05/28/13
Capítulo 3.
La hija de Kotetsu, Kaede, no estaba feliz con él por su nuevo trabajo. O mejor dicho, con el hecho de que su padre debía vivir en su lugar de trabajo. Kotetsu intentó razonar y explicarle los motivos sin decirle sobre el tritón de manera directa, que el había firmado un contrato donde decía que no podía contarle nada a nadie, pero ella sólo le gritó y entonces cambió a una táctica todavía peor: ignorarlo.
A pesar de que Anju, su madre, decía que lo entendía, Kotetsu no le creía . Ella continuó hablando de otros trabajos donde ya había sido rechazado, y por ello podía darle una oportunidad a este. Kotetsu también sospechaba que era la única desembalando sus cosas desde que él dejó de prestarle atención a todo cuando Kaede se encerró en su cuarto, saliendo sólo para comer.*[ver aclaración sobre esta traducción al final del capítulo 04]
La noche anterior a que debiera mudarse a la habitación cercana al tanque del tritón, Kotetsu se sentó fuera del cuarto de Kaede y pidió disculpas, hablándole a su hija hasta la madrugada, aún cuando ella nunca respondió. En la mañana, a pesar del hecho que tropezó con él luego que Kotetsu cayera dormido en el sitio la niña lo abrazó para despedirse cuando su padre se marchó, obsequiándole un dibujo que hiciera para él, junto a una semana de excelentes almuerzos preparados por su madre. Kotetsu prometió llamar cada noche después de la cena y antes de que se fueran a la cama, y ya estaba en camino hacia el zoológico.
Luego de acomodar el par de cajas en su improvisado apartamento, y de hallar un imán para pegar el dibujo de Kaede en el refrigerador, se encontró con el Doctor Saito y tuvo una visita guiada por el resto de las instalaciones. Aparte de la puerta principal en su habitación, el Doctor Saito le mostró que tenía también una escalera en su armario que lo llevaba a la parte superior del tanque en caso de emergencias.
En la superficie el tanque lucia como una enorme piscina de escuela secundaria, sólo que uno de los extremos poseía una declinación gradual hacia el agua que se habría parecido a la playa de haber tenido arena. También había allí numeroso refrigeradores repletos de comida con la que los científicos estaban intentando abrir el apetito del tritón, así como también una plataforma de observación detrás de un vidrio, donde algún clase de equipamiento electrónico permanecía seguro de las ondas eléctricas del tritón, y donde lo estudiaban y tomaban notas.
Además del Doctor Saito trabajando allí, estaba una interna de nombre Karina Lyle asistiéndolo. La chica tendría dieciséis años apenas, y era una de las personas a las que el tritón intentara ahogar cuando se acercó demasiado al tanque. Con la franca honestidad que sólo un adolescente podría tener, Karina le dijo a Kotetsu que estuvo apunto de renunciar luego del hecho, y que preferiría estar en cualquier parte cantando, pero que el tritón tenía una cara demasiado bonita para dejarla marchitarse por no comer.
Mientras el Doctor intentaba explicarle lo que habían aprendido hasta ese momento, Kotetsu le dio un vistazo a algunos de los alimentos con los que habían intentado alimentar al tritón pero fallaron. Probaron con el tipo de pescado con el que la criatura había sido capturado, y con el pescado que sabían que existía en el área donde fuera capturado, pero el tritón nunca había mostrado ningún interés.
"¿Probaron con algas marinas?" preguntó Kotetsu, notando que no había plantas de ninguna clase.
El Doctor Saito contestó en voz muy baja, pero mientras se inclinaba a oír la explicación, Kotetsu comprendió que la respuesta era no. Dejó al dúo discutiendo qué deberían intentar a continuación y se fue a revisar lo que había en los refrigeradores, los cuales parecían tener varios grados de congelamiento.
De regreso a su habitación, Kotetsu observó la comida que Anju había embalado para él y tomó la que estaba etiquetada como su almuerzo. Se sentó cerca de la piscina, aunque sin acercarse demasiado, y abrió su caja de bento.
Con cuidado, para no dejar caer el relleno del roll, Kotetsu desenvolvió un poco del alga marina de un roll de salmón, y lo arrojó tan lejos como pudo dentro del tanque, para echar luego el resto del mismo en su boca antes de que se desarmara mucho.
"¡Señor Kaburagi, no puede arrojar cosas al tanque!," le gritó Karina.
"¿De qué otra manera intentaron conseguir que coma?" contestó Kotetsu, pero oyó un chapoteo en el agua antes de obtener una respuesta y volteó a mirar.
El tritón había emergido, al menos su cabeza hasta la mitad de la nariz. Observó a Kotetsu antes de ojear el alga. El ex policía estaba feliz de notar que tenía razón sobre el color verde de los ojos de la criatura. Por unos minutos el tritón estudió el alga y antes que tomarlo con las manos abrió la boca y lo sorbió, junto con algo de agua, tragándolo luego.
Más allá del sonido del agua, la habitación estuvo en silencio por unos momentos antes de que Karina exclamara que el tritón comía, y anunciara que iba a decirle a Lloyds que ordenara más algas marinas, antes de correr hacia las oficinas del zoológico.
Kotetsu sonrió para sí mismo y volvió a desenvolver el sushi, arrojando el alga al agua para que el tritón lo examinara y lo comiera sorbiéndolo, mientras Kotetsu devoraba el resto. Iba a comenzar por el sexto roll cuando éste se deslizó entre sus dedos y cayó al agua. De alguna manera dudaba que tuvieran una red para piscinas lo suficientemente larga como para rescatar su almuerzo del fondo.
Todavía quedaban dos piezas más, así que Kotetsu se dispuso a desenvolver el próximo en vez de darle demasiada importancia a lo sucedido. Estaba por arrojar el alga cuando notó que el tritón había emergido un poco más en la superficie esta vez, con sus hombros asomando sobre el agua, mientras examinaba el roll de salmón caído en su mano.
Observando al tritón, Kotetsu permaneció en silencio por un tiempo, sonriendo un poco ante su expresión perpleja. Cuando la criatura no hizo otra cosa más que mirar el sushi por varios minutos, Kotetsu se inclinó hacia delante apoyado en sus rodillas, y usó una mano para chapotear un poco en el agua.
Aunque estaba nadando en mitad del tanque y lejos del alcance de Kotetsu, el tritón retrocedió aún más ante el sonido, y miró a Kotetsu con los ojos muy abiertos.
Lentamente, para no sobresaltarlo todavía más, Kotetsu le mostró al tritón la pieza de sushi que estaba sosteniendo. Cuando estuvo seguro que el ser había visto el roll, Kotetsu depositó el sushi en su boca, haciendo una gran demostración de masticarlo y tragarlo.
El tritón observó a Kotetsu un largo tiempo antes de posar de nuevo la vista en el sushi en su mano. Lo hizo rodar entre sus dedos, lo apretujó un poco haciendo que el arroz cayera, y estuvo a punto de dejarlo caer por completo. Lo olió, miró a Kotetsu, y entonces se lo llevó a la boca. Al principio sólo lo dejó allí, como si aguardara, antes de masticarlo lentamente, una expresión de sorpresa iluminando sus facciones antes de que masticara más naturalmente y tragara. Entonces ojeó a Kotetsu.
Sonriendo, Kotetsu sostuvo la última pieza.
Viendo eso, el tritón nadó hacia delante, pero entonces se detuvo, retrocediendo nuevamente mientras se hundía en el agua de manera que sólo sus ojos asomaban por sobre el agua. La acción le recordó a Kotetsu a la de un conejito escudriñándolo desde un arbusto.
"Tú ganas," Kotetsu arrojó la última pieza de sushi hacia el tritón, quien lo atrapó y lo devoró. Comenzó a reír cuando la criatura vio que ya no quedaba más nada para ofrecer y regresó a las profundidades de su tanque en el momento en que Karina volvía.
"Dile a Lloyds que añada salmón y arroz a la lista; tenemos un fan del sushi entre nosotros," le informó Kotetsu.
Karina gruñó algo sobre que los teléfonos celulares no estaban funcionando allí, y volvió a irse.
[Fecha de inicio de traducción: 5 de Julio de 2013. Hora: 23:08. Fecha de término de traducción: 6 de Julio de 2013. Hora: 19:09]
