CAPITULO 14. Respuesta.
Una semana había pasado desde la confesión de Anko… Naruto le dijo que se limpiara el rostro y que no se preocupe, que él se haría cargo de ambas y no la iba a abandonar… ni siquiera tras enterarse de eso, por lo que ella se alegró mucho y le dio un sentido beso en los labios.
Al final volvieron a la casa al poco rato, Hinata aún seguía dormida; por lo que, no tenía idea de lo que había ocurrido en su ausencia. Los dos creyeron que era mejor de ese modo, ya que no buscaban envenenar su mente, con un odio contra los Hokages que no le traería nada bueno…
Entre otras cosas, el rubio tenía varias operaciones en marcha; sabía que era arriesgado decirle al potencial enemigo, cuál era su objetivo al preguntarle por la tumba que contenía el cuerpo de su padre… sin embargo, con eso también venia una oportunidad, ya que mantuvo varios clones esparcidos por la villa, especialmente por las entradas y los alrededores de los sitios ocultos que conocía, atentos por si había algún movimiento extraño; no obstante, nada había ocurrido, aunque él hubiese esperado que cambiaran, o al menos intentaran cambiar de ubicación la tumba que buscaba, con tal de llevarla a un sitio más seguro y sorprenderlos en el camino, pero sus planes hasta el momento no habían resultado y debido a la dolorosa revelación que Anko le había hecho, se estaba comenzando a impacientar.
'Hoy es el día.' Fue lo que Naruto se dijo a sí mismo esa mañana al levantarse de la cama, sus investigaciones no habían arrojado ningún resultado, su padrino había salido hace poco de la villa y ambos hermanos Senju estaban presentes desde anoche.
El rubio tenía varias réplicas vigilando distintos puntos de la aldea, ahora creó más y les dio una cantidad de papeles tipo panfletos a cada uno de ellos; la idea era que a su señal, los volantes quedaran estratégicamente dispuestos por toda la villa, mientras él se encargaba de otras cosas tanto o más importantes.
Ese día se preparó, meditó durante dos horas, como hacía tiempo que no hacía. Anko y Hinata lo notaban extraño o distinto que otros días, pero se limitaban a mirarlo en silencio mientras él parecía estar sumamente concentrado; si tan solo pudiesen sentir su poder espiritual, se sorprenderían de lo alto que estaba. Finalmente el rubio abrió los ojos, causando un pequeño sobresalto en ellas por lo inesperado de la situación; si bien prácticamente no había hablado con ninguna de las dos chicas ese día, ahora les pidió que se ubiquen en los territorios abandonados del clan Uchiha, puesto que era una zona apartada y poco frecuentada donde estarían seguras. Esa explicación, les hizo cuestionarse a ellas mismas sobre lo que buscaba Naruto… pero como venían haciendo de hace tiempo, acabaron por obedecerle sin hacer ninguna pregunta.
El rubio salió de la casa, tenía todas sus cosas personales en pergaminos, miró la puerta por última vez y puso una barrera temporal, ya que no quería que la casa fuese destruida… pero tampoco quería dejar a su legítimo propietario, sin poder ingresar nunca más; así que con algo de nostalgia, comenzó su rumbo hacia la oficina Hokage. Se sentía un poco raro, casi estaba experimentando un Déjà vu, con la salvedad que a diferencia de la vez anterior… ahora nadie lo estaba emboscando, nadie le había tendido trampa o treta alguna…
…era él quien había decidido tomar la iniciativa.
Avanzó mirando hacia todos lados con especial atención, quería llevarse todo eso en su retina, puesto que no pretendía volver algún día… sí, ya sabía que esa sería la despedida, pero lo iba a hacer en grande. Decidido a respaldar sus palabras, el día que se prendió su convicción tras la desilusión y cambió el color de su ropa…
…definitivamente se haría notar.
En lo que fue la transformación más rápida que recordaba haber hecho nunca, acudió a la energía del zorro demonio de nueve colas, que hace más de dieciocho años atrás por poco destruye la aldea de no ser por la intervención de su padre…
…ahora, el instinto asesino de la bestia, llenó de pánico a todo hombre, mujer y niño de Konoha; prácticamente podían sentir el miedo en sus dedos, al darse cuenta que la abrumadora presencia de la criatura se estaba percibiendo nuevamente…
…igual que hace años atrás.
En menos de dos segundos, estaba en sus cuatro extremidades el enorme zorro Kyubi, con sus patas y lomo cubierto por gruesas cadenas de grandes eslabones. Lo que prácticamente nadie sabía, es que la criatura no era la misma de antes; dado que esa vez, igual que ahora, estaba siendo controlada. Sin embargo, ahora quien la subyugaba a su voluntad era quien portaba o tenía encerrada a la bestia, la cual en un rápido movimiento engulló dentro de sus fauces más de la mitad de la torre Hokage; sorprendiendo y alarmando a varios, quienes veían en el primer Hokage y sus legendarios poderes, la única esperanza contra el Kyubi… Kyubi al que tanto temían.
Pero ahora, al ver cómo el zorro engullía los restos del edificio… y aplastaba lo que había quedado en su lugar con una de sus enormes y destructivas colas, se volvían a sentir temerosos e indefensos ante la criatura…
…hasta que una voz sonó por toda la aldea.
"Mokuton Hijutsu Jukai Koudan." (Gran crecimiento de árboles) Dijo el primer Hokage, oculto de la vista del rubio; quien desde el interior del zorro, veía que una gran cantidad de árboles aparecía por todas partes, limitando sus movimientos y restringiéndole bastante… aunque también había provocado grandes estragos en la aldea; sin embargo, eran males menores frente a todo el potencial destructivo que tenía el Kyubi libre.
Naruto se preocupó un poco, al estar así perdía bastante poder ofensivo; por lo que, utilizando sus colas, pudo deshacerse de los árboles convirtiendo su madera en cenizas… el problema es que seguían saliendo a gran velocidad, así que, tuvo que moverse de ahí para no seguir atrapado en ese ciclo.
Rápidamente, una enorme cascada apareció frente a él; sin embargo, chocó contra su escudo dorado y no le hizo ni el más mínimo daño, ya que acabó convirtiéndose sólo en un montón de agua regada por todo el suelo de la aldea, mientras sobre un edificio se podía apreciar al Segundo Hokage… y en condiciones similares el Primero; sólo que éste estaba en otro edificio, algo más bajo y parecía estar haciendo sellos, por lo que Naruto se preparó para lo que le arrojara…
"Hokage-Shiki Jijun Jutsu Kakuan Nitten Suishu." (Estilo Hokage, Técnica de Sumisión Santuario de Manos Entrelazadas) El Primero dijo el nombre de la técnica para acabar con sus manos juntas; después de eso, en torno a él aparecieron nueve tótems con diseños como de dragón, y que en la punta tenían una pequeña llama encendida… mientras que en torno a Naruto, salió una gran cantidad de trozos de Madera intentando atrapar al zorro… del mismo modo como lo habían hecho hace años atrás, cuando él recuperó el Kyubi de parte de Madara, incorporándolo al poder de la villa que ellos habían fundado.
Todo el mundo esperaba que eso volviese a funcionar igual que la vez anterior… sin embargo, las grandes vigas de madera nunca pudieron atrapar al Kyubi, ya que las cadenas que cubrían a éste, se separaron de su cuerpo para interceptarlas, impidiéndoles acercarse al enorme Kyubi de nueve colas en que se había convertido Naruto.
El rubio intentó aplastar al mítico usuario del Mokuton, antes que le siga dando problemas, sin embargo, cuando levantó la pata para moverse hacia su objetivo… rápidamente el Segundo Hokage se movió, apareciendo a una velocidad sorprendente cerca de su extremidad, para cortársela blandiendo su espada, la legendaria Raijin… una espada cuya hoja era de chakra y al ser el agua el elemento del Hokage, era éste el elemento que la hoja materializaba; permitiéndole tener más efectividad sobre el zorro, puesto que él era de naturaleza ígnea.
Naruto tuvo que retroceder un poco, se estaba viendo sobrepasado por los extraordinarios hermanos Senju, a quienes al parecer había subestimado por completo. Así que poniendo sus ojos a brillar, hizo aparecer a Shamash, no obstante algo más que su personificación fue lo que llamó la atención de Naruto… y era el hecho que el Primer Hokage, se puso a gritar en esa especie de santuario que había hecho y ahora juntaba las manos con mucha fuerza… provocando que él y todo el poder que había invocado del zorro, quedasen paralizados, inmóviles en el medio de ese lugar. Naruto intentaba mover su propio cuerpo, en vista que no podía con el de la gran criatura que tenía dentro; sin embargo, estaba totalmente paralizado y ni siquiera podía hacer volver el chakra del zorro al interior de su cuerpo…
…por lo que lamentablemente ahora sólo le quedaba Shamash.
No es que fuera débil… de hecho, el Kyubi en todo su esplendor poseía una parte de todo el poder del dios del fuego y la justicia; sin embargo, el rubio no estaba acostumbrado a luchar estando él estático, como hacían la mayoría de los otros Doménicos. Además, al no poder hacer la sincronización completa, no tendría acceso a la totalidad de sus poderes, sino que tendría que conformarse con alrededor del 75% que ya usó en su lucha contra Rad… la cual ganó a muy duras penas y por lo que parecía, ahora las cosas se pondrían todavía más difíciles.
'Bien. Quédate tranquilo Naruto… el Primero debe estar usando su chakra para detenerme, así que sólo tengo que luchar contra su hermano con Shamash, mientras él agota su chakra.' Pensó el rubio, al ver que por más que intentaba utilizar sus cadenas, no podía liberarse y en torno al Primero, parecía haber una especie de barrera; seguramente el hecho de no poder traspasarla, tenía algo que ver con el Kyubi y su chakra… el punto es que él había quedado incapacitado, mientras que el Primero, estaba en similares condiciones y ahora pelearían Shamash y Tobirama Senju, decidiendo el resultado del enfrentamiento.
Naruto no se esperaba que el control del Primero, sobre los bijuus fuese tan poderoso; hasta donde él siempre había creído… cuando se estaba intentando controlar a algo o alguien, el primero que lo hacía, era quien se lo llevaba… y como la criatura estaba en su interior, él había sido el primero, al menos desde que lo llevaba dentro; sin embargo, los poderes del gran Hashirama Senju lo habían sobrepasado en esta ocasión.
Shamash estaba contemplando al Segundo, mientras éste se preparaba para el combate. Shamash hizo flamear su espada, la cual se recuperó desde el día del ataque de Suna a Konoha, el Hokage intentó atacar con la propia; sin embargo, cuando se batieron en el duelo de espadas… la hoja de fuego de Shamash, cortó la Raijin como si de mantequilla se tratase, dejando al Segundo en una muy mala posición, de la cual huyó sólo por sus increíbles reflejos.
'¿Acaso el Segundo estaba fingiendo cuando me intentó atacar en Otto?' Pensó el rubio, al darse cuenta que la velocidad demostrada por el Senju, era al menos tres veces mayor a la que utilizó cuando se acercó a él… esa vez que estaba custodiando la barrera que asediaba la aldea de Orochimaru, y Yugito le salvó aprovechando que era más rápida… pero ahora este sujeto se movía mucho más rápido que esa vez. 'No puedo creer que me haya equivocado tanto.' Agregó el rubio en la privacidad de su cabeza.
El Nidaime Hokage se dio cuenta, que si hacía un movimiento en falso lo iba a pagar muy caro; por lo que, no podía permitirse ningún fallo. Así que hizo algo que sorprendió mucho a Naruto y todos los que estaban por algún lado cercano mirando el combate…
…sacó tres pergaminos especiales, para luego juntar las manos y hacer un horrible, pero poderoso jutsu, que muy pocos habían visto.
"Kuchiyose no jutsu: Edo Tensei." (Resurrección al mundo impío) Dijo al terminar sus sellos, dejando a muchos pasmados por lo que estaban viendo ahí mismo, con sus propios ojos.
Al terminar la técnica, emergieron tres ataúdes que al abrirse sorprendieron a todo el mundo… estaban ahí Orochimaru, Kisame Hoshigaki y Sarutobi Hiruzen… así es, ni siquiera el alumno de los dos y Tercer Hokage de la villa, se había salvado de esto. El Segundo rápidamente arrojó un pergamino a Kisame, el cual en el aire se liberó dejando ver que se trataba de la Samehada, arma que asió con fuerza y gusto; ya que aunque estuviese muerto, al menos se había reencontrado con ella. Mientras el Senju sacaba de otro sello la Álaga, para enfrentar al espíritu que el rubio había invocado.
'¡Cuándo demonios se hizo tan fuerte!' Pensó el rubio alarmado, ahora las cosas se acababan de ir al diablo y tenía todo en contra. Era algo impensado ya que hasta donde se decía, los Senju eran poderosos por tener un cuerpo fuerte, lo que significaba gran cantidad de energía física; sin embargo, al no tener tanta energía espiritual, no podían ocuparla toda, ya que el chakra se componía de ambas por partes iguales… '¡MALDICIÓN!… olvidé que al revivir a alguien, se aumenta mucho su energía espiritual por haber trascendido.' Recordó de pronto el rubio, al darse cuenta dónde estuvo su error.
Shamash bloqueó con su espada de fuego el avance de la Samehada, cosa que le resultó extraño; ya que debería haberla cortado igual que lo había hecho con la espada del Segundo… aunque al menos Kisame estaba en igual situación que él, puesto que se extrañaba de no poder absorber su chakra… claro, no sabía que Shamash no tenía chakra, sino sólo energía espiritual.
Orochimaru apareció por un costado intentando apuñalarle con su espada Kusanagi, sin embargo, se encontró con la insoslayable resistencia, opuesta por el aro dorado que Naruto utilizaba como escudo; mientras que Sarutobi tras haber invocado al rey simio Enma, quien estaba sorprendido de verlo tras su muerte y molesto con el Segundo Hokage, por haber profanado su descanso eterno.
El Sanin había sido inmovilizado por las cadenas de Shamash, por lo que al menos con eso habían sido detenidos los tres resucitados por el segundo… sin embargo, aún quedaba éste…
"Suiton Genshibakudan No Jutsu." (Bomba de agua) Gritó el Segundo Hokage, lanzando varias esferas de agua del tamaño de una casa, las cuales además de su gran tamaño, tenían mucho chakra en su interior, por lo que sus golpes eran devastadores.
Afortunadamente Shamash fue capaz de esquivarlas, pero el problema de eso, es que tuvo que moverse de donde estaba, lo que sacó de su posición estática tanto a Kisame como a Orochimaru; por lo que, el primero le arrojó un enorme dragón de agua de 2 cabezas, el cual evaporó con su espada, mientras el sanin intentaba sujetarlo con sus serpientes, esto hizo que utilizara nuevamente el escudo para detenerlas.
Ahora fue el Segundo, quien valiéndose de la valiosa espada de cristal, cargó hacia el espíritu divino… haciéndole esquivar, ya que con tantos enemigos poderosos, era peligroso quedarse quieto; no es como si los daños realmente le hirieran, sin embargo, él sólo estaba ahí gracias al poder espiritual del rubio, por lo que cada vez que era atacado y alcanzado, era el rubio quien lo resentía como una pérdida de poder; así que si no se ponía a salvo, la pelea iba a terminar pronto.
Cuando se vio seguro por unos instantes, buscó al primer Hokage con la mirada, hasta que lo encontró haciendo su ritual, rápidamente puso sus ojos a brillar, intentando atraparlo en las enormes columnas de fuego que había hecho aparecer; sin embargo, alguien se interpuso en sus planes.
"Suiton Suijinheki." (Muro de Agua)
Naruto nunca había visto a nadie levantar un muro de agua tan grande, pero al verlo, realmente se daba cuenta del dominio de ese sujeto sobre su elemento… hizo aparecer a puro chakra, una enorme muralla de agua que envolvía a modo de una esfera a su hermano… y todos los tótems que éste tenía alrededor para hacer su jutsu de control sobre el Kyubi; era un esfuerzo que le demandaría bastante chakra, pero parte importante de su victoria sería que el rubio no pudiera interferir en la lucha.
"Bekoshuhame." (Control de tiburones en masa)
Kisame aprovechó la distracción para atacar a Shamash, con un jutsu en el cual había aparecer una enorme cantidad de tiburones a partir de cualquier líquido que hubiese alrededor… y como el suelo estaba lleno de agua debido a los jutsus del Segundo, salieron al menos treinta animales de agua hacia el espíritu, quien se cubrió con su escudo mientras preparaba su ataque…
…pero varios de los tiburones pasaron el escudo y le dieron un golpe directo, el cual Naruto sintió y le sorprendió de sobremanera… puesto que se suponía que la defensa de Shamash era impenetrable, pero ahora algo había pasado a través de ella.
Debido al éxito de Kisame, tanto Orochimaru como el Segundo se envalentonaron y decidieron utilizar sus propios jutsus, para intentar atacarlo ahora que su escudo parecía flaquear.
"Fuuton Tatakau Hayai." (Impulso del Huracán) Dijo Orochimaru, enviando un soplido que era una verdadera tempestad; una enorme masa de viento, ansiosa por destruir o dispersar todo a su paso.
"Suiton Damu no Jutsu." (Gran devastación acuática) Dijo alto el Segundo, creando una enorme masa de agua, sin utilizar la existente en los alrededores, para atacar al mítico ser con una ola enorme.
Naruto quien tenía el control de Shamash, sabía que era posible esquivar eso, incluso era la mejor opción, pero algo había pasado con su escudo y sería mejor arriesgarse con tal de conseguir algo de información. Tal vez, incluso podía ser que su escudo no se haya recuperado del todo desde su última pelea con un renegado; así que, nuevamente lo utilizó para bloquear ambos jutsus y esta vez funcionó de manera impecable.
Sarutobi ya había conseguido liberarse de las ataduras, gracias a la ayuda de Enma; quien podía no estar de acuerdo con eso, pero por respeto y los viejos tiempos, le iba a obedecer incluso después de la muerte y en caso que le estuviesen controlando. Por lo que, convirtiéndose en una jaula le dio el espacio suficiente para usar el jutsu de transportación y salirse de ahí.
El anciano Hokage vio la situación y se le ocurrió algo, para comprobar la efectividad de la técnica defensiva del espíritu de Naruto… tras hacer algunos sellos la llevó a cabo.
"Doton Kyodan no Jutsu." (Técnica de las Balas Asesinas) Dijo Sarutobi, haciendo que desde el suelo se levantaran casi cincuenta rocas de grandes proporciones, quedando flotando en el aire… entonces se comprimieron al porte de una canica y se movieron a toda velocidad hacia Shamash, quien nuevamente puso el escudo… sólo que un poco más adelante, por precaución… y se fijó que cerca de la mitad de los proyectiles había sido detenido, pero el resto seguía en su peligroso camino hacia él; por lo que, dio media vuelta para que chocaran contra su capa, la cual lo protegió del daño, pero eso sirvió a todos para sacar una valiosa lección.
'Cuando los ataques son muy numerosos, por alguna razón, el escudo los deja pasar.' Pensó el rubio, sacando en limpio lo que acababa de ocurrir, mientras seguía intentando disipar el chakra del Kyubi para poder incorporarse a la batalla.
Shamash aprovechó que estaba de espaldas, para acumular una gran cantidad de fuego en su mano a modo de esfera, entonces al girar se la arrojó al primero que vio, que resultó ser Orochimaru… el cual la recibió de lleno por lo sorpresivo de la situación, entonces los otros tres intentaron perseguirle, pero el espíritu se puso a volar para escapar de sus perseguidores mientras intentaba atraparlos con sus columnas de fuego, pero, por más que intentaba anticiparse a su posición, quedaba pasado y la columna aparecía detrás de los ninjas.
Concentrando la energía espiritual del rubio, preparó su siguiente ataque; así que de improviso se detuvo y quedó muy cerca de aquellos quienes venían corriendo tras él, por lo que usó su espada, la cual extendió por sobre los diez metros para cortar por la mitad a Kisame, mientras esquivaba un ataque de agua de Tobirama y uno de tierra de Sarutobi; quien pudiendo usar el fuego, suponía que no tendría ningún efecto en el enemigo.
De pronto, y en un acto totalmente sorpresivo… apareció una enorme serpiente desde el suelo, engullendo al espíritu de Naruto dentro de sus fauces y para finiquitar la impresión, dicho ofidio tenía al sanin domador de serpientes parado sobre él, totalmente intacto; aunque de pronto el animal explotó, liberando un verdadero mar de llamar, que tras dispersarse dejó ver nuevamente a Shamash, sin que se apreciara dañado.
Ni bien habían pasado diez segundos desde que Shamash se liberó del animal, cuando Kisame le enterró la espada por un costado; no podía absorberle su poder, pero sin duda ese tipo de golpes cuasi mortales… cuasi, porque él no era un mortal, sino un espíritu y más encima de clase divina; le producían un gran daño, el cual significaba que para mantenerlo personificado, el rubio debía emplear una gran cantidad de energía espiritual, así que haciendo eso, el rubio se quejaba en su interior, por lo complicado que era luchar contra esos zombis.
'Maldición, cuando enfrenté esos zombis en el pasado, sólo los golpeaba con la garra del Kyubi y dejaban de molestar… ahora parecen más resistentes que nunca.' Pensó el rubio, analizando el combate que presenciaba en primera fila.
Naruto se convenció finalmente, que el único modo de acabar eso de forma favorable para él, sería deshaciéndose del Segundo Hokage y con suerte, después de eso los zombis ya no se seguirían resucitando o regenerando. Así que intentó usar a Shamash para lograrlo, aunque sería difícil pasar por tres ninjas del nivel de los resucitados, pero era la única opción.
Utilizó el poder de sus ojos, para hacer aparecer dos columnas de fuego en medio de los enemigos; obligándoles a dispersarse para atravesar por el medio del fuego y arremeter contra el Hokage, pero éste simplemente sonrió cuando la espada de fuego le atravesó el abdomen, entonces se oyó.
"Suiton Satsujin-tekina mayu." (capullo mortal)
El enemigo a quien Shamash había atravesado, resultó ser un clon que se había cambiado con el verdadero Tobirama Senju, cuando el fuego cortó el contacto visual; mientras que el real hizo su jutsu, el cual envolvía al enemigo con una enorme cantidad de agua… la cual asemejaba la apariencia del capullo de una flor, puesto que atrapaba y sumergía al enemigo en un montón de agua, que circulaba de forma muy violenta y tenía chakra en su interior para realmente pulverizarlo.
Naruto se dio cuenta de lo poderoso del jutsu… y lo útil de la trampa cuando ya había sido atrapado. Entonces, con muchas dificultades, utilizó una cadena para afirmarse en un edificio y tirando de los eslabones… pudo librarse del jutsu de agua, luego de sufrirlo unos momentos, por lo que sus propios niveles estaban bastante bajos.
Decidido a terminar eso sin importar las consecuencias, se decidió e hizo a Shamash alzar la mano, comenzó a acumular fuego como si fuera una verdadera estrella incandescente.
"¡Nova!" Gritó el rubio desde su prisión, nombrando el ataque que Shamash estaba a punto de soltar en ese sitio… sin embargo, de pronto la técnica desapareció sorprendiendo a quienes contemplaban el combate, Shamash se comenzó a volver transparente hasta que sólo unos segundos más tarde había desaparecido.
"Genial… estoy muerto." Murmuró Naruto, ante la idea de que lo único que lo mantenía a salvo del Segundo Hokage había caído. "Realmente esperaba haber completado ese ataque con lo que me quedaba… supongo que no dimensioné bien la pelea." Dijo el rubio, reclamando más a sí mismo que a alguien más.
El rubio veía cómo el Segundo Hokage se acercaba a él, de pronto… se subió a un edificio, quedando unos metros por encima del rubio, quien estaba rodeado por un enorme chakra rojo.
"Raion no gōon." (Rugido del león) Se escuchó en el lugar y de pronto el Segundo Hokage, se cubrió con la espada de cristal para bloquear la onda que venía hacia él; sin embargo, no pudo proteger sus extremidades, quedando con sus conductos de chakra severamente lastimados en éstas zonas, mientras que Hinata ágilmente se iba acercando al rubio.
En ese momento los tres zombis se intentaron atravesar en su camino, sin embargo, otros cuatro ninjas de la hoja los entretuvieron con sus propios jutsus… éstos eran Hana Inuzuka, Kurenai Yuhi, Asuma Sarutobi y Uzuki Yugao.
"Ve por Naruto y váyanse de aquí… nosotros les daremos tiempo." Dijo Asuma, con la ira presente en sus ojos; el jounin de la villa supo hace sólo unos instantes, de lo que realmente le había pasado a su novia Kurenai hace un par de años atrás… y todo producto de los clones que el rubio había esparcido por la villa, repartiendo unos volantes por toda la aldea informando del llamado plan de reforestación, entonces al verle enfrentando a los líderes de la villa, él y otras chicas afectadas decidieron apoyarle.
"Kakudai." Dijo Hinata, mientras rodeada por una esfera blanca, se metía dentro del enorme zorro como quien se zambullía en una piscina. Debido a que su técnica deshacía el chakra, sin importar si era humano o demoníaco… y como el Primer Hokage estaba inmóvil para mantener la técnica, el Segundo estaba resentido y sus invocaciones estaban ocupadas; pudo llegar hasta el mismo Naruto, quien la miró sorprendido, especialmente cuando Hinata le cogió del brazo y lo sacó de ahí, librándole por fin de ese estado de inmovilización forzoso, al cual fue sometido por los poderes de Hashirama Senju; quien al ver que el Kyubi se había deshecho porque su fuente ya no estaba, se puso de pie… haciendo que Naruto se tema que se uniría a la lucha, no es que le tuviera miedo, pero él no tenía prácticamente nada de energía espiritual, por lo que no podía usar chakra y el tipo era una leyenda…
…sin embargo, rápidamente una serpiente los engulló a Hinata y él, para luego desaparecer en una nube de humo.
"¿Qué significa esto?" Preguntó molesto el Primero, dejando salir su instinto asesino y todo su poder; el cual era impresionante, dado todo lo que ya había hecho.
"Ya no tenemos nada que hacer… sabemos bien que no podemos contigo… pero la única persona que sí tiene oportunidad ya está a salvo." Dijo Asuma, prácticamente rindiéndose; por lo que, tanto su combate como el de los demás que habían aparecido con él, se detuvo.
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Naruto se dio cuenta que se había desmayado cuando despertó en una extraña zona, era como un gran pantano, con grandes árboles curvados y muchas lianas o ramas a baja altura; apenas despertó, sintió la mano de Hinata en su rostro y cuando se pudo sentar, se dio cuenta que había al menos cuatro serpientes alrededor suyo… y otras más mirándole a él, como si estuvieran esperando a que hiciera algo para atacarle.
"Qué bueno que despertaste Naruto-kun." Dijo Hinata, acariciándole el rostro con mucho cariño, mientras llamaba a Anko, quien parecía estar dentro de una especie de choza y salió unos momentos después.
"¡Naruto!... ¿Estás bien? ¿Te duele algo?" Preguntó preocupada la kunoichi de cabellos morados, al ver que el rubio había vuelto a recobrar el sentido.
El rubio movió la cabeza un poco, recordando lo último que había pasado… se propuso enfrentar a ambos hermanos Senju, para vengar la afrenta que ellos habían hecho a las mujeres de la villa y obligarlos por la fuerza a rebelarle dónde tenían la tumba de su padre; sin embargo, todo salió mal. No consiguió nada y de no haber sido por la ayuda de otras personas, como quienes estaban ahí cuidándole en ese momento, o los demás que se quedaron en la villa, pero que también tuvieron una participación muy activa.
"¿Cuánto estuve dormido?" Preguntó algo perdido el rubio.
"Dos días." Respondió expectante Hinata. "Estamos en la dimensión de nuestras invocaciones… estamos a salvo." Dijo ella explicándole la situación actual.
Naruto se puso de pie, miró hacia delante, todo eso era un gran pantano; sin embargo, no estaba fijando su atención en el paisaje que se presentaba ante sus vívidos orbes, sino que su mente volaba mucho más lejos de ahí.
"¿Qué haremos ahora Naruto?" Preguntó un tanto intrigada y descolocada Anko.
El rubio dio un profundo suspiro, él tenía más o menos claro, que había perdido porque no dimensionó el real poder de sus adversarios; a decir verdad, no estaba seguro si podría vencerlos con una estrategia diferente, pero siempre estaba la posibilidad.
"Vamos a desaparecer un tiempo y luego volveremos a intentarlo." Respondió el rubio, sonriendo tan tranquilo y calmado, como siempre solía actuar cuando su confianza inspiraba calma y tranquilidad en todos quienes le rodeaban. "Dejé un kunai en el país del viento cuando estuvimos persiguiendo a Orochimaru, ese será un buen lugar para ocultarse por mientras… vamos." Naruto llamó a sus chicas, quienes mucho más esperanzadas se acercaron a él, lo abrazaron y luego todos desaparecieron.
..
Los que acababan de desertar de Konoha, aparecieron en la capital administrativa del país del viento, el rubio pensó que sería mejor aparecer afuera del hotel, para no llamar demasiado la atención; por lo que, al final acabaron apareciendo desde un callejón, puesto que era la forma menos llamativa de hacerlo.
Se suscribieron y algunos incluso les reconocieron, ya que hacía relativamente poco tiempo ellos mismos se habían quedado ahí; por lo que, pidiendo la misma habitación, se ubicaron cerca del mediodía, dejando todas sus cosas listas por lo que salieron a comer afuera… pero cuando estaban pasando en frente del complejo, bastante grande por cierto, donde residía el feudal del viento; el rubio percibió algo extraño, que le llamó la atención y le puso de manifiesto frente a sus chicas de inmediato.
"¿Qué pasa?" Preguntó Hinata, sorprendida por su detención repentina.
"Sentí algo familiar…" Dijo el rubio, intentando recordar de dónde es que conocía ese olor que había percibido débilmente en el ambiente, al pasar delante del portón de ingreso a la mansión. "…¡Ya lo tengo!" Dijo el rubio recordando a quien pertenecía. "Chicas… lo siento, pero tendremos que ordenar algo en la habitación." Habló el rubio, comenzando el viaje de regreso a la habitación, seguido por las otras dos que no entendían mucho de qué iba todo eso.
…
Una vez en la habitación y con una barrera puesta, el rubio les explicó que si ese olor no se le olvidaba, es porque él sabía que era muy importante no hacerlo, ya que era el de Ryon; el renegado que se hacía prácticamente imperceptible gracias a una de las habilidades de Rikimaru, si bien él no creía que pudiese reponerse nunca más desde su último encuentro, al parecer había conseguido volver a las andadas…
…pero sea como fuere, no iba a suponer un obstáculo que no pudiese sobrellevar; sin embargo, no cometería el mismo error dos veces, tendría que planear la estrategia con sumo cuidado, ya que no quería más complicaciones.
Al caer la noche, Naruto estaba escondido junto a Anko, en unos árboles que había a la salida de la ciudad, de modo que nadie que pasara casualmente por ahí pudiera detectarlos; mientras que Hinata y un clon del rubio, estaban cerca del complejo donde residía el feudal del viento. Era una casa que quedaba muy cerca del muro y cuyos dueños eran simples civiles que fueron fácilmente reducidos, Naruto le pidió a Hinata que guíe la cadena, ya que su clon primero le hizo buscar a Ryon, encontrándolo en uno de los cuartos más aislados del resto… donde seguramente estaba oculto y en desconocimiento de la mayoría de los moradores habituales de dicho complejo, por lo que los ojos de Hinata guiaban al clon del rubio, diciéndole hacia dónde dirigir la cadena…
…cuando estuvo a punto de entrar a su cuarto, Hinata le dijo que le tenía; por lo que, el clon rápidamente lo envolvió con la cadena y utilizando el Hiraishin, se teletransportó él, Hinata y Ryon, a un lugar cercano a donde esperaban ocultos Anko y Naruto.
Cuando aparecieron en el bosque, Ryon rápidamente se volvió invisible, mientras la réplica le decía a Hinata que se apartara lo más rápidamente posible de ahí; el renegado consiguió escapar de la cadena gracias a su habilidad, el rubio conocía al menos tres de ellas. La primera era la que acababa de usar… una pequeña teletransportación, que debía tener por objetivo una persona en un rango de cien metros, porque apareció detrás de él listo para apuñalarlo. La segunda y una de las más molestas, era que podía hacer aparecer humo con sólo pensarlo y cuando utilizaba su personificación con la sincronización completa, tenía lo que él había puesto como camuflaje permanente; es decir, siempre que no estuviera en contacto con alguien más, era absolutamente invisible, así como su presencia se enmascaraba y además del olor y el sonido… era imposible percibirlo, pero él era sumamente sigiloso, por lo que era el olor lo único que le delataba.
El rubio tuvo que contener la risa por el gusto que sintió cuando Ryon intentó apuñalarlo, pero no pudo perforar su nuevo traje; ya que antes sólo la capa tenía sellos tipo barrera, pero ahora éstos estaban en todo su uniforme…
…el único problema es que cuando le enterraban cosas, la tela sí se deformaba, pero no dejaba pasar nada; por lo que, evitaba el daño, pero no el dolor de la punzada… así como cuando le arrojaban un jutsu muy fuerte, sentía el golpe, pese a que el chakra no lograra traspasar su atuendo. Por eso es que Hinata le lanzaba sus técnicas sin cuidado cuando él estaba en el camino, ya que su ropa lo protegía, de su técnica de expansión o de su rugido del león.
El renegado vio que su ataque no había tenido efecto, e iba a hacer algo para tratar de esquivar el golpe que Naruto iba a darle, cuando cayó al suelo y comenzó a retorcerse por el dolor. Fue ahí cuando el rubio recién reparó en lo deteriorado de su estado, su piel era mucho más oscura y parecía como reseca; su cuerpo tenía muchas vendas y parecía como si se medicase constantemente, de seguro era la única forma de aliviar parcialmente el dolor.
Sin embargo, cuando el rubio iba a atacar a Ryon para finiquitarlo, fue cuando apareció de pronto su inseparable compañero Chass, quien también se veía desmejorado, pero no tanto como el portador del espíritu ninja.
El chico de verde, antes de decir cualquier cosa, hizo crecer muchas plantas a su alrededor; sin embargo, era menos que cuando utilizaba su personificación para hacer aparecer bosques enteros, el rubio iba a dejarlo hacer un poco, quería ver por qué estaban ahí.
"¿Qué rayos hacen ustedes dos en el país del viento?... de hecho, ¿Qué buscan en este continente?" Preguntó el rubio, intentando averiguar la razón detrás de sus actos, puesto que ignoraba por completo los objetivos que podían perseguir en ese sitio.
"Estás metiéndote en algo demasiado grande como para comprenderlo." Respondió el tipo mostrándole el dorso de su palma a Naruto, quien se sorprendió de ver el mismo sello que tiempo atrás lucía Anko en su cuello… aunque al verlo con atención no era exactamente el mismo. "No sé qué hiciste con Hyperión… pero nunca más pude sincronizarme con él… así que tuve que recurrir a otros métodos para lograr el poder para desafiarte." Dijo el tipo, haciendo que la marca comience a moverse y expandirse por toda su piel… haciendo que su presencia aumente considerablemente.
Cuando la marca maldita cubrió toda su piel, comenzó la transformación; entonces Chass se transformó en una especie de árbol viviente, cosa sumamente bizarra para Naruto, pero que debía prestarle atención ya que le tenía por enemigo y eso era malo.
Mientras tanto el original, había tomado a Hinata y Anko y las llevó de regreso al hotel; éstas quisieron protestar, pero el rubio les dijo que debía de ocuparse de eso y aunque sabía que ellas eran fuertes… estaría más tranquilo si podía luchar libre de restricciones, ya que nunca se perdonaría si permitiera que sus llamas les alcancen. Ellas aceptaron la explicación y le dijeron que más le valía triunfar esta vez, arrancando una sonrisa en el rubio por el carácter que podían tener sus sumisas mujeres, de las cuales se despidió con un beso, antes de partir a su posición oculta mientras observaba la pelea.
Chass estaba molesto, sabía lo peligroso que podía ser Naruto y no quería ni imaginárselo con su personificación, transformación que había visto una vez cuando él era niño, pero que seguramente ahora gozaba de un poder muchísimo mayor, mientras que él despojado de sus habilidades espirituales más importantes, debía conformarse con una especie de imitación barata que Orochimaru le había conseguido… por lo que, aprovechando que el rubio que tenía en frente sólo tenía sus manos como si estuviese alerta, dio un fuerte pisotón.
Tras al acto de Chass, un gran número de raíces salieron a toda velocidad desde el suelo, hasta adentrarse en el cuerpo del rubio… y de forma similar a como había ocurrido antes, el aro dorado y la barrera invisible que producía, bloqueó algunas y dejó pasar varias más.
El rubio sintió un hilo de sangre caer por su boca, mientras que el original estaba más que asombrado porque esas raíces hayan tenido el poder suficiente para perforar su ropa, puesto que eran verdaderas barreras… aunque tal vez influía el hecho que éstas estuviesen creadas por un fuuinjutsu, del mismo modo como lo estaba el poder del renegado aquel… o al menos esa era la única explicación que se le ocurría.
"¿Qué… diablos pasa con mi escudo?" Preguntó el supuestamente moribundo Naruto, quien estaba perforado en casi todo el cuerpo por unas gruesas y puntiagudas ramas que le entraban por un lado y salían del otro.
"Parece que no conoces tan bien a Shamash…" Dijo Chass, sabiéndose vencedor al ver la sangre del rubio amontonarse en su boca. "…en la librería de la ciudad de Demos, hay mucha información sobre los dioses y espíritus importantes… y cómo iba a faltar la parte del dios sol y de la justicia, Shamash…. cuya principal característica era que en la antigüedad, estaba asociado al número veinte." Dijo el chico, sonriendo de forma maligna. "¿A qué no adivinas cuántos ataques separados puede detener?... o mejor aún ¿Cuántas cadenas puedes convocar simultáneamente?" Preguntó él en un tono petulante e irrisorio.
'¡No tenía idea de eso!' Pensó el rubio, quien observaba y escuchaba todo desde una posición segura… y se sorprendía al contar que precisamente su escudo había detenido veinte raíces y luego dejó pasar las demás como si no estuviese ahí.
De pronto Naruto se dio cuenta que ya era suficiente de jugar con esos tontos, ya le habían dado información sumamente valiosa, y no parecía como si fuesen a decirle qué es lo que pretendían en ese lugar; por lo que, no tenía caso seguir dejándolos con vida, entonces salió de su escondite, mostrándose realmente y sorprendiendo a Chass en primera instancia al verlo duplicado… y haciéndole enojar de sobremanera luego, cuando se dio cuenta que a quien había atrapado era un miserable clon de sombras.
"Muchas gracias por la información Chass… ahora a menos que quieras compartir algo más conmigo, no me eres de utilidad." Dijo Naruto, cabreándolo mucho, pero sin ser un alarde; ya que, al ver la reacción del muchacho… Naruto notó que iba a atacarlo y no a intentar platicar, así que utilizando el Hiraishin, apareció en frente de él y rápidamente hizo aparecer una tremenda garra de chakra rojo, la cual lo despedazó por completo, volviéndolo un gran montón de astillas; las cuales fueron regadas por el suelo, como el único testimonio del individuo que alguna vez había sido. "Ya cayó tu compañero… tu turno Ryon" Dijo el rubio, volteando a ver al patético renegado que se arrastraba en el suelo.
"Pa-Para." Dijo en medio de un gran esfuerzo, que le hacía lucir aún peor. "Preguntabas… la… ra-ra, la razzzzón… pa-pa- para… que este… mos… aquí" Dijo con todos sus esfuerzos el tipo que sufría unos dolores indescriptibles, solo que ya había pasado el punto en que se quejaría, puesto que llevaba tiempo en ese estado; el cual se agravaba cuando hacía esfuerzos físicos, por lo que ya estaba acostumbrado a llevarlo en silencio. "…tomamos Suna." Dijo el tipo antes de desplomarse, causando un tremendo estado de alerta en Naruto, quien abrió los ojos como plato.
Ahora las cosas tenían sentido, si el feudal del viento rechazó a Orochimaru, diciéndole que ya tenía una oferta y más segura; no podía tratarse de alguien más que los renegados, aún no imaginaba lo que podían querer con una aldea ninja que tendrían que construir, pero sea lo que sea… no era nada bueno, así que era su deber averiguar lo que ocurría y detenerlos de inmediato.
…
Naruto dejó tirado a su enemigo, sin importarle en lo más mínimo lo que pase con él. Después de todo, podría vencerlo cuando sea que se le antoje enfrentarlo; por lo que, apareció en la habitación donde estaban Anko y Hinata, a las cuales alarmó con sólo una frase.
"Los renegados se instalaron en Suna." Dijo el rubio a sus chicas, quienes ya estaban al tanto de toda la historia de los Doménicos y los renegados, así como la rebelión que hicieron hace años atrás y que creó una gran inseguridad en el rubio.
Antes de que pudieran decir cualquier otra cosa, Naruto las tomó de los hombros y comenzaron a desaparecer. Como el rango era de un kilómetro, hicieron muchos viajes o saltos en el espacio-tiempo gracias al jutsu inventado por el padre de Naruto, hasta que luego de unos minutos, pudieron aparecer en el desierto frente a lo que antes era la aldea ninja oculta de la arena…
…sin embargo, ahora era realmente un palacio de cristal.
"¿Qué es eso?" Preguntó el rubio, refiriéndose a algo fuera de lo normal; incluso para esa impensada situación y cuando prestó más atención, pudo ver que en la parte más alta de ese enorme castillo de cristal, había unas personas con un traje rojo bastante llamativo…
…uno que nunca iba a olvidar.
"¡Vaya si es Naruto!" Dijo un hombre que atemorizaba a Naruto hasta lo más profundo de su ser, era el mismo Zhular en persona; sin embargo, el rubio no podía ver sus soldados oscuros por ningún lado… lo que era sumamente extraño ya que nunca se mostraba sin al menos unas varias docenas de ellos… a menos…
…a menos que no los fuera a necesitar.
Entonces esa idea condujo a la única opción posible… o mejor dicho, a la opción más probable que surgía a partir de todos los hechos sucedidos…
…eso era una trampa.
El rubio sintió un aumento en el poder espiritual de la chica, por lo que miró hacia arriba y ella ya había desaparecido de ahí, con una sonrisa en el rostro; mientras el rubio miraba al líder de los renegados, quien estando en plena noche como se encontraban, debía ser invencible.
"Me pregunto… ¿Si tú estás aquí, quién está defendiendo Demos de Lamart?" Dijo Zhular haciéndole ver a Naruto, la parte de por qué no había llevado consigo sus lacayos oscuros; ya que el rubio rápidamente se teletransportó junto a sus chicas, a las cuales sujetó de los hombros y les dijo que se preparen para un salto bastante amplio, tras lo cual desapareció de ahí.
"Y ahora… en el nombre de Abdul Al-Hazred… yo os invoco, leales seguidores de la muerte." Dijo el nigromante, alzando el bastón bastante precario que utilizaba; pero que le permitía manejar sus poderes con maestría, haciendo aparecer en el desierto al menos un millar de extraños individuos, de ropa blanca, un aspecto humanoide, pero extremadamente raquítico… y una cabeza que parecía una calavera cubierta por una oscura piel negra como la noche misma. "El plan a dado comienzo." Dijo volviendo al palacio de cristal, mientras sus criaturas se ponían en marcha.
…
Naruto apareció en un punto aleatorio de la ciudad de Demos, se había teletransportado todo lo lejos que le fue posible de su sensei, puesto que no podía llegar y meter dos personas a la ciudad; sin embargo, no había tiempo que perder. Se fijó que estaba lejos del hospital, por lo que sin soltar a las admiradas mujeres, dieron unos cuantos saltos más hasta llegar a la casa del rubio.
"Chicas, siento tener que encerrarlas, pero será lo mejor para todos… en cuanto se solucione todo esto vendré por ustedes." Dijo el rubio, para luego salir bastante apurado de la casa y hacer unos sellos afuera de ésta; con lo cual levantó una poderosa barrera de doble capa, con un vacío entre ambas… era una de las más fuertes que conocía ya que sencillamente no tenía puntos débiles, ambas capas eran virtualmente indestructibles… y al estar separadas por un vacío, sólo aumentaba la fuerza con que estaban unidas.
El rubio se fijó que aún no había rastro ni de Lamart, ni de los demás renegados, aunque dentro suyo sabía que la amenaza de Zhular no era palabrería; seguramente su jutsu era mucho mejor que la habilidad de la mujer, mano derecha del líder de los renegados… y por eso es que llegó antes que ella; por lo que, debía prepararse para afrontar lo que se avecinaba.
En toda la ciudad de Demos y parte de la ciudad antigua, fue posible ver una inmensa columna de fuego surcar los cielos… cosa que sólo significaba una llamada de emergencia, por parte del tercer Doménico, así que todos los demás debían dejar lo que estaban haciendo y acudir de inmediato, según indicaba el código de conducta que debían seguir en la organización.
El rubio se sorprendió cuando se encontró a sí mismo pensando que de estar en Konoha, si hiciera esa señal para llamar a alguien, éste llegaría enseguida… y los Doménicos se estaban tomando su tiempo. Poco a poco vio cómo iban llegando los aspirantes, entre ellos los que resguardaban la montaña blanca, el primer Doménico en llegar fue el cuarto, Juro… el maestro de Dart. Luego llegó éste con su típico rostro de pocos amigos, mientras llegaban los que estaban apostados vigilando en la ciudad antigua… y de último apareció Marko, finalmente Akashiro era el único que faltaba; pero su existencia sería un mito, de no ser porque en ocasiones puntuales se presentaba, porque muy pocos eran capaces de verlo… así que el rubio decidió que con eso bastaría, ya que seguramente tras la llegada de los renegados, él aparecería.
"¿Qué pasa Naruto?" Preguntó Marko, rompiendo el hielo y haciéndole a Naruto la pregunta que rondaba en las mentes de todos los demás ahí presentes.
"Tengo la poderosa sospecha que al menos Lamart… a quien conocemos como la mano derecha de Zhular, viene para acá a atacarnos." Dijo el rubio, explicándoles la situación a los demás… hasta que alguien, a quien desafortunadamente conocía bien le replicó.
"¿Una sospecha?… Usaste la señal de emergencia, por una sospecha." Dijo él, increpándolo por lo que creía una exageración absolutamente fuera de lugar.
"Estaba en el continente elemental, cuando me di cuenta que los renegados tienen bajo su control una de las grandes naciones." Dijo él, llamando su atención, para luego continuar. "Cuando fui a revisar, averigüé que tenían una especie de castillo de cristal, ahí me encontré a Lamart y Zhular." Continuó el rubio, quien con sólo mencionar el nombre del nigromante, provocó un escalofrío que atacó a todos los presentes, salvo él y Marko. Lamart desapareció con su habilidad y Zhular me dijo que Demos estaría desprotegida si yo seguía ahí… por lo que vine inmediatamente." Dijo el rubio, quien nuevamente sería increpado por Dart.
"¡No te vengas a hacer el mesías! Nosotros somos más que capa-…" El quinto Doménico iba a seguir restregándole sus argumentos al rubio, cuando un fuerte poder espiritual se dejó sentir en toda la aldea… y los seis Doménicos congregados ahí, fueron capaces de presenciar lo que el rubio se temía.
Doce renegados acababan de aparecer frente a las puertas de ingreso de la aldea, con una actitud que claramente indicaba que no estaban jugando ni haciendo nada bueno ahí… Zhular había tenido razón… sin embargo, no podía evitar preguntarse por qué no había venido él.
"Naruto tenía razón… ya saben qué hacer." Dijo Marko a sus compañeros, quienes rápidamente se alistaron para el combate.
"Ikran." Gritó Dart, cubriéndose por un aura de color café, mientras adoptaba una postura cuadrúpeda, lo que representaba que había conjurado su personificación, con sincronización completa; puesto que hizo aparecer uno de los cinco espíritus de los tigres legendarios de Myokatizan. (Monte Tigre)
"Enurta." Gritó Juro, el cuarto Doménico, sincronizándose completamente con su espíritu; uno de los espíritus divinos, pero de más bajo rango dentro de la mitología original de aquella época, cuando el hombre recién aparecía en el mundo que habían creado para él. La figura del espíritu del maestro de Dart se mostró sobre su cuerpo, como un anciano con algunas pieles de cuero sobre él, demostrando por qué era conocido como el dios de la guerra y la caza.
"Shamash." Dijo el rubio, cubriéndose por una especie de armadura dorada, mientras en su mano se podía apreciar la espada y a su espalda salía la capa de fuego que siempre lucía el espíritu, cuando Naruto utilizaba la personificación, ahora las usaba combinándose con él, en su modo más poderoso, la sincronización completa.
"Enki." Dijo Marco, cubriéndose por una prístina tela roja que parecía seda, mientras en su cabeza aparecía una especie de sombrero extraño de color dorado, que era bastante alto; si bien en apariencia no era tan impactante como los demás, su poder era definitivamente superior al del resto, al menos esa era la sensación que daba.
"Zoroastro." Dijo Almos en voz alta, haciendo aparecer en él, las características de su espíritu, uno de los fundadores de una orden que dio origen a las prácticas sobrenaturales. En esos tiempos eran llamados magi, ahora eran conocidos como magos… y su principal característica visible, era una túnica blanca y amplia, con poca elaboración; además, de una especie de boina que era sujetada a su cabeza por un aro metálico de color dorado, la tela del objeto era negra, por lo que en general hacía bastante contraste con lo demás.
"Abe no Sadato" Gritó Ryan haciendo aparecer la antigua armadura color carmesí, así como la espada de hoja curva, o Katana, característica de los samurái originales; así como un arco y un envase de flechas a su espalda, todo esto era parte de la indumentaria del mítico samurái… líder de su clan que llegó a ser un contemporáneo de Rikimaru… el espíritu de Ryon… su hermano.
Los aspirantes a Doménicos estaban asombrados, ellos de inmediato hicieron sus manifestaciones o se prepararon para hacerlas en cualquier momento, según fuesen sus distintos estilos; sin embargo, ver las personificaciones de seis de los siete Doménicos en el mismo lugar, era algo sin precedentes.
Los renegados rápidamente hicieron lo mismo, convocaron todos sus poderes; sin embargo, Lamart no hizo nada más, para intriga del rubio quien sabía de su habilidad de transporte. Aunque al parecer sí tenía un pequeño retraso al compararla con su Hiraishin, cuando los renegados arremetieron, Naruto de pronto sintió algo que le tenía como si sus pies estuviesen adheridos al suelo, encontró esa sensación algo de lo más extraño… por más que intentaba moverse, no le era posible, hasta que entonces vio una celda alrededor suyo… y su personificación se desvaneció, dejándole de lo más espantado…
…hasta que su sensei se acercó a él, con la visible intención de hablarle; lo que para Naruto era más que inoportuno ya que por mientras los demás Doménicos estaban combatiendo en una dura lucha, la cual estaba en su contra, al menos en cuanto a números…
…aunque, el ver tanto a su sensei como a Lamart mirándole desde fuera de esa jaula, le provocó una extraña sensación…
…la cual sólo aumentó cuando Marko utilizó sus poderes, para aumentar la gravedad de forma selectiva, con lo que dejó contra el suelo y sin posibilidades de movimiento, a todos los restantes cuatro Doménicos.
"¿Qué significa esto?" Preguntó el rubio, quien no quería creer lo que su mente le estaba diciendo, a modo de análisis de lo que estaba ocurriendo frente a sus propios ojos.
"¿Qué no lo ves por ti mismo?" Preguntó Marko, haciendo una pose de lo más arrogante, especialmente tras Lamart acercarse a él… y dejar que él ponga la mano por sobre su hombro. "Recuerdo haberte enseñado mejor." Dijo con la misma actitud petulante que estaba demostrando, y que para el rubio no se condecía en nada con su verdadera forma de ser… aunque habiendo llegado a esta situación, era más que claro que todo había sido un engaño desde el principio.
"Lo supuse desde que quedé pegado al suelo… no conozco a nadie más con poderes gravitacionales." Dijo Naruto bajando la cabeza, en un evidente gesto de rabia y decepción. "Es sólo que me negaba a creerlo." Continuó el rubio, finalmente viéndole a los ojos y encontrando a una persona totalmente distinta, ese no era su maestro, era un extraño. "¿Qué pretendes con esto?… si eres el segundo, Akashiro debe ser más fuerte, seguro que llega en cualquier momento para detenerte." Dijo el rubio en un tono un poco más amenazante.
"Déjame aclararte algunas cosas… alumno mío…" Dijo Marko, con ese tono que el rubio venía recién descubriendo y que se le hacía inmensamente molesto. "Si soy el segundo es porque siempre me mantuve alejado, nunca intenté enfrentar a ese tipo… sin embargo, hay alguien que lo ha estudiado por mí… y soy perfectamente capaz de vencerlo en mi nivel actual." Dijo el hasta hace pocos instantes, segundo Doménico… cambiando su rostro por uno más serio. "Ahora… ahora toca la pregunta… te conozco bien, así que estoy seguro que sabes lo que estoy pensando, pero de todos modos lo diré como una formalidad… ¿Quieres aliarte conmigo y unirte a los renegados?" Preguntó directamente Marko, al que fuera su alumno y que ahora parecía sólo una víctima más de la organización que él apoyaba…
"¿Qué es lo que buscas Naruto?... mujeres… puedes tener a Lamart o cualquier otra que escojas… el miedo y el afrodisiaco que tengo pueden doblegar a cualquiera… créeme, lo he comprobado… Dinero, pues te lo daremos y por toneladas… poder, pues mantendrás tu tercera posición, serás respetado y temido en todos lados… nadie más volverá a manipularte o traicionarte… pueblos enteros te temerán… y obedecerán sin rechistar." Dijo el hombre haciendo su oferta al rubio, quien se preguntaba muchas veces lo mismo, desde que su proyecto original de vida se había roto…era como un alma sin rumbo; viviendo el presente, el aquí y ahora, de la forma en que mejor le pareciera.
El rubio se detuvo un instante a pensarlo, mientras sus otros compañeros Doménicos, intentaban luchar sin mucho éxito, contra los arrolladores poderes de Marko, quien no les permitía moverse; por lo que, sólo aquellos que tuvieran algún tipo de defensa o ataque ofensivo a distancia podían hacer algo…
"¿Cuál es tu respuesta Naruto?" Preguntó nuevamente y en un tono más fuerte Marko, revelando las ansias y la prisa que tenía por oír su resolución.
