Rating: K+
Género: Romance/Friendship
Pareja: Johan Andersen x Yuuki Juudai
Tema: 33 - Nobody Noticed / Nadie se dio cuenta.
Durante su estancia en la Academia de Duelos, Juudai había agradecido en sobremanera que nadie se diera cuenta del peligro, pues eso podía apartar a sus preciados amigos de el. Esa vez, clamaba porque fuese lo contrario, quería que todos se dieran cuenta de su situación, de su verguenza, pero nadie le hacía caso, aunque bien pensado, era algo obvio.
Estaban sentados en un restaurante familiar, unos cuantos años después del término de su ciclo escolar, rememorando viejos tiempos, pegados hombro a hombro sin dejar de charlar. En dichas circunstancias nadie podía ayudarlo. Todos estaban demasiado absortos en sus conversaciones y nadie había notado la furtiva mano que se deslizó debajo de la mesa y se posicionó sobre la rodilla de Juudai.
¿De verdad eso le estaba pasando a él? Sintió cómo sus mejillas empezaban a arder, la mano sobre su rodilla comenzaba a subir poco a poco, causándole cosquillas y otras sensaciones en su camino. Se inclinó sobre la mesa de manera casual y miró de reojo hacia su derecha, confirmando que era Johan quien estaba -jugando- con él.
¡Pero por todos los dioses! ¿Qué estaba planeando? ¡Y lo peor: nadie se daba cuenta! Su amigo tenía una sonrisa natural en el rostro y charlaba con Jim, como si aparentemente nada sucediera, aunque Juudai sabía que sí sucedía y mucho. Se mordió la lengua para acallar una exclamación de asombro. La mano de Johan no estaba donde él creía que estaba... ¿Verdad? Sólo eran diferencias culturales, como siempre le decía Asuka, Johan tenía otras maneras de expresar su afecto hacia él, nada más, nada más...
Joder. ¿Qué tipo de afecto era ése? ¿Y por qué se sentía endemoniadamente bien? Yubel bufó en uno de los rincones de su cerebro.
—Excúsate diciendo que vas al Sanitario —le recomendó el espíritu, todavía con la voz molesta, digna de la Oscuridad en persona.
Juudai asintió levemente. Si no se equivocaba, tenía un problema en los pantalones.
—¡Lo siento chicos, he tomado mucho refresco! —mintió a gritos que se escucharon por todo el restaurante, antes de echarse a correr como un prófugo hacia los sanitarios.
—¿Estará bien? —preguntó Asuka con gesto compungido, sin dejar de mirar hacia la dirección donde su amigo había desaparecido.
—Iré a ver —sonrió Johan con calma, levantándose y dejando sus cubiertos sobre su plato con total naturalidad.
La conversación se reanudó inmediatamente. Johan, sin embargo, no prestó atención a las palabras, a pesar de que había estado muy entusiasmado por el tema durante toda la velada, su mente estaba enfocada en otra cosa. Y en las agradables sospechas que surgían después de su jueguito. Quizá... quizá sí tenía una oportunidad con Juudai después de todo.
Abrió la puerta del sanitario y encontró a Juudai saliendo muy apenado de uno de los baños del fondo, con la cara aún roja como un tomate.
—¡Juudai! —exclamó, sin poder evitar divertirse al ver cómo el castaño se estremecía y ponía nervioso ante su presencia—. ¿Estás bien?
—S-sí.
Poco a poco, el Obelisk fue cercando a su amigo, hasta que éste terminó acorralado contra la puerta de un sanitario, temblando como un ratoncillo asustado. Johan le alzó la barbilla, notando que no había nada más que miedo y no rechazo en aquellos profundos ojos castaños que tanto amaba. Bueno, no perdía nada con intentar: Lo besó. Y sorprendente, milagrosamente, Juudai le correspondió, con unas ganas que le hicieron soltar unas cuantas risas.
—¿Está bien esto? —inquirió el Obelisk, cuando de pronto se vio encerrado dentro de uno de los cubículos. Juudai se rió burlonamente, le parecía irónico que el que lo había empezado, le preguntara si estaba bien.
—¿Tú qué crees? Ellos no van a darse cuenta.
