Nota:Este capítulo es largo y no aún no enrrollo a los protagonistas. Creo que este será el capítulo de la semana y me pongo a escribir el que sigue. Es muy pronto para que pasen cosas, hagámos esperar al menos unos dos capítulos más :3
Gracias a los que leen y comentan- Nos leemos
4. No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas
Kotetsu tenía una lista de al menos cinco restaurantes en los que confiaba lo suficiente para ordenar comida para su hija. Normalmente eran sopas de verduras, ramen, cerdo asado, verduras salteadas, sushi, pescado y verduras al vapor. Estaba haciendo un esfuerzo por leer acerca de alimentación para poder proveer a Kaede de lo necesario. Según sus lecturas, la cantidad de condimentos y grasa implicada en el arroz frito, no eran saludables para nadie.
A él tampoco le haría mal alimentarse mejor. Tal vez podría mantener sus poderes un poco más. Tenía exactamente 67 segundos de Hundred Power, en ese tiempo alcanzaba a hacer un ataque coordinado con Bunny, aún así no podía fiarse de solo un minuto de suerte y debía hacerse más fuerte para poder ser útil incluso sin sus poderes de Next. No quería ser una carga para su equipo, ya se sentía constantemente una carga para Bunny y todas esas veces en que cometió actos irracionales y Bunny le siguió solo por compañerismo, la culpa no lo dejaba estar en paz. Bunny podría brillar por sí solo si realmente se lo propusiera, pero era tan leal que cada vez que Kotetsu le sugería que trabajase solo, que no necesitaba cuidar de él, él chico estallaba en una indignación más allá de lo comprensible y volvían a los mismos gritos e histerias de cuando Kotetsu intentaba ocultarle la pérdida de sus poderes.
Kotetsu no quería volver a esa época ni a esas histerias.
Kaede en su habitación terminaba de vestirse y bajaba a tomar desayuno. Kotesu sacaba las verduras al vapor recién llegadas de sus empaques y pretendía acomodar las porciones en platos.
-No es necesario, papá, solo pásame el envase de cartón y los tiramos, así no lavamos nada y nos vamos rápido – razonó la niña tomando un envase desechable y procediendo a comer directamente de allí. Kotetsu lo encontró razonante, pero deprimente. Había algo hogareño en usar los platos de porcelana y sentir el roce de los palillos contra su superficie. Los envases de cartón y palillos desechables traían imágenes de vida solitaria, de ausencia de familia.
En unos tres días ya se podría decir que era una rutina. Encargar comida al desayuno y a la cena, tomar el taxi a Apollon media por la mañana, llegar en el auto de Bunny en la noche, invitarlo a entrar, verlo negarse e irse. Kotetsu se ejercitaba a dirario y Kaede recorría el edificio con curiosidad durante el día, conocía a los trabajadores has que se acostumbrasen a su presencia. A veces se quedaba con Karina y Pao Lin, ellas le enseñaban técnicas de control de sus poderes en la sala de entrenamiento – sin que Kotetsu supiese, por supuesto – y al menos una vez al día, Barnaby le dedicaba un poco de su tiempo, a eces jugaban video juegos en la sala de entretenimiento, o se contaban anécdotas tituladas "las tonterías del viejo". Barnaby era paciente, cortés y se ponía nervioso cuando Kotetsu lo atosigaba, lo ocultaba muy bien contestando pesadeces y marchándose. Cuando nadie lo veia, curvaba sus labios en una sonrisa y Kaede confirmaba que en realidad le encataba discutir con su padre.
No exageraban cuando decían que eran una familia, se comportaban como tal y Kaede se alegraba al comprobarlo, porque sabía que estaban en buenas manos, pero a veces hubiese querido ser más útil. La batalla más grande que tuvieron fue para evitar un atentado terrorista en el palacio de justicia. Al principio creyeron que podía ser Lunatic, con su simbolismo y sentido particular de lo que es la justicia, pero incluso él apareció para defender lo que el llamó como "sagrado", entonces además de enfrentar al next, cuya capacidad era convertirse en una bomba humana y regenerarse, Kotetsu debió contener a Lunatic. En esa ocasión, Tiger and Bunny solo se preocuparon de evacuar el edficio e impedir su colapso, la mayor gloria contra el Hombre Dinamita se la llevó Blue Rose, que lo congeló hasta el punto en que casi logró detener su corazón.
Cuando los héroes llegaron al edificio fueron recibidos con un aplauso y Agnes que venía a hacer algunas críticas a algunas maniobras que "pudieron ser más espectaculares".
-Por cierto, acá está la factura de la mesa que rompió tu hija- agregó la francesa estirando un recibo a Kotetsu antes de retirarse a su oficina.
-¿Qué?
-Kaede se sintió muy impotente viendo el programa- explicó Ben, acercándose.- en un momento Lunatic quemó una de tus cuerdas y fue una suerte que Origami Cyclon se haya transformado en un colchón para atraparte... ella estaba muy frustrada y golpeó la mesa usando Hundred Power
-¿Kaede?- Kotetsu parecía incrédulo.
-... seguro tú o Barnaby fueron los últimos next que la tocaron, creo que sería bueno que le enseñaras a controlar sus poderes o que empieces a comportarte con más racionalidad cuando pelees, para frustrar menos a tu hija ya tu compañero
-¿Y dónde está ella ahora?
-En el salón de juegos... oye – Ben llamó a Kotetsu que ya iba al trote hacia dónde estaba su hija. - No seas muy duro con ella.
No tenía la intención de ser duro, solo quería hablar, tal vez disculparse por actuar tan impulsivamente, tal vez prometer – en vano – que no volvería a hacerlo. Cuando la puerta se abrió, le mostró a su hija sentada en el suelo jugando en la consola con Barnaby. Su compañero tampoco había tenido tiempo de sacarse el traje que iba abajo de su armadura, pero jugaba Street Fighter con Kaede como si fuera lo más normal para hacer después de una batalla, el volumen de la televisión más las distracciones no les permitieron notar que Kotetsu había entrado;y no solo jugaban, también conversaban, pero él no podía oirlos desde donde estaba. Parecía ser algo serio.
-K.O! - se escuchó desde la televisión.
-Eres demasiado buena – sentenció Bunny al ver a su personaje caer a la lona dramáticamente.
-No te hagas, me has dejado ganar- reclamó la niña algo picada, pero en el fondo encantada con la idea. Sonrió, pero tenía los ojos húmedos, Bunny puso una mano en su cabeza y Kotetsu supo que lo que hablaron era realmente serio.
-Kaede... - interrumpió llamando la atención de ambos. Ella pareció sobresaltada y él,molesto.
-Siento haber roto la mesa, prometo tener más cuidado – dijo ella con la cabeza gacha antes de lanzarse a correr hacia afuera.
-Oye, Kaede...
-Déjala – sugirió Bunny con su voz serie de "estoy cabreado por algo que hiciste en el campo de batalla". - dijo que iría donde Karina para que le arreglara el cabello, vamos a comer con el resto ¿o no?
-No pensé que quisieras ir – admitió Kotetsu. Lo de ir a comer juntos luego de esta batalla especialmente cansadora había sido idea de Keith y todos habían estado de acuerdo, Bunny, como siempre, no se había manifestado ni a favor ni en contra.
-Creo que a Kaede le vendría bien distraerse, y a tí también – sentenció Bunny saliendo camino a las duchas.
-No tienes por qué hacerlo – le recordó Kotetsu siguiéndole.- esto de acceder a ir, sé que no te gustan las reuniones grandes.
-Y tú no tienes por qué enfrentar a Lunatic por tí mismo – escupió Bunny agarrando una de las toallas con rudeza – pero lo haces de todos modos ¿O no?
-Oi, Bunny...- Kotetsu sabía que era eso lo que tenía a su compañero y a su hija con esa actitud, pero no podía evitarlo, si no se hubiese interpuesto, Lunatic había ajusticiado al terrorista con sus llamas incandescentes en vez de detenerlo, tal vez hubiese detonado una explosión aún más espectacular y habría ocurrido una tragedia y daño aun mayor.
-No quiero hablar de esto ahora, tenemos quince minutos para estar listos, así que apúrate- el más joven desapareció tras la puerta de su baño y dejó a Kotetsu solo, caminando pesadamente hacia el suyo.
Fueron a un local de comida italiana que era el favorito de Karina y su familia. Ordenaron pastas de distintos tipos y en vez de contentarse cada uno con su plato, todos picaban con el tenedor en el plato ajeno, pidieron además unos calzones para picar y el hambre parecía no acabar nunca. Kaede imaginaba que así era después de una batalla. Que no solo debían reponer la energía física sino que reponerse en general con discusiones banales y risas tontas.
Entonces creyó que si sacaba el tema en ese momento, en esa reunión, sería mejor recibido. Kaede aclaró su garganta para llamar la atención y se puso de pie para ser más visible. La atención de todos los Héroes de la mesa estaban en ella.
-Mientras los vi pelear me sentí impotente, mis poderes están fuera de control y en vez de ser una ayuda al mundo han sido una molestia, para mí y los que me rodean
-No digas eso Kaede... - intentó calmarla Kotetsu. Bunny le lanzó una mirada cortante y guardó silencio para escuchar el resto.
-He decidido que quiero ir a la escuela de héroes- lanzó la niña sin más- quiero volver a la escuela, no quiero ser una carga y quiero aprender a usar mis poderes.
-¡Qué ocurrencias! - exclamó Kotetsu. - No, no, Kaede, no es necesario que hagas eso, papá te protegerá siempre.
-¿Incluso cuando tus poderes se acaben?
Kotetsu retrocedió dolido.
-Esto no se trata de ti, sino de que de todos modos debes buscarme una escuela, y quiero aprender a usar mis poderes- repitió con terquedad. Una terquedad seguro heredada.
-¡Quién te dio la idea!
-Yo se la di – afirmó Ben, con liviandad, mientras tomaba de su jugo.
-Pero...
-Yo la animé, creo que es una buena idea- aportó Bunny. Los demás no intervenían verbalmente pero asentían con la cabeza o cuchicheaban en voz baja.
-Pues gracias por intentar ayudar, pero creo que el único que tiene algo que decir sobre la educación que tendrá Kaede o qué hará con sus poderes, soy yo.
-¡Eres un egoista!, ¡Te odio!- gritó la niña poniéndose de pie y corriendo hacia los baños del restaurante.
-¡Kaede!
-Déjame a mi, no puedes ir al baño de mujeres, pervertido- propuso Karina, poniéndose de pie para seguir rápidamente a la niña.
Kotetsu igualmente caminó y esperó fuera del pasillo del baño, de pronto Bunny estaba a su lado apoyado en la pared, con es expresión condescendiente de "te has mandado una cagada, pero te perdono".
-Creo que estás siendo algo injusto con ella – opinó el más joven.
-Estoy intentando protegerla.
-¿De qué? ¿De ser un next? ¿de ser héroe? Honestamente, no sé si esperabas que tu hija, descubriendo sus poderes, no querría hacer algo con ellos... es tu hija – le recordó Bunny. Como si eso explicara toda la situación.
-Es una niña.
-Tú comenzaste a manifestar tus poderes a su edad ¿o no?, ¿no fue entonces cuando decidiste ser héroe?, ¿y qué te dijo tu madre?
Kotetsu comenzaba a comprender el punto al que su compañero quería llegar, pero no por ello le preocupaba menos. Era diferente porque su madre y Tomoe solo conocían la vida del héroe desde fuera. Ël sabía como era esa vida. Tenía sus razones para estar en desacuerdo, aunque entendía que estaba siendo injusto.
Barnaby, por su parte, podía entender la preocupación de su compañero. O podía imaginar que era la misma angustia que sentía al pensar a ver a Kotetsu en peligro. Lo mismo que sintió al verlo luchar con Lunatic y ver su cable roto. Pero ¿no es injusto también acaso cuando discuten y él le pide a su compañero que se retire y deje que él se encargue de todo? Barnaby ha llegado a comprender, después de mucho, que ni siquiera el día que los poderes de Kotetsu se agoten definitivamente, este dejará de ir a salvar gente. Kotetsu ha comprobado que ser un héroe no tiene nada que ver con ser un next.
-Yo fui a esa escuela – agregó Barnaby, para ver si ayudaba a tranquilizar al mayor. - no es como un campo de entrenamiento de súper héroes, si lo crees así. Nos enseñan las mismas materias que en una escuela normal, más otras con conocimientos útiles, estrategia, física aplicada, química aplicada, primeros auxilios... ética – a medida que Bunny explicaba, Kotetsu comenzaba a contemplar la idea como algo menos satánico – y además nos enseñan a controlar y usar nuestros poderes adecuadamente, y no simplemente a confiarnos de ellos como única arma y creo que a Kaede le haría bien... es más, creo que eso te hizo falta, viejo irracional...
-¡Oye!
Cuando Kaede aceptó salir del baño, solamente accedió a irse con su papá porque Barnaby los iría a dejar. Se acostó luego sin decir nada y estuvo distante al día siguiente también contactó colegios, los papeles del colegio anterior le habían llegado, en todos le habían dicho que una vez que fuese admitida, Kaede debía ir a clases de reforzamiento para ponerse al día en los días de clase que había perdido.
Kotetsu le daba una cháchara para entusiasmarla con sus elecciones: un colegio artístico, otro de monjas, otro solo de chicas, otro ecológico. Ninguno parecía interesarle. De hecho cada opción parecía indignarla más. No quiso comer de lo que su papá compró y solo al llegar al edificio de Apollon media, junto con Karina y Pao Lin, accedió a tomar un desayuno-almuerzo. Durante los dos días siguientes Kaede seguía negándose a interactuar con su padre, Barnaby intentó convencerla diciéndole que su padre también estaba dolido por la situación, que debían acompañarse y no pelear, pero luego el viejo le dejaba los folletos de los colegios que él había consultado y lo arruinaba todo.
-He decidido que voy a elegir yo y la matricularé para que comience el lunes-, anunció Kotetsu a Barnaby mientras hablaban por teléfono. Se estaba haciendo una costumbre eso de llamarlo por las noches para tranquilizarse y amortiguar el hecho de que vivía con su hija y esta había decidido pretender que no existía.
-Creo que si lo haces solo empeorarás la situación
-!Pero, Bunny!, debe volver al colegio, debe comer, debe hacerme caso, no puedo dejar que haga lo que quiera, entiendo que esté dolida, pero tampoco está pensando en lo que es mejor...
- ...del mismo modo que tú no consideras lo que ella quiere - Barnaby debió escuchar el silencio al otro lado de la línea antes de continuar – no se trata de dejarla hacer lo que quiera, sino de hacer lo que es bueno para ella considerando su opinión... tú miedo es comprensible, Kotetsu, pero no está bien que te guíes por él...- nuevamente un silencio.- creo que deberíamos despedirnos, van a ser las una, tenemos que levantarnos temprano mañana.
-No me lo recuerdes, es sábado, no puedo creer que nos hagan ir un día sábado...
-Agnes no entiende la diferencia en tu disponibilidad horaria ahora... intentemos acabar rápido mañana para que tengas la tarde libre
-Para poder seguir siendo ignorado en casa...
-Ya sabes que está en tu poder cambiar eso, buenas noches
-Buenas noches, Bunny
Como solo Kotetsu y Barnaby debían grabar la entrevista, Pao Lin se ofreció a quedarse con Kaede. Kotetsu lo vio como una buena idea, Dragon Kid era una buena chica y tal vez podría hacer entrar en razón a Kaede. El entrevistador, siempre al tanto de sus vidas privadas, dio su pésame a Kotetsu apenas llegó, Barnaby pensó que su compañero iba a hacer un escándalo por meterse en su vida, pero su rostro se ensombreció y su temple parecía demasiado lejos de iniciar una batalla moral. Kotetsu estaba demasiado ido en su pérdida aún como para reaccionar ante un ataque, solo que como estaba intentando mostrar una buena cara para su hija, era difícil notarlo.
La entrevista estuvo más a cargo de Barnaby que del presentador, de alguna forma, se las arregló para dirigir el tema de la conversación y evitar temas que fueran complicados para ambos. Kotetsu se dejó llevar, respondiendo cuando era necesario, pero lejos de las risas y comentarios inapropiados que solía lanzar en esas situaciones. A la salida llamó a su hija que le pidió permiso – o más bien se impuso – para quedarse con Pao Lín y volver al otro día en la mañana. Kotetsu no quería ser dejado atrás, pero necesitaba estar solo, tener un espacio privado para derrumbarse. Se escabulló del estudio con la intención de irse a casa solo, pero en el vagón del metro, los ojos de Barnaby le encontraron.
Al ser descubierto, el joven héroe se abrió paso entre los pasajeros y se sostuvo de la misma manilla. La gente los miraba, dos celebridades en un espacio público viajando en silencio. Se bajaron en la estación del bar cercano al barrio del departamento de Kotetsu y caminaron hacia el local sin ponerse de acuerdo.
-Estás delirando si crees que te dejaré emborracharte hasta la inconsciencia, viejo – anunció el más joven con cierto tono imperativo.
-No es necesario que me sigas a todos lados, estoy grande, puedo cuidarme solo- rabeó Kotetsu al entrar al bar.
-Considerando la cantidad de veces que he tenido que atraparte en el campo de batalla, creo que estás sobredimensionando tu capacidad...- Kotetsu quiso replicar, pero Barnaby se impuso – no permitiré que estés solo, que te ahogues en tu pena, no voy a dejar que me ocultes tus problemas de nuevo, tú me ayudaste, incluso cuando yo no quise tu ayuda, ahora te aguantas que esté acá... creo que es lo mínimo que me debes después de todas las veces que me dejaste fuera...
-No quería dejarte fuera
-Lo hiciste.
El mayor debió pedir dos Whiskys antes de sentir la necesidad de hablar. Era difícil. No le gustaba mostrarse vulnerable, y mucho peor, no quería mostrarse así ante Bunny. Iba a terminar de perder su respeto, y eso era una de las pocas cosas importantes en su vida ¿Qué haría cuando Bunny se terminase de dar cuenta de que era un fraude como héroe y le dejase solo?
-Yo pensaba que iba a ser en muchos años más – dijo por fin. Bunny se volvió a él. - pensé que ella viviría adolorida un tiempo y que moriría de cien años en su cama, tranquila y acompañada, no así, ni ahora... no con Kaede tan pequeña... pensé que Kaede crecería con ella y no conmigo... yo soy una pésima opción para criar a mi propia hija... eso habla muy mal de mí...
-Creo que te estás infravalorando- replicó Bunny con paciencia. En su mano un jugo de frutas que Kotetsu no recordó haber visto antes. - y al hacerlo infravaloras a todos los que creemos más de tí; a los que creemos en tí. Kaede no cree que seas una mala opción, ella solo está enojada porque quieres protegerla y no la dejas hacer lo que quiera, lo que haría cualquier adolescente... y creo también que has estado jugando al super hombre durante mucho tiempo.
Kotetsu dejó caer su cabeza sobre la barra y unos dedos largos se deslizaron por su cabello negro.
-Debes permitirse tener un duelo, Kaede llora, sufre y hacerte el fuerte, aguantar el llanto y quedarte callado no hará que ella sufra menos, del mismo modo que callarte el que tus poderes disminuyeran no iba a hacer que dejara de suceder – era un golpe bajo. Ambos lo sabían, pero ese era el estilo de Bunny cuando estaba con él, probablemente solo se permitía ser directo y sincero con él. Kotetsu agradecía esa sinceridad, aunque doliera. - si admites lo que pasa por otro lado, está la posibilidad de que te acompañemos, tal vez así dolería menos...
-Es que no va a doler menos Bunny, no creo que en algún momento deje de extrañar a Tomoe, a mamá...
-Lo sé, tú mismo me lo dijiste... cuando me dijiste que no estaba bien que me encerrara en mi mismo, que dedicara mi vida a la venganza y no hiciera nada por mí. Me dijiste que mis padres no querrían eso de mí, que por sonreír no les estaba faltando el respeto ¿recuerdas? Y luego dijiste que siempre harán falta...
-... pero debes aprender a vivir con ello...- Kotetsu repitió sus propias palabras con pesadumbre. Bunny le observó tomarse su cuarta copa y le sugirió, ordenó, que se fuera a dormir para estar presentable para su hija al día siguiente.
Bunny ponía su brazo bajo los suyos para afirmarle y levantaba su peso cuando tropezaba, al llegar al departamento le llevó a su habitación con una paciencia infinita. Bunny no merecía que él se pusiera de esta forma y le hiciese recordar sus heridas del pasado. Bunny debería alejarse de él por su bien, solo que Kotetsu no quería que se alejara. Se moriría si se alejaba. Bunny decía que él era un hombre que ponía a los otros antes de sí mismo, pero era mentira. Kotetsu seguía pensando que no quería depender de su compañero, que no quería ser su carga, pero no quería que Bunny volara sin él. Si iba a mantener al muchacho amarrado a él, lo mínimo que podía hacer era vivir su duelo, pero de verdad y así de apoco dejar de ser la raíz que los mantuviera a todos atados a las tinieblas. La única opción que le quedaba era tomar si propio consejo y aprender a sobrevivir con la ausencia de su madre y Tomoe.
Al día siguiente, Kotetsu despertó con un bip de su comunicador de pulsera y resaca endemoniada, pero en su mesa de noche habían botellas de líquido rehidratante, el mismo que tomaba para hacer ejercicio y un analgésico. Él mensaje le recordaba que Kaede llegaría en una hora y que él llevaría el almuerzo más tarde. No recordaba haber acordado con Bunny que almorzarían juntos, pero se alegraba de que viniera.
Kaede llegó en el auto con chofer que tenían asignado para Paolín. Venía bastante animada, sin darse cuenta llegó contanto que habían jugado Street Fighter y Mortal Kombat y un juego de pelea de Súper Héroes en que podían enfrentar entre ellos a los héroes de HeroTV.
-Resulta que el personaje con más posibilidades es Sky High, seguro lo hicieron cuando él era el rey de los Héroes, Barnaby hace lo mismo que tú en el juego, no hace mucho... sin ofender
Kotetsu solo hizo un puchero resentido y procedió a contarle a su hija que cinco minutos de Hundred Power pueden crear una gran diferencia si se usan adecuadamente. Mientras lo hacía, pensaba que eso mismo diría Bunny, quien le había enseñado a analizar las situaciones y debilidades del enemigo antes de usar un poder que tenía corta duración "hay que provechar sus posibilidades mientras está ahí".
El timbre interrumpió la cháchara. Bunny hizo su entrada más temprano de lo que pensó con bolsas de supermercado, y no de un restaurante, como Kotetsu creyó. Kaede solo ahogó un gritito emocionado.
- Llegas temprano- dijo el mayor haciéndolo pasar.
-Calculé el tiempo que tardaría en cocinar para poder almorzar a las 13 horas
-en punto, como a tí te gusta
-Como debe ser
-¿Vas a cocinarnos en serio? - interrogó Kaede interesada, con sus manos en el mesón, mirando atentamente el contenido que su ídolo sacaba de las bolsas.
-Pensé que ya que habían estado comiendo comida para llevar por casi dos semanas, sería bueno que intentasen algo más casero por hoy... es algo que me enseñó tu papá, indirectamente.
Kotetsu arrugó la nariz. Debía ser una mentira piadosa que Bunny inventó para que su hija le tuviese más en estima. No recordaba haberle enseñado a cocinar.
-¡Vas a hacer arroz frito! - descubrió ella con entusiasmo. Kotetsu quedó como pasmado.
-Le prometí a tu papá que le haría probar el mío, aunque no creo que lo recuerde, por el momento en que lo dije...
-... me dijiste también que estuviste practicándolo, que querías que lo probara... precisamente por el momento en que lo dijiste no lo olvidaría.
Kaede podría jurar que había chispas en el espacio entre ellos. Cuando antes veía a Tiger y Barnaby en la televisión, antes de saber que era su papá, pensaba que no tenían nada en común y que era una injusticia que los tuvieran trabajando juntos, que tuvieran a Barnaby amarrado a Wild Tiger. En ese momento, no obstante, podía reconocer una química tan fuerte entre ellos que le parecía ridícula la sola idea de desarmar el equipo que formaban.
-Bueno, pueden sentarse acá y ver, pero no toquen nada, necesito concentrarme.
-Tan serio – bromeó Kaede, pero luego se quedó como una tumba. Kotetsu sacó las damas chinas y jugaron, mirando intermitentemente a quien les cocinaba, en especial cuando de pronto se desprendía un aroma o un sonido interesante. Normalmente les costaba estar en silencio, pero ambos parecían respetar a quien les había impuesto ese régimen.
-Está listo, creo, pero deberías probarlo, Kotetsu – anunció de pronto Bunny. Su compañero se materializó a su lado y agarró la cuchara de madera que descansaba en el mesón. Cuando ese primer bocado experimental llegó a su boca, Kotetsu emitió un sonido muy semejante a un ronroneo. Un gemido. Algo que era una mezcla entre placer y alivio, Barnaby se sobrecogió con su reacción, aunque supo disimularlo muy bien con una pesadez.
-¿Mejor que el tuyo viejo?
-No te pases, está aceptable- contestó Kotetsu. Pero luego se comió tres pocillos y hubo que detenerlo para que dejara algo para el resto. Kotetsu no recordaba un almuerzo con charlas y risas desde hacía ya tiempo. Seguro era la presencia de Bunny, o el arroz frito, o el desahogo de una semana de tensiones y paroxismos. Barnaby por su parte, creía que era el arroz frito. Ambos necesitaban ese sabor simple, casero, familiar y la cotidianidad que conllevaba para poder recargar energías y enfrentar la realidad.
-¿Y tienen planes para la otra semana?- preguntó Barnaby mientras recogía los platos.
-Vamos a ir a la escuela de héroes a ver si tienen un cupo para la hija de un veterano.
Kaede casi se ahoga con un camarón.
-¡¿De verdad?! ¡Papá! ¡Gracias, gracias! ¡No te defraudaré! ¡Me portaré bien! ¡Será muy seguro!
La niña lo envolvió en un abrazo, le dio un beso en la cara y Kotetsu pensó que renacía un poco. Bunny desde el otro extremo de la mesa le sonrió, esa sonrisa de "estoy orgulloso de lo que hiciste hoy", que le tocaba ver a veces después de las batallas. Y sin que le insistieran, Bunny se quedó toda la tarde, vieron películas, caricaturas y luego jugaron cartas, reclamándose cada vez que pensaban que otro hacía trampa. Cuando finalmente Barnaby se fue, padre e hija parecían más cómodos ya con la idea de quedarse solos.
-Bueno, vamos a la cama, mañana debemos ir al colegio a primera hora, tal vez te debas quedar allí, si es así tendré que devolverme a comprarte materiales y pedir permiso a Agnes... no te preocupes, saldrá todo bien.
-Lo sé, gracias... sé que te es difícil – expresión Kaede, Kotetsu con una expresión resignada, se dio vuelta hacia su habitación.
-Papá, una cosa más
Kotetsu se detiene al otro lado del pasillo, fuera de su cuarto y se vuelve hacia ella.
-No es necesario que sigas comprando comida todos los días, me gusta tu arroz frito y si nos aburrimos podemos aprender juntos a hacer otra cosa, ¿Qué dices?
La niña no fue consciente seguro del efecto sanador de sus palabras, Kotetsu era un sentimental, debió hacer un esfuerzo sobrehumano por no llorar.
-¿Te gusta más mi arroz o el de Bunny?
-Buenas noches papá – dijo ella riéndose antes de cerrar la puerta.
