HI! Bueno he aquí el 4to capitulo de mi primer fic, como siempre espero que les guste y bueno lo típico de siempre xD Por cierto siento haberme retrasado tanto pero tuve una semana bastante atareada uff… Pero por supuesto entre rato y rato escribí más de estas dos maravillosas mujeres!
Disclamer: Bleach no me pertenece, pertenece a Tite Kubo-sama, si fuera mío no sería apto para menores de 18…xD Bueno aquí está mi fic…
CAPITULO 4.
Una vez liberado todo mi reiatsu y mi furia me tumbé sobre la hierba con las manos detrás de la cabeza y con las piernas cruzadas me entretenía en mover una de ellas mientras miraba hacia el gran cielo azul con pequeñas nubes esparcidas por todo el espacio, una suave brisa movía las hojas de los árboles y también muy levemente la hierba que me rodeaba…
Una vez me cansé de pasear por el Seiretei volví al Segundo Escuadrón, fui hasta el segundo piso del edificio donde podía ver a todos los que estaban en mi escuadrón mientras entrenaban de pronto alguien se acercó a mí se arrodilló y me informo de que en el Rukongai había un grupo de hombres sospechosos que según los rumores planeaban revelarse contra los shinigamis.
-Prepara a tres personas de tu confianza y llévalas a la puerta este del Seiretei y esperad a que yo llegue allí.
Sin más palabras saltó hacia donde estaban todos luchando entre sí y comenzó a buscar a personas cualificadas para la misión. Entré en la habitación donde recibía a todos los que deseaban hablar conmigo y donde era informada de las noticias que iban llegando del Rukongai o de cualquier Escuadrón del Gotei, se le podría llamar el despacho del Segundo Escuadrón estaba bien decorado, papiros colgados de las paredes con palabras como fuerza, valor o sigilo una mesa baja en el centro de la habitación y un sillón individual a nivel del suelo con reposa-brazos estaba ya bastante viejo, me acerqué y me senté en él para descansar durante un momento, de pronto la vi en mi cabeza, era Shihoin Yoruichi con el haori del Segundo Escuadrón sentada en el sillón totalmente estirada de forma un poco vulgar sonriéndome mientras yo estaba arrodillada ante ella en la entrada de la habitación. Me froté las sienes intentando aclarar la mente, "¿por qué me vendrán tantas imágenes de Shihoin?". Me levanté y decidí reunirme con los hombres que vendrían conmigo al Rukongai…
A punto de sumirme en el sueño oí pasos a lo lejos, aunque no sentí ningún tipo de reiatsu, "será un animal". Cerré de nuevo los ojos intentando dormir algo, ya que a la noche anterior me había sido imposible a cada rato que dormía una pesadilla me despertaba de golpe, aunque no recordaba qué tipo de pesadilla era, estaba segura de que era la misma siempre, la verdad es que me hacía una idea de lo que era… Seguro que lo que no me dejaba conciliar el sueño era esa maldita pregunta saliendo de los labios de Soi Fong… Poco mas pude pensar, porque otra vez oí algo, esta vez todavía más cerca, abrí un ojo y me encontré con el Capitán del Primer Escuadrón el Comandante de las fuerzas del Gotei 13.
Le miré con dificultad por la molestia que producía el Sol en mis ojos, "¿qué le habrá hecho venir hasta aquí?".
-Yoruichi… Con que eras tú…
- Buenas Genryuusai, ¿Qué le trae por aquí?
Me miró un poco mal por haber utilizado su nombre de pila pero yo le ignoré, al fin y al cabo ya no era del Gotei, no tenía por qué presentarle mis respetos como antes. Al ver que yo no me rectificaba decidió dejar el tema.
-¿Fuiste tú la que provocó semejante explosión?- se quedó pensativo.-Que extraño…
- Lo siento, espere ¿a qué se refiere con que extraño?
- Bueno creí que la causante era Soi Fong pero parece que me equivoqué
- ¿Soi Fong? Pero si ella es la más discreta de todo el Gotei.
- Bueno…-fue a decir algo pero cerró la boca.-No, no debo decir nada, es personal.
-Por favor Genryuusai cuénteme por qué piensa que fue Soi Fong la que lo provocó.
- Está bien.-cogió aliento y comenzó.- Soi Fong, como ya sabrás, era la persona que más te admiraba en todo el Seiretei, al irte sin decir nada y al escuchar a todos que nos habías traicionado la personalidad de Soi Fong cambió totalmente convirtiéndose en una persona fría y distante, tal y como es ahora, bueno, en ese intervalo de tiempo Soi Fong venía justo a este sitio.-dijo mientras extendía los brazos y miraba a su alrededor.- Se pasaba horas entrenando y machacándose y al final siempre caían lagrimas de sus ojos, cuando eso pasaba concentraba todo su reiatsu y provocaba una gran onda, después de eso había veces que se desmayaba y otras en las que simplemente se quedaba de rodillas con el rostro enterrado entre sus manos.
- Vaya…- me hacía una idea de lo que había pasado Soi Fong pero jamás se habría esperado que incluso se desmayara por el dolor.
- Por eso.-Genryuusai prosiguió la historia cortando el hilo de mis pensamientos.- pensaba que era ella la que estaba aquí, lo cual me extrañaba porque hacía tiempo que no venia, parecía que lo estaba superando…
- Ya veo… La verdad parece que al final lo ha conseguido.-dije mientras esboza una risa irónica.
- ¿Por qué dices eso?
-No se acuerda de mí, reconoce a todo el mundo pero a mí es como si nunca me hubiera visto.
-¿Sin ningún motivo? ¿Simplemente te olvidó?
- Sí, cuando despertó después de estar gravemente herida por la pérdida de su brazo derecho fui a verla y cuando despertó huyó de mí como si nunca hubiese estado con ella.
-Quizá intente olvidar todo el dolor que pasó por haberte comportado como una traidora.- la última palabra la entonó más fuerte que las demás dando a entender que aunque estuviese manteniendo una conversación conmigo no olvidaba lo que hice.- De todas formas quizá debería intentar hablar con ella.
-Quizá…-me levanté y me sacudí la ropa.- Pero sé que no me escuchará, incluso si me comporto demasiado cercana posiblemente me intentará herir, así es ella…-suspiré desilusionada.-Bueno será mejor que me marche al mundo humano, ¿podrías…?
-Claro, huye de nuevo, es lo que mejor sabes hacer.- hizo un movimiento rápido con las manos y abrió una puerta hacia el mundo humano.
Sin hacer caso de su comentario traspasé la puerta del Seiretei hacia Karakura…
Una vez en el Rukongai llegamos hasta un edificio ruinoso y antiguo en el que todas las ventanas o por lo menos la mayoría de ellas, la fachada estaba agrietada y el tejado tenía partes sin cubrir, destruidas por el paso del tiempo o a lo mejor por alguna pelea realizada allí. Nos escondimos detrás una pared medio destruida que posiblemente antes hacía de muro para que nadie pasara y nos limitamos a observar durante un momento.
-Capitana, la última vez que estuve aquí se reunieron entre 10 y 12 hombres y mujeres, estuvieron dentro durante horas, todos ellos aglomerados en un círculo, todos gritaban y no parecía que hubiese mucha amistad entre ellos.
-Se habrán unido solamente para dar un golpe contra el Seiretei, les habrá reunido el odio que nos tiene, será fácil acabar con ellos. Veamos…- me paré a pensar durante unos instantes.- Este es el plan, esperaremos 5 minutos más por si viene más gente, cuando de la señal dos de nosotros, por ejemplo tú y tu.-dije señalando a dos de ellos.- os introduciréis por el tejado atacando desde el aire y nosotros dos.- mirando hacia el hombre que me había informado de todo esto.-echaremos la puerta abajo y les atacaremos de frente. ¿Alguna pregunta?
Nadie respondió. Asentí con la cabeza satisfecha y esperamos los cinco minutos acordados. Después di la señal y los que mandé hacia el tejado saltaron hacia allí, mientras nosotros tiramos de un golpe la puerta que nos separaba de las personas que conspiraban contra los shinigamis. Nos abrimos paso con nuestras espadas cortas cuando cayeron del cielo miembros del Segundo Escuadrón.
-¡Son más de cincuenta!-oí gritar a uno de los míos.
-Deja de acobardarte y hazles frente.- Respondió otro de ellos.
Todos luchábamos contra aquellos conspiradores mientras escupían insultos por haberlos pillado por sorpresa, si seguíamos así nos matarían por suerte tenía un plan por si esto pasaba.
-¡Mata con tu picadura Suzumebachi!
La espada corta brilló para luego acomodarse a mi dedo corazón una larga punta en forma de aguijón con una cadena en uno de sus extremos y una muñequera al final de esta.
Dos golpes rápidos que daba con Suzumebachi provocaban la muerte a todo aquel que se ponía en mi punto de vista. A los dos minutos el número de enemigos se vio reducido a la mitad para al poco rato no quedar ninguno, solo unos pocos heridos que serian llevados a interrogar.
-Capitana, ya nos encargamos nosotros, usted puede volver al Seiretei.
Asentí y salí del ruinoso edificio. Aun no me apetecía volver al Seiretei así que simplemente caminé por las calles del Rukongai, hacia mucho que no iba por allí, no estaría mal darse una vuelta para ver cómo iba todo.
Al final de la calle se oía a una niña llorar, me acerqué un poco y vi que era una chiquilla de unos cinco años que pataleaba y lloraba a moco tendido porque según lo que estaba viendo su padre se marcharía para comerciar con sus productos, la niña no quería que su padre se marchaba y se cogía del pantalón de su padre impidiéndole caminar, el padre con cariño le quitó las manos de sus píntalos y se daba la vuelta dispuesto a marcharse, su madre la agarraba de los hombros mientras veía marchar a su marido, la niña aun renegada a darse por vencida seguía llorando y chillando.
-¡No te vayas!¡Quédate papá, por favor!- al ver que su padre no se inmutaba siguió llorando.-¡Por qué no me llevas contigo?¡Llévame contigo! ¡No me dejes sola!
Y esas últimas frases pusieron mi mente en marcha dando paso a recuerdos e imágenes…Todos ellos relacionados con la misma persona. Su admiración, hacia ella, su promesa y su traición, todo ello incluyendo el dolor que tuvo que aguantar por ella, todos ellos recuerdos dolorosos que juraría tener presente el día que acabaría con su vida…
Atravesé la puerta hacia Karakura, estaba bastante cerca de la tienda de Kisuke.
Entré en ella y me encontré sentados en el salón mirando la tele mientras se reían a Jinta, Ururu, Tessai y a Kisuke y su inseparable abanico.
-Anda mirad quien ha vuelto.-dijo mientras se reía por detrás del abanico.-¿ya te cansaste de Soi Fong?
Le fulminé con la mirada y me marché a mi habitación, "ya está bien primero el viejo de Genryuusai y ahora el imbécil de Kisuke". Ya lo estaba pasando mal para que encima me echasen la bronca y me hicieran bromas pesadas. Me apoyé en el alféizar de la ventana y miré a la Luna, que ahora estaba llena y tenía un tono amarillento que la hacía muy hermosa…
Al volver a mi mente todos esos recuerdos la furia en mí iba creciendo haciendo que mis ganas de acabar con Shihoin Yoruichi se hicieran mayores.
Utilicé el shumpo para volver lo antes posible hacia las puertas del Seiretei, avisar al Comandante y poder ir cuanto antes hacia donde estuviera Shihoin Yoruichi…
Espero que os haya gustado… Se avecina una tremenda pelea pero eso ya para el siguiente capítulo que intentare subir lo antes posible ah! Por cierto, muchas gracias a todos los que me han apoyado hasta ahora en especial a XxchibihatefulchanxX y a Gerital-chan sin ellas habría dejado esto hace mucho tiempo… Arigatou!
Sayonara!
