CAPITULO 11. Movidas Aventuras.

Naruto ya llevaba una semana de novio con Hinata, eran una de las parejas más bulladas en toda la aldea; puesto que, el rubio a dondequiera que iba llamaba la atención y Hinata, qué decirlo… con su infartante figura, era el sueño de todos los hombres solteros de la villa; así que mucho se comentaba de ellos, aunque a éstos no les importara en lo más mínimo expresarse en público.

El día anterior, en un acto que a Naruto le pareció de las cosas más raras que había visto en su vida, Kiba se acercó a ellos con una expresión decidida que tenía intrigado a Naruto, hasta que el Inuzuka se puso a hablar; les dijo que estaba feliz porque Hinata esté con alguien y que no se lo perdonaría a Naruto si es que la lastimaba… Naruto como siempre, sin importarle mucho sus sentimientos, se puso a reír ahí mismo diciéndole que aunque estuviese durmiendo podría vencer al chico o a su canino compañero… y sin detener las carcajadas se fue de ahí con Hinata, dejando a Kiba doblemente derrotado, porque el chico estaba sumamente consciente que eso era cierto.

Ahora los dos estaban paseando juntos, de camino a la zona de entrenamiento; ya que Hinata se había ofrecido a ayudar a Naruto, éste había conseguido mejorar bastante la velocidad con que podía sacar el chakra del Kyubi… pero según su parecer, aún tenía espacio para hacerlo aún más rápido, mientras que Hinata como siempre, lucía contenta y confiada. Naruto nunca la había visto entrenar, pero podía darse cuenta que la chica era fuerte y ella misma lo sabía. ¿Cuál sería la real extensión de sus habilidades? Quizá no lo sabría en mucho tiempo, porque esperaba no tuviera que ponerse en peligro; pero en caso de que eso sucediese, sin duda que a Naruto le gustaría estar ahí para ver de lo que era capaz.

Tras un duro día de entrenamiento, Naruto volvía junto a Hinata; el rubio estaba muy cansado así que decidieron detenerse a descansar en una plaza que había en la villa. Naruto se tumbó de espaldas en el pasto, mientras que Hinata estaba sentada a su lado… ambos estaban tomados de la mano, compartiendo nada más que el silencio y la mutua compañía.

"Puedes salir Jiraiya… no haremos nada que te sirva de inspiración." Dijo Naruto, quien estaba tirado en el suelo con los ojos cerrados, llamando bastante la atención de Hinata y sorprendiendo a su padrino, quien salió de entre unos arbustos cercanos con una libreta en la mano.

"Maldición… ¿Cómo me sentiste?" Preguntó Jiraiya, algo decepcionado por haber sido descubierto, por alguien que ni siquiera sabía bien el cómo percibir presencias o hacerlas de detector.

"No puedes quitarte ese olor a perfume barato." Dijo Naruto con una sonrisa divertida, mientras que por estar con los ojos cerrados, no pudo evitar que un pergamino mediano le golpeara la cara.

"¡Oye te…!" Iba a reprocharlo Naruto, incorporándose un poco, antes de ser interrumpido por su padrino.

"Es el encargo que me habías hecho, doscientos cincuenta… nuevos y listos para ser utilizados." Dijo Jiraiya en un tono serio, que hizo que el rubio abriera los ojos con un nuevo brillo en ellos; entonces corrió a dónde su padrino a darle un abrazo y agradecerle esa ayuda… sin duda, ahora todas sus posibilidades aumentaban muchísimo. "¿No tenías una novia en Kumo?" Preguntó Jiraiya en voz baja, aprovechando la cercanía que ambos estaban teniendo.

"…Shht, no arruines el momento." Dijo el rubio, haciéndose el inocente para luego volver al lado de Hinata, quien miraba curiosa el pergamino que Jiraiya le había entregado a Naruto y que había entusiasmado tanto a éste.

"¿Qué es lo que tiene Naruto?" Preguntó Hinata intrigada, al rubio quien estaba ahora de pie junto a ella.

"La más grandiosa arma de mi padre." Dijo Naruto, arrebatándole el papel de las manos y sacando un kunai de tres puntas, se lo dio a Hinata quien lo sujetó y luego abrió los ojos, a modo de sorpresa cuando Naruto se comenzó a teletransportar alrededor suyo; dejando sólo pequeños manchones naranjos cada vez que hacía el jutsu, con el cual dio muchas vueltas o saltos en torno a Hinata, quien se restregó los ojos para cerciorarse que veía bien… pero resulta que Naruto realmente era capaz de teletransportarse a voluntad.

"Me alegra que te sirvan… mejor los dejo, seguro que tienen cosas que hacer y la verdad es que yo tengo que encontrarme con esas dos momias." Dijo Jiraiya, mientras daba media vuelta y caminaba hacia la torre Hokage, despidiéndose de los jóvenes con un gesto de manos.

Al llegar a su casa, Naruto le contó a Hinata sobre su capacidad para hacer el Hiraishin no jutsu; cosa que sorprendió mucho a Hinata, quien ya sabía que Naruto era su hijo… pero según se sabía, esa técnica era como su firma personal y nadie había sido capaz de replicarla. Aun así, el rubio la dominaba incluso mejor que su padre, ya que hasta donde se sabía, el cuarto se teletransportaba hacia sus kunai; por lo que, el rubio le dijo que su padre después de muerto, averiguó que en realidad cada kunai le permitía transportarse en un rango de un kilómetro a la redonda, así que dentro de ese rango… podía moverse las veces que quisiera y cómo quisiera.

Al llegar la noche, Hinata se puso algo nerviosa, pero al igual que el día anterior, Naruto le pidió que le acompañara y ella sin resistirse o pensarlo demasiado aceptó su oferta bastante rápido. El rubio sabía que Hinata debía ser virgen y seguramente buscaba una historia romántica, así que no quería presionarla y se conformaba con sólo compartir la cama con ella, durmiendo ambos muy juntos.

"¿Cómo diablos hiciste para entrar sin que te notáramos?" Preguntó entre sorprendido y cabreado el primer Hokage, al darse cuenta que Jiraiya estaba en su oficina… pero no había constancia de su ingreso en ninguno de los informes de ese día.

"Jajaja… no por nada soy el espía especialista de la aldea." Dijo Jiraiya, alardeando sobre su gran logro; debido a que, incluso entre su propio círculo de contactos, se decía que ahora con las medidas de seguridad reforzadas… nadie había logrado entrar a la aldea, si no era por los accesos principales y con la venia de alguien de adentro.

"Está bien… supongo que es parte de tu habilidad y fama. Veo que no eres un peso ligero, mi hermano está reuniendo información importante y a su regreso te daremos alguna misión acorde a tu nivel… y lo más seguro es que tengas que hacerla junto con Naruto." Le dijo el Primero de modo autoritario al sanin, quien al menos se alegraba de no ser tratado como un chiquillo, pero que en realidad extrañaba el trato más cercano que le daba su sensei.

"Así que por fin averiguaron lo que querían." Comentó Naruto, al encontrarse en la oficina de los Hokages, aunque de momento sólo el Primero estaba presente, aunque para su sorpresa estaban otros ninjas ahí.

"No, aún estamos en busca de la información necesaria para neutralizar a nuestras mayores amenazas; sin embargo, tenemos otras fuentes de información acerca de un hecho que ha despertado nuestro interés." Explicó el fundador de la villa mirando a Naruto, pero en un tono que daba a entender que el mensaje era para todos los presentes. "Hemos descubierto una banda de criminales… podríamos decir que ha reunido bastantes peones, aunque no mucho de lo cual preocuparse… a excepción de algunos individuos en particular." Se explayó el legendario usuario del elemento madera.

"Déjame adivinar… Akatsuki." Dijo el rubio, intentando adivinar hacia donde iban los pensamientos de aquel individuo, como a modo de prueba de sus deducciones sobre él.

"Acertaste. Tenemos información sobre dos ex-miembros en este grupo, actuando a modo de líderes. Un tipo desconocido apodado como Zetzu y otro algo más famoso… Kisame Hoshigaki."

Dijo el Primero, sorprendiendo a los mayores que estaban en la sala, quienes estaban al tanto de su pasado como uno de los siete shinobi gatana de la niebla.

"¿Eso es todo?" Preguntó Naruto algo aburrido, en el mismo tono confiado y despreocupado con el que se relacionaba con la mayor parte del mundo; dejando algo pasmados a quienes conocían a Kisame, ya que suponían que Naruto lo estaba suponiendo un rival fácil.

"No. Kisame estuvo mucho tiempo asociado con Itachi Uchiha… debes recordar tu encuentro anterior con ellos, así que ten cuidado ya que el hecho que su nombre no esté en los informes, puede significar que su sigilo sea tan bueno como siempre." Advirtió el Shodaime Hokage, a la delegación que sería encabezada por Naruto; quien recibió el pergamino con los detalles más precisos de la misión, para luego dirigirse a su equipo con tal de ponerse pronto en marcha.

Naruto estaba en las puertas de la aldea con siete personas detrás de él y una al frente… él y este último individuo, estaban unos metros distanciados de los demás para poder hablar con algo de privacidad.

"Naruto-kun… siento no poder ir contigo." Le decía Hinata, mientras estaba abrazándolo sabiendo que estaba pronto a partir en lo que parecía ser una peligrosa misión, sólo al ver el número de personas que estaban listas para acompañarle.

"No te preocupes… esos tontos sólo se están asegurando que regrese; lo que ellos no saben es que yo siempre podré regresar a ti… nuestro lazo es superior a ellos y a todas sus viejas costumbres." Dijo el rubio, haciéndose un poco para atrás, con tal de verla a los ojos.

"Prométeme que volverás." Pidió Hinata con la cara sonrojada.

"Te lo juro…" Dijo él, terminando de sellar eso con un apasionado beso en los labios, tras el cual Hinata volvió a entrar a la villa sin mirar atrás ni molestarse en prestar atención a alguno de los ninjas que iban comandados por su novio.

"Bien, quiero que viajemos rápido, exploremos la situación y ataquemos una vez que estemos al tope de nuestra condición… y como advertencia, el primero que haga un comentario sobre mi vida personal, irá viendo el suelo desde cerca." Dijo el rubio mientras daba media vuelta para ponerse en marcha, mientras que las figuras detrás de él le seguían el paso.

El grupo comandado por Naruto se componía por Asuma, Yamato, Neji, Aoba, Lee, Sakura y Shikamaru, los cuales iban tras el rubio jinchuuriki intentando hacer de ese viaje, lo más agradable posible… y eso porque la actitud de su líder, en el comienzo al menos, no ayudaba mucho a este propósito; sin embargo, la mayoría había oído los rumores o lo había visto cuando llegó el día de la invasión a Konoha, por lo que le respetaban por sus capacidades… no así por su trato, el cual según algunos dejaba bastante que desear.

Tras una larga noche de viaje, estuvieron a pocos minutos de la frontera con el país del colmillo, un sitio menor en cuanto a poder militar; sin embargo, su feudal era un hombre que tenía ciertos tratados con el del fuego, razón por la cual, ésta misión pasaba a ser importante más que nada por la relación entre los dos mandatarios de ambos países. Además, según el pensamiento de los hermanos Senju, siempre es bueno deshacerse de dos peligrosos bandidos que puedan llegar a ser enemigos potenciales.

El viaje había sido bastante agotador y la mayoría estaba algo cansado, siendo Naruto uno de los más frescos; debido a que incluso utilizando chakra para aumentar su velocidad, en mayor proporción que los demás, éstos no tenían una fuente externa para esa energía… aunque sí se daba cuenta, que si quería enfrentar dos bandidos peligrosos, sería mejor que conservara la mayor parte de su poder. Les dijo a los demás que acamparan en un sitio a la ladera de una montaña, mientras él examinaba los alrededores.

Los ninjas desempacaron sus cosas y se pusieron a armar sus sacos de dormir, o tiendas según sus preferencias; ninguno había hecho fuego ya que no estaban en una estación fría y para comer tenían barras energéticas, así como algunas píldoras en caso de emergencia; ya que, no sería muy inteligente alertar al enemigo sobre su presencia. Sin embargo, de pronto se sorprendieron debido a una especie de cristal en forma de caja que los rodeó y oscureció un poco la luz… como si fuese un vidrio polarizado, los jounin se inquietaron y se pusieron de pie para ver qué ocurría, bien podría tratarse de una emboscada para separarlos de su líder, pero éste rápidamente apareció por el lado opuesto al que había utilizado para marcharse calmándolos.

"Tranquilos… todavía no nos han hecho nada." Dijo Naruto moviendo las manos de forma relajada, para intentar transmitirles algo de su casi molesta calma.

"¿Qué fue eso?" Preguntó Asuma al rubio, quien parecía haber sido el responsable de eso.

"Es una barrera." Respondió Yamato en vez del rubio, para demostrar que no era tan ignorante en el asunto. "… y es una muy poderosa, por el efecto que tuvo en nuestra iluminación… diría que filtra el paso de la luz para que desde el exterior sólo se vea una imagen reflejada de las montañas y el resto de la ladera." Dijo el ANBU, quien estaba ahí como un jounin más por encargo del Primero; con la misión adicional de mantener un ojo en Naruto e informarle de cualquier cosa fuera de lo normal… cosa que para el ninja se le hacía bastante difícil, ya que el chico podría describirse de muchas maneras… pero nunca como normal.

"Muy bien… se nota que eres ANBU." Dijo el rubio sorprendiendo bastante a los presentes, especialmente a los más jóvenes quienes no se imaginaban por qué un ninja ANBU se haría pasar por jounin, sólo para ser incluido en una misión. "Pero te faltó algo… uno de nuestros enemigos tiene la habilidad para fundirse con su entorno, o al menos ha sido visto saliendo de los árboles… sé que suena loco, pero con chakra todo es posible, así que de este modo ni siquiera encontrándonos podrá entrar… hace falta algo muy poderoso como para destruir la barrera y si algo así apareciera, todos los sentiríamos con anticipación." Dijo el rubio quien sacó de uno de sus bolsillos un pequeño pergamino desde el cual extrajo una manta, con la cual se acomodó al costado de una pequeña loma, apoyando su espalda en la roca ante la atenta mirada de la mayor parte de los presentes. "Estaremos aquí unas diez horas… con la barrera no hace falta que nadie vigile, así que pueden descansar todos de la forma que mejor les plazca." Dijo el rubio para resolver las curiosas miradas que le estaban dando.

"¿Te importa si me siento?" Preguntó Sakura, haciendo que Naruto abra un ojo para mirarla y fijarse que la chica estaba frente a él con la mayor parte del cuerpo metida en un saco de dormir.

"Déjà vu" Contestó Naruto, causando una pequeña carcajada en Sakura quien se sorprendió que recordara las palabras exactas con que había roto el hielo la vez anterior… y como no escuchó protesta de su parte se acomodó junto a él, siempre guardando una distancia razonable a modo de espacio personal.

"¿Puedo preguntar si estás molesto?" Partió Sakura con el interrogatorio que Naruto ya veía venir, sin ser un can podía casi oler su nerviosismo y al parecer… Naruto siempre iba a tener ese efecto como atemorizante en ella… así como en muchos que conocían la extensión de sus poderes.

"No, simplemente no hay ninguna razón en particular para tenerme contento." Dijo el rubio en un tono de voz plano y sincero, siempre con los ojos cerrados, como si estuviera intentando dormir.

"¿Entonces por qué eres tan distante con los demás?" Preguntó la pelirrosa al líder de escuadrón. "No somos tus enemigos… además las cosas se harán mucho más fáciles si confías en nosotros." Dijo ella, argumentando en pro de las relaciones cercanas entre los compañeros y el impacto positivo que éstas tenían en las misiones.

"No son mis amigos… además eventualmente me iré de la aldea y no quiero hacer lazos que sé que no van a durar." Explicó el rubio con sinceridad, volviendo a ese tono desinteresado que molestaba un poco a Sakura.

"¿Qué hay de Hinata?" Preguntó Sakura, intentando presionarlo un poco más.

"¿Qué pasa con ella?" Respondió Naruto de forma evasiva, intentando averiguar las intenciones de la chica, un poco más allá de su curiosidad sino de lo que estaba dispuesta a hacer en caso de…

"¿No se supone que son novios? Cuando te vayas de la villa te la vas a llevar pese a que con eso destruirías su carrera y sería nombrada como renegada incluso." Dijo ella intentando provocar algo de culpa en el rubio, quien esbozó una sutil sonrisa en sus labios al oír eso.

"Se nota que no conoces a Hinata." Respondió el rubio casi riendo.

Él sabía que a la chica no podría importarle menos cómo la catalogaran, siempre y cuando pudiera estar cerca de Naruto… desde el día en que la ayudó y la escuchó hace varios años, supo que ella se quedaría loca por él y ahora lo que estaba haciendo, es que estrecharan su vínculo hasta el punto en que ella prácticamente lo necesitaba, así que no importaban realmente las consecuencias… él iba a dejar la villa en algún momento y ella vendría con él, no había más que discutir o analizar en torno a eso.

"¿Tú sí?" Respondió ella en un tono involuntariamente algo más… provocativo.

"Yo conozco bien a la gente… aprendí del mejor." Dijo Naruto, mencionándole una de sus capacidades y cuando sintió el silencio en Sakura, decidió que sería conveniente darle una demostración. "Por ejemplo… ese chico Lee está loco por ti." Dijo Naruto, aunque sin obtener una reacción muy dramática por parte de Sakura… era algo que gran parte de la villa lo sabía.

"Bueno, eso no es algo tan difícil de figurar… seguramente me pasa mirando cada vez que me…" Iba a desestimar su razonamiento, cuando el rubio quiso completarlo para impresionarla.

"Es cierto, pero también sé que no te ha dicho nada porque para hacerlo… debe considerarse a sí mismo alguien digno de ti… y según su escala de medida, eso sólo lo conseguirá venciendo a ese chico Hyuga…" Añadió el rubio sorprendiéndola un poco esta vez; ya que, incluso ella no tenía idea de por qué Lee nunca le había vuelto a decir nada tras la partida de Sasuke, su supuesto amor. Ella imaginó que al verla sola, él creería tener una oportunidad e intentar algo. "Además…" Añadió el rubio causando una gran intriga en Sakura. "Ese sujeto de los lentes piensa que eres linda, pese a que está comprometido." Contestó Naruto, ganándose una mirada de incredulidad de parte de Sakura, quien volteó a mirar a Aoba… sorprendiéndolo con la vista fija en ella y Naruto, incluso podría decirse que les miraba con algo de aprehensión… ¿O celos? Causando que Sakura se sonroje y mirara nuevamente al rubio.

"¡Pero no sabes si está comprometido!" Dijo ella al rubio en voz baja, pero de forma un poco más agresiva y justo en frente de él… entonces volteó a mirar al hombre y lo vio haciendo otra cosa, aunque podía notar una especie de mirada de reproche por parte de Asuma. "¿Cómo lo hiciste?" Preguntó ella dándole por fin la razón al rubio.

"Lo siento… un mago nunca revela sus secretos." Dijo el rubio con una sonrisa en los labios, mientras Sakura le miraba ofuscada. 'Las cosas son tan claras para mí… Lee pasa mirándote, pero de pronto mira a Neji y agacha la cabeza… no podría ser más obvio. Y ese sujeto de lentes que no conozco, te viene mirando desde que llegué al edificio del Hokage, pero cada cierto tiempo toca una pulsera de lana que tiene en la muñeca izquierda…' Pensó el rubio compartiendo sus pensamientos sólo consigo mismo, mientras disfrutaba lo que suponía era una cara ofuscada de parte de Sakura. "Mejor ponte a dormir… mañana será un día agitado y si lucho contra dos enemigos poderosos, no me podré encargar del resto." Dijo el rubio a modo de sentencia, sorprendiendo a Sakura… esta era la primera vez que insinuaba que necesitaría ayuda, por lo que le hizo caso y se acomodó en el lugar para dormir.

Al día siguiente, el primero en levantarse fue Lee; quien comenzó a molestar a Naruto para que quitara la barrera con tal de realizar sus ejercicios juveniles matutinos… el rubio quiso matarlo, pero por el bien de la misión y de sus planes no podía. Sakura, quien estaba cerca del rubio, se despertó en una de esas explicaciones de por qué esos ejercicios eran tan importantes para mantener su flama de la juventud y le dio un puñetazo que lo estampó contra la barrera dejándolo inconsciente un rato, ganándose un agradecimiento silencioso por parte de todos quienes ya habían dejado de dormir, debido a la insistencia del discípulo de Gai.

En pocos minutos estaban nuevamente en marcha, uno de ellos algo adolorido con un moretón en su cara; pero afortunadamente para los demás, se había mantenido en silencio todo el tiempo, tras darse cuenta que fue su… espontaneidad lo que le había valido ese fuerte golpe. El rubio los condujo hasta el país del colmillo, tras Neji asegurarse que el camino estaba despejado; por lo que, con bastante cuidado se lograron meter hasta la misma mansión del feudal del país del colmillo, tras haber mostrado sus autorizaciones a los muchos guardias que la custodiaban, pero que no representaban obstáculo real ante un enemigo ninja.

"¡Oh! Me alegro de ver que por fin han enviado la ayuda que le había pedido." Dijo el feudal, sinceramente agradecido y aliviado por la presencia de los ninjas que portaban los emblemas de Konoha… y Naruto.

"Por favor, díganos la ubicación de los bandidos y nos encargaremos." Pidió Naruto al hombre, quien asintió y se acercó a narrarle los acontecimientos que les hacían estar igual que refugiados; incluso en el interior de su propio país, el cual estaba siendo progresivamente tomado por estos individuos quienes dirigían una numerosa banda criminal; que si bien no se caracterizaba por la fuerza de sus miembros, a excepción de los ex akatsuki… sí lo hacía por tener alrededor de cien miembros entre mercenarios simples, bandidos y algunos ninjas renegados de bajo nivel, que como masa eran una fuerza a reconocer.

Esa misma tarde los enviados por el primer Hokage estaban reunidos en el piso superior de la mansión, organizando su operación.

"Bien, Asuma como tienes experiencia de guardaespaldas te quedarás con Shikamaru, Lee y Sakura resguardando este lugar." Dijo el rubio recibiendo gestos o expresiones de asentimiento de parte de los mencionados. "Los demás esperaremos a que los bandidos se presenten para ir a enfrentar a los akatsuki." Explicó Naruto, ganándose las miradas de extrañeza de los últimos aludidos.

"¿Por qué vamos a esperar a que ataquen?" Preguntó Aoba, quien no entendía del todo la situación, se suponía que debían proteger al feudal y haciendo eso sólo lo exponían… en su opinión era mejor un ataque preventivo.

"¿Shikamaru… me haces los honores?" Habló el rubio viendo el rostro tranquilo de Shikamaru a quien sabía inteligente y principalmente, porque su expresión le decía que estaba de acuerdo.

"Que problemático…" Dijo el moreno a modo de protesta. "Si atacamos ahora, podemos ser detectados o emboscados en el camino… después de todo no puedes meter a cien hombres en un espacio tan reducido. Además, si los enemigos son fuertes, se hará difícil luchar con tanta gente en medio." Se explayó el Nara, consiguiendo que los demás estuvieran ahora de acuerdo con el razonamiento del rubio.

Esa noche, los equipos estuvieron haciendo guardia… hasta que Neji dio la señal acordada y entonces él, Yamato, Aoba y Naruto; salieron por un costado a toda velocidad, encargándoles la seguridad de la mansión y del feudal a los otros quienes se quedaban para la protección.

Sakura al comienzo pensó que Naruto nuevamente la estaba subestimando, al ser relegada a la vigilancia y protección de la casa; pero cuando vio con sus propios ojos la numerosa multitud de bandidos, se dio cuenta que no era así… sino que realmente era más útil ahí.

Lee se quitó los pesos de inmediato, ya que quería ser capaz de proteger a cualquiera durante el combate… en especial a cierta chica del equipo hacia la cual guardaba algo más que simple gratitud por su amistad; pero que según sus estándares, aún estaba fuera de su nivel.

Shikamaru maldijo por lo bajo, estaba anocheciendo y sólo tendría luz por poco tiempo, lo que significaba que si los bandidos, de algún modo apagaban o destruían las luces de los extremos, sus técnicas no servirían para nada… afortunadamente Asuma sabía esto y mediante sus propios jutsus de fuego podría ayudarle.

Hablando del jounin, éste en un comienzo estaba algo asustado por el hecho de tener que volver a enfrentar a Kisame; un tipo que era superior a él en cuanto al combate con armas, e incluso su ninjutsu estaba en ventaja al ser fuego contra agua; sin embargo, se tranquilizó al saber que tendría que quedarse ahí… siempre le venía bien luchar y descargar todas sus frustraciones y emociones negativas contra unos idiotas. Tal vez y con suerte encontraría en el montón algún ninja de nivel chunin.

"Estamos cerca." Se escuchó a Neji, quien podía sentir la presencia de dos ninjas poderosos algo más adelante.

"Está bien, así haremos las cosas." Dijo el rubio, llamando la atención de los otros tres. "Aoba, tú enfrentarás a Kisame directamente, él es un especialista en el kenjutsu y espero que estés a su nivel, Yamato tú le servirás de apoyo con algún tipo de ninjutsu, recuerda que él es un ninja de tipo agua…aunque de momento no veo ninguna fuente por aquí." Explicó el rubio, advirtiendo a los dos jounin sobre el enemigo al cual confrontarían. "Neji, serás mis ojos… el tipo contra quien lucharé es muy engañoso, necesito que estés por lo menos quince metros detrás de mi… siempre y le sigas el rastro, indicándome su posición cuando te lo pida." Acabó de dar las órdenes, recibiendo un gesto con la cabeza por parte de Neji.

Kisame se había unido a Zetzu, en cuanto el tipo mitad planta se enteró que Madara había sido traicionado por Pain. Le informó al hombre azul sobre el verdadero timonel de la organización, quien se había visto abandonado por Itachi, el cual simplemente le deseó buena suerte y tomó otro rumbo tras enterarse de la separación de la organización.

El ex ninja de la niebla, se vio primero en la necesidad de conseguir otra arma, en vista que había perdido la Samehada durante su incursión a Konoha; así que tras lograrlo, aceptó la propuesta de Zetzu, quien siempre le había parecido una persona fácil de tratar y además tenían un plan bastante bueno, para hacerse de algo de tierra y comenzar a obtener dinero de viajeros incautos y dignatarios demasiado orgullosos.

Los renegados se vieron enormemente sorprendidos cuando una mezcla entre cuervos botando sus plumas y algo de cenizas llenaron el lugar, entonces Kisame vio venir una espada y sólo gracias a sus reflejos como el buen espadachín que era, impidieron que fuera cortado por eso; mientras tanto, Zetzu no tuvo tanta suerte y no reaccionó tan a tiempo cuando un manchón naranjo entró a toda velocidad y lo cortó con una especie de hoja roja.

Kisame fue forzado a salir de la cabaña de seguridad donde se escondía con su compañero, por una especie de ataque de Madera que le llegó por un costado… y en vista que tenía a un tipo presionándolo con una espada negra en el frente y a su izquierda, otro tipo estaba cortando a Zetzu… no tuvo otra opción más que dar un salto hacia atrás y salir a través de los muros, haciendo que los jounin de la hoja salgan tras él para continuar el combate.

"¿Crees que me tienes…?" Preguntó Zetzu confiado en sus habilidades, ya que un simple corte como ese no le haría ningún daño… pero entonces ¿Por qué parecía que los extremos separados se estaban consumiendo de forma similar a como lo hacía un puro? "¿Qué me hiciste?" Preguntó molesto y algo desesperado el Zetzu negro.

"Vaya vaya… ¿Ya no estamos tan confiados no?" Preguntó el rubio, mientras veía cómo el tipo se regeneraba a partir de su cabeza, dejando el resto de su cuerpo abandonado en el suelo, consumiéndose por el efecto tóxico del chakra del Kyubi. "Bueno… no era eso lo que esperaba, pero supongo que sirve." Comentó el rubio, al ver la forma en que el cuerpo falso del enemigo se consumía en vez de verlo retorcerse de dolor; como ocurriría con cualquier otro que se exponga al chakra del Kyubi… por lo que deshizo esa especie de cuchilla roja para hacer algunos sellos.

"Katon Housenka no jutsu." (Flor de fénix)

Con esa técnica, Naruto produjo casi una decena de bolas de fuego de tamaño considerable, quemando toda la cabaña en donde estaban combatiendo y forzándolos a salir de ahí. Al ponerse en medio del bosque, Naruto pudo notar algo a sus pies, dio un salto que le permitió esquivar unas ramas, luego sintió un movimiento y con su escudo dorado, detuvo unas cuantas espinas que venían hacia él… era casi lo mismo que estar peleando contra Chass, así que estaba bastante confiado en su victoria.

El hombre planta se separó, para poder evitar los constantes ataques de fuego que el rubio parecía lanzar con una facilidad asombrosa; Neji por supuesto, le advirtió de eso a Naruto quien le agradeció la intervención, esto lo obligó a ponerle más empeño aún, a la quema del sitio en el que estaban combatiendo.

..

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Kisame tenía que admitir que este tipo no era malo, dominaba el estilo de la luna creciente y teniendo un especialista en ninjutsu… especialmente si es un ninja tipo Mokuton, la pelea se le estaba haciendo bastante complicada, a lo cual podía agregar el que no tenía SU espada. Tenía otra que pudo conseguir por ahí, que perteneció a otro de los espadachines de la niebla que huyeron cuando se supo del control mental del que estaba siendo objeto Yagura, el Yondaime Mizukage.

Álaga, era el nombre del arma, una especie de espada de vidrio quebrada, ya que era como un trozo de cristal muy irregular; sin embargo, no es que tuviese algún defecto… era así desde el comienzo. Una de las grandes diferencias es que esta arma no era un ser vivo, por lo cual no podían combinarse y el otro punto es que no absorbía el chakra… simplemente lo dispersaba, así que de momento le estaba sirviendo como un buen escudo; a excepción de ese molesto elemento madera, que al parecer debido a su clasificación de elemento combinado, no sufría los efectos de la Álaga.

Aunque no todo era malo, el arma ésta era más liviana y tenía una correa en el mango, que atándola a su muñeca le permitía soltar el arma en forma rápida para formar sellos y luego volver a blandirla con celeridad.

De pronto pudo divisar a su rival entre los arbustos, gracias al reflejo que vio en su arma hizo una finta que engañó a Aoba y fue contra Yamato; quien por la distancia pudo prepararse un poco más, pero su kunai no era oposición alguna para la gran espada que el tipo azul portaba… y la bastante superior fuerza que su dueño demostraba.

"Katon Gokakyo no jutsu." (Gran bola de fuego)

Aoba hizo un jutsu tipo Katon para apartar al enemigo de su compañero… el problema es que lo consiguió y lo dejó a él con el problema de la bola de fuego, que venía a toda velocidad hacia él mientras Kisame estaba en uno de sus costados… como quien dice; si no lo mataba la bola de fuego, lo haría Kisame cuando trate de protegerse, ya que a esa altura no le era posible esquivarla.

"Suiton Suijinheki." (Muro de Agua)

Pronunció Yamato, tras hacer unas rápidas secuencias de manos para protegerse del ataque ígneo; sin embargo, Kisame quien supuestamente no debería poder traspasar su defensa, la cual lo rodeaba de forma circular, dejándole vulnerable sólo por arriba… introdujo la espada, casi al mismo tiempo que llegaba la bola de fuego por el frente y el arma no encontró resistencia alguna de parte del muro de agua, ya que al repeler el chakra… el agua simplemente caía y dejaba de proteger al clon del primero, haciéndole ganarse una estocada en toda la zona abdominal, justo en el medio.

El otro jounin no se iba a quedar sentado viendo cómo su compañero era abatido, nuevamente intentó su táctica inicial. Utilizando la ayuda de sus cuervos y de la noche, que estaba cayendo ya en esos momentos, intentó darle un golpe camuflado. Kisame debía reconocer que la técnica era buena; sin embargo, apenas funcionó al principio, no lo iba a volver a hacer; desvió la espada del sujeto con la propia, quedando todavía en posición de darle una estocada directa al corazón…

… que le permitió ver que sólo dañó un cuervo, mientras que el verdadero, salía desde el suelo y le perforaba desde el flanco derecho… atravesando baso, estómago y el pulmón del otro lado, ya que iba en forma diagonal.

Aoba pensó que ya lo tenía y aunque así era, debía reconocer que su rival sí tenía cojones… aún medio moribundo, fue capaz de lanzarle un corte que abrió su piel en la parte del pecho y cortó parte de su brazo, haciéndole comenzar a sangrar en abundancia; por lo que soltó su espada, dejando caer a Kisame al suelo, para acercarse a ver a su compañero…

..

"No lo veo… de algún modo desapareció." Dijo Neji, cuando Naruto tenía medio bosque convertido en cenizas… y el enemigo harto de esquivar, simplemente había desaparecido en el aire.

"¡Eres muy hábil, lo reconozco… te divides en partículas que no tienen más chakra que una espora común y corriente, por eso mi amigo no puede verte… pero mi olfato es capaz de superar eso!" Gritó Naruto aparentemente al aire, tras ver que su enemigo no estaba por ningún lado y él había percibido una extraña fragancia, muy rara en ese sitio. "¿Neji, a cuánto están los otros?" Preguntó el rubio en un apuro.

"Setenta y cuatro metros." Respondió Neji, quien de pronto fue tomado por sorpresa, cuando una cadena lo sujetó a la altura del pecho y lo alejó rápidamente de la pelea… haciéndole retroceder, pero sin impactar con ninguno de los árboles.

Sólo gracias a su ojo blanco, pudo seguir contemplando el combate… para ver cómo Naruto se agachaba un poco, ponía una mano sobre el suelo y tras darle una especie de pulso de chakra rojo… una columna de fuego de al menos cincuenta metros de radio se levantó, consumiendo todo lo que estuviera dentro de su campo de acción.

Los jounin heridos quedaron absolutamente boquiabiertos, al ver tal demostración de dominio sobre el elemento fuego; ninguno de ellos había visto nunca algo como eso y pese a lo grave de su estado, se aliviaron al pensar que Naruto estaba de su lado.

Neji cuando por fin se había detenido a unos diez metros del fuego, fue nuevamente devuelto hacia el epicentro del ataque; aunque estaba sumamente sorprendido por el hecho que ni siquiera el suelo se había salvado, en la zona que Naruto había llenado de fuego, todo fue consumido y un enorme agujero había quedado… no tendría menos de cincuenta metros de profundidad.

Y en medio de todo eso, Naruto estaba de pie sobre un aro dorado… con la ropa intacta.

"¿Estás bien?" Preguntó Naruto al impactado Hyuga, quien no podía creer que todo ese poder no le trajera ningún tipo de consecuencia. "¿Dónde están los demás?" Preguntó, a lo que él revisó con su Byakugan para buscar a sus otros compañeros.

"¡Están heridos!" Dijo Neji, señalando la dirección con la mano; por lo que, aún sin bajarse de la cadena del rubio la cual no lo dejaba, se comenzó a mover tras éste quien saltó hasta donde había suelo nuevamente y ahí ya soltó a Neji, para que ambos viajaran más rápido a prestar ayuda a sus camaradas.

Naruto pudo ver el cadáver de Kisame, con una espada aún dentro de su cuerpo y a los pocos metros encontró a sus dirigidos. Ambos sangraban profusamente, pero según sus ojos estaban todavía con vida; así que se acercó a ellos y poniendo una mano abierta hacia cada uno, comenzó a emitir una luz dorada que sorprendió a Neji, quien estaba acostumbrado a que los jutsus médicos produjesen un chakra verde… incluso activando su doujutsu no encontró una respuesta, ya que ni siquiera veía chakra.

"No te equivoques Neji, no soy un ninja médico… esto es energía espiritual." Explicó el rubio, al advertir los intentos que el Hyuga hacía por adivinar de qué iba eso. "Mi ocupación en mi ciudad, era la de llevar una pequeña clínica en la cual me encargo de los problemas incurables de la gente." Dijo Naruto, quien tenía al miembro de la rama secundaria del clan Hyuga a sus espaldas, mientras trataba las heridas de los jounin.

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Tras unos cuarenta minutos después de haber acabado la pelea, los cuatro ninja volvieron a la mansión del feudal; sorprendiéndose al ver los cadáveres apilados por todos lados y los evidentes signos de un combate reñido, así que en vista de la situación apuraron un poco más el paso.

Al llegar vieron que no estaban los guardias, por lo que pasaron directamente a la morada del regente del país; encontrándose con Shikamaru sentado apoyándose en la muralla, Lee caminando con las manos por ahí, mientras lucía una venda en su rodilla y a Sakura curando el brazo derecho de Asuma. Además, también estaban muchos de los guardias ahí con vendas, o signos de que habían sido lastimados en el combate y la chica de cabello rosa los había recuperado, haciendo un estupendo trabajo.

"¿Dónde está el feudal?" Preguntó Naruto, quien quería dejar las cosas listas lo antes posible.

"En el segundo piso." Respondió Asuma, justo cuando Sakura le estaba diciendo que ya había acabado su tratamiento y además de algunos cuidados normales, no necesitaba más.

Naruto avanzó tranquilo por la misma escalera que habían ocupado antes, para encontrarse con un hombre bastante más nervioso que la jornada anterior; pero por lo que se veía, tanto él como quienes estaban a su alrededor… quienes parecían su esposa y sus dos hijas estaban a salvo.

"Me alegro de ver que se encuentren todos bien." Comentó el rubio a modo de saludo, haciendo que el feudal de acercara a él para darle la mano.

"Muchas gracias Naruto-san, ha sido gracias a vuestra participación que nos pudimos librar de esta." Respondió agradecido el tipo, que para impresión del rubio era alguien amable y noble, no un tirano aprovechador con un poco de poder.

"¿Dígame, ha habido alguna baja entre sus hombres?" Preguntó Naruto, quien no había recibido esa información al llegar y como no todos estaban en el salón de los heridos ni en el exterior, no sabía bien qué pensar.

"Para fortuna de mi gente no, tus compañeros y en especial esa amable chica de cabello rosa, los protegieron y curaron." Volvió a agregar el hombre.

"Me da gusto oír eso, para que sepa los demás ya nos encargamos de los cabecillas… aunque destruí parte del bosque de la frontera… al menos ahora puede poner una atracción." Dijo el rubio en un tono un poco más divertido, intentando distender el ambiente.

"¿A si?" Preguntó el feudal, a quien no le importaba perder ese bosque con tal de librarse definitivamente de esa amenaza, que casi le cuesta la vida a él y su familia.

"Es el primer pozo sin fondo de cien metros de diámetro… supongo q no hay otros, así que puede aprovecharlo." Dijo Naruto, con una sonrisa en el rostro intentando animar a los presentes.

"¿De verdad es un pozo sin fondo?" Preguntó el feudal, un poco confundido por la relajada actitud del chico, que al menos estaba funcionando al calmar a su familia.

"No, tiene como cien metros de profundidad…" Dijo el rubio para poner una mano a su boca y hablar a modo de susurro, pero en una voz lo suficientemente alta como para que las niñas le oigan. "Pero los demás no tienen por qué saberlo." Habló el rubio, arrancando unas carcajadas en la más pequeña de las niñas.

Finalmente el feudal le dio las gracias a Naruto y éste le preguntó si le molestaba que se quedaran esa noche ahí; como para evitar que pase algo y el hombre dijo que de ningún modo, e incluso le estaría muy agradecido que lo hiciera. Naruto le dio un apretón de manos y le dijo que se quedase tranquilo, puesto que la amenaza había pasado y ellos estaban ahí para cuidarlos. Al final el rubio volvió a la planta baja, dejando mucho más tranquila a la familia del feudal y a éste mismo, quienes estaban encantados con la preocupación del rubio.

"Bueno chicos, nos quedamos hasta mañana." Dijo el rubio cuando acabó de bajar las escaleras, recibiendo las miradas de todos los presentes. "El feudal dijo que no molestaríamos, así que nos quedaremos este noche, como la mansión tiene guardias pueden descansar." Les dijo a sus subordinados, para luego posar sus ojos en algunos de los hombres del feudal. "Si llega a haber algún peligro o escaramuza me despiertan de inmediato; no quiero que haya problemas porque alguien piense que las defensas no están lo suficientemente fuertes hoy." Dijo el rubio, recibiendo un asentimiento por parte del tipo a quien se había dirigido para acercarse a los otros ninjas de la hoja.

"Oye puedo preguntarte algo." Dijo Neji acercándose a Naruto, quien se había acercado a los dos jounin que lo acompañaron para asegurarse que estuviesen bien.

"Sí, adelante." Naruto habló en un tono mucho más personal, que ese descuidado con el que les había estado hablando antes.

"¿Cómo fue que encontraste a ese tipo?" Preguntó el Hyuga, quien todavía no procesaba que hubiese algo que su ojo no viera, pero que otra persona pudiese detectar.

"A ver… cómo te lo explico." Dijo el rubio, expresando más que nada un pensamiento en voz alta; ya que de ser algún otro Hyuga, a excepción de Hinata por supuesto, hubiera basureado su Byakugan y luego le diría alguna pesadez… pero el chico le había ayudado y se estaba comportando bien. "Resulta que tu ojo puede ver el chakra… pero lo que no puedes ver es la energía natural, es como la esencia de los seres vivos que no controlan su chakra." Expresó el rubio, explicándolo de la mejor forma posible. "Es como si las cosas tuvieran que tener un mínimo de chakra para que las vieses." Agregó de forma un poco más precisa, logrando que el Hyuga entienda su punto. "Yo lo encontré, porque sentí el olor a una planta carnívora que es típica de los climas más húmedos o lluviosos, como el que hay en Ame, en la hierba o incluso en la niebla, pero no aquí." Añadió finalmente el rubio culminando su explicación.

Naruto miró a los jounin y se fijó que Sakura estaba revisándoles, ya que sus ropas indicaban que habían sido heridos y de bastante gravedad; pero no traían vendas ni nada lo que le preocupó un poco, así que los examinó rápidamente y no encontró ni rastro de las heridas… cuando iba a preguntar qué había ocurrido, alguien le respondió como si le estuviese leyendo la mente… aunque por su actitud, tampoco era muy difícil imaginarse lo que pensaba.

"Yo fui quien les curó." Se escuchó a Naruto a sus espaldas, haciendo que la kunoichi voltee a verle, como intentando analizar su control de chakra por su apariencia.

"¿En serio?" Preguntó ella bastante incrédula ante esa declaración.

"Vamos a otro lado, no me gusta hablar entre tanta gente." Dijo el rubio, tomando el camino por un pasillo, hacia uno de los patios de aquella mansión. Uno con un estanque y algunos árboles ornamentalmente podados. "Yo no soy médico… pero aún así soy mejor que cualquiera que lo sea." Habló el rubio, confundiendo aún más a Sakura. "Mis habilidades no requieren chakra, sino que sólo necesito energía espiritual, la cual utilizo mediante uno de mis poderes especiales para provocar la recuperación." Dijo Naruto, intentando explicarle a Sakura su habilidad; pero sin mencionar la parte donde él, era el Doménico sincronizado con el espíritu Shamash.

"Pero… ¿Cómo es que eres capaz de curar tanto daño, y sin dejar marcas?" Preguntó la peli rosa, curiosa ya que su método parecía inmensamente superior a la luz de los resultados.

"La diferencia radica en que tú lo que haces es cicatrizar y reparar, yo mientras tanto regenero." Dijo el rubio, quien levantó una de sus manos hacia delante. "¿Tienes un kunai?" Preguntó el rubio, cosa que Sakura rápidamente le pasó uno, pensando que seguramente se haría un corte pequeño para darle una demostración hasta que…

"¡No!" Gritó ella, cuando vio el corte que Naruto había dado y que terminó por quitarle dos dedos de la mano izquierda.

"No te preocupes… duele un montón, pero ahora verás a lo que me refiero." Dijo el rubio, acercando su otra mano y produciendo una luz dorada, que poco a poco fue haciendo aparecer nuevamente el dedo; dejando como única evidencia los apéndices del rubio que habían caído al suelo y las manchas de sangre en la mano del rubio… aunque no duraron mucho, ya que cuando recuperó su mano por completo, recogió sus dedos perdidos y concentrando rápidamente la energía del Kyubi quemó todo en su mano, excepto aquello que tuviera inmunidad al fuego, cosa que habían perdido sus partes cortadas.

"¿No puedes enseñarme cómo hacer eso?" Preguntó Sakura, asombrada ante la habilidad curativa que el rubio acababa de demostrar frente a ella.

"Me temo que no, soy el único con esta clase de poder… además no tienes el tipo de habilidad que se requiere… sin ofender." Dijo el rubio agachando un poco la mirada, mientras miraba de reojo los espíritus de dos jóvenes que no pasaban los catorce años; quienes jugaban en torno a la fuente que estaba delante de los ninjas, normalmente la gente de ahí no les percibía, por lo que ellos les ignoraban… aunque no tenían idea que el rubio sí era capaz de verlos. "Aunque déjame decirte que estoy impresionado que seas una médico tan buena, hasta donde recuerdo en Konoha no quedan buenos medic-nin." Dijo el rubio alabando a la chica y comentando sobre el ya deteriorado programa médico abandonado tiempo atrás por el viejo.

"Sí… lo cierto es que como Tsunade, tú sabes la sanin, desertó de la aldea; nadie quiere sus cosas, así que un vendedor mercante prácticamente me regaló unos libros suyos." Dijo Sakura, recordando el momento fortuito en que su orientación había cambiado. "Y cómo aún recordaba tu charla sobre lo inútil que era, pues decidí que haría algo bueno." Volvió a hablar, recordando la ocasión en que el rubio se presentó ante ellos y les dio su opinión. "La gente del hospital también se sorprendió de todo lo que he podido aprender sólo de libros y me han permitido ayudarles, así que la experiencia obtenida ahí me ha servido mucho." Dijo ella entusiasmada con su progreso. "Aunque lo malo es que no sé cómo dar esos golpes demoledores que la han hecho tan famosa." Habló la chica, deprimiéndose un poco por lo truncado que estaba su desarrollo.

"No te preocupes… seguro que mejorarás a tu tiempo; además, debes seguir tu propio estilo, ella lucha de esa manera, pero yo no la encuentro tan fuerte, para mí Jiraiya u Orochimaru son mucho más fuertes… además, eso que te dije hace tiempo…" Naruto estaba intentando ser un poco más cordial, pero fue interrumpido.

"No tienes que decir nada… yo misma me di cuenta que tenías razón y era una inútil que sólo gritaba, Sasuke esto, Sasuke lo otro." Dijo Sakura, asumiendo cabalmente sus errores del pasado.

"Bueno… para que veas que mi opinión sobre ti ha cambiado, déjame darte el libro con el cual estudian los médicos en mi ciudad." Dijo el rubio buscando entre sus pergaminos.

Naruto sacó un pergamino de su cinturón, pero primero sacó unas largas cadenas, similares a las que materializaba, pero éstas eran de verdad; al ver que se había equivocado, las volvió a guardar. Sacando una carcajada en Sakura quien no había visto nunca a alguien perderse con sus propios sellos, hasta que él pareció recordar algo y sacando otro pergamino, vio que tenía varias inscripciones o nombres… y tras revisarlos, Naruto sacó el quinto, revelando un libro bastante grueso que le dio a Sakura.

"¡Muchas gracias!" Dijo ella al recibir el ejemplar, para luego mirarlo casi alucinada y leer la portada. "Manual de medicina y fisiología humana… por Naruto Uzumaki, tercer Doménico." Sin percatarse muy bien, leyó eso en voz alta, haciendo que Naruto se lleve la mano a la cara, por su torpeza al olvidar ese detalle… debería haber arrancado la portada, pero luego recordó que en todas las páginas, en la parte superior, por un lado traía el nombre del libro y por el reverso el suyo.

"Me doy cuenta, que eso de Doménico debe tener algo que ver con tu habilidad; pero si no me lo has dicho ha de ser por algo, así que no te preocupes, te prometo que le daré un muy buen uso." Dijo ella sonriendo, mientras sacaba un pergamino de almacenamiento simple en el cual guardó el libro.

Finalmente Naruto se volvió a la mansión para dormir un rato y Sakura volvió poco después que él, ya que estuvo ojeando el libro y se fijó que hablaba de varios tipos de procedimientos e incluso indicaba cómo hacer algunos mediante fuuinjutsus simples, así que quedó muy entusiasmada por lo que iba a aprender de él.

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Como al mediodía siguiente, el equipo de Konoha se aseguró que todo estuviera más o menos en orden… y entonces emprendió el viaje de regreso a la aldea; con el más grande sentimiento de gratitud que el feudal podría tenerles, el viaje fue más lento y pausado ya que no tenían que proteger a nadie, así estuvieron viajando todo el día y toda la noche, tomando algunas pausas cada seis horas.

Llegaron poco después del amanecer del otro día y aunque el rubio les iba a decir a los demás que se fueran y él daba el reporte, mejor evitó eso al no saber cuán riguroso o molesto iba a ser el Primero con él.

"Veo que pudieron salir todos vivos y reducir a los enemigos… además de obtener otra de las katanas de la niebla… buen trabajo." Dijo ahora el Segundo Hokage, quien estaba en la oficina en vez de su hermano. "Todo está en orden, pueden irse." Dijo el miembro del clan Senju, haciendo que todos den media vuelta y empezaran a caminar hacia la puerta… claramente todos menos uno.

"¿Si estás aquí significa que Kakashi también volvió no?" Preguntó Naruto, en un tono casual al Hokage, sorprendiendo a los demás un poco ya que ambos hermanos Senju exigían bastante respeto a sus ninjas, siendo mucho menos permisivos que Sarutobi.

"Soy el Hokage y me debes respeto Naruto." Habló el Segundo, en el tono más educado que le era posible dirigirle al rubio, quien claramente le caía pésimo… lo que no había contemplado es que todos los demás estaban expectantes mirándole; pero él con una mirada severa, les recordó que estaban saliendo y ellos prefirieron perderse el espectáculo por su propio bien.

"No me vengas a dar lecciones, recuerda que si vives es gracias a mi." Expresó el rubio, dando media vuelta para no darle la oportunidad de contestarle. "Y si te molesta… seguro que a Yugito le encantaría terminar el trabajo." Agregó finalmente Naruto en un tono burlón, haciéndole recordar a Tobirama Senju, el corte que la otra novia de Naruto le hizo, pero permitiéndole agregar un comentario de vuelta.

"¿Hinata sabe de Yugito?" Preguntó el Segundo, haciendo que Naruto se detenga en seco, pero sin voltear para mirarle.

"Ni a ti, ni a nadie le interesa lo que haga con mi vida privada… y si me entero que alguien anda cuchicheando por ahí, ese alguien va a tener un horrible destino." Dijo Naruto finalmente, cerrando la puerta al salir de la oficina.

'Me preguntó cuánto tiempo tengo hasta que nos llamen para perseguir a Orochimaru.' Pensaba el rubio, mientras iba camino a su casa en la aldea… y al llegar no se extrañó al ver una nota en su puerta.

"Estoy entrenando en el bosque de la muerte, estuve ordenando tu casa, espero no te moleste. Con amor, Hinata" El rubio vio la nota y no pudo evitar una sonrisa. 'Sabía que sería buena idea no poner una barrera.' Pensó para luego entrar y arreglarse un poco antes de encontrarse con la Hyuga.

Hinata estaba traspirando, se había puesto a entrenar en una de las zonas más peligrosas del bosque de la muerte… en la parte de los pantanos donde había muchos animales venenosos y plantas que también le podrían significar algún peligro.

Ella utilizaba la composición fangosa del pantano como para medir la efectividad de unas de las técnicas que había diseñado recientemente y que aún no quería probar en un combate hasta estar segura de su capacidad… llevaba varios intentos cuando sintió una presión en su cintura que le fue familiar, entonces la cadena de Naruto la levantó y la sacó del pantano, acercándola al rubio quien la envolvió con un abrazo.

"Naruto-kun… estoy toda sudada." Dijo ella, intentando advertirle para que no se vaya a incomodar al acercarse tanto.

"¿Y desde cuándo eso me ha de importar para besar a mi novia?" Dijo el rubio, en un tono casi posesivo que a Hinata le encantó; era precisamente lo que quería, así que respondió al beso que él le había dado, manteniéndose así por un rato… hasta que se separaron para poder recobrar el aire. "Te eché de menos." Le dijo el rubio mientras le acariciaba la mejilla.

"No sabes lo que había esperado para oírte decir eso." Habló ella sinceramente, para luego darle un beso corto en los labios.

"Vamos a mi casa." Expresó Naruto.

El rubio dijo eso mientras tenía a Hinata abrazada; de pronto, ella sintió una especie de succión, luego una especie de turbulencia y finalmente se fijó que estaban frente a la casa del rubio, aunque no podía evitar sentirse un poco mareada.

"Jeje, lo siento… las primeras veces yo también me mareaba." Dijo el rubio, abriendo la puerta e invitando a Hinata a entrar, para luego pasar tras ella y cerrar. "Voy a preparar algo rico, así que puedes ducharte, en mi cuarto está la ropa que dejaste el otro día…" Iba a terminar Naruto, cuando la chica le interrumpió.

"Están en el velador del otro lado de tu cama… yo misma la acomodé." Dijo ella en tono coqueto, para darle un último beso mientras lo dejaba para ir a tomar un baño.

Al rato los dos estaban sentados a la mesa comiendo un plato que a Naruto le gustaba mucho, era pescado a las brasas, junto con algunas frutas; incluso utilizaba una salsa que mantenía las llamas intactas, calentando el pescado… pero sin quemarlo, cosa que Hinata sólo atribuía a su dominio sobre aquél elemento. La comida había estado muy bien según el gusto de Hinata, quien nunca había comido eso ya que en Konoha era raro comer pescado, debido a que no estaban cerca de la costa; sin embargo, en Demos sí había mucha actividad portuaria y a él le encantaba, por lo que siempre guardaba entre la comida que traía en sus pergaminos, algo de pescado, así como también llevaba carnes y mucha agua.

"¿Has tenido algo que hacer?" Preguntó Naruto, intentando averiguar algo más sobre ella, como demostrando interés. "Tuve una misión aburrida, en que tuve que evaluar a unos genin en un ejercicio de supervivencia… pero quiero oír lo que tuviste que hacer tú, no creo que hayan enviado siete ninjas contigo sólo para vigilarte." Dijo ella sonriéndole a su novio y mostrándose muy interesada por saber de las aventuras de su misión.

"Jajaja… no, para eso sólo enviaron a uno." Dijo él en tono divertido, arrancando una mirada de sorpresa en Hinata, quien sólo había dicho eso a modo de broma. "Había un ANBU capaz de utilizar el Mokuton caracterizado como un jounin." Habló de nuevo el rubio, para explicarle la razón de su comentario a la chica quien rápidamente entendió y luego ambos se quedaron en el sillón conversando.

Hinata tenía su cabeza apoyada en las piernas de Naruto, mientras estiraba su cuerpo y sus piernas colgaban tras el brazo del sillón; el rubio se había sentado correctamente haciéndole cariño en el pelo a la Hyuga, quien al estar así se sentía como en el cielo.

"¿No me puedes llevar cuando tengas que ir por Orochimaru?" Preguntó Hinata, quien no estaba preocupada de que pudiera pasarle algo a Naruto, sino que quería acompañarlo.

"No lo sé, déjame pensarlo un poco, mira que puede ser peligroso… la última vez que me topé con alguno de sus ninjas, eran unos extraños Uchiha endemoniadamente rápidos; tanto que tuve que utilizar mi personificación para vencerles." Explicó Naruto, justificando sus aprehensiones con la chica.

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Naruto estaba algo cansado, pero en perfecto estado; lo único malo en él era que su cabello estaba más desordenado de lo habitual, pero quien estaba frente a él, si estaba hecha un lío; Hinata frente a él tenía parte de su ropa algo rasgada, mientras que con dificultad se mantenía en pie.

"Bueno… debo confesar que me sorprende que seas capaz de hacer ese ataque ocho veces con tu Byakugan activado." Dijo el rubio sosteniendo a Hinata para ayudarle.

"¡Aún no es suficiente!" Habló ella, algo frustrada por no alcanzar su meta autoimpuesta de diez disparos antes de cansarse, pero de pronto su furia se evaporó en el aire cuando Naruto la cargó estilo matrimonio. "¡Oye qué haces!" Reclamó ella algo avergonzada.

"Estás agotada, así que te llevo para la casa… no vas a hacer nada productivo en ese estado y yo quiero ponerme al día con Kakashi, hace tiempo que no lo veo." Dijo Naruto, caminando hacia su casa con Hinata en brazos, quien convenientemente había puesto su cabeza reposando sobre su pecho para sentir sus tranquilizantes latidos.

"Hola" Dijo Naruto, haciendo a Kakashi casi saltar de su cama, el ninja copia había vuelto en la noche y ahora estaba teniendo un largo sueño; acaba de despertar hace unos instantes, aunque aún no se despertaba del todo, cuando el rubio golpeó su ventana.

Unos instantes después, un ya arreglado Kakashi salió de su casa para saludar a Naruto, quien le estaba esperando en la puerta, tras haberle asustado.

"Qué bueno que volviste, hacía tiempo no te veía." Dijo Naruto sinceramente, ya que Kakashi era de las personas que le caían bien en la aldea.

"Estar junto al Segundo Hokage ha sido un tremendo trabajo… ese hombre realmente no descansa." Dijo Kakashi, quejándose por la excesiva necesidad de aquel tipo por ponerse a trabajar todo el tiempo, incluso cuando los demás estaban agotados.

"Qué puedes esperar de alguien que estuvo muerto por alrededor de cincuenta años." Dijo el rubio recordándole que había sido revivido hace poco.

Al final, los dos fueron a comer al puesto de ramen y estuvieron conversando sobre las cosas que podían compartir acerca de sus pasadas asignaciones. Kakashi tocó el tema de Kumo y Yugito, ya que había oído rumores que Hinata estaba con él… y el rubio le explicó que la chica le había pedido una oportunidad para estar con él y como de momento estaba solo, la había aceptado; pero no tenía idea de lo que iba a ser cuando tuviera que irse y le quedara la decisión de optar por una de ellas, claro que con todo ese triángulo, Kakashi se imaginó unas escenas que claramente le permitirían formar una sociedad con Jiraiya, en la escritura de la famosa novela Icha Icha.

Al rato el ninja copia se despidió de Naruto, diciendo que debía ir a reportarse para ver cuánto tiempo tendría libre y sus futuras opciones, ya que había estado como escolta del Segundo Hokage; por un mes había sido el mes más trabajoso de su vida… realmente no quería repetirlo.

Naruto se puso a reír mientras avanzaba caminando, tenía algunos clones asignados para una tarea en particular dentro de la villa, pero aún no recibía ninguna información de ellos, al menos eso significaba que no habían sido esfumados; sin embargo, también indicaba que no habían sido capaces de encontrar ninguna información de utilidad aún.

Era otro día, pero no uno común y corriente, esa jornada Naruto y Jiraiya habían sido convocados por ambos Hokages para una misión. Ésta era la de perseguir y eliminar a Uchiha Itachi, en un comienzo los citados se habían sorprendido ya que esperaban que les enviaran por Orochimaru; sin embargo, resultó que el sanin había sido mejor de lo que creyeron para esconderse. Itachi por el contrario, había sido visto merodeando en torno a la aldea de la hierba y por los alrededores del país del viento… y se sabía que Sasuke llevaba tiempo persiguiéndole.

La razón por la cual buscaban simplemente deshacerse de ellos, era porque ninguno de los dos poderosos Senju confiaba en los Uchiha, ellos siempre habían sido unos traidores sedientos de sangre y ante sus ojos… los actos de ambos hermanos, sólo habían confirmado sus suposiciones. Aunque nadie les dijo nunca la verdadera razón tras la muerte de los Uchiha, principalmente porque el viejo Sarutobi enfermó y murió al poco tiempo de dejar el cargo y Danzou… había muerto antes a manos de Naruto, si bien los ancianos Homura y Koharu lo sabían, no ganaban nada diciéndolo, por lo que se habían reservado esa información.

"Está bien… pero me llevo a Hinata conmigo, las cosas irán más rápido con ella." Dijo el rubio, en el mismo tono desafiante e imprudente con el cual se refería a ellos… y que despertaba muchos murmullos y comentarios por su osadía, la cual de ser cometida por alguien más, seguro le costaría muy caro.

"Está bien." Respondió el Primero dando su autorización, mientras veía cómo Naruto quien estaba ya a punto de abrir la puerta, se daba vuelta para responderle.

"No te estaba preguntando." Dijo el rubio para acabar de salir, mientras Jiraiya sólo lo seguía en silencio… mientras aguantaba las ganas de reírse del Primero, quien le dio un fuerte golpe a su escritorio y se aguantaba las ganas de ahorcar a Naruto con sus propias manos… el chico se creía demasiado y aunque él era de los que podía ponerle en su lugar, de momento aún le era de utilidad, por lo que la lección de modales tendría que seguir esperando.

El rubio pasó a recoger a Hinata a la casa donde vivía con Anko, aprovechando de saludar a la otra jounin; quien se alegró de verle, ella le pidió que cuidaran a Hinata, pero la Hyuga algo sonrojada le dijo que no la hiciera quedar en vergüenza… al final se reunieron con Jiraiya en la entrada y comenzaron el viaje, con el primer destino claro…

… la zona fronteriza entre el país del viento y el de la tierra.