Ghost Love: Atrapando fantasmas

A comienzos de ese mismo día, el resto de los huéspedes disfrutaron de sus desayunos en sus respectivas alcobas, ajenos a todo lo que sucedía en la cita de cierta parejita, pues la tropa de invitados dedicaría su día a cazar fantasmas, o más bien, AL fantasma.

Así, antes del almuerzo, Hiroshi, Suguru y Ryuichi ya andaban en busca de almas perdidas al interior del castillo, acompañados por Noriko y Tatsuha. Éste último se las estaba dando de guía turístico, pues Williams le había encargado a él, exclusivamente, el uso del manojo de llaves que habría todas las puertas de la mansión.

Dedicaron gran parte de la mañana a instalar cámaras en puntos críticos del castillo, principalmente en los lugares donde los fenómenos paranormales eran más frecuentes; entre ellos, estaba la biblioteca, la habitación de Lord Shuichi, las escaleras principales, los corredores del segundo y tercer piso, la habitación de Tatsuha y la sala de música.

Suguru, quien era el experto en el manejo de tecnologías, coordinó cada una de las cámaras instaladas, las que incluían una cámara de alta velocidad y una de infrarrojos por habitación; de tal manera que pudieran ver lo que captaban- en tiempo real- en unos monitores que instalaron en el salón de baile.

Hiro, por su parte, recorrió el castillo trayendo puestos sus lentes especiales para detectar fantasmas, yendo en busca de algún rastro o manifestación ectoplasmática; pero hasta el momento no había encontrado indicios de actividad paranormal.

Por otro lado, Ryuichi acompañó a Suguru en la instalación del aparataje, claro que él y su Kumagoro andaban pendientes de cualquier cosa que no tuviera que ver con fantasmas, aparentemente…

Kumagoro traía amarrada, en una de sus manitas, una pequeña grabadora de audio, así que cada vez que entraban a una habitación del castillo, Ryuichi exclamaba un alegre "¡Hola!", seguido de un "¿Cómo estás?" y, luego de un "¿Quién eres?", para repetir lo mismo una y otra vez en cada sala.

Aunque Noriko no creía que las grabaciones de Ryuichi sirvieran de mucho- sobre todo porque se la pasaba hablando, quedando todo grabado en la cinta- se llevaron una grata… o mejor dicho… terrorífica sorpresa, cuando al final del recorrido revisaron las cintas de la grabadora. En una de las tantas habitaciones en las que Ryuichi había dicho "hola", recibió un a penas audible "hola" como respuesta, que se escuchaba claramente en la cinta y, que no provino de ninguno de los que estaban allí.

Todo parecía indicar que las psicofonías estaban funcionando y que el fantasma buscaba comunicarse con ellos.

Como todo parecía normal, los invitados decidieron darse un descanso una vez que terminaron de instalar todas las cámaras. Estuvieron un buen rato viendo las grabaciones, pero en vista de que no pasaba nada, pero, absolutamente nada, decidieron ir a almorzar. Sería un largo día…

Después del almuerzo, que curiosamente se llevó a cabo sin el mayor de los hermanos, el intrépido trío de cazafantasmas continuó con su insólita búsqueda de almas perdidas. Esta vez, Suguru y Hiro se dedicaron a observar las cámaras que grabarían, día y noche durante tres días, los puntos más "conflictivos" del castillo, mientras que Ryuichi y su Kumagoro, acompañados por Noriko y Tatsuha, continuarían tratando de comunicarse con los fantasmas, a la vez que Suguru les daba instrucciones por radio en caso de que divisaran algo en las cámaras.

Así, recorrieron sin éxito varias habitaciones- por no decir TODAS-, pero después de unas horas en las que, prácticamente dieron vuelta el castillo, se presenciaron extrañas manifestaciones en la sala de música.

A través del monitor, Hiro y Suguro divisaron unas sombras captadas por la cámara de alta velocidad y, de un momento a otro, inexplicablemente, el piano de cola se volvió de un intenso color rojizo en la cámara de infrarrojos. Al parecer, el piano estaba siendo objeto de cierta actividad paranormal, pues al ser una cosa inanimada no había razón para que acumulara tanto calor.

El menor de los cazafantasmas, llamó por radio al resto de la tripulación para avisar del suceso, con el objetivo de entrar en conjunto a investigar.

Ryuichi y compañía se dirigieron inmediatamente a la sala en cuestión, pero antes fueron en busca de un contador Geiger, para medir los campos electromagnéticos.

Al llegar a la sala de música, todo parecía tranquilo y normal, aunque el lugar gozaba de una inquietante atmósfera. Noriko recorrió la habitación en busca de la energía del fantasma, pero nada, ni siquiera el contador Geiger detectó anormalidades.

Resignados ante la falsa alarma, decidieron volver a sus puestos, pero antes de que pudieran salir, la puerta, que había quedado abierta, se cerró de golpe y no volvió a abrirse. "Genial", pensó Tatsuha, tratando de forcejear la cerradura, "¡Ese maldito de Klaude nos dejó encerrados!", se quejó. Intentó abrir la puerta con la llave, pero tampoco resultó.

Los presentes se miraron algo confusos. Estaban encerrados y claramente, se debía a la presencia del fantasma, pero aún no sentían su energía ni tampoco se manifestaba.

Hiro usó sus lentes rastreadores, pero tampoco funcionaban. ¿Qué harían ahora?

Parece que el fantasma quiere jugar con nosotros- reflexionó Suguru, mientras observaba periféricamente la vasta sala.

Entonces, sigámosle el juego- dijo Hiro preparando su "aspiradora" para combatir al espíritu.

¿Jugar, no da? ¿Quién va a jugar con quien? No entiendo- preguntó en faceta infantil, haciendo pucheritos mientras mordía una oreja de Kumagoro.

¡Ah, Ryu-chan! ¡Tú nunca entiendes lo que pasa!- Noriko le recriminó dándole un pequeño golpecito en la cabeza- Se refieren a que el fantasma quiere algo de nosotros.

Ya entendí, no da. El fantasma quiere un pato al horno

¡Qué NO, imbécil!- exclamó enojada, golpeándole la cabeza con fuerza

Mala ¿Por qué me pegas?- Ryuichi se sobó su chichón con ayuda del peluche y, cuando estaba a punto de comenzar con un nuevo berrinche, las luces se apagaron. "Genial", se quejó Tatsuha otra vez. "Lo que faltaba, encerrados y a oscuras ¿Qué está tramando Sir Winchester?"- ¡¡¡BUAAAAAAAAAAA!!! ¡¡A KUMAGORO NO LE GUSTA LA OSCURIDAAAAAD!!- el llanto de Ryuichi retumbó con eco en toda la habitación y causó molestia entre los presentes, pues la sala gozaba de muy buena acústica y sus gritos se escuchaban tres veces más fuertes de lo normal. Tatsuha se llevo las manos a los oídos para disminuir la intensidad del ruido y, a pesar de que Noriko trató de calmar al peliverde a punta de retos y golpes, no lograron callarlo.

¡¿Y ahora qué hacemos?!- gritó Hiro preguntándole a Suguru, pero éste, con los gritos de Ryuichi no logró escucharle bien

¿Qué a qué hora comemos? ¡Pero si hace una hora que almorzamos!- respondió

¡¡BUAAAAAAAA!! ¡¡RYU-CHAN TIENE MIEDOOO!!

¡¡SILENCIOOOO!!- Tatsuha gritó lo más fuerte que sus pulmones le permitían, logrando callar al instante a toda la tropa.- Si se ponen a gritar, no puedo pensar.

No es necesario que pienses- una voz extraña, grave, terrorífica y ajena al grupo, habló suavemente como si se tratara del susurro del viento, erizándole los pelos a todos los presentes.

¿Q-quién dijo eso?- preguntó Noriko asustada aferrándose al brazo del peliverde

La sala de música se inundó de un escalofriante viento helado, dejando a los huéspedes completamente petrificados. Ninguno era capaz de moverse y lo peor es que ni siquiera podían verse la punta de la nariz, todo estaba totalmente a oscuras.

El piano de cola comenzó a sonar con suavidad, inundando la sala, poco a poco, con una hermosa y suave melodía. De pronto, un haz de luz alumbró sólo el instrumento, dejando el resto de la habitación a oscuras, dejando ver a los presentes la majestuosidad del costoso instrumento.

Todos se voltearon a mirar el piano de cola, alumbrado por una cegadora luz blanca y siendo tocado por ¡NADIE!

Los presentes se miraron entre ellos con confusión, estando inmovilizados por el miedo mientras sus respiraciones se agitaban y sus corazones latían con más rapidez, preparando sus cuerpos para arrancar.

¡¿Quién tocaba el piano?! La respuesta era algo obvia, por lo menos para Tatsuha: el único fantasma que podía estar detrás de eso era Sir Winchester, ya que Shuichi era demasiado tierno y sociable como para querer asustarlos, aparte que en ese momento estaba en una cita con su hermano.

La sala volvió a quedar con un abrumador silencio y, la gente quedó medio asustada y media confundida, pues no entendían las intenciones del fantasma.

El haz de luz se apagó e inmediatamente las luces de la habitación se encendieron, pero fueron acompañadas por el fuerte sonido que emitían todos los instrumentos que había en la sala.

El ruido ensordecedor que producían, obligó a los presentes a tapar sus oídos para evitar que se rompieran sus tímpanos, pero fue en vano tomando en cuenta los cientos de instrumentos musicales que adornaban la sala, sumado a la acústica.

Cada instrumento salió de su respectivo puesto y comenzó a "danzar" al ritmo de los sonidos, levitando y volando por toda la sala, golpeando de paso, a los huéspedes que se cruzaban en sus caminos.

¡Qué lindo, no da! ¡¡A Ryu-chan le gusta la música!!- exclamó el peliverde bailando con el conejo un especie de vals, balanceándose lentamente de un lado a otro mientras giraba esquivando los instrumentos voladores.

Klaude miraba aburrido lo poco emotivos que eran sus víctimas, ya que esperaba gritos de horror y llantos de nena, pero en vista de que el "baile" de los instrumentos no había dado los resultados esperados, decidió pasar al plan B… ¡Un momento! No tenía un plan B. "¡Rayos!", se maldijo internamente mirando con fastidio a los huéspedes. ¡¿Por qué no había pensado en otro plan?!

En seguida detuvo el movimiento de los instrumentos, los cuales cayeron al suelo estrepitosamente, muchos de ellos, haciéndose añicos. Enojado, Klaude centró su atención en las cortinas que adornaban el escenario y con ellas, fue formando una especie de rostro humano ante la mirada atónita de los huéspedes. (N/A: imagínenselo como en la película La Momia, pero con cortinas)

Una vez que estuvo lista, la movió abalanzándola sobre los presentes, mientras movía la "boca" del rostro y gritaba con todas fuertes.

¡¡¡MALDITOS ENTROMETIDOS!!! ¡¡NO SALDRÁN VIVOS DE AQUÍ!! ¡¡¡LOS MATARÉ A TODOS!!!

¡¡¡¡¡¡¡¡!!!!!!!!-gritaron al unísono viendo como el rostro se acercaba para tragarlos, sin atinar a correr hacia la salida, o por lo menos, buscar una. Los cazafantasmas siguieron gritando, mientras Ryuichi se aferraba a las piernas de Noriko y, Tatsuha se dirigía corriendo hacia la puerta para tratar de abrirla.

¡Es inútil, estúpido mortal! No podrás abrirla jamás ¡MUAJAJAJAJA!

¡¡¡¡KYAAAAAAAAAA!!!! ¡¡¡Vamos a morir!!!- gritó el pelirrojo

No seas idiota, es sólo una cortina. ¡¡Usa la aspiradora para atraparla!!

Buena idea, Sugu-chan- Hiro tomó la aspiradora y la encendió, apuntándola inmediatamente hacia la cortina. La ráfaga de viento comenzó a atraerla y aunque Sir Winchester intentó con todas sus fuerzas evitar que la máquina se la tragara, no lo consiguió y, el pedazo de tela terminó en lo más hondo de la aspiradora.- ¡Listo! ¡Ahora sigues tú, asqueroso fantasma! ¡No seas cobarde y muéstrate!- le desafió armándose de valor, mientras apuntaba con la aspiradora hacia todas las direcciones.

OK, I surrender (me rindo)… Nunca me había enfrentado a mortales tan aburridos como ustedes- dijo Klaude con tono decepcionado, saliendo de su escondite para mostrarse, pero sólo Noriko y Tatsuha podían verle, debido a que ambos ya habían tenido contacto con él, aunque aparentemente Ryuichi y Kumagoro también podían ver y sentir la presencia del rubio.

¡¡¡Ya puedo verle!!!- exclamó Ryuichi apuntando con su mano la dirección en la que el rubio se encontraba

¿Eh? Eso no es justo- se quejó Hiro- No puedo verle

Yo tampoco- Suguru miró para todos lados buscando ver al fantasma, pero tampoco pudo.

¡¡Nya!! ¡Kumagoro interrogará al fantasma, na no da!- exclamó en tono infantil corriendo hacia donde estaba Klaude, sentándose justo en frente de él.

Está bien, anda diciéndonos lo que te responda- le indicó Suguru a Ryuichi, mientras sacaba del bolsillo del pantalón, una mini libreta junto con un lápiz. Noriko y Tatsuha se miraron incrédulos y confundidos: sin duda alguna, los cazafantasmas eran algo extraños… y especiales.

Hola, Señor Fantasma. Me llamo Ryuichi, pero dime Ryu-chan y él es Kumagoro. ¿Cómo te llamas?- habló con el mismo tono infantil e inocente que le caracterizaba, mientras jugaba con las manitas del peluche.

Klaude… Sir Klaude Winchester

Dice que se llama Klaus- dijo en vista de que sus compañeros no podían ver ni escuchar al fantasma- ¿Eres Santa Klaus?- preguntó ilusionado a la vez que sus ojitos se llenaban de lágrimas de emoción.

Me temo que ¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOO!!!!- gritó tan fuerte que el viento producido por su voz, deslizó a Ryuichi varios metros atrás hasta botarlo de espaldas, mientras en la frente del fantasma y las de Noriko y Tatsuha caía una pequeña gotita de agua. "¿Qué clase de estúpido es este fenómeno?", se preguntó Sir Winchester mirando con fastidio a sus "víctimas".

¿¿Señor Fantasma?? ¿Cómo murió? ¿Por qué está aquí?- siguió preguntando el peliverde una vez que se reincorporó, arrastrándose por el suelo- estando sentado- hasta quedar frente al rubio otra vez

This is personal, I'll not tell you… Now… (eso es personal, no te lo diré…ahora…) ¡¡¡PIÉRDETEEEEEEEEE!!!- gritó nuevamente, pero esta vez mandó a volar al peliverde lejos de su vista, quien fue a parar al otro lado de la sala, siendo su viaje detenido por la pared. Su espalda golpeó con fuerza el frío cemento y, una vez en el suelo sintió que todo a su alrededor daba vueltas.

¡¡¡Ryuichi!!!- gritaron al unísono los cuatro "sobrevivientes", quienes corrieron, hasta donde había caído el peliverde, para socorrerle, pero cuando llegaron ya estaba inconsciente. Se había desmayado.

¡¡¡MUAJAJAJAJAJA!!!- sus risas de ultratumba hicieron eco en la sala, erizándole los pelos al grupo. El fantasma los había engañado con su supuesta rendición, para atacar justo en el momento en que estuvieran desprevenidos. Klaude se hizo visible, también, para los dos cazafantasmas y conforme se reía de la desgracia que le esperaba a sus víctimas, su cuerpo intangible iba aumentando considerablemente de tamaño, hasta alcanzar la altitud de la sala.

¡¡¡KYAAAAAAAAAAAAAA!!!- aterrorizados por el enorme ser frente a sus ojos, los cuatro huéspedes se abrazaron entre ellos buscando protegerse, mientras rogaban y se encomendaban a todos los dioses y santos existentes para que el fantasma no les hiciera daño.

Ahora no tienen escapatoria, malditos gusanos- siguió riendo como desquiciado, sólo para acrecentar el terror de sus víctimas, quienes aún seguían gritando resignados ante su horrible destino.

Cuando Klaude dejo de reír, comenzó a echar en marcha su plan C y, así, formó una pistola imaginaria con los dedos y les apuntó, imitando un disparo. Los cuatro huéspedes miraron con terror a su verdugo. No había nada ni nadie que pudiera salvarles.

Riendo como un loco, Sir Winchester comenzó a dispararles "balas" traslúcidas y blanquecinas, del mismo material que él, las cuales al golpear el suelo se desvanecían dejando pequeños piquetes en el lugar del impacto. Tras otro descomunal grito por parte de los pseudos-cazafantasmas, trataron de esquivar las "balas", corriendo alrededor de todo el lugar y saltando de vez en cuando, mientras Klaude destruía absolutamente todo a su paso con sus proyectiles fantasmales.

¡¡¡Hagan algo, cazafantasmas de cuarta!!! ¡¡¡Sir Winchester terminará mandándonos a todos al otro mundo y eso es lo que menos quiero!!! Para algo mi hermano los contrató- Tatsuha les recriminó, mientras corría detrás de ellos en su intento por evitar que le llegara un balazo. Estaba seguro de que si su hermano viera al trío de imbéciles, cobardes y holgazanes que había contratado, ya los habría puesto en la calle. ¿Qué clase de cazafantasma corría despavorido por tenerle miedo a un fantasma "armado"? ¿No se suponía que estaban allí para atraparlo, o en su defecto, espantarlo o enviarlo de vuelta al otro mundo?

¡¿Y qué quieres que hagamos?!- preguntaron al unísono

¡¡¡Yo qué sé, ustedes son los expertos!!!- el grupo se detuvo por unos momentos para descansar, aprovechando que Klaude había detenido los disparos para "cambiar" de arma.

Pero… ¡no tenemos implementos para atrapar un fantasma de tamaña proporción!

Entonces… ¿Por qué no pruebas otra vez con tu "súper" aspiradora?- preguntó el moreno en tono burlón, deteniéndose a admirar al fantasma, el cual esperaba pacientemente a que terminaran de discutir, mientras tomaba un refrescante jugo que nadie supo de dónde lo sacó.

Está bien, lo intentaré- Hiro cogió la aspiradora armándose de todo el valor posible, para luego, apuntarle con ella al rubio- ¿Señor fantasma? ¿Puedo pedirle un favor?- Klaude asintió algo confuso- Por favor…No se mueva- los presentes quedaron boquiabiertos ante la inesperada e insólita petición, quedando estupefactos al ver que el fantasma le hacía caso.

Hiro aprovechó el momento para encender el aparato y, así absorber lentamente al espectro, el que por estarse quieto, facilitó enormemente las cosas y, en menos de lo esperado, ya estaba en el fondo de la bolsa junto con la cortina.

Los demás suspiraron aliviados por haberse sacado de encima la amenaza de Sir Winchester, claro que ellos no sabían lo que estaba por venir.

Tatsuha se encaminó hacia la salida para tratar de abrir la puerta, mientras el resto iba junto a Ryuichi, quien ya se estaba despertando del desmayo.

Todo parecía indicar que la pesadilla se había acabado, pero…¡¡Horror!! ¡Seguían encerrados!

El menor de los herederos forcejeó con la puerta, incluso llegando a patearla… Pero nada. La pesadilla aún no se acababa.

Ryuichi volvió en sí con su habitual infantilismo, aunque se quejaba por el dolor en su espalda y porque Kumagoro no le había amortiguado la caída.

Todo estaba aparentemente normal, excepto porque… la aspiradora había empezado a moverse.

Con el terror a flor de piel, los cinco futuros mártires, voltearon sus rostros hacia el aparato, sólo para observar con horror, que la máquina explotaba y que el fantasma- ahora en su tamaño normal- quedaba liberado.

¡¡¡KYAAAAAAAAAAA!!!- gritaron los tres cazadores al unísono, al ver la sonrisa malvada que se dibujaba en el rostro del fantasma

¿Creyeron que se librarían de mí tan fácilmente?- preguntó con su característica voz, mofándose de lo ilusos que habían sido sus víctimas, mientras sonreía satisfecho por las miradas de horror que le lanzaban. Amaba causar miedo en los mortales.- Fuiste muy valiente, Little red boy, pero no fue suficiente para detenerme. ¡Muajajaja! Ahora verán con quién están jugando…- una fuerte aura maligna se hizo sentir en toda la sala, oprimiendo con fuerza los débiles corazones de los mortales, invadiéndoles con sentimientos de odio y rabia, seguido de una fuerte angustia que les paralizaba.

Una ráfaga de viento, salida de la nada, remeció cada rincón de la devastada sala de música. Las luces del lugar pestañaron en repetidas ocasiones amenazando con apagarse, mientras el olvidado y, curiosamente, incólume piano comenzaba a tocar por sí solo, una escalofriante melodía.

La mirada llena de odio que Sir Winchester mostraba, helaba las puras e inocentes almas de sus víctimas, las que, paralizadas por el miedo, no atinaban a nada más que admirar la omnipotencia del fantasma. Su traslúcido y medio blanquecino cuerpo se fue oscureciendo mientras un viento le envolvía de pies a cabeza.

La luminosidad de las lámparas disminuyó sin llegar a apagarse, dejando la sala en penumbra, mientras los instrumentos musicales que estaban en el suelo, tiritaban por la descomunal energía que emanaba de aquel espíritu lleno de odio.

¿Por qué haces esto?- preguntó Tatsuha, armándose de valor para enfrentarle, mientras caminaba decidido hacia la oscura alma- ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué te volviste un espíritu malo? ¿Por qué no dejas a Shuichi en paz y a nosotros, también? ¿Qué tenemos que hacer para que te vayas?- Tatsuha se detuvo a varios metros lejos del fantasma, tranquilizándose al ver que la energía maligna disminuía, al punto de que la habitación volvió a la calma y Sir Winchester regresó a su forma habitual, pero esta vez, sus hermosos ojos azules, estaban llenos de lágrimas.

Yo… No estoy aquí porque quiera…-sollozó, azotando sus rodillas contra el suelo, mientras se llevaba las manos al rostro llorando desconsoladamente.- Tatsuha y los demás le miraron confundidos, pensando que tal vez se trataba de otro engaño, mas, una extraña aura de tristeza y amargura comenzó a invadir sus corazones, haciéndoles sentir compasión por aquella alma perdida.

Te entiendo- Noriko se acercó lentamente, tanteando terreno, haciéndose uso de sus dotes de médium para encontrar y curar la herida que ataba al fantasma al mundo de los vivos- Las almas que quedan atrapadas en este mundo, sufren de una manera insoportable. No pueden entrar al mundo a donde pertenecen, porque muchas veces les quedó algo pendiente o porque son incapaces de darse cuenta y de aceptar que están muertos debido a que tuvieron una muerte trágica y repentina. Puedo sentir tu dolor…Sé que no deseas estar aquí ¿Pero qué te impide abandonar este mundo?

Yo… Tengo…Tengo que hablar con Shuichi- dijo entre sollozos- Yo sólo…- su voz entrecortada le jugó una mala pasada y le impidió seguir hablando. Trató de respirar hondo para normalizar su respiración y continuar, pero las lágrimas no dejaban de caer y su voz se quebraba a cada instante. Los presentes fueron partícipes de su dolor, el cual les transmitían a través de su aura, al punto que Ryuichi se puso a llorar a mares.- Tengo que decirle la verdad… Sólo debo contarle lo que pasó… Él me odia… Shuichi es el amor de mi vida…- continuó entre sollozos, limpiándose las lágrimas de vez en cuando- Yo no tengo la culpa de nada… Sólo quiero… quiero decirle que yo… yo no lo ma…té…

¿Qué?- murmuró Tatsuha, quedando boquiabierto ante aquella confesión. ¿Habían escuchado bien o era una broma?- No puede ser…- sencillamente, no lo podía creer, pero ¿quién le aseguraba que Sir Winchester decía la verdad?

Los demás se miraron confundidos mientras contemplaban la triste escena…

Después de todo, el fantasma a capturar, sólo resultó ser un alma perdida, atada a este cruel mundo, sólo para aclarar una triste y reveladora verdad…

Continuará…