3. Las aguas exteriores de repente se oyen pasar
Barnaby normalmente cuando iba solo en su auto conducía muy rápido y escuchando a Wagner a volúmenes exorbitantes. En el camino a Sternbild, sin embargo, condujo por la pista lenta para más seguridad y evitó imponer su música para no molestar a sus pasajeros. Kotetsu y Kaede iban en el asiento trasero, la niña había sucumbido al sueño y su padre la observaba con una expresión de vacío, de duda.
-Natha, Pao Lin y Karina decoraron su habitación y alistaron la casa- aseguró Barnaby como si ello constituyera una premisa de seguridad. Su compañero asintió, verdaderamente más aliviado y el resto del viaje transcurrió en silencio; Kotetsu sucumbiendo al sueño para recuperar casi dos noches sin dormir.
Luego de llegar y subir las maletas al piso, Barnaby pensó que era un buen momento para dejar a padre e hija solos. Se despidió formalmente – con esa formalidad que había quedado atrás hace tanto tiempo entre él y su compañero – y se fue. Nunca había estado tan temprano en su casa, normalmente estaba en el edificio de Apollon media con el resto del equipo, con Kotetsu, haciendo ejercicio, discutiendo, esperando. Una parte importante del trabajo era esperar a que asaltara una desgracia y salir a laborar, a brillar, a competir, a salvar – en el caso de su compañero - .La espera en su departamento solo, con el dia libre, sin la molesta compañía que agobiaba y rellenaba los minutos, era como una eternidad sin sentido.
Ahora no tenía la investigación del asesinato de sus padres para llenar sus ideas y sin eso, sin ser héroe, no tenía mayor propósito. Prendió la televisión para distraerse, pero los cientos de mensajes sin sentido le aturdieron. Tristan und Isolde, Wagner. Los parlantes le inundaron de violines, de bemoles temblorosos, su sistema nervioso exaltado por la inestabilidad del vaivén de sus notas.
Mantuvo una semivigilia ociosa y atormentada en que dormitaba y despertaba continuamente. Al menos al día siguiente volvería a la oficina aunque fuera a solo firmar autógrafos o dar entrevistas.
La primera noche no comieron arroz frito, como pudo haberse pensado, sino una comida que ya estaba preparada en el refrigerador. Antonio la había dejado allí, estaba fresca de hacía unas horas y Kotetsu la sirvió sin culpas. Debía aprender a cocinar otra cosa. Estaba bien para un soltero que coqueteaba con los cuarenta años alimentarse todos los días a base de arroz frito, pero no estaba bien para una niña en pleno crecimiento.
Kaede agradeció por la comida y eso fue todo lo que dijo por esa noche. Se escuchó solo el raspado de los palillos por el plato, sorbos de agua y luego el sonido de los platos recogiéndose, la silla apartándose de la mesa, rasgando el suelo, el grifo de la cocina y finalmente la puerta de la habitación cerrándose. Kotetsu suspiró, desmotivado por el silencio de su hija, pero comprendiéndolo. Su vida había cambiado drásticamente en cosa de tres días. Era su deber hacerlo más fácil, se fue a su cuarto, dejó la puerta abierta con la esperanza de que Kaede buscase su amparo durante la noche y se sumergió en un sueño inquieto y sobresaltado. Temeroso de enfrentar un nuevo día.
Mensaje de Bunny en la mañana "¿Todo bien?"
"Normal" , escribió Kotetsu de vuelta, aliviado de interactuar con alguien mientras preparaba el desayuno.
"¿Llevarás a Kaede buscar una escuela hoy?"
La pregunta lo sorprendió. No había pensado en eso. La verdad no había pensado en cómo iba a ser su rutina, la de él y la de Kaede una vez que se hubiesen mudado.
"¿No es demasiado pronto?"
Una pausa larga antes de la contestación.
"Podría ser" segundos después llegó "Tal vez sería bueno que la trajeras a Apollon media, los demás quieren verlos", y finalmente "una distracción les haría bien a ambos"
Kotetsu pensó que Bunny podría tener algo de razón.
"Nos vemos más rato entonces", la pantalla de su muñeca se disminuyó y anunció.
-Kaede, cuando estés lista nos vamos a Apollon media- no hubo respuesta, así que contra su orgullo debió agregar. - Bunny te ha invitado.
Entonces escuchó una actividad apresurada y una respuesta breve.
-Bueno, pero espera que me aliste.
Kotetsu no tenía auto, siempre se había movido a pie, en bus, en taxi cuando Ben trabajaba en eso o en la moto de su trabajo. En ese momento se sentía un egoísta e irresponsable. Llamó un taxi y le indicó la dirección de Apollon media, el taxista le llamó por su nombre, le preguntó por Barnaby y Blue Rose y Kotetsu intentó hacerse el tonto, obstinado en la idea de que su identidad debía ser secreta. Si hubiese estado pendiente, hubiese notado la leve curva en los labios de su hija ante la situación.
-Adios Wild Tiger – gritó el taxista.
-¡No soy Wilde Tiger!- insistió Kotetsu
-Los estaba esperando – dijo una voz elegante que hizo a padre e hija girarse.
-¡Bunny!
-Barn... SR. Brooks
-Puedes llamarme por mi nombre, Kaede, te lo he dicho ya varias veces .
-Gracias por invitarnos – Exclamó Kotetsu.
-Tú trabajas aquí y Kaede es siempre bienvenida – aclaró Bunny cruzando la puerta, pasando su credencial para acercarse a la zona clasificada y haciendo que abriesen la barrera a la niña. - los demás están impacientes, por favor perdona si se comportan raro.
Al bajarse del asensor, todos estaban alrededor instantáneamente. Nathan los estrujó en un abrazo, Pao Lin les sonrió indecisa, Karina les miraba sin saber que hacer, Antonio abrazo a su amigo y saludó a la niña, Keith los volvió a estrujar e Ivan les saludó con una dramática reverencia. Kaede soltó una risa tímida y les dio las gracias por su compañía y por cuidar de su papá tanto tiempo.
-Ahora yo cuidaré de él también – declaró con un tono solemne.
-Y nosotros cuidaremos de tí también – Contestó Antonio con una mano en su hombro.
Kotetsu comenzó a lagrimear sin darse cuenta, alguien apretó su hombro para hacerle avanzar en la sala donde se estaba yendo el resto a conversar, Bunny. Él seguía a su lado. Ese día no hubo un crimen que parar pero sí sesiones de fotos. Los llevaron hacia el parque central de Sternbild donde debieron posar dramáticamente, cada uno por separado y luego en equipo.
A Kaede ser le hacía raro verlos en uniforme ahora. Antes de saber que su papá era parte de eso, antes de conocerlo, los había endiosado como todo mundo, viéndolos como algo lejano y superior. Pero luego de interactuar unas pocas veces con ellos, se le hacía imposible volverlos a ver como antes y se preguntaba cuantas personas los admiraban y amaban sin realmente conocerlos. Cuantas personas se permitían criticar lo que hacían sin saber lo dificil que realmente era o los sacrificios que debían hacer o incluso, cómo todo el mundo creía tener derecho sobre sus idas solo porque eran personajes públicos y cómo todos ignoraban las expresiones de cansancio que tenían a veces.
Se preguntaba cuántas veces su padre se había sentido solo.
Al final de la sesión fueron dejados libres a menos que surgiese una emergencia.
-No es necesario que tú vengas en caso de emergencia, me las puedo apañar solo por unos días – comentó Bunny mientras los iba a dejar al departamento de Kotetsu.
-Pero no debes estar solo – contestó Kaede. Ambos adultos se volvieron hacia ella un segundo, Bunny, volvió la vista al camino inmediatamente. - Yo me puedo cuidar sola, mi papá es tu compañero, necesita estar a tu lado luchando, no deberían dejar de hacer lo que hacen...
-No es eso, tú papá también necesita un tiempo para sí..
-La verdad es que creo que le haría mejor salir a hacer lo que le gusta- porfió la niña.
-Pero Kaede, ¿con quién te quedarás mientras lo hago?
-En el departamento sola...- al ver la expresión de rotunda negativa de su padre, reformuló- o en el edificio de Apollon media, con Ben, la señorita Agnes y el resto, los espero allí y luego nos vamos a casa juntos, ¿a que no es una buena idea?
Antes que Kotetsu alcanzara a procesarlo, Bunny admitió.
-De hecho es una buena idea.
-Y tú deberías venir con nosotros, Barnaby – aclaró ella causando un sobresalto a los dos. No tienes por qué irte a tu casa solo después de una batalla, deberías venir a cenar con nosotros y luego irte a dormir, o quedarte... podemos arreglar la habitación de invitados...
-¡Kaede!
-Sería un honor, pero creo que Kotetsu preferiría descansar después de una batalla, no olvidemos que es un hombre mayor
-¡Oi, Bunny!
La niña ahogo una risita y Bunny disimuló bien la suya.
-Además no olvides que Bunny vive lejos, en el sector norte...
-Pues no debería haberse ido tan lejos solo y de todos modos no es necesario que sea para una batalla, puedes venir en cualquier momento – insistió la niña.
-Eso lo sabe, siempre eres bienvenido Bunny, con Kaede acá incluso más.
Un plomo salió disparado del pecho de Barnaby al escucharlo. Tal vez no era un intruso. Tal vez no tenía que acostumbrarse a estar solo.
-Entonces les cobraré la invitación más adelante y oigan...- ambos pusieron atención y Bunny prosiguió. - No importa la hora, ni el lugar, ni que esté haciendo, si me necesitan yo vendré sin importar nada, ´¿entendiste Kaede?
La niña se deshizo en suspiros de admiración. "Tan heroico... Barnaby... qué tierno es", Kotetsu levantó la mirada y le dedicó un gesto de mudo agradecimiento.
Los super poderes no vencen a la muerte, no hacen cerrar heridas, pero de a poco- como Kotetsu le había enseñado – unas palabras y una compañía sincera pueden liberar un alma retraída y mostrarle el camino al mundo, hasta que las aguas exteriores se oigan pasar.
