Ghost Love: La rival de Shuichi
La sala de música había quedado en completo silencio. Nadie era capaz de emitir palabras, ni siquiera podían moverse. La confesión del fantasma les había dejado en shock.
La mente de Tatsuha trabaja a mil por hora, sin quitarle los ojos de encima a la pobre alma, que aún yacía en el suelo intentando detener su congoja. Su concepción del mundo, su torre de cartas, su castillo de arena, todo se había derrumbado estrepitosamente ante tal confesión, ya empezaba imaginarse cómo reaccionaría Shuichi cuando se enterara de la cruda verdad. Si tan solo el pequeño pelirrosa estuviera allí…
Debía aceptar que las palabras de Sir Winchester lo habían pillado desprevenido, pero es que jamás se le pasó por la cabeza que el rubio no fuera el culpable, es más, todas las supuestas pruebas que habían, lo apuntaban a él como el único e indiscutible responsable de la muerte de Lord Shuichi. Eso era lo que todos pensaban… Klaude era el único sospechoso… ¿Quién más podía ser? Si sir Winchester no lo asesinó... entonces ¿Quién lo hizo?
Tatsuha comenzó a repasar rápidamente todo lo que había sucedido en el castillo desde su llegada: los intentos de Shuich por asustarlo, la historia del taxista, el diario de Shuichi, el miedo irracional que Shuichi sentía por Klaude, el intento de este último por matar a su hermano y, ahora, esta confesión. Todo era tan raro. Quizás cuantos misterios más encerraba el enigmático castillo y la vida de sus antiguos dueños. ¿Por qué todos apuntaba con el dedo a Sir Winchester como responsable?
No estaba entendiendo del todo… pero faltaban muchas piezas del rompecabezas y, él debía encontrarlas para cumplir con la promesa que le había hecho a Shuichi.
Los cazafantasmas ya se habían reincorporado y habían comenzado a recoger sus cosas. Estaban pensando seriamente en arrancar de ese lugar e ir a una parte que quedara muy, pero muy lejos de ese loco fantasma. Ninguno estaba dispuesto a seguir arriesgando sus vidas por un lío del ámbito espiritual. Sin embargo, Noriko al notar sus claras intenciones de escabullirse y escapar, los regañó a golpes y los obligó a quedarse allí hasta el otro día, para que por lo menos hablaran con el dueño de casa- Yuki- y le contaran lo sucedido.
Tatsuha siguió contemplando al fantasma, totalmente absorto en sus pensamientos, pero una voz femenina, más bien, una risa de mujer, le devolvió los pies a la tierra.
¡¡¡Jajajajaja!!! ¡Ay, Klaude! ¡No seas tan melodramático! ¿Sabías que eres un buen actor?- un fantasma femenino apareció de la nada al lado del rubio. Era una muchacha muy linda, de cabellos largos y castaños y, unos ojos marrones profundos. Era de baja estatura y delgada, esculpiendo su curvilíneo cuerpo con un inmenso vestido antiguo de color crema. En una de sus manos traía un abanico en versión fantasmal, que agitaba constantemente frente a su rostro, a pesar de que en la sala no hacía calor.
¡Prima Ayaka!- exclamó el rubio dejando el llanto y el drama de lado para abrazar a la fantasma, dejando atónitos a los vivos que no entendían nada de lo que estaba pasando- ¡Tanto tiempo sin verte! ¿Qué haces en Roseville?- preguntó alejándose de la muchacha, tomándole las manos
¿Tú qué crees? Vine a visitar a mis adorados primos ¿Dónde está Shuichi?
Después hablamos de Shuichi, por mientras vamos a servirnos algo- intentó cambiar de tema, jalando a la fantasma lejos de la sala, bajo la confundida mirada de los vivos. Tatsuha no tuvo tiempo de detenerle y así, una vez que los fantasmas desaparecieron, los huéspedes comenzaron a retirarse, echándole una mirada a lo que antes había sido una linda sala de música, decidiendo que sería mejor poner un aviso de no entrar, para evitar que alguien viera el desastre. Ninguno quería siquiera imaginarse lo que pasaría cuando Yuki o Shuichi supieran lo sucedido…
Después de una agitada noche para cierta parejita, la luz del sol se filtró entre las cortinas de la ventana para despertar a los bellos durmientes que estaban enredados en las blancas sábanas de la cama. Lentamente, Yuki se acomodó entre las sábanas tanteando con su mano el lado de la cama en el que supuestamente estaría su pelirrosa, pues según lo que recordaba, el pequeño fantasmita se había quedado dormido entre sus brazos. Su mano le indicó que estaba solo en el lecho, por lo que terminó de acomodarse apoyándose sobre su abdomen. Hundió la cara en la almohada con evidente molestia y sueño, pero como los rayos de luz que se colaban por la cortina igual llegaban a su rostro, decidió abrir un ojo.
Efectivamente estaba solo, no había rastros del fantasma y su habitación no daba señales de la agitada y alocada noche que había vivido. Todo estaba en completo orden y parecía ser una mañana normal.
Con fastidio, se dio vuelta y se sentó en la cama, bostezando exageradamente mientras estiraba sus brazos para desperezarse. Asimismo, restregó sus ojos, pero cuando los volvió a abrir se encontró con unos enormes ojos violáceos que le miraban con una boba sonrisa y, cuyo dueño parecía estar pasmado mientras volaba por las nubes, sin darse cuenta del hilo de baba que caía por la comisura de sus labios ni de los pequeños corazones rojos que aparecían a su alrededor explotando como fuegos artificiales.
Yuki levantó una ceja con cara de interrogación y fastidio. ¿Hace cuánto estaba ahí? No es que quisiera saberlo y tampoco se tomaría la molestia en averiguar cuánta tiempo llevaba el pelirrosa mirándolo, entonces, decidió que mejor le ignoraría y se levantaría para ir a desayunar como si nada hubiera pasado, aunque ya tenía en cuenta que su odioso hermanito lo bombardearía con preguntas sobre la cita. "¿Por qué a mí?", se quejó mentalmente mientras agitaba una mano enfrente de Shuichi para ver si reaccionaba y salía de su letargo, pero al no recibir respuesta, Yuki desistió en su tarea y bufó resignado.
Sin embargo, cuando hizo ademán de levantarse, el pelirrosa se arrojó a sus brazos y se aferró a él como una lapa, evitando que el rubio saliera de la cama.
¡Yuki!-exclamó sonriente- ¡Estuviste tan genial anoche que decidí traerte desayuno a la cama como premio!-continuó mientras que de la nada, sacaba un bandeja llena de comestibles que fue depositada en las piernas del rubio. Shuichi, que desbordaba felicidad con su amplia sonrisa, esperó expectante a que Yuki comenzara a comer, pero ese momento no llegaba- ¡Anda, come! Lo hice especialmente para ti, amor
¡¿Amor?!- preguntó atónito con cierto "terror"
Claro, Yuki. ¡Me has hecho tan feliz que he decidido que estaremos juntos por siempre! ¿Qué me dices? ¿Te gusta la idea?- preguntó ilusionado con ojos de estrellitas a la espera de que el rubio le respondiera con un sí, para así vivir feliz por siempre. Eiri quedó pasmado tragando saliva, mirando a Shuichi con cara de horror por el sólo hecho de imaginarse el resto de su vida junto a un loco-fantasma-pelirrosa-enamorado; pensando, por un instante, en vender su parte del castillo e irse a vivir con el dinero de la venta a la Antártida con los pingüinos. Cualquier cosa era mejor que estar, para siempre, atado a un muerto.
¡Olvídame, enano! Prefiero morir antes que compartir mi vida contigo
¡Yuki, malo!- exclamó inflando los cachetes infantilmente- No digas eso, tarde o temprano te vas a morir igual que yo y ahí sí que estaremos juntos por toda la eternidad- sus ojitos violáceos brillaron con una intensidad estremecedora, mientras su mente se echaba a volar imaginándose en el paraíso junto a una versión fantasma de Yuki. Éste sólo le miró como cara de cordero degollado, pues la brillante salida de su pelirrosa había sido un duro golpe bajo. Esta vez el fantasma había ganado. Con enojo mordió la rebanada de pan que recién había cogido y así sucumbió a los deseos de Shuichi.
Eres insoportable- susurró sin que el pequeño lograra escucharle, pues aún se encontraba soñando con su Yuki fantasmal corriendo por el verde césped del paraíso.
Yuki- le llamó cuando volvió a la realidad- Me estaba preguntando… ¿Tú crees que podría quedar embarazado?- Eiri se atragantó con un trozo de pan, tosiendo para calmar la picazón; bebiendo, después, un poco de jugo de naranja. Su rostro había pasado por una larga gama de colores y ahora, cuando se suponía que su rostro volvía a la normalidad, su piel lucía tan pálida como el papel. ¿Era broma, cierto?- ¡Sería lindo tener un bebé!- exclamó emocionado, mientras inflaba su panza para simular un embarazo, acariciándola enseguida con aire "maternal".
"Lo que me faltaba"- pensó el rubio enojado- "Un fantasma que quiere ser "madre". ¿Acaso se volvió loco?"- continuó pensando alzando la ceja izquierda en forma de desagrado. Ni loco pensaría en tener un hijo con un fantasma, aunque, tampoco es que se pudiera- Tienes que estar loco para pensar en que puedes tener un bebé- dijo con fastidio, alejando la bandeja con la comida para poder levantarse. No tenía intenciones de seguir escuchando las estupideces de Shuichi y, tampoco quería quedarse para saber que otras cosas más había pensado el pelirrosa. Ya había sido suficiente.
¿A dónde vas, Yuki? ¡Aún no has terminado de comer!
A donde no puedas encontrarme. Eres un fastidio- un fuerte portazo siguió a la voz del rubio, dejando a Shuichi solo y medio triste en la habitación. ¡Qué difícil era lidiar con ese rubio orgulloso, terco y huraño!
Para cuando Yuki terminó de vestirse y por fin bajó a la sala de estar, los invitados acababan de terminar su desayuno y cada uno se dirigía a realizar sus respectivas tareas. Por un lado, los fracasados cazafantasmas comenzarían el desmontaje de todos los aparatos instalados en la casa y, por otro, Noriko iría a preparar sus maletas y la de sus amigos. Después de todo, las faenas ya habían terminado y no había nada que hacer con el, ahora, trío de fantasmas. Eiri miró en silencio lo que sus invitados estaban haciendo y al darse cuenta que tenían toda la intención de largarse, procedió a detenerlos.
¡¿Qué creen que hacen, trío de idiotas?! Nadie se va hasta que yo diga- exclamó enojado
Pero es que ya no hay nada que podamos hacer- dijo Hiro reflexionando, mientras recordaba todos los sucesos del día anterior- Ése fantasma es invencible.
Hicimos todo lo que pudimos, Señor Uesugi- Suguru habló acercándose al rubio- Además, ahora que apareció otro fantasma, la tarea se hace más difícil
¡¿Cómo que apareció otro fantasma?!- inquirió sorprendido, mirando de reojo a su hermano, quien estaba ayudando a los cazafantasmas a desarmar el equipo, pidiéndole silenciosamente una explicación inmediata.
Verás, hermanito. Las cosas se complicaron un poco y pues… Apareció una fantasma… Muy linda, por cierto.- Tatsuha trató de explicarse temiendo que su hermano descargara su furia y descontento con él, pero el rubio sólo bufó con aire de frustración ¿Qué tendría qué hacer para deshacerse de los fantasmas?
En ese caso, nadie se mueve de aquí hasta que se hayan ido los fantasmas ¿Estamos?- enojado, Eiri salió del salón de baile dando un portazo. Estaba iracundo. Era justo lo que faltaba: UNA fantasma.
Adentro del salón, el cuarteto desistió en la tarea de desarmar, pues el "patrón" ya había dado su última palabra y, por lo tanto, aún no podrían irse. Tatsuha salió detrás de su hermano para hablar de cierto asunto altamente importante y, ya que Eiri se había enterado de la aparición de Ayaka, no tenía más opción que contarle a su hermano todo lo sucedido.
¿Eiri?- Tatsuha corrió hasta donde su hermano, quien se había volteado a mirarle y había detenido su marcha- Tenemos que hablar de algo muy importante. Es sobre lo que sucedió ayer. No me lo vas a creer.
Bien. ¿Qué es?- preguntó intrigado, tratando de imaginarse lo que sería.
Vamos a otro lugar- Tatsuha tomó la mano de Yuki y lo jaló hacia el jardín lejos de la mansión, para que Shuichi no pudiera escucharles.- Aquí está bien- dijo una vez que se sentaron cerca de la fuente- Ayer fue un día de locos
Ni me lo digas... También lo fue para mí.
¡Jajaja! Cierto… ¿Cómo te fue con Shu?- preguntó curioso con cara de pervertido, imaginándose millones de cosas
Primero, dime qué fue lo que pasó con Sir Winchester, después hablamos de mi "cita"- dijo con sorna, poniendo especial énfasis en la última palabra, mientras encendía su adorado cigarrillo matutino
Pues, Sir Winchester nos atacó con todo su poder a tal punto que destruyó la sala de música- a Yuki se le cayó la quijada por la sorpresa. "Por eso el cartel de "no entrar"", pensó el rubio recordando el papel pegado en la puerta de la sala- Y… Lo confesó todo…-dijo conmocionado en tono de suspenso
¿Confesar qué?- preguntó curioso poniéndole toda su atención a las palabras del moreno
No me creerás… Sir Winchester nos dijo… nos dijo que él no había matado Shuichi… ¡¡Él no es el asesino de Shuichi!!
¿Qué? ¿No puede ser cierto?- Eiri quedó congelado con la información. Sonaba realmente increíble.- Entonces… ¿Quién lo hizo?- Yuki se preguntó susurrando siendo escuchado por su hermano
Yo me pregunté lo mismo… Hay que decirle a Shuichi, tenemos que contarle la verdad… No es justo que odie a Klaude por algo que él no hizo.
No, no nos corresponde contarle… Debemos dejar que Sir Winchester lo haga... Ésa es su misión- dijo pensativo comenzando a recordar todo lo que sabía hasta el momento de Lord Shuichi y su extraña muerte, sin llegar a ninguna conclusión aparente. ¿Quién lo había matado? El único sospecho que el gran Yuki Eiri tenía en mente era ni más ni menos que Yuki Kitazawa, el jardinero. Pero ¿Por qué razón habría decidido acabar con la vida de Shuichi?
¿Qué haremos ahora, hermano?- preguntó preocupado.
Debemos investigar. De seguro en el castillo deben haber pistas que nos lleven al asesino y al cadáver del Lord. Por lo otro… Sólo debemos esperar a que Klaude se decida a contar toda la verdad…
¡¿QUIÉN DESTRUYÓ MI HERMOSA SALA DE MÚSICA?!- un grito desgarrador proveniente del castillo, alertó a los hermanos, quienes corrieron inmediatamente a ver qué había sucedido, aunque ya tenían un idea de quién había gritado y porqué. Cuando llegaron al lugar de los hechos, había una multitud agolpándose a las fueras de la sala murmurando sobre lo que había ocurrido ayer.-¡¡¡EXIJO UNA EXPLICACIÓN AHORA!!!
Eiri y Tatsuha se acercaron con rapidez para ver el espectáculo que Shuichi estaba dando. Su voz se notaba muy furiosa y ¿Cómo no iba a estarlo? La antes hermosa sala de música era un verdadero desastre. Parecía que un huracán había pasado arrasando con todo a su paso y, eso, no estaba muy lejos de la realidad.
Cuando Eiri se abrió paso entre la muchedumbre y logró ver lo mismo que su lindo fantasmita, se le cayó la quijada de la sorpresa y sus ojos se abrieron como platos. Su lindo hermano le había advertido de la destrucción de la sala, pero nunca se imaginó algo así. Armándose de valor, caminó por el lugar esquivando trozos de instrumentos, hasta acercarse a Shuichi para tratar de tranquilizarlo, pues éste echaba fuego por la boca y sus ojos llenos de rabia brillaban enceguecedoramente, mirando con aires asesinos a todos los que observaban la escena
Tranquilo, mi amor.- dijo simulando ternura, acercándose al pelirrosa- No es para tanto. Podemos arreglarlo, es cosa de llamar unos albañiles y reponer los instrumentos- con voz tranquilizadora y aparentemente llena de amor, acarició los cabellos rosas de Shuichi con una ternura nunca antes vista por las demás, quienes quedaron atónitos al notar que el rubio heredero podía tocar al fantasma ¿Desde cuándo podía hacer eso? Todos se preguntaban lo mismo, sin poder entender qué era lo que había pasado o bien, ¿De qué se habían perdido?
¡¡¡Pero, Yuki!!!- Shuichi contempló con tristeza a su rubio amor, haciendo pucheritos amenazadores que advertían, silenciosamente, lo que estaba por venir- ¡BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! ¡MIRA CÓMO QUEDÓ! ¡BUAAAAAA, MI LINDA SALA!- Shuichi se largó a llorar estruendosamente en los brazos del rubio, aferrándose a su pecho mientras dejaba que unos enormes chorros de agua escaparan de sus acuosos ojos violáceos- ¡QUIÉN LE HIZO ESTO A MI LINDA SALA!- Eiri acarició los cabellos rosas tratando de que esto le reconfortara y dejara de llorar, pero tras varios minutos de estar así y no habiendo logrado su cometido, decidió apartarlo
Ya deja de llorar, mañana mismo llamo a alguien para que lo arregle y quedará igual a como era antes.
¡¡¡NOOOOOO!!! ¡YO QUIERO UN CULPABLE PARA MASACRARLO!- continuó lloriqueando agitando los brazos como si intentara volar, pero su llanto no siguió por mucho tiempo, pues Klaude apareció en escena junto a su a prima Ayaka.
My dear Lord, I come to apologize for destroying your music room- Sir Winchester se acercó hacia el pelirrosa y le hizo una reverencia, en tono de disculpa, mientras Shuichi se escondía detrás de Eiri y miraba a su EX-esposo, por encima del hombro del rubio.
¡TÚ, ASQUEROSO TRAIDOR, ASESINO DE SALAS DE MÚSICA! ¡¿QUÉ TE HIZO MI HERMOSA SALA PARA QUE LE HICIERAS ESTO?!- Shuichi le apuntó a Klaude de forma acusadora, sin siquiera salir de la barrera que la espalda de Yuki le brindaba.
I'm so sorry, my Darling. No fue mi intención, solo cumplía tus órdenes de exterminar a los intrusos- todas las miradas de los presentes se posaron sobre Shuichi, quien aún estaba escondido detrás de Yuki.
¡¡Ésa no es excusa para que hayas destruido mi linda sala!!- inquirió enojado, sin dejar de apuntarle.
Ya dejen de pelear- la fantasma se acercó a sus primos, volando suavemente, mientras agitaba frente a ella el abanico- ¿Vengo a verte y te pones a armar escándalo? ¿Qué clase de primo eres?- le preguntó al pelirrosa simulando molestia, a lo que Shuichi le miró desconcertado. ¿Desde cuándo estaba su prima allí?
¡¡Prima Ayaka!!- exclamó abalanzándose sobre ella para abrazarla con una fuerza sobrehumana, haciendo que la mujer comenzara a lanzar improperios para lograr que la soltara.
¡Shuichi, por dios, me estas estrangulando!- el pelirrosa la soltó enseguida, disculpándose con una linda sonrisa
¡Qué sorpresa! Hace tiempo que no vienes por acá- Ayaka le sonrió sin prestarle mucha atención, pues sus bellos ojos marrones contemplaban absortos a cierto rubio de ojos ambarinos. La fantasma acababa de hacer un fabuloso descubrimiento, algo que nunca había visto en su vida. Su mundo se iluminaba sintiéndose alcanzar el paraíso, deseando, con todo el fervor de su apesadumbrada alma, perderse en esos ojos gatunos. Por fin había encontrado al hombre de su vida ¿o muerte?
¡Hola, guapo!- Ayaka ignoró al pelirrosa, pasando por su lado, ubicándose frente al rubio que acababa de robarle el corazón. Observó a Yuki ilusionada, con los ojos brillosos por la emoción, imaginándose en el altar con aquel hombre que ni siquiera conocía. Así, tomó las manos de Yuki y contempló con regocijo la cara de malas pulgas que tenía el rubio- Acabo de encontrarme con el hombre que siempre he soñado. Nunca había conocido a alguien tan guapo, varonil, elegante e inteligente como tú ¿Tienes novia?- Yuki negó automáticamente sin entender del todo lo que pretendía la fantasmas- Entonces, ¿te casarías conmigo?
¡¿Qué?!- Yuki le miró aterrado. Esto no podía estar pasándole de nuevo, era como si una maldición hubiese caído sobre sus hombros. No podía ser. ¿Por qué a él? Si ya tenía suficiente con un fantasma ¿Por qué lo castigaban de esa manera? Claro, era lo último que le faltaba: ¡Dos fantasmas enamorados de él! Esto era el colmo, tenía que ser una broma ¿verdad? Sabía que era un hombre que gozaba de belleza y estilo y, que era muy popular entre las mujeres por eso, pero… ¡Maldición, son FANTASMAS!
¡¡NI SE TE OCURRA!! ¡NO TE ACERQUES A MI YUKI!- Shuichi la empujó, logrando separarla del rubio, para luego, aferrarse a un brazo de éste en forma infantil, marcando a Yuki como SU propiedad- Yuki es mío. MI-O ¿Te queda claro?
¡Ésa belleza no puede ser tuyo, porque ambos son hombres! No seas, tonto. Él tiene que estar al lado de una mujer bella y elegante como yo- Ayaka posó sus manos en su cintura y regañó a Shuichi como si fuera su mamá.
¡NO! NO TE DARÉ A MI YUKI- Shuichi jaló al rubio acercándolo más hacia él y Ayaka, con enojo, agarró el otro brazo de Yuki y lo jaló hacia ella.
El resto de los espectadores miraban atentos a todo lo que sucedía, siendo los únicos que se dieron cuenta de que Sir Winchester se había dado a la fuga antes de que Shuichi descargara su ira con él.
Los fantasmas tiraban del pobre Yuki de un lado a otro, mientras peleaban entre ellos diciéndose improperios y descalificaciones varias, tratando de adjudicarse el gran trofeo y, Yuki, por su parte, se unía a la pelea tratando de zafarse del agarre a la vez que le gritaba a los fantasma que él no le pertenecía a ninguno.
Así, en vista de que la pelea tendría para rato, el público presente se fue retirando a sus respectivos lugares para terminar las distintas tareas asignadas, dejando a Yuki a merced de los dos fantasmas. Tatsuha echó una última mirada antes de irse, rogándole a los dioses para que su hermano no lo matará una vez que se hubiese librado de las ánimas, pues ya intuía que Eiri estaría furioso con él por no haberle socorrido.
Por su parte, los cazafantasmas fueron a terminar de desmontar los equipos, pues a partir de ahora, tendría que empezar a idear un nuevo plan para atrapar a los fantasmas, aunque en realidad, aprovecharían la confesión de Sir Winchester para ayudarla a ver la luz.
Eiri continuó batallando con los dos fantasmas enamorados, aún maldiciéndose por ser el objeto de deseo de esos dos, pero ya estaba llegando a su límite y no estaba dispuesto a seguir soportando los gritos y tirones de ambos enamorados.
¡YA, BASTA!- Eiri gritó con tanto enojo que asustó a las dos almas, las que inmediatamente, lo soltaron, dejándolo libre- ¡Yo no soy tuyo!- exclamó hablándole a Shuichi- Y tampoco tuyo- le dijo a la muchacha- Ahora, olvídense los dos de mí. ¡¡No quiero saber nada de ustedes, sólo quiero que me dejen en paz y se vayan de una vez por todas de mi castillo!!- iracundo, sacudió sus brazos y dando media vuelta, salió de la destruida sala con rumbo indefinido, sólo quería alejarse de esos fantasmas dementes. ¿Qué se habían creído? Él no era un juguete para que lo jalaran de esa manera y, más encima lo reclamaran como propiedad. ¡¡Eiri Uesugi no era una cosa susceptible de apropiación!!
¡TONTA, MIRA LO QUE HICISTE! ¡AHORA, YUKI ME ODIA!- Shuichi se echó a llorar exageradamente, dejando que de sus ojos salieran chorros de lágrimas
No exageres, ya se le pasará. Sólo dale tiempo y, después vamos al ataque de nuevo. Más te vale que no te descuides, mi Lord, porque, de lo contrario, yo me quedaré con él- dijo en tono de burla para hacer enojar a Shuichi y, así éste pararía de llorar.
¡Ni se te ocurra acercarte a mi Yuki!
¡Sí, sí! Lo que tú digas. ¡Jojojojo!- la mujer se rió con ironía desapareciendo lentamente, dejando que sólo se escuchara su risa burlesca alejándose. Shuichi volvió llorar e imitando a la mujer, también desapareció. Ahora tendría que rogarle de rodillas a Yuki para que lo perdonara por tirarlo como muñeco, al punto de casi descolocarle un brazo y, por si fuera poco, debería buscar la manera de ponerse en buena con él, antes de que la odiosa de su prima atacara de nuevo. Por nada del mundo dejaría que ella se quedara con su Yuki, no después de todo lo que había pasado para llegar hasta ahí.
Tras salir de la sala, Eiri pensó en buscar a su hermano menor para torturarlo y golpearlo hasta dejarlo inconsciente. ¿Cómo se le ocurría dejarlo a merced de ese par de fantasmas locos, sin hacer nada? Estaba furioso, tenía ganas de patear algo. ¿Por qué le pasaban estas cosas a él?
Sin saber en dónde podría estar el odioso de su hermano, decidió encerrarse en su habitación hasta el almuerzo, por lo que pensaba estar ahí escribiendo o leyendo algo tranquilamente, lejos de esos dementes que habitaban su castillo. Sin embargo, cuando entró a su habitación y dirigió su mirada hacia la cama, se encontró con una no muy grata sorpresa, aunque en realidad, aquella visión le había dejado pasmado y con un calorcito en la parte baja de su abdomen.
Cierto fantasma pelirrosa se hallaba recostado de lado sobre la ordenada y pulcra cama, vistiendo un modelito que no dejaba nada a la imaginación. Su cabellera rosada era adornada por una par de orejas de gato que hacían juego con el color de su pelo; en sus manos y pies traía puestos guantes y zapatos atigrados con garritas; y, una diminuta tela, también de diseño atigrado y con cola incluida, tapaba el área de su zona íntima. De su cuello colgaba una cinta roja con un enorme cascabel y, entre sus manitas, una pelota de estambre en versión fantasmal, era movida, juguetonamente, de un lado a otro.
Sin duda era una visión excitante, tanto que el rubio heredero sintió unas ganas incontenibles de tirársele encima y hacer cosas indecorosas con él, pero una vocecita interna le gritaba que se controlara, aunque entre sus piernas se empezaba anotar, de forma disimulada, un pequeño bulto.
Shuichi miró a Yuki preguntándose porqué todavía no se decidía a entrar, pensando que tal vez aún estaba impactado por su trajecito.
¡Yuki! ¿Qué haces que no entras?- le llamó haciendo un gesto con la mano, invitándole a que se acercara.
¡¿Qué haces tú aquí?!- exclamó simulando molestia.
¿Eh? Es obvio, de ahora en adelante ésta será mi habitación. ¡Dormiremos juntos!- exclamó poniéndose de pie, acercándose peligrosamente al rubio. Yuki se escabulló dentro de la habitación antes de que Shuichi llegara hasta donde estaba, alejándose lo más que pudo del pelirrosa, llegando hasta el otro extremo de la habitación. Sólo necesitaba tiempo para calmar las ansias de tumbar al fantasma sobre la cama y quitarle la diminuta prenda.
Oye, para el carro un momento. Yo no te he autorizado para que duermas conmigo- Shuichi le miró sin comprender, desapareciendo como si nada, para luego aparecer a escasos centímetros del rubio- Si quieres… Si quieres quedarte, dormirás en el suelo- titubeó al tenerlo tan cerca, al punto de poder oler su peculiar aroma a fresas
¡No seas malo con tu nena, Yuki!- dijo en tono meloso- Mira ¿Cómo me veo?- le preguntó cambiando de tema, a la vez que le modelaba
"Estás para comerte"- pensó mentalmente, admirando embelesado la estilizada figura del fantasma- Estas lindo- dijo calmadamente sin demostrar emociones, para luego, caminar hasta su cama y sentarse en ella. Shuichi le siguió.
¡Yuki! ¿De verdad no quieres dormir conmigo? Es normal que duerma con mi futuro esposo ¿No crees?- preguntó con cierta inocencia, poniendo carita de cachorrito para que el rubio se compadeciera de él
¡¿QUÉ?! ¡¿Futuro ES-PO-SO?!- Eiri exclamó aterrado por la loca idea del fantasma- ¿Estás loco? Yo en ningún momento he dicho que me casaré contigo- se apuró a negar, rogando a los cielos para que sólo se tratara de una broma pesada.
¡Pero, Yuki! Después de lo que pasó anoche… Tú y yo… hicimos "aquello" y, entonces… Se supone que ahora deberías pedirme matrimonio- trató de explicarse, ruborizándose al recordar lo que habían hecho la noche anterior- Aunque en mis tiempos, "eso" se hace después del matrimonio…- reflexionó cayendo en cuenta del error que había cometido, había deshonrado a su familia de la peor manera- Así que… Te exijo que me pidas matrimonio- rogó apenado, disculpándose mentalmente con sus padres, por haber mancillado el nombre de su familia.
Eiri se quedó perplejo antes la inesperada exigencia del fantasma, enterneciéndose ante esa reacción ingenua e inocente. De cierto modo, no podía comparar las épocas en que ambos vivían, pues claramente, Shuichi tenía una formación valórica muy distinta a la de él y, aunque en lo más profundo de su ser deseara casarse con Shuichi, no podía acceder a esa petición. Le miró con ternura conteniéndose las ganas de reír, pues sus razonamientos y su forma de ver la vida eran bastante anticuados y eso le había causado mucha gracia.
Sin duda, los tiempos habían cambiado mucho y aunque el pelirrosa pensara que porque que hizo el amor con alguien tenían que casarse, los pensamientos del rubio estaban muy lejos de eso. Para él no necesariamente era así, pues era partidario de las relaciones libres y sin ataduras, teniendo como preferencia la posibilidad de tener sexo con cualquier sin tener que rendirle cuentas a nadie.
Se rió suavemente al notar el sonrojo del fantasma, pensando que era un ser adorable y lindo. Estaba empezando a encantarse con esa inquieto pelirrosa o tal vez, ya estaba muy enamorado de él y no se había dado cuenta.
¿Qué es tan gracioso? ¿Por qué te ríes?- preguntó inflando los cachetes infantilmente
Porque eres lindo- dijo inconscientemente arrepintiéndose al instante de haberlo hecho, pues Shuichi había entrado en su característico letargo y babeaba de felicidad- Shuichi, no porque dos personas tengan sexo quiere decir que deban casarse. Actualmente, no es así. Pero ya que estamos en esa… Podemos…ser novios- susurró esperando que el fantasma no hubiese escuchado, pero lamentablemente no fue así.
Shuichi se abalanzó sobre él babeándole, repitiendo varias veces un "Acepto", seguido de un "Te amo" y, luego de un "Yuki es mi novio". Eiri le sonrió con cariño y en seguida, depositó un tierno beso en los labios de Shuichi, dando comienzo a una pequeño ronda de sexo matutino.
Continuará…
Holaaa!!
En esta oportunidad, haré una encuesta para que me digan que final les gustaría que tuviera el fic, pues ya no falta mucho para que acabe y tengo que empezar a armar el camino para el final y aún no decido cómo va a terminar. Esta encuesta también la estoy haciendo en Amor Yaoi y tienen este capi y el siguiente para decidirse por las siguientes opciones:
1- Que Yuki muera y sea feliz junto a Shu siendo ambos fantasmas
2- Que Yuki busque la manera de revivir a Shu para que este tenga otra oportuidad de ser feliz
3- Que las cosas se queden como estan y que Shu siga viviendo como fantasma junto a Yuki
4- Que Shu pueda descansar en paz y logré entrar al cielo, dejando a Yuki solo
5- Ninguna de las anteriores (indicar cómo sería el final que les gustaría)
Eso! espero que voten y ojalá les haya gustado este capi!!
Byeeeeee!!
