Disclaimer: Naruto no me pertenece.

Normal: narración del autor

Cursiva: pensamientos, recuerdos, lecturas.

Disfruten.

Santuario para chicas

El aroma de sándalo combinado con canela y el dulce y envolvente olor de los jazmines de aquel idílico jardín se mezclaban entre sí con el relajante aroma del incienso. En aquella especie de terraza con techo abovedado del cual caían largos pliegos de sedas y telas transparentes: naranja, roja, amarilla y verde; atadas a las columnas que formaban el espacio circulas abierto, libre de paredes. Con la hermosa vista de jardines bien cuidados, un lago y el viento susurrando. Parecía una escena sacada de algún cuento árabe. En la relativa paz que aquel lugar generaba se encontraba un grupo de chicas disfrutando de un día solo para ellas. En aquel lugar eran mimadas, consentidas y reverenciadas como cualquier mujer que trabaja seis días a la semana se debe de merecer y mucho mas. Todo lo que el dinero puede pagar.

Y ellas lo merecían.

Castaña agotada de trabajo, después de haberse encargado prácticamente de dos departamentos, problemas no deseados, soluciones acertadas y grandes tratos cerrados sin mencionar el caos de su vida privada, se auto convenció de que merecía ese descanso. Fuera del trabajo, lejos de las presiones de los clientes: de sus quejas, sus constantes opiniones erradas, de aquellos quisquillosos que creen tener la razón; lejos de los eventos sociales, de las presiones de ser una figura, dentro de lo que cabe, publica; lejos de los hombres, si, de los hombres atractivos, egocéntricos, orgullosos, guapos, de sonrisas devastadoras y besos roba suspiros, engreídos, idiotas, tentadores; lejos de Neji.

Neji Hyuga. Aquel hombre de personalidad discreta, aire de sofisticación y misterio, seducción y arrogancia. Aquel que le estaba poniendo las cosas fuera de lugar. Arg, no poda ser posible que en su fin de semana de descanso también piense en él. Y es que… De no haber sido por Ino sabría Dios donde estaría en esos momentos.

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¿Salimos mañana?

Oh Dios! Esa pregunta, esa pregunta. Había esperado más comentarios insinuantes o sonrisitas a medio camino pero que la invitara a salir no era una opción que ella hubiese pensado.

¿Qué?— había exclamado ella en tono bajo, como si no hubiese entendido bien lo que acababa de escuchar. Y así pudiera haber sido.

Él la miraba imperturbable, serio. Ella por su parte iba cayendo lentamente hasta su asiento ¡Valla! Adonde había dejado su aplomo. Ella lo miraba fijamente, en verdad no esperaba la invitación, y de igual manera él la miraba a ella solo que su mirada era más intensa, penetrante, hipnótica.

Una salida Tenten. —Dijo con un brillo en los ojos que ella en su condición no supo interpretar— Podríamos ir a cenar después a…. —el sonido del intercomunicador lo interrumpió s media frase, era la secretaria anunciando una llamada para Tenten.

Disculpe, pero la Srta. Ino insiste en hablar con la Srta. Ama — había sido Neji el que había contestado antes de que la castaña pudiera reaccionar.

Pásala —fui lo único que respondió la morocha ante la atenta mirada del Hyuga

Breve. Aun no hemos terminado —ante esto la castaña frunció el seño ¿Cómo se atrevía…? Pero antes de devolverle la voz de Ino se escucho por la habitación. El muy descarado había puesto la llamada en altavoz.

Tenten

Ino espera —dijo la castaña de camino a descolgar el auricular pero la voz de la rubia nuevamente volvió a reverberar en el lugar. Tenten fulmino a Neji con la mirada.

Amiga no digas nada, solo escucha esto. Tú, las chicas y yo. Solo mujeres. Un fin de semana completo para nosotras. —nuevamente la castaña intento interrumpirla para alcanzar el teléfono pero Neji lo movió fuera de su alcance, mientras la rubia ignoraba su interrupción.

Ya imaginaba que las cosas que Ino diría no debería de oírlas alguien como Neji. Cada vez que Ino planeaba algo… era mejor que se callara.

Panda solo imagínate esto —Y Neji repitió con un movimiento de labios la palabra panda con gesto burlón ganándose una asesina mirada de la castaña. Panda era un apodo que le había puesto las chicas por su curioso peinado y nadie más que ellas tenían derecho a decírselo o saberlo. —Un lugar encantador, atenciones de primera donde te trataran como a una reina, esclavos dispuestos a cumplir los mas mínimos caprichos que se te ocurran — a esas alturas del juego la castaña estaba inclinada sobre la mesa intentando alcanzar el teléfono — hombres fuertes y fornidos, guapos y simpáticos, todo un deleite para la vista, con manos suaves y fuertes, de movimientos precisos tocándote por todas partes —y para darle más sazón al asunto Ino fingía una voz de absoluto placer: suave, seductora, profunda casi orgásmica. —Imagínatelo. Estos chicos conocen cada punto del cuerpo y saben dónde poner sus deliciosas manos para liberarte de todo lo que esta de más, ya sabes, con sus manos húmedas por el aceite deslizándose por cada nudo, cada vertebra haciendo que te derritas como mantequilla desde la punta de los cabellos hasta la punta de los pies, pasando por todo lo que está en medio.

Sin siquiera haberse dado cuenta Neji había comenzado a fruncir el seño hasta hacer notable un profundo fruncido en su frente, fulminaba el aparato telefónico, apretaba el puño izquierdo como si quisiera golpear a esos imaginarios Hércules que describía Yamanaka. ¿Tocarla? ¿Manosearla? ¿A ella, A Tenten? Las cosas como las describía Ino parecían más una orgia que lo que sea que ella estaba planeando ¡Una orgia!

Tenten por su parte podía imaginarse perfectamente a que Ino se refería. Y todo aquello resultaba tentador, muy tentador. Masajes con aceites aromáticos, piedras calientes, un sauna y más masajes. Todo lo necesario para relajarse después de esos días que había pasado. Era la mejor idea que esa rubia había tenido.

Ya te imaginaras todo lo demás — continuaba la joven de ojos azules con creciente emoción y complicidad —además esta lo del barro, unas cuantas posiciones de aquellas que practicábamos — ¿Posiciones? Pensó el castaño — el jacuzzi, el sauna demás y…. — extendió bastante aquella letra. Al final recupero su voz normal — no acepto un no por respuesta. Las reservas ya están hechas y yo pasare por ti—termino tajantemente — ¿Tenten?

Ella en aquel mundo onírico que Ino le había dibujado solo pudo responder con un débil Eh — Eso creí. Viernes en la mañana, te llamo esta noche para confirmar la hora. Adiós.

En aquel momento solo se escucho el sonido del teléfono siendo colgado y el respectivo tono de fin de la llamada. El creciente ardor que Hyuga sentía en la palma de la mano no era más que la consecuencia de haberse enterado las uñas en la mano. Su boca formaba una fina línea y su rostro era la seriedad e inexpresividad personificada. Más aun en sus ojos se notaba un toque de molestia y miraba el teléfono como su fuera Scott de x-men y pudiera destruirlo solo con verlo. Su agradable día se había esfumado gracias a una rubia con lengua demasiado suelta y grafica.

No iras

Al parecer el tono seco de aquellas dos simples palabras logró sacar a la castaña de su mundo ideal para atraerla de nuevo a la realidad ¿no iras? Era lo que él había dicho.

¿Qué? — dijo la castaña irguiéndose.

Hyuga ni tonto ni perezoso se encargo de que las palabras dichas sonaran menos intimidantes, menos a orden.

Saldremos mañana. —Ella enarco una ceja.

No le hacía ninguna gracia, repito ninguna que ella fuera con la rubia a donde quiera que ella tenía planeado llevarse a su morocha, mucho menos a lo que parecía más una orgia idílica que lo que sea que fuera.

Te acababa de invitar cuando tu amiga llamo — ocultando rápidamente el desagrado que le causo la llamada, específicamente lo dicho en aquella llamada, pero lamentablemente para él, la castaña llego a ver el destello de molestia en aquellos ojos plata. —Y tú estabas por decir a qué hora paso a recogerte.

Habían oído a alguien más arrogante.

Ella estaba algo desconcertada con la actitud del castaño, en un momento la estaba digamos que seduciendo y disfrutando de ponerla nerviosa con sus comentarios insinuantes, al otro estaba invitándola a salir, desconcertándola en el acto pues no se lo esperaba y después casi le estaba ordenando que no fuera a lo que su amiga la estaba invitando. Bueno en realidad Ino daba por hecho que ella iría, en verdad un relajante fin de semana era lo que necesitaba, pero Neji Hyuga no tenía que interferir en eso.

No recuerdo haber pensado o hecho algo así.

Pero yo vi tus intenciones de aceptar —poco a poco iba volviendo a su actitud anterior a la llamada. Algo seductor e incitante. Se acercaba a ella poco a poco —Has estado atareada con el trabajo de los dos y necesitas un descanso. Necesitas recrearte —Y su vista bajo de sus ojos a su boca, su rostro cada vez más cerca del de ella, su voz más suave. Tenía que salir de aquella situación antes de derretirse como la mantequilla en la sartén. En ese momento Neji era un peligro para ella.

Tomo una fresa del empaque y, como si conociera el lugar exacto del bote, hundió la fruta en el chocolate —Quizás otra fresa te refresque la memoria y te ayude a decidir — y poco a poco acerco la tentadora botana a los labios de ella hasta mancharlos de chocolate. Ella estaba intentando balbucear algo, y es que con el aroma de él mas aquello era demasiado para ella, pero recordó el tono que uso cuando prácticamente le informo que ella no iría con las chicas. Aquello le dio el impulso que necesitaba para rechazar al adonis con ganas de alimentarla que tenía en frente.

Y-yo… —El chocolate llego a su lengua así que se alejo — yo lo siento por ti Neji —balbuceo rápidamente mientras se levantaba y recogía sus cosas. — pero ya escuchaste a Ino, ella no acepta un no y… mmm… nos veremos el lunes. Adiós.

Por Dios! No recordaba haber estado tan desubicada en su vida, pensó mientras salía rápidamente de su propia oficina y se dirigía a los ascensores. El es la tentación hecha hombre pensaba mientras lamia el chocolate que tenía en los labios.

Mientras que en la oficina seguía Neji, solo que a este poco a poco se le formaba una orgullosa aunque pequeña sonrisa en el rostro. Tenten estaba bastante nerviosa, lo suficiente para su gusto. Lentamente degusto el bocado que aun mantenía en la mano.

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Ni siquiera sé que hizo con las fresas. — pensó la castaña mientras abría los ojos.

Ella se encontraba cómodamente tumbada en una mesa para masajes. El aceite de jazmín que Frederick estaba usando en ella hacia milagros con ella. Eso era lo que estaba necesitando para despejarse de todo. Un fin de semana con sus amigas en un Spa.

—Lo están disfrutando chicas— anuncio Ino con voz somnolienta

Un coro de satisfechos siiii se escucho en aquella terraza mientras los masajistas ponían su mejor empeño en atender perfectamente a sus amas, pues ellos eran como sus esclavos. Y se podría asegurar que ellos lo disfrutaban.

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Un beso. Un atrevido, rápido, fuerte y ardiente beso. Un beso robado.

Dios, no podía dejar de pensar en eso. Después de que el Uchiha hubiera salido de su consultorio aun seguía estupefacta. Que habría hecho, se preguntaba después, pero la verdad es que las piernas no le respondieron cuando debería hacerlo; ella debía de haberlo abofeteado pero su cuerpo no se movio, su cuerpo prácticamente estaba estático y sensibilizado dejándole solamente la opción de disfrutar de los vestigios de aquel contacto ardiente. Sasuke la había besado aun contra su voluntad, o lo que quedaba de ella, y aunque le costara admitirlo el beso le había gustado, incluso más de lo que debería.

Desde ese día no había vuelto a saber nada del Uchiha y no es que le apeteciera de todos modos. Ino la había llamado ese mismo día en la noche avisándole, más bien informándole una de sus locas ideas de esas que no admitían replica y a la que ella no se opuso, estaba demasiado agotada y saturada que aquel descanso le caía del cielo. Nunca fue una maniaca de las compras como Ino, pero si era partidaria de un buen masaje y exfoliación. Ahora embarrada de barro hasta las orejas sabia que todo aquel trabajo valía la pena. El ser médico le daba la satisfacción de ayudar a las personas pero era agotador, pero no se veía haciendo otra cosa que no fuera esa. Es una gran responsabilidad y ella la cumplía como el que más.

Sasuke. Ese nombre volvió a aparecer en su cabeza. Solo fue un beso; un infame beso que no se volvería a repetir.

Si las personas creyeran en el destino sabrían que jamás debes de decir nunca.

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El sábado por la mañana en la piscina del lugar, una piscina ambientada de tal forma que parecía hecha por la madre naturaleza, con rocas alrededor plantas y una pequeña cascada sumando un relajante jacuzzi que hacía que en conjunto el entorno fuera el paraíso.

—Vamos chicas que se que tienen mucho que decir —Ino desde una de las tumbonas en la cual tomaba el sol, rompió la quietud del momento.

—De que estás hablando Ino —La suave voz de Hinata se escucho desde el centro de la piscina.

Un ¨lo sabia¨ se escucho salir de los labios de la peli rosa. A cambio de esto las demás voltearon a verla a ella y a la rubia de la tumbona alternativamente. Yamanaka tenía esa mirada de triunfo y sus azules ojos llameaban con un brillo de ingenio. La sonrisa iluminaba aun más su rostro.

—Tardaste demasiado frentona.

Por la mirada de incomprensión y el posterior gesto de entendimiento de Temari, Sakura pasó a explicar lo que sucedía.

—Ino nos ha traído aquí para sonsacarnos, para que le contemos cosas que según ella están pasando y no le hemos dicho —termino con cara de fastidio la peli rosa que estaba apoyada en la orilla. Las otras dos chicas disfrutaban de las burbujas y el hidromasaje del jacuzzi. Tenten rolo los ojos mientras que Temari sonrió por la audacia de la otra rubia.

—Una buena —murmuró esta última.

—Gracias. Lo que se me hace raro es que hasta hoy es que te das cuenta Sakura, pero eso no importa lo importante aquí es que están relajadas y lo suficientemente sodomizadas como para que me den mucha pelea. —dijo haciendo referencia a las caras de bobas satisfechas que tenían, además de los Mai Tai que se estaban tomando — Vamos a ahorrarnos tiempo y saliva y empiecen a contar a la tía Ino lo que les pasa.

La rubia miraba fijamente a Sakura mientras esta daba un sorbo de su bebida — ¿Qué? —dijo la peli rosa al darse cuenta de que la rubia la miraba y casi al instante Hinata y Tenten le echaron el ojo. — Me di cuenta de tu treta ayer en la noche y no me di cuenta antes solo porque tenía demasiadas cosas en la cabeza y estaba agotada — la rubia enarco un ceja y no le quito la mirada de encima —Hubo un gran accidente en la ciudad y los heridos fueron transportados al central justo el día que yo tenía doble turno. Un par de días agotadores, demasiadas emergencias, demasiadas quejas y… demasiado trabajo.

Un momento de dos segundos de dudas y la mirada de Ino se volvió más inquisitiva si podía. Se irguió en la tumbona hasta quedar sentada. Las demás pusieron más atención a todo: Temari abrió los ojos y los fijo en la Haruno, Tenten se irguió un poco y volteo a verla con más atención y la peli azul se acerco más al borde. Sakura por su parte termino su bebida e intento parecer lo mas despreocupada posible pero a los ojos de Ino no lo consiguió. Era como si la rubia pudiera leerte el pensamiento, nada se le escapaba.

—Habla Haruno.

Con un suspiro de frustración, y sabiendo que no le quedaba de otra, se dispuso a hablar.

—Uchiha sigue fastidiando. El día que me llamaste estaba en el hospital, yo estaba tomando un descanso, él entro en mi oficina y ya se imaginaran.

—Querida, muchas cosas se pueden hacer tras puertas cerradas.

— ¡Temari!

La susodicha solo se encogió de hombros. Ino sonrió y a ella no le quedo de otra más que confesar.

—Estábamos hablando

—Discutiendo —Corrigió Yamanaka.

—Sé lo que es eso —comento la castaña.

—En fin —ya cansada de las interrupciones. Quería terminar con todo de una vez o se volvería a estresar — me estaba fastidiando y yo estaba agotada, tenía los ojos cerrados mientras hablaba con él. De un momento a otro me beso, fin de la historia.

—No, comienzo de la historia — decía Ino con emoción e interés. Las demás chicas se centraron más en la conversación —Te beso Uchiha Sasuke.

—Se aprovecho de mi estado y me robo un beso. Es un idiota.

—Puede que sea un idiota pero esta buenísimo, además de ser muy codiciado.

— ¡Eres una cerda!

—Pero así me amas.

—Es romántico —aporto la peli azul. Las demás la miraron fijamente sin decir nada —Me refiero a la escena. Me van a decir que no lo es un beso robado por un chico guapo.

—Lo raro es que tu lo digas —rompió la castaña.

—No tiene nada de romántico ni de lindo ni nada por el estilo. Uchiha es un idiota que intento aprovecharse cuando estaba distraída pero no volverá a pasar.

—No lo intento ¡Lo hizo! — exclamo Temari y las demás rieron.

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El fin de semana paso volando y para nuestras chicas fue el mejor que habían tenido en meses. En aquel pedazo de Edén habían disfrutado bastante: masajes con aceites aromáticos, piedras calientes, sauna, manicura, entre otras maravillas de las que ellas pudieron disfrutar.

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A pesar del descanso más sorpresas esperaban a nuestras chicas, sorpresas relacionadas con las cosas que habrían querido olvidar: Hombres. Y estos a su vez también tenían una que otra cosa que decir… y qué hacer.

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Bien, me dirán: tanto tiempo y esperando por esto! Lo sé, es corto pero lamento decirles que con esta historia estoy un poco trancada. Tenía varias semanas con él y no se me ocurría mucho. Es que estoy así como en esos casos donde sabes lo que quieres pero no, bueno aun no sabes cómo conseguirlo. Es enredado lo sé pero así me siento.

Hare todo lo posible por actualizar rápidamente y créanme algo mucho mejor, lamento que sea corto pero espero que les guste. Sayonara.