07/10/13
Tuve un mal día en el trabajo. Espero que algunos comentarios puedan alegrarme.
Capítulo 9
Kotetsu entró en el cuarto, aún vestido con sus ropas del día además de los calcetines y los zapatos. A pesar que el suelo estaba resbaloso por el agua de las salpicaduras, se sentó cerca del tanque cruzando las piernas y los brazos mientras observaba al tritón. Encontrando la pose demasiado estricta, puso sus manos en el regazo y suspiró.
"¿Hace cuánto tiempo que lo entiendes?."
Aunque Bunny se acercó donde Kotetsu estaba sentado, sosteniéndose de un lado del tanque mientras observaba al humano, no contestó.
Kotetsu suspiró otra vez, "Debo creer que aunque me entiendas eso no significa que puedas hablar." Como Bunny continuaba mirándolo, siguió. "Está bien; ya lo sospechaba desde hacía un tiempo." Sonrió cuando Bunny se hundió en el agua, observándolo de la misma manera que la criatura por la cual Kotetsu lo había nombrado. "No te preocupes, Bunny, no le diré a nadie. Si todos se enteran que comprendes el lenguaje humano sólo querrán entrenarte para que te 'comportes', de manera que puedan traer a muchas personas aquí para verte, y no creo que eso vaya a gustarte."
Luego de un momento, posiblemente reflexionando sobre lo que Kotetsu dijera, Bunny se acercó y tiró del tobillo del hombre.
Kotetsu rió, a pesar de sí mismo, "Lo siento, Bunny, pero es algo tarde para ir a nadar contigo." Rió más ante el puchero del tritón. "No seas así; nadaremos en la mañana."
Mientras Kotetsu abandonaba su posición para ponerse en pié, puso sus manos frente a él, permitiéndole a sus rodillas extender sus piernas detrás. En esa posición, su rostro se asomaba por el borde del tanque.
El sonido del agua chapoteando mientras Bunny se movía fue la única advertencia que Kotetsu tuvo de que el tritón se acercaba. Bunny se impulsó hacia arriba, equilibrándose con sus codos antes de inclinarse hacia delante y presionar sus labios contra los de Kotetsu.
Hubiera sido normal que los ojos de Kotetsu se abrieran por completo, quizás que gritara y retrocediera tan rápido como pudiera, pero no hizo nada de eso. Al contrario, sus ojos se cerraron, sus labios probando el verdadero sabor aguamarina de esos labios, su lengua impaciente por hacer lo mismo.
Antes de que su lengua tuviera la chance, Bunny se apartó y volvió al agua, dejando a Kotetsu incapaz de apartar la vista del lugar donde había estado minutos antes.
Lentamente, Kotetsu levantó una mano, tocando sus labios, húmedos por el casto beso, y los lamió para saborear el resto de la sal. Se sentó y esperó, mucho más tiempo del que probablemente debía, antes de incorporarse e irse a la cama.
Para el momento en el que Kotetsu yacía en su cama, pudo ver a Bunny ovillado en la arena ya dormido. Lamió nuevamente sus labios e intentó hacer lo mismo que el tritón.
La mañana siguiente fue como si nada hubiera pasado. Kotetsu nadó con Bunny y el tritón no lo tocó más allá de lo normal y, ciertamente, no intentó tampoco besarlo.
¿Quizás un beso tenía un significado distinto para los sirénidos?. Algo sin duda platónico en vez del romance con el que los humanos asociaban el acto. Por lo que Kotetsu sabía, tal vez Bunny sólo había estado agradeciéndole por decir que no le contaría a nadie sobre su comprensión del lenguaje humano, para de algún modo, protegerlo de ser expuesto a más humanos.
Incluso si Kotetsu pudiera ignorar el beso, aún tenía muchas preguntas. ¿Si Bunny pudiera hablar, sería capaz de decirle de dónde provenía? ¿Si lo supieran, serían capaces de devolverlo allí? O, más importante, ¿su propietario, el señor Maverick, aceptaría dejar ir a Bunny?.
Los trabajadores que habían estado pintando el mural se volvieron locos cuando vieron que su trabajo había sido arruinado por las salpicaduras del tritón la noche anterior. El señor Lloyds fue requerido para lidiar con ellos, porque el Doctor Saito los ignoró completamente. Se acordó entonces que los pintores obtuvieran una semana libre y con paga de sueldo antes de que volvieran a comenzar el mural de nuevo; pero Kotetsu negoció que continuaran abriendo el techo un poco cada día como incentivo para que Bunny se comportara bien.
Luego que los trabajadores se marcharan, el señor Lloyds permaneció un poco más y observó a Kotetsu nadando con Bunny. Intercambió unas palabras con los científicos, terminando con el Doctor Saito antes de irse.
Esa noche, Kotetsu guardó unas cuantas cosas en una caja y las llevó consigo hasta el cuarto de la piscina. Sonrió cuando Bunny emergió mientras él se sentaba.
"Hey, Bunny," Kotetsu halló un punto seco donde colocar su caja antes de volverse hacia el tritón. "Sé que no soy maestro, pero creo que si me oyes hablar lo suficiente quizás seas capaz de hablar también, viendo cómo eres un pequeño conejito tan inteligente."
Comprendiendo claramente, el rostro de Bunny se tornó algo rojo, y sumergió un poco la cabeza en el agua para ocultarlo.
Aunque lo hallaba bonito, Kotetsu se guardó esos pensamientos para sí. Buscó en la caja y extrajo una foto enmarcada, sosteniéndola cerca del borde del tanque para mostrársela a Bunny.
"Esta es mi familia. Obviamente me conoces a mí, y esta pequeña niña es mi hija Kaede. Ella ahora ya es mayor, pero siempre será mi bebé; sólo que no le digas que te dije eso o se pondrá a gritarme. Y esta mujer aquí es mi esposa Tomoe."
Aunque Kotetsu iba a continuar, como podía hacer siempre que divagaba acerca de su hija y su esposa, dio un grito cuando Bunny le arrebató la fotografía, "¡Bunny!"
Sin prestarle atención, Bunny examinó la fotografía, mostrándose fascinado.
"¡Bunny, esto no es divertido!," Kotetsu se inclinó para tomar el cuadro de vuelta, gruñendo cuando el tritón se colocó fuera de su alcance. "¡Maldición, Bunny, eso no se puede mojar!"
Luego de considerar esas palabras, Bunny sostuvo la fotografía apenas por sobre el agua, con una muy poco agradable presumida sonrisa.
"¡Tú, roedor!," Kotetsu se puso en pie de un salto, quitándose la corbata. Tan pronto como estuvo en ropa interior saltó al agua, pero cuando emergió Bunny ya estaba cerca suyo, colocando la fotografía de nuevo al borde del tanque. Kotetsu lo miró, parpadeó, y entonces se echó a reír. "¿Sólo querías que nadara contigo?. Conejo trampo-"
La palabra quedó incompleta cuando el poseedor del nombre presionó a Kotetsu contra la pared, forzando al japonés a sostenerse de la orilla de la piscina para permanecer a flote. El ángulo forzaba inconvenientemente los músculos del hombro derecho de Kotetsu, pero no pudo hallar voz para quejarse.
Ciertamente era un mal momento para recordar que estaba vistiendo únicamente ropa interior, la cual era pequeña y capaz de deslizarse con facilidad en comparación de su bañador. Y ciertamente también era malo el recordar que, en realidad, Bunny estaba completamente desnudo.
Los ojos de Bunny eran penetrantes y acercó su cuerpo mientras examinaba el rostro de Kotetsu. Levantó una mano, apartando un poco el húmedo cabello del hombre, cálidos sus dedos contra la piel de Kotetsu mientras descendían por su sien, rozando su mandíbula hasta su barba con forma de "gatito", como Kaede la llamaba. Lentamente acarició con su pulgar algo del vello facial, su rostro serio y concentrado.
Incapaz de apartar la vista del rostro de Bunny mientras el tritón, a falta de una mejor palabra, lo exploraba, Kotetsu tragó saliva temblando cuando los dedos de Bunny siguieron el movimiento. Por un instante se preguntó si se estaba ahogando nuevamente, siendo el mareo y la confusión muy parecidos a los de aquella vez. Aspiró aire profundamente, sólo para probar que podía respirar, y continuó haciéndolo en un esfuerzo por calmar el rápido martilleo de su pecho.
Alejándose de la garganta, Bunny acarició con sus dedos el esternón de Kotetsu antes de alcanzar la cicatriz de su hombro. Sus dedos recorrieron los bordes de la clara piel, mientras las gotas de agua caían de su mano al hombro de Kotetsu. Pero ni aún luego de haber examinado la cicatriz muchas veces se apartó de ella.
Algo en esa caricia era como si un conjunto de tambores de Taiko estuvieran dando un concierto en el pecho de Kotetsu y rápidamente aumentaban su velocidad. Golpeaban tan fuerte que podía casi sentir las vibraciones, un zumbido debajo de las yemas de los dedos del tritón.
Mientras el zumbido se volvía más intenso Kotetsu recordó la corriente eléctrica natural que Bunny poseía. Vagamente pensó que el tritón debía tener un modo de controlarla, dado que nunca había llegado tan lejos como para ser electrocutado por Bunny antes.
La descarga eléctrica penetró por el hombro de Kotetsu y se dispersó por todo su cuerpo como si hubiera conseguido embarcarse en un viaje a través de sus venas. A pesar de sus esfuerzos, comenzó a jadear.
Por extraño que fuera, la electricidad no lo hirió ni le hizo sentir lo que podría expresar como 'bueno'. Era difícil de describir, como correr mientras uno permanecía completamente quieto, y avasallador como nada que hubiera experimentado antes. Lo más cercano para comparar era el sexo, desconectando su cerebro para todo lo que no fuera lo que estaba sintiendo.
Kotetsu ni siquiera había notado que tenía una erección hasta que Bunny presionó su cuerpo contra el suyo, y el japonés gimió por el contacto. Su brazo izquierdo subió y se aferró al tritón, sus caderas moviéndose por sí solas en desesperación.
La electricidad se intensificó mientras Bunny se presionaba aún más contra Kotetsu, besando su cuello y su mandíbula. Ahora todo el cuerpo del hombre zumbaba, los tambores de Taiko cercanos al clímax.
Bunny tomó el rostro de Kotetsu con su mano derecha, dejando la izquierda en su hombro. Cuando Bunny besó a Kotetsu, éste instintivamente abrió su boca, permitiéndole a la lengua del tritón explorarla más profundamente.
Hubo algo que Kotetsu sólo pudo describir como una "descarga", la cual fluyó por su cuerpo desde su boca. Apenas estuvo consciente de haber tensado su agarre en el cuerpo de Bunny, las muy recortadas uñas de su otra mano arañando la orilla del tanque mientras su cuerpo entero se tensaba antes de perder la conciencia.
[Fecha de inicio de traducción: 6 de Agosto de 2013. Hora: 17:13. Fecha de término de traducción: 8 de Agosto de 2013. Hora: 20:55]
