Ghost Love: Exorcizando Roseville Parte II
Las últimas palabras del pelirrosa dejaron a Tatsuha paralizado ¿había escuchado bien? ¿Shuichi tenía que encontrar su cuerpo? Esto le indicó al moreno que todos los rumores eran ciertos, pero estaba confundido, había algo que no entendía ¿Shuichi no sabía dónde murió? ¿O necesitaba que alguien encontrara su cuerpo por él? Se quedó pensativo analizando la situación ¿Por qué nadie antes le había ayudado a encontrar su cuerpo? Shuichi miró atentamente al menor esperando alguna reacción de su parte, tenía la leve esperanza de que el moreno le ayudara, aunque, pensándolo mejor, quería que Yuki le ayudara, pero prefería dejar las cosas como están, no deseaba cruzar el umbral aún.
¿Tu cuerpo? Entonces es verdad lo que dicen en el pueblo: nunca se encontró tu cuerpo y por eso no pudieron culpar a tu esposo de tu muerte…- dijo pensativo
¿Cómo sabes de Claude? Yo no te he hablado de él ¿Por qué lo sabes?- preguntó alterado y algo compungido
¿Eh? Pues… Un taxista nos contó la historia del Castillo hace unos días y… Bueno… Yuki leyó tu diario…- Tatsuha se rascó la cabeza ^^U- Él también me comentó algunas cosas
¡Ese estúpido diario!- exclamó en tono infantil, inflando sus cachetes- Si no hubiese sido tan descuidado, Yuki-chan no lo habría encontrado jamás- se reprendió a si mismo
A propósito… ¿Qué hiciste con el diario?
Lo escondí… Mejor dicho, sólo lo volví a dejar en la biblioteca…
Mmm… Me estaba preguntando qué estaría tramando mi hermano ahora ¿crees poder averiguar algo?
¡¡Naa!! Eso es fácil, sólo basta con preguntarle a Williams. Él me cuenta todo lo que pasa en el castillo. ¡Espérame aquí!- diciendo esto, el pelirrosa no dudó en atravesar la pared y desaparecer instantáneamente en ella. Ahora sólo quedaba esperar su regreso y, suponiendo que no sería una tarea tan fácil, Tatsuha decidió ir a molestar a su hermano un rato. Aún quedaba día para agotar la paciencia de su hermano mayor.
Tras salir de la habitación de Tatsuha, Shuichi se dirigió directamente a la cocina en busca del mayordomo. Entró por la puerta sin previo aviso asustando a una sirvienta que iba en sentido contrario. La muchacha cayó sentada en el suelo y se quejó maldiciendo al fantasma por su imprudencia. El espectro recorrió toda la cocina en busca del anciano pero no había rastros de Williams. ¿Dónde estaría? Lentamente se dio el lujo de recorrer sala por sala todo el castillo, pero nada, no estaba.
Confundido por no poder encontrar a su fiel sirviente, decidió salir al jardín y allí lo encontró.
¡¡¡Williams!!! ToT ¡¡Te extrañé!!- exclamó dramáticamente abrazando por el cuello al anciano- Te estaba buscando, creí que te había tragado la tierra ToT
No exagere, Mi Señor. Sólo estaba regando las plantas- Shuichi se alejó de él
Jeje. ¡Qué tonto soy!- dijo llevándose una mano a la nuca a la vez que sacaba la lengua de forma infantil :P- Nee, Williams, necesito hacerte una pregunta
Dígame, Señor
Por casualidad… ¿Yuki te habrá pedido algún favor últimamente?
¿A qué se refiere, joven Shuichi?- sonrió cínicamente haciéndose el desentendido
¿Eh? Etto… Algo así como otra bruja o un exorcista y cosas así. ¿Te ha pedido que busques otra persona rara para exorcizarme?
No es algo que pueda informarle, Señor- se excusó- El Señor Yuki cuenta con mi confianza y me pidió expresamente que no le contara a nadie.
¿Nani? ¡¡¡Williams, no puedes ser así!!!- exclamó medio enojado en un tono muy infantil, mirando al anciano con los ojos vidriosos a punto de armar un colosal escándalo, digo, berrinche- ¡¿Tan rápido me cambiaste?! ¡¡¡Eres un maldito traidor!!!- exclamó con lágrimas en los ojos apuntando con su índice al anciano en una pose retadora- ¿Tú también quieres enviarme al otro mundo?- su voz sonaba triste y apagada- ¡¡Buaaaaaaaa!! ¡¡Ya no me quieres!!!- lloriqueó graciosamente moviendo sus brazos de arriba a bajo como si estuviera aleteando, mientras de sus ojos salían enormes chorros de lágrimas cual cataratas.
Mi Lord, comprenda usted que el joven Yuki me pidió expresamente que mantuviera sus planes en secreto. No es que yo quiera que se vaya al otro mundo. Usted sabe cuanto le estimo y por ello estoy dispuesto a hacer lo que usted me ordene. Pero no puedo romper una promesa- el anciano trató de explicarse acercándose a Shuichi para acariciar la traslúcida mejilla derecha, limpiándola de los rastros de lágrimas. El pelirrosa le miró con los ojitos llorosos, suplicándole de esa manera que le diera aunque sea una pequeña pista. Pero la sonrisa algo cínica que recibió a cambio le indicó que no sería así.
¡Te odio!- susurró, a la vez que retomaba el "vuelo" y se adentraba nuevamente en el castillo, mientras lloriqueaba por la tremenda traición que acababa de sufrir. El anciano suspiró pesadamente rascándose la cabeza, viendo como el fantasma se perdía entre los haces de luz.
Lentamente, el atardecer cayó sobre los alrededores del castillo. Las luces estaban encendidas en cada rincón del lugar y ambos hermanos se hallaban en la sala de estar esperando pacientemente a que la cena estuviera lista. Ambos estaban cansados. Había sido un día largo y extraño. En una palabra: agotador. Habían pasado tantas cosas que les faltaban dedos para poder enumerarlas y, ciertamente, había sido el día más anómalo de sus vidas. Definitivamente Roseville era una castillo…cómo decirlo… ¿especial?
Tatsuha se entretenía viendo televisión, aunque en realidad lo único que hacía era pasar una y otra vez por todos los canales sin tregua. De vez en cuando, miraba de reojo al rubio, quien se encontraba absorto escribiendo como endemoniado en su laptop. Shuichi estaba sentado en el suelo con las piernas cruzadas junto a Tatsuha, con la mirada pegada al televisor a la vez que sostenía entre sus brazos una enorme fuente con Pop Corn que misteriosamente nadie sabía de donde había sacado y que además era igual de transparente que él.
Después de una hora de espera, la campanilla del mayordomo se escuchó hasta donde estaban. Ese era el aviso que les anunciaba la hora de cenar. Tatsuha salió disparado de la habitación dejando una estela de polvo a su paso y, en menos de lo esperado, estaba sentado en el comedor listo para que le sirvieran su tan ansiada cena. Yuki, calmadamente, cerró el documento que había escrito y apagó su laptop dejándola sobre la mesa de centro para luego salir también hacia el comedor. Para cuando llegó, su hermano pequeño ya estaba tragando su cena y prácticamente había arrasado con todo a su paso, por lo que tuvo que conformarse con las sobras. Después de todo lo que había sucedido en ese día, no tenía mucha hambre.
Tras la cena, Tatsuha se fue a su habitación para charlar con Shuichi, pues debían preparar el plan que les ayudaría a combatir a la amenaza que Yuki significaba. El rubio por su lado se quedó esperando al mayordomo para hacerle unas preguntas. Deseaba tener información al respecto de la biblioteca y las demás habitaciones del castillo, porque tenía planeado merodear un poco por el cuarto piso antes de irse a dormir y no quería parecer ladrón en su propia casa, así que se aseguraría de poder vagar libremente por los corredores.
¿Williams?- se acercó indeciso al anciano buscando la manera más correcta de hacerle saber su inquietud
Dígame, Señor. ¿en qué puedo ayudarle?
Es que… Me gustaría recorrer el castillo. Hay un cuarto piso ¿Cierto?- el anciano asintió- ¿Qué hay allí?- preguntó fingiendo no saber para que el anciano le hiciera un tour
El cuarto piso es la biblioteca, joven Yuki. Si gusta puedo conducirle hasta allá, su padre me comentó lo mucho que le gustan los libros- Eiri se sorprendió por aquella afirmación. Él no conoció a su padre, no tenía ningún recuerdo de él y, por ello no podía comprender cómo era que su padre sabía sobre sus gustos. Recordó entonces las cartas sin respuestas que su madre enviaba a Londres mensualmente, seguramente, en ellas le hablaba sobre sus hijos y lo que hacían.
Precisamente, eso iba a pedirle- el mayordomo asintió sonriente y comenzó a caminar hacia las escaleras indicándole al rubio que lo siguiera.
El acceso a la biblioteca está tras una puerta en el tercer piso. Antiguamente era el ático, aunque sigue siéndolo. Lord Shuichi lo convirtió en una biblioteca, pero tras su muerte y con la renovación de algunas muebles volvió hacer el desván- caminaron lentamente por el pasillo del tercer piso hasta posicionarse frente a la puerta que Yuki conocía como la que los conduciría hacia el ático. Williams la abrió lentamente y continuó hacia las escaleras. Yuki le siguió en completo silencio preguntándose por qué no se le había ocurrido antes decirle al mayordomo que le mostrara el castillo.- Aquí es, Joven Yuki.- dijo ingresando a la biblioteca encendiendo la luz.
Es enorme- fingió sorpresa admirando pasmado la inmensidad del lugar.
Hace tiempo que alguien no entra aquí, por eso está algo sucio, pero si gusta, las sirvientas pueden limpiarlo y ordenar.
No es mala idea, esto está…asqueroso- dijo pasando un dedo por la mesa del centro, quedando con una gruesa capa de polvo sobre él- ¿Qué hay tras esa puerta?- indicó la misteriosa puerta cerrada que había a un costado.
Era el estudio de su padre. Está cerrado desde que él falleció- Williams caminó hasta la puerta y de su bolsillo sacó un enorme manojo de llaves, de las cuales sólo una de ellas abrió la cerradura- Adelante, sólo le pediré que deje todo tal como estaba. Ahora, si me permite, me retiro a mis aposentos.
Claro, no hay problema- el anciano hizo una pequeña reverencia y se retiró. Indeciso, Eiri caminó tambaleante hacia la habitación contigua. Ese era el despacho de su padre. Seguramente, allí pasaba la mayor parte del tiempo realizando sus investigaciones, pues según lo que había dicho su madre, él era arqueólogo. Ingresó lentamente por el umbral mirando extasiado aquella sala.
Se trataba de un lugar más o menos del porte de su habitación. Había un estante lleno de libros, unos viejos y enormes sillones de color café por la tierra, al centro estaba el escritorio sobre el cual habían libros y papeles sueltos, frascos de tinta, plumas, lápices y adornos; tras él había una fina silla de respaldar alto que se veía bastante cómoda y que, por lo mismo, Yuki se había acercado a observarla más de cerca. Además, había varios cuadros colgados en las paredes, tanto pinturas como fotografías y hasta insectarios adornaban las blancas paredes de cemento. Eiri se sentó en la silla imaginando a su padre en ese lugar. De seguro, sus ratos de estudios debieron ser muy agradables allí. Observó algunos papeles que estaban sobre la mesa, que en su mayoría era escritos de unas excavaciones que había hecho su padre en Inglaterra. Tomó luego, una fotografía muy antigua en la que salían sus padres, allí su madre parecía estar embarazada siendo ambos muy jóvenes. Contempló la imagen con cierto aire de tristeza y ternura, si algo tenía que aceptar, era que extrañaba a su madre, pero jamás de los jamases lo admitiría abiertamente.
Tras levantarse de la silla y caminar alrededor del escritorio observando todo lo que había allí, se encontró con una peculiar y extraña foto que le desconcertó de tal manera que la tomó y la miró más de cerca para corroborar que sus ojos no le engañaban. La imagen mostraba a su padre sentado en un enorme sillón individual con una pierna sobre la otra sonriendo naturalmente. Hasta ahí todo estaba bien y en completo orden, no era más que una típica pose de foto, pero en aquélla había algo que la hacía especial, algo que lo tenía fuera de sí. En una palabra, la imagen que no debía estar ahí lo dejó perplejo. Allí, sentado o más bien apoyado en el brazo del sillón a un costado de su padre había una persona que no debería estar ahí. Ni siquiera estaba seguro si se podía llamar a "eso" persona.
Un bello y angelical muchacho sonreía tiernamente mientras se apoyaba en el sillón. Vestía un traje muy antiguo y lo más extraño es que se podía ver tenuemente a través de él. No tenía un cuerpo material, sino que se trataba de una figura traslúcida o mejor dicho… ¿un fantasma? Eiri no cabía en sí. ¡¿Qué clase de broma de mal gusto era esa?! Aquel ser Yuki pudo identificarlo claramente, ya que lo había visto antes y sus rasgos físicos eran tan característicos que era prácticamente imposible confundirlo con alguien más. Se trataba de él, de Lord Shuichi. Miró la foto desconcertado por varios minutos. Aún no podía creer lo que veían sus ojos, pero tampoco podía estar toda la noche ahí.
Dejó el marco en su lugar, contempló su alrededor por última vez y, rápidamente salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí. Su cabeza estaba tan alborotada que ni si quiera se dio cuenta de cómo llegó a su dormitorio, de hecho tampoco supo como fue que llegó a la cama. Se acurrucó entre las sábanas y se dispuso a dormir. Mañana tendría tiempo suficiente para dilucidar el extraño fenómeno en la fotografía.
Muy temprano en la mañana el timbre de la casona sonó. Los hermanos recién bajaban a desayunar cuando se encontraron con la agradable visita. Un hombre de edad con el cabello lleno de canas y vestido con una larga sotana, les esperaba sonriente junto al mayordomo. Eiri supo inmediatamente de quien se trataba y bajó rápidamente al encuentro con el anciano. Tatsuha por su parte miró la escena desconcertado, pero tras analizar al anciano cayó en cuenta del nuevo plan de su hermano, preguntándose: ¡¿qué le había hecho pensar a Yuki que un Cura podía acabar con sus "problemas"?!
¡Buenos días, Señor Uesugi!- saludó cortésmente el anciano
Buen día, padre. No pensé que llegaría tan pronto ^^U
Tengo cosas que hacer más tarde, tenía que venir ahora- se excusó
No se preocupe, no tiene que darme explicaciones. Sólo necesito que nos ayude un poco. Están pasando cosas raras en la casa y pienso que tal vez usted podría sernos de ayuda- Eiri explicó rápidamente al sacerdote lo que sucedía y, éste resolvió bendecir la casa y hacer un pequeño "exorcismo".
Shuichi se asomó por uno de los pilares del hall para espiar la situación y analizar al recién llegado, así podría prepararse para lo que estaba por venir. Se sintió decepcionado al ver que se trataba sólo de un pobre sacerdote, pero a la vez se sintió tranquilo, las bendiciones y exorcismos sólo funcionaban con demonios y almas malas y, para su suerte, él era una persona "fantasma" de buen corazón. Decidió, entonces, que dejaría al anciano hacer su trabajo sin mayores percances y le haría creer a Yuki que su plan había funcionado. Lástima que Shuichi no advirtiera el peligro que se avecinaba y no cayera en cuenta de ciertos ojos azules que le espiaban a lo lejos.
Los hermanos fueron a desayunar y Williams quedó a cargo del sacerdote, pues a pedido de Yuki tendría que acompañarlo en su camino para bendecir la casa. Williams se percató de la presencia de Shuichi tras ellos e igual que la última vez, no le prestó atención y dejó que lo siguiera en su mini tour junto al cura. De esta manera, mientras Yuki y Tatsuha devoraban su desayuno rápidamente para poder alcanzar a ver el espectáculo que el padre les ofrecería, Shuichi, Williams y el cura recorrían los pasillos de la casa.
El anciano llevaba un pocillo con agua bendita y una ramitas de olivo. Así, de vez en cuando, untaba las hojitas en el agua y en seguida las agitaba de manera que el agua salpicara, a la vez que rezaba un Padre Nuestro. Entraron a las habitaciones, repitió el mismo ritual y así, hizo lo mismo en cada rincón accesible del castillo.
Para cuando los hermanos terminaron su desayuno, el cura se estaba preparando para realizar un mini exorcismo en el hall. Tatsuha pudo ver a Shuichi a centímetros del anciano mirando atentamente y muy de cerca todo lo que el hombre hacía, quizás esperaba el momento preciso para darle el susto de su vida, aunque no creyó capaz a Shuichi de asustar a un cura.
El sacerdote sacó de entre su sotana, una libreta negra y una cruz. Revolvió las hojas y se detuvo frente a un escrito extenso que versaba una oración purificadora para espantar espíritus malignos. Shuichi leyó el texto y no encontró que fuera peligroso, así que se quedó quitecito al lado del hombre, esperando que éste comenzara. Así, el cura se posicionó frente a la escalera, alzó la cruz y comenzó a recitar en voz alta:
Señor Jesús, en tu nombre y con
el Poder de tu Sangre Preciosa
sellamos toda persona, hechos o
acontecimientos a través de los cuales
el enemigo nos quiera hacer daño.
Con el Poder de la Sangre de Jesús
sellamos toda potestad destructora en
el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego,
debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas
de la naturaleza, en los abismos del infierno,
y en el mundo en el cual nos movemos hoy.
Con el Poder de la Sangre de Jesús
rompemos toda interferencia y acción del maligno.
Te pedimos Jesús que envíes a nuestros hogares
y lugares de trabajo a la Santísima Virgen
acompañada de San Miguel, San Gabriel,
San Rafael y toda su corte de Santos Ángeles.
Con Tu Sangre preciosa sellamos los actos,
las mentes y los corazones de todos los habitantes
y dirigentes de nuestra Patria a fin de que
Tu Paz y Tu Corazón al fin reinen en ella.
Te agradecemos Señor por Tu Sangre y
por Tu Vida, ya que gracias a Ellas
hemos sido salvados y somos preservados
de todo lo malo.
Amén.
Inexplicablemente una agradable sensación de paz inundó todo el castillo. Shuichi aplaudió emocionado cuando el cura terminó y sintió unas enormes ganas de abrazarlo para agradecerle el que aún seguía allí, pero algo se lo impidió. Tatsuha vio como el rostro de Shuichi se desfiguraba por el horror, como si hubiera visto algo monstruoso. Shuichi estaba inmovilizado, sus extremidades no respondían y tampoco podía articular palabra. No cabía en sí, no podía creer lo que sus ojos veían. Deseaba gritar por ayuda y que alguien le dijera que no era verdad, pero sabía que él era el único que podía ver aquello y eso le aterrorizaba aún más.
Tatsuha quiso correr y ayudar a Shuichi para saber que le pasaba, no creía que el mini exorcismo surtiera efecto, por lo que debía haber otra explicación, pero si lo hacía le creerían loco y Yuki lo retaría otra vez. El anciano, ignorante de todo lo que pasaba al igual que Williams y Yuki, guardó la libreta y la cruz y cuando se disponía a caminar, sintió una fuerte brisa recorrer su espalda. Yuki, por su parte, se acercó al anciano para agradecerle su visita y cuando estuvo juntó a él sintió una pesada aura maligna a su alrededor junto con una fuerte angustia que le oprimía el pecho. Era la misma sensación de hace unos días pero mucho más intensa.
De un momento a otro, las bombillas (o ampolletas) de las lámparas explotaron estruendosamente y las ventanas del hall junto con la puerta se abrieron misteriosamente de par en par dejando entrar un fuerte viento que casi los tumbó al suelo. Yuki reaccionó al instante, mirando a los presentes en busca de una explicación, pero todos estaban igual de desconcertados. Williams, corrió a cerrar la puerta y todo volvió a la calma ¿Qué había sido eso?
El anciano, también confundido, se persignó y se excusó con Yuki. Al parecer el ser que habitaba la casa era mucho más fuerte de lo que había pensado y, por lo tanto, él no podía serles de ayuda. Yuki despidió al sacerdote amablemente, agradeciéndole su intento por exorcizar el castillo y, luego, tras dejarlo en la puerta, se dirigió hacia Williams.
Encárgate de las lámparas, por favor. Necesito que contactes a un médium para lo antes posible, ojalá sea para mañana.- ordenó secamente, para luego dirigirse a su habitación ignorando olímpicamente a su hermano que aún observaba a Shuichi.
El pelirrosa aún estaba estático mirando la nada. Sus brillantes ojos violetas estaban apagados y su rostro había adquirido un color más blanco de lo normal. Tatsuha se acercó lentamente hacia él, lo miró de pies a cabeza mientras daba una vuelta a su alrededor e, incluso, miró varias veces a la dirección en que Shuichi estaba esperando ver lo mismo que él. No había nada, sólo la escalera vacía. ¿Qué había visto que le dejó en ese estado?
Agitó su mano frente a los ojos del pequeño esperando que reaccionara, intentó mecerlo pero tardíamente recordó que no podía hacerlo y su mano le traspasó el hombro. Se quedó de pie frente a él mientras pensaba en una manera de hacerlo reaccionar. En eso apareció una de las sirvientas, la que se dirigió inmediatamente hacia ellos algo preocupada.
¿Qué pasó?- preguntó angustiada
Eso quiero saber yo, pero no reacciona- a penas terminó la última palabra, Tatsuha detuvo sus pensamientos al caer en cuenta de algo importante ¿la empleada podía ver a Shuichi?- ¿Eh? Tú…Tú puedes ver a Shuichi…- la mujer le miró confundida
¡Claro! Sirvo aquí desde hace tiempo y Shuichi-sama es muy agradable. Todas podemos verle- dijo sonriente, a la vez que movía su mano frente al rostro de Shuichi
¿Hay alguna forma de bajarlo de su nube?- la mujer se llevó el dedo índice al mentón para pensar
Es la primera vez que le pasa esto… A lo mejor el exorcismo le hizo efecto- ambos jóvenes miraron la petrificada figura transparente de Shuichi- ¿Shuichi-sama?- llamó al preocupada.
¿Shuichi? No reacciona… será mejor que le dejemos así
¿Eh? ¿Qué pasó?- Shuichi reaccionó al instante, pestañando rápidamente a la vez que ponía carita de cachorro
¡¡¡¿¿¿Eso es lo que yo debería preguntarte???!!!- exclamó enojado el moreno ante la supuesta confusión del espíritu- ¡¡Te quedaste pasmado desde que el cura recitaba su oración!! ¿Qué rayos te paso?
N-nada… Pensé que el exorcismo haría efecto :p- se excusó sacando la lengua mientras se llevaba una mano a la nuca. Tatsuha le miró feo (así ¬¬)
¿Y por qué hiciste explotar las lámparas, era necesario que lo hicieras? Yuki estaba algo irritable por tu causa.
¿Lámparas? Yo no hice eso… ni siquiera lo intenté, yo no lo hice- Tatsuha le miró confuso, decidió no pedir más explicaciones por ahora y sin decir nada dio media vuelta y se dispuso a subir a su habitación, bajo la afligida mirada de Shuichi. La sirvienta volvió a la cocina y el pequeño se quedó sólo en el hall.- ¿Qué hacía él aquí? ¿habrá sido mi imaginación?- se preguntó a sí mismo tratando de buscar una respuesta a su visión- Espero que sólo haya sido una ilusión…
En otro lado del castillo, mejor dicho, en la habitación de cierto rubio, se escuchaba el frenético teclear que producía al escribir en su laptop. Aquella extraña situación le había dado mucha inspiración y la aprovecharía todo lo que pudiera. Se detuvo un momento para encender un cigarro y pensar en lo sucedido. Ese jodido fantasma no se saldría con la suya y esperaba que el o la médium pudiera hacer algo al respecto. Ahora tendría que buscar una explicación racional a la explosión de las lámparas, pero no podía hacerlo, no podía seguir fingiendo que el fantasma no existía y, eso significaría su derrota ante Tatsuha. Su orgullo, más fuerte que el acero, no le permitiría darle la razón a su hermano, pero debía admitirlo, se había equivocado. Ahora sólo le quedaba esperar a que Tatsuha apareciera para molestarlo.
El almuerzo y el resto de la tarde pasaron sin novedades. Nadie se refirió al incidente matutino y Eiri agradeció enormemente que Tatsuha no se refiriera al tema de las lámparas ni al dichoso fantasma, aunque tenía preparada una muy buena excusa para explicar la "explosión".
Shuichi desapareció todo el día y Tatsuha no tuvo más opción que entretenerse viendo la televisión, ya que el aburrido de su hermano no quiso salir con él al centro comercial y a cambio se dedicó todo el día a escribir su novela.
Otra vez, Eiri mantuvo en secreto su plan C para exterminar fantasmas, pero no contaba con que su pesadilla recién estaba comenzando…
Fuera del castillo en un lugar inaccesible para los herederos, Shuichi se hallaba frente a una lápida en forma de cruz. Todo a su alrededor mostraba un lugar espeluznante que parecía ser una especie de Panteón familiar. Estaba bastante desaseado, la maleza crecía insosteniblemente y todo daba la impresión de que nadie había pisado ese lugar en cientos de años y al parecer así era.
La noche caía lentamente inundando todo el cementerio, los búhos y murciélagos comenzaban a salir de sus guaridas para comer y Shuichi sin inmutarse miraba fijamente la fría escultura de cemento, en la cual ni siquiera era visible la inscripción que tenía.
Estaba tan absorto en sus pensamientos y temores que no se dio cuenta que había estado todo el día allí y tampoco advirtió los ojos que le observaban detenidamente. De pronto, sintió una fuerte brisa que movía sus cabellos y que recorría todo su frágil cuerpo, a tal punto que casi voló con el viento. Miró a su alrededor algo asustado. Ya había anochecido y de seguro Tatsuha estaría preocupado por haber desaparecido todo el día, pero cuando se disponía a volver, un extraño temor se apoderó de él. Se sentía incómodo, observado y temeroso y, lo que es peor, todo sus miedos se hicieron realidad.
¿Qué tal, Mi Lord? ¿Me extrañaste?- preguntó una voz varonil a su espalda que le erizó todos los cabellos de su cuerpo- Hace tiempo que no te veía…- Shuichi sintió terror y unos enormes ganas de arrancar, pero su cuerpo se había quedado paralizado otra vez.
¿Tú? ¿Qué haces aquí?- logró articular tratando de combatir el miedo y esperando el momento indicado para arrancar a su refugio…
Continuará….
