CAPITULO 13. Encrucijada…
Naruto se bajó de la cama en la que estaba durmiendo, eran alrededor de las cuatro de la mañana, pero no le importó despertar a las chicas; aunque tras el grito y la energía que había liberado, éstas hace rato ya estaban alerta… así que les sujetó de la mano y mediante el Hiraishin, las llevó a su propia casa. Ellas se sorprendieron por lo brusco de todo, ya que no les dijo nada a modo de advertencia; al llegar el rubio se fue a buscar unas cosas y se llevó un pergamino a los bolsillos, se cambió el traje naranjo por uno limpio y les dio un beso a cada una.
"Voy a hacer justicia… hagan lo que quieran en la casa, nada hay que no puedan ver… sólo les pido que no salgan." Dijo el rubio pidiéndoles que se mantengan ahí, aunque no es como si pudiesen salir fácilmente, ya que el sitio estaba lleno de sellos y barreras, salvo pocas excepciones… era el sitio más seguro de la villa.
Naruto desapareció en un manchón anaranjado, dejando a las dos mujeres ahí algo preocupadas por el estado del rubio… principalmente en su aspecto emocional, ya que difícilmente alguien lo pararía; pero no era conveniente que se deje llevar así por sus emociones, especialmente de haber sufrido las cosas que le han tocado vivir.
…
"¡Naruto!" Exclamó el Primer Hokage, sorprendido de ver a Naruto a esas horas tras verlo aparecer delante de él, con una apariencia que indicaba que estaba más que listo para el combate.
Los ANBU que estaban ahí junto con el menor de los Senju, sintieron un fuerte instinto asesino que se les hacía desconocido, cosa que llamó su atención; pero entonces se fijaron que provenía de la persona que estaba hablando con el Primero y fue ahí, cuando se fijaron que era Naruto. Estuvieron unos segundos preguntándose por qué eso los había sorprendido tanto, mientras que Tobirama Senju ya tenía la respuesta…
Las ocasiones anteriores, el rubio utilizaba el instinto asesino del zorro para intimidar…
…ahora, sólo estaba siendo él mismo y dejaba sus emociones fluir como el agua de un canal… todo ese impulso asesino…
…era su deseo de venganza.
El rubio pareció estar de acuerdo con lo que el Primero le decía, principalmente sobre lo que ellos habían hecho… y que Naruto debía reconocer que había sido impresionante; puesto que, había un enorme muro de madera en forma de media luna, sumamente resistente que se erguía más de doscientos metros, por sobre los muros de la aldea y que estaba puesto para que cubra toda la zona posterior… evitando que los ninjas escapen por vías alternativas.
Por si no bastara con eso, en lo que el rubio consideraba la demostración de control sobre el agua más impresionante que había visto, rodeando la aldea había un pozo… sí, un pozo con todo y el agua, lo cual aislaba la aldea ninja emplazada en el desierto… ¡Demonios! Aún no tenía idea cómo el Segundo había sido capaz de hacer eso ¡En medio del desierto!...
Naruto comenzó a separarse del Hokage, mientras éste les hacía una seña a los demás para que se pusieran a cubierto. El instinto asesino del rubio comenzó a desbordarse y entonces lanzó uno de sus kunai marcados, el cual voló unos segundos, para luego permitirle a Naruto ponerse de pie sobre aquel muro levantado por el Primer Hokage. Sus ojos se volvieron dorados y Shamash apareció en escena, sus dos ojos brillaron levemente e hizo aparecer las dos primeras columnas de fuego, de aproximadamente diez metros de diámetro… levantándose desde el suelo, hasta perderse de vista entre las nubes.
Rápidamente luego del primer ataque, los ojos de aquel poderoso y despiadado espíritu, volvieron a brillar y otras dos columnas de fuego aparecieron. Con los cuatro primeros ataques, recién comenzó la respuesta por parte de Suna, ya que salieron los primeros ninjas a ver lo que ocurría; por mientras que Shamash, seguía arrojándoles fuego en distintos puntos de la aldea, pero cubriéndola de forma progresiva, ya que el objetivo que Naruto tenía era uno claro…
…quemar toda la aldea.
Algunos ninjas pudieron encontrar al causante del ataque, o eso es lo que creyeron al ver a Shamash, porque emitía un gran resplandor y dejaba a su Doménico en una especie de segundo plano… si podía decirse eso, de alguien que vestía de naranjo y cuyos ojos emitían un gran resplandor dorado.
Algunos comenzaron sus ataques a distancia, ya sea con flechas, ballestas o ninjutsu; pero el rubio puso el aro dorado que ahora funcionó de maravillas y a los que intentaban acercarse los atrapaba con sus cadenas, las cuales estaban más controlables que nunca, así que quiso hacer la prueba y sacó la espada de Shamash…
…completamente encendida.
Definitivamente sus poderes habían regresado y con todo, así que se los haría saber; aprovechando que ya había doce columnas de fuego en la villa y por lo menos dos docenas de tipos atrapados por cadenas… Shamash comenzó a hacer uso de su envidiable velocidad para acabar a estos tipos con su espada de fuego, mientras Naruto lo protegía de los ataques con el escudo y de los atacantes con la cadena.
Tanto los ANBU como los Hokages, veían con asombro todo el poder destructivo que Naruto poseía… ya que en unos pocos instantes, tenía media aldea ardiendo y estaba acabando con cuanto ninja se le ponía en frente… todo eso, sin utilizar ni la menor parte del poder del Kyubi.
Todo ese fuego, lanzado en tal abundancia y con una pasmosa facilidad, les hacían incluso temerle a esa figura que normalmente lucía arrogante y altanero; pero que al verlo en acción, entendían que era claro merecedor de esos carteles, ya que estaba en un nivel distinto al suyo… al menos al de los ANBU, puesto que los hermanos Senju también tenían grandes poderes y estaban entre las leyendas, o en las grandes ligas… aunque no tenían idea si es que podrían doblegar a este Naruto, en caso de necesitarlo.
…
El Kazekage divisó a Naruto en la altura y junto con algunos ninjas, le lanzaron una gran cantidad de jutsus de viento que tenían largo alcance; sin embargo, Naruto sólo aprovechó de dejar clavado un kunai afuera… y utilizó el Hiraishin para moverse hacia un lado y luego que los ataques pasaron, volvió a su posición anterior, todo esto en una fracción de segundo.
Tiempo aprovechado sabiamente por Shamash, quien enterró la hoja en llamas de su espada en la espalda del Kazekage, quitándole la vida de inmediato; en medio de las miradas de desplomo y desconsolación de sus ninjas, quienes estaban por perder las esperanzas.
Cosa que realmente hicieron cuando, una oscura sensación se hizo presente y vieron moverse un manchón rojo hacia el centro de la aldea; intentaban atacarle, pero no le hacían ni el más mínimo daño. Sin embargo, esto no les hacía rendirse ya que ese enemigo, había acabado con muchos de los suyos y no iban a descansar hasta derribarlo… incluso si eso significaba utilizar hasta el último aliento de vida.
…
"Nu-nu… nueve pilares… esta se- se… sensación." Murmuraba un ANBU, que estaba francamente aterrado por las acciones del rubio; quien primero utilizó a Shamash, pero ahora tenía toda la aldea rodeada por nueve pilares rojos, que se levantaban incluso por sobre el muro que había levantado el Primero, pasando por fuera… y ondulándose por instantes, en los cuales el rubio concentraba la energía necesaria para su ataque.
…
"Hai ni subete o henkan." (Convierte todo a cenizas) Gritó Naruto, enviando un tremendo pulso de energía al suelo; para luego convertir todo lo que estaba dentro del círculo formado por sus nueve colas, en un infierno.
El fuego abrasó por completo ese lugar, siendo Naruto y Shamash lo único que no fue calcinado con esas potentes llamas, que destruyeron todo lo que alguna vez fue la aldea oculta de la arena; pero que ahora, no era más que un recuerdo y un montón de cenizas, que se esparcirían en el desierto…
Eso es lo que se ganan por meterse con la gente que le importaba…
…recibieron la mano de hierro de la justicia…
…su justicia.
El rubio aún en el centro de esa ex aldea… ahora sólo un enorme espacio en llamas, depuso la energía del Kyubi; haciendo desaparecer los pilares rojos y el manto del mismo color que le cubría completamente, dejando ver a un Naruto que se venía acercando a los demás ninjas de su aldea, con una expresión de tranquilidad, que casi le formaba una pequeña sonrisa en el rostro.
"¿Satisfecho?" Preguntó el Primero, intentando averiguar cómo se encontraba.
"No sabes cuánto." Respondió Naruto, descolocándolos un poco, ya que no lo creían del tipo vengativo o rencoroso, pero luego se recordaban que le había ocurrido algo bastante fuerte. Además que, tampoco lo conocían realmente, puesto que siempre estaba poniendo caretas y haciendo números, para desviar la atención de su yo real.
Cualquier intento posterior era inútil, lo que alguna vez fue la orgullosa aldea de la arena, una de las cinco grandes naciones ninja; ahora no era más que un montón de cenizas y restos que aún se estaban consumiendo por las furiosas llamas de Naruto. Los ninja de Konoha, estaban asombrados por la gran capacidad del joven y agradecían no haberle cabreado tanto, como para ponerlo igual que como le habían puesto los ninjas de Suna. Como el sitio ya había sido destruido… bueno, mejor dicho había sido arrasado, los Hokages decidieron emprender el viaje de regreso… Naruto solo se despidió y desapareció con el Hiraishin.
…
En Konoha, el rubio apareció directamente en su casa, a menos de dos metros de las chicas; quienes estaban comiendo en esos momentos, ya que eran cerca de las siete de la mañana y no habían podido dormir luego de la partida del rubio… a quien rápidamente abrazaron cuando le vieron aparecer.
"¿Naruto estás bien?" Preguntó bastante preocupada Anko.
"Sí… créanme que nunca había disfrutado tanto quemando algo." Respondió el rubio con una sonrisa de satisfacción en el rostro, estaba muy satisfecho con la respuesta, que había dado al ataque cobarde que Suna había hecho a Anko… la verdad, es que no le importaba lo que había pasado en Konoha, le importó sólo cuando se metieron con quienes quería… y por cualquiera de ellas, estaba dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias.
..
.
El rubio no se tomó la molestia de decirle a nadie más que a Jiraiya, las noticias sobre lo ocurrido en Suna; el sanin le informó a unos pocos para tranquilizarlos, que habían conseguido destruir la aldea y todos los enviados estaban en buenas condiciones; sin embargo, no fue sino hasta dos días después, cuando llegaron los Hokages así como los ANBU que con ellos habían partido, que se supo lo ocurrido realmente. Si bien lo hecho por los Senju, para sitiar la aldea había sido algo impresionante, especialmente el pozo que el segundo Hokage hizo en medio del desierto; quien se ganó su fama ese día… no, esa noche fue Naruto, recibiendo pronto el apodo del sol de la hoja; tanto por sus resplandecientes llamas, como por el fulgor que emitían sus ojos al igual que la armadura de Shamash.
Anko y Hinata sólo salían de la casa a entrenar, cuando Naruto estaba con ellas. El rubio había hablado con los líderes de la villa, para que no les asignen misiones y poco a poco ellas se iban volviendo más sumisas, obedeciendo cada una de sus palabras sin si quiera cuestionarle…
Ellas le adoraban y prácticamente vivían por y para él, aquel día cuando les dijo que le sigan… no se había dado cuenta, pero les dio un objetivo en la vida, seguirle a él y a todas sus palabras.
Anko se sorprendió cuando comenzó con sus entrenamientos, era más fuerte de lo que recordaba y en ocasiones, descubría algún tipo de habilidad con alguna técnica que no recordaba tener… fue entonces cuando el rubio le dijo que con su muerte y posterior resurrección, su energía espiritual había aumentado; por lo que, mientras más fortaleciera su cuerpo, iba tener acceso a más poder para sus jutsus y todo su estilo de combate.
Los tres iban a restaurantes, salían a pasear o compartían el tiempo juntos, haciendo cualquier otra cosa para divertirse. Aunque hasta el momento, ninguna de las dos había tenido nada de intimidad con el rubio y constantemente Hinata, se preguntaba en qué términos estaba su relación… la verdad es que si tenía que compartirlo para tenerlo, no le molestaría tanto; pero quería escucharlo de él, ya que la incertidumbre le estaba comenzando a afectar.
..
En otros lados las cosas estaban algo más movidas, en Iwa supieron de lo ocurrido con Suna y de inmediato intentaron enviar sus tropas para intentar reclamar el territorio. Pero debido a una rápida maniobra del feudal del país del viento, el mismo feudal del país de la tierra, apeló a su autoridad superior para forzar al Tsuchikage a retirar a sus hombres y no intentar nada.
El feudal del país del viento, al comienzo quedó conmocionado, sabía del asedio que un pequeño, pero muy poderoso escuadrón de Konoha, estaba haciendo a la aldea de su país. Intentó enviar notas de protesta a Konoha y a su feudal, pero cuando supo del muro de madera, se dio cuenta que era el primer Hokage y eso sólo podía significar; que los altos mandos o lo habían ordenado, o al menos estaban en conocimiento de ello y no habían hecho nada por impedirlo, lo que suponía una aprobación tácita…
Luego las cosas de algún modo, se complicaron enormemente y la aldea fue consumida por las llamas en una sola noche; en algo nunca antes visto, ningún sobreviviente, ninguna estructura en pie, no quedó absolutamente nada…
…en sólo una noche, todo por cuánto al menos cinco generaciones de ninjas, lucharon por levantar y proteger, había sido reducido a la más mínima expresión.
Ahora debía hacer algo y pronto, la economía de su país proveía la mayor parte de los minerales y las joyas a los demás países, como el de la tierra, el del hierro e incluso el del fuego; pero sin una aldea ninja, estaba desprotegido. Ahora se arrepentía de sus constantes recortes, al aporte económico a la aldea y al contratar ninjas de Konoha; ya que si hubiesen sido más fuertes, seguramente hubieran triunfado en el asalto conjunto que habían hecho con Otto… pero ahora no quedaba nada y no le servía ponerse a pensar en lo que podrían haber hecho… tenía que idear una forma de responder a las necesidades rápidamente.
Pensó en intentar comprar alguna aldea menor, suplirle los fondos y el sitio para que se establezca donde antes estuvo Suna, pero era algo difícil. Luego pensó en Orochimaru, seguro que el hombre era un arma de doble filo, traicionero y rastrero por naturaleza; alguien en quien sólo podías confiar si tenías cómo protegerte de él… podría utilizarlo, pero era una carta sumamente arriesgada, ya que incluso tenía antecedentes de haber asesinado al feudal del país del campo de arroz, por importunarle demasiado.
Se iba a tomar unos días para pensarlo bien; sin embargo, él mismo sabía que el tiempo apremiaba ya que corría en su contra.
…
En Konoha las cosas iban bien, el feudal no había puesto ningún problema, pese a recibir notas de protesta de parte del feudal del viento; pero la desventaja de no contar con su villa era que perdía mucho poder de negociación y el regente del país del fuego, sabía que su contraparte vecina no podía negarse a venderle o romper los tratos que ambos tenían, o de lo contrario era cosa de enviar sus ninjas a terminar el trabajo y apropiarse de todo el país.
Él fue muy claro en su explicación sobre el ataque, el cual en sus palabras fue… "Una respuesta proporcional al bajo y malicioso ataque, que sus ninjas habían perpetrado primero en una aldea supuestamente aliada… y como la aldea ninja del país del fuego, ellos habían llevado las llamas de la justicia hasta su puerta." Ni siquiera el feudal sabía cuan preciso había sido, ya que no había una forma mejor de describir lo realizado por Naruto y su espíritu afín.
…
Ahora Naruto, Hinata y Anko estaban en el país del viento, porque les habían asignado una misión. Jiraiya había salido a reunir información y les hizo llegar la noticia a los Hokages, que Orochimaru había sido visto en solitario, ya que se rumoreaba que el Uchiha había roto el pacto que tenían, estaba prófugo y por su cuenta. Se desconocía si tenía algún tipo de compañero o no, pero al menos ya no estaba en compañía de ninguno de los dos sanin.
Según los misteriosos informantes del sanin, su compañero domador de serpientes había sido divisado merodeando las proximidades del desierto que rodeaba Suna… seguramente para intentar hacerle una oferta al feudal del viento; ya que tras la pérdida de Otto, estaba necesitado de una aldea que le respaldara y podría llegar a un acuerdo con aquel hombre, para buscar o crear una nueva.
El equipo de la hoja, estaba en una ciudad algo pequeña que era la más próxima a la capital, la cual era su destino final ya que ahí estaba el feudal… y si Orochimaru pretendía reunirse con él, tendría que ir ahí. Seguramente intentaría algo para ocultar su identidad hasta el último momento, pero ahí es cuando el Byakugan de Hinata y la afinidad con las serpientes que Anko tenía, iban a ser de mucha utilidad para atraparlo y aniquilarlo.
Al cabo de dos días, estaban por fin en la capital y por lo que sus averiguaciones les habían indicado, no había habido rastro ni seña alguna del sanin desertor de la hoja; por lo que estaban a tiempo. Alquilaron un hotel relativamente cercano a la mansión del tipo que comandaba el país del viento, con tal de permitirle a Hinata echar un ojo a los alrededores de la entrada, para saber si había seña de Orochimaru.
Permanecieron un par de días esperando y vigilando en gran estado de alerta, Hinata era la que tenía la carga más pesada, ya que debía estar con sus ojos activados la mayor parte del tiempo; sin embargo, ella decía que estaba bien y la verdad es que gracias a su preciso control de chakra, eso no le demandaba demasiado esfuerzo. Además, en los frecuentes entrenamientos que los tres tenían, Naruto había insistido mucho, en hacerle usar hasta lo último de su chakra haciendo sus ataques más potentes, con el objetivo de aumentar sus reservas y acostumbrarla a utilizar ataques más poderosos… todo esto con un objetivo… aunque no se lo había dicho aún.
Al cuarto día Hinata les alertó que había encontrado a Orochimaru, el sanin iba con otra piel, ya que su rostro era totalmente distinto al que Naruto había descrito. Sin embargo, su sistema de chakra circulaba de una forma bastante potente y única… además, que tenía la impresión de estar viendo una serpiente en su interior… pero no se veía claro, aunque al menos le servía para sospechar que era el verdadero sanin. Naruto les dijo que se pusieran alerta y que no le despegara la vista de encima.
Ella al comienzo pensó que irían por él de inmediato, pero Naruto les dijo que era complicado ya que estaban los guardias del feudal y el resto de civiles de la ciudad; razón por la cual, las cosas se podían ir al diablo con mucha facilidad, así que le esperarían, seguirían y atacarían en lo abierto del desierto o sus cercanías.
La Hyuga les informó que al parecer la discusión no fue como el sanin quería, porque sus gestos y actitudes reflejaban una molestia evidente; pero la presencia de abundantes guardias le hizo desistir de la idea de atacar a aquel hombre, por lo que aceptó que no había ganado esa partida, pero le dijo que de algún modo se iba a cobrar revancha.
Cuando salió del complejo que pertenecía al feudal, los de Konoha se pusieron en marcha tras el sanin; quien no podía sentirlos ya que gracias a la visión de Hinata, lo seguían desde una gran distancia, aunque lo suficiente como para atacarlo cuando decidan que sea el momento.
El sanin estaba algo inseguro… y molesto, muy molesto; ya que se había tomado la molestia de separarse de los demás de su grupo de acompañantes directos o cercanos, para infiltrarse en la capital del país del viento con tal de entablar tratativas con el feudal, con el objeto de atraerlo con su propuesta de una nueva villa oculta de la arena… sin embargo, las cosas salieron mal y el hombre le dijo que el puesto vacante ya estaba cubierto…
De no ser porque estaba rodeado por ocho guardias, lo hubiera eliminado en ese mismo instante; además que de los ocho, sólo conocía a tres de ellos; una chica rubia de nombre Temari, un domador de marionetas con Kankurou por nombre y el que había sido sensei de éstos… Baki. Todos eran excelentes ninjas de Suna, que por la misma razón habían sido enviados y dispuestos como guardias personales del feudal; a cambio que éste no siguiera rebajando los aportes que hacía a la villa… quién iba a pensar, que a la larga eso les salvaría la vida.
El problema eran los otros cuatro, a quienes no conocía de ningún lado; era como si se hubiese conseguido cuatro ninjas, que ni siquiera tenían la expresión de uno. Éstos podrían perfectamente ser novatos ya que él conocía a la mayoría de los ninjas que podrían ser una amenaza, pero seguramente no eran debiluchos, o de lo contrario no los tendría ahí a cargo de su seguridad.
Estaba saliendo de la ciudad cuando sintió algo extraño, así que dejó de lado por mientras sus pensamientos para dar un salto…
… y esquivar una gran cadena, que pasó por donde él estaba caminando hace sólo algunos momentos. 'Naruto-kun' Pensó el sanin, al ver el arma que lo había atacado.
De pronto el rubio apareció cerca de él, cubierto por el chakra del Kyubi, dispuesto a darle un zarpazo; sin embargo, él fue capaz de sacar su espada Kusanagi y bloquear el avance de su garra. Rápidamente el rubio dio medio giro y sus cuatro colas intentaron golpearle; pero apenas lo tocaron, él se separó en muchas serpientes, las cuales se reagruparon unos metros más atrás, volviendo a darle su apariencia… normal (al menos para él).
"Veo que esta será una gran ocasión para estrenar mis nuevas armas." Dijo el sanin, capturando la atención tanto de Naruto, como de Anko y Hinata; quienes se escondían cerca de ahí para intervenir en cuanto tuvieran una oportunidad. "Sharingan." Dijo el sanin, haciendo aparecer tres comas en cada uno de sus ahora rojos ojos.
"¿Acaso ese es el cuerpo de Sasuke?" Preguntó el rubio intrigado, ya que hasta donde sabía, el Uchiha que había desertado de la hoja, aún estaba con vida y se mantenía prófugo por ahí.
"No… kukuku… ¿No recuerdas esos hábiles ninjas con espadas negras que enfrentaste en Kumo?" Preguntó el sanin, provocando que Naruto abra los ojos bastante al recordar ese difícil momento, para luego recordarse a sí mismo que ahora era más rápido y más diestro en el uso del poder del Kyubi, por lo que no tenía qué temer. "Resulta que fui capaz de clonar Uchihas… y eso no es todo, esto que vez ahora, es un clon que envejece más rápido, pero sólo tarda dos años en llegar a este estado…" explicó el sanin luciendo su cuerpo, del cual estaba tan orgulloso. "Pero no fue sólo un Uchiha el que aportó para lograrlo." Dijo insinuando algo que de ser cierto, podría ser bastante peligroso.
"¡Tsunade!" Dijo el rubio sorprendido cuando se le pasó por la mente.
"Bingo… Senju y Uchiha… ambos en el mismo paquete." Habló el sanin, sacando su lengua como saboreando sus propios labios, orgulloso de su creación. "Es casi como volver a replicar a Rikudou Sennin… pero con una mente más aguda." Dijo el sanin, para finalmente cargar con su katana y sus ojos llenos de deseo de matar al rubio; quien utilizando la energía del Kyubi, formó su propia espada con la cual detuvo la del sanin.
Ambos se enfrascaron en un parejo duelo, ya que si bien Naruto tenía la delantera por su mayor abundancia de recursos, el maldito cuerpo de Orochimaru se desarmaba y volvía a reconstruir luego de cada zarpazo, cuchillazo, patada o atadura…
Estaba intentando todo lo que podía hacer en ese estado, pero nada funcionaba, incluso intentó sujetarlo con sus colas para incinerarlo, pero apenas le apretó los brazos… el sanin los desprendió y tras convertirlos en serpientes intentaron atacar al rubio; mientras que a él, simplemente le crecían nuevamente, así que recogiendo su espada continuó el combate.
Naruto se daba cuenta que gracias al Sharingan, cada vez se le hacía más difícil darle un golpe limpio; por lo que, tenía que crear garras u otro tipo de apéndices a partir del chakra del Kyubi, para sorprenderlo y evitar que lea sus movimientos.
"Raion no gōon." (Rugido del león) Dijo Hinata desde su posición, provocando una abundante ráfaga de viento que salió disparada hacia los dos luchadores. Naruto se quedó donde estaba, sin hacer el menor intentó por evitarla, esto hizo que el sanin pensara que no debía ser algo de qué preocuparse… craso error.
Esa especie de onda disruptiva de chakra, chocó en Naruto haciéndole desaparecer la capa roja; mientras que al sanin le llegó en un brazo y una pierna. De inmediato sintió una extraña sensación, y cuando pudo revisarse con su Sharingan, se fijó que no fluía chakra por su brazo y pierna izquierdas… retrocedió un poco y tras hacer unos rápidos sellos, puso una mano en el suelo e hizo aparecer una tremenda cantidad de serpientes, casi como una ola de mar; las cuales avanzaban hacia el rubio, pero al par de metros que se habían alejado de Orochimaru, todas comenzaron a ser rodeadas por un extraño resplandor púrpura que no había visto nunca y luego se lanzaron en su contra, dándole un momento bastante complicado.
El sanin se vio forzado a extender su cuello y permitir que de su boca, surja nuevamente otro cuerpo suyo, mientras el otro era devorado por las serpientes que él mismo había hecho aparecer.
Fue entonces cuando a un costado de donde combatía con el rubio, divisó a Anko y Hinata, quienes le habían atacado. Rápidamente fue hacia donde ellas, aprovechando que el rubio no tenía ya el chakra del Kyubi y seguramente su propio chakra, se había arruinado puesto que recibió el jutsu de la Hyuga más directamente que él.
Hinata se adelantó a Anko en una actitud protectora, mientras ambas veían cómo el sanin se aproximaba hacia ellas con su espada en alto; sin embargo, cuando estaba bastante cerca, un manchón anaranjado apareció impetuoso con su técnica en mano.
"¡Rasengan!" Gritó el rubio, mientras enterraba la esfera espiral en el vientre de su enemigo para mandarlo a volar, lejos de las chicas…
Hasta que sintió a Hinata quejarse y vio que el que había golpeado, se convertía en barro y desde el suelo surgía el verdadero, aprovechando la distracción para perforar el abdomen de Hinata con la espada envenenada.
El rubio rápidamente cambió el color de sus ojos por unos rojos y felinos, pero conservando el control sobre sus actos. Utilizó el Hiraishin para ponerse justo delante de Hinata y Orochimaru, utilizando el chakra rojo concentrado en su garra, golpeó violentamente la cabeza del sanin, arrancándosela de sus hombros; en un brusco y brutal movimiento que terminó cuando el cuerpo, aparentemente sin vida del sanin cayó el suelo… el resto al menos.
Entonces Naruto se preocupó de Hinata quien estaba intentando quitarse la espada, mientras apenas podía sostenerse en pie; Anko rápidamente se acercó a dónde estaba, le intentó sujetar, pero estaba temerosa que le pasara algo… aunque el rubio rápidamente se puso frente a la Hyuga, tomó la espada de Orochimaru por el mango, pero casi como un reflejo sintió la mano de Hinata sobre la suya; puesto que la chica temía que si retiraba el arma, podría morirse por la pérdida de sangre… aunque el rubio con la otra mano y conteniendo las lágrimas, la hizo mirarle a los ojos.
"No me dejes… sígueme… ¿Lo recuerdas?" Preguntó él, intentando mantenerla consciente para curarla; así que ella hizo una especie de asentimiento con sólo sus ojos, quitando la mano que había puesto sobre la de Naruto. Él aprovechó para retirar la espada de un solo jalón arrancándole un quejido a la chica, quien casi instantáneamente comenzó a desangrarse; hasta que la luz dorada apareció en la mano de Naruto, cayendo sobre su piel, regenerando cualquier tejido lastimado y al cabo de diez minutos, dejándola como nueva. "¿Hinata… estás bien?" Preguntó el rubio preocupado y algo cansado.
"¡Sí… muchas gracias!" Dijo ella colgándose de él con un abrazo y llenándole el rostro de besos de gratitud.
…
Ese día la misión había sido completada, por lo que simplemente se tomaron de las manos y regresaron a su casa. El rubio les pidió que esperaran ahí, mientras él iba a reportar el éxito de la misión.
Claramente el Segundo Hokage no esperaba a Naruto tan pronto, pero luego recordó que el viaje de regreso no era necesario, desde que podía dominar el jutsu que le dio fama a su padre; por lo que, le recibió el pergamino donde se suponía estaba sellado el cuerpo del sanin. Le informó del cuerpo de Orochimaru y del hecho que ya había combatido contra esos clones antes, aunque en ese entonces sólo tenían genes del clan Uchiha, principalmente la advertencia era porque aún podía haber ahí afuera, un número indeterminado de ninjas Uchiha/Senju con intenciones hostiles contra la hoja, o al menos muy manipulables.
"Es una lástima que todo esto sea en gran medida, por culpa de una de los nuestros." Dijo el Segundo, quien aún lamentaba la deserción de la rubia ninja médico. "Buen trabajo Naruto, me alegra que trabajes bien con ellas y no hayas requerido a Jiraiya, la verdad es que él es mucho mejor consiguiendo información que yo." Habló el Segundo, reconociendo que él experimentaba más dificultades, principalmente porque no tenía tantos contactos y tenía que recurrir a intimidaciones y el uso de la fuerza.
"Al menos lo tienes." Dijo el rubio para luego despedirse y salir de ahí en un parpadeo.
…
Esa noche, se acostaron los tres juntos como de costumbre, pero a diferencia de los otros días… Naruto se pegó mucho a Hinata, abrazándola; entonces cuando se fijó que Anko estaba dormida, le dio un beso en el cuello, repasándola con su lengua, para posteriormente susurrarle al oído… "No te dejaré apartarte de mi tan fácilmente." Dijo él para terminar con otro beso en su cuello y finalmente ponerse a dormir, dejando a una Hinata sumamente colorada y sin poder pegar un ojo en toda la noche.
Al día siguiente los tres se levantaron y se dirigieron al campo de entrenamiento que solían utilizar; sin embargo, esta vez el rubio notó algo extraño en el camino, cuando estaban pasando por una plaza cerca de la zona comercial… fue una extraña sensación en su pie que no había notado antes, pero que tampoco era la gran cosa, sólo era notorio si iba poniendo atención a sus pisadas… cosa que iba haciendo hoy por alguna extraña razón que ni él mismo acababa de entender.
Decidió no hacer un número de eso y seguir su camino con normalidad, sin embargo, ese asunto le quedó rondando en la cabeza todo el día; así que durante el entrenamiento, hizo unos clones para lanzarse a atacar a Hinata, quien se defendía con su kakudai… pero sin que la Hyuga lo entendiera mucho, creó un clon de más, al cual le arrojó un kunai especial y luego le ordenó perderse entre los árboles. La chica estuvo toda la pelea, esperando la aparición de esa réplica intentando atacarle; sin embargo, eso nunca ocurrió y la chica se quedó con una extraña sensación, pero después de concluido el entrenamiento lo olvidó.
Las cosas continuaron con normalidad para el disfuncional grupo que había formado Naruto, sin embargo, sólo el rubio sabía de la presencia de uno de sus clones que había estado escondido todo el tiempo…
Cuando cayó la noche, se adentró a la villa, utilizando el kunai que él tenía para teletransportarse dentro del radio de un kilómetro… siempre detrás de algún muro o en sitios bien resguardados, ya que lo que estaba haciendo, no era permitido y él estaba absolutamente consciente de eso.
La réplica se acercó al sitio por el cual Naruto había pasado caminando por la mañana, pisó el lugar sintiendo algo extraño o diferente cuando pisaba en dos lugares diferentes, dio unos pequeños golpecitos con el zapato y se dio cuenta, que había un sonido como de hueco o vacío. Sujetando con algo más de fuerza de la necesaria, el kunai que había sido hecho como una réplica del de su padre… se tele-transportó debajo del suelo, sorprendiéndose al encontrar un cuarto que parecía secreto, apareció por dentro y al parecer había guardias en el exterior, por lo que se apresuró para buscar lo que había ahí.
No se esperaba eso y la verdad es que no sabía qué buscar, no había ningún espíritu por ahí con el cual pudiese hablar, así que se acercó a una especie de gaveta o mueble con varios cajones, que en su interior tenía algunas carpetas con expedientes. Revisó algunos de forma rápida y superficial y encontró el de Yugao, revisó otro y se topó con la ficha de Hana Inuzuka, algo le llamó la atención y cuando ojeaba y ojeaba se fijó que sólo eran de kunoichis… cosa que le pareció extraña, aunque no entendía la razón detrás de eso, estuvo revisando en el escritorio que había cerca; pero sólo eran unos títulos de propiedad bajo un nombre falso, cuyos documentos acreditando dicha identidad también estaban en el mismo mueble, solo que en otro cajón.
En una repisa que había en el otro muro, encontró unos pergaminos antiguos y algunas espadas, como las dos que le había arrebatado a Kisame, y la propia Raijin, que era la legendaria espada que el Segundo Hokage blandía, de pronto sintió un movimiento afuera por lo que decidió desaparecer de ahí, utilizando el mismo Hiraishin no jutsu.
El clon del rubio utilizó el kunai que Naruto tenía en su casa para aparecer cerca, específicamente en el patio y deshacerse en una nube de humo, permitiéndole al original recuperar sus recuerdos.
'¿Para qué habrán sido esos archivos?' Se preguntó el rubio curioso y sin la más mínima idea.
…
Al día siguiente, el rubio se puso un poco nervioso cuando un ANBU estuvo golpeando su puerta a primera hora de la mañana, dejó a las chicas durmiendo y puso una nota en la puerta por si despertaban antes que volviera… y se fue rápidamente hasta la oficina donde le esperaba el Primer Hokage.
"Naruto… la verdad es que no sé lo que pretendes, pero ayer unos guardias te sorprendieron espiando." Dijo el Senju, mirando atentamente a Naruto, quien tuvo una reacción como entre sorpresa y negación. "Antes que digas nada, déjame decirte que tenemos varios miembros del clan Hyuga entre las filas ANBU." Agregó él, provocando una mueca como de ofuscación en el rubio, quien no se esperó que lo descubrieran sin alertarlo.
"Repito lo que dije, no sé qué es lo que buscas, pero te advierto que eso es suficiente para acusar a cualquier otra persona por traición… y si estoy siendo benevolente contigo, es por los servicios que das a la villa y tu positivo cambio de conducta demostrado en el último tiempo… pero un ninja que no sigue órdenes no me sirve, así que te lo diré clara y directamente… la próxima vez que te sorprendamos traspasando alguna valla de seguridad, serás tratado como un traidor." Dijo el Hokage seriamente y mirándole a los ojos en todo momento.
"¿Puedo saber dónde está la tumba de mi padre?" Preguntó el rubio directamente, tomando al Primero por sorpresa, ya que no se esperó ese objetivo, ni menos que se lo revele tan directamente.
"Me temo que no, su ataúd, así como los nuestros son un tesoro que en manos equivocadas podría provocar un daño incalculable… ya viste el ejemplo de Orochimaru y sus clones." Respondió Hashirama Senju a Naruto, quien le miró con frustración y luego dio media vuelta para salir tras despedirse con un ademán.
'Las cosas se están complicando…me pregunto dónde lo tendrán.' Pensaba el rubio, mientras bajaba las escaleras como lo haría cualquier persona normal, ya que quería caminar un poco para pensar mejor y despejar su mente.
Como no quería ir a su casa todavía, prefirió ir al hospital, no había visitado a Kakashi antes porque le habían indicado que aún estaba inconsciente. Era cierto que él era mejor que cualquier otro médico de ese sitio, pero por lo que le habían indicado, el ninja copia estaba internado por un excesivo estrés sobre su cuerpo y eso no provocaba ningún daño físico; por lo que, no creía ser capaz de curarlo… de hecho ahora que lo pensaba sólo podía curar cosas físicas, para él la mente humana, al menos en cuanto a su recuperación, era un misterio, puesto que gracias a su sensei podía idear predicciones de comportamiento bastante acertadas.
"¿Sakura?" Preguntó intrigado el rubio al ver a una mujer con delantal blanco y un notorio cabello rosado, en el umbral de un cuarto mirando hacia dentro.
"¿Naruto?" Preguntó ella fijándose en quién le había nombrado. "¿Qué te trae por aquí?" Preguntó de nuevo, sorprendida de verlo a él en el hospital, después de todo no es como si alguna vez fuese a necesitar ayuda.
"Estaba buscando a Kakashi… pero mírate, parece que te está yendo bien como médico." Dijo él asombrado de verla ahí, tan adaptada y capaz.
"Jejeje… es todo gracias a tu ayuda." Dijo ella, dándole un abrazo y una sonrisa, para luego mirar unas hojas que tenía en la mano. "Kakashi-sensei está en el segundo piso, cuarto doscientos trece." Habló de nuevo, para luego disculparse ya que tenía que ver a bastantes personas ese día y estaba corta de tiempo; el rubio le dijo que no se preocupe, que se alegraba de haberla visto y le deseaba mucha suerte.
El rubio avanzó tranquilo por el hospital, sin preocuparse mucho de los varios espíritus que circulaban por el lugar; quienes tampoco prestaban mucha atención a las personas, ya que normalmente éstos no los veían y el rubio no hacía nada por advertirles que él sí podía… era como si no estuviesen ahí. Cuando llegó al cuarto que Sakura le había indicado, se sorprendió de ver a Kakashi leyendo su libro, mientras Gai intentaba zafarse a la fuerza de las correas que le habían puesto para inmovilizarlo a la cama.
"Hola Naruto… vaya sorpresa verte ¿O debería decir sol de Konoha?" Preguntó sonriendo, con su único ojo propio el peliblanco, de forma amistosa al rubio que acababa de entrar.
"Veo que las noticias viajan casi tan rápido como yo." Respondió el rubio en tono divertido, haciendo alusión al Hiraishin. "¿Cómo va tu recuperación?" Preguntó Naruto sentándose junto a la cama donde estaba descansando.
"Mi cuerpo aún no se recupera del todo… y mi chakra está muy bajo, por lo que tengo que estar aquí hasta que esté en niveles fuera de peligro. Creo que tengo como para otra semana." Respondió Kakashi, detrás de su máscara. "¿Puedo preguntar qué hicieron esos ninjas para provocarte de ese modo?" Preguntó Kakashi, quien estaba intrigado ya que Naruto antes había tenido razones para atacar a alguien; sin embargo, no había quemado una aldea entera para conseguirlo.
"Lastimaron a Anko y Hinata." Dijo el rubio sin mirarle al rostro, ya que era una verdad a medias y el ninja copia sabía ver más allá de lo aparente… afortunadamente, también sabía aceptar esas verdades a medias y normalmente, no preguntaba cuando intuía que podía molestar. "Kakashi… qué harías si para cumplir tu objetivo… el cual es ilógico e irracional, puede que incluso inútil, tengas que arruinar toda tu vida?" Preguntó el rubio intentando obtener la opinión del jounin, pero sin contarle lo que se proponía.
"Veo que tienes un problema… no sé realmente, pero si tuviera un objetivo el cual de corazón quisiera cumplir, creo que llegaría hasta el final." Dijo Kakashi intentando alentarlo, principalmente porque seguramente no era algo malo, sino solamente contra las reglas… lo que le hizo recordar algo más. "No sé si te sirva de algo… pero un muy valioso amigo me dijo una vez, en el mundo ninja aquellos que no siguen las reglas son llamados escoria… pero aquellos que abandonan a sus compañeros son peor que la escoria." Dijo Kakashi citando a Obito, quien siempre iba con él, gracias al ojo que le había salvado la vida más veces de las que podía recordar.
"Gracias." Dijo el rubio, quien le hizo un gesto con la mano para luego desaparecer dejando un tenue manchón anaranjado.
Naruto regresó a la casa y pudo ver que las dos chicas aún seguían durmiendo, debían ser alrededor de las diez de la mañana; por lo que, se puso con cuidado sobre ellas y pasó un brazo por sobre cada una, despertándolas con ese acto. Ellas de a poco se movieron, hasta alcanzar su rostro y le dieron un beso cada una.
Cuando se comenzaron a despertar un poco más, pasó lo que Anko había estado temiendo desde hace un tiempo. El rubio se acercó a su oído y le susurró, que le esperara en el campo de entrenamiento al que solían ir y que él iría al cabo de un par de horas, ella se dio cuenta que el rubio seguramente quería algo de tiempo con Hinata; por lo que, aguantando la tristeza que eso le provocaba se levantó de ahí, le dijo a Hinata que se adelantaría con el entrenamiento de ese día y antes que la Hyuga pudiera decir algo, Naruto la había jalado de un brazo para darle un beso.
Anko salió de la habitación sin que Hinata pudiera si quiera mirarla, puesto que Naruto la tenía demasiado ocupada comiéndosela a besos, lo cual tampoco era desagradable para la chica… y si bien al comienzo estaba preocupada, porque ella se fuese a sentir mal por ser apartada de ese modo, rápidamente el amor y deseo por el rubio le hicieron olvidarse del resto del mundo.
Pronto el rubio comenzó a atacar su cuello con besos y lametones que le hicieron perder la cabeza, por lo que en busca de más placer; una de sus manos se acercaba a su intimidad, intentando aprovechar el momento al máximo, puesto que hacía varios días que no tenían sexo y ella lo estaba deseando. La lengua del rubio llegó rápidamente al busto de la chica, mientras Naruto le apretaba los pechos con las manos y su lengua, daba atención a sus zonas más sensibles como los pezones y las areolas.
Hinata comenzó a dar pequeños y cortitos gemidos, producto de lo bien que se estaba sintiendo, mientras ella misma tomaba una de las manos de Naruto y la llevaba hasta su vagina para que comience a preocuparse de ese lugar también, puesto que ella lo estaba necesitando ya. Sin embargo, como el rubio no se apuró en lo que ella quería, fue Hinata quien tumbó a Naruto en la cama, sujetó su miembro con las manos, asegurándose que esté listo y dispuesto para lo que ella quería; por lo que, tras masturbarlo unos segundos a modo de preparación, se sentó sobre él, quedando con las piernas a los lados de su cintura.
Naruto tomó las manos de su novia, entrelazando sus dedos con los brazos estirados para darle algo más de estabilidad; cosa que la chica de ojos opalinos aprovechó, para ponerse a botar sobre la pelvis del rubio, quien contribuía con sus propias caderas al movimiento rítmico y acompasado que estaban manteniendo al hacer el amor.
Ella estaba diciendo el nombre del rubio en voz cada vez más alta, cada vez que sentía al rubio entrar en lo más profundo de su intimidad, arrancándole sendas descargas casi eléctricas recorriéndole el cuerpo, hasta que llegó el momento en que Naruto se vino, y en gran cantidad dentro suyo… lo que le arrancó un orgasmo a ella también, acabando recostada sobre el pecho del rubio por unos segundos, aunque luego en algo que sorprendió al rubio, se movió para volver a sujetarle el pene y comenzar a limpiárselo con la boca, hasta haber desaparecido cualquiera rastro de semen… obviamente con eso al rubio nuevamente se le había puesto como palo.
Así que aprovechando los atributos con los que contaba, acomodó el nuevamente erguido miembro del rubio entre sus pechos y comenzó a apretarlos y moverlos para masturbarlo, el rubio le decía a viva voz lo sorprendido y gustoso que estaba con todo eso, mientras ella seguía su faena; hasta que ya no dio más al cabo de unos minutos y tuvo que terminar, avisándole a Hinata, quien se movió para llevárselo a la boca y recibir ahí la segunda descarga del rubio, que no fue tan abundante como la anterior, pero no por eso despreciable.
Al terminar Naruto estaba más que satisfecho, le hubiera gustado quedarse ahí con Hinata, pero tenía algo importante que hacer, así que aprovechando que ella estaba somnolienta, la arropó y le dio un beso antes de partir.
…
El rubio llegó al área de entrenamiento y se fijó que alguien malhumorado había estado destruyéndolo, había varios signos como de combate, pero estaba seguro que todo eso había sido obra de Anko… y la verdad es que por lo ocurrido la entendía, aunque se extrañó de no verla ahí, pero como había un bosque cercano decidió buscarla ahí.
Anko estaba sentada en un tronco que había ahí, estaba cortado a baja altura, seguramente para servir de asiento o mesa, por lo que lo había aprovechado. No estaba llorando, pero no le faltaba mucho, no se sentía bien y la verdad es que estaba molesta por lo injusta que había sido la vida con ella… al menos en eso pensaba hasta que sintió unos cálidos y fuertes brazos rodeándola.
"¿No deberías estar con Hinata?" Preguntó Anko, haciéndose la difícil, por más que interiormente agradeciera enormemente la atención del rubio.
"La verdad es que hace días quería hacerlo… pero ahora me pareció la ocasión perfecta, ya que además nos dará tiempo para estar solos a nosotros." Dijo el rubio en el oído de la chica, quien estaba prácticamente entregada a él, Naruto usaba un tono seductor y aunque sus intenciones no eran en absoluto las que ella pensaba, era la mejor forma que tenía para hacerle actuar de la manera que él quisiera. "Anko… dime qué pasó." Dijo el rubio, provocando que como reflejo ella se tense un poco… aunque luego volvió a la normalidad.
"No sé de qué hablas." Dijo Anko, como mirando a los alrededores, intentando hacerse la inocente, mientras el rubio seguía abrazándola por la espalda y ella negaba una verdad, que a estas alturas resultaba evidente.
"Te recordaré un poco la memoria " Habló Naruto, respirando prácticamente encima de su oreja, para luego darle algunos besos en el cuello, todo muy suave y delicado, similar a cómo había hecho con Hinata minutos atrás. "Ayer estuve espiando un cuarto muy peculiar… y por alguna razón, en una gaveta había archivos de la mayoría de las kunoichi de la villa… tú ficha estaba ahí y quiero saber por qué" Dijo el rubio, notando cómo Anko se puso un poco tensa nuevamente, sólo que ahora fue en un gesto un poco distinto, no era ni sorpresa ni molestia, en realidad era la típica tensión que uno producía a propósito cuando quería contener su tristeza y su llanto.
"Naruto…" comenzó a hablar ella, intentando contener sus emociones, a su vez que usaba un tono como de súplica, ya que no quería tener que contarle eso, conociéndolo no se lo iba a tomar bien.
El rubio se separó un poco de Anko, dejando a la mujer confundida por unos instantes mientras se volvía a ubicar cerca suyo; solo que ahora de frente y a muy, pero muy corta distancia uno del otro, así que le sujetó con cuidado el mentón y mirándole directamente a los ojos comenzó.
"Anko… por favor, dime lo que estás ocultando." Dijo el rubio en un tono serio, pero con una mirada comprensiva y conciliadora, como queriendo expresar que eso era una orden, pero que no se iba a enojar con ella por lo que le dijese, por lo que al poner atención a su reacción…
"Está bien…te diré." Dijo Anko, comenzando a derramar sus lágrimas, ya que recordar esa dolorosa experiencia era demasiado para ella. "Hace tiempo… casi cuatro meses después de que me dejaste a cargo de Hinata…" Comenzó a recordar la peli-morada mientras le iba contando su tragedia.
Flash Back.
Al tiempo que Naruto se había ido, las dos chicas se habían acercado bastante, ambas le debían mucho al rubio y estaban prácticamente solas. Se podía decir que sólo se tenían la una a la otra y al comenzar con su entrenamiento, la domadora de serpientes notó rápidamente que la Hyuga tenía un gran potencial, sólo necesitaba una adecuada motivación y una correcta dirección, así que estuvieron poniéndole bastante empeño a los entrenamientos, mientras que la misma Anko, también repasaba algunas cosas ya que no quería quedarse atrás.
Sin embargo, un día como cualquier otro, les llegó una citación a ambas, de manos de un ANBU, debían asistir a una reunión dentro de una semana en el salón especial de conferencias que antes se utilizaba para las reuniones del consejo; pero desde que los recién reasumidos Hokages estaban a cargo, dicho estamento ya no existía, por lo que el lugar estaba siempre desocupado.
Anko sintió una curiosidad casi natural por todo este hecho cuando se dio cuenta que todas sus colegas mujeres habían recibido la dichosa citación, mientras que los hombres no tenían idea; además de eso, se había estado hablando que habían aparecido unos médicos extranjeros y que los mismos Hokage, parecían muy ocupados viajando constantemente, así que sólo uno pasaba en la aldea, mientras el otro estaba fuera.
Ella usando su más común herramienta de obtención de información, se puso a beber y coquetear con un ANBU que sabía trabajaba en la vigilancia de la oficina, al final y sin ni siquiera tener que dejarse poner una mano encima, acabó averiguando que todo eso era parte de un nuevo plan, llamado plan de reforestación y que no era más que una especie de misión muy poco honorable donde las kunoichi en edad fértil, cuyo rango sea superior a genin servirían para procrear a la siguiente generación de ninjas del clan Senju, sin pedirles su consentimiento, iba a ser una orden y no se podrían negar.
La chica estalló en furia e hizo un tremendo desastre en el local, al punto que tuvieron que aparecer unos ANBU, que sí estaban de turno para escoltarla a su casa para solucionar ese problema, la ex alumna de Orochimaru, pensaba en cómo arruinarles el plan a los despiadados ninjas Senju, que habían vuelto a tomar el control de la villa, y por esa razón no pudo pegar un ojo en toda la noche.
A la mañana siguiente rápidamente apareció un ANBU, a primera hora, pidiéndole que le acompañe hasta la oficina del Hokage, ya que tenía que explicar su comportamiento de la noche anterior. Ella entró y se fijó que sólo estaba el Segundo Hokage ahí, sin esperar a que el ANBU se retirara le preguntó por la razón de su reprochable comportamiento, por lo que Anko intentando hacer el mayor escándalo posible, se puso a gritar en voz alta todo lo que había averiguado sobre el dichoso plan de reforestación… qué decir de la cara de asombro de Tobirama Senju, por notar que su plan ultra secreto había sido filtrado y ahora la mujer lo estaba diciendo a todo el mundo; el tipo rápidamente ordenó sellar el edificio completo y que nadie entrara o saliera si él no decía lo contrario, para posteriormente volver a su oficina, donde Anko le esperaba y encerrarse con ella.
"¿Quién te lo contó?" Preguntó el Segundo, furioso, mirando a Anko con una cara de molestia que era visible desde el continente antiguo.
"Tralar… el tonto se toma un par de copas y suelta hasta sus cuentas bancarias." Dijo Anko, echando al agua al ANBU con el que se había ido de copas la noche anterior; después de todo, siempre le había parecido un cerdo repulsivo y machista, si podía arruinarlo no dudaría ni un instante en hacerlo. "No voy a permitir que se salgan con la suya." Dijo Anko en un tono amenazante, el cual pronto fue eclipsado cuando el Segundo Hokage, dejó salir su instinto asesino y su chakra, el cual era bastante potente… intimidando un poco a la peli-morada; quien haciendo acopio de toda su entereza, le siguió mirando a los ojos, para luego decirle. "Quiero que Hinata y yo nos libremos de eso." Dijo ella, viendo que al lado de ese hombre era demasiado pequeña.
"Tienes dos opciones." Dijo el Segundo, mirándola casi como una presa con la que el depredador juega en sus manos, antes de darle el golpe final "Libero a Hinata de todo este asunto del plan de reforestación… y serás la primera con quien yo mismo tenga un hijo…" Habló él ofreciendo la primera alternativa, casi relamiéndose los labios con una muy perversa expresión. "O te mato aquí y ahora, acusando un ataque hacia mi persona." Dijo él en un tono amenazante y frío que le indicó a la chica que estaba más que dispuesto a cumplir su amenaza…
Anko se quedó de piedra, nunca esperó que las cosas salieran así, pero entonces recordó que Naruto le había pedido que cuide de Hinata… y aunque tuviera que sacrificarse, lo haría ya que desde ese momento la Hyuga se volvió más importante que ella… por lo que, con los ojos llenos de lágrimas, atinó a decir sólo una palabra.
"Está bien… acepto." Dijo ella poniéndose de pie y saliendo de la oficina, mientras el Segundo la conducía hasta la entrada del edificio, con una mano sobre su hombro, en un acto que causó una repulsión enorme en Anko hacia el Hokage.
Fin Flash Back.
"Después de eso a Hinata le dijeron que se habían equivocado de citación y en realidad la enviaron a una misión diplomática para que no extrañe mi ausencia; mientras las demás kunoichi y yo éramos enviadas en equipos de cuatro a la aldea de la olas, donde nos tenían en una especie de prisión, donde nos hacían exámenes y nos ordenaban todo… al mes y medio, cuando el doctor dijo que comenzaba mi período más fértil, llegó ese maldito y se acostó conmigo, una vez al día por cuatro días… ya te podrás imaginar lo que ocurrió nueve meses después." Dijo ella terminando su relato totalmente quebrada y abrazada al rubio, quien le había servido de apoyo.
"¿Qué pasó con los hijos de todas ustedes?" Preguntó curioso el rubio, ya que no era como si al menos medio centenar de niños pudieran meterse bajo la alfombra, en el peor de los casos los hubieran enviado al orfanato… donde tampoco era como si llegaran envíos de huérfanos mensualmente…
"No lo sabemos… nosotras dimos a luz y fuimos separadas del resto, para pasar el período posterior al parto hasta que nuestro ciclo se regulara y no quedara evidencia alguna." Dijo ella, apretando con fuerza el cuerpo del rubio. "Alguien dijo algo de que a los niños los iban a entrenar en un sitio apartado, pero no hemos sabido nada." Dijo ella, quien además del dolor de haber sido abusada, se sentía culpable… culpable de odiar a esos vástagos que no tenían la culpa de nada; pero no podía pensar en ellos, sin recordar el horrible acto del cual habían sido objeto. "Al final nos obligaron a callarnos esto, al nombrarlo un secreto de clase S, nadie puede decir nada o será castigado con la ejecución inmediata." Dijo la mujer, terminando de desahogarse, al decirle, absolutamente todo lo que tenía atorado en su interior.
"Ya… ya, conmigo estarás a salvo." Dijo él, abrazándola con fuerza y pensando en la situación actual. La verdad es que entendía cómo se había sentido Anko cuando se enteró de aquello, puesto que ahora, él mismo tenía unos deseos tremendos de quemar a ambos sujetos, hasta que encontraran la más dolorosa de las muertes… pero tenía que ser más astuto, tanto su padre como Marko le habían enseñado a no dejarse llevar demasiado por sus emociones, ya que en caso de hacerlo, podrían ser fácilmente engañados o vencidos por alguien que piense mejor las cosas, así que se puso a meditar en silencio cuáles eran sus opciones…
