanto poder estallar así, tanto era así que apostaba que se sintió en todo el sereitei.

— Por favor... mi bebé...- fue lo último coherente que pronunció la joven antes de quedar inconsciente en los brazos del Capitán.

— ¡Yachiru!- gritó desesperadamente Shunsui.

Sin pensar en otra cosa, el hombre la tomó en brazos y con ayuda del Shumpo corrió hacia el cuarto escuadrón.

Continuará...

*.*

¿Hola?

Les dejaré esto aqui, y me marcharé rapidamente para que no me maten...

Espero que les guste.

Saludos a los que siguen leyendo.

Euni.