CAPITULO 7. Demos… ¿Mi lugar?
Naruto llegó como a las ocho de la mañana, lo que más deseaba en esos momentos era llegar a su casa, abrazar a Lili-chan y dormir en una cama fija o estática, ya que estaba harto de la marea y los movimientos del barco durante todo el día.
Una vez en el puerto, abrió el pergamino y volvió a meter el barco en el interior. Era temprano todavía, por lo que recién estaban saliendo las primeras personas a la calle a comenzar sus rutinas; es decir, en sus respectivas labores de trabajo y todo lo que tenían que hacer dentro de sus obligaciones.
El rubio era conocido, así como todos los Doménicos, la gente les trataba con cariño y respeto; especialmente a él, quien trabajaba como sanador en ese lugar, ya que gracias a sus poderes buscaba ayudar a la gente de la mejor forma posible y esa era sanando, en vista del rechazo que tenía con sus poderes de resurrección. Lo que le pareció un poco extraño, eran las miradas que le daban algunas personas, él entendía que había estado más de un año ausente y que tal vez les sorprendía verle; pero además de sorpresa, sus rostros tenían vergüenza… o casi pena… era como si le estuvieran a punto de dar el pésame, pero decidió que ya se ocuparía de resolver eso luego que descanse, se reencuentre con su novia y estuviese más repuesto.
Llegó hasta su casa, una casa cuyo diseño le gustaba mucho, ya que era una construcción algo angosta y bien especial. En el primer piso estaba la sala, un recibidor, la cocina y comedor, además de un baño; mientras que en el segundo piso había dos cuartos, uno pequeño y el suyo que era más grande y tenía baño propio. Actualmente, Lili-chan estaba ocupando ese ya que vivía con Naruto desde que ambos se declararon sus sentimientos, hace varios años atrás.
Al entrar a su casa se fijó que algunas cosas estaban cambiadas de lugar y había algunos accesorios nuevos, seguramente Lilibeth había comprado y cambiado un poco las cosas, para hacer de ese lugar un poco menos solitario y aburrido. Así que con cuidado cerró la puerta y subió las escaleras, era temprano así que no quería despertarla… estaba contento por volver antes de lo previsto y por supuesto, con bastante dinero producto de sus servicios a Konoha. Sin embargo, no podía evitar sentirse aliviado por haber salido de esa aldea, aunque la gente nunca le trató muy bien, no era eso lo que le desagradaba del lugar… sino que sencillamente no encajaba ahí y nunca lo haría, ya que él pertenecía a Demos.
Al subir la escalera vio un corto pasillo con dos puertas, la de la derecha era del cuarto pequeño, y la de la izquierda la del suyo, así que con cuidado abrió la puerta y entró de espaldas para no tener que abrirla mucho, ya que la puerta aún rechinaba cuando se abría más de la mitad… así que cuando estuvo dentro de la habitación… se puso muy pálido y sintió como si su mundo entero se viniese abajo…. sin darse cuenta, su cuerpo liberó parte de sus emociones abriendo la puerta de golpe, haciendo que rechine y suene fuerte al chocar con el muro. Esto despertó bruscamente a Lili-chan… y a Dart. Un joven de cabello celeste, que Naruto conocía y que estaba durmiendo en la cama de Naruto, junto a su Lili-chan.
Lili tenía una cara de espanto atroz, nunca se esperó que una noche de diversión como varias de las que había tenido, acabara tan mal con la sorpresiva llegada de Naruto. Mientras el rubio miraba al suelo, escondiendo sus emociones, pero por lo tenso que se veía, se podía esperar cualquier cosa.
"Dart… sal inmediatamente de mi casa o te voy a matar." Dijo Naruto con un tono de voz que, claramente no lograba esconder toda la rabia que sentía.
"Pero mi rop…" Iba a contestar el joven hasta que el rubio le interrumpió.
"¡SAL AHORA!" Gritó Naruto, mientras aparecía la cadena del jinchuuriki, que sujetó al otro sujeto de una pierna y lo arrojó a través de la ventana hacia la calle.
Lilibeth estaba muda, la verdad es que tenía miedo y no le salía la voz para pedirle a Naruto que se detuviera, la verdad es que incluso ella le temía al que hasta hace unos momentos, se sabía su novio… nunca se esperó que las cosas sucedieran así. La verdad es que sabía que estaba haciendo algo mal; sin embargo, esperaba que su regreso fuera dentro de más tiempo… no es como si más tiempo fuese a resolver algo, pero al menos le hubiera permitido prepararse un poco más.
Naruto no miró a Lilibeth al rostro en ningún momento, sencillamente estaba conteniendo su ira, salió del cuarto sin decir nada bajando por las escaleras, mientras ella estaba en la más absoluta incertidumbre… no sabía qué hacer y esa incertidumbre la estaba carcomiendo por dentro. Por lo que sin detenerse a vestirse, se envolvió con la sábana y bajó tras Naruto… a quien encontró en el comedor tomando una copa de sake.
"Naruto, por favor… dime algo." Pidió ella casi suplicante.
"¿Hace cuanto tiempo?" Preguntó él, en una dolorosa curiosidad.
"Naruto… eso no…" Ella iba a restarle importancia al asunto, hasta que Naruto la interrumpió en un estallido de ira.
"¡Te estoy preguntando hace cuánto tiempo que me engañas con ese idiota!" Dijo Naruto sumamente furioso, al punto que arrojó el vaso del que bebía contra el muro.
"Poco más de cuatro meses." Dijo ella mirando al suelo, con mucha vergüenza por su falta. "Lo siento Naruto… de verdad…" Comenzó a decir ella, asumiendo su error.
"¿Por qué? Tú misma dijiste que preferías esperarme aquí, te ofrecí acompañarme, te dije que podía quedarme por menos tiempo, o ir y volver… y encima me engañas con él, el único tipo de esta ciudad a quien siempre he odiado." Dijo Naruto prácticamente resignado ante la noticia.
"No lo sé… él vino tiempo después que te fuiste. Habían pasado casi dos semanas, yo siempre le decía que me dejara de molestar… que tú le detestabas y todo eso; pero de tanto insistir, acabé dándole una oportunidad… y al final nos hicimos cercanos. La primera vez fue hace cuatro meses… yo estaba sola… y… por favor per…" Dijo ella sumamente triste y arrepentida, pero no pudo pedir perdón ya que Naruto le interrumpió.
"Voy a ir a hablar con mi sensei, no creo que me vaya a demorar más de una hora. Quiero que te vayas antes de que vuelva y no deseo verte nunca más… dile a Dart que si se cruza en mi camino más de lo estrictamente necesario, lo matare" Dijo Naruto mientras se ponía de pie, para comenzar a salir de la casa… hasta que Lilibeth arrodillada le sujetó del brazo llorando.
"Por favor… perdona…" Iba a decirle, pero Naruto nuevamente la volvió a interrumpir.
"¿Dart no te ha dicho nada no?" Preguntó Naruto, a lo que ella negó intrigada. "Estás embarazada. No sé cuánto tiempo tiene, pero es más de un mes… sólo por eso no te golpee. Así que por favor, no te vuelvas a cruzar en mi camino o no responderé por mis actos." Terminó Naruto zafándose de su agarre al momento en que salía de su casa.
Al salir, su rostro era claramente de furia, la gente que lo veía se daba cuenta de inmediato que se había enterado… y no es que la gente fuera tan chismosa; pero todos sabían que él y Lilibeth eran novios desde pequeños. Pero tiempo después de la partida del rubio, ella y Dart comenzaron a ser vistos en la ciudad, incluso besándose cuando él lograba robarle un beso en público y ella tímidamente le correspondía con algo de vergüenza… así que ahora, ya no le miraban mal, sino que lo hacían con cariño, como si fuese la víctima de una tragedia griega… y como toda víctima, solía simpatizar con la mayoría de los que se enteraban.
Estaba desecho por dentro, iba dando vuelta al hospital el cual estaba más o menos cerca de su casa, se apoyó en la muralla trasera cerca de donde estaban los contenedores de basura… por lo que nunca había nadie ahí y se dejó caer en el suelo, quedó sentado con el rostro escondido entre sus rodillas, mientras dejaba caer algunas lágrimas al suelo… no sabía qué hacer. Incluso él mismo se sorprendía por no haber entrado en una ira ciega y haber aniquilado cualquier ser vivo en cien metros a la redonda… pero él apreciaba la vida, gracias a su poder se sentía culpable por todas las muertes inocentes y sencillamente nunca podría perdonarse a sí mismo si le costaba la vida a un bebé inocente.
Lloró por unos minutos en silencio, no gritó ni se desahogó, la ira ya no estaba; al menos no mientras en su camino no se cruzara ninguno de los responsables de su estado, de momento lo único que sentía era el dolor más grande que pudieron haberle hecho en su vida, peor a cualquier herida… hubiera preferido que le corten todas las extremidades con una piedra a tener que sentir eso; pero lamentablemente la vida no es justa, sólo es la vida.
Tras un rato de desahogo, encendió su rostro en llamas evaporando consigo sus lágrimas, acto seguido, avanzó sin darle mucha importancia a la gente hasta el domicilio de su maestro. Marko era una de las personas más importantes de la ciudad y eso se notaba en su casa, la cual él mismo había construido en un enorme espacio. Quizá tenía el terreno más amplio de la villa que perteneciera a una persona… ya que el hospital, o el colegio eran más grandes, pero era porque los transitaba más gente.
Aunque de todos modos, esa no era una ciudad muy poblada; es decir, la organización del continente antiguo era dispar, ya que estaba la ciudad antigua… el sitio más grande y que ocupaba casi todo el espacio. Era un territorio ovalado dispuesto en forma horizontal, con una especie de sobresaliente redonda en el extremo izquierdo, el cual era la ciudad de demos y al final, al otro lado del óvalo… había una zona irregular, llena de bosques, territorios inhóspitos y animales salvajes.
La entrada a la ciudad de Demos, estaba resguardada siempre por al menos un Doménico… siendo los cuatro últimos quienes se turnaban la guardia. En esa ciudad, sólo podías entrar por el día en el caso que no fueras residente; además, debía ser alguien conocido o venir con alguien de renombre, de lo contrario se le prohibía el ingreso… el cual sólo era autorizado entre las ocho de la mañana y las ocho de la noche. Para residir, había que ser un Doménico, ser hijo de algún residente, o bien, tener el permiso por escrito de algún residente acreditado… cosa que se lograba tras cinco años de residencia con un trabajo regular y sin haber cometido algún delito.
Todo esto era para proteger la ciudad y evitar que se llene de personas desconocidas, por lo que casi todo el pueblo actuaba como una gran familia y la mayoría de las personas guardaba una buena relación entre sí… a excepción de una especie de enemistad declarada desde el momento que fueron Doménicos entre Naruto y Dart. El último de los dos, fue una especie de prodigio, era alumno del que hasta ese momento era el tercer Doménico… el chico a los quince años se volvió Doménico y utilizó el cuarto puesto; sin embargo, dos años después conoció a Naruto, el chico que solía andar con Marko… el segundo Doménico; era un niño pequeño que andaba siempre tras él, aunque en la mañana siempre tenía cara de sueño y unas ojeras visibles. Lo que no sabía es que normalmente de noche entrenaba ninjutsu y control de chakra con el espíritu de su padre… pero de pronto ese niño, a los once años se enfrentó a su maestro y tras vencerlo, obtuvo el puesto del tercer Doménico, desplazando a su maestro y a él un lugar.
Desde entonces él había guardado una especie de rencor contra el rubio, siempre que podía hacía comentarios ofensivos hacia él; incluso esparcía rumores que decían cosas malas sobre él, pero que al final la gente rechazaba porque desde que se hizo Doménico, él comenzó a curar a la gente de cualquier mal, así que lo apreciaban y a él lo marginaban… cosa que sólo lo enfureció más.
Cuando por fin llegó a la casa de su maestro, golpeó la puerta un rato pero no le contestó nadie… no era para sorprenderse, ya que él solía ir al mercado o a las calles concurridas para probar la efectividad de sus distintos disfraces… cosa que ya formaba parte de él.
Llegó a la calle principal y vio a alguien comprando unas frutas… por otro lado había algunos comerciantes vendiendo sus productos, algunos niños jugando por ahí… "Ya lo encontré."
Naruto avanzó por la calle, y se acercó a un tipo que arreglaba zapatos, se quedó viéndolo con una sonrisa divertida "Sensei, don Arles el zapatero, se pone los clavos en los espacios entre los dedos, no en la boca." Dijo Naruto, ganándose una sonrisa de parte de su maestro por haber sido atrapado, hasta el día de hoy se sorprendía porque el rubio siempre lo encontraba.
Al final, Marko le dijo que le diera un momento, así que se metió al interior de la tienda y salió acompañado del verdadero zapatero Arles… quien saludó cordialmente a Naruto, ya que hacía más de un año que no veía a Naruto. Después de eso, Marko le dio un abrazo de bienvenida a Naruto y le dijo que fueran hasta su casa para conversar; el rostro casi solemne de su sensei, le dijo a Naruto que él ya sabía de la traición de Lilibeth.
…
…
"Quería comenzar diciéndote que sé lo que pasó con Lili, de hecho cuando noté las intenciones de Dart, al mes que te fuiste le advertí… pero me temo que mis palabras cayeron en oídos sordos." Dijo el tipo disfrazado de zapatero, mostrando una mirada de lamento y vergüenza ajena mientras iban camino a su casa; la cual también era su oficina y el principal sitio administrativo de la ciudad, ya que el primer Doménico, Akashiro Tumewasi rara vez era visto en situaciones corrientes… de hecho rara vez era visto, Naruto por ejemplo, sólo lo había visto dos veces en su vida. Era un hombre algo mayor, de cabello negro y algo largo ya que le llegaba hasta el cuello de la camisa, llevaba un bigote tupido y vestía de forma elegante, con ropa formal e incluso un sombrero de copa.
Cuando iban llegando a la oficina, ambos se sorprendieron de encontrar a Dart… ya vestido, quien tenía una venda bastante vistosa en todo el hombro y brazo izquierdo, además que miraba con cierta rabia a Naruto.
"Qué bueno que estés aquí, así aprovechamos de resolver todo esto cuanto antes… retiro mi solicitud de residencia semi-permanente hacia Lilibeth. Si quieres que permanezca en la ciudad, tendrás que solicitarle una tú." Dijo Naruto mientras miraba con desdén a su eterno rival.
"No te preocupes, desde que vi el alma de mi hijo en su vientre había hecho el papel… creo que será estupendo apreciar tu rostro al ver al chico crecer." Dijo él dándole un sobre a Marko, mientras se iba entre risas de ahí dejando a los dos hombres con una amarga sensación… aunque uno de ellos no se iba a quedar tranquilo tan fácil.
"¡Si te atraviesas en mi camino una vez más te voy a matar!" Gritó Naruto a todo pulmón, ganándose unas miradas de parte de las personas que escucharon esto… y un pequeño temblor en Dart, quien sabía que el rubio era más poderoso que él, y que si jugaba con fuego, podía acabar quemándose… especialmente si el rubio controlaba al dios del sol.
Naruto sólo dio un golpe al suelo, como en un intento de descargar su ira y luego dijo. "Sensei… por favor espéreme adentro, iré enseguida." Dijo Naruto, a lo que su maestro asintió e hizo como el rubio le dijo. Naruto dio una mirada al cielo como para despejarse y entonces comenzó a hablar… aparentemente solo. "¿Te das cuenta de su forma de ser? Estoy seguro que cambiará contigo, que todo eso que hizo para conquistarte y arrebatarte de mi lado, desaparecerá… él sólo buscaba molestarme. Ahora que cree que lo ha conseguido y te tiene en sus manos, te tratará como es en verdad." Dijo Naruto hablando casi al vacío, cuando de una esquina salió Lilibeth con una mirada de tristeza que le impedía apartar los ojos del suelo… "¿Recuerdas lo que pasó hace casi diez años?" Preguntó Naruto, mientras que ella sólo asintió mientras recordaba en silencio.
Flash Back.
Naruto había tenido los primeros contactos con Shamash, tenía siete años y su padre en espíritu le entrenaba en artes ninja; aunque no tanto la filosofía o sus estilos de vida, sino las técnicas y los entrenamientos necesarios para lograrlas. El rubio ya sabía de su capacidad para ver espíritus, pero le costaba bastante diferenciar un espíritu de una persona viva, al menos a simple vista.
Él había estado viviendo en la ciudad antigua, se encontró con Marko en un punto del país del trueno y el hombre se presentó… dijo que conocerse era el destino de ambos y le mostró una tarjeta que lo corroboraba, así que le ofreció llevarlo a un lugar mejor. Minato le dijo a su hijo que aceptara, puesto que él también tenía una tarjeta que decía algo similar; por lo que, acabó llevándolo al continente antiguo y le dijo que viviera en la ciudad antigua hasta que haga un lazo con algún espíritu…
A los pocos días de llegar, el rubio vio a una niñita llorando al pie del tronco de un árbol. Naruto le preguntó por qué lloraba y ella le contestó que estaba asustada, entonces señaló hacia un punto varios metros delante de ellos y pudo ver como un sujeto se llevaba preso a un tipo de unos treinta años, mientras dos más llevaban una especie de camilla con un cadáver… un cadáver igual al de la chica con quien estaba hablando, pero que tenía bastante sangre…
Naruto se puso a llorar y de pronto una luz dorada apareció, el rubio la había visto las primeras veces que se había acercado a Shamash, según su padre le dijo… así que le suplicó a la luz que hiciera algo por la chica. Él se puso a llorar cuando ella desapareció del sitio donde estaba… eso le entristeció mucho ya que se sintió impotente e inútil; pero luego escuchó unos murmullos de asombro e incredulidad y cuando miró hacia atrás, se fijó que la chica que había muerto, se incorporó en la camilla… quedando sentada, entonces ella corrió hacia Naruto, le abrazó y le dio las gracias.
Los oficiales que habían capturado al padre de la niña se acercaron a donde estaba, preguntándole si él le había devuelto la vida; pero el rubio se asustó y no supo qué decir, ya que nunca le había pasado eso antes. En ese momento Lili le dijo que sí, que él le había regresado la vida, por lo que Naruto ilusionado intentó repetir el procedimiento… pero no pudo hacerlo.
Al día siguiente Marko volvió a presentarse, diciéndole que había despertado sus poderes y con su ayuda podría pulirlos a fondo, así que él aceptó y fue recibido en Demos por la solicitud que Marko hizo… aunque se pasaba todo el día entre ambas ciudades para entrenar con Marko y pasar la mayor cantidad de tiempo posible con Lili… su primera amiga verdadera.
Con el tiempo ambos crecieron juntos y desarrollaron sentimientos más allá de la simple amistad, hasta que un día se declararon su amor y se hicieron novios, prometiéndose el uno al otro en matrimonio cuando sean un poco mayores y fue Naruto quien propuso lo de conservarse vírgenes hasta esa fecha… principalmente como una muestra de la mutua devoción que se tenían.
Posteriormente, el rubio pasaría un momento duro… cuando a los once años el espíritu de su padre dejó este plano, tras haberle enseñado todo lo necesario. Precisamente lo hizo una vez que el rubio logró recibir a alguien, por lo que estaba sin poderes y no podía hacer ni siquiera el intento por revivirlo. Entonces la que estuvo ahí consolándolo y acompañándolo fue Lilibeth, consolidando su relación y acercándolos aún más.
Al día siguiente, Naruto estaba determinado a convertirse en Doménico para permitirle a su novia el vivir junto a él… por lo que se lo dijo a su sensei, quien confiado le indicó que estaba listo para serlo y utilizando todas las habilidades de Shamash… venció en duelo al tercer Doménico. Dos días después que recuperara nuevamente sus poderes, se convirtió en el tercer Doménico y mediante el tan llamado permiso, logró que su novia viviera con él, en la casa que había construido con la ayuda del espíritu de su padre.
Fin Flash Back.
"No te devolví la vida esperando algo a cambio. Pero, sí me comprometí contigo esperando que fueras igual de leal como fui yo… la próxima vez que te vea, no seré tan piadoso y lo sabes bien… no suelo dar segundas oportunidades y menos terceras; así que, por tu bien y el de tu hijo, aléjate de mí para siempre." Dijo Naruto, para finalmente dar media vuelta y entrar a la oficina de su maestro.
"¿Seguro que no quieres estar solo, hablar de otra cosa o hacer algo en particular?" Preguntó Marko al ver la cara de dolor de Naruto.
"No. Lo ideal sería distraerme con algo para mantener mi mente ocupada; además, quería avisarle algo importante… Chas y Ryon me atacaron en el continente elemental." Dijo Naruto, como si eso fuese algo tan peculiar y extraño que le hiciera mencionarlo con prioridad.
"¿Qué hacían ahí?" Preguntó el cuasi-zapatero intrigado, ya que se suponía que prácticamente nadie era capaz de atravesar el gran mar.
"Lo ignoro. Pero me emboscaron y atacaron por sorpresa… no pude utilizar todo mi poder ya que estaba con unos ninjas a los que tuve que proteger; además, tenía una misión. Por lo que tras herirme escaparon… aunque herí a Ryon con mi chakra rojo; así que, sus habilidades se verán drásticamente reducidas.
"Aún me sorprende esa habilidad tuya; además de los ya considerables poderes y tratos que posee Shamash, tienes un zorro cuya energía es un potente veneno para cualquier otro ser vivo a excepción de ti." Comentó Marko, siempre asombrado por el gran número de habilidades con que contaba Naruto.
"Pero no todo es gratis. Cuando estuve en la aldea de mi padre, sufrí una gran marginación y fui víctima del dolor y rencor de las personas hacia el zorro… no fue algo muy agradable." Comentó Naruto, rememorando su no tan placentera estadía en Konoha.
"Eso es porque son unos tontos y su sociedad, así como su cultura, están a siglos de los nuestros. No debes dejar que te afecte lo que digan, después de todo tú per…" Marko iba a decir que él pertenecía a la ciudad de Demos, en el continente antiguo, donde era querido y apreciado… pero donde también había sido traicionado, por lo que él no le permitió continuar a su maestro.
"Sensei… no me voy a quedar mucho tiempo. Por favor dígale a cualquiera que necesite de mis servicios, que estaré atendiendo y en vez de los tres que atendía antes, recibiré hasta diez personas diarias… luego de eso iré a la montaña blanca un tiempo y finalmente volveré a acudir al continente elemental. No quiero seguir aquí o voy a terminar haciendo algo de lo que me puedo arrepentir." Dijo Naruto, recibiendo la aprobación de su maestro quien podía no estar muy de acuerdo, pero al final acabó aceptando la decisión del rubio, quien seguramente no estaba de ánimo para escuchar razones o argumentar en torno a algo.
El rubio partió de regreso a su casa, se fijó que Lilibeth no estaba y se había tomado la molestia de ordenar; tanto el cuarto, como el resto de la casa. Naruto se puso a llorar, ya no tenía que aparentar ante nadie, liberó todo su dolor y parte de su rabia. Realmente estaba deshecho por dentro… no recordaba haber sentido ese nivel de dolor desde la partida de su padre y es que era algo parecido, la partida de un ser sumamente querido... y de forma tan permanente como la anterior que sufrió; así que, sólo pudo desahogarse en parte destrozando la mesa del comedor, para luego seguir con la cocina.
Posteriormente fue a su cuarto y se fijó que encima de la cama había una caja, al abrirla vio un collar metálico sencillo con un colgante, el cual era el mayor tesoro de Naruto… éste lo arrebató del collar y lo guardó en su bolsillo. Se quitó el collar que él mismo llevaba a modo de sello de compromiso y puso un sello en el muro y entonces… exhaló grandes bocanadas de fuego, comenzando un incendio controlado por todo el segundo piso y que luego se extendería hasta la planta baja.
En toda la ciudad se pudo ver que salía humo de la casa de Naruto, el chico había decidido quemar todo el interior de la casa al no soportar nada de lo que las cosas le recordaban. De no ser porque fue su padre quien le ayudó a diseñarla y levantarla, la hubiera quemado completa hasta sus cimientos.
…
…
Al día siguiente, se acercó a una mueblería y otras tiendas para comprar todo lo que necesitaba, acabó gastando casi dos millones, pero lo renovó absolutamente todo y durante el día le fueron a dejar las cosas de a poco a su casa.
Él por mientras volvió a abrir su cuasi-consulta… ¿Por qué cuasi? Bueno, porque su casa tenía una especie de garaje o cobertizo al lado… donde no se guardaban autos; sino que era la oficina de Naruto. Él utilizaba la habilidad de Shamash, para curar a la gente con problemas crónicos que no tenían cura en el hospital, o a los heridos y enfermos graves, que necesitarían mucho tiempo para su recuperación y para todos, su habilidad era fantástica ya que en un lapso entre quince y noventa minutos, era capaz de curar prácticamente cualquier cosa menos la muerte. (Muy pocos sabían de su capacidad de resurrección.)
Aunque el costo… siempre había uno y de forma similar o proporcional con lo de las resurrecciones. Las curaciones demandaban grandes cantidades de chakra, tanto así que sólo curaba tres personas al día, ya que eso le demandaba el noventa por ciento de todo su chakra propio y con la cantidad que tenía eso era decir demasiado; sin embargo, nunca utilizaba al zorro porque él decía que el Kyubi era para luchar y no para trabajar… por lo que sólo atendía tres pacientes diarios, ni más ni menos. Y cuando nadie iba a su consulta… él iba al hospital, donde era amigo de los médicos y el personal, por lo que le indicaban cuando alguien necesitaba de su ayuda, o cuando era algo urgente… incluso lo mandaban a llamar a su casa.
En total atendió 17 personas entre dos días, su casa había sido reacondicionada y la gente; o estaba olvidando lo que le ocurrió, o al menos tenía la decencia de no tratarlo de forma diferente a como lo hacían antes. Además, que la mayoría lo quería mucho por los excelentes servicios que brindaba, recogió nuevamente sus pertenencias guardándolas en pergaminos, salió de su casa y ahora además de cerrar con llave, puso unos sellos de tipo barrera para que nadie ingrese. A la salida se topó con Marko, quien ahora lucía como religioso; Naruto se rió un poco al verlo, pero el hombre le venía a comunicar que Lilibeth se había marchado a la ciudad antigua en vez de aceptar la residencia de Dart.
"¿Y él lo supo?" Preguntó Naruto, intrigado por lo que había ocurrido.
"Sí, venía tras ella. Al parecer la había estado siguiendo; pero cuando ella me lo dijo, él apareció y se rió en su cara… diciendo que sólo la había utilizado para destruirte a ti Naruto." Dijo Marko agachando la mirada, como en una forma silente de decir que lo sentía.
"¿Y ella cómo reaccionó?" Preguntó Naruto nuevamente.
"Muy molesta, lo insultó a viva voz y le dijo que lo aborrecía; además de decirle que ni soñara con acercarse a su hijo, quien desde ese momento no tenía padre…" Dijo Marko. "Al final dijo que se iría a vivir a la casa de… su padre." Le informó a Naruto, intentando disuadirlo de ir a la montaña blanca, con una especie de cargo de conciencia… ya que el rubio sabía los malos recuerdos que le traía ese lugar.
Naruto entonces recordó algo, cuando Marko tardó un poco en referirse al padre de Lili, él recordó que el hombre que ocasionó la muerte de su esposa en un confuso incidente y luego la de Lilibeth… fue a prisión, ya que el sexto Doménico lo había detenido, mientras que los aspirantes a la organización llevaban entre otras cosas el cuerpo de la chica. Sin embargo, tras dos noches en prisión, el hombre apareció muerto bajo extrañas circunstancias que nadie se molestó en investigar… tanto Marko como Lili sabían dentro suyo que Naruto había sido el asesino. Pero el rubio nunca se lo había dicho a nadie, pese a que sí fue él; pero cada vez que alguien le preguntó, juró hasta la muerte su inocencia… y dadas las influencias de Marko, pudo salir fácilmente. Además, la mayoría estaba contento con esa muerte y prácticamente sólo molestaron un poco a Naruto, por obligación.
"Ella tiene lo que se buscó… nadie le obligó a nada, e incluso usted le advirtió. Ella prefirió escuchar al hombre que he odiado desde hace años, que al hombre que me ha dado las herramientas para ser quien soy… yo ya no haré nada más por ella y no va a hacerme desistir de ir a la montaña." Dijo Naruto, dándole una palmada en el hombro a Marko.
El rubio siguió caminando tranquilo, mientras su sensei le veía con algo de pena ya que estaba reaccionando de forma apresurada o exagerada; sin embargo, él era libre de hacer lo que quisiera así que simplemente lo aceptó.
Naruto avanzó a lo largo de toda la ciudad caminando con rumbo al norte, iba tranquilo. Estaba en una etapa de resignación, ya había aceptado la realidad, su vida y todos los proyectos que pudo haber tenido se hicieron pedazos; así que, no tenía nada que lamentar al ir a ese sitio. Además que le ayudaría a despejar su mente… de hecho la vez anterior sólo estuvo ahí un par de horas, el día antes de desafiar al tercer Doménico para quitarle su lugar. Sólo gracias al aumento de poder que consiguió, logró hacerlo.
Al término de la ciudad, había un camino como una escalinata, la cual se extendía por dos kilómetros de longitud. No estaba tan inclinada, pero era bastante larga… aunque no era mucho problema para alguien joven; por lo que, en cerca de una hora logró llegar hasta la cima del cerro, el cual era una tremenda formación rocosa conocida como la montaña blanca. Principalmente porque su interior estaba hecho con el más reluciente mármol que existía, además de poseer sellos hechos en una pintura blanca, igualmente resplandeciente, por lo que eran invisibles.
A los lados de la entrada había cuatro aspirantes a Doménicos haciendo de guardia. Los Doménicos solían ser siete puesto que este número se había mantenido casi por costumbre; pero no había ninguna norma que así lo indicara. Los aspirantes a Doménico eran actualmente dieciséis, eran sujetos que veían espíritus y estaban sincronizados con uno, pero sólo habían logrado la manifestación, no la personificación.
"¿Naruto-sama… desea algo en particular?" Preguntó uno de los guardias que había en la entrada de la cueva. Los Doménicos eran muy respetados en la ciudad y en todo el continente, especialmente Naruto siendo uno de los tres primeros… quienes poseían mayor poder, tanto espiritual, como político y administrativo.
"Voy a la montaña blanca." Dijo Naruto, mirándole a la cara para que le deje pasar sin problemas.
"¿Desea que le avisemos luego de algún tiempo específico?" Preguntó otro de los guardias.
"No… no tengo apuro. Estoy intentando volver a encursar mi destino… soy joven, por lo que a menos que haya una amenaza que ponga en peligro al mundo, no me interrumpan." Dijo Naruto a lo que los aspirantes asintieron.
El rubio avanzó hasta quedar frente a una gran roca esférica, de un prístino color blanco, los cuatro chicos entonces se pusieron a empujar la piedra para permitir la entrada y el rubio tras darles las gracias ingresó. Una vez que estuvo totalmente adentro, los jóvenes volvieron a acomodar la roca, dejando a Naruto completamente rodeado por el más puro blanco… el chico se sentó y poniéndose en pose de meditación, entró en un peculiar trance y su cuerpo cayó al suelo.
Lo especial de ese lugar era lo que ocurría una vez que entrabas… en resumidas cuentas, era un sitio para aumentar tus poderes espirituales; pero Naruto no buscaba esto precisamente, sino que estaba detrás de otro de los efectos. Debido a que en ese lugar ocurría una especie de separación entre mente y cuerpo, le permitía a la persona alcanzar un especial estado de elevación y trascendencia… es como si se aislara de las distracciones mundanas y pudiera analizar las cosas más claramente, esto enaltecía el espíritu de la persona en cierta forma y por eso, como efecto colateral, estaba el aumento de poder.
Sin embargo, esta disociación dejaba al cuerpo en una especie de suspensión. Ya que en el exterior el tiempo pasaba más a prisa, la vez anterior Naruto sólo alcanzó a estar 18 minutos… y en el exterior transcurrió todo un día… eso era así, un día en el interior podrían significar semanas, meses o incluso años en el exterior. Lo peor de todo, es que además del hecho que afuera pasaba más tiempo, tenías la incertidumbre de no saber cuánto tiempo pasaba afuera… a menos que alguien en el exterior te alertara y entrara a recogerte luego de algún tiempo determinado. La suspensión conservaba el cuerpo en buenas condiciones para que la gente no muriera de inanición; pero no evitaba el paso del tiempo, así que a muchos les crecía el pelo, la barba… o el mismo cuerpo, haciendo que la ropa les quede apretada.
…
…
"¡Vaya, Naruto-sama es increíble!" Comentó uno de los guardias que estaban llegando a cubrir el turno de los otros.
"Dices eso cada tres días Luis… ¿Podrías aburrirte ya?" Dijo una chica, algo cabreada con su ruidoso compañero.
"Pero lleva más de dos años ahí. La mayoría no soporta tanto tiempo; incluso Juro-sama admitió que era demasiado tras un año, el estrés que ese lugar pone al espíritu no es algo que se pueda soportar tan fácilmente. Sólo Marko-sama ha estado tanto tiempo, ya que su récord es de tres años y medio… aunque salió al borde del colapso y de no ser por la ayuda de Akashiro-sama, posiblemente no lo hubiera logrado." Comentó el primero, quien seguía admirado por la resistencia de Naruto.
"Akashiro esto, Akashiro lo otro… sigo diciendo que tiene nombre de mujer." Comentó la chica de forma un poco burlona, recibiendo una mirada de reproche de su compañero, quien iba a decirle algo… pero el sentir una poderosa energía le hizo quedar estupefacto.
De pronto una cadena apareció en torno a la roca y la levantó en el aire, dejando salir a Naruto de la montaña blanca. El chico ya no lo era tanto… y su rostro como su ropa eran prueba de ello, los guardias quedaron impresionados ya que él no lucía cansado ni débil en lo absoluto; además, que había sido el primero capaz de permanecer tanto y luego, quitar la roca con sus poderes. Los demás habían tenido que pedir la ayuda de los guardias para eso, tanto era que se le quedaron viendo atentamente.
"¿Qué pasa… tengo algo en la cara?" Preguntó algo divertido Naruto al ver el rostro de los aspirantes a Doménicos" Olvidé que para ustedes pasó más tiempo. ¿Podrían decirme cuánto estuve ahí dentro?" Preguntó Naruto cortésmente.
"Dos años, cuatro meses y siete días, Naruto-sama." Se apresuró a responder Luis, quien llevaba la cuenta como si de algún mérito propio de tratase. "¿Puedo preguntar, si no es mucha la intromisión, cuánto tiempo fue para usted?" Preguntó el curioso por cómo había sido la percepción del tiempo de Naruto.
"Seis días y fracción." Dijo Naruto, quien intentó sacar algo donde verse; pero al notar sus intenciones la chica que estaba ahí le extendió un espejo, cosa que él agradeció y luego se echó una mirada. " Vaya… estoy hecho un desastre." Comentó divertido, al ver que su cabello estaba largo y le llegaba a la mitad de la espalda, sus pantalones y mangas le quedaban varios centímetros cortos, la unión de las mangas a la altura de los hombros estaba rota y la parte del pecho le llegaba al ombligo dejando parte de su abdomen expuesto. "Gracias por todo chicos." Dijo Naruto haciéndoles un gesto con la mano, para luego desaparecer en una nube de humo sorprendiendo a los demás, ya que esa habilidad era igual que la de alguien más… pero después recordaron que él también tenía habilidades ninja.
Naruto apareció frente a su casa, sorprendiendo a algunas personas que estaban cerca del lugar, ya que no era común ver a nadie apareciendo así de pronto… pero cuando él hizo unas extrañas posiciones de manos en la puerta y lo vieron entrar, dejaron de darle importancia. El rubio se fijó que toda su ropa había sido confeccionada por Lilibeth, ya que ella trabajaba de modista y diseñadora en la ciudad…seguramente ahora lo hacía en la ciudad antigua para mantenerse a ella y su hijo o hija… pero no es como si le importase demasiado ella.
Cogió una considerable cantidad de dinero y acudió a la más grande tienda de ropa, al ser un Doménico y uno importante, le atendieron con especial atención… así que una vendedora le ayudó a encontrar cosas que le gustaran y combinaran bien. Cuando salió del probador el rubio asintió y le dijo a la mujer que le diera diez prendas de cada cosa que llevaba puesta; es decir, diez trajes iguales de lo que llevaba ahora, era una túnica de cuerpo completo y de una pieza de color naranjo, la cual era abierta y cruzada por delante. Además de una capucha corta que cubría sus hombros y su cabeza, pero sólo llegaba hasta la mitad de su espalda, todo esto fijado por un ancho cinturón de cuero negro y unas botas y guantes del mismo material, el traje era a medida y además; tenía bastantes bolsillos en los que podía esconder pergaminos u otro tipo de herramientas. Lo único que tuvo que hacerle fue volver a confeccionar los sellos tipo barrera para hacer de esa ropa algo prácticamente indestructible, con un objetivo claro en mente. (Su ropa era como el traje de Altair en Assassins Creed 1, con la salvedad que es naranjo en vez de blanco.)
Definitivamente ahora se haría notar…
Naruto fue a la oficina de su maestro, afortunadamente lo encontró ahí vestido como cartero, estaba trabajando en unos papeles, así que necesitaba estar en su escritorio.
"Vaya Naruto. Que sorpresa verte después de tanto tiempo…" Comentó él, tras sentir a Naruto entrando. "…veo que has dejado la sutileza." Comentó Marko, al ver su llamativo traje nuevo.
"Sensei… voy a ir a la zona este. Voy a cazar renegados." Dijo Naruto con una sonrisa en el rostro, casi como de depredador.
"¿Está bien que vayas solo?" Preguntó Marko, quien sabía que el rubio era fuerte… pero esos otros sujetos también lo eran.
"Si necesito ayuda se lo haré saber. Además, quería darle esto, es como un tesoro para mí y ahora que Lilibeth no existe para mí, me gustaría que usted lo tuviese." Dijo Naruto dándole una caja que tenía un espiral en la cubierta. El segundo Doménico lo tomó y al abrirla vio un collar que tenía como colgante un kunai con 3 puntas. "Era de mi padre… y podría decir que usted ha llenado parte del vacío que él dejó, por lo que me gustaría que lo tuviera." Dijo el rubio, sinceramente agradecido.
"Me halagas Naruto. Muchas gracias por el regalo, lo cuidaré mucho." Dijo él, levantando el regalo para verlo en el aire y finalmente guardarlo en su bolsillo, ya que si se lo ponía arruinaría su disfraz de cartero. "Si quieres ir por los renegados, no te pondré problemas; pero por favor, no arriesgues tu vida." Dijo Marko.
Los renegados eran como lo opuesto a los Doménicos… eran traidores, incluso algunos fueron Doménicos. Actualmente los Doménicos eran siete: Akashiro el primero, Marko el segundo, Naruto tercero, Juro cuarto, Dart el quinto, Almos sexto y por último Ryan el séptimo. Mientras que al menos los renegados que ellos conocían eran cuatro: Chas, el tipo de verde que había atacado a Naruto, quien luchaba con Hyperión el espíritu de un árbol ancestral. Naruto le conocía, porque fue alumno de Marko un poco antes que él y permaneció así, hasta un año después de que el paranoico sujeto tomara a Naruto como su segundo estudiante, por lo que por casi un año compartieron como compañeros, pero finalmente hubo un desacuerdo entre ambos y se marchó. Ryon hermano de Ryan y desertor de los Doménicos, que luchaba con Rikimaru, el espíritu de uno de los primeros ninjas, incluso previo a Rikudou Sennin y aunque no tuviese poderes en base a chakra, conocía increíbles técnicas milenarias que incluso hoy en día le conferirían un estatus de ninja legendario. Lamart, una chica a quien conoció en la rebelión de los renegados y finalmente Zhular, quien solía actuar de líder y era un necromante, capaz de alzar muertos y cuyos poderes de incrementaban durante la noche.
El rubio aún recordaba la rebelión de los renegados, ya que en esa ocasión él tenía nueve años, aún no estaba ni cerca de lograr la personificación; pero tenía dos manifestaciones, la curación con la luz dorada y el escudo con el aro dorado…
Era un día como cualquier otro, estuvo entrenando con su sensei y con Chas… aunque al momento de dar por terminada la jornada, el chico de verde se quedó para hablar con Marko y aunque no se quedó a escuchar, el tono de voz con que se había referido al segundo Doménico, no presagiaba nada bueno.
Ese mismo día como a las ocho, estaba oscureciendo y de pronto una gélida sensación recorrió su cuerpo, miró por la ventana y se fijó que había un gran número de criaturas extrañas de color negro que parecían estar atacando la ciudad, por lo que se preparó y al igual que los Doménicos y los otros aspirantes como él, salieron a defender la ciudad. Al salir al exterior se fijaron que esos extraños soldados oscuros, aparecían y aparecían por todos lados, como si parecieran no tener fin. Naruto utilizó el rasengan y algunos jutsus simples para enfrentarlos, ya que sus poderes espirituales, de momento, no poseían ningún medio de ataque. Estuvo enfrentando a esos numerosos súbditos, cuando se pronto vio a Chas y Ryon, pero junto a dos personas que no conocía, entonces uno de ellos le miró y cuando sus ojos brillaron, él perdió el control de su cuerpo y quedó inmovilizado.
Temiendo lo peor, cerró los ojos esperando su muerte… por lo que tras algunos segundos, sintió una mano en su hombro y una voz conocida hablándole.
"No temas Naruto… todo va a salir bien." Dijo quien resultó ser Marko.
Él y Akashiro venían juntos desde la oficina principal de la ciudad. Marko hizo brillar una roca en su mano y todos esos soldados oscuros quedaron estampados y casi hundidos en el suelo, mientras que Akashiro se acercó a los cuatro sujetos, quienes de inmediato saltaron hacia los costados para evitar su ataque, pero él creó un tornado que los atrapó. Sin embargo, de pronto el tornado se llenó de humo y ellos ya no estaban ahí… por lo que el sujeto simplemente deshizo el tornado desapareciendo él mismo también.
Posteriormente, el rubio fue informado que esos sujetos eran tipos malos y se les denominó renegados, ya que renegaron del credo y las reglas de los Doménicos, para buscar el mal y la destrucción… pero mientras los Doménicos estuviesen ahí, la ciudad de Demos sería segura. Esto dejaría expuesta la ciudad antigua, pero normalmente dos o tres Doménicos estaban ahí vigilando y aunque no necesariamente eran capaces de vencer a los renegados, sí podían aguantar hasta que lleguen los demás.
Naruto desde ese entonces quedó admirado por el poder de los dos primeros Doménicos, ya que con sólo su manifestación podían forzar a la retirada a los renegados… así que pensando en eso había entrenado y buscado el poder para ser igual de imponente que ellos. Antes su objetivo era hacer de Demos una ciudad segura para Lilibeth… pero ahora simplemente quería perseguir a los renegados, porque era lo que se esperaba de cualquier Doménico y porque buscaba un chivo expiatorio para sus emociones.
Arregló todo el equipaje que podría necesitar y lo guardó en pergaminos que fue ubicando de diferentes maneras en sus varios bolsillos, para finalmente echar a correr hacia la ciudad antigua, tenía un largo camino por andar, por lo que mientras antes comenzara, antes iba a acabar.
Al pasar por la ciudad se acordó de Lilibeth, pero simplemente tomó un desvío para pasar lejos de su casa, no sabía si podía verla a los ojos o al niño sin perder el control de sus emociones, así que prefirió evitarse problemas.
En la ciudad pudo ver a uno de sus compañeros Doménicos y a varios aspirantes, por lo que al pasar les saludó mediante gestos para hacer notar su presencia, pero sin detenerse ya que tampoco tenía nada que conversar con ellos.
Tras dos días de viaje pudo atravesar casi todo el continente, quedando en los límites de la aldea por el este, como estaba oscureciendo lo mejor era alquilar un cuarto en algún lado y esperar a que amaneciera… sinceramente sería un loco si intentaba ir al sitio donde podía estar Zhular en plena noche, cuando sus poderes cobraban más fuerza.
Así que buscó por los alrededores y encontró una posada, que si bien no era tan elegante, tenía unos cómodos baños termales… al entrar en la parte de los hombres y escuchar algunos murmullos inentendibles de lo que hablaban las mujeres del otro lado, se acordó de una situación muy similar que le ocurrió mientras estaba en Konoha. Konoha… tal vez podría establecerse ahí, o al menos dar una vuelta al continente elemental, ya que lo que menos quería era estar en la misma ciudad que Dart… sencillamente lo odiaba con todo su ser, lo odió desde antes y lo odiaba aún más ahora. A Lili no la odiaba, pero le tenía un rencor bastante grande, además que recordar todo lo que vivió con ella y cómo todo se fue al carajo por un arrebato de ella… le provocaba una gran tristeza, por eso la evitaba. No sabía si aún la quería, tal vez quedaba algo de cariño hacia la chica, pero inspirado principalmente por nostalgia; sin embargo, todo el amor o el deseo de compartir una vida a su lado se esfumó, igual que como lo hizo su collar de compromiso el día en que quemó las cosas de la casa.
Tras el relajante baño sauna, se fue a su habitación y se acostó, durmiéndose casi al acto. Tuvo una noche bastante agitada ya que despertó sudando y algo perturbado, pero decidió no darle mayor importancia y continuar con su itinerario, por lo que se bañó y tras pagar en la recepción, partió con el alba.
Iba rápido para aprovechar el día desde el comienzo, así que recorrió la zona escarpada que separaba el resto del continente donde se ubicaba la ciudad, con la península abandonada… sitio donde se presumía, se refugiaban los renegados al no poder viajar todos por el mar hacia el continente elemental. De hecho, eso fue lo que sorprendió al rubio ya que hasta donde sabía, ni Hyperión, ni Rikimaru, ni Abdul Al-Hazred; (Espíritus de Chas, Ryon y Zhular respectivamente.) podían protegerles de ataques externos, como las inclemencias de la naturaleza… por lo que era lógico pensar que los dos que le atacaron a él, estaban al menos en un comienzo acompañados por alguien más aparte de Zhular, quien tenía poderes importantes como para ser tomado en consideración como un igual… de hecho, no estaba seguro si podía derrotarlo en una pelea mano a mano; pero si es que tenía una oportunidad de hacerlo, eso sería sólo durante el día y sin más gente merodeando en los alrededores.
El rubio creó unos clones de sombras y los envió a investigar, no era necesario arriesgarse cuando una simple masa de energía podía hacerlo por ti y además despistar a tus rivales, quienes casi nunca se esperaban un truco ninja, por más que supieran que podía hacerlos.
El rubio aguardó a la entrada de un espeso bosque, mientras poco a poco las copias le iban dando información parcelada sobre el entorno, las áreas que podía utilizar para escapar, o para esconderse. Incluso una playa donde podría zarpar con su barco para regresar al continente elemental… aunque de momento no lo creía necesario; cuando un clon en particular le dio un recuerdo, él sonrió y se metió entre los árboles, avanzando con mucho sigilo entre los troncos de los árboles. Podía no ser tan bueno en sigilo como un ninja que realmente se precie de tal, seguramente sus habilidades en este campo estarían en torno al nivel de un chunin promedio; pero en la mayoría de los casos, eso era suficiente para enfrentar renegados o Doménicos.
Aún recordaba las lecciones de su padre, o al menos del espíritu de éste, cuando le decía que mantenga sus poderes o habilidades ninja encubiertas a menos que su vida estuviera en peligro. No porque desconfiara de alguien en particular, sino porque como un ninja de experiencia, había aprendido a no confiar demasiado en la gente. Especialmente si era una cultura totalmente distinta, ya que muchas veces el mundo visible era una cosa que podía lucir muy amena e inocente; sin embargo, bajo eso había todo un universo de ardides, tretas y cosas ocultas que podían poner en peligro todo lo que apreciaba y o conocía.
Naruto estaba escondido entre unos árboles, algo deteriorados pero tupidos y de pie, frente a ellos podía ver una pequeña caverna, una formación rocosa que no tenía nada muy llamativo, a excepción de dos personas con un poder espiritual considerable en la entrada. Los sujetos tenían el nivel como para competir contra los últimos Doménicos, así que no era algo que no pudiese manejar por su propia cuenta.
Valiéndose de su sigilo, se enfocó en uno de ellos y rápidamente lo atrapó con sus cadenas, sorprendiendo a ambos; pero el cautivo fue rápidamente atraído hacia Naruto, quien lo llevó hasta él para luego estamparle con mucha fuerza un rasengan en el abdomen, dejándolo absolutamente incapacitado por un tiempo bastante largo. El problema es que ahora el otro estaba alerta y al fijarse en las cadenas supo de inmediato de quién se trataba.
"¡Sal de ahí Naruto!" Gritó el renegado apostado en la puerta.
Naruto salió de entre los árboles, dejando tras de sí el cuerpo de su víctima oculto entre los mismos árboles que le habían escondido a él. Con una mirada confiada y una sonrisa en el rostro, el rubio había analizado al oponente que habló, lucía como un joven de unos veinticinco años, cabello negro, piel clara, estatura alta… lucía desafiante, sabía que el rubio gozaba de un mejor estatus, pero se creía capaz de enfrentarlo.
"Si sabes quién soy… y yo no sé quién eres, significa que eres un tonto al no huir." Dijo Naruto, pensando en el hecho que conocía a los más fuertes o viejos entre los renegados y éste le era completamente desconocido.
"El tercer Doménico… creo que te estás creyendo demasiado." Dijo el chico, al momento que se quitaba la chaqueta, exponiendo su musculoso y trabajado torso. "No pienses que voy a ir fácil contigo sólo por miedo a Marko… ¡GORFIUS!" Acabó gritando el joven.
Naruto vio cómo el joven se vio rodeado por un espíritu enorme, ya que apareció una figura de una especie de cazador o domador; alguien muy musculoso, vestido con pieles de animales, que en vez de uñas tenía garras y su cabeza era muy animal… definitivamente aquel hombre era una bestia.
"Vaya, sí que te pusiste serio… mira que comenzar con tu personificación." Comentó Naruto, como si no fuera la gran cosa y sólo lo estuviera hablando como quien comenta el clima.
La enorme criatura llamada Gorfius cargó hacia Naruto, el enorme gigante que ya alcanzaba los cinco metros de altura, y cuyos miembros eran colosales, al igual que todas sus proporciones. Apenas tocó el suelo, una superficie de siete metros a la redonda fue completamente destruida tras su golpe y el rubio quien había salido de ahí por medio de su habilidad, le miraba desde el tronco de un árbol, con la misma cara de confiado que demostró desde el comienzo.
"¡No me subestimes!" Gritó el joven mientras volvía a lanzarle un puñetazo al rubio, quien ahora movió su mano e hizo aparecer la cadena… sólo que ahora con mayores proporciones, para enredarla en torno al cuerpo del tipo gigante que quería su cabeza.
El gran Gorfius, el espíritu del hombre salvaje… quedó atrapado por la cadena, la cual recorría todo su cuerpo restringiendo sus movimientos, mientras su convocador hacía todos sus esfuerzos por liberarse, ante la confiada mirada del rubio. Tras unos instantes, incluso el mismo Naruto fue sorprendido, cuando las cadenas desparecieron y el enorme espíritu pudo volver a lanzarle otro furioso golpe, que el rubio no tuvo tiempo ni oportunidad de esquivar.
El joven renegado, veía con alegría su obra, una zona de varios metros de árboles, había sido arrasada tras el impacto y su confiado oponente no era visible entre la pila de árboles que se abultaba, sobre su seguramente demolido cuerpo. De pronto oyó un murmullo que le llamó la atención… y tras algunos segundos éste se acrecentó, especialmente cuando la pila de troncos y árboles destruidos voló por los aires.
"Jajajajaja." Rió Naruto al levantarse de ese sitio en el que estaba. "Veo que sólo eres un mocoso impertinente que aún no comprende su verdadero lugar." Dijo Naruto, mientras utilizaba su mano derecha para producir la luz dorada que utilizaba para curar su ensangrentado brazo izquierdo, el cual si bien estaba lastimado y roto, al menos seguía en una pieza… cosa prácticamente imposible de no ser por su rápida reacción de cubrirse con él y concentrar el poder de tres colas del Kyubi, sólo en ese sitio.
"¡Me sigues despreciando!" Gritó de nuevo el renegado, con más furia que nunca para darle otro golpe al rubio, quien se curaba el brazo sin ni siquiera molestarse en mirarlo.
Aunque superficialmente no hiciese nada, Naruto sí estaba atento y con su mano izquierda puso el escudo dorado, el cual detuvo en seco el potente golpe de su rival, quien sumamente molesto comenzó a repartir los potentes y sumamente devastadores golpes de puño, como si de metralla se tratase. Sin embargo, por más que golpease, no conseguía nada ya que el escudo seguía firme en su posición y no cedía ni un centímetro.
"¡Cómo es que ni siquiera puedo obligarte a utilizar tu personificación!" Gritó desesperado el joven, quien durante mucho tiempo se pasó la vida entrenando y preparándose para alcanzar un buen nivel de poder, con tal de servir a la organización y sus objetivos… pero ese chico quien era incluso más joven que él, lo estaba tratando como a un novato.
"¿Personificación dices?" Preguntó Naruto, quien movía la muñeca de su extremidad recién recuperada, comprobando su estado. "No sé cuál es tu interés, pero si deseas encontrar un fin tan prematuro… concederé tu deseo." Dijo Naruto.
El rubio hizo desaparecer el escudo, sus ojos comenzaron a emitir un resplandor dorado y frente a él apareció el espíritu de una persona, el cual era levemente más alto que él, tenía el cabello de un brillante dorado más corto que el del Uzumaki, (recuerden que en la montaña blanca le creció y no se lo cortó.) y su cuerpo era bien conformado; vestía una llamativa armadura dorada resplandeciente, la cual emitía un fulgor divino… todo lo anterior culminado por una capa de fuego que nacía sobre sus hombros y bajaba por su espalda hasta llegar al suelo, pero sin propagar las flamas.
El renegado dio un rugido y entonces aparecieron en torno a él, cerca de doce bestias espirituales; seguramente otros espíritus menores al control del espíritu de Gorfius, los cuales se ubicaron con una mirada amenazante en torno a su invocador…
Sin embargo, en un parpadeo, la figura del sumamente imponente espíritu de Naruto, fue remplazada por un pequeño resplandor y éste se paró sobre los hombros del enorme Gorfius, entonces enterró una espada de fuego que apareció en ese momento sobre su cabeza y el enorme guerrero comenzó a calcinarse inmediatamente… reduciendo incluso el cuerpo original del renegado que había hecho aparecer ese espíritu, a simples cenizas y haciendo desaparecer de paso a las otras criaturas que habían aparecido, dado que quien las mantenía en este plano, ya había dejado de existir.
Shamash iba a girar el rostro para mirar al rubio, pero éste lo hizo desaparecer de inmediato. No es que tuviera algo en contra de él, pero cada vez que utilizaba la personificación, se sentía impotente por no haber podido salvar a su padre y ahora más, al sentirse molesto e impotente por lo que Dart y Lilibeth le habían hecho; es decir, era cierto que él la había engañado y seducido, pero ella se prestó para eso. Si él hubiera estado en el lugar de ella, nunca le habría fallado… esos pensamientos le dieron la sensación como de estar a punto de botar algunas lágrimas, pero pudo contenerse e ir por el otro sujeto a quien había reducido antes del combate.
…
…
El otro vigilante comenzó a despertar y se vio atado con cable ninja, un sello supresor de chakra en la frente; además de otros papeles pegados en el cuerpo y para finalizar la situación, colgaba de un árbol… intentó utilizar sus poderes, pero por más que se esforzó y se concentró, no logró ni la más mínima manifestación de su espíritu ayudante.
"No pierdas tu tiempo. Pese a que no eres ninja, utilizas parte del chakra para tus técnicas espirituales; pero los ninjas tienen medios para impedir que otros utilicen el chakra… así que no tienes poderes." Dijo Naruto llamando la atención del molesto prisionero, quien entonces intentó forcejear para liberarse, pero esto fue aún más infructuoso. "Dime donde fueron Zhular, Chas y Ryon." Preguntó Naruto de forma autoritaria a su más reciente prisionero.
"Ni creas que te voy a decir nada." Bufó el renegado, quien seguía moviéndose para todos lados en su incesante afán por liberarse.
"No estoy de ánimo como para esto." Dijo el rubio, quien con un leve movimiento de su mano, hizo aparecer la cadena y la enredó entre las piernas de su víctima, entonces hizo presión, pero bastante leve, sólo para sujetarlo. De pronto la cadena se puso roja y un grito del joven de cabello negro que colgaba del árbol, le indicó a Naruto que había sentido el calor… calor que él mismo pudo comprobar cuando de las zonas intermedias de la cadena salía un tenue vapor… realmente la temperatura era como de agua hirviendo y eso tenía el chico enrollado en las piernas. "¡Me vas a decir lo que quiero saber y lo dirás ya!" Gritó Naruto con una potente voz de mando.
"Es… ¡AH! Ya… habl… ¡Ah!" Se quejaba el renegado mientras intentaba responder para acabar con esa tortura. El rubio sólo descendió la temperatura un poco… el calificativo ya no era hirviendo; sino que, sólo caliente, pero aún así era molesto.
"¿Dónde están Zhular y los demás?" Preguntó de nuevo, dándole un rápido aumento de temperatura a la cadena, el cual volvió a descender rápidamente… como en señal para su víctima, que podía provocarle dolor muy rápidamente si no respondía.
"E-Ellos… están en el continente elemental. T-Tú arruinaste a Chas y a Ry-Ryon, de algún modo eliminaste a Hyperión… y Ryon apenas si logra la sincronización con Rikimaru por unos segundos con todo ese dolor." Contestó el chico recordando lo que se había hablado acerca de Naruto en las últimas ocasiones.
"¿Cómo llegaron al continente elemental?" Preguntó Naruto intrigado, ya que desconocía las habilidades de los demás, pero seguramente ellos conocían parte de las suyas, así que también debía hacer su tarea.
"Lara… ella… puede dejar marcadores… ¡Ah!… y transportar un grupo a cualquier marcador." Dijo el joven, entre el intenso dolor que Naruto en su impaciencia le producía para apresurar su diálogo. "Jajaja… jajajaa!" Se reía el aprisionado muchacho, mezclando algo divertido con todo el dolor que el rubio le infringía y que ante sus carcajadas, aumentaba incluso más.
"¿Qué es lo que te causa gracia?" Preguntó Naruto molesto y cortante, no estaba pidiendo una respuesta… la estaba exigiendo.
"Que… ¡Ah!... estás perdido… los Doménicos no son tan fuertes como crees… arg… arg… y no hay modo en que puedan soportar la desventaja." Dijo el joven, terminando abruptamente cuando comenzó a toser y quejarse de un fuerte dolor en el pecho.
El rubio se dio cuenta que la tortura se había pasado de la raya y su corazón le había pasado la cuenta; si bien no estaba muerto, lo estaría dentro de pocos segundos, así que aprovechando esa ventana de tiempo, utilizó sus habilidades curativas para restablecer su condición, casi dejándolo intacto… pero sin quitarle absolutamente ninguna de las medidas de contención que le había puesto al comienzo. Por lo que una vez recuperado, el joven relajó su rostro y pareció calmarse, pero Naruto lo tomó con fuerza de la ropa por la altura del cuello y lo azotó contra el suelo.
"¡Qué desventaja!" Exigió saber Naruto, al tipo cuya vida controlaba completamente, ya que incluso lo salvó sólo para continuar el interrogatorio.
"Jaja… ja… ¡Ahh!" Se reía algo perdido el muchacho quien debido a su experiencia cercana a la muerte, había perdido el hilo de la conversación al comienzo… pero luego recordó la situación y volvió a reírse. "Son muy pocos, no importan sus habilidades… los doblegaremos." Dijo el sujeto para luego continuar con una risa sinsentido.
Naruto decidió que ya había obtenido suficiente de él y dudaba que pudiera sacarle alguna otra cosa de utilidad, así que en vista que no era necesario, activó los sellos explosivos que le había puesto y su cuerpo voló por los aires; obra de los cuatro papeles que había colocado sobre él, entonces acabó dirigiéndose a la zona más cercana al mar… pero luego intentó algo diferente, así que se concentró en una energía en particular… y desapareció en un destello anaranjado.
