Rating: K+
Género: Romance/Friendship
Pareja: Johan Andersen x Yuuki Juudai
Tema: 29 - Unlikely Friendship / Amistad no deseada.
Todos se sentaron haciendo un círculo alrededor de la fogata prendida sólo momentos atrás por Fubuki frente al dormitorio de Osiris Rojo. Los días parecían tan tranquilos, componían semanas con facilidad, tanta que los asombraba, un mes... sí, llevaban un mes desde que los campeones de las otras Academias habían arribado al lugar y ya eran amigos de todos. En especial el europeo de ojos verdes y Juudai, quienes habían trabado un lazo inexplicable y quienes también estaban sentados junto a los demás, hombro con hombro riendo sin parar.
El cielo estrellado, teñido de un pálido azul, empezaba a anunciar que caería el anochecer y con él, un millón de estrellas. Habían anunciado el espectáculo esa mañana por televisión y el rumor se había corrido como pólvora, hasta que toda la Academia lo supo. Ellos habían acordado ver la lluvia de estrellas juntos y por eso estaban ahí. Charlaban, reían, esperaban. Karen correteaba por el césped mal cortado; Jim platicaba animadamente con Asuka; Manjoume y Sho reñían...
Una estrella fugaz atravesó el cielo y toda conversación cesó al instante. Rei señaló al mismo con una sonrisa pintada en los labios, antes de que un montón de estrellas cruzaran el firmamento, una tras otra, sin descanso, brindándoles un espectáculo maravilloso.
Aquelló duro horas, o quizás minutos, ninguno estaba realmente seguro. El brillo se disolvía en el firmamento, pero volvía a aparecer, sin parar. Era tan bello, tan infinito y a la vez tan efímero...
Juudai cerró los ojos, sin poder evitar que sus labios se curvaran en una sonrisa decepcionada, ante la atenta mirada de Johan. De alguna manera, él deseaba poder viajar entre estrellas, pero sabía que aquél sueño imposible siempre sería sólo eso y que tendría que contentarse con mirar desde la tierra. Ojalá pudiera...
La última estrella cruzó el firmamento, cuando la palidez que precede al sol empezó a pintar el horizonte. Sho, Manjoume, Asuka y Kenzan devolvieron su mirada al presente y al lugar al cual estaban atados, al suelo. Y lo que vieron los hizo sentirse un tanto mal, aunque ninguno lo expresó con palabras: Juudai y Johan dormían con los hombros pegados y las cabezas chocando entre sí, plácida y perfectamente.
Como si ellos no existieran...
De alguna manera egoísta e inexplicable, no les gustaba esa amistad.
