Mis más sinceras disculpas por el retraso pero he tenido unos inconvenientes. El cap. ya estaba casi listo desde hace un par de semanas, pero lo quería revisar y checar algunas cosas que no me convencían. A eso le sumamos los finales universitarios (por cierto pase administración con 95) un Urra para mí. Na ya hablando en serio, he tenido algunas complicaciones, pero ya estoy aquí y espero que el cap. les guste. Por cierto la siguiente parte es la de Teatro.
Disclaimer: Naruto no me pertenece
Cursiva: pensamientos, recuerdos
-*-: cambio de escena
Subasta y teatro
—¿¡Qué! – exclamo una pelirosa.
—Exactamente eso – corroboró Temari.
—Es cierto – habló una peli azul – yo estaba ahí cuando la Sra. Kofun llamó a Tenten para avisarle.
Se encontraban todas reunidas en un café, era pasado medio día del sábado. Hasta el día anterior le había avisado a Tenten sobre que se trataba la gala aun pendiente. Solo a esa señora se le ocurriría algo así.
—Pero ¿Es en serio? – volvió a replicar la pelirosa.
—Para ya frentona. Míralo como la oportunidad perfecta para conocer nuevos prospectos – dijo Ino con algo de picardía.
—¡Cerda!
—Estas no cambian – exclamó la otra rubia del grupo mientras tomaba de su late – Pero admito que Ino tiene algo de razón – las demás la voltearon a ver y prestaron la atención – Ustedes dos – señalo a la pelirosa y a la castaña – No soportan a sus pretendientes; Hinata no sale mucho, al menos no sola, y esto es por caridad. Acéptenlo. Es una oferta tentadora – simplificó.
—Se puede saber porque me excluiste – siseo Ino.
—Tú ya tienes pareja y aun así mira lo que piensas – le respondió.
—Y tu entonces ¿Por qué no te incluiste? – Indagó curiosa aunque con su segunda intención – será acaso por…
—La razón por la que no estoy incluida es porque soy parte del gabinete administrativo del país. Va en contra del protocolo que me preste para actividades como estas, por seguridad, ya sabes. Pero eso no me limita a ir a la fiesta.
—Excusas – agito la mano y miro hacia otro lado la Yamanaka.
—Ahora, por qué no nos explicas como llegaste con ese chico a la fiesta – inquirió Sakura recordando la nota mental que había tomado cuando Temari hablaba.
—En su auto – simplifico la rubia. Por su parte la pelirosa la fulmino con la mirada – Esta bien, está bien. Lo que sucedió fue que…
—Coelho, Coelho… Paulo Coelho, Paulo Coelho… - Aprovechando que en su salido de compras topo con una librería, decidió buscar ese título del que le habían hablado. No es como si fuera una amante de los libros pero tampoco era una iletrada; además esa chica del spa, la que le recomendó el libro, le había dicho un poco de que trataba el este y le pico la curiosidad.
Se inclino un poco hacia delante, mirando en la parte media de aquel anaquel donde se encontraban los libros de ese autor cuando notó una mirada sobre ella. Levantó un poco la vista, encontrándose con un par de orbes negras que se mantenían fijos en alguna parte de su anatomía; al seguir la trayectoria de esta encontró lo que esa persona veía fijamente – Lindos ¿no? – dijo con coqueta naturalidad sin cambiar de posición. Por su parte esa persona enderezó su postura, pues se encontraba agachado, y sonrió antes de contestar – Bastantes. También tienes un lindo trasero – dijo. Ella, que ya estaba incorporada, enarco una ceja. Ino vestía una camiseta blanca mangas cortas de cuello V no muy profundo, algo ajustada, y unos pantalones de mezclilla.
—Tú tampoco estas mal – Si él hablaba con toda soltura, ella no se quedaba atrás. Ambos se miraban directamente a los ojos, el joven con una mirada impasible y sonrisa permanente y ella… ella correspondía la sonrisa.
—Creo… - decía él mientras se acercaba y bajaba un poco ante la atenta mirada de la rubia, quedando su cabeza a la altura de la cintura de esta –…que esto es lo que buscabas – extendió un libro de portada blanca y letras azules Once Minutos se titulaba aquel. – ¿Cómo…? – dijo la rubia confundida tomando el libro mientras él se enderezaba.
—Te escuche murmurarlo cuando veía tu busto – contesto simplemente y sin inmutarse.
—Alguien te ha dicho que eres muy directo – este solo sonrió.
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—Solo eso, así fue. Se encontraron en una tienda de libros y ya – preguntaba algo incrédula Sakura. Y no era para menos pues la linda rubia solo había contado por partes la corta historia, ahorrándose así lo demás solo para ella.
—Porque esto me resulta sospechoso – ataco Tenten.
—Porque al parecer no ha habito desnudismo, atosigamiento, repentino ataques de pasión ni sexo descontrolado en algún área común – dijo Temari en un tono que le restaba importancia al asunto. En los labios de algunas se mostró una sonrisa; Hinata por su parte intentaba ocultarla un poco cubriendo su boca delicadamente e Ino, Ino quería matar a Temari.
-Ja, ja. Muy graciosa Temari – reprocho Ino – como si tu no hubieras hecho algo así antes – esta le devolvió la mirada matadora.
—Ya. Pero tienes que admitirlo Ino, es extraño que no nos digas que hubo algún tipo de coqueteo en todo ese tiempo. De por si el que tu entres a una librería es algo un poco… raro, no, es solo poco común – indico la pelirosa.
Y es que a ninguna se le olvidaba que en más de una ocasión Ino se había enredado con chicos a los pocos días de conocerlos, ya sea solo agarrándose a besos en cualquier lugar o saliendo con ellos; aún recordaban en bochorno que pasó esta cuando durante unas vacaciones habían ido de viaje a Sudamérica, volvían de hacer unas compras y cuando Hinata abrió la puerta de la habitación que compartía con Ino la encontró en pleno acto: Ino medio desnuda, de la cintura para arriba, y un apuesto chico de tez bronceada y cabello oscuro sobre ella besándola apasionadamente mientras la tocaba, todo esto en la incomodidad de un sillón. La pobre Hinata tenía la cara roja de la vergüenza y las demás chicas que estaban atrás estaban algo sonrojadas. Ino por su parte reía nerviosa mientras se despedía del chico de forma algo torpe.
Si quieren saber otra cosa: el chico quedo con ella para otra ocasión.
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—Aún recuerdo la cara de Hinata aquella vez en el hotel, la pobre casi se desmaya – recordó Tenten.
—Eso solo fue una vez – se excusaba la rubia – después de eso aprendí a poner seguro a las puertas y a usar mi cuarto – y todas estallaron entre risas incluyendo a la rubia de ojos azules.
Los días iban pasando y de aquella noche ninguno hizo mención alguna. De igual manera el pelilargo seguía comportándose, detalles como tocar la puerta y manejarse de manera más formal hacían diferencia para con Tenten. Se podría decir que la castaña no desconfiaba en si del joven Hyuga, pero aún así tenía una espinita que la hacía dudar de que el, un tanto sutil, cambio en el comportamiento del pelilargo con ella era solo una estrategia para conseguir lo que quiere. Ya antes había confirmado la forma en que el Hyuga se comportaba con las demás personas: serio, calado y frio. Con propiedad pero sin llegar a formar ningún tipo de contacto más allá del necesario. Es más, prácticamente se limitaba a dar las ordenes necesarias, recibir los documentos y en las reuniones poner a los demás al tanto de lo que consideraba necesario.
Por lo que podía percibir la castaña, la actitud del Hyuga era algo extraña; ya lo había visto comportarse con sus amigos, con Naruto, y era casi lo mismo solo que con algo más de camaradería. Si bien solo había prestado atención superficialmente este tipo de detalles no pasó desapercibido para ella. Tampoco lo había visto flirtear con otras mujeres, aunque admitía que los únicos lugares en donde se habían reunido juntos aparte del trabajo, fue la fiesta de los Yamanaka y en la fiesta de caridad, así que no podía confirmar nada. Quien sabe que hay detrás de ese rostro de porcelana con actitud poco clara. Misteriosa e indescifrable serian mejores adjetivos.
Por su parte el castaño decidió que mantendría las cosas a raya, trataría de que la convivencia laboral fuera cordial y respetuosa con ella, para no darle cabida a malos entendidos, era lo que menos necesitaba con esa mujer. Mas ahora que los planes para con ella tenían un tinte diferente.
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Sentada y con las piernas cruzadas se movia levemente en aquella silla giratoria donde estaba sentada, se mantenía en ella aún cuando la reunión en la que estaba había concluido. Estaba con la vista baja pero fija en algún punto de la mesa o el alfombrado pensando, meditando sin reparar en la otra persona que se encontraba en la puerta observándola. El pelilargo la observó por unos minutos antes de irse prestando atención a cada uno de los pocos gestos que hacía: arrugar sutilmente el seño, jugar con la pluma que tenía en la mano izquierda, moverse de un lado a otro junto a la silla; detalles de los cuales la castaña estaba ajena. Se retiró como llegó, silenciosamente. Habiendo podido acercarse prefirió alejarse y dejarla ser. Hacía tiempo ya que se había dado cuenta que con ella las cosas funcionaban de manera diferente. Que no podía solamente sonreírle o mirarla con deseo y ella caería, tampoco ignorarla como a cualquier otra. Ella tenía orgullo, temple, valor. Era de esas personas que no se dejaban amedrentar y mucho menos intimidar. Cualidades que le hacían tener mas interés en ella.
Movia ágilmente su mano sobre el papel mientras firmaba con estilizada caligrafía los documentos frente a él. Era la vigilia de la gala benéfica, lo que le recordó al Hyuga su última charla con la castaña el día anterior…
Habían pedido la comida y estaban almorzando en la oficina de la castaña. Hinata había quedado con su madre para esa hora. En un intento por adelantar sus deberes se habían quedado trabajando allí y tomando un respiro comían en ese momento. Lo hacían en silencio, mientras que el Hyuga de vez en cuando la miraba de reojo. Para él sería más fácil si ella iniciara la conversación, pero esta solo se dedicaba a comer de la pequeña cajita. Un suspiro algo cansino se escapo de los labios de la castaña – ¿Cansada? – Dijo el de los ojos perlados – ¡Uh! – alzo la mirada la morocha. El Hyuga enarco una ceja.
—La gala es en dos días – hablo comprendiendo lo que el Hyuga quería decirle al mirarla así. Al mismo tiempo dejaba los palillos en la cajita – he estado adelantando trabajo para no tener compromisos para el sábado – el pelilargo asintió levemente.
—Tengo entendido que será una cena-subasta – dijo después de un momento. La castaña asintió con algo de fastidio antes de tomar de su bebida – ¿Iras con alguien? –
—Las chicas y yo somos parte de la organización, no podemos ir acompañadas –
El pelilargo aun sostenía la pluma en el aire sin llegar a tocar nuevamente el papel – ¿Por qué te molesta tanto esa fiesta Tenten? – Pensó el joven de larga cabellera – Supongo que mañana lo averiguare… - culmino firmando el ultimo papel.
En la entrada de un lujoso hotel, un Aston Martin negro hacia acto de presencia. Del mismo descendió un elegante joven pelilargo de claros ojos, los cuales se mostraban indiferentes a los flashes de las cámaras que intentaban tomar su mejor lado. Caminó con porte y elegancia hacia la entrada de aquel enorme edificio, dejando atrás suspiros de muchas de las reporteras que ahí se encontraban. Una vez dentro, un hombre lo guió hasta el salón preparado para la actividad de ese día.
Adentro se podía apreciar un enorme salón decorado exquisitamente. Plata, azul y blanco, eran los colores que dominaban en el lugar. Después de que el hombre lo dejo en el lugar, observó todo a su alrededor. Las personas se movían entre los espacios de las mesas estratégicamente ubicadas frente a una especie de tarima.
Caminó con paso decidido entre la multitud, dejando detrás de sí el envolvente aroma de su perfume, notas de madera y almizcle, el cual hizo voltear y cerrar los ojos de varias féminas. Llegó al punto que había visto antes: su padre. Este estaba sentado en una mesa la cual dedujo era para la familia – No sabía que vendrías – dijo una vez sentado y después de saludar a su madre y a los demás presentes.
—Tú madre y yo volvimos a tiempo para el evento – el castaño solo asintió. Dándole un vistazo nuevamente al lugar se encontró que ya habían llegado los Uchiha, los Uzumaki y los señores Nara. Detrás de ellos venia Shikamaru acompañado de la rubia amiga de Tenten, si mal no recordaba era la que trabajaba en el gobierno.
—Buenas noches – la profunda voz de su tío le hizo volver la atención a la mesa. El mismo había llegado con su esposa y sus hijas, lo que le hizo pensar involuntariamente en Tenten.
Pocos minutos después ella y su familia también llegaron al lugar y se ubicaron en la mesa de los Nara, al parecer la compartirían al igual que los Haruno que se ubicaron con los Yamanaka. En su propia mesa se había iniciado una pequeña conversación sobre los negocios – Cambiemos de tema, esta noche no es para trabajo es para disfrutar – había dicho la madre de Hinata siendo secundada por las demás damas en la mesa.
Poco más de media hora había pasado desde su llegada y aun continuaba llegando gente – Personas sin educación – había pensado Neji por la impuntualidad con la que llegaban. Para él la puntualidad era cuestión de honor y respeto; en más de una ocasión Naruto le había preguntado si era suizo y no japonés, ganándose miradas fulminantes del pelilargo, ya que Naruto acostumbraba llegar tarde a sus reuniones informales cosa que contrastaba en su vida laboral, en la cual se mostraba muy serio y apegado al protocolo.
Unos quince minutos después el acto do inicio. Una señora elegante de cabello grisáceo por las canas, subió la tarima acompañada de otras dos personas, un hombre de cabellos dorados cenizos y otra señora un poco más joven de cabellos cobrizos – Nos alegra que hayan podido asistir… - inicio la mujer mayor con el típico discurso de bienvenida. Todos los invitados mostraban atención y respeto.
—Les avisamos que la subasta se realizara después de la cena y como creímos mejor – decía la señora de cabellos cobrizos – después de la actividad podremos disfrutar de la hermosa música de la orquesta filarmónica de Tokio.
Después de las palabras de esas personas – los organizadores – la cena dio inicio. Deliciosos manjares se disfrutaban en las mesas, buenas entradas, elaborados platos principales, ricos postres y buen vino, según Hizashi, eran los componentes de la misma. La filarmónica tocaba suaves melodías que relajaban a los comensales: claro de luna, el bello Danubio azul, brisa de marzo, relajaban y a la vez alegraban el ambiente de aquel salón. Risas de muchas personas se escuchaban por todas partes, y por la misma razón algunos no podían evitar mirar con disimulo hacia otros lugares. Como el caso del Hyuga que en el transcurso de la cena había visto de reojo a la castaña más de una vez. O el caso Uchiha, cuya penetrante mirada hizo volver la cabeza a la Haruno en más de una ocasión.
Pasada la comida, un rato después, la joven peli azul Hyuga se levantó de la mesa disculpándose de antemano. Así mismo lo hicieron otras jóvenes en el salón, entre ellas la joven Haruno, Yamanaka, Inuzuka, Tenten, las cuales seguían el mismo trayecto que su prima – ¿Que está pasando aquí? – se pregunto mentalmente el Hyuga y por la cara de desconcierto que algunos mostraban, el pelilargo intuyó que no era el único con aquella duda.
Cierto azabache lo miro como si quisiera hacerle la misma pregunta que el tenia en la cabeza, encontrando solo nulidad en los perlados ojos de este. Aunque su rostro no mostrara tal confusión como el de Naruto u otros invitados, no quitaba que estuvieran en la incertidumbre. Un minuto después noto que la rubia que acompañaba a Shikamaru, Sabaku No recordó, no se había levantado. Volviendo su vista al frente observó a las chicas sentadas junto a otras más las sillas, que hacía unos momentos no estaban ahí, en la tarima.
—Bueno creo que es hora de comenzar con el evento principal de esta noche – indico el hombre rubio que no había hablado al principio – Como ya saben todos los beneficios serán donados a diversas instituciones que luchan contra el cáncer en niños, al igual que nuestra fundación… – continuó el hombre. La cabeza de Neji, la cual había comenzado a trabajar después de que aquella persona había culminado con la primera frase, manejaba toda la información obtenida hasta llegar a una conclusión. Abrió los ojos levemente al encontrar la explicación que buscaba. Miro de reojo al Uchiha, quien al parecer había llegado a la misma conclusión al igual que Shikamaru, que con su cara de fastidio lo dijo todo. Toda lo que había pasado hasta ese momento era la antesala para subastar… – Una cita con una de estas jovencitas… – …a las chicas.
¿Cómo había permitido eso su tío? ¿Cómo había aceptado Hinata? Volteo a ver a su tío, Hiashi Hyuga parecía impasible como siempre. Y Tenten ¿Por qué había aceptado prestarse para eso? —Las chicas y yo somos parte de la organización, no podemos ir acompañadas – recordó. Esta era la razón. Volviendo su mirada al frente escucho como habían llamado a una de las chicas y también como comenzaron las ofertas; la mínima e inicial fue de tres mil yenes, acto que imagino Hyuga era para todas y el cual quedo comprobado cuando pasaron a la siguiente chica.
Esto, a conciencia de Neji, parecía un acto desesperado por atraer nuevos benefactores y debía admitir que era algo cierto, pues en uno de sus recorridos por la sala pudo captar la gran cantidad de jóvenes millonarios que se encontraban en el lugar, aparte de un pequeño grupo disperso de hombres mayores - o maduros - ya divorciados o con predisposición a Casanova, que estarían dispuestos a dar una cierta cantidad de dinero para salir con alguna jovencita, y de paso estaría ayudando en una buena causa.
Una hermosa joven de cabellos bermellón era la ofertada ahora. Uno de esos hombres la miraba como si la quisiera devorar, y en los ojos de aquella muchacha se podía ver el asco que le dio al descubrir que ese tipo la miraba – viejo rabo verde – dijo la chica para sus adentros. A Neji este tipo de hombres le daban asco. Por suerte para la joven un apuesto hombre, aparentemente unos cuantos años mayor que ella, ofreció más que el viejo ese.
Al tocarle el turno a su prima los ojos de más de uno se llenaron de lujuria. Hinata Hyuga era una de las chicas más hermosas que la mayoría en esa sala pudieron haber visto en su vida. Su piel blanca, facciones finas y delicadas y ojos poco comunes hacían de ella una de las joyas más preciadas en ese lugar. Neji apretó un puño debajo de la mesa; no le gustaba para nada como esos hombres miraban a su tímida prima, no tan tímida como él la recordaba, pero tímida al fin. Él podía ver que ella se sentía algo cohibida ahí adelante. Intentaba buscar la forma de que ella no cayera en las garras de algunos de esos tipos – Pervertidos – pensó. Por alguna razón le vino a la cabeza un nombre – Naruto – y disimuladamente lo volteo a ver. Al parecer el Uzumaki también percibió como miraban a la Hyuga, pues tenía el ceño arrugado cuando lo volvió a ver – Mas te vale hacer algo – tenia impreso la mirada del Hyuga, y al parecer Naruto entendió el mensaje pues sonrió de lado. Segundos más tarde el acurdo quedo entre Hinata y Naruto gracias a la enorme cantidad que el rubio ofreció, dejando a muchos mirándolo molestos, este en cambio sonreía y Hinata se veía aliviada.
Después de un par de chicas más le tocó el turno a la Yamanaka la cual quedo con su amigo Sai – Este tiene cosas que explicar – pensó Naruto al verlo sonreír más de la cuenta. Detrás de ella fue Haruno. Aceptaba que se veía tentadora esa noche con ese vestido verde. Rápidamente las ofertas comenzaron a caer.
Sasuke observaba todo a su alrededor, notando un pequeño detalle importante: hasta ahora cierto funcionario no había levantado la mano para optar por alguna de las jovencitas hasta que llegó el turno de Sakura. Él lo conocía, era el ministro de salud. Un hombre que le paraba los pelos a cualquiera. Su piel extremadamente blanca, sus cabellos negros y largos y esos ojos amarillos, los cuales eran aun mas tétricos que su sonrisa maliciosa; Orochimaru Tenno, según sabia, era un biólogo muy reconocido a nivel mundial pero siempre que alguien estaba en su presencia no podía dejar de sentirse extraño. Ese hombre era raro y por lo visto le había puesto el ojo a su pelirosa.
Por la expresión de Sakura, sonrisa forzada y mirada algo molesta, sabía que ella ya se había dado cuenta de todo, por lo que pensó en divertirse un poco. Las cuñas seguían su curso mientras el azabache sonreía de medio lado y Sakura al notar esto lo fulminaba con la mirada, lo que ocasionaba la extensión de la sonrisa de Sasuke – ¡Hey teme! Porque sonríes eh – el comentario de Naruto fue ignorado por completo. Poco a poco los hombres interesados en Sakura fueron cediendo al ver hasta donde Orochimaru había llevado las cosas, en verdad la quería para él, y Sasuke creyó que ya era tiempo de intervenir. Así antes de dar la última palabra aquel hombre que hacía de subastador, Uchiha levanto la mano y aumento la cantidad ganándose la mirada de aquel hombre que creía tener la partida ganada.
Orochimaru sonrió ante el claro reto del Uchiha, por lo mismo aumento la cantidad. Sasuke solo lo tomo a juego y subió también la cantidad. Algunos estaban impresionados otros no tanto, conocían a Sasuke Uchiha y cuando se le mete algo en la cabeza no paraba hasta conseguirlo. Nuevamente Orochimaru subió la cantidad, esto parecía personal, y así continuaron hasta que en un descuido del hombre Sasuke hizo su última puja quedándose con la recompensa. La pelirosa parecía algo irritada cuando volvió a su asiento y fulmino, desde su mesa, al Uchiha.
Otra jovencita paso al podio quedando apenas cuatro chicas más aparte de ella, incluyendo a Tenten. La puja dio inicio y como si fuera obra del destino Neji, quien miraba en otra dirección diferente al frente, alzo levemente la mano con sus dedos mayor e índice arriba. Este acto fue interpretado por la persona que dirigía todo, como una señal de que él entraba en el juego – El joven Hyuga acaba de ofrecer, quien da más… - escuchó el aludido quien entendió que habían confundido su inocente saludo a Abúrame Shino como su intención de entrar en la puja. Hinata lo miro algo desconcertada y su padre extrañado. No hubieran imaginado a Neji entrando en el juego ese.
Prontamente otra persona tomo la batuda ofreciendo otra cantidad, destronando a Neji. A la chica en cuestión se le habían iluminado los ojos al ver que Neji Hyuga había apostado por ella. Pero tampoco podía quejarse, la persona que la gano era un apuesto chico de cabellos claros. Después de esto Neji suspiro de alivio quedamente.
El turno de Tenten llegó, y con ello la mirada de muchos hombres se posaron en ella y como no lo harían. Esa hermosa castaña de piel bronceada con el cabello suelto, recogido solo unos cuantos mechones a un lado del rostro. Envuelta en ese vestido gris-azulado de escote perfecto, el cual dejaba mucho a la imaginación. Ojos grandes y cuerpo de diosa. Una punzada de molestia recorrió el cuerpo de Neji al imaginarse las miradas morbosas de todos esos pervertidos sobre ella. Pero no iba a perder la calma, los dejaría a todos ofrecer y después él se encargaría del resto.
La puja, la cual había sido bastante reñida, ahora era dominada por un – Idiota con lentes – según lo había calificado Neji. Kabuto Yakushi, físico, biólogo y socio de Orochimaru Tenno en algunas investigaciones. Cabello gris, lentes redondos y cara de idiota – según Neji – con ojos negros y piel clara; al parecer estaba muy interesado en la Ama, pues a toda propuesta él le subía considerablemente. Cuando el tipo creyó que tenía a la joven ya n sus manos, Neji prácticamente le doblo el ofrecimiento de este sorprendiendo a muchos, incluyendo a la misma Tenten. Aun así Neji se hacia el indiferente. Su semblante era serio y sus ojos estaban fijos en los de la castaña, que al parecer querían darle las gracias y no se atrevían. Después de culminada la actividad con las demás chicas, la otra parte del salón que permanecía cerrada fue abierta descubriendo una pista de baile iluminada tenuemente, incitando a los invitados a deslizarse por ella.
Así mismo acudieron varias parejas mientras la música volvía a sonar. Las mesas poco a poco fueron reduciendo el número de comensales y la pista fue llenándose.
El Hyuga no desaprovecho la oportunidad y al igual que Naruto, que llevaba a su prima al otro salón, el camino hasta ella y le tendió la mano – ¿Bailamos? – le dijo y ella acepto sin rechistar. La tomo suavemente de la cintura con su mano izquierda mientras ella acomodaba su mano en el hombro; su otra mano se unió a la de él para comenzar a danzar – Siempre consigues lo que quieres ¿cierto? – dijo ella después de un momento. —Esta es la razón por la cual parecías fastidiada el otro día – afirmo el Hyuga sin responder al anterior comentario de la castaña. Esta no dijo nada solo desvió la mirada – Tomare eso como un sí. Y no – ella lo miro directamente – no siempre consigo lo que quiero – dijo suavemente, tanto que a Tenten le pareció incitante – por lo menos hasta ahora siempre lo había conseguido – pensó el castaño.
Por otro lado de la pista una pelirosa bailaba con un azabache en cual recibía la indiferencia de la chica – Siempre bailas tan enfurruñada – comento en forma de burla. —Me imagino que lo disfrutaste mucho – ese comentario destilo veneno – Un poco. Debiste ver tu cara – ella atento a irse pero él la sostuvo firmemente – Aun no terminamos – ella suspiro fastidiada – idiota – susurró. Un momento después alguien toco el hombro de Uchiha y al voltear se encontró con quien menos creía – Hmp – exclamó.
—No creo que te moleste que baile una pieza con ella – dijo el sujeto – después de todo tu ganaste su compañía por un día – miro a la pelirosa – le molesta señorita Haruno – y esta por educación tuvo que sonreír. A regañadientes Sasuke soltó la mano de Sakura para dejarla a merced de Orochimaru Tenno. Eso sí, que no le quitaría la mirada de encima.
Los minutos pasaron y el tema termino dando lugar a otro. Un carraspeo detrás de cierta pareja los hizo separarse – Ya paso su tiempo – dijo intentando no sonar tan molesto como estaba – No deberías ser tan celoso Sasuke-chan – le dijo el hombre al pasar por su lado. Este en cambio, afianzo su agarre ala pelirosa e inicio el baile nuevamente – Eres muy posesivo sabias – dijo la pelirosa. —Solo con lo que considero mío – dijo arrogantes. La pelirosa abrió la boca para replicar pero la volvió a cerrar. No es que creyera o confirmara lo que Uchiha había dicho, solo que tenía otra cosa que decir antes de arrepentirse – Gracias – dijo refiriéndose al haber sido salvada dos veces por él esa noche y de la misma persona. Él lo entendió completamente y asintió con la cabeza – pero no soy tuya – aclaró antes de sumirse en un silencio mutuo. Este solo sonrió ante esto – pero pronto lo serás – dijo para sus adentros el azabache.
Sin darse cuenta como, ya habían bailado varias piezas. La castaña se sentía extrañamente a gusto con él. Mucho mejor que aquella vez cuando salieron al bar y casi lo besa. Definitivamente era mucho mejor. Quizás el estar con él no era tan malo, quizás sí podrían llegar a ser buenos amigos, quizás si algo más…
N/a: les voy a dar algo en que pensar: lluvia, hierba y noche. Son tres partes esenciales de algo, quien descubra el significado me dice que piensa, no se limiten díganme lo que se les ocurra. Puedo asegurarles que al final les gustara de lo que trata.
Att: Kyo Nakamura
