Damon resopló arrojando una palomita sobrante contra la pantalla de la televisión.
-Que decepción, esta película fue un fiasco- dijo enfurruñado.
-¿Qué podías esperar de una peli titulada "Cowboys Vs. Aliens"- rió Elena - eres pésimo eligiendo- lo picó dándole un empujón amistoso de hombros.
El rió. Aquel sonido le pareció musical a la chica. Sacudió la cabeza contrariada.
-Creo que será mejor que vaya a dormir- dijo un poco nerviosa viendo el reloj. Se levantó del suelo, donde ambos apoyados contra la imponente cama de Damon habían pasado las últimas dos horas.
-¿Tan temprano?- él se levanto de un salto y pasando como un rayo a su lado le bloqueó la puerta- Es sábado preciosa- su sonrisa fue muy traviesa.
-Pero… es casi medianoche- tragó saliva audiblemente.- Stefan y tu padre deben estar por llegar.
-No querrás perderte lo que ocurre a medianoche- dijo seductor y se acercó a ella moviéndose como un felino asechando a su presa.
-¿Que…ocurre…a medianoche?- su nerviosismo no ocultó la duda presente en su voz.
-Los demonios salen a jugar- susurró él eliminando la distancia entre ellos.
La chica lo vio venir, pero no atinó a detenerlo. Un segundo más tarde de verlo dar un paso, sintió sus poderosos y hambrientos labios sobre los suyos. Tardó varios segundos en poder reaccionar y tan pronto como lo hizo, lo alejó de ella de un fuerte empujón.
-¡Qué demonios! ¿Que está mal contigo?- le gritó- ¡soy tu cuñada idiota!-él soltó una carcajada- ¿Puedo saber de qué mierda te ríes?- siseó ella entre dientes.
-Es que ya te has dado cuenta- asintió con la cabeza viéndola de lado.
-¿De qué?- interrogó alzando una ceja.
-De que soy una persona despreciable- la miró a los ojos con aquella mascara helada que le había visto tantas veces.- Ahora hazte un favor y regresa a la seguridad de tu habitación a esperar a tu perfecto noviecito- Se acercó una vez más a ella y se cernió amenazante.- y un pequeño consejo- Susurró y tomó un mechón de su cabello- No sientas compasión por mí, no creas que puedes ayudarme, no creas ni por un segundo que puedes comprenderme y sobre todo…- acercó sus labios peligrosamente- No vuelvas a aceptar estar conmigo a solas cuando no hay nadie más en la casa… porque la próxima vez, podría hacerte lo que realmente quiero hacerte… y no me importara si no estás de acuerdo con ello- Su tonó bailó en algún punto entre la promesa y la amenaza. Elena tembló no supo bien si de miedo o de alguna otra cosa.
-Estas equivocado si crees que me asustas- lo enfrentó valiente- Si quieres autodestruirte adelante, pero yo no entrare en ese juego- Lo empujó y se dirigió a la puerta abriéndola fuertemente.- Y Damon…- dijo antes de salir- Ten cuidado, yo también podría hacerte lo que realmente quiero hacerte.
El chico abrió la boca estupefacto mientras la veía irse de allí sin un ápice de miedo por lo que él hubiera dicho. De donde demonios había sacado su hermano a aquella loca, valiente y estúpidamente excitante castaña.
Los días pasaron en la mansión entre un torbellino de emociones. Elena y Stefan parecían la pareja del año, pero la realidad era que la chica estaba sintiéndose abandonada por su adorado novio. Todo el tiempo iba de aquí para allá con Giuseppe por asuntos de negocios, y cuando no era así, ambos estaban muy ocupados con los estudios.
En medio de todo aquello, estaba el asunto de Damon. Desde su pequeña "charla" su relación se había vuelto mortalmente tensa. Cada vez que estaban en la misma habitación no se hablaban, se limitaban a enviarse miradas cargadas de rabia, molestia e innegable magnetismo.
Fuera por el motivo que fuera, Elena no lograba sacar a Damon de su mente, y no estaba segura que sólo pensamientos malos sobre él rondaran sus pensamientos. Sería el hecho de que pasaba mucho tiempo con él, porque cuando Stefan no estaba, como siempre, Damon se ocupaba de estar en la misma habitación que ella molestándola. O haciéndole compañía, ya no lo veía claro. El punto era que al principio su compañía la molestaba, pero con el paso de los días le agradeció que estuviera allí, porque al menos no se sentía sola y abandonada en aquella enorme mansión. Sus silencios de a poco se volvieron cómodos y había algo tácito entre ellos que hacía que aunque estuvieran ocupados en cosas diferentes, los reconfortara el hecho de la presencia del otro en la misma habitación.
Un día como cualquier otro en el que ella leía un libro sobre el sofá y Damon tomaba un bourbon sentado en un sillón con la mirada perdida a través de una ventana, Stefan y Giuseppe entraron como un torbellino a la casa sobresaltándolos.
-Dentro de dos días se celebrará una gala en la mansión del alcalde para celebrar el bicentenario de la fundación del pueblo- anunció Giuseppe.- Ambos deberán ir- dijo esto mirando fijamente a Damon.
-Sabes que no asisto a esos estúpidos eventos públicos papá- escupió éste con asco.
-Cariño…- comenzó Stefan sin hacer caso a su padre y hermano.- Temo que…- comenzó pero se acobardó.
-Stefan deberá ir acompañado de Caroline Forbes- comunicó su padre echándole una mano- Ya que ambos fueron escogidos el último año como Miss y Míster Mistic Falls-
Elena asintió.
-Lamento dejarte sola, y sabiendo que tu familia no está aquí… pero tal vez Bonnie…- Intentó Stefan apenado.
-No hay problema… iré con Damon- Soltó sorprendiendo a todos los presentes.
-¿Qué tu qué?- dijo estupefacto el aludido.
-¿Alguien debe cuidarlo no? No se preocupen, conmigo vigilando no hará de las suyas- Rió y Giuseppe se unió a ella.
-¡Perfecto!- sonrió.- Los veré allí directamente entonces, me iré a New York por negocios estos dos días.
Los tres chicos asintieron y el hombre se perdió por la puerta principal.
-Pagarás por esto- La mirada asesina que le dirigió Damon antes de perderse escaleras arriba le provocó una sonora carcajada.
N/A: Hola todos! emm... tuve un problema con este capítulo... El word me marcaba 1000 palabras escritas, pero FF me marcó 1002 por lo que le borré dos palabras... Si cuando las cuentan faltan dos avisen, tengo el original escrito x.x jajajaja estuvo raro la verdad... En fin espero no me descalifiquen por eso!... Nos vemos luego... Saludos!
