Konichiwa! Traigo el 3er cap. de mi primer fic de YoruSoi, Y por suerte o por desgracia Bleach pertenece a Tite Kubo-sensei! Gracias por prestarme vuestro tiempo para leer este humilde fic, ojala lo disfruten!


CAPITULO 3.

El fulgor del sol atacaba mis ojos sin piedad alguna, para evitarlo di media vuelta en mi cama y me puse la almohada en la cara evitando así cualquier contacto de la luz matinal contra mis ojos. Intenté conciliar de nuevo el sueño pero me fue inútil, ya me había desvelado, con pereza me incorporé quedándome sentada en la cama con las piernas cruzadas. Me froté los ojos y solté un leve ronroneo mientras me estiraba de lo que muy pronto me arrepentí por el pinchazo que dieron mis costillas y los brazos, causados por la batalla contra Aizen, me levanté de la cama y fui al baño, cogí un poco de agua entre mis manos y me lavé la cara. Después de asearme no me hizo falta vestirme, ya que con todo el cansancio que tenía la noche anterior ni tan siquiera me había quitado la chaqueta. Recogí mi cabello en una coleta y salí de la habitación

Llegué al comedor en la que se encontraba Unohana e Isane en una mesa al fondo del comedor. "Después de mi comportamiento de ayer creo que debería disculparme". Me acerqué a su mesa y me paré ante ellas y sus miradas interrogantes.

-Unohana siento haberte contestado ayer de esa manera, mis nervios me jugaron una mala pasada, pero no es una excusa para mi comportamiento, lo siento.

-Tranquila Yoruichi-san, entiendo que haber visto de esa manera a Soi Fong le pudo trastocar un poco, así que no hace falta que se disculpe.-concluyó con una sonrisa.-sientáte, estábamos hablando justo de ella.

Me senté con ellas en una silla que cogí de otra mesa, intrigada por el motivo de la charla. Las miraba a una y otra mientras Unohana le contaba a Isane lo ocurrido ayer, ya que Isane en ese momento había salido para hacer una visita a Matsumoto para una revisión de sus heridas.

-Ya veo…-dijo pensativa Isane.

-Fue un ataque de alucinación, probablemente por la intensidad de los medicamentos para que su brazo, ahora recompuesto, no se destruyera rechazando la curación que le apliqué.-me explico Unohana.

-Entonces, ¿es algo puntual?-pregunté preocupada.

-Puede ser, de todas formas cuando acabemos la comida podríamos ir a visitarla y con un poco de suerte estará consciente.

-Claro, ¿por qué no?

Fui a por una bandeja y esperé a que algún cocinero me sirviera algo de comida lo que no tardó mucho, ya que al ser una Shihoin todo el mundo me miraba expectante y murmuraban cosas entre ellos, quizá se habían enterado de lo ocurrido con Soi Fong y opinaban entre ellos como había sido mi reacción, fuera lo fuese no me importaba. Fui a sentarme con la Capitana y la Teniente del Cuarto Escuadrón y comimos mientras hablábamos de cosas sin importancia. Al acabar dejamos las bandejas, nos levantamos y nos encaminábamos hacia la habitación de Soi Fong a través de los largos y amplios pasillos del Cuarto Escuadrón. Durante el recorrido ninguna habló, sentía presión en la garganta y un nudo en el estomago a medida que nos acercábamos hacia la habitación de Soi Fong.

Isane abrió la puerta y nos invitó a pasar a Unohana y a mí, una vez dentro posé la mirada en el bulto que había en la cama. Me acerqué a ella y poco a poco fui distinguiendo la figura de Soi Fong, primero las curvas de su cuerpo luego su cabello de color azul… Tuve miedo de acercarme otra vez, de que volviese a reaccionar con algún tipo de alucinación cuando yo me acercase. Haciendo acopio de todo mi valor me senté en el borde de la cama justo como había hecho la otra vez pero desde el otro lado, pasé mi mano por su cabeza a lo que respondió con un leve gemido, sonreí para mí, "parece que está medio dormida".

-Soi-chan.-susurré con cuidado.-Soi-chan despierta dormilona.

Un gemido más, para después dejar paso a un giro de modo que ahora veía su rostro, pero algo mas llamaba mi atención… Su brazo derecho, estaba totalmente recompuesto, como si nunca hubiese faltado. Me sentí muy orgullosa de mi pequeña Soi, había aguantado muy bien ante aquella situación, sin duda era una mujer muy fuerte, pero a la vez muy inocente cuando estábamos las dos a solas, su bipolaridad era lo que más me atraía de ella, en un momento podía ser una asesina sin escrúpulos pero en cuestiones románticas su personalidad cambiaba totalmente dejando de ser violenta y pasando a ser una chica dulce e inocente.

Soi Fong abrió poco a poco los ojos cegada por la luz exterior le costó un poco abrirlos del todo, mientras tanto yo le acariciaba la mejilla.

-Vamos abejita, basta ya de dormir.- dije mientras esbozaba una sonrisa.

Pero algo salió mal, tan pronto me miró de arriba abajo me retiró la mano de un golpe y se fue al otro punto de la cama desconfiada de mí y tapándose lo más que podía con la sábana. Su cara mostraba una expresión extraña como si en su vida me hubiera visto, sus ojos abiertos como platos me dedicaban una mirada extraña como si fuera una completa extraña, "quizá sean las medicinas". Miré a Unohana, me miró y encogió los hombros. Decidí probar de nuevo:

-Soi-chan, ¿Qué te….?

-¿¡Quien eres tú? ¿¡Y que son esas confianzas?

Mi corazón dejó de latir y mi cerebro se quedó en blanco, ¿No me reconocía? ¿No sabía quién era? Era imposible, ¿de verdad había olvidado todo lo que habíamos pasado? En ese momento intervino Unohana:

-Soi Fong-san, ¿sabes quién soy yo?

Soi Fong dejó de mirarme para dirigir la mirada hacia la persona que la hablaba

-Claro, eres Unohana Retsu, la Capitana del Cuarto Escuadrón.- y señalando a Isane dijo.- y tú eres Kotetsu Isane la Teniente del Cuarto Escuadrón, pero ¿Quién es ella?

Sentí una punzada al oír aquello y me dolió más aún cuando me miró con desconfianza, ella que había sido la única que había amado de verdad la había olvidado… No podía aguantar eso, me habían entrenado para luchar contra hollows y monstruos terroríficos, me habían educado para ser una persona fuerte, podía aguantar el dolor físico, incluso podía aguantar una tortura mental pero que Soi Fong no me reconociese no podía soportarlo, la miré por última vez y salí de la habitación sin mirar ni a Unohana ni a Isane.

Caminé por los pasillos con ira, todas las personas que pasaban a mi lado se quedan petrificadas por el terror, era por culpa de mi reiatsu no podía ni quería controlarlo pero estaba claramente alto, algunos casi no podían aguantarlo y se arrodillaban mientras intentaban respirar. Crucé la ultima esquina hasta llegar al exterior de aquel edificio y utilicé el shumpo, me alejé un par de kilómetros y allí me quité la chaqueta sin prestar atención al dolor que me producía en las costillas y liberé todo mi reiatsu con un grito que hizo ahuyentar a todo ser vivo que había cerca. Una vez descargada mi ira me arrodillé y cubriéndome el rostro con ambas manos lloré….


-¿Quién era esa mujer?-pregunté mientras me vestía con mi uniforme de Capitana.

- Era Shihoin Yoruichi-sama, anterior Capitana del Segundo Escuadrón y…. diosa del shumpo.

Eso último me sonaba, diosa del shumpo…. Lo cierto es que su cabello morado me resultaba muy familiar, y esos ojos ambarinos eran sin duda hermosos, también familiares, intenté hacer memoria pero no conseguí nada en limpio, todo era muy borroso, imágenes muy vagas iban y venían en mi mente. De pronto otro detalle asaltó su mente, ¿anterior Capitana del Segundo Escuadrón?

-¿Entonces yo soy su sucesora?-pregunté mientras seguía intentando recordar.

- Así es Soi Fong, ella fue…- alguien abrió la puerta sin llamar y estrepitosamente.

-Soi Fong-taichoo! Por fin despertó! Gracias a dios!

Y este era el estúpido de Omaeda, mi teniente. Cuando se acercó a mí para abrazarme le di un golpe en esa gran barriga que tenía dejándole de rodillas y tosiendo.

-¿¡Cómo se te ocurre entrar en la habitación sin llamar? ¡La próxima vez que lo hagas te mataré!

Omaeda se arrodilló poniendo la frente en el suelo y pidió disculpas, eso hizo que una imagen viniera a mi mente, otra vez esa mujer… una imagen de esa mujer de ojos ambarinos había venido a mi mente arrodillada ante mí pidiéndome disculpas para luego levantar la cabeza, mirarme y sonreír descubriendo sus perfectos dientes con unos colmillos más bien afilados que la hacían todavía más atractiva todavía de lo que era.

La imagen hizo que mi cabeza diese vueltas, por suerte tenia la cama detrás de mí y al dejar caer mi cuerpo cayó en un colchón blando.

-Taichou, ¿se encuentra bien?-Omaeda se acercó a mi pero yo le detuve con un gesto.

- Estoy bien Omaeda, simplemente he tenido un momento de vértigo pero ya está.-dije mientras me levantaba de nuevo.

Después de haberme vestido completamente, bueno no llevaba el haori que me designaba como Capitana ni tampoco mi zampakutou ya que todo se lo habían llevado al Segundo Escuadrón, me dieron una charla de que no debería hacer ejercicio en sobreesfuerzo porque quizá pudiese ser que mi brazo no respondiera bien y me diese problemas.

En ese momento un fortísimo reiatsu retumbó por todo el recinto del Cuarto Escuadrón, Omaeda ante tal potencia se vio obligado a arrodillarse y a respirar con dificultad, incluso a mi me había pillado por sorpresa ese gran reiatsu, pero también me resultaba extrañamente familiar, ¿sería de nuevo aquella mujer? No, seguramente habrá sido algún otro que estaba entrenando por los alrededores.

A las puertas de mi Escuadrón se veía a todos mis súbditos arrodillados sobre una pierna y el brazo contrario apoyado en el suelo formado por dos filas dejando un pasillo más bien amplio en el medio por donde se suponía tenía que pasar yo. Después de esa formal bienvenida, fui a mis aposentos, doblado en el medio de la habitación estaba el haori de Capitana y a un lado mi zampakutou. Me senté delante del haori y lo extendí le di la vuelta y vi el número dos recuadrado en un rombo… Y de nuevo otra imagen, esta vez más antigua…parecía… parecía Shihoin Yoruichi… sentada en un sillón, con el pelo corto, a la altura de los hombros pero sus ojos ambarinos no habían cambiado, seguían teniendo ese fulgor brillante parecido al oro y su sonrisa era igual con esos colmillos que la hacían peligrosa pero irresistible.

No quería seguir teniendo esas alucinaciones y mucho menos esos sentimientos que hacían que Shihoin me pareciese atractiva, era absurdo no la conocía de nada, pero al mismo tiempo era como si miles de recuerdos se me pasaran por alto. Decidí salir a dar un paseo, me coloqué el haori sin mangas, ceñí mi cinturón amarillo a la cintura y coloqué mi zampakutou a mi espalda. Salí al exterior del recinto del Segundo Escuadrón mientras que veía como mis subordinados luchaban entre ellos para conseguir la perfección, mucho antes yo había estado en esa posición, quería conseguir la perfección, el porqué, no lo recordaba….


Bueno que tal? Espero que os haya gustado ^^ dejad reviews plis. El YoruSoi no es muy popular asi que los que los seguimos tenemos que acernos notar!