Ghost Love: Exorcizando Roseville Parte I

Una delgada figura platinada, sentada al borde de una ventana, entonaba la triste canción que llegaba a sus oídos. La silueta era algo borrosa y poco identificable por la oscuridad, pero aún así, podía dilucidar algunas características de la aparición. Tenía el cabello corto pero cubría su rostro, vestía una especie de túnica y sus muñecas y tobillos eran apresados por gruesos grilletes de hierro. Embargado por la incertidumbre y la incredulidad, Eiri soltó la piedrecilla del encendedor para que el fuego se apagara, escudriñó detenidamente desde la oscuridad al extraño ser y, cuando éste dejó de cantar, dirigió su mirada hasta donde estaba el rubio.

Yuki vio que la figura le sonreía. Instintivamente se llevó las manos a los ojos y los restregó, dejándolos cerrados por unos cuantos segundos. Cuando los volvió a abrir, ya estaba sólo en la torre. Confundido, miró para todos lados en busca del "fantasma", pero no había rastros de él, más bien, ni siquiera estaba seguro de lo que había visto. ¿Estaría soñando?, se preguntaba mentalmente. Apretó sus cachetes para corroborar que estaba despierto. Se quejó suavemente al sentir el dolor y, resignándose a que aquello no era más que una ilusión por estar tanto rato frente al notebook, decidió volver a su habitación.

"¿A quien quiero engañar?", se regañó bajando por las escaleras. Entró a su habitación confundido. "Vamos, Eiri", se dijo "Acéptalo, sin que se entere Tatsuha, los fantasmas existen. ¡No! No voy a admitir esa estupidez, nunca, y, menos delante de ese crío. Pero… lo que vi era real…estoy seguro que era real…", continuó hablándose mentalmente mientras se desvestía. Se puso el pijama, apagó la luz y se acostó. Para ese entonces, Eiri había tomado una descabellada decisión que jamás habría pensado. Era hora de acabar con el show del fantasma.

¡Muy bien! ¡¡¡Hay que buscar la manera de exorcizar este castillo!!!- dijo en voz baja antes de dormirse

El sol anunciaba un nuevo día en el misterioso castillo Roseville. Los amos ya se habían levantado y estaban desayunando; ambos en completo silencio. Eiri tenía intenciones de contarle a su hermano lo que había vivido en la noche, pero no estaba dispuesto a soportar las burlas de éste por quién sabe cuantas semanas. De todas maneras debía comunicarle la decisión que había tomado, claro que debía hacerlo de una manera sutil y en privado.

Tras el desayuno, Eiri le pidió al mayordomo que buscara en la guía telefónica alguna bruja que supiera de exorcismos o de purificaciones, comunicándole que estaría con su hermano en la habitación. El menor se preguntaba qué era lo que tenía que decir su hermano. Por unos instantes, imaginó que se trataba de la jugarreta que le había hecho Shuichi.

*****************Flash Back*******************

Esa mañana, Shuichi había llegado temprano a despertarlo. Se mostraba muy feliz y, ciertamente, se veía más aniñado de lo normal. No vestía lo trapos de la última vez, sino que llevaba pantalones y una polera, tampoco traía los grilletes. Tatsuha no hizo preguntas al respecto, pero el rostro sonriente de Shuichi le indicó que ese día estaba de muy buen humor por una razón desconocida.

¡¡¡Taaaat-chan!!! ¡Adivina!- canturreó feliz volando por la habitación

Etto… déjame pensar…Mmm… ¡qué difícil!- dijo simulando una cara pensativa- ¿Te encontraste con mi hermano?

¡¡¡BINGO!!!- gritó apuntando unos números en una cartola que decía "bingo"- ¡¡Kyyaa!! Tu hermano es tan lindo- exclamó con los ojos en forma de corazón- Anoche, fui a cantar al pasillo para que me siguiera. Lo lleve hasta la torre y… ¡¡¡Allí me vio!!! Fui tan feliz, pero…no sé…como que no le impresioné mucho…Debió creer que era una ilusión o algo así. Yo esperaba un grito así como los tuyos, pero no conseguí nada- dijo decepcionado

Era de esperarse. Mi hermano no se sorprende con nada. Hay que buscar otra manera de asustarle.

¿Tat-chan?- se acercó al moreno llevándose un dedo a los labios- ¿Y si me le aparezco y le digo "hola" así como lo hice contigo?

Mmm…- el moreno quedó pensativo- No creo que funcione, pero Eiri tendría que admitir que estaba equivocado y yo me reiré en su cara durante un año ¡¡Wuajajaja!!- Tatsuha se imaginó riéndose de Eiri, con un pie encima de él y un aire de victoria.

********************Fin Flash Back*********************

¿Tu amigo, el fantasma, no te ha visitado?- preguntó de improviso rompiendo el silencio que se había formado

¿Eh? ¿De qué estás hablando?

Lo sabes perfectamente. ¿No te ha vuelto penar?- volvió a preguntar sin emoción aparente

¿Por qué me preguntas eso? Acaso, ¿te penaron anoche?- preguntó sonriendo burlonamente

¡No! Es que pensé que si te seguía molestando podríamos llamar a una bruja para que lo ayude a descansar- dijo con sarcasmo.

¿Qué? ¿Estás hablando en serio?

No, estoy bromeando- ironizó- Ya le pedí al mayordomo que me busque el número de alguna bruja.

¡¡Pero, Yuki!! Tú no crees en esas cosas… Además, no necesitamos una bruja, Shuichi no es malo

Eso es lo que vamos a ver. Claro que si tu amiguito quiere seguir dando pena, debería presentarse ante mí, por lo menos para saludar… Si lo hace, quizás no necesitemos a la bruja, ¿no crees?

¿Señor Uesugi?- la voz del mayordomo se escuchó al otro lado de la puerta. Eiri abrió- Ya hice lo que me mandó. La señorita vendrá esta tarde.

Bien, avíseme cuando llegue- el anciano asintió y se retiró.

¿Aniki? ¿Estás seguro?- la mirada asesina que el rubio le dirigió hizo que no hiciera más preguntas al respecto. Después de todo debía hacer caso a su hermano mayor tal como se lo había prometido a su madre.

El resto de la mañana pasó rápido. Eiri se dedicó a escribir en el jardín hasta la hora del almuerzo, mientras Tatsuha le contaba a Shuichi el macabro plan de su hermano mayor. El pequeño no se alarmó tanto como el moreno esperaba, alegando que todas las brujas eran unas charlatanas y no conseguirían mucho. Además, él estaba dispuesto a combatir cualquier cosa y, si Eiri quería verle, primero jugarían un poco más al gato y el ratón. Se divertiría muchísimo con la bruja esa y le haría ver a Yuki que tan reales son los fantasmas.

Ya tenía en mente una jugarreta para la bruja y sólo necesitaba un poquito de ayuda, aunque primero deseaba conocer en persona al enemigo y tantear terreno, no vaya a hacer que la charlatana no sea en realidad tan charlatana.

El almuerzo transcurrió con completa normalidad. Ninguno de los dos se refirió al encuentro que tendrían con la bruja en un par de horas, de hecho, ambos hicieron como si nada pasara. Shuichi miraba a los comensales desde un cuadro que colgaba de la pared justo enfrente de la mesa. Estaba ansioso por la llegada de la bruja y ya tenía varios planes en mente para que ésta saliera corriendo del castillo y no volviera jamás. Se quedó embelesado mirando al rubio por varios minutos. Esos ojos dorados, felinos, hipnotizantes, tan profundos que le hacían olvidarse del dolor de su alma. ¿Quién pensaría que un fantasma se pudiera enamorar?

Las horas pasaron y la llegada de la bruja era inminente. El nerviosismo se respiraba en todo el castillo. Eiri esperaba en el living, en donde se encontraba leyendo un grueso libro que encontró en la biblioteca, y hablaba sobre todo tipo de fenómenos paranormales. Aunque no era normal en él leer cosas de ese tipo, ahora que había aceptado lo real que habían sido aquellas visiones, necesitaba saber un poco más sobre el tema y así tener una mínima idea de la "amenaza" a la que se enfrentaba.

El libro hablaba de cosas tan diversas como ángeles y demonios, fantasmas, poltergeist, duendes, espíritus e incluso, extraterrestres. Toda una gama de fenómenos inexplicables.

El timbre del castillo sonó estruendosamente, escuchándose hasta en los pasillos más recónditos del lugar y traía con él un solo mensaje: la bruja había llegado. Eiri se levantó dejando el libro en el sillón, para luego encaminarse al encuentro con la bruja. Vio como el mayordomo hablaba con ella en la entrada y luego la hacía pasar. La tipa era realmente extraña, tenía pinta de bruja. Vestía como los gitanos, con ropas coloridas y desgastadas, traía un pañuelo en la cabeza, su cabello largo y negro caía por sus hombros y llevaba en uno de ellos un bolso tejido a mano.

Se acercó al rubio con un aire tenebroso. Muchas veces había escuchado que aquel castillo estaba embrujado y, al parecer era cierto. Sino hubiese sido por que le pagarían, no estaría allí arriesgando su pellejo, propensa a enfrentarse con el mismísimo demonio. Desde pequeña había escuchado historias del castillo, algunas hablaban de fantasmas, otras de zombis, brujas y demonios, incluso algunas aseguraban que era la casa del Diablo.

Saludó al rubio tratando de ocultar su miedo y nerviosismo. Había realizado limpiezas en hogares con altas concentraciones de energías negativas pero esta casa era muy diferente, podía escuchar los gritos de agonía de las almas y, una fuerte angustia la hizo estremecerse.

Soy Abigail, es un gusto conocerlo Señor Uesugi!- dijo cortésmente aguantándose las ganas de llorar, que le provocaba la angustia que le invadía (N/A: se supone que hablan en inglés, pero me da flojera escribir y traducir, así que mejor lo pongo como está)

Igualmente, Señorita. Espero que pueda sernos de ayuda. Hay un alma en pena que no nos deja dormir, imagino que usted podría hacer algo

Haré lo que pueda, pero no le aseguro nada.- Eiri sólo le sonrió con amabilidad

Prosiga, por favor!- dijo indicándole a la bruja que podía hacer su trabajo- Cualquier cosa que necesite, pídasela a Williams- Eiri volvió a la sala de estar para continuar su lectura. Poco le importaba si la bruja se la podía o no con el dichoso fantasma, después de todo ya tenía pensado llamar a un cura y a una síquica y, si lo situación lo ameritaba, como último recurso llamaría a unos cazafantasmas.

La mujer le pidió al mayordomo que la llevara a la cocina. Allí volcó el contenido de su bolso en la mesa, bajo la atenta y sorprendida mirada de las sirvientas. Sacó una lata delgada y redonda de unos veinte centímetros de diámetro y comenzó en verter en él una serie de hierbas y cosas por el estilo. Colocó cinco trozos de carbón de unos cinco centímetros cada uno, dejando uno en el centro de la lata y los demás alrededor.

Las sirvientas miraban detenidamente los movimientos de la mujer. Estaban sorprendidas porque era la primera vez que a un huésped se le ocurría exorcizar al fantasma del castillo. Ellas se llevaban muy bien con Shuichi y temían que el ritual de la bruja surtiera efecto, pero una de ellas se fijó que Shuichi también estaba en la cocina estudiando a la bruja. Tenía un cuaderno y un lápiz transparente igual que él y, cada vez que miraba a la bruja anotaba algo en la libreta. La sirvienta rió suavemente al ver las acciones del pequeño y, rápidamente le comentó a las demás en voz baja lo que había visto.

La bruja continuó con los preparativos para el ritual. Encendió el carbón del centro y, luego comenzó a verter sobre él un puñado de mirra, ramitas de incienso, hojas de ruda, sándalo, benjuí en polvo, aceites aromáticos, ramas de laurel y unas hojas de pasiflora. Las hierbas se fueron encendiendo poco a poco y con ello un humo entre blanco y gris comenzó a ser expelido, llevando con él un extraño pero relajante aroma a hierbas.

La sirvienta volvió a mirar hacia donde estaba Shuichi, pero éste ya se había. Seguramente el intenso aroma de las hierbas encendidas lo había espantado.

Abigail, comenzó a decir en voz baja una especie de rezo, tomó la lata y con ella comenzó a recorrer todo el castillo, pieza por pieza, pidiendo a los espíritus que se fueran de la casa, esperando guiarlos hacia el descanso eterno. La mujer avanzó por todas las esquinas de la casa, dejando tras ella un largo camino de humo.

Shuichi la seguía desde que salió de la cocina, iba detrás de ella estornudando a cada tanto debido al humo. Ciertamente era más probable que el aroma lo espantara a que lo ayudase a ver la luz.

El fuerte aroma llegó rápidamente a la nariz del rubio, quien preguntándose qué demonios estaba haciendo la bruja, decidió salir de la sala a supervisar la obra. Para su mala suerte, Abigail y Shuichi recorrían el segundo piso junto al mayordomo, quien habría las puertas para que la mujer pudiera realizar el ritual en casi todos los lugares del castillo. Eiri miró hacia arriba para ver a la brujilla caminar por el pasillo con una lata que echaba humo, lo que comenzaba a hacer que el rubio se arrepintiera de haberla llamado. Ahora, Roseville se sumía en el vapor y el aroma de las hierbas.

Tatsuha, por su parte, miraba desde la puerta levemente abierta, como la mujer se paseaba, dirigiéndose hacia su habitación. Corrió hasta su cama y encendió el televisor para fingir que no estaba espiando, arrepintiéndose enormemente por estar allí.

Abigail entró con la lata y se paseó por las cuatro puntas de la habitación. Tatsuha vio a Shuichi detrás de ella, el que le saludaba enérgicamente con una gran sonrisa en el rostro. La habitación se llenó con una espesa neblina y el fuerte olor, obligando al moreno a salir allí.

Shuichi se acercó al mayordomo y le susurró al oído. El pequeño fantasma tenía preparada una trampa para la bruja en cierto lugar al que los hermanos no tenían acceso.

Eiri subió para asegurarse que todo estuviera en orden y pudo ver a su hermano apoyado en la baranda, mientras que la bruja y el mayordomo salían de la habitación. El rubio suspiró profundo, sacó y encendió un cigarro y se acercó a Tatsuha.

Creo que esto no va a dar resultado- afirmó el menor al ver a su hermano

Estoy de acuerdo, fue una mala idea…- aspiró suavemente el humo, siguiendo con la mirada a la mujer y al mayordomo, quienes se acercaban a la habitación del pasillo que conectaba a ambos corredores laterales. Esto causó una tremenda curiosidad en ambos hermanos. Esa habitación permanecía cerrada y no tenían acceso a ella. Ciertamente estaban intrigados por lo que había detrás de la puerta y, no sólo eso, también querían saber a quien perteneció.

El mayordomo giró el cerrojo con la llave e inmediatamente una de las puertas cedió, dejando ver la mitad de una habitación matrimonial. Abigail se adentró en ella sin esperar demasiado, Shuichi la siguió y Williams se quedó afuera, para luego acercarse a la baranda a esperar. Eiri y Tatsuha llegaron a su lado para mirar más de cerca lo que había allí adentro, aunque, a simple vista se podía distinguir una cama matrimonial, un ventanal y un inmenso ropero.

Desde afuera, los hermanos pudieron ver a la bruja pasearse por la pieza y, el moreno pudo ver a Shuichi junto a la puerta. Cuando la mujer estaba por salir, la puerta se cerró sin previo aviso con un fuerte portazo, dejando a Abigail encerrada en la habitación.

Los tres hombres se alarmaron ante esto. ¿Por qué se había cerrado la puerta? Tatsuha y el mayordomo sabían la respuesta: Shuichi estaba haciendo de las suyas buscando espantar a la bruja. Eiri se sobresaltó al escuchar el estremecedor grito de la mujer. Desesperado, se acercó a la puerta para tratar de abrirla sin obtener éxito.

¡Williams!- exclamó llamando la atención del mayordomo, quien se acercó inmediatamente para ayudarle- ¿Puedes abrirla con la llave?- Williams cumplió la orden y metió la llave al picaporte, la giró una y otra vez, pero la puerta no cedía.

Señor, la puerta está abierta, no tiene seguro. Debe estar trancada.- afirmó el anciano.

Hay que abrirla como sea, la bruja esta encerrada ahí- Tatsuha se acercó y trató de forzar la puerta, pero tampoco tuvo resultado.

Adentro, Abigail miraba aterrorizada todo a su alrededor. La lata con las hierbas yacía esparcida frente a ella. Las ventanas del dormitorio se habían abierto de golpe y las sábanas de la cama se movían suavemente con el vaivén del viento formando una silueta humana. La angustia volvió a invadirla, las cosas se movían y tiritaban a su alrededor y, repentinamente, las velas de un viejo candelabro sobre el velador se encendieron. Los cajones del ropero salieron disparados para todos lados. Todo era un caos… Pudo escuchar una bella y triste canción entonada por la dulce voz de un ángel, pero luego una voz tenebrosa de ultratumba le exigió que se fuera del castillo.

Shuichi se reía a carcajadas revolcándose en el suelo al ver la cara de terror de la mujer. Sin embargo, al notar que Eiri y los demás trataban de forzar la puerta, decidió que era suficiente y que la mujer había aprendido su lección. Desde afuera se podían escuchar los gritos de Abigail y los ruidos de las cosas al caerse y moverse. Tatsuha supo que los ruidos se debían a que Shuichi estaba usando su habilidad para mover los objetos y era probable que tras abrir la puerta se encontraran con un enorme desorden.

Tras tanto empujar, la puerta por fin cedió. Los ruidos y los gritos de la mujer cesaron inmediatamente y, el paisaje que se extendió frente a los dos hermanos era impensable. A pesar de los ruidos y de todas las cosas que creyeron se habían caído, el dormitorio lucía como si nada: todo, absolutamente todo, estaba en orden. Abigail se paró rápidamente y salió de la habitación empujando a los hermanos. No pronunció palabra alguna y como alma que se la lleva el diablo dejó el castillo sin esperar su paga.

Eiri quedó con un tremendo signo de interrogación en su cara. ¿Qué había pasado allí dentro? Habría jurado que miles de cosas se habían caído y movido, pero la habitación no mostraba signos de movimiento: estaba todo impecable. "¿Será eso lo que llaman Poltergeist?", se preguntó mentalmente recordando lo que había leído en el libro de parasicología. "¿qué mierda hay en esta casa? Tendré que creer en las palabras de Tatsuha, pero no lo admitiré aún y menos en su presencia. Por ahora haré lo imposible por saber más sobre el fantasma. No me daré por vencido. Primero muerto a aceptar tal burrada"

Aún hastiado por la situación, le pidió al mayordomo que contactara a la bruja y le diera el pago acordado. Después de todo había intentado hacer su trabajo y, además, la pobre se había llevado el peor susto de su vida; lo mínimo que podía hacer para compensarla era pagarle por su fallido trabajo. Tras hablar con el anciano se fue a su habitación, necesitaba escribir un poco para despejarse. El día había sido bastante largo y tedioso y, ya no soportaba el horrible olor a hierbas.

Apenas entró al dormitorio fue recibido por la espesa cortina de humo con olor a hierbas cortesía de la bruja, por lo que inmediatamente abrió las ventanas para airear y lograr que el humo desapareciera.

Debido a que su plan con Abigail no había arrojado resultados, sólo más dudas, tenía que cavilar un plan B y eso le tomaría el resto de la tarde o, por lo menos hasta la cena. Ya tenía algunas ideas en mente que le permitirían crear un plan C y un D, pero ahora debía enfocarse en un segundo proyecto y para eso tenía la idea perfecta: si quería exorcizar Roseville debía llamar a un experto y ¿qué mejor que un Sacerdote?

Tomó su laptop dispuesto a escribir, pero otra idea respecto al plan surgió en su mente: esta vez no le diría a su hermano qué iba a hacer, porque algo le decía en su cabecita que Tatsuha era el mediador entre él y el fantasma: su hermano era un infiltrado. Lo mejor era pillarlos desprevenidos a ambos. Mantendría en secreto su plan hasta la llegada del Cura al día siguiente.

En otro lado de la mansión, dos jóvenes reían a carcajadas revolcándose en la cama. Shuichi se agarraba el abdomen de tanto reír y Tatsuha pataleaba exageradamente sobre la cama mientras pequeñas lágrimas se asomaban en sus ojos. Llevaban varios minutos riéndose sin parar, pues de sólo acordarse de lo acontecido hace más de media hora, reventaban en risa otra vez. Lo que había pasado con la bruja había sido digno de una película, tanto así que deberían ganar un Oscar por efectos especiales y actuación. De haber sabido que sería tan "dramático" lo habrían grabado y subido a YouTube.

Debiste ver su cara de horror, Tat-chan- exclamó graciosamente el fantasma- ¡¡Ja, ja, ja, fue genial, de película!! ¿Haz visto en las películas de terror cuando aparece el monstruo y las mujeres gritan desesperadas? ¡¡Esto fue igual!! ¡Ni te imaginas!- Shuichi imitó el gesto de la mujer y luego se largo a reír

¿Y Eiri? ¡Ja, ja, ja!¡¡Estaba aterrado, no sabía que pasaba!! ¡¡Fue gracioso!! ¡Mi hermano estaba preocupado por la bruja y trataba de forzar la puerta! ¡ja, ja, ja!- Tatsuha se agarró el abdomen riendo con más ganas que antes- ¡Lo hubieras visto! ¡ja, ja, ja! ¡Estoy que lloro! ¡¡¡Wuajajajajajaja!!!

Nee, Tatsuha. ¿Tú crees que Yuki se enfade por lo que hicimos?- preguntó apenado

Mmm… Eiri no es tonto, ya debe saber o por lo menos debe intuir que nosotros fuimos los culpables de que su "plan" no funcionara… Es probable que esté furioso, pero… debe tener otro as bajo la manga. Tengo un mal presentimiento…- el moreno se quedó pensativo. Conocía a su hermano perfectamente y tenía claro que Eiri era mucho más inteligente que él, por lo que no le sorprendería que su hermano ya supiera de la "conspiración": por algo estaba realizando un "contraataque".

¿Tat-chan? Yo no quiero que Yuki me odie… Tú sabes que yo no soy malo y que no quiero hacer daño. Pero es aburrido estar muerto. Si lo estuvieras me entenderías

Mmm… Si te aburres tanto ¿Por qué no ves la luz y descansas en paz?- preguntó algo fastidiado ¿Por qué todo el mundo se interesaba por su hermano?

¡No me digas eso! Yo… No puedo entrar ni al cielo ni al infierno… Estoy condenado a vagar por este mundo… Porque aún me queda algo por hacer- dijo apenado. Tatsuha levantó la vista sorprendido ¿Qué era eso que Shuichi no había hecho en vida y que ahora debía hacer para poder descansar su alma?- Además- agregó después de unos segundos- Me gusta este lugar. Me trae muchos recuerdos lindos… Malos también… Y me agrada estar aquí con los vivos

¿Qué es lo que te queda por hacer en este mundo?- preguntó con mucha curiosidad esperando buscar la manera de poder ayudarle

Bueno, yo no te he contado como morí… Pero no quiero hacerlo por ahora, es algo que me afecta y me duele aún estando muerto… Lo que yo necesito… es encontrar mi cuerpo

Continuará…

Gracias a todas por leer mi fic y dejarme sus lindos comentarios! espero que les haya gustado el capi, que por lo demás está algo freak xD

saludos ^^