Disclaimer: Naruto no me pertenece
Cursiva: Pensamientos, recuerdos, lectura
-*-: Cambio de escena
Teatro: Cediendo ante los encantos
Gala de beneficencia todo un éxito. La gala de beneficencia de la fundación St. Jude resulto ser bastante atractiva este año, pues nuevos altruistas se suman a la carta de benefactores de esta fundación. Con una nueva iniciativa, la fundación he encontrado la forma de atraer a jóvenes al mundo del desprendimiento material para el bienestar de otros…
Domingo por la tarde y el periódico vespertino anunciaba esta noticia en primera plana. Solo había leído el primer párrafo de esta y había cambiado la página. Se encontraba en la terraza del segundo piso cuando alguien irrumpió sigiloso al lugar – Su café Joven Neji – contestando este solo con un asentamiento. La chica del servicio se retiro y el continuó hojeando el vespertino con parsimonia. En la parte de sociales, la cual siempre pasaba por alto, aparecía una foto de él cuando ingresaba al hotel junto a la de otras personas; pero lo que llamó su atención es que más abajo aparecía otra foto suya cuando bailaba con Tenten. La contempló por unos instantes; esa noche había lucido realmente bella. Y podría decir sin temor a equivocarse que era la mejor velada que había pasado con ella. – Realmente bella – pensó.
Aún sostenía en las manos aquella sección del periódico de la tarde que su madre le había entregado – ¡Te ves hermosa en esa foto Tenten! – le había dicho ella después de entregarlo. Estaba sentada en un sofá de la sala de medio lado, una pierna sobre el mueble y la otra encima de esta. Su brazo derecho yacía sobre el respaldo del mueble y la otra sobre sus piernas, sosteniendo el papel. Su vista se perdía hacia delante, donde apuntaba su brazo – Hacen una linda pareja – le dijo la joven que recogía los platos en donde anteriormente había estado un sándwich. Volteo el rostro hacia donde estaba la muchacha, pero ya esta se había ido. Volvió a mirar la imagen impresa en aquel papel que aun tenia entre los dedos, sobre sus piernas, con interés. Quería buscarle alguna excusa para no darle la razón aquellos comentarios, pero no la encontraba. En verdad la fotografía era buena desde el punto de vista técnico, centralizada y captaba la imagen en todo su esplendor, ella lo sabía, era una fanática de la fotografía; pero en que estaba pensando, no debía alargar más el asunto. Quería encontrarle al menos un defecto a la dichosa imagen que se presentaba ante sus ojos, pero como ya estaba predicho no lo encontró. La foto era perfecta, el se veía guapísimo y ella junto a él se mostraba radiante. Era la mejor imagen para una postal desde el país de las maravillas, donde todo parecía perfecto, único… un sueño.
Se levantó de donde estaba sentada para dirigirse a uno de los ventanales que prácticamente ocupaban toda la paren; su imagen se reflejo en el cristal mientras su mirada iba más lejos. Mas lejos de su jardín, más lejos que la pared que delimitaba su hogar, más lejos del paisaje urbano después de su calle. Su mirada recorría el cielo allá donde parece que el mismo se une con la tierra; allá por donde el sol se oculta cada día, pensando, rememorando aquella noche, la noche anterior en la que sin habérselo esperado se había divertido, donde había bailado sin saberlo tantas canciones seguidas, la noche anterior en donde un joven hombre de largos cabellos castaño oscuro la había salvado, por decirlo así, de una horrorosa cita con un idiota y de donde provenía esa foto tan admirada por muchos.
La imagen presentaba a Neji sosteniendo con una mano a cintura de Tenten y con la otra tomaba su mano. Su rostro mostraba algo que casi se podía considerar como un intento de sonrisa. Sus cuerpos muy juntos. Tenten apoyaba su mano izquierda en el hombro de Neji; su mano derecha se estrechaba con la de Neji a un lado de su cuerpo y sonreía, era pequeñita, pero aun así lo hacía. Ambos se miraban a los ojos, muy fija y directamente. La imagen inspiraba cierto grado de complicidad entre los protagonistas, como si supieran algo que el mundo ignorara y fueran felices por eso.
Danzaba la suave melodía que aquellos violines proporcionaban, unidos a ellos el piano hacia de las suyas. Su vaporoso vestido ondeaba ligeramente con cada vuelta que daba. Una vez y otra vez volvía a girar, ya fuera en el salón o sobre su propio eje, pero con cada vuelta volvía a sentir la varonil mano que la sujetaba suavemente por la cintura, y de vez en cuando la sentía cerca de su espalda baja, como si fuera una caricia más aun por encima de su vestido de gasa. Neji se movía estupendamente, ella solo lo seguía. Se sentía bien de estar así con él, sin ironías ni sarcasmos, sin insultos o degradaciones. Solo en silencio con una suave música de fondo, solos, como si no existiera nadie más en aquel amplio salón. Sus miradas no se desviaron después de encontrarse por primera vez durante su danza. La melodía casi terminaba y los fotógrafos se volvían locos tomando fotos, quizás uno que otro chisme surgiera de esa noche pero la mayoría estaba demasiado enfrascada en disfrutar y divertirse, principalmente en disfrutar el contacto con otros. Tal vez fue en ese momento que el lente curioso de un foto reportero capto la magia que había entre nuestros personajes. Neji parecía querer sonreír, con la vista clavada en la joven Ama y ella mostraba una pequeña sonrisa sin razón aparente justo cuando las últimas notas de la pieza sonaban. Este momento fue bien aprovechado y la fotografía resulto ser de las más apreciadas de las tomadas esa noche.
El lunes había llegado si mucha fanfarria. El domingo había sido el día de descansar y todos lo habían aprovechado muy bien. Ahora todos trabajaban en sus ocupaciones; para cierta castaña eran menos, pues se había empeñado tanto en avanzar con sus deberes que había resuelto cosas que ni ella se acordaba por lo tanto tenía más tiempo libre o con menos carga que muchos. Volvió a pensar en la noche del sábado y entre sus recuerdos le llego a la memoria el motivo por el cual había terminado con Neji ofreciendo una gran suma de dinero por ella: la cita. Justo ahora se acordaba. No sabía nada de lo que tenía planeado el Hyuga, siquiera sabía si el tenia algo planeado. Y ahora que estaba en el tema ¿Él sabía de qué iba todo eso de la subasta? O sea ¿Él estaba al tanto de lo que se iba a ofrecer en aquella subasta? – No lo creo. Podría asegurar que se sorprendió cuando se enteró de que iba todo; más aun, me atrevería a decir que él lo dedujo antes de que el señor Ogushi lo anunciara – deducía mentalmente Tenten. No sabía lo bien que estaba con respecto a sus deducciones. Por otra parte recordó algo más. El señor Ogushi indicando que Neji había pujado por otra chica. En aquel momento se había sentido algo rara. No imagino a Neji pujando por alguien, ni siquiera por ella. Sin embargo también se había sentido aliviada que Neji fuera el que se quedara con el derecho a la cita, y porque no decirlo algo superior ante aquellas que aun creían que el Hyuga optaría por ellas. Esto del alivio no solo fue porque Neji la librara de semejante tipo que pujaba por ella, sino también porque se dio cuenta que el Hyuga aparte de esa ocasión no había a ofrecer por nadie que no fuera ella.
—Mejor será dejar de pensar tonterías – dijo en voz alta.
— ¿De qué tonterías hablas? – dijo una voz desde la puerta. Era él. Había aparecido como si lo hubiera llamado con el pensamiento. Ella lo veía sin decir nada por lo que él se apresuro a hablar – la puerta estaba abierta – ella asintió ausente y después volvió a la realidad.
—Y ¿No me dirás? – dijo mientras se adentraba al lugar.
—Son solo tonterías – le resto importancia – Y tú ¿Querías algo? – dijo viéndolo.
— ¿Vienes a comer? – le preguntó.
La noche había caído en la ciudad. En el cielo una media luna sonreía coqueta a aquellos que se dignaban a mirarla con intensidad. Esta noche se encontraba en casa de Hinata, la cual había invitado a cenar a la castaña. A la mesa estaban Hinata, Hanabi, la hermana menor de Hinata y la castaña. Hiashi Hyuga y su esposa Hana les acompañaron poco después.
La cena fue agradable. Como siempre Hana Hyuga era una gran anfitriona: agradable, sencilla, simpática. Se la habían pasado hablando de todo un poco con pocas intervenciones de Hiashi, el cual se figuraba como una persona calma y poco habladora. Hanabi era una chica precoz, bastante hábil e inteligente. Para sus casi dieciseis años poseía una mentalidad bastante adelantada y fácilmente mantenía una conversación fluida y formal con cualquier persona.
Después de la cena se dispusieron en la sala de estar a tomar el té. Hanabi se había disculpado con todos al retirarse, pues tenía una salida con unos amigos. En esos instantes las personas que ocupaban la sala eran Hinata, su madre y la castaña. Hiashi se había retirado a su despacho.
—Tenten – llamó su atención la peli azul. Hasta el momento esta se encontraba indicando sobre algún lugar a la madre de su amiga. Tenten la miro dando a entender que la escuchaba y ponía atención – Leí hoy que en pocos días el teatro negro se presentara en la ciudad – le dijo.
—Hablas en serio. Pero, pero yo no tenía idea – articulo la castaña algo sorprendida.
—El de Praga cariño – le inquirió la madre. La peli azul asintió – Yo tampoco lo sabía. Seguro que presentaran un gran espectáculo como siempre.
—Pensé que podríamos ir. Sé que te gusta mucho – le dijo Hinata y la castaña asintió.
Unas pocas horas después de llegar al trabajo y luego de haber pedido a su secretaria el número de cierto teatro, se dispuso a llamar para conseguir sus ansiadas boletas. El hecho de no haberse percatado de dicho espectáculo antes se veía justificado por su afán de querer avanzar con sus deberes. Si, al estar enfrascada en todo eso del trabajo y la gala no habían dejado tiempo suficiente para que se enterara de las últimas puestas en escena, también debía atribuírselo a estar pasando demasiado tiempo pensando tonterías. Tomo el teléfono y marco el número. Un mensaje de bienvenida le indicaba las opciones del lugar y cual extensión debía de teclear. Una musiquita sonaba del otro lado de la línea y mientras esperaba le dio un sorbo a su café. Una persona del otro lado del teléfono le saludo cordialmente – Buenos días, Nadia Miseko le asiste – dijo una voz.
—Buenos días, quisiera apartar un par de boletos para el espectáculo Antología a nombre de Tenten Ama – decía la castaña.
—Un momento por favor – dijo la persona. Mientras Tenten aprovechó para dar otro sorbo a su café que casi se enfriaba – Lo sentimos señorita pero las entradas están agotadas… – la castaña prácticamente se atragantó con el sorbo de café al escuchar esto – Disculpe, pero está segura – indagó una vez recuperada la compostura – Lo sentimos señorita Ama, todas las boletas están agotadas para ambas funciones – y con esto acabó con la última esperanza de Tenten de preguntar por otra función – gracias – y después colgó.
Se sentía algo abatida. Amaba el teatro y que su compañía favorita se presentara y no podría verla la hacía sentir un poco mal. —Creo que esto será para otra ocasión – se dijo en voz alta. Pero alguien tenía una idea diferente respecto a esto.
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A la hora del almuerzo le explicó a Hinata que no podrían ir a la presentación y esta a su vez le informó que Naruto la había llamado para quedar con lo de la cita – No me dijo a donde me llevara, solo dijo que sería una sorpresa – le dijo la peli azul. Neji extrañamente no las había acompañado esa tarde y de donde sea que estaba había vuelto pasadas las tres de la tarde. Como siempre no dio explicaciones, solo se excuso de que tenía algo que hacer.
En otro lugar, un pelinegro pensaba en donde llevar a una molesta pelirosa d hermosos ojos. Esa mujer de carácter difícil y explosivo era algo indescifrable. Espontanea y cambiante eran adjetivos adecuados para ella ¿A dónde podría llevar a una persona así?
—No la lleves a sitios lujosos y llenos de hipocresía – escuchó.
— ¡Uh!
Un hombre parecido a él se encontraba en la entrada de su oficina. Vestía elegantemente un traje negro con una camisa blanca y corbata roja. Su pelo largo y negro recogido en una coleta por debajo de los hombros. Sus ojos carbones rasgados miraban serios como casi siempre lo hacían. Su piel blanca y tersa. Caminó hasta quedar al lado del menor de los Uchiha, su pequeño hermano, aunque lo de pequeño era relativo pues Sasuke Uchiha era solo unas pulgadas más bajo que el hombre a su lado, el cual lo miraba impasible.
—Sé lo que piensas. Y por lo que se de tus desventuras imagino que ella posee un carácter difícil o tú has ido demasiado lejos. – comento con la vista fija en los ojos del menor.
El hombre se sentó en el borde de su escritorio de caoba. Miraba fijamente pequeño Uchiha, que aunque haya crecido para él, Sasuke Uchiha, seguía siendo su pequeño hermano.
—Recuerdo haberte visto doblado y sin poder sentarte, eso sin contar los múltiples golpes y la herida en tu mano –.
—Ni siquiera me ha permitido acercarme – murmuro algo molesto.
—Es inteligente – el menor lo vio con reproche a su hermano. Si claro se hacia el graciosito, pero si se hubiera topado con una mujer como Sakura no diría tantas estupideces.
—Es una psicópata – contradijo el azabache.
—Pero aun así te gusta – no pudo objetar ante esto. No podía negar la verdad y lo obvio, al menos para su hermano era obvio, lo conocía bien, demasiado bien para su gusto. —Pero volviendo al tema, supongo que la chica no ha caído ante tus encantos – no me digas – pensó con ironía el azabache. — Y has hecho todos los intentos posibles para acercarte… – ni te los imaginas. —Y has sido rechazado – golpe bajo y directo al ego. — Por lo que me imagino no sabes nada de ella y por lo tanto te estás rompiendo la cabeza adivinando a donde llevar a la peli rosa para la cita – a que venía todo esto – pensaba y analizaba el azabache. Su hermano parecía serio pero sabía que estaba disfrutando cada momento, si eso pasa cuando una persona cree estar en un pedestal del cual no cree posible caer, y de un momento a otro llega alguien que te tira sin contemplaciones. A pesar de saber que Itachi se estaba burlando, sabía también que algún sabio consejo saldría de aquella charla. No por nada estaba parloteando, claro aparte de divertirse a costa de él, sino que buscaba la forma de resolver su dilema: a qué lugar levar a Sakura Haruno.
— ¿Qué sabes de ella? – pregunto el mayor ya algo más serio. —Que sabía, que sabía: que tenía el cabello rosa, que su piel era blanca y muy tentadora; que tenía labios carnosos y muy apetecibles; unos hermosos y grandes ojos verdes. Un cuerpo que sería la envidia de cualquiera, unas piernas kilométricas que iniciaban en un redondeado y firme trasero. Que sus camisas mostraban el inicio de lo que sería la gloria: un par de pechos firmes y muy tentadores. Si no se hubiera resistido aquel día… – fantaseaba el menor de los Uchiha. Su vista estaba perdida en el techo y aun lado su hermano solo negaba con la cabeza. Sintió un ligero golpe en la frente y escucho un tonto que lo sacó de su sueño. Su hermano le había golpeado la frente como cuando eran niños.
— ¡Itachi! – exclamó con falsa molestia.
—Lo mismo que oíste ototo. Solo te has pasado no se cuanto tiempo admirando las curvas de esa mujer – Y no solo eso – pensó el menor. Si bien recordaba se había metido a su consultorio varias veces intentando siquiera robarle un beso, pero esa mujer era terca y siempre estaba bien armada.
—Y bien, debo suponer que viniste hasta aquí para… – hizo un ademan con su mano en señal de que prosiguiera al punto.
— ¿Por qué antes de pensar en algún lugar no intentas saber más de ella? Creo que así no caerás en tus típicos errores – el menor lo miro y no con buena cara – Vamos ototo, creo que sabes hasta la talla de sus sostén pero no que le gusta comer. Y ya que no te le puedes acercar sin que ataque tu integridad física, deberías hablar con alguien que la conozca. No sé, una enfermera quizás – como antes había dicho, algo saldría de esa conversación con su hermano, además de las burlas – me gustaría conocerla, debe ser una gran chica – dijo el mayor después de unos momentos.
—Ni te le acerques Itachi – exclamo en clara advertencia el menor a su hermano el cual esbozó una diminuta y arrogante sonrisa de lado, típico de los Uchiha.
Se sentía satisfecho consigo mismo. De la nada había surgido la oportunidad perfecta la cual, como hombre inteligente que era, no desaprovecharía. El día anterior había desaparecido por algunas horas y había conseguido lo que quería: Neji Hyuga siempre conseguía lo que se proponía, y entre sus objetivos figuraba la hermosa castaña con la que laboraba. Ella era una meta muy importante para él aunque ella creyese lo contrario.
El día estaba pasando lentamente. Desde su oficina podía ver el movimiento del sol y como su luz se tornaba cada vez más cambiante, desde el brillante amarillo hasta el rojo anaranjado. Volteo en su sillón para ver detenidamente el cielo coloreado; las nubes se deslizaban de este a oeste con lentitud, destacándose detrás de estas el vivo naranja que en esos momentos teñía el cielo opacando en cierto modo el azul del mismo. Él había decidido dejar para después su entrevista con la castaña. La razón era simple: lo mejor era que todo pareciera mera casualidad y no algo planeado detenidamente. Aunque esto lo fuera dejando, claro está, un espacio para la improvisación; siendo él un prodigio confiaba en su capacidad de cubrir cualquier laguna que se presentar. Y como para la mayoría de las cosas que planeaba, siempre tenía un plan B. él era un hombre precavido y pensaba que era mejor no tener ningún cabo suelto.
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El timbre del ascensor se escucho como un par de suaves campanadas, y parte de su plan comenzaba. Había bajado a un nivel menor en busca de unos documentos por lo que dudo de encontrársela a ella ahí. Las puertas se abrieron casi inmediatamente después de esto dejando ver la esbelta figura de la castaña Ama detrás de ellas. En su plan estaba encontrarla en el estacionamiento, conociendo de antemano la hora precisa en la cual solía irse la castaña: alrededor 20 minutos después de la hora de salida, a menos que tuviese algún compromiso o intentara escabullirse. El elevador que solía usar y su lugar de aparcamiento, y esto no se debía a que la estuviera espiando, eran solo detalles de los cuales se había percatado por ser un buen observador.
Y como ultimadamente le estaba sucediendo, la suerte y el destino estaban de su lado, ahí estaba ella poniéndole todo más fácil.
Se posiciono al lado derecho de la joven viendo como las puertas del aparato se cerraban e iniciaba el descenso. Solo los dos ahí y sin saber cómo comenzar ¿Cómo romper el silencio siendo una persona tan hermética? Podría decirle que la recogería a su casa x día o simplemente hacer valer su ´´derecho`` de cita con ella, solo tenía que decirle que tendrían la cita programada y ella tendría que aceptar. Pero lo último que quería parecer era déspota.
— ¿Tienes planes para el fin de semana? – pregunto sin mirarla. Esta lo miro de soslayo al escuchar su pregunta, cuestionándose por un momento el porqué de esta – Ya veo – dijo mentalmente pues había llegado rápidamente a una conclusión.
—Cobrando tu cita – dijo seria.
—No exactamente – dijo de igual modo. ¿A qué se refería con eso? – solo era una pregunta.
El artilugio de detuvo por unos momentos y al abrir sus puertas dejando entrar a varias personas, en su mayoría chicas, que comentaban acerca de los últimos actos de la semana o sea la última fiesta y los chismes de estas. Por la cantidad de personas se vieron en la necesidad de recluirse hacia la parte de atrás del aparato.
—Esa pregunta puede tener varios motivos – dijo en voz baja – y si no es mi deuda, es que no tienes a nadie que ocupe tu fin de semana – dijo indiferente y mordaz.
Esa actitud que presentaba ahora solo era consecuencia de su debate interno en esos días. Desde la noche de la subasta muchas personas habían elogiado la buena pareja que hacían ella y Neji, comenzando por las señoras de sociedad en la misma fiesta, su madre el día anterior y una que otra persona que habían visto las fotos de los periódicos donde aparecía esa foto suya con él. El problema de todo eso radicaba en que estaba harta, y no solo de los comentarios que solo la hacían confundirse, sino de sus propios pensamientos. Esa noche Neji se había comportado como nunca con ella; había disfrutado tanto de su compañía que prácticamente olvidaba el porqué no lo soportaba. Quería seguir creyendo que era solo otro estúpido arrogante con vanos intentos de llevársela a la cama y no una persona encantadora con la podía pasar el tiempo sin preocuparse de nada. Quería seguir creyendo que no era bueno para ella en vez de estar cayendo poco a poco en sus manos. No podía dejar que eso pasara, no podía permitirse ser el juguete de nadie.
—No tendría que ser necesariamente esa la razón – dijo sereno y con voz calma. La castaña lo volteo a ver a él que estaba de perfil.
—Si claro… – inicio sarcástica pero fue cortada.
— ¡Hmp!… – él también iba a agregar algo pero el sonido de la puerta abriéndose lo distrajo. Algunas personas salieron de allí, prácticamente la mayoría, dejándolos a ellos momentáneamente callados. En el siguiente nivel se quedaron las últimos dos personas, aparte de ellos, y estos aun seguían en silencio a ley de cuatro pisos de su destino.
—¿Contestaras a mi pregunta? – dijo bajo y luego la volteo a ver igual que ella lo hacía, fijamente. Su intensa mirada la penetraba. Era serena y profunda. La inspeccionaba, la intimidaba y a la vez la hacía sentir segura. Extraña mezcla de sensaciones. Era como si el tiempo se detuviera solo para que él la mirara.
—No – contesto quedamente sin siquiera pensarlo mucho, pues había pasado todo ese tiempo perdida en los blancos ojos del castaño. Cayendo en estos como si de un hechizo se tratara.
Momentos después el sonido de las puertas abriéndose les llamó la atención ¿Tanto habían pasado así que no se habían dado cuenta que su paseo había llegado a su fin? Pues sí, y no solo eso sino que además estaban cerca, muy cerca, peligrosamente cerca. Quizás lo único que los separaba de tocarse era el maletín que el Hyuga cargaba en su mano izquierda o la gran bolsa que Tenten llevaba colgada de su antebrazo derecho.
Las puertas estaban por cerrarse nuevamente cuando el pelilargo reacciono a tiempo y atravesó su mano para impedir que se cerraran. Con una mirada le indico que saliera y él detrás de ella. No habían mencionado palabra ninguno de los dos al menos no hasta ahora…
—Sábado a las 7 pm, te recojo en tu casa – dijo el castaño pelilargo una vez llegaron a su zona de aparcamiento.
—… Oye, hasta donde se no he aceptado nada – dijo la castaña después de unos segundos.
—Dijiste que no tenias nada que hacer y me tome la demanda – en sus ojos había cierto brillo de diversión y la arrogante media sonrisa en su rostro lo hacía parecer un triunfador, mas aun junto a su hermoso auto – Recuerda, este sábado – aun con la misma expresión se subió a su auto y arranco.
—Pero qué diablos… – dijo algo estupefacta la castaña. Prácticamente no definitivamente tendría una cita con Neji el sábado y ni siquiera había dado su opinión al respecto. Y aunque se negara internamente a admitirlo la idea le parecía atractiva.
Esto había sido lo más extraño que le había pasado en la vida, y aun se preguntaba qué fue lo que paso…
Se encontraba en uno de los pasillos camino a la cafetería del hospital, pasaba ya del mediodía del miércoles y ella no había almorzado. Doblo la última esquina que daba a la cafetería pero en su camino se topo con unos ojos negros que la veían fijamente. Por un momento creyó que sería el hijo de su jefa directa pero después de percatarse de algunos detalles descarto la idea.
—Disculpe – dijo la pelirosa. Por su parte el hombre sonrió tenuemente.
—No hay problema si me deja invitarle el almuerzo – propuso el joven.
—No grac… – pero el joven la interrumpió sutilmente.
—No suelo aceptar negativas. Por favor… – y le extendió la mano la cual ella dudo un poco en aceptar para después resignarse.
—Está bien – apretó su mano en forma de saludo – acepto… – divago pues no sabía su nombre.
—Itachi –.
—Acepto Itachi – dicho esto se adentraron al lugar.
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Hablaba tranquilamente con aquel hombre de largos y oscuros cabellos, ojos afilados y sonrisa coqueta y divertida. Por alguna razón se le hacía familiar pero no recordaba de donde. Era un hombre divertido, elegante y educado.
—Sabes algo, creo que te he visto antes – dijo la pelirosa con una taza de café en la mano.
—Debe haber sido en la subasta del otro día – dijo – eras una de las ofertadas – concluyo sonriendo. La pelirosa se sonrojo levemente al oírlo hablar y recordar aquel día. —O porque soy el hi… – todo iba bastante bien hasta ahí y lo seguiría, sin o fuera por…
— ¿Qué demonios haces aquí? – mascullo entre dientes un de por si molesto pelinegro que interrumpió la conversación.
— ¡Sasuke! – exclamó sonriente el mayor mirando al menor.
—Te pregunte ¿Qué haces aquí? – la pelirosa podría jurar que le escucho rechinar los dientes. Al parecer estaba molesto en verdad. Sakura por su parte los miraba a ambos, Itachi sonriendo y Sasuke fulminando a su hermano con la mirada, pasando la vista de uno a otro.
— ¿Qué no puedo venir a visitar a mi madre? – dijo el mayor falsamente ofendido.
—Camina – mascullo nuevamente el menor tomando del brazo al mayor haciéndolo levantarse de la silla. Ambos se fueron en dirección a la salida y al parecer el mayor estaba divertido, pues sonreía algo burlón. El mismo se despidió con la mano de la pelirosa que aun tenia la taza en las manos y una expresión de total ignorancia ante lo sucedido
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—Locuras de Uchiha – pensó la pelirosa ya en su consultorio.
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— ¿Qué demonios estabas haciendo? – pregunto un molesto pelinegro a su hermano mayor el cual solo sonreía.
—En verdad te gusta mucho como para sentir celos – le dijo el pelilargo moreno a su ototo. Sasuke lo fulmino con la mirada. – El que calla otorga – esta vez fue un gruñido lo que recibió. En verdad si las miradas mataran Uchiha Itachi estaría bajo tierra del otro lado del mundo. – ¿Qué? Solo vine a conocerla. Es una mujer encantadora, no comprendo porque se te hace tan difícil acercarte a ella. Y debo admitir que tienes buen gusto, la chica es bastante linda. Tiene unos ojos… – mientras Itachi parloteaba a Sasuke la sangre se le iba yendo a la cabeza. Solo un pensamiento cruzaba por su cabeza: descuartizar a Itachi Uchiha y le hubiera brincado encima de no ser por la llegada de Mikoto a su oficina, lugar donde Sasuke había metido a Itachi, lejos de Sakura.
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Después de deshacerse de su hermano y librarse de los cariños de su madre, se fue directamente a la oficina de Sakura pues aun tenía algunas cosas que resolver con ella. Pasando por alto la atenta mirada de Karin, la asistente de su madre, y de muchas enfermeras y pacientes llego a su destino. Ya más tranquilo después de lo sucedido una hora antes, toco con sutileza la puerta del consultorio de la pelirosa para escuchar un delante de parte de ella. Despacio abrió la puerta y se adentro. La observo leer unos papeles que tenía en las manos, tan tranquila y concentrada nadie la creería capaz de todas las cosas que le ha hecho (aunque se las mereciera). Después de escuchar como la puerta se cerraba levanto la vista de lo que leía para fijarse en quien era que estaba frente a ella.
—Tú – dijo con algo de fastidio – ahora que quieres – directo al punto.
—Sabias que con un Hola es que se saluda – dijo el moreno y la pelirosa bufó. – Venia a concretar algunas cosas – dijo el pelinegro tomando asiento frente a ella. La pelirosa por su parte enarco una ceja – No trabajas en domingo y como me imagino que tu día libre lo usas para descansar… – hablaba aun sin llegar al punto. Sorprendente viniendo de Sasuke que no decía más de tres palabras seguidas.
—Espera. De que estás hablando – espeto la pelirosa frenando al Uchiha.
—Tenemos una cita pendiente y… – cortado nuevamente.
—Y crees que esa es forma de pedirle a alguien que salga contigo – la actitud del pelinegro siempre le molestaba pero ahora era peor – además ¿Qué te hace pensar que saldría contigo?
—Supongo que debo recordarte lo sucedido hace unas noches ¿No? – parte de lo que ella había dicho le había puesto a trabajar el cerebro al Uchiha. En verdad esa no era la forma adecuada para intentar acercarse a esa mujer, y más con el carácter que se carga. Ella frunció el seño en señal de desacuerdo y él suspiro derrotado. – Lo acepto, no es la manera – la pelirosa parpadeo un par de veces ¿Uchiha Sasuke aceptando algo? – Se que no trabajas el domingo y pensé que podríamos salir ¿Aceptas? – Ok. El mundo se estaba volviendo loco, Uchiha estaba pidiendo algo de buena manera.
Ella pareció meditarlo un poco. Si no aceptaba lo tendría todo el tiempo metido en el hospital hasta que aceptara, y esa no era una buena idea. Ya se estaba cansando de sentirse acorralada cada vez que él se le acercaba. Bien, el tipo estaba guapo y todo pero hasta la belleza cansa. Aunque tenía que darle el crédito de ser persistente, cualquier otro hombre en su lugar a la primera se hubiera largado, algunos quizás con la segunda advertencia pero a Uchiha aun lo tenía ahí, frente a ella, medio doblegándose pidiéndole que aceptara salir con él. No sabía si era bueno o malo lo que acababa de decidir pero en el fondo creía que era lo mejor.
—¿Por qué interrumpiste mi almuerzo hoy? – lo admitió se sorprendió levemente al oírla preguntar eso – Y ¿Qué relación tienen tu e Itachi? – ante la mención de este ultimo gruño ¿Por qué tenía que mencionarlo?
—Aun no me dices si aceptas o no – intento cambiar la conversación.
—Cuando me respondas – rebatió.
—Itachi es mi hermano mayor – respondió secamente. Escucho a ella murmurar algo a si como me lo suponía – ahora contesta.
—Está bien, acepto – el dibujo una tenue sonrisa de satisfacción en el rostro – Pero… – omitida.
—Paso por ti a las diez – dicho esto se levanto y salió de allí.
—Eh, pero si me dejo con la palabra en la boca – se quejo.
Ya era viernes por la tarde y volvía a su oficina después de salir de la de Hinata. Habían estado hablando acerca de la salida de la peli azul con su rubio amigo. Este no le ha querido decir nada hasta el momento más que un mensaje que decía que no olvidara llevar abrigo. En verdad Naruto tenía ideas raras pero siempre muy divertidas.
Al sentarse en su silla se percató de una pequeña nota sobre su portátil ``No uses nada muy formal, paso por ti mañana´´ no había necesidad de firma, ella sabía a quién pertenecía esa estilizada letra y también el tono algo mandón de la misma. ¿Qué querrá decir con eso? Al parecer todos se habían combinado para no decir a donde las llevarían. Naruto fue el pionero en esta mención, después seguía el Hyuga y detrás de este el Uchiha, pues según lo que le dijo la pelirosa solo dio día y hora. De Temari e Ino sabia muy poco, la primera se había ausentado de la ciudad por los últimos tres días por cuestiones de trabajo y la otra se había desaparecido, según ella, trabajo también.
Suspiro mientras recogía sus cosas para irse, mañana seria un largo día.
Dicho y hecho, no se había vestido muy formal. Una falda hasta las rodillas de un color azul noche, vaporosa y elegante. Una blusa gris de seda le hacía juego con su pequeño bolso del mismo color y tacones negros. Su pelo medio recogido cayendo en una parte por su espalda.
Escucho el timbre de la entrada y supuso que ya había llegado. Miro el reloj que marcaba las siete en punto. Justamente cuando el acababa de llegar – Muy puntual – murmuró.
Bajo las escaleras y se dirigió directamente hacia la sala de estar, donde supuso lo encontraría. Su joven hermano, que al parecer lo había recibido, estaba sentado en una de las butacas mientras que el pelilargo en un sillón más amplio. Al parecer su hermano menor analizaba a su ``cita´´ sin la más mínima vergüenza, pues en silencio lo miraba directamente en diferentes ángulos mientras el Hyuga, tal vez harto de todo, se daba por desentendido.
Ella por su parte se había quedado en la entrada como una simple observadora, Neji miraba hacia las ventanas y su hermano lo miraba a él. En ese pequeño lapso no se contuvo de ver al Hyuga el cual se veía muy apuesto ahí sentado aparentando indiferencia, aunque esto último ni siquiera fuera fingido, y bien vestido como siempre. Traje gris oscuro y lo que parecía ser una camisa negra la que se notaba por el borde del cuello; si traía corbata o no tendría que esperar tenerlo de frente para saber, pues desde su línea de mira no se diferenciaba del todo.
Por un momento se sintió observada, se habían dado cuenta ya de su presencia. Neji fue el primero en notarla y reparar en su expresión pensativa. El joven castaño que se encontraba frente a él fue el segundo en notarla, claro después de ver a Neji virar la cabeza para verla, y acabar con el silencio llamándola.
—Te ves bien nii-san – dijo alegremente el joven Ama. Ella por su parte respondió con un gracias mientras se acercaba a ellos que se encontraban de pie.
—Buenas noches, Tenten – saludo con su característico tono de voz calmo y pausado y pelilargo. La castaña contestó el saludo con una diminuta sonrisa de la cual ni ella se percató. Poco después se encontraban abandonando el lugar en el lujoso auto del joven Hyuga.
— ¿Te ha causado alguna molestia? – Preguntó la castaña después de un momento de viaje y silencio – me refiero a mi hermano, suele ser un tanto sobre protector – completo al tiempo que observa por la ventana.
—No – respondió.
Nuevamente el silencio reino en el pequeño espacio en el que se encontraban. Neji conducía y Tenten se distraía con el paisaje nocturno. Luces de neón, farolas encendidas, parques iluminados y una que otra calle oscura. Ella no había vuelto a hablar más, pues entendió que al Hyuga le gustaba el silencio y la tranquilidad que este transmitía. Por otra parte también pensó que si él era el que había insistido en salir, era él que tenía que sacar conversación aunque ella se aburriera como una ostra. El silencio le había hecho pensar en algunas cosas como el recordar que aun no sabía a dónde se dirigían; que Neji se la había llevado prácticamente a ciegas de su hogar y ella extrañamente no había reclamado por eso. Que había confirmado que el Hyuga no llevaba corbata solo aquella, camisa negra debajo del saco gris. De vez en cuando especulaba por las virtudes de Neji ¿Qué cosa tenia Neji Hyuga aparte de belleza e inteligencia para que alguna mujer se enamorara de él? ¿Cuáles eran esas otras cualidades? – Es guapo y dueño de una vasta inteligencia pero ¿Que más hay ahí? – se preguntaba la castaña mientras cavilaba – Dinero – pensó nuevamente – Y además de eso ¿Qué? – Aunque no tuviese motivos para todas aquellas preguntas estas simplemente se formaron en su cabeza. La extraña sensación de querer saber más del silencioso chico la embargaba. ¿Por qué? Ella no sabía, solo tenía en cuenta que su curiosidad estaba ganando terreno. Nunca se había dignado a tratarlo mas allá de lo necesario; no pensó en conocerlo mas allá de lo que consideraba obvio. No se había puesto a pensar que detrás de esa mascara de frialdad, orgullo y arrogancia pudiera haber una grata persona, un buen amigo, alguien con quien contar - ¿Qué hay detrás de las apariencias Neji Hyuga? – fue lo último que formulo.
—Has estado muy callada – emitió el castaño – aun no has preguntado adonde te llevo – dijo mientras la miraba por el rabillo del ojo. Ella parecía haber estado concentrada en algo pues no respondió inmediatamente.
—He decidido otorgarte el beneficio de la duda – y el sonrió.
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Entre extrañada y algo confusa Tenten descendió del auto luego de que el Hyuga abriera la portezuela, se encontraban en lo que sería la explanada del palacio de bellas artes de Tokio y aun no entendía que hacían allí – ¿Qué hacemos aquí? – Preguntó. Él por su parte enarco una ceja – ok, eso fue una pregunta estúpida – Me refiero a que tomaste el camino largo. No imagine que nos dirigíamos hacia acá – manifestó caminando hacia la entrada del lugar. Estaba tan metida en la confusión que no noto cuando inconscientemente tomo el brazo que el Hyuga le ofrecía.
—Esa era la idea – respondió con humor.
Por un momento la chica queda perdida – esa era la idea ¿A qué se refería? – Caminaron por el vestíbulo y se dirigieron hacia un hombre vestido de traje negro el cual recogía las entradas en las cercanías de las salas de presentación. – Boletos por favor – dijo el hombre de algunos cuarenta y tantos, de cabello algo canoso y pequeño bigote. Cuando Neji le soltó para buscar las entradas, fue que se percató de que había estado cogida de su brazo - ¿Cómo no me di cuenta? – el señor extendió su mano cubierta por un guante blanco para tomar los boletos que el pelilargo le ofrecía. – Antología – dijo el señor leyendo el trozo de papel – sala Kanami Kiyotsugu, por ese corredor a la derecha – concluyo el señor cortando el boleto y entregando la parte correspondiente a Neji. Casi inmediatamente tomaron rumbo por la dirección que el señor había indicado. Caminaban uno cerca del otro pero no tanto. Tenten intentaba recordar que tipo de obra era, porque el nombre se le hacía conocido, donde lo había escu… – E-Espera – se detuvo en medio del pasillo mirando sorprendida al Hyuga que al igual que ella se detuvo y la volteo a ver – E-esto e-es… ¿Esto es lo que creo que es? – el Hyuga estaba igual de serio que siempre pero por dentro conforme, todo le resulto bien. Al menos hasta ahora.
—Pensé que te gustaría – dijo igual de serio.
La castaña estaba sin habla ¿Cómo lo supo? No le importaba ¿Cómo las consiguió? No lo sabía. Lo importante aquí era que vería su espectáculo favorito para el que supuestamente no había entradas, bueno ella lo había confirmado, pero aun así lo vería.
—Antología del teatro negro de Praga – dijo algo dudosa de que no fuese en realidad eso lo que vería. El castaño asintió una vez y ella se emociono al saber confirmada su duda.
Inicio su caminata nuevamente hasta quedar a su lado desde donde ambos caminaron nuevamente juntos. Entre la emoción y la alegría, su curiosidad salto a relucir - ¿Cómo conseguiste las entradas? – Y es que no se pudo contener.
—Tengo mis maneras – respondió con superioridad, la misma que le provocaba ese tenue brillo en los ojos. Pero ella no se rendiría, lo averiguaría después.
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Durante todo el espectáculo la había visto reír, sorprenderse y encantarse cada vez más con todo lo que los actores hacían; desde lo más tonto hasta lo complejo. Y se descubrió a él mismo disfrutando, más que el espectáculo, verla divertirse. Esa expresión de niña soñadora que tenía cada vez que presentaban algo nuevo en verdad le hacían sentir muy orgulloso de que por él, ella estuviera así.
Cuando todo acabo ella, al igual que muchas personas, comentaba todo lo visto. Lo espectacular y mágico que era; lo mucho que le había gustado todo y lo que se había divertido.
—Y que te pareció la función, no has dicho nada – le pregunto la castaña al joven Hyuga mientras caminaban de regreso al auto.
—Es bastante ingeniosa – dijo. La castaña parecía querer escuchar algo más que simplemente eso; él por su parte la vio mirando hacia el frente, callada, y por alguna razón no la quería ver así – admito que me gustó bastante – finalizo y ella sonrió aun sin verlo.
—Y ¿Cuál fue tu parte favorita? – le pregunto esta cuando él le abría la puerta.
El pareció pensarlo un poco antes de responder – Las maletas – dijo y cerró la puerta para dar la vuelta y entrar al lado del conductor. - ¿Qué? – pregunto cuándo ponía el auto en marcha. Ella lo había estado viendo y sonriendo desde que él le respondió.
—Nada, es solo que a mí también me gusta esa parte – contesto. Y él no pudo evitar hablar.
—Puedo saber porque – mientras se detenía, habían demasiados carros saliendo.
—Porque representan a los hombres que son consumidos por las cosas que no valen la pena, pero que ellos le dan demasiada importancia – explicaba – cuando las maletas se comen a sus dueños claramente explica que la avaricia consume a la gente – termino y el Hyuga se complació de escucharla, esa era la conclusión a la que él había llegado. – También me gustan los sueños del taxista y la pelea de las piezas de ropa en el tendedero – dijo ya viendo de nuevo las calles de Tokio.
El reloj marcaba las diez con quince y nuevamente en las calles no sabía a dónde se dirigían. Esta vez no aguanto la curiosidad y le pregunto obteniendo como respuesta una sonrisa enigmática, que en vez de causar escalofríos en ella le emociono.
La siguiente parte del viaje se la pasaron hablando de la función, más bien Tenten hablaba y el Hyuga respondía una que otra pregunta o soltaba algún comentario cuando lo creía necesario. La verdad era que se sentía bien escuchándole hablar. Así parecía otra persona, no, no otra persona más bien esa era la verdadera chica que era Tenten Ama. Risueña, divertida y alegre.
Aparco suavemente y con maestría nuevamente el auto, pero esta vez no era la explanada del teatro ni ningún lugar que la Ama hubiera imaginado; en verdad la torre de Tokio estaba muy abajo en su lista de lugares a donde Neji la llevaría, o mejor dicho, ni siquiera estaba en la lista. Con un vamos ella lo siguió frotándose un poco su brazo derecho, no traía abrigo y la noche se había refrescado mucho. Se adentraron a la torre directamente hacia uno de los elevadores, hacia uno de los últimos pisos. El cortó trayecto silencioso, pero un silencio cómodo. Al llegar arriba ella lo siguió y se dio cuenta en el lugar de la torre donde estaban: el mirador. Desde ese lugar se podía ver toda la cuidad, las luces de neón que la adornaban y que la hacían ver más hermosa de noche. Aun no llegaba a los cristales cuando él la detuvo y la guio hasta otro lugar cercano.
En verdad Neji Hyuga sabía como sorprender a una mujer. Frente a ella una elegante mesa para dos y dos personas más cerca de ella que sonreían tímidamente. Y si el ego de un hombre podía crecer más aun, Neji se regocijaba de tener a esa mujer estupefacta con lo que veía. Tenía los ojos bien abiertos y la mirada fija en el lugar donde estaba el servicio. Una pequeña mesa redonda cubierta por un fino mantel blanco, servicio para dos personas y en el centro, una fuente de no más de tres centímetros de alto con agua y unas cuantas veladoras pequeñas flotando en ellas iluminando la mesa. Las luces de los alrededores estaban apagadas a excepción de la lámpara que iluminaba el área donde estaban los alimentos, lo suficientemente lejos para darles intimidad, y algunas de las tenues luces de las paredes que dispersaban su luz hacia el techo y el piso.
—Creí que tendrías hambre – le dijo cerca del oído o que la hizo sobresaltarse levemente.
Asintió aun shokeada, tanto que no sintió cuando el tomo de su mano para guiarla, retiro la silla y ella se acomodo.
—Esto es… wow no tengo palabras – dijo mirando a su alrededor. La mesa estaba ubicada cerca de los cristales que separaban el área del mirador del exterior, una esplendida vista para la hora de la cena.
—Eso sí seria nuevo – bromeó. Ella solo volteo a mirarlo. Él hizo una señal para que comenzaran a servirles y después ella volvió a hablar.
—Voy a comenzar a creer que eres narcotraficante o algo así – bromeo – primero las entradas y ahora la torre, como es que… – no sabía cómo explicarse.
—Eres muy curiosa ¿Sabias? – la molesto. La noche iba mejor de lo que esperaba. Se agradecia él mismo el haber contratado a alguien para que arreglara la cena, pues si lo hacia él mismo sabia que se quedaría sin nada.
—Me diras o no – hablo. Hyuga ni se inmuto - ¿Cómo sabias que me gustaba el teatro? ¿Cómo conseguiste las entradas? Estaban agotadas, Y ¿Cómo conseguiste todo esto?
—No solo preguntándote se averiguan cosas de ti Tenten – dijo con su tono de voz característico: suave y serio.
Ella por su parte se mostro igual de seria, casi, que él. No le gustaba estar a la expectativa, le molestaba no estar informada de las cosas y el estar prácticamente en el limbo la ponía de mal humor.
—La persona que respalda la presentación es amigo mío – de ahí las boletas – y lo demás ya te lo dije, tengo mis maneras – suspiro. Tuvo la certeza de que no le sacaría nada más a él pelilargo sobre eso, al menos no esa noche, por lo que creyó más conveniente disfrutar la velada.
Comieron tranquilamente, una exquisita cena, un buen vino y, aunque no lo admitiera, una grata compañía. Si hace rato estaba cavilando en querer conocer más de Neji Hyuga, esa noche había dado un gran paso. Las pocas cosas que hablaron revelaban algunos gustos del pelilargo, minúsculos detalles a los que ella puso atención.
Después de terminada la cena él le ofreció ver el panorama. Si de la mesa se mostraba hermoso, cerca del cristal era mucho mejor. La majestuosa ciudad se mostraba ante sus pies completamente iluminada, magnifica con sus luces de colores. Esas luces correspondientes a clubes nocturnos, bares y tiendas, en verdad era una hermosa vista.
Él mientras tanto la observaba a ella y de vez en cuando a la ciudad, no quería que se percatara de su intensa mirada. Tenten lucia hermosa desde su punto de vista, y no era solo la ropa, era ella y su actitud. A veces desafiante, retadora y orgullosa, otras divertida, accesible, alegre. Demasiados adjetivos para describirlos y gastarse en decirlos cuando se está consciente de lo que se tiene en frente, simplemente…
—Hermosa – dijo en voz alta y muy cerca de su oído. Estaba atrás de ella y esta solo asintió. Pensó que él se refería a la vista.
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Hacían casi cuarenta minutos que habían abandonado la torre y estaban llegando a la casa de la castaña. Poco después de lo que él había dicho habían abandonado el lugar. La noche había sido mágica en casi todos los sentidos. Una espectacular función, una agradable cena y una hermosa vista. Algo perfecto para cualquier persona.
Se detuvo frente a la entrada de la casona, bajo del auto y como había hecho ya en varias ocasiones, abrió la puerta del lado de la castaña y le ayudo a bajar.
—Admito que me has sorprendido, fue una linda velada – dijo con una sonrisa la mujer.
—Que bueno – dijo suavemente mientras se acercaba – solo falta algo – dijo. Y ahí cayó, él la miraba directamente a los ojos y ella estaba perdida ahí. Sus castaños estaban hipnotizados por los perlas, y era algo de lo que no quería escapar.
Él se encontraba cerca de ella, a pocos centímetros de su rostro y sinceramente no pudo evitar caer en la tentación. – A sí – susurro la mujer. Él solo asintió. – Entonces que esperas – volvió a susurrar. Sus ojos que desde hacía unos segundos viajaban de los ojos claros a los tentadores labios del Hyuga se iban cerrando poco a poco. Él había hecho lo mismo. Había enfocado sus ojos en los suaves labios de la castaña, que le reclamaban ser acariciados por los suyos y el no se hizo de rogar.
Poco a poco fue tocándolos con los suyos, rozando con delicadeza los labios de la chica que temblaban de ansiedad. La acercó más a él cuando la tomo suavemente de la cintura y ella se arrimo más aun. Sintió el cuerpo de ella pegado al suyo, un cuerpo cálido y suave. La piel de ella se erizo más aun cuando por fin sus labios se juntaron totalmente. Con movimientos suaves y agiles sus bocas se movían una contra la otra. Suaves descargas eléctricas pasaban por el cuerpo de ambos. Y todo fue más intenso cuando la experta lengua del Hyuga se adentro en su cálida boca, recorriéndola de extremo a extremo. Las manos de ella hacía tiempo que habían volado por los hombros de él, sus fuertes hombros.
Cuanto tiempo estuvieron así, ninguno lo supo. Solo que cuando se separaron se miraron intensamente ¿Cómo habían sentido tantas cosas en solo un beso? Ahora mismo no importaba. Lentamente se alejaron algo agitados por todo, ella bajo los brazos y el suavemente le soltó la cintura con algo de pesar. Ninguno dijo nada, solo estaban ahí, a un paso de distancia mirándose hasta que ella rompió el contacto.
—Creo – dijo quedamente por lo que carraspeo – creo que ya debo irme – señalo con su dedo la puerta tras ella – ya debería irme a descansar – dijo algo nerviosa sin que se le notara mucho.
Él asintió. – También lo creo – volvió a asentir y desvió la mirada del rostro de la castaña. – Buenas noches Tenten – dijo bajo. Después se alejo, subió a su auto y arranco.
—Buenas noches Neji – susurro al viento. Un momento después entro a su casa, directamente a su cuarto. No quería y no debía analizar lo sucedido, al menos no esta noche.
—¿Qué piensas de esto? – dijo alguien.
—Que tienen un gran futuro y aun no lo saben – respondió una mujer. El hombre que estaba detrás de ella, su marido, asintió. Sin siquiera quererlo habían visto todo desde la llegada de su hija, pero era algo que no dirían y en lo que no se entrometerían.
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Fin del capitulo
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Y que les parece, me pase de cursi o que. Saben perfectamente como hacérmelo saber, solo tienen que dejar un review. Pero personalmente a mi me gusto el cap, es el más largo que he escrito. El siguiente traerá parte de las demás chicas y la continuación de nuestros protagonistas.
Para los que leen Toda regla tiene su excepción, la conti estará arriba de viernes a sábado y para Amor inmortal la semana que viene.
Algunos datos extras:
Kanami Kiyotsugu: es un famoso dramaturgo japonés, sus obras corresponden a un periodo importante de la cultura japonesa.
Antología del teatro negro de Praga, es un maravilloso espectáculo que si tienen la oportunidad les recomiendo ver. Todo se basa en el empleo de la caja negra, un escenario completamente oscuro con luces dirigidas solo a los actores los cuales visten colores fluorescentes, parecen volar cuando saltan y es único. Como ellos dicen: usted nunca sabrá si lo vio o lo soñó.
