CAPÍTULO 10. Regreso… encuentros y desencuentros.

Había pasado poco más de un mes, en todos lados se sabía de la medida de revancha que Kumo había adoptado contra Otto y que seguía ejerciendo hasta la fecha. En la Nube las cosas se desarrollaban con cierta normalidad, ya que sólo los ANBU iban rotando semanalmente su estancia en la barrera, mientras los otros ninjas hacían sus misiones y deberes con normalidad; si bien la seguridad con casi un centenar de ninjas ausentes podía ser un punto válido, una de sus fronteras estaba más que resguardada. El lado que daba al resto del continente era aquel donde pocos metros más adentro estaba el asedio a Otto, mientras que la otra aldea con la que tenían proximidad era Kiri y actualmente eran aliados, por lo que los patrullajes eran bastante simples… en los otros lados sólo había mar y para llegar a Iwa había que atravesar un océano inexpugnable.

Los jinchuuriki habían estado tranquilos, ya que no se habían dado más casos como el de Konoha… todos respetaban su decisión de presionar al feudal del campo de arroz, y no intervinieron de ninguna forma en la medida adoptada.

Una de las cosas que muy pocos sabían, es que el feudal del campo de arroz ya no existía. En su segunda visita a la oficina de Orochimaru le colmó la paciencia al sanin, quien lo eliminó y lo reemplazó con una persona de confianza, quien lo suplía mediante un genjutsu similar a los que utilizaba la misma Tsunade para cambiar su apariencia. De esta forma no era tan fácil de detectar como un simple Henge.

Ese día era el cambio de guardia en la zona principal de la barrera, donde estaban los tres portadores de bestias con cola. Los guardias ya habían llegado, pero en la que Killerbee había asegurado al comienzo, todavía no se iban los guardias que llevaban la semana… así que los del lado de los jóvenes fueron a reemplazarlos por idea del hermano del Raikage, quien les dijo que asumieran esa posición mientras ellos esperaban, cuidando por su propia cuenta hasta que llegue el relevo del otro grupo. Los ANBU no vieron por qué no iban a hacerle caso… las cosas habían estado bastante tranquilas y nada hacía presagiar que eso variase.

Al cabo de unos minutos, Naruto pudo sentir una brisa, por lo que se quedó súbitamente callado en la conversación que sostenía con sus dos amigos… y se acercó a la puerta de la barrera para mirar con más atención.

"¿Pasa algo Naruto?" Preguntó Yugito, acercándose hasta donde estaba mirando el rubio hacia el interior del terreno que debían cercar.

"Parece que sí vamos a necesitar esos ANBU, vienen varios enemigos." Dijo el rubio, alertando de inmediato a Bee, quien se puso de pie y se acercó a la pareja… aunque por sus lentes no podía ver tan lejos como Naruto.

"¿Cuántos son?" Preguntó Bee, intrigado porque no esperaba que Otto tuviera alguna especie de escuadrón especial… pero si el rubio estaba preocupado, debía ser por algo.

"Cuento veinticuatro." Dijo Naruto quien los miraba con atención. "Pero hay algo que se me hace extraño… sus almas son sumamente débiles; pero mi instinto me dice que de débiles no tienen nada." Agregó el rubio, al estar mirando a los tipos que se acercaban marchando hacia el sitio donde se encontraban.

"¿Son… son negros?" Preguntó Yugito, sorprendida al darse cuenta con su visión felina, que los atacantes que se aproximaban eran de piel morena.

"Deben ser como esos tipos a los que enfrentamos antes en los galpones… tengan cuidado." Dijo Naruto a sus compañeros, quienes ya se estaban poniendo en guardia.

Los tipos estaban como a cien metros, venían marchando de forma ordenada y tranquila, pero los jinchuurikis se sorprendieron cuando en ese punto, desaparecieron y pudieron verlos saltando hacia ellos. Tuvieron que ponerse a cubierto rápidamente, puesto que estaban bajo un ataque bastante organizado, los tipos se separaron para luchar contra los tres ninjas, separándolos por medio de rápidos ataques de fuego… que al menos en el caso de Yugito y Bee, les hicieron retroceder para esquivarlos, mientras que Naruto no le dio mayor importancia y los recibió directamente.

Bee sacó rápidamente sus espadas y atacó a los ocho tipos que le estaban rodeando con ellas, utilizando de momento dos cuchillas solamente, se sorprendió cuando los otros sujetos rápidamente sacaron espadas de un metal negro, aunque no le dio mucha importancia ya que añadió su chakra al arma para hacerla imparable, arremetió contra ellos con sus potentes movimientos que gozaban de gran fuerza y poder de penetración… mas los adversarios parecían no verse tan impactados ya que interpusieron sus armas deteniendo las de Bee sin mayor dificultad; el de la Nube sí que no se esperaba eso, prestó más atención a sus rivales y pudo identificar el mismo efecto en sus armas, había chakra con recomposición elemental, mientras que sus ojos eran rojos, quedando totalmente descolocado al ver la razón.

"¡Sharingan!" Comentó alarmado Bee al notar los ojos que tenían estos sujetos.

Uno de ellos rápidamente intentó apuñalar a Killerbee, pero el jinchuuriki fue lo suficientemente ágil como para salir de ahí a tiempo. Tras pedir la ayuda de su compañero, volvió a la carga con seis colas de chakra y una leve capa protectora, pudiendo ahora luchar contra sus rivales a tono con su velocidad; sin embargo, la conjunción de su superioridad numérica, con el ser portadores del Sharingan… les hacía un excelente equipo, dificultando muchísimo el herir a alguno.

Yugito estaba sorprendida por decirlo de alguna forma, su velocidad había sido neutralizada sin el más mínimo esfuerzo, intentó atacar a uno de los enemigos con uno de sus rápidos puñetazos perforadores eléctricos; sin embargo, uno lo bloqueó con la espada y no parecía costarle demasiado, a otro intentó darle una patada descendente tipo martillo para demolerlo, ya que sus extremidades caían pesadamente por obra del chakra tipo tierra, más el sujeto oscuro lo recibió con una mano y le dio una mirada… revelándole a la rubia, la razón por la cual su velocidad no servía…

Todos estos individuos poseían el Sharingan o pupila giratoria que tanta fama le daba al clan Uchiha, volviéndolos unos rivales insospechadamente difíciles de enfrentar, optó por recurrir al poder de su bijuu y liberó por completo al gato oscuro de dos colas que se hallaba atrapado en su interior.

Naruto por otro lado estaba un poco más tranquilo, su escudo le estaba sirviendo para evitar todas las arremetidas de las espadas. Las bolas de fuego u otros ataques ígneos, eran dejados pasar ya que no le significaban ningún riesgo en absoluto; pero sus cadenas tampoco lograban atrapar a sus enemigos… éstos eran demasiado rápidos y él era muy lento como para pelear directamente con ellos.

Intentó reunir chakra del Kyubi, pero no era tan rápido como los otros y tuvo que dejarlo para dar un salto, debido a que uno de los sujetos le hizo un jutsu de tierra, que lo obligó a moverse de su sitio para ponerse a cubierto. En realidad no sabía si su barrera le cubría por debajo… y no sería muy buena idea ponerlo a prueba ahora ya que podría resultarle mal. Él sabía que era más poderoso que esos individuos, pero esos tipos eran hábiles y podían provocarle bastante daño.

Intentó hacer un jutsu él mismo, pero rápidamente uno de los enemigos intentó atacarle por un costado con la espada, obligándolo a dejar las posiciones de manos para poder levantar el escudo… el que dependía de que levantara alguna de sus manos; los enemigos intentaron aprovechar uno de sus momentos de distracción, en su lugar, fueron todos detenidos por la barrera invisible aún para sus poderosos ojos.

Siendo el que se encontraba más cerca de la puerta, alrededor de trescientos metros de ésta; mientras que los demás estaban luchando al menos un kilómetro más adentro… pudo ser el primero en ver llegar a los ANBU, que se suponía iban a apostarse en esa franja de la barrera y al verlo combatiendo, éstos quisieron sumarse al rubio quien rápidamente les ordenó que se alejaran. En el intertanto, dos de los usuarios del Sharingan se le escaparon a Naruto, colándose entre los ANBU quienes aún siendo ninjas de élite… nada pudieron hacer contra dos hábiles portadores del ojo Uchiha quienes cortaron a algunos, mientras quemaban a otros; hasta que luego de algunos segundos fueron reducidos, principalmente en base a números.

Por más increíble que parezca, un pelotón de 32 ninjas, perdió nueve por obra de sólo dos enemigos… los cuales resultaron ser muy rápidos y hábiles en el combate cuerpo a cuerpo. Naruto comenzó a separar a los ANBU y los enemigos mediante sus cadenas, siempre estando atento de los tipos para que no le sorprendan con la guardia baja… nunca había enfrentado ninjas tan rápidos y que lo presionen tanto. Se dio cuenta que esa podía ser su mayor debilidad, la cual él nunca podría explotar, pero la persona adecuada sí.

El rubio maldijo por la situación en que se encontraba, siendo la razón, que no veía otra solución a sus problemas. Lamentó bastante tener que llegar a ese punto, concentró su energía y de pronto se sintió una poderosa y sublime presencia, los ojos del rubio se pusieron dorados, mientras aparecía una figura de alguien similar a él; pero con mucho dorado y muy brillante, que en su mano derecha portaba una espada de fuego… el espíritu Shamash. Naruto no tuvo que darle órdenes, simplemente le dio una mirada y bastó para que éste arremetiera contra los enemigos, reduciéndolos a cenizas con su cuchilla ígnea y desapareciendo rápidamente.

Los ANBU no pudieron ver claramente el ataque de Naruto, pero sí se dieron cuenta cómo un gran problema, que incluso él mismo estaba teniendo dificultades para controlar… fue reducido a nada en cosa de segundos gracias a ese gran poder. Lo que ellos no sabían era que ese era el principal poder de Naruto como Doménico, la personificación de Shamash que no era otra cosa que liberar completamente al espíritu en esta dimensión, permitiéndole ser visible y tangible. Como no era chakra en sí, sino que sólo la energía espiritual, el Sharingan podía ver lo mismo que una persona normal… pero no era capaz de predecir los movimientos.

Yugito se encontraba en algunos apuros… por más que había liberado al Nibi, seguía sin poder acabar a sus enemigos. Había eliminado a uno producto de la sorpresa de su aumento de poder, pero al notar la baja, los demás se pusieron alerta y seguían cubriéndose entre ellos… haciéndole imposible a ella el poder eliminarlos con sus zarpazos, ya que esas malditas espadas negras bloqueaban los ataques, sin importar cuán rápido o fuerte atacara.

Bee parecía estar llevándolo mejor, pero porque estaba utilizando todo el poder que tenía con seis colas, cubriéndose con un denso chakra púrpura y una especie de esqueleto que apareció sobre sus hombros… forma en la cual su poder era exorbitante, así que ni siquiera estos Uchiha podían detener el avance de sus espadas, sencillamente la fuerza que les confería era demasiada y sucumbieron a sus Lariat… agotándolo bastante sí.

Yugito sentía que había consumido, al menos la mitad de la energía del Nibi en la lucha, que ya llevaba casi una hora y media… pero que no avanzaba en su favor como debería. Se comenzó a desesperar y lanzar ataques descuidados, así que producto de su pérdida de control; recibió una estocada que logró alcanzar con la punta de la espada en su hombro verdadero, por debajo de todo el manto de chakra negro y le hizo retroceder rápidamente y ponerse a pensar.

Flash Back.

"¿Qué era eso que me decías sobre continuar mi entrenamiento con el Nibi, Naruto-kun?" Preguntó Yugito, mientras ambos estaban tomando un helado en un parque, que estaba ubicado cerca del departamento de Yugito.

"Cada bijuu se supone que tiene ciertas habilidades especiales… no sé cuáles serán las del Nibi, pero el Kyubi me permite usar fuego sin hacer sellos; aunque necesito estar utilizando su chakra para poder utilizar esta habilidad." Explicó el rubio dándole una demostración, rodeó su mano de chakra rojo… aunque en pequeña cantidad para no liberar un instinto asesino que intimide a todo el barrio. Sin hacer ni decir nada más, una columna de fuego salió de su mano, adoptó una forma como de flor y luego desapareció en el aire.

"¿Cómo es que tu ropa no se daña…? Es decir, sé que eres invulnerable al fuego, pero tu ropa…" Preguntó ella, curiosa por ver cómo Naruto siempre parecía estar intacto, sin importar el esfuerzo o la técnica que hiciera.

"Es porque tiene sellos, mira." Dijo Naruto, mientras sonriendo le mostraba el interior de sus mangas, o el reverso de la parte final de su capucha; permitiéndole a ella ver que al final, el borde estaba lleno de pequeños caracteres dispuestos casi ornamentalmente, pero cuyo propósito distaba mucho del mero sentido estético.

Fin Flash Back.

'La verdad es que sólo lo usé una vez y fue un fiasco… espero que ahora me sirva.' Pensó Yugito, recordando una de las cosas que, el Nibi le había hecho una vez en su cámara mental. "¡Tomen!… ¡Ahhhh!" Gritó ella a los enemigos, aún en este estado Nibi; produciendo una especie de pulso oscuro que atravesó a todos los enemigos, causándoles una extraña sensación. De pronto quedaron en sus lugares, con una expresión de aflicción y poniéndose la mano entre el pecho y el cuello… como si algo les molestara profundamente, situación que Yugito aprovechó para deshacer su transformación y mediante su técnica bi-elemental, acercarse a ellos para apuñalarlos de muerte en apenas un parpadeo.

Al final se aseguró que estuvieran todos muertos y se dejó caer pesadamente al suelo, había quedado agotada y esperaba no tener que volver a luchar tan pronto, o no soportaría el ritmo.

Naruto le dijo a los ANBU, que el más rápido alertara al Raikage de la situación ocurrida cuanto antes; por lo que, los enmascarados se miraron entre sí y rápidamente uno de ellos salió hacia la villa, mientras él les dijo que se quedaran a vigilar la puerta, puesto que quería ir a ver cómo estaba Yugito.

El rubio comenzó a adentrarse en el sitio del país del campo de arroz, cuando encontró a su novia poco más de un kilómetro hacia el noreste de su posición. La vio sentada en el suelo, visiblemente agotada, pero al menos en apariencia no lucía herida. Se apuró para alcanzarla y al preguntarle cómo estaba, ella confirmó que se encontraba bien pero que había tenido un combate difícil, el rubio rió y le dijo que a él le había ocurrido lo mismo; pero que fue difícil porque para acabarlo no tuvo que pelear él mismo, ella entendió el mensaje y sonrió. Naruto se agachó por lo que al final la tomó al estilo nupcial y la cargó hacia la puerta donde estaban apostados los ANBU.

Bee llegó sólo unos momentos antes que los rubios, le preguntó a Yugito si estaba bien y ella dijo que sólo se encontraba agotada… cosa que tanto ella como Bee compartían, ya que Naruto no estaba tan cansado; se encontraba más frustrado de haber tenido que utilizar su personificación en alguien que no fuese un Doménico… definitivamente necesitaba volver pronto a Konoha.

..

Otra sorpresa tuvo Bee y compañía, cuando al día siguiente fue el mismo Raikage que apareció ahí con medio cuerpo ANBU. El jinchuuriki le preguntó a su hermano qué hacía ahí y éste le dijo que iban a tomar la ciudad ellos mismos; puesto que la medida de presión no estaba resultando, el experto espadachín le dijo que le iba a ayudar, pero el Kage de la Nube habló fuerte y claro… los tres se quedarían ahí reponiendo energías y resguardando tanto la barrera, como el paso hacia el país del relámpago… el cual sólo estaba vigilado por un tercio del ANBU que había en total, debido a que los demás estaban ahí con él, o bien realizando otras misiones de importancia para la villa.

El Raikage iba con su vestimenta de batalla, se despidió de los jinchuurikis y arremetió con sus otros ninjas hacia lo que era la aldea del sonido. El grito de batalla fue claramente oído por los que se habían quedado apostados en ese lugar, viendo al ejército incursor de la Nube adentrarse en los territorios de Orochimaru.

El Raikage sabía que la clave de su éxito era la velocidad, los ninjas de Otto estaban hace más de un mes con un suministro limitado de recursos de todo tipo… y eso debía tenerlos fuera de sus mejores condiciones, tanto físicas como morales; así que, si actuaba con velocidad y precisión, podría doblegarlos rápidamente. Sin dejar el grito de batalla se aproximaron raudamente los casi seiscientos hombres hasta la aldea de Otto, que se vio levemente perturbada por el ruido que poco a poco se hacía más entendible e incluso cercano. Muchos acudieron a la oficina de su Ottokage para preguntarle qué hacer… sorprendiéndose con lo que encontraron…

O más bien con lo que no encontraron, en toda la aldea no había ni rastro de la presencia de ninguno de los dos sanin desertores de la hoja, o de los renombrados cinco del sonido, quienes eran prácticamente la élite entre los ninjas de la aldea.

Cuando el Raikage y los ANBU a su cargo entraron, rápidamente eliminaron a los guardias de las entradas, ya que entraron simultáneamente desde dos sectores. Con el Raikage rompiendo el muro como a modo de señal o envión anímico a sus hombres, los de Otto fueron tomados por sorpresa y sin poder oponer mayor reacción, quedaron rodeados en cosa de segundos.

El hermano de Bee habló fuerte y les exigió que llamen a Orochimaru, pero fue entonces cuando un jounin de ahí reunió el valor para hablarle… y le explicó la situación que ellos sólo habían descubierto hace algunos minutos. Así que tras meditarlo un poco, el hombre de la Nube llegó a la conclusión que uniría ese sector a su propio país; por lo que, en voz alta preguntó quién seguía siendo leal a Orochimaru, pese a su traición… y que en resumidas cuentas se oponía a él y su reinado, unos pocos hombres que fueron lo suficientemente valientes o estúpidos, levantaron las manos y los ANBU les quitaron la vida ahí mismo, dando una potente señal a los demás.

Entonces el Raikage se ubicó en el sector más alto y se puso a pregonar las noticias, informándole a los demás que quien quisiera irse era libre de hacerlo; pero los que se quedaran, serían añadidos a las filas de la Nube y serían tratados con todo el rigor que él exigía en sus ninjas, mientras que los civiles pasarían a formar parte del país del relámpago… con todos los derechos y deberes que eso traía. La gente escuchaba atenta, pensando aún que el sanin que les ofreció estabilidad y aceptación podía regresar a rescatarlos…

Lo que nadie imaginaba es que Orochimaru y sus hombres de importancia, estaban actualmente en el país de la tierra, ya que al maestro de las serpientes poco le importó el destino de su gente. Lo que a él le quitaba el sueño eran sólo sus ambiciones y sus propios objetivos, así que cuando mandó esos sujetos de prueba, a luchar contra los vigilantes del principal muro de la barrera… ellos escaparon por el mismo sitio en donde habían atacado la primera vez, cubriendo su presencia con un genjutsu; hasta que pudieron deshacerse de todos los ANBU de forma casi instantánea, y finalmente huir por la puerta sin hacer el más mínimo alboroto.

El sanin estaba buscando a Sasuke, el donador de ADN para hacer esos clones que habían enfrentado los jinchuurikis, que resultaron ser la más reciente creación de Tsunade y Orochimaru. El inescrupuloso sanin que desertó primero de la aldea, encontró muy útiles los conocimientos sobre el cuerpo humano y su desarrollo, con los que contribuyó Tsunade; puesto que son sus propios genes y los del Uchiha, podía hacer clones que tenían parte Uchiha, parte Senju… y gracias a una genialidad de la rubia sus cuerpos envejecían mucho más rápido, lo cual al comienzo Orochimaru pensó que sería un error, pero ella misma se lo explicó… un mes para el resto de las personas, en los cuerpos de los clones transcurría como un año, por lo que en poco menos de dos años, ya tenía ninjas listos y muy hábiles; siendo que con su Sharingan podían aprender taijutsu y ninjutsu sumamente rápido… y si le sumaba el efecto del sello maldito, los podía tener absolutamente bajo control. Además que gracias a las modificaciones que sugirió Tsunade, ahora prácticamente nadie moría al recibir la marca maldita, así que se le había hecho mucho más fácil la tarea de producir subordinados leales y competentes.

Actualmente estaban buscando a Sasuke, mientras se ocultaban en uno de los refugios que su clan había construido en el período de la segunda guerra ninja. Sabían que Sasuke tenía la sospecha que Itachi se ocultaba en alguno de ellos, ya había revisado en el país del relámpago y el del fuego, por lo que ahora estaba buscando en Iwa.

Chass y Ryon lo acompañaban, debían hacerlo; puesto que, él los había ayudado con la condición que le cubran las espaldas a su próximo cuerpo… el sanin básicamente había llegado al acuerdo con Sasuke, que éste tenía carta libre para perseguir y asesinar a su hermano… pero una vez que lo hiciera, o que pasaran seis años, debía entregarle su cuerpo. Según sus cálculos, en esa edad estaría al tope de su condición y el moreno había aceptado diciéndole que consumaría su venganza antes de eso… luego no le importaría lo que ocurra con su vida.

Tsunade por su parte, vivía en su mundo de fantasía. Un mundo en el cual Dan y Nawaki la acompañaban… o al menos unas versiones resucitadas de éstos, que al comienzo no lucían muy bien; pero que gracias a su propia habilidad médica, pudo hacer que parecieran como lo fueron en vida. Ella en lo más profundo de su ser sabía que eso era una mentira, pero quería hacer como si fuese realidad, la realidad que ella había escogido vivir… y el último que se atrevió a hacer un comentario sobre su novio zombi, como lo llamó un tipo engreído del clan Fuuma en Otto; murió ahogado con su propia sangre, cuando Tsunade le golpeó con un solo dedo en las costillas… causándole múltiples fracturas, prohibiéndole a todo mundo el que le preste ayuda para su recuperación.

De ahí en adelante, todos ignoraron voluntariamente la apariencia o estado de zombi y los trataron como personas normales, mientras estuviesen en presencia de ellos o de Tsunade… sin embargo, a sus espaldas se comentaba mucho sobre la loca de los zombis.

Sus días se los pasaba paseando con sus seres queridos, contemplando el atardecer o haciendo cualquiera de las cosas que dejó de hacer producto de su muerte… de vez en cuando Orochimaru le molestaba con algo y tenía que ayudarle; pero al menos en su mundo de fantasía, ella era feliz así.

Sasuke estaba molesto porque nuevamente había fallado al encontrar a su hermano, estaba harto de no tener ninguna pista de él. Desde hacía tiempo las cosas se habían complicado con la separación de Akatsuki, era menos visible o notorio cuando transitaba en solitario y si no andaba con el característico uniforme, ya que con una capucha corriente pasaba por un viajero cualquiera.

Debido a que alguien estaba asediando Otto, no se había podido comunicar con Orochimaru por si a él le había llegado alguna información acerca de Itachi. Solo por esto debía soportar a sus cuasi guardaespaldas, a quienes podía vencer con facilidad… o al menos eso es lo que pensaba; pero cualquiera creería eso al ver las condiciones en que el rubio a sueldo de Konoha los había dejado.

Un par de horas después, el Raikage volvió a la zona principal de la barrera y con muchas novedades. Partiendo por el hecho que Orochimaru y compañía se habían escapado por la zona oeste, acabando a todos los ANBU apostados en ese sector. Claramente habían subestimado las artimañas de las que era capaz el sanin y pagaron caro su error, con la vida de 32 valiosos ninjas. Además, descubrieron que el sanin había asesinado y suplantado al feudal; por lo que, realmente las tierras no eran de nadie… a menos que alguien las reclame. Hablaría con el feudal del relámpago para que lo haga y así, anexe esa extensión de terreno a su propio país. Con la incorporación de más ninjas a Kumo, primero tendrían trabajo vigilándolos por un período de algunos meses, ya que los tendrían a prueba… pero si se aseguraban de su confiabilidad, capacidad y lealtad, sería una ayuda importante de casi cuatrocientos ninjas en total, engrosando las filas de Kumo, lo que no venía para nada mal.

El Raikage se preocupó cuando se puso a pensar, en los portadores del Sharingan que habían enfrentado y supuso de inmediato, que debían ser clonados. En realidad sólo quedaban dos con vida y sus edades no se condecían con las del enemigo en lo absoluto. Aunque Naruto tenía una tesis más acercada a la realidad, considerando que Sasuke se había unido a Orochimaru hace poco tiempo y de algún modo estos tipos rondaban los veinte años.

Fue entonces cuando el líder de la Nube, quien conocía de lo acontecido con el segundo Hokage hace algún tiempo; le dijo a Naruto que estaba muy satisfecho por todo su trabajo, pero que desde ese momento quedaba en libertad, sellando el trato con un apretón de manos. Yugito de inmediato se entristeció, sabía que eso iba a ocurrir, sabía que podía ser en cualquier momento que terminase la misión actual… pero sea cuando fuese, el golpe iba a ser igual de fuerte. Aún así, la mano que Naruto puso en su hombro la tranquilizó.

"Muchas gracias por la oferta… pero me gustaría ir a Kumo a ver la aldea y despedirme apropiadamente." Dijo Naruto sonriendo, ya que tanto él como el Raikage sabían a qué se refería con eso… solicitud que él aceptó encantado, por lo que al final le encargó a unos ANBU, levantar la barrera y le pidió al resto así como a su hermano, a Yugito y a Naruto, que lo sigan de regreso a la aldea.

...

Al día siguiente estaban todos instalados ya nuevamente en la aldea de la Nube, la gente fue informada de las noticias más generales y veían la operación como una victoria; a fin de cuentas lo fue, puesto que lograron aumentar su dominio territorial y engrosar sus filas, con un contingente nada despreciable… era cierto que iban a necesitar tiempo para incorporarlos cabalmente, pero de momento no había apuro.

Ese día, lo primero que Naruto quería hacer era darse una buena ducha, estaba harto de tener que bañarse en un río; sin embargo, cuando Yugito le sonrió mientras se metía al baño giñándole el ojo, de pronto el baño le pareció interesante por algo más que la sola ducha… así que entre risas y caricias, entró con ella dedicándole el tiempo que no podría ahora en adelante.

Por la tarde había una cena entre el Raikage, los más altos cargos de la villa y algunos otros invitados bastante selectos; entre los que obviamente estaban los ya famosos jinchuurikis así que se tocaron muchos temas. Al final hubo un agradecimiento general a Naruto por toda su contribución, el rubio agradeció la emotiva despedida y pidiendo disculpas se fue sólo con Yugito, para tener algo más de privacidad.

Ambos estaban abrazados en silencio, en una banca que había en el camino de salida de la aldea; ella daba pequeños sollozos, mientras que Naruto la consolaba con tiernas palabras.

"Ya… sabes que volveré." Dijo él, mientras que ella sólo asentía. "Prométeme que entrenarás y te volverás más fuerte hasta mi encuentro." Ella volvió a asentir y a apretar un poco más el abrazo, a modo de respuesta afirmativa. "¿Sabes que te quiero no?" Preguntó Naruto, haciendo que ella termine el abrazo para quedarse viéndole.

"Claro que lo sé, tonto… pero te voy a extrañar." Dijo ella, aún con lágrimas en sus ojos y una voz bastante frágil.

"A veces eso hace bien… además ya tendremos toda una vida para estar juntos cuando todo esto pase." Dijo Naruto, dándole esperanzas de volverse a verse.

"¿Pero… no entiendo, qué es todo esto?" Dijo ella, intentando comprender los planes que el rubio tenía para el futuro y el papel que ella jugaba en todo eso.

"A decir verdad… ni yo lo sé con certeza. Pero siempre he tenido el presentimiento que el destino me tiene preparado algo grande, así que voy a vivir mi vida al límite y sin arrepentimientos." Dijo el rubio, poniéndose de pie y mirando a la rubia que se quedaba triste por su partida. "Recuerda siempre que te quiero." Dijo él, dándole un beso en la frente, para luego dar media vuelta y ponerse a caminar.

"Dime de nuevo por qué no quieres llevarme contigo." Dijo ella intentando aprovechar la última oportunidad que tenía con él, antes de su partida.

"¿Ya lo hemos hablado no?" Dijo Naruto, dando media vuelta para quedarse viéndola. "Como jinchuuriki, cumples un rol importante en la villa; mientras haya peligro, Bee y tú infunden respeto a los enemigos… tu mera presencia trae paz… así que yo no quiero provocar conflictos, ni darte problemas con el Raikage, él es buena persona; sin embargo, es un hombre severo, quien antepondría el bienestar de muchos a la felicidad de una sola persona… así que no tengo duda alguna que hará hasta lo imposible por mantenerte aquí… y yo no quiero que por mi culpa te cataloguen como renegada y pierdas todo por lo que has luchado en tu vida." Dijo el rubio volviendo a retomar su camino, mientras ella se quedaba asimilando las palabras que éste le había repetido.

"¡Te voy a esperar por siempre!" Gritó ella cuando Naruto estaba alejado varios metros de ella, respondiendo simplemente con un gesto con la mano. 'Lo sé… lo sé.' Pensó el rubio mientras se terminaba de despedir.

Naruto emprendió el rumbo con su propia velocidad, no llevaba mayor prisa. Ahora estaba nuevamente por su cuenta, así que no había razón para utilizar el chakra del Kyubi a modo de soporte para aumentar sus capacidades físicas.

Ahora que iba a volver a circular, pensó por unos instantes que podía tratar de buscar la pista de los demás renegados… la mayoría de éstos debía de estar en el mismo continente en que se encontraba él, pero el problema es que no sabía dónde podían estar.

Al cabo de dos días, Naruto se encontró en la ahora bastante resguardada, frontera del país del fuego; donde tuvo su primer control, ya que le preguntaron su identidad y eso. No tuvo problemas ya que estaba dada la orden de permitirle el paso si se le veía, le sorprendió ese cambio ya que era algo que no existía antes, pero que claramente contribuía a la seguridad.

Luego de unas cuatro horas de viaje, consiguió ver las puertas de Konoha; por lo que, apurando un poco más el paso pudo llegar a la aldea sólo un poco después del mediodía. A la entrada el trámite fue fácil ya que tenían órdenes de dejarlo pasar; sin embargo, apenas llegó dio que hablar, bastantes lo recordaban de su visita anterior y además, su llamativo traje naranjo hacía que inevitablemente todas las miradas recayeran en él.

Sin dejar que eso le importe demasiado y agradeciendo que ahora las miradas fueran de curiosidad, los comentarios de sorpresa producto de la novedad de su regreso… en vez de las atrocidades que antes decían producto del zorro; se dirigió hacia el edificio principal, ya que en realidad, la estructura de la aldea al menos visiblemente no había cambiado demasiado.

Al llegar le recibieron con la misma diligencia de antes, hasta que al entrar se sorprendió al ver la oficina del viejo notablemente remodelada y como no decirlo… la mayor diferencia es que ahora habían dos escritorios, pero uno de ellos estaba ocupado solamente, ya que el primer Hokage se encontraba sólo en la oficina.

"Vaya, al fin volviste… ¿Te aburriste de jugar con esa chica?" Preguntó el primer Hokage, en un tono no muy adecuado para saludar a alguien que viene recién llegando.

"No más de lo que tú te aburres de mandar a tu hermano." Respondió el rubio, utilizando el mismo tono ya que al parecer había leído ya a este sujeto. "Por cierto… ¿Cuál es la idea de mandarme a buscar, si cuando vengo me tratas como a un infiltrado." Dijo él, intentando hacerlo hablar para que le dé una explicación de su conducta, algo que le sirva para conocerlo más.

"Porque es cierto que nos eres de utilidad, pero no eres imprescindible. Además, alguien con tus habilidad…" Iba a decir el fundador de la villa de Konoha, justo antes de ser interrumpido por Naruto.

"No importa cuánto me des o cuánto lo pidas, no reviviré a nadie." Dijo Naruto tajante y dejando ese punto claramente establecido desde el comienzo.

"Bien… no era eso a lo que me refería, pero lo tendré en mente. Pasando a otro punto, ¿Volverás bajo las mismas condiciones anteriores?" Preguntó Hashirama Senju a Naruto, extendiéndole un contrato prácticamente igual al otro… con la diferencia que ahora no ponía el tiempo límite de dos años, el rubio lo revisó bien y lo firmó, entregándoselo de vuelta.

"¿Algo de que ocuparme ahora?" Preguntó Naruto, quien no sabía si le tenían algo preparado para su regreso o no.

"De momento no, cuando vuelva mi hermano analizaremos la situación… espero que Jiraiya vuelva pronto, ayudaría bastante a la imagen de la villa el regreso de un ninja como él, especialmente luego de la fuerte adhesión a las filas ninja de los ninjas de Otto a Kumo." Dijo el primero, como planteando al tema de forma hábil, para sacarle algo de información al rubio que acaba de firmar, pero éste no era ningún tonto ni ningún niño ingenuo.

"Sí, se vería bien. La verdad es que no he hablado con él hace tiempo, supongo que en cuanto se entere de mi regreso, él también vendrá." Dijo Naruto, sin hacer ningún comentario sobre la situación de la Nube para acabar saliendo de la oficina… buscando un lugar para comer, ya que se moría de hambre y tenía uno entre ceja y ceja…

-Minutos más tarde en Ichiraku Ramen.

"¡Quiero diez tazones grandes de ramen!" Pidió de forma entusiasta Naruto, apenas llegó al puesto de comida que conoció gracias a Kakashi.

"¡Oh Naruto-san, eran ciertos los rumores de tu regreso!" Comentó Teuchi, el dependiente del local, sorprendido de ver a Naruto de regreso en su puesto.

"¡Vaya y has crecido bastante!" Agregó Ayame al verlo bastante más hombre, más alto y con ese llamativo traje de color naranja que llevaba.

"Veo que aún me recuerdan… jejeje, gracias." Dijo el rubio, algo avergonzado por toda la atención que estaba recibiendo en ese lugar.

Algunos minutos más tarde, Naruto iba saliendo contento y con el estómago lleno decidido a buscar un lugar para quedarse, que no sea el mismo hotel de la ocasión anterior, ya que había causado suficientes molestias ahí la última vez… pero iba tan distraído que no se dio ni cuenta cuando alguien lo jaló.

'Maldición… a veces apesta no ser un ninja.' Pensó Naruto, a modo de respuesta al tirón que sintió producto de su estado tan relajado y distraído en medio de una aldea ninja… pero luego se sorprendió cuando notó los labios de otra persona presionando los suyos; claramente alguien lo estaba besando y afortunadamente era una mujer, ya que olía como tal… así que sólo se dejó querer y abrió los ojos para ver quién había sido la atrevida… sorprendiéndose bastante con el resultado.

Esto no pasó desapercibido, una de las chicas más lindas y codiciadas de la aldea estaba besando a Naruto… alguien que muchos conocían, pero a estas alturas ya era prácticamente un mito; en plena calle, a vista y paciencia de cualquiera que estuviese circulando por ahí en ese momento. Aunque el beso se vio interrumpido un par de minutos más tarde, cuando la misma chica separó su boca de la del chico que le gustaba, para tomar aire e inclinar la cabeza un poco.

"¡Lo siento! Sé que debes tener a tu novia y yo no soy más que un estorbo, pero no pude evitar hacer eso." Dijo Hinata, sorprendiendo aún más a la gente, ya que la mayoría de los hombres de la villa darían un brazo para recibir uno de los besos de la apuesta jovencita, para que éste recién llegado más encima la haga disculparse.

"Vaya… besas muy bien." Dijo Naruto, sin prestarle mucha atención a su disculpa y haciéndola sonrojar. "Hinata…" Añadió Naruto mirando a la chica que estaba frente a él, quien ya no era la misma niñita que él dejó al cuidado de Anko; sino que era ya una mujer bastante atractiva y de generosas proporciones, que traía prendado a más de alguno por la villa. "Estás muy bonita…" Dijo Naruto, haciéndola levantar el rostro por la sorpresa y el mismo cumplido. "Pero si no quieres que me enoje contigo, no vuelvas a mencionar a esa persona nunca más." Dijo Naruto, siempre sonriendo para finalmente dar media vuelta y continuar con su paso.

"¡En serio dijo eso!" Gritó prácticamente Anko, tras escuchar a Hinata contarle de su encuentro con el rubio que le había robado el corazón con su preocupación y consejos. "Seguro algo le pasó y están peleados… ¡tal vez por eso vino!" Dijo ella, entusiasmada por la posibilidad de que Naruto estuviera soltero y dispuesto, como parecía.

Naruto estaba en un barrio residencial, cercano al sector comercial de la aldea; que quedaba de camino a los complejos de los clanes ninja de la villa. Estaba buscando una casa que le habían dicho estaba en arriendo… una casa le pareció mucho más cómodo para asentarse que un departamento, principalmente porque estaba más solo y podía llenar los alrededores con sellos para evitarse problemas.

El rubio era perfectamente capaz de darse cuente de cómo estaban las cosas, con la vuelta al cargo de los dos primeros Hokages… y la posterior muerte del tercero, las cosas se habían puesto mucho más rígidas. Seguramente los poderosos hombre Senju eran más estrictos y severos dado a que se criaron en una época de guerras y constantes conflictos, para ellos una villa es algo eminentemente militar y el resto es prácticamente sólo apoyo; así que una de las primeras cosas que habían hecho, fue disolver por completo el consejo… tanto en su parte civil, como ninja.

Aunque le dieron más autoridad interna a los clanes, quienes tenían potestad sobre sus territorios o sus miembros… a menos que se diera alguna emergencia, en la cual sólo alguno de los Hokage podía mandar por sobre el líder de algún clan; así como también para resolver los problemas de los civiles, designaban ellos una especie de consultores… que eran dos hombres de confianza que decidían qué asuntos eran triviales y qué otros podían ser resueltos por alguno de los líderes de la villa, con tal de hacer que los civiles comiencen a resolver sus problemas por su propia cuenta y no dependan tanto de las autoridades.

Naruto finalmente encontró el lugar que le habían recomendado y se quedó conforme, pagando por adelantado el primer mes para no tener inconvenientes. La verdad es que ahora tenía bastante dinero, con su trabajo anterior y lo que había recibido en Kumo, que podía comprar algo bastante mejor; pero no quería comprar una casa en un sitio que sólo le iba a servir como hogar de forma temporal… por más que haya sufrido y pasado por malas experiencias, Demos seguía siendo su ciudad y algún día regresaría cuando fuese el momento.

Ahora iba nuevamente al mercado, a comprar unas cosas para tener en su casa y no tener que comer afuera todo el tiempo, aunque de pronto su nariz percibió algo y dando gracias a su encuentro con Hinata que le había hecho estar más atento, luego escuchó otra cosa.

"Getsuga" Gritó alguien en la distancia, fastidiando a Naruto por la obviedad del ataque, así que se limitó a levantar la mano; haciendo que este verdadero taladro chocara con un muro invisible, del que sólo se podía advertir un aro dorado delante de la mano del rubio.

"¡Kiba, ya te dijimos que te controlaras!" Gritó Sakura, molesta porque su compañero de equipo los había dejado atrás por un simple capricho.

"¡Qué fue lo que le hiciste a Hinata!" Gritó Kiba exigiendo una explicación, una vez que se dio cuenta que era inútil seguir intentando por la fuerza. El chico castaño estaba molesto ya que siempre había sentido cierta atracción por Hinata, la cual sólo creció cuando su cuerpo se desarrolló y se volvió una especie de fantasía, o trofeo inalcanzable para la mayor parte de la población masculina de la aldea… incluso intentó invitarla a salir un par de veces; pero ella siempre le dejó en claro que su corazón pertenecía a alguien más… y con el tiempo el Inuzuka adoptó una actitud protectora hacia la ex Hyuga.

En la aldea muchos tipos intentaban aproximarse a ella, con intenciones que variaban entre el espectro de la lujuria y el amor; pero ella a todos los rechazaba sin dejar dudas ni espacios para segundas interpretaciones… aunque esto no hacía que dejara de recibir proposiciones. Kiba siempre se dedicaba a espantar a sus intentos de pretendientes, su cariño se había tornado en algo casi fraternal, como quien cuida a una hermana menor… incluso algunas veces teniendo que recurrir a los puños; sin embargo, una vez que estuvo de misión, se encontró con los comentarios que un tipo se había intentado pasar de listo con Hinata, así que igual de alterado y precipitado como había sido con Naruto… corrió hasta la chica para preguntarle lo sucedido y se quedó en blanco, cuando escuchó de su propia boca que un tipo le había tocado el trasero en una tienda y ella lo golpeó y lo envió al hospital.

El chico sorprendido de verla tan bien, tanto física como emocionalmente, fue al hospital a intentar de averiguar más detalles, quedando anonadado cuando le dijeron que Hinata había hecho pedazos al tipo y cuando lo tenía totalmente reducido en el suelo… le hizo un golpe que le provocó la pérdida del brazo, el cual finalmente tuvieron que amputarle… y ella en ningún momento mostró encontrarse sentida o afectada. Claramente estaba en su derecho de castigar al hombre por pervertido y abusivo, pero eso trastocó la imagen de ternura e inocencia que él aún conversaba de su vieja amiga y compañera de equipo… la cual sin notarlo él, había madurado ya.

Finalmente llegó Lee, para ver cómo con un solo dedo, Naruto hacía aparecer su cadena, envolviendo por completo a Kiba y dejándolo como un bulto en el suelo.

"No tengo idea a lo que te refieres… pero la próxima vez que me ataques no seré tan permisivo y responderé tu ataque." Dijo Naruto, mirando a Kiba hacia abajo, puesto que lo tenía atrapado a sus pies.

"¡Sabes claramente que hablo de lo que pasó con Hinata hoy en la mañana!" Gritó Kiba aún dentro de su atadura de cadenas, molesto porque el rubio parecía restarle importancia a algo que para él… de ser cierto sería un gran golpe.

"Pues, a ti no te importa lo que hagamos… ¡Oh! Ya veo, a ti también te gusta… y te las das de su protector para tratar de llamar su atención… qué tierno." Dijo Naruto, en un tono netamente irónico. "Pero el punto de proteger a alguien es que debes ayudarle… y para ella quien puede vencerte con una mano atada a la espalda, tú no eres más que un perro faldero." Dijo Naruto, para terminar con la humillación a Kiba, para finalmente hacer desaparecer las cadenas y pasar caminando a través de sus compañeros sin ni siquiera mirarlos.

'Maldición… Kiba.' Pensó Sakura al ver la reacción de su compañero, quien era demasiado orgulloso para su propio bien.

'Sabía que reaccionarías así.' Pensó Naruto con una sonrisa de confianza, mientras tenía ya formado un rasengan en su mano derecha.

El rubio dio un medio giro para ver que Kiba se había lanzado sobre él, sin ningún tipo de jutsu a diferencia de su intento anterior… simplemente se tiró como se tiraría alguien desesperado tratando de golpearle. El rubio consideró que un rasengan era una respuesta desproporcionada, por lo que rápidamente los deshizo y esquivando el puño de Kiba, le golpeó con el propio en pleno abdomen, deteniendo su avance en el aire y dejándolo caer al suelo.

Cuando se dio cuenta, Sakura lo estaba mirando atentamente, ella notó que había detenido su ataque para finalmente darle sólo un puñetazo a su compañero; cosa que le dejó un poco intrigada, ya que al menos su opinión personal del rubio… es que era alguien arrogante y que no le importaba nadie a quien considerara inferior, esto no la dejaba entender por qué no había completado su ataque, aunque de todos modos lo agradecía.

"Llévenselo antes que se siga lastimando." Le dijo el rubio a la chica de cabello rosa, para luego marcharse a lo que iba a hacer desde un comienzo, sin darles mayor importancia a los jóvenes.

"¿Te importa si me siento?" Preguntó Sakura a Naruto, quien ya habiendo hecho todo los preparativos que necesitaba hacer en la casa que había alquilado, estaba descansando un momento sentado en un parque.

"No" Dijo él, en su usual tono sin prestarle mucha atención, aunque en realidad la vio por el rabillo del ojo haciéndose una estimación bastante buena de lo que pretendía.

"Sé que eres muy listo y no tiene sentido ocultarlo, así que seré directa ¿Por qué retiraste tu ataque hacia Kiba?" Preguntó ella de golpe, intentando responder su curiosidad de forma rápida.

"Porque no ganaba nada hiriéndolo tanto… pensé que iba a volver a usar ese jutsu que parece un taladro… y por eso había formado un rasengan; sin embargo, cuando lo vi lanzarse sobre mí, con las manos limpias por decirlo de alguna manera, me pareció desproporcionado atacarlo con un jutsu tan fuerte." Respondió Naruto sinceramente, aunque sin abandonar su actitud, cosa que le molestaba un poco a Sakura, quien estaba acostumbrada a que le prestaran un poco más de atención.

Sakura estaba francamente admirada por Naruto, no en un sentido romántico ni nada cercano. Simplemente él parecía una persona fuera de serie, siendo muy joven ya que sólo era casi tres años mayor que ellos, lucía siempre muy confiado y calmado; sus razonamientos iban mucho más adelante que los suyos incluso y eso que se suponía ella era una de las listas… pero por más inteligente que fuese, carecía del grado de inteligencia emocional y la experiencia como para pensar como él… mientras más intentaba entenderlo, más interrogantes surgían, envolviéndolo en un aire de misterio que resultaba extrañamente atrayente. De haber seguido comportándose como una fan obsesionada e idiota, seguramente habría caído prendada por él, pero paradójicamente fue su mismo comentario o sugerencia… aquella vez hace algunos años, lo que le hizo cambiar y comenzar a valorarse más ella misma, así como el preocuparse por su correcta formación como ninja.

"Has crecido bastante… y luces mucho más madura que antes, me alegro por tu progreso." Dijo Naruto, en un tono tan impersonal que pareciera que estaba comentando el clima.

"Gracias… supongo." Dijo Sakura algo avergonzada por lo inesperado del comentario.

"Discúlpame, pero creo que es conveniente que me vaya a descansar ya que mañana tendré un día agitado, hasta pronto Sakura." Dijo Naruto, haciendo un gesto con la mano al pasar delante de la peli rosa.

El rubio se fue a su casa y se metió a la cama, durante su último enfrentamiento se había dado cuenta que su principal debilidad era su falta de velocidad… lo que enfrentando a un ninja le podría traer problemas; por lo que, debía intentar corregirlo. El problema es que eso no era algo tan fácil como para dominar de un día para otro, a algunos incluso les tomaba años de trabajo tener una buena velocidad y condición física para luchar contra un enemigo, como los que él esperaba enfrentar en el futuro.

"¿Qué vamos a hacer con él?" Preguntó el Segundo a su hermano, en una de las usuales reuniones que tenían en su mansión al terminar el día… en las cuales discutían sobre las posibilidades y las distintas opciones o amenazas que podían ver.

"Realmente no lo sé… parece tener cierto interés en esa chica Hyuga, pero tiene novia en Kumo… y realmente no tenemos idea de lo que ocurrió en su lugar de residencia." Respondió Hashirama Senju, intrigado en lo que harían con relación a Naruto. "Creo que sería buena idea esperar al regreso de Jiraiya y enviarlos por Orochimaru y sus secuaces." Comentó el hombre que forjó la mayor parte de la villa, gracias a su habilidad especial que le había vuelto tan famoso.

"Sabes que de hacer eso, tendremos que ir contra nuestra sobrina nieta, Tsunade." Dijo el Segundo para que su hermano considere bien ese punto.

"Lo tengo claro, pero por más que tenga sangre y genes Senju, no podemos dejarla libre por ahí; ya que, cualquier aliado de Orochimaru es nuestro potencial enemigo." Dijo más enérgico el Primero, con una especie de voz de mando, a la que su hermano ya estaba acostumbrado.

"Es lamentable cómo las cosas se han ido flexibilizando al punto que estamos pagando nuestros propios errores… sinceramente no creí que Sarutobi fuese a ser tan permisivo." Agregó el Segundo Hokage, quien siempre fue más cercano al que dejarían como su sucesor… ya que era el encargado directo de la supervisión de éste y sus compañeros de equipo.

"Nuestra época y la de él han sido diferentes. Lo mismo nos ocurre hoy; pero eso no significa que haya estado mal… él pensó que hacía lo mejor y debo decir que me sorprende, que haya durado lo suficiente como para morir de viejo." Dijo el mayor de los hermanos acerca de su discípulo, quien prácticamente había establecido alguna marca en cuanto a longevidad, puesto que casos de ninjas que lleguen a su edad, eran muy pocos.

"Nos estamos desviando del tema… ¿Esperaremos a Jiraiya para enviarlo con Naruto?" Preguntó el Nidaime, intentando retomar el curso productivo de la conversación.

"Sí, pero para eso debemos intentar averiguar su localización lo más precisamente posible." Respondió el otro.

"Está bien, reuniré a algunos ninjas e iré yo mismo… después de todo, nunca me ha gustado mucho estar encerrado en una oficina." Dijo Tobirama Senju a modo de sentencia, mientras se ponía de pie y se marchaba de ahí.

Al día siguiente Naruto se levantó, se arregló y salió hacia los campos de entrenamiento; suponía que de necesitarlo lo mandarían a llamar, así que podía hacer sus cosas tranquilamente.

Cuando llegó a un lugar desocupado, se puso a recordar lo que había estado meditando la noche anterior; usualmente él decía que no necesitaba más velocidad puesto que la adquiría cuando utilizaba el poder del Kyubi, pero para esto requería un par de segundos, que muchas veces sus rivales no estaban dispuestos a darle; así que, la mejor forma de mejorar tanto su velocidad como sus otras capacidades físicas, era aprendiendo a sacar más rápidamente el chakra del Kyubi.

El rubio estaba en el centro del campo de entrenamiento, con un reloj cronómetro en su mano derecha; de pronto se ponía a liberar energía roja en torno a su cuerpo y luego se detenía, para cualquier observador externo, daría la impresión que Naruto no estaba haciendo casi nada.

Por otro lado, Naruto al cabo de tres horas, estaba francamente exhausto, puesto que cada vez que disipaba el chakra del Kyubi, tenía que recurrir a su propio chakra para presionar el del zorro de vuelta al sello… lo cual no era una tarea muy sencilla, sin importar la práctica que tenía en ello.

Por lo que logrando unos mínimos, pero válidos resultados, a eso de la una de la tarde Naruto decidió que iría a almorzar afuera. Tras volver a su casa para cambiarse de ropa y bañarse, salió y volvió nuevamente a la zona comercial… donde su primer destino de elección fue Ichiraku Ramen. Llegó al local y pidió un par de tazones grandes de los que le gustaban, estaba bastante entusiasmado con su comida cuando sintió unas voces conocidas a su espalda.

"Te dije que lo encontraríamos aquí." Dijo una persona que él reconocía, pero hacía tiempo no veía.

Naruto dio media vuelta sobre su silla, para fijarse quién era la mujer que le había hablado y resultó ser Anko, quien le miraba sonriente mientras Hinata mirándolo de forma similar estaba a su lado. Ambas se sorprendieron cuando Naruto le dio un abrazo a la chica de cabello morado, diciéndole que la había extrañado bastante, luego saludó a Hinata con un beso en la mejilla, cosa para la cual tuvo que ponerse de pie y soltar su comida por un momento.

'Es increíble.' Pensó Sakura, quien desde la distancia veía lo que hacía Naruto, ella no lo estaba siguiendo ni nada por el estilo, pero justo iba pasando cerca del parque del día anterior, debido a unas tareas que le habían encomendado y de pronto vio a Naruto comiendo y conversando de forma bastante amena con Anko y Hinata. Las miraba, bromeaba con ellas y les dedicaba su atención. 'Totalmente diferente a cómo se comporta con nosotros.' Pensó nuevamente al comparar el comportamiento del rubio con ella, al que estaba demostrando en estos momentos.

En el local, Naruto se estaba riendo debido a que Hinata le estaba comentando lo que le había hecho, al último imbécil que había tratado de aproximarse a ella. Debido al beso que ella le dio a Naruto en plena calle el día anterior, al parecer algunos habían malinterpretado el evento y pensaron que la princesa Hyuga como le apodaban; pese a no formar más parte de ese clan, estaba bajando sus defensas y buscando alguna pareja, cosa que los envalentonó y les llevó a hacer estupideces que terminaron pagando caro.

"Ayer me topé con tu amigo Kiba… sí que es alguien bastante simple." Comentó Naruto, en medio de ese ambiente divertido.

"¡No me digas que te hizo algo!... ¿Te lastimó?" Preguntó preocupada la chica de ojos aperlados, por la noticia de la francamente molesta tendencia de Kiba, por hacerse el machito y defenderla, como si ella fuese de su propiedad o algo por el estilo.

"Jajaja… qué va, alguien como él no me puede hacer daño." Dijo Naruto, riendo y golpeándose el pecho… y la verdad es que aunque Kiba fuese alguien talentoso y prometedor, sus habilidades aún teniendo el potencial para ser un rival de cuidado para Naruto, principalmente por la velocidad del Inuzuka; uno de los mayores puntos débiles de Naruto, el chico era muy fácil de leer y era como si pudiese predecir sus movimientos desde el primer momento en que lo veía.

Naruto no era tonto ni ingenuo, esa etapa de su vida ya había pasado… si bien la comida y la conversación habían estado muy amenas, él era capaz de notar que el interés del par de mujeres que se había acercado a él, era uno un poco distinto… y la verdad es que no podía culparlas por su curiosidad; así que le dio las gracias a los dueños del local por la atención, pagó lo consumido por los tres y les dijo que si querían conversar con él, le indicaran un sitio más privado para hacerlo. Ellas al comienzo se miraron entre sí, como si estuvieran planeando alguna travesura y hubiesen sido atrapadas, pero al notar que Naruto no lucía molesto ni nada cercano a eso, creyeron que tal vez el sí quería hablar sinceramente con ellas.

El destino elegido fue el techo de la casa de Anko, la zona donde vivía la jounin del cabello púrpura era una bastante tranquila y quitada de ruido… donde residían bastantes ninjas, pero como era común en la mayoría de los jounin, solían venir sólo a dormir de vez en cuando ya que se pasaban la mayor parte del tiempo entre misiones; a diferencia de ella, quien como tenía un puesto en el escuadrón de interrogación y recolección de información de la aldea, rara vez salía… a excepción de esa larga misión que tuvo hace un tiempo; sin embargo, eso fue algo tremendamente excepcional y no venía al caso recordarlo.

"[…] Y eso fue lo que pasó con mi novia." Acabó de narrar Naruto la historia de lo ocurrido con Lilibeth y su trágica desilusión amorosa, la cual hasta el día de hoy le penaba y provocaba gran rencor hacia ambos responsables.

Un tenso silencio siguió a la confesión de Naruto sobre su desdicha amorosa, que le hizo intentar imaginarse cuál sería la reacción de ellas quienes parecían preocuparse bastante por él… hasta que de pronto sintió un movimiento y se dio cuenta que ahí tenía su respuesta. Ellos estaban tendidos de espaldas sobre el techo de la casa de Anko, con Naruto en medio de las dos chicas; por lo que, de pronto el rubio pudo ver que Hinata estaba sobre él, en una sugerente pose con sus piernas alrededor de la cintura de Naruto, mirándole directa y decididamente a los ojos.

"¡Naruto-kun has sufrido mucho, pero déjame decirte que te amo!" Dijo Hinata bastante rápido y un poco más fuerte de lo necesario, haciendo que al rubio le cueste entenderle un poco, aunque al final pudo hacerlo. "Sé que debes estar dolido todavía, pero por favor dame la oportunidad de ser tu novia y hacer que me quieras… sé que si me lo permites, podremos hacerlo… te prometo nunca hacer nada para lastimarte." Agregó Hinata, como compromiso tras haber revelado sus notorios sentimientos hacia el rubio proveniente del continente antiguo.

El rubio escuchó todo esto un poco sorprendido, se daba cuenta que Hinata estaba interesado en él; pero no pensó que ella sería así de directa o de desinteresada, ya que la mayoría de las personas, no le proponían al otro una relación cuando sabían que no eran correspondidos desde el comienzo… pero aún así ella lo estaba haciendo; por egoísmo, deseos de ayudarle… amor verdadero, quién sabe… pero lo que importaba es que lo estaba haciendo.

"Está bien… quiero estar contigo." Dijo Naruto sonriéndole a Hinata, en un gesto que llenó de alegría el corazón de Hinata haciendo que éste acercara su rostro al suyo, para darle un beso aún más intenso que el que se habían dado el día anterior a vista y paciencia de todo el mundo…

Sin hacer nada por interrumpir, Anko miraba la escena en primera fila; estaba arrodillada sobre el techo a escasos centímetros de Naruto, sus manos estaban tan cerca que con sólo extender un dedo podría tocar la de él, pero algo que le provocaba mucho dolor le impedía acercarse más… estaban tan cerca, y a la vez tan lejos… incluso cuando rompió su beso con Hinata, él le dedicó una mirada, que ella respondió de una forma lastimera, cosa que Naruto no supo a qué atribuir ya que lo que vio en sus ojos era un… 'Lo siento… pero no puedo.'