N/A: ¡Dios! que difícil es escribir un capitulo con solo 1000 palabras! Esta maldita historia me da para mucho mas jajajaja.. Bueno sólo faltan tres capítulos espero que me alcance jajajaja.. Disfruten leyendo!... nos vemos en el próximo :)


Varios días después del incidente con las ventanas, Elena a un lado de la chimenea, miraba a través de los relucientes nuevos vidrios de los enormes ventanales de la sala. Era una hermosa noche de verano, Stefan y su padre habían salido a comprar un par de trajes nuevos para una cena de negocios que tenían el fin de semana. Estaba tan sumida en sus pensamientos que casi muere de un infarto ante el estruendo de la puerta principal al abrirse.

Damon entro como un vendaval, tan lleno de energía y destructivo como siempre. Sus ojos se cruzaron y él le dedico una sonrisa cínica.

-Hola preciosa, ¿Por qué tan solita?-se acercó insinuantemente. ¿Qué era aquello? ¿Desde cuándo le dirigía la palabra?

-Tu padre y Stefan salieron, pero volverán pronto- titubeó, tratando de entender lo que ocurría.

-Genial entonces estamos solitos- su movimiento insinuante de cejas puso a la chica alerta. Estaba a punto de preguntarle qué demonios le pasaba, pero no fue necesario, lo supo en cuanto el chico dio un paso torpe hacía ella. Estaba borracho.

-Creo que has tomado demasiado Bourbon hoy-negó con una sonrisa divertida.

-Pff… eso no es verdad, jamás es suficiente Bourbon…-Su mirada se tornó algo triste. Ella jamás lo había visto así. A pesar de ser un monumento al mal comportamiento, el siempre se veía elegante y dueño de sí mismo.

Dio otro paso tambaleante para acercarse a la chica pero perdió el equilibrio y se agarró fuertemente de una pequeña mesita auxiliar que había en el pasillo de entrada. Con tanta mala suerte que esta tambaleó y el jarrón que se encontraba encima, cayó y se hizo añicos.

Ambos abrieron los ojos como platos, aquél era el jarrón de la abuela de Giuseppe, una reliquia familiar. En aquel momento se escuchó como un coche estacionaba frente a la mansión. Habían regresado.

-¡Sube las escaleras!- le espetó en un susurro apremiante a Damon.

-¿Qué…?- dijo éste sin comprender.

-¡AHORA!- le ordenó firmemente y sin rechistar él obedeció. Sin embargo se quedo en el rellano escondido para ver que planeaba la chica.

Sin pensarlo dos veces ella se soltó el cabello y se arrojó al suelo a un lado del jarrón. Stefan y Giuseppe entraron en aquel momento.

-¡Elena!-gritó el rubio al ver a su novia en el suelo- ¿Qué ocurrió cariño?- se preocupó por todos los vidrios en el suelo. Se acercó y la ayudo a incorporarse.

-Yo…-titubeó sobándose la cabeza como si le doliera- No lo sé muy bien… recuerdo venir caminando porque escuche el auto y de pronto…-sonó confundida- creo que me desmaye-Luego le lanzó una mirada afligida al jarrón.- Lo siento mucho…perdóneme Giuseppe se lo que el jarrón significaba para usted…- su tono era derrotado.

-No te preocupes querida fue un accidente-Dijo el hombre serio pero calmado- ¿Estás bien?- interrogó con preocupación.

-Será el calor, ¿Suele bajarte la presión en el verano?- interrogó su novio.

-Claro, me ah pasado varias veces- mintió la chica.

Ambos hombres asintieron.

-Será mejor que te vea un medico…- comenzó a decir Stefan.

-no hace falta, con un poco de reposo y algo fresco se me pasará rápido- le explicó.

El chico asintió- Iré a la cocina a prepararte una limonada, ve a tu cuarto y descansa-beso su frente- ¿Puedes subir sola?- ella asintió levemente pareciendo débil y se subió lentamente.

-Mandaré alguien a limpiar esto- dijo Giuseppe yéndose de allí.

Cuando llegó al pasillo de las habitaciones se encontró a Damon parado en la puerta de su cuarto.

-¿Por qué hiciste eso?- Se apoyaba en la pared despreocupadamente, parecía un poco mejor que antes, o al menos más serio.

-Tu padre te habría desheredado por eso- dijo ella riendo para quitar hierro al asunto.

-Gracias- soltó él sin reír, con la mirada más profunda que ella le hubiera visto.

-¿Qué has dicho?- alucinó.

-Jamás volveré a repetir eso asique sino lo oíste mala suerte- se encogió de hombros.

Ella rió- No pensé que conocieras esa palabra- rodó sus ojos.

El se acercó peligrosamente a ella.

-Conozco palabras que te harían vibrar preciosa- le susurró cerca de su rostro.

Dios…Era demasiado excitante para su propio bien.

-Damon…estas borracho, vete a dormir- Dijo tragando saliva.

-De acuerdo-aceptó acariciando un mechón de su cabello. Se volteó lentamente para entrar a su habitación pero antes de cerrar la puerta se volvió hacia ella- Elena…-la llamó suavemente y ella lo miró-No olvidaré lo que has hecho por mí…- la miró fijamente a los ojos y tras unos segundo cerro su puerta tras él.

Suspiró confundida ¿Qué significaba aquello? Y sobre todo, ¿Qué demonios había sido ese temblor que sintió cuando él se acerco? Intentando no pensar en eso, se fue a su habitación a esperar a Stefan.

Varios días después, saludaba desde la puerta de la mansión a su novio y su padre que se alejaban de allí en el mercedes de Giuseppe. Era sábado en la noche e irían a una gala de empresarios juntos.

Subió a su habitación a tirarse en la cama y prender su computadora, a ver que había de interesante. Estaba por chequear sus mails cuando su puerta sonó. Intrigada fue a abrir y se encontró de frente con un Damon vestido cómodamente con una sudadera blanca y nos joggings negros.

-¿Pasa algo?-preguntó curiosa.

Lo vio alzar un DVD en su cara- ¿Película y palomitas?-ofreció con una sonrisa divertida.

-¿Disculpa?- preguntó totalmente descolocada-Es sábado en la noche ¿Qué haces aquí?- negó con la cabeza impresionada.

-Es una forma de agradecerte por haberme ayudado-Le comentó y soltó una sonrisa-No todo en mi vida son noches desenfrenadas y fiestas locas Elena- ambos rieron-Además…- la miró y un brillo pícaro apareció en su mirada- No creo que seas la peor compañía del mundo preciosa-le tendió la mano solemnemente- ¿Amigos?

Ella no pudo resistirse a tomar su mano.

-Amigos-sonrió, luego pensó en algo- No hay televisiones en esta casa.

-Ven a mi cuarto cariño- le guiño él.

Y con una risa divertida, ella lo siguió hasta su habitación.