CAPITULO 6 Más de mí.
Naruto ya había salido del país del fuego, estaba molesto con todo lo que había ocurrido en Konoha, ya que a excepción del dinero, había estado sólo perdiendo el tiempo. Al menos le habían pagado trece millones, de los cuales le quedaban doce ya que sin que se diera cuenta, le puso un cheque por un millón a Hinata en el bolsillo… esperaba que Anko le ayude y pueda superarse, así como su padre le ayudó en eso a él.
Estaba satisfecho por haber acabado con Danzou, ya que sin él las cosas serían mejor para todos, puesto que el impensado portador del… de los Sharingan, era como el cabecilla de aquellos que se oponían a las directrices del tercer Hokage. Además, que él mismo había revivido al primero y el segundo; por lo que militarmente hablando, la villa estaba en perfectas condiciones ya que ni siquiera los tres sanin, se comparaban con los poderosos Hokages con sangre Senju corriendo por sus venas y fortaleciendo sus cuerpos.
No dudaba ni un instante en que ambos serían capaces de vencer a los akatsuki sin perder la vida, seguramente ni siquiera habían salido lastimados. Después de todo, no se podía esperar menos de los mejores exponentes de un clan que había sido tan legendario como el Uchiha.
Se iba a refugiar en el país del campo de arroz, ya que era uno de los que tenía un más fácil acceso pese a contar con una aldea ninja propia, él se quedaría ahí unos días esperando a su padrino… aunque ni siquiera se imaginaba lo que le esperaba.
Naruto no estaba atento a su entorno, estaba molesto y se confiaba al saberse fuerte; así que no iba muy reactivo, por lo que le sorprendió bastante cuando de pronto aparecieron siete sujetos a atacarlo. Todos ellos portaban insignias de la aldea de la roca con una línea que parecía decir que eran renegados, pero eso no era más que una mala tapadera, todos sabían que los ninjas de Iwa utilizaban esa banda cuando estaban en alguna misión reprochable… de la cual la aldea no se responsabilizaba en caso que fueran sorprendidos o capturados.
"Maldito mocoso, enviábamos asesinos por ti casi a diario… y pensar que saldrías voluntariamente de la aldea, tu suerte se ha acabado." Dijo uno que parecía ser el líder de los ninjas de la roca, con un gran odio en su voz. Naruto no los culpaba ya que era un resentimiento debido a los actos de su padre en la guerra; sin embargo, no iba a permitir que lo ataquen, por lo que hizo aparecer la cadena y la enrolló a modo de círculo alrededor suyo, dejando una distancia de dos metros entre algún punto del círculo y él.
"Me da lo mismo lo que piensen o sientan… si alguno de ustedes cruza o toca esa línea, lo tomaré como una agresión y los mataré a todos." Dijo Naruto, quien ya estaba bastante molesto, incluso antes de esa aparición.
Los tipos de Iwa no le tomaron en consideración y dos de ellos se lanzaron corriendo hacia el rubio, sus manos iban juntas porque estaban haciendo sellos; sin embargo, el rubio apenas los sintió sobre su cadena, los atrapó e inmovilizó en el aire… comenzando a sacar el chakra del Kyubi.
"¡Roshi! Roshi, haz lo tuyo." Gritó de forma autoritaria uno de los ninjas no atrapados.
El aludido, un viejo de cabello rojo, tanto en la cabeza como en su cara, bufó molesto. Entonces una energía de un color rojo intenso comenzó a rodearle, era similar a la del Kyubi que liberaba Naruto, pero más intensa u oscura, no fue necesario decir que el rubio estaba sorprendido de ver a otro Jinchuriki y con tal grado de control…
Sin embargo, pronto se dio cuenta que no todos tenían ese grado de control, ya que de pronto apareció un gorila gigante, el cual comenzó a batir sus colas y golpear el suelo con sus brazos sin ninguna contemplación, por lo que terminó acabando con las vidas de los que estaban cerca suyo. El simiesco animal vio un potencial oponente frente a él, era un simple muchacho cubierto por un chakra rojo y tres colas a su espalda… así que menospreciándolo totalmente, cargó con furia animal hacia él.
Naruto se vio en un apuro, así que deshizo la cadena dejando a los tipos vivos pero en el suelo, esperando que su rival se detenga unos instantes… cosa que no ocurrió y esos dos ninjas murieron aplastados por el enorme gorila. El rubio tuvo que dar un salto hacia atrás y con su mano izquierda utilizar el aro dorado, para crear un muro invisible que detuvo el feroz avance del enorme animal rojo.
Como ya había luchado utilizando el chakra del Kyubi, ahora no pudo hacerlo con la misma rapidez y velocidad, pero tras unos instantes, las colas fueron saliendo una a una hasta hacer seis; por lo que además de ganar unos centímetros en altura, una especie de esqueleto le cubrió parcialmente… aunque de todos modos el gran gorila seguía siendo por lo menos tres veces más grande. Afortunadamente el tamaño no significaba mucho, así que deponiendo el escudo, echó a correr hacia el oponente quien intentó darle un golpe tipo martillo con sus grandes puños, los cuales eran casi del mismo tamaño que toda la forma del zorro en que se había transformado Naruto, pero…
… pero había una diferencia entre ambos y esa era que Naruto estaba en control de sus actos, por lo que pensaba y no sólo actuaba por instintos. Así que se movió a un lado esquivando el golpe, pero resintiendo el fuerte temblor que éste provocó, pero en ese momento arremetió por el lado con una poderosa embestida que no lo derribó… pero puso a prueba su balance.
Ahí las colas del simio intentaron golpearle, pero Naruto tenía más; por lo que pudo bloquearlas sin mucho problema. Cuando el gorila intentó atacarlo con una especie de aplauso, Naruto utilizó el aro dorado sobre él para protegerse del golpe y aprovechar su guardia baja para asestarle una embestida en plena cabeza, consiguiendo por fin derribarlo.
Una vez en el suelo, se pasó sobre él y con cuatro de sus colas, además de la cadena que volvió a aparecer; pero con eslabones mucho más grandes, inmovilizó sus extremidades, y con los apéndices restantes se aferró al suelo. Como el simio estaba de espaldas, no podía utilizar sus cuatro colas, convirtiéndolo en un rival totalmente expuesto.
El rubio simplemente concentró su chakra y lanzó el cañón encima de la otra criatura, que al tener menos colas no resistió el enorme poder y prácticamente depuso la transformación. Sin embargo, esto no detuvo a Naruto quien volvió a disparar para darle ahora sí a Roshi, el Jinchuriki, casi directamente… ese último disparo le provocó una muerte instantánea, que él pudo comprobar literalmente con sus propios ojos, así que cuando miró a su alrededor asegurándose que todos esos tipos de la roca estaban muertos, quitó la energía del zorro y comenzó a correr lo más rápido que pudo hacia el país del campo de arroz.
…
…
Al día siguiente, como a eso del mediodía, Jiraiya llegó consternado a la aldea debido a lo bien informado que estaba y lo rápido que corrían algunas noticias. Se enteró que Naruto había destruido un edificio, incendiado parte de la aldea y tras eso salió huyendo como un renegado… además, del asunto del ataque frustrado de akatsuki a la aldea y la posterior lucha del Kyubi contra otro bijuu en las zonas de nadie, aquellos territorios que ningún país había reclamado y que estaban al centro de las naciones… una verdadera tierra de nadie.
El peliblanco llegó a la aldea y si bien quería descansar, el deber era lo primero, por lo que fue a averiguar lo realmente sucedido con el tercer Hokage, encontrándose que en la oficina había dos ANBU que de presencia parecían muy fuertes. Además, que estaban algunos líderes de los clanes y representantes de la parte civil del consejo… todos ellos sorprendidos miraron a la puerta cuando alguien llegó y la abrió bruscamente.
"Jiraiya. Qué bueno verte, aunque apreciaría que cuidaras más tus modales… como verás aquí hay mucha gente que agradecería un poco de respeto." Dijo Sarutobi, intentando ponerse en una posición superior de cara a la discusión que iba a entablar con Jiraiya.
"Por favor, olvida las cosas sin importancia. Quiero saber qué fue lo que pasó con Naruto." Demandó Jiraiya con una muy mala actitud.
"Jiraiya-sama, le respeto por su rango y su aporte a la villa, pero el mon…" Iba a decir Homura, cuando el peliblanco estalló y le interrumpió.
"¡Cállate! Desde que Naruto llegó, no han hecho más que darle problemas y tratarlo como basura. Cuando era niño su vida era horrible y ahora que regresó, no hicieron nada por intentar arreglarlo… así que exijo saber qué fue lo que ocurrió, qué medidas se tomaron al respecto y por qué." Dijo Jiraiya en un tono de molestia y autoridad que nadie antes le había visto, tanto así que intimidó a la mayoría de los presentes en la habitación… incluso Sarutobi quedó pasmado, así que le pidió a los demás que salgan de la oficina un momento y les dejen a solas.
El anciano acompañó a la salida a todos los presentes en un paso calmado y en el más absoluto silencio, pudiendo incluso oírse el roce de las ropas de los que se estaban yendo. El tercero cerró la puerta, aislando así la oficina la cual tenía sellos que la protegían y aislaban del exterior, impidiendo que otros escuchen o puedan entrar sin autorización, finalmente se volvió a sentar en su silla y miró atentamente a Jiraiya antes de comenzar.
"Naruto atacó a Danzou, Hiashi y un montón de ANBU que no tenía idea que existían… claramente eran ANBU de la Raíz, todos ellos; en el proceso los mató a todos, a excepción de Hiashi a quien dejó con heridas severas… él aún está en cuidados intensivos, pero perdió la vista de forma irrecuperable, ya que Naruto destruyó sus ojos y en sus vasos oculares puso pequeñas cantidades de una especie de chakra tóxico, suponemos que el del Kyubi… ni Tsunade podría curar algo así. Además, que puso este chakra también en varias partes de su rostro, especialmente algunos nervios; por lo que se predice que tendrá dolor crónico el resto de su vida, tiene un brazo roto, al igual que una pierna y algunas quemaduras de media y baja gravedad en el treinta por ciento del cuerpo. También nos encontramos con la sorpresa, que Danzou tenía una colección de ojos Sharingan… implantada tanto en su ojo derecho como en su brazo del mismo lado. Desconocemos la utilidad de éstos, pero ya poco interesa… esos ANBU que viste iban a detenerlo, pero ante el ataque de la pareja akatsuki; Naruto dejó de ser su prioridad, permitiendo que finalmente escape de la aldea, en este momento estábamos discutiendo el ponerlo o no en el libro bingo." Dijo Sarutobi, mirando a su antiguo alumno a los ojos en todo momento, como para ir evaluando paso a paso su reacción.
"¿Estás loco? Claramente le tendieron una emboscada, no creo que Naruto vaya a ponerse en medio de cien ANBU de forma voluntaria. Además, todos ellos estaban al margen de la ley." Contestó Jiraiya, defendiendo a su ahijado lo más posible.
"También pienso que puede ser cierto, pero esa mañana me pidió algo, e incluso se despidió; por lo que, también pienso que sus intenciones eran hostiles desde el comienzo." Replicó Sarutobi, refiriéndose a la conversación que había tenido con él luego del asunto de Hinata y su liberación.
"Jiraiya… tú no lo entien…" Iba a decir Sarutobi de no ser porque lo interrumpieron.
"¿Qué no lo entiendo? ¿Qué no entiendo cómo pueden tratar como basura al hijo de Minato, al chico que ayudó a detener al zorro hace más de dieciséis años? ¡Deja de tratarme como un imbécil por una vez en la vida… siempre me subestimaste, siempre valoraste más a Tsunade u Orochimaru, apuesto lo que sea a que hubieras preferido que el desertor hubiera sido yo y no él… quizá de haber sido yo, hubieras tenido las agallas para matarme! Estoy harto de ti, tus desprecios y tu basura… ya te lo dije una vez, si algo le pasaba a Naruto ibas a poner a prueba mi lealtad y no te gustaría el resultado." Dijo Jiraiya, sumamente molesto y alterado, quien finalmente se calmó y dijo lo último a modo de amenaza.
Jiraiya salió de la oficina dando un sonoro portazo. Todos los que habían salido anteriormente estaban ahí a excepción de los ANBU, aunque la verdad no se molestó en mirar a ninguno de ellos de frente, simplemente pasó por ahí mirando al suelo molesto y pensando en la horrible suerte que correría el primer infeliz que le moleste en su camino…
…con ese ánimo se dirigió al hotel donde usualmente se hospedaba, se percató que había un equipo ANBU apostado en la entrada del edificio, pero no hicieron intento de detenerlo o aprehenderlo cuando pasó; por lo que, decidió ignorarlo por el momento y entrando a la recepción… se dio cuenta que había más ninjas enmascarados. Se acercó a la recepcionista y ésta le dijo que Naruto le había dejado algo en un cuarto sellado y que varios ninjas habían intentado abrirlo… afortunadamente sin éxito; por lo que el peliblanco le agradeció y procedió a dirigirse a las escaleras, fue entonces cuando se fijó que los enmascarados estaban levantándose de sus asientos, seguramente querían esperar a que abra el sello y luego entrar.
El sanin, haciéndose el desentendido se perdió de vista y echó a correr, avanzó por el pasillo y dobló en la esquina hasta llegar a la habitación del rubio. Se fijó que había un kanji en la puerta, era un kanji utilizado en viejos métodos de sellado con fines de almacenamiento; por lo que, sólo alguien que conociera hasta la historia de los sellos, podría resolverlo. Cuando lo logró, vio un papel con un círculo y varios caracteres minúsculos dentro, se fijó que la puerta seguía sellada, haciendo imposible el acceso y en ese momento los ANBU comenzaron a hacerse visible por ambos costados del pasillo en el cual estaba emplazado el cuarto, así que simplemente les sonrió de forma burlona y poniendo algo de su chakra en el papel desapareció de ahí.
Los enmascarados maldijeron cuando vieron esfumarse a Jiraiya, no sabían qué había hecho, pero sin que pasara casi nada de tiempo, lo vieron con un papel en la mano y luego marcharse en una nube de humo. Seguramente ya había conseguido el mensaje y se había ido, por lo que no tenía mucho sentido quedarse esperando ahí.
Aunque en realidad Jiraiya no se había ido, sino que utilizó lo que Naruto dejó… un sello de túnel de gusano. Un nombre para una comunicación creada con dos sellos de transporte que sean exactamente iguales, pero opuestos… era como si uno fuese el reflejo del otro, por lo tanto así y sólo así eran compatibles, bastaba con poner un poco de chakra en uno y luego aparecías donde estaba el otro. En el interior del cuarto Jiraiya vio que todo estaba ordenado y tal como estaría un cuarto nuevo, con excepción del papel con el sello y un sobre encima de la cama.
Entonces el sanin cogió los dos papeles y tras ver que el sello no cumplía ninguna otra función, lo guardó en su bolsillo tomando el sobre y extrayendo un papel al abrirlo.
"Jiraiya, muchas gracias por tu ayuda y compañía, voy a hacerle algo malo a Hiashi Hyuga, así que seguramente no seré aceptado posteriormente en la aldea, ven a la aldea del sonido para que te cuente cómo ocurrieron las cosas… seguro sabes cómo llegar y cómo encontrarme, hasta pronto.
Naruto."
"Al parecer, las cosas ocurrieron de forma mucho más complicada de lo que imaginabas antes de salir." Dijo Jiraiya como al aire, en vista de lo que decía la carta y de todo lo que finalmente había ocurrido.
Desafortunadamente para el sanin, su maestro era un viejo veterano y no era en lo absoluto tan ingenuo; por lo que, otro ANBU se había quedado esperando en la recepción. Tras su repentina desaparición, el ninja vio a Jiraiya cuando éste bajó al salón principal del hotel y se acercó a él. El peliblanco supo que debía escucharlo, ya que si actuaba de forma hostil desde ese momento podría tener problemas, esperó hasta que el enmascarado se puso frente a él y le dijo que el consejo había comenzado a sesionar y solicitaban su presencia, el sanin acabó asintiendo y le pidió unos momentos.
Jiraiya se acercó a la mujer de la recepción, le dio las gracias por atenderle con tan buena disposición a él y a Naruto por todo este tiempo y le dejó un sobre como compensación por los incidentes ocurridos recientemente. Ella al comienzo no lo quería aceptar, pero Jiraiya le pidió que lo hiciera ya que difícilmente le volvería a ver y no quería saberse en deuda. Después de eso, el canoso sanin salió del recinto siguiendo al ANBU hasta la cámara del consejo ampliado.
…
…
"Hokage-sama, he traído a Jiraiya-sama como fue indicado." Dijo el ANBU al entrar, seguido por Jiraiya en la sala donde estaban todos los líderes de la aldea, tanto ninja como civiles, a excepción de uno que se hallaba en estado crítico.
El sanin llegó al lugar y se ubicó frente al Hokage y sus consejeros, quienes finalmente despidieron al ANBU y pidieron a todos que tomen su lugar y escuchen atentamente y sin interrumpir, ya que darían el relato de lo ocurrido.
"Tenemos testigos cuya versión no pondremos en duda y según ellos ocurrió lo siguiente." Comenzó su explicación Sarutobi. "Naruto fue escoltado por un ANBU hacia un sitio anteriormente desconocido en la zona menos poblada de la aldea, presumiblemente engañado ya que yo mismo le dije que le enviaría un ANBU en caso de necesitarlo… debido al asunto del ataque a la prisión." Continuó Sarutobi justificando los actos del rubio. "Finalmente llegó al edificio en donde ocurrieron los hechos, él fue rodeado por un centenar de ninjas, en su mayoría miembros ANBU de la raíz y en menor proporción de la rama secundaria del clan Hyuga." Detalló Sarutobi sobre los ninjas caídos esa jornada. "Además del mismo Hiashi y posteriormente Danzou… como saben, él quemó todo el lugar eliminando a la mayoría, con excepción de los dos últimos mencionados. Posteriormente hirió a Hiashi y se batió a duelo con Danzou, logrando finalmente eliminarlo." Dijo Sarutobi, sin entrar en detalles sobre las heridas al líder del clan Hyuga o las habilidades de su antiguo compañero de equipo. "Después fue sorprendido por algunos ANBU, pero éstos tuvieron que dejarle libre para resolver el problema que akatsuki representaba." Dijo Sarutobi.
"¿Qué se sabe de ese joven de la arena… el jinchuriki del Ichibi?" Preguntó Shikaku, quien estaba intrigado por la relación entre ambos incidentes.
"Su cuerpo fue hallado calcinado, unos pisos bajo el lugar donde se llevó a cabo la pelea… resulta que sí lo habían secuestrado los ANBU de la raíz. Además de él, había varios otros prisioneros en ese lugar… pero sólo él fue capaz de oponer algún tipo de defensa, pero ni aún así logró sobrevivir." Informó el Hokage, con una muestra de descontento ya que si bien el chico era prisionero, él no tenía intención de matarlo; sino que, pretendía negociarlo como prisionero de guerra una vez se estabilizara la situación político-económica de Suna.
"Entonces acusamos al mo…" Koharu iba a referirse a Naruto con el apelativo de monstruo, pero sintió una hostilidad de parte de Jiraiya, por lo que prefirió no tentar su suerte. "… bueno, entonces acuso a Naruto de asesinato sobre Danzou, Gaara y todos los ninjas ANBU y Hyuga que eliminó el día anterior. Además de los otros prisioneros que perecieron." Dijo la mujer, intentando poner a Naruto en el libro bingo para que otros se encargaran de perseguirlo, no era necesario decir que Jiraiya se molestó con esa intención, pero él incluso fue anticipado por el líder del clan Aburame.
"Me parece que hay una gran contradicción en todo eso… señora Koharu." Comentó respetuosamente Shibi, el padre de Shino "El joven fue llevado a ese lugar bajo un engaño, un ardid… y posteriormente fue emboscado, es natural para cualquier ninja el defenderse con fuerza proporcional y existe la ley que permite matar en defensa propia… especialmente si es en respuesta a un ataque. Además, claramente Danzou estaba fuera de la ley al dirigir esa facción ANBU y tango Hiashi Hyuga, como cualquier otro que haya estado en conocimiento de eso, es culpable de complicidad y asociación ilícita. Además, del hecho de premeditar una emboscada contra otro ninja de la aldea… el joven Uzumaki simplemente se defendió y decidió que mientras los otros siguieran con vida, la suya misma estaría en peligro, lo mismo se aplica para Danzou… y la mejor prueba es que no mató a Hiashi, sino que sólo lo incapacitó." Expuso Shibi, sacando una sonrisa en el rostro de Jiraiya al ver que no toda la aldea estaba llena de corruptos y delincuentes.
"Aún quedan los cargos por el asesinato al hijo del Kazekage y los otros prisioneros." Dijo Homura, intentando acusar al rubio de algo con tal de ponerlo en el libro bingo.
"Perdón… disculpen mi interrupción." Dijo Shikaku, tomando la palabra. "Hasta donde sabemos, nadie tenía conocimiento de que hubiesen personas en ese lugar; por lo que, no había intención alguna de tomar sus vidas, a las cuales la libertad les fue arrebatada por alguien más. Así que técnicamente es sólo una agresión circunstancial con resultado de muerte… y por cierto, ese chico no es el hijo del Kazekage, puesto que su padre murió y actualmente no existe Kazekage. Y como todo prisionero de guerra, su muerte está dentro de las cosas que podemos hacer." Justificó Shikaku, molestando a quienes querían poner a Naruto como criminal a toda costa.
Jiraiya estaba contento del resultado de la discusión, por cómo iban las cosas, el rubio se iba a librar de los problemas, ya casi era su turno para hablar.
"Dejando eso a un lado, me gustaría saber qué fue lo que el joven Uzumaki le dejó a usted Jiraiya-sama." Preguntó el líder del clan Kurama… unos hombres muy hábiles con los genjutsu, que pese a constituir un clan menor ya que tenía pocos miembros dentro de las filas ninja, tenían un lugar en el consejo.
"Disculpe… y dígame si me equivoco. ¿Pero no tenemos leyes que protegen la propiedad privada?" Dijo Jiraiya, en un tono casi arrogante. "Mi ahijado me dejó un punto de reunión, pero eso no es para conocimiento de ninguno de ustedes." Dijo él con bastante rabia, la cual se evidenciaba en su forma de hablar. "Además les revelaré algo… tiempo atrás se acordó aquí que si alguien atacaba o intentaba algo contra Naruto él se iría." Recordó, a lo que muchos asintieron. "Pero posteriormente yo le dije al tercero que si eso pasaba… yo también me iría y es eso lo que les vengo a comunicar, me iré de la aldea y no volveré hasta que consigan que Naruto los perdone y regrese." Dijo el sanin a modo de ultimátum.
"¡Eso es inaceptable!" Gritó Homura al instante, manifestando el descontento de muchos de los civiles, y unos pocos líderes de clanes… mientras que otros si bien tenían miedo a lo que pudiera pasar ahora, se quedaban contemplativos y en silencio, a la espera de lo que ocurriría.
"¡Si pones un pie afuera de la aldea te pondremos en el libro bingo!" Gritó Koharu amenazante.
"¡En el momento en que me entere que Naruto o yo estamos en el libro bingo! En ese preciso instante me uniré a otra villa… seguro que en Otto se alegrarían de tener a los tres sanin… o que Iwa apreciaría todo mi conocimiento sobre la seguridad de la aldea." Dijo Jiraiya, amenazándolos directamente.
"Mientras que discrepo con mis consejeros, a quienes les recuerdo que la última palabra sobre quien va o no va al libro bingo es mía… te pregunto Jiraiya, en vista de que claramente antepones a Naruto por sobre la villa, ¿Qué nos impide apresarte y sacarte la ubicación de Naruto por la fuerza?" Dijo Sarutobi intentando sonar autoritario con su antiguo alumno, quien a su juicio se estaba pasando de la raya y si no le ponía límites en ese preciso momento, después iba a hacer lo que quisiera.
"Todos saben que apenas den la orden o hagan un movimiento, soy capaz de invocar un sapo que con sólo aparecer, puede destruir cuatro calles a la redonda… saben, me harté, esta no es la Konoha que protegí durante la guerra, ni aquella por la cual Minato sacrificó su vida y condenó a su hijo. No valen la pena, ya me escucharon, así que no tengo más que decir." Dijo el sanin, quien para asombro de todos los presentes se puso de pie y se retiró sin escuchar a nadie más, ni siquiera a Sarutobi quien le ordenó que se quedara ahí hasta llegar a una resolución.
Los miembros del consejo estaban molestos, pero nadie fue lo suficientemente estúpido como para irritar aún más al sanin. Seguro que en cuanto a números, él no era una gran amenaza, pero sus poderes y habilidades que le habían servido para adquirir su rango, sí que eran de cuidado, especialmente en medio de una aldea donde cualquier daño se lamentaba… especialmente porque se estaban recuperando de un ataque hace relativamente poco tiempo.
…
…
Tras dos días de viaje, Jiraiya se encontraba en la aldea del sonido, sabía que Orochimaru no había regresado ahí porque sus contactos no le habían visto merodeando las cercanías de la aldea. Además seguramente estaría ocupado encargándose de Sasuke y protegiéndose de akatsuki, quienes ya habían intentado ir por él una vez.
Ahora tenía que encontrar a Naruto; sin embargo, no fue tan complicado porque preguntó a algunas personas si habían visto a un chico rubio y sin emblemas ninja, le indicaron más o menos en qué lugares le habían visto y por dónde se había ido. Así que tras poco más de una hora, lo vio tomando desayuno en un local medianamente concurrido, que había en una de las calles secundarias de comercio de la aldea.
"Vaya Naruto, quién diría que ibas a estar tan tranquilo." Dijo Jiraiya a modo de saludo, mientras se sentaba frente al rubio y le pedía a una chica que atendía que le diera lo mismo que a Naruto, a lo que ella asintió un poco sorprendida… y tras algunos instantes le trajo cuatro tazones de ramen de cerdo y un vaso de té frío. "¿Comes sopa de carne como desayuno?" Preguntó sorprendido Jiraiya, quien veía que el rubio sólo tenía un plato vacío y se estaba tomando el té.
"Descubrí que me gustaba el ramen y tenía hambre porque anoche no dormí bien." Dijo Naruto mientras bebía de su té, como si fuera lo más normal del mundo. "¿Qué loco fue lo que paso no?" Dijo intentando comenzar una conversación con su padrino sobre lo que ocurrió y que gatilló su salida de la aldea.
"Oí muchas cosas, pero agradecería que me digas cómo fue que ocurrieron." Pidió Jiraiya, quien quería oír la versión de su ahijado antes de hacer cualquier juicio o contarle su propia decisión.
"Bueno, me llevaron al que parecía ser el cuartel ANBU de la raíz… tal como dijiste, Danzou tenía un pequeño grupo oculto del viejo. Además, él mismo junto a Hiashi y unos Hyuga me atacaron… pero al final los maté a todos, con excepción de Hiashi a quien condené a un destino peor incluso que la muerte…una vida miserable. Después aparecieron… bueno, los ANBU, pero justo llegaron unos tipos de akatsuki, aquella pareja que vimos cuando fallamos en nuestro asalto a Tsunade y Orochimaru. Eso los distrajo para que pudiera escapar… aunque lo más sorprendente vino después." Dijo Naruto, como si lo anterior no hubiera significado nada.
"¿Qué pasó después?" Preguntó Jiraiya incrédulo, mientras recordaba varias cosas para preguntárselas más adelante.
"Me atacaron unos ninjas de la roca… incluso uno de ellos era un viejo que era el jinchuriki del Yonbi… al final igual los maté a todos." Dijo el rubio ya más aburrido, terminando de contar todo lo importante que le había pasado ese día.
"¿En serio mataste a otro jinchuriki?" Preguntó curioso Jiraiya, quien aún no le revelaba el hecho que no era el primero a quien eliminaba.
"Sí, él liberó a su criatura… se volvió loco e incluso mató a sus compañeros, entonces saqué seis colas y comencé a dispararle hasta que perdió la vida." Dijo Naruto en un tono un poco más solemne, ya había hecho una idea de lo dura que era la vida en los jinchuriki en el continente elemental, así que no le hacía gracia matar a una persona así; sin embargo, él se lo había buscado y al final fue un acto de supervivencia.
"Naruto, otra cosa; he escuchado muchos rumores sobre los ANBU que lucharon contra los akatsuki, pero la verdad es que eran muy disparatados. Sabes algo al respect…" Se calló Jiraiya al notar que el rubio había agachado la cabeza, para cubrir su rostro, pero se vio una lágrima caer sobre su plato… acto que descolocó totalmente a Naruto.
El rubio aguardó un instante en silencio, hacía lo posible por retener las lágrimas y controlar su voz para no quebrarse ni hacer tan obvio su estado para los demás, cosa que logró en cierto grado, pero incluso cuando volvió a hablar lo hizo con la cabeza gacha.
"Shamash, como todos los espíritus que luchan de forma sincronizada con un Doménico o alguien que puede manejarlos, tiene ciertas habilidades además de su propio poder. Como él es el dios de la justicia, me provee de un escudo capaz de proteger a los débiles y desvalidos… el aro que ya conoces. También me brinda una cadena para apresar a quienes no merezcan su libertad… objeto que también conoces. Pero lo que no conoces es una de sus más terribles habilidades… una que descubrí cuando tenía poco más de siete años… fue casi por accidente, pero a los once pude aprender a controlarla. En ese momento ocurrió lo más triste que me ha pasado… la muerte, o más bien dicho, la partida de mi padre." Dijo Naruto, con un tono que a claras luces demostraba una gran tristeza, pero que tenía a Jiraiya sumamente intrigado por decirlo de forma leve.
El sanin estaba punto de tomar a su ahijado del cuello y sacarle el resto si no continuaba pronto, cosa que tras unos suspiros él hizo. "Bajo ciertas condiciones… tengo la habilidad de revivir a la gente. Fue así como durante el ataque de Orochimaru, él invocó a los dos primeros Hokages para que lucharan contra el tercero. Yo me di cuenta que su alma estaba atada a una cosa en su cabeza y no a su cuerpo como es normal… así que intenté hacer el ritual y me sorprendí a mí mismo cuando averigüé que tuve éxito en revivir a dos personas al mismo tiempo, nunca había hecho eso." Dijo el rubio, haciendo que Jiraiya se diera cuenta que esos poderosos ANBU que frecuentaban a Sarutobi, eran nada más y nada menos que los dos primeros Hokages, los más fuertes entre los fuertes del clan Senju del bosque.
"¿Pero por qué aborreces dicha habilidad? Yo,… no, cualquiera la vería como una gran bendición." Preguntó Jiraiya quien no entendía el motivo para que el rubio piense eso.
"Shamash me permite revivir gente que ha perdido sus vidas de forma injusta… o que tiene razones para vivir. Necesito que el alma de la persona esté aún en este mundo y que su cuerpo esté en buenas condiciones… al menos en una pieza y no muy deteriorado, ya que Shamash también puede curar las heridas de los afligidos. Así que al momento de revivir a alguien puedo curar su cuerpo… pero tiene que estar en una pieza y no haber transcurrido más de 24 horas desde su muerte. Con los Hokages… bueno, sus cuerpos artificiales y todo, estaban en perfectas condiciones y sus almas estaban ahí mismo, sólo tuve que corregir su vínculo y ponerlas en sus cuerpos, mientras los curaba lo suficiente como para que fuesen reales.
El por qué aborrezco esto, tiene que ver con el descubrimiento de mi habilidad, una vez que reviví a alguien… creí que podría revivir a todo el mundo y nadie más iba a tener que sufrir por otra pérdida de nuevo… pero me equivoqué. Mi chakra fue sellado por diez días y las personas no me esperaron ese lapso de tiempo, entonces cuando llegó mi chakra de regreso intenté revivir a alguien nuevamente, pero no pude… aún no dominaba esa habilidad y era como si mi subconsciente no quisiera volver a hacerlo para evitar el asunto del sellado. Justo el día en que lo pude hacer de forma voluntaria y totalmente exitosa, como era obvio, mi chakra fue sellado y mi padre se despidió, diciendo que ya había completado su deber en este mundo y que nada lo retenía… ahora yo era capaz de valerme por mí mismo, así que luego de decirme que me amaba y estaba orgulloso de mi… se marchó." Dijo Naruto quien comenzó nuevamente a llorar.
"Entonces me di cuenta… ¿De qué sirve este poder, si no pude salvar a mi padre? No puedo salvar a todo el mundo… y al final lo único que hace es hacerte sentir culpable por las muertes que ocurren y que tú no remedias." Dijo Naruto, quien al final dejó algo de dinero sobre la mesa y se fue de ahí. Claramente ese tema la traía malos recuerdos y necesitaba estar a solas un rato, cosa que Jiraiya respetó.
…
…
En un lugar lejano y en nada relacionado con Otto, estaba un grupo reunido en una oscura y lúgubre cueva, habían tardado algunos días en reunirse debido a que querían estar presentes todos en persona y había algunas cosas que debían ser comprobadas más de una vez.
"He de informarles a todos, que dos de los jinchurikis han muerto y según todos saben, sus bijuu los han acompañado al otro mundo." Dijo Pain, en el mismo tono frío y sin emociones que utilizaba siempre. "Las criaturas correspondían a el de una y cuatro colas… ambas muertas a manos de Uzumaki Naruto, portador del nueve colas." Prosiguió él con su explicación a los otros cinco sujetos que le miraban atentamente. "Además, unos ninja no identificados pero de Konoha, eliminaron a Sasori y Deidara, dejándonos sin dos valiosos miembros… así que lamentablemente declaro que nuestro grupo como tal se disuelve, en vista que no hay modo de completar nuestros objetivos comunes." Dijo él, ganándose varios rostros de sorpresa entre los presentes quienes esperaban alguna otra solución alternativa al plan original. "En nombre a nuestra convivencia pasada no los eliminaré en estos momentos…y en caso de encontrarnos en el futuro, les ofreceré la posibilidad de marcharse con una advertencia, pero no crean que si se vuelven un obstáculo, vaya a perdonar sus vidas." Dijo el peli naranjo, para luego dar media vuelta e irse de ahí seguido por Konan, dejando a la mayoría de los presentes con muchas dudas y una amarga sensación de que sólo habían sido utilizados.
Lo que nadie afuera de la cueva sabía, es que ahora las cosas se habían tornado aún más peligrosas, ya que al menos como una misma organización, Akatsuki seguía algunas reglas; por ejemplo, seguir las órdenes del líder, o perseguir a los jinchuriki en orden. Sin embargo, ahora sólo eran varios grupos de criminales extremadamente poderosos, con libre albedrío, seguro que varios intentarían afiliarse a villas inescrupulosas, y otros formarían grupos menos poderosos… pero tanto o más peligrosos ya que harían todo tipo de delitos por su propio afán.
…
...
Estaba lloviendo y Naruto estaba en la rama de uno de los árboles más grandes que había a la salida de la aldea, estaba todo mojado; pero no le importaba, ya que parecía como si el cielo llorase junto con él, haciendo imposible decir si él lloraba o no.
"¿Naruto…no quieres venir a algún hotel o algún sitio con techo?" Preguntó Jiraiya al pie del árbol donde estaba Naruto, bajo la protección de una sombrilla.
"Ya te dije todo lo que querías saber… en cuanto pase la lluvia me voy a regresar al continente antiguo." Dijo Naruto sin mirar directamente al sanin al rostro.
"Pero hay algo… no te he dicho lo que pasó en la villa." Dijo Jiraiya, quien quería alertarle en caso que algún ninja intente atacarlo para cobrar algún tipo de recompensa.
"No me interesa, no pretendo volver a Konoha. Haré mi vida como la hacía hasta antes de que nos conociéramos, fue un gusto encontrarme con el maestro de mi padre y mi padrino, espero que te cuides y tengas una buena vida." Dijo Naruto para volver a mirar al cielo, como indicándole a Jiraiya que daba por concluida la conversación.
El sanin no quiso seguir presionándolo, sabía que Naruto era una persona independiente y sumamente capaz de cuidarse por sí solo, así que decidió que le daría tiempo y dejaría que las cosas ocurran de la forma en que tengan que ocurrir. No estaba seguro por qué, pero tenía el presentimiento que iba a volver a ver a Naruto, así que se despidió de él con un simple hasta pronto mientras se marchaba a una posada.
Al día siguiente, el rubio se comenzó a mover apenas amaneció. Su ropa seguía empapada, pero eso no le incomodaba mayormente, se levantó en la rama y comenzó a correr hacia el mar, iba con cuidado para no ser detectado; sin embargo, esto no era tan necesario ya que Otto era conocida por tener una muy pobre vigilancia de sus límites exteriores, las patrullas sólo comenzaban a cien metros de los muros de la aldea, en vez de esparcirlas desde la frontera al interior. Esto favorecía a las personas como Naruto, así estuvo movilizándose de ese modo un par de horas hasta que llegó al mar. No había puertos ni nada de eso ya que precisamente esa zona era un acantilado y no un puerto, pero para Naruto, ese no era problema en lo absoluto así que se lanzó al vacío, cayendo con un espectacular clavado que nadie vio.
Sacó de su ropa un estuche cilíndrico, desde el cual cogió uno de varios pergaminos bastante delgados y al activarlo, un barco salió de él, se trataba de una embarcación no tan grande, el barco tendría unos diez metros de longitud y en total tres de alto. Estaba hecho como para alojar doce personas, ya que tenía éste número de habitaciones; además de contar con un comedor sencillo, una bodega y la sala del capitán… no era una gran embarcación, pero para ser algo suyo, era más que suficiente, además había sido un regalo de su sensei Marko, puesto que él mismo lo hizo… gracias a sus habilidades como Doménico.
El rubio acomodó las velas y dejó que la corriente lo llevara, algo que averiguó medio año antes de viajar al continente elemental, era que en la mayoría de los puertos de éste sitio, las corrientes llevaban al continente antiguo y al revés si zarpabas desde el continente antiguo. Pero en el intermedio había muchas dificultades… desde icebergs, marejadas y fuertes corrientes, hasta zonas de baja profundidad en pleno mar en las cuales los barcos encallaban, sitios con espesa neblina que ocultaban riscos y obstáculos… en fin, era un viaje que muy pocas veces había podido ser realizado con éxito, pero para él no había mayor dificultad puesto que al poner su aro dorado sobre el barco, éste era protegido de todos estos embistes y obstáculos que oponía la naturaleza.
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En los días posteriores las noticias corrían rápidamente de un sitio a otro del continente elemental, ya que la hoja esparció la novedad que Naruto Uzumaki, hijo del Yondaime Hokage se había ido de la aldea… en un intento por quitarse la responsabilidad por cualquiera de sus actos. Además de anunciar que el jinchuriki de Suna, Sabaku no Gaara, había resultado muerto en un incidente que hubo a partir de una insurrección menor que fue rápidamente controlada.
Entre las noticias también circulaba la de la muerte del jinchuriki de Iwa que contenía al cuatro colas y posterior a eso se dieron avistamientos en diferentes lugares de los miembros de akatsuki, pero actuando por separado y sin los uniformes de la temida organización criminal, sugiriendo a la mayoría que dicho grupo parecía haberse desvinculado… liberando a los tipos para que atormentaran al mundo de forma separada. Si bien era cierto que perdían poder, siempre tenían su propia fama y ahora hacían más daño al mismo tiempo.
Amegakure no había hecho movimientos, puesto que Pain todavía estaba analizando lo que podría hacer, evaluando sus distintas opciones, junto con el tiempo que tenía para cada una de ellas… así que de momento, en la aldea seguía lloviendo y las cosas no cambiaban en lo absoluto.
En Konoha, tanto Hinata como Anko se sorprendieron mucho con lo ocurrido, varios miembros del clan Hyuga intentaron cobrarse revancha sobre Hinata, culpándola por ser la que puso la ira de Naruto contra Hiashi. Incluso irrumpieron en la casa de Anko, quien luchó contra varios de ellos, deshaciéndose de seis de ellos sin matarlos, pero eran doce en total y acabaron por capturarla y ponerle la mano sobre el pecho. Pese a que ella hubiera matado a cualquiera que la toque sin su consentimiento, ahora no estaba para ese tipo de reacciones… estaban apuntando a su corazón, amenazando a Hinata, si se movía la iban a matar.
Fue entonces cuando la chica los sorprendió y aprovechando que todos los que estaban aún de pie eran de la rama secundaria, activó el sello del pájaro enjaulado y dejándose llevar por su propia ira… les mató a todos. Después vinieron los ANBU y cuando se dilucidó el hecho, Sarutobi le dejó bien claro a los líderes temporales del clan Hyuga, que no podían atacar a ningún otro ninja de la hoja o lo iban a lamentar todos por igual, así que a ellos les quedó claro que el Hokage no iba a permitir más incidentes, así como Hinata ya no era la débil niña que ellos siempre pisoteaban.
Ambas mujeres se enteraron del propio Sandaime Hokage de lo ocurrido con el rubio, ya que el viejo les terminó relatando todo lo sucedido y expuesto por los testigos, ellas se enojaron con la villa y todos los causantes de la partida de Naruto, especialmente Hinata y el principal blanco de todo ese rencor era su padre. Así que valiéndose de su línea sucesoria y sus habilidades para pasar desapercibida, se escabulló en el hospital con el propósito de eliminarlo y terminar el trabajo que Naruto no había conseguido acabar.
Sin embargo, cuando llegó a la habitación y lo vio ahí… la lástima fue superior al rencor y se dio cuenta que si Naruto lo había dejado con vida, era porque eso era peor para él que morir. Vio las vendas en todo su rostro, especialmente en los ojos, el yeso en casi todo el cuerpo y todas las vías que tenía en su brazo, monitorizando sus constantes vitales y aplicándole sedantes y analgésicos… revisó la ficha y comprendió que viviría una vida de tormento, así que abrió la ventana y desapareció de ahí sin dejar huella.
Jiraiya al estar temporalmente desafiliado de su villa, se la pasaba disfrutando el tiempo en bares y sitios de libre esparcimiento por casi todo el mundo, decidido a sacar una nueva entrega de su libro ya que sus obligaciones habían desaparecido por el momento.
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Casi dos semanas pasaron y por fin Naruto llegó al continente antiguo, específicamente a un puerto en la ciudad de Demos, el sitio donde vivía. Estaba cansado por el largo y solitario viaje, pero al fin había llegado a su hogar… por fin estaba en casa.
