Ghost Love: Buscando la verdad
Mientras Yuki y Shuichi daban rienda suelta a sus deseos carnales, el resto de los habitantes del castillo, se enfrascaban en una ardua búsqueda de información que los llevara a descubrir toda la verdad acerca de la muerte de Lord Shuichi.
Los cazafantasmas, Tatsuha, Noriko y unas cuantas sirvientas, habían subido a la biblioteca con el claro objetivo de ordenar y limpiar aquel desastroso lugar, para así tener una idea total de todas las cosas que había allí.
Debido a que no lograron capturar a Sir Winchester, seguido de la orden de Yuki de no abandonar el castillo hasta que los fantasmas se fueran y, en vista de que la única forma de lograr aquello era ayudando a los fantasmas a cumplir sus misiones, Noriko y el trío de cazafantasmas habían decidido ayudar a Tatsuha en su búsqueda del asesino de Shuichi o, por lo menos, encontrar vestigios del lugar en el cual estaba el cadáver del Lord.
Klaude observaba desde la oscuridad, sin dar a conocer su presencia, cada uno de los movimientos que realizaban los huéspedes, esperando que no encontraran indicios de la verdad, pues no podía dejar que otros cumplieran con su misión. Él era el único que podía contarle a Shuichi la verdad sobre su muerte, sólo él. Pensó, entonces, en sabotear la búsqueda, pero en vista de que sólo se estaban dedicando a ordenar, decidió ayudarles.
Así, se acercó sigiloso a la espalda de Tatsuha, haciéndose invisible para que nadie le viera…
Todos acarreaban muebles y objetos variados, mientras las sirvientas pasaban trapos y plumeros para quitar el polvo y toda la suciedad que cubría los antiguos objetos y los cientos de libros que albergaba la biblioteca.
Noriko abrió las ventanas, corriendo las deshechas cortinas para que entrara un poco de luz, teniendo que encender las lámparas igualmente, en vista de que la habitación seguía igual de oscura.
Afanosamente fueron ordenando y poco a poco la biblioteca iba luciendo más decente, sin que ninguno advirtiera la presencia del rubio fantasma.
¡Bu!- exclamó con voz de ultratumba posando sus manos traslúcidas sobre los hombros del moreno heredero, haciendo que éste pegara un salto y gritara del susto
¡WAAAA!- gritó volteándose enseguida, para contemplar los azulinos ojos del rubio- ¿Qué haces aquí? ¿Vienes a atacarnos de nuevo?
No, I want to help.- dijo sonriendo, simulando ser amistoso para que el moreno aceptara su ayuda, después de todo, sólo quería sabotear, un poco, sus planes e intentar acercarse a cierto pelirrojo que llamaba enormemente su atención.
Mmm…- Tatsuha pareció pensarlo, intuyendo las "oscuras" intenciones del rubio, aunque estaba completamente seguro que no querría destruir la biblioteca después del "reto" que se llevó hace un rato por la destrucción de la sala de música. Tal vez, sería bueno darle una oportunidad, pues así, aprovecharía para sonsacarle un poco de información.- De acuerdo. Empieza por levantar el estante que está en el suelo. Después ordénalo- dijo indicándole a Klaude un pequeño estante tirado en el suelo, recordándolo inmediatamente, como aquel que le había arrojado al enamorado de Shuichi hace algunos días. Una gotita de agua cayó en su frente, recordando que estuvo a punto de dejar aplastado bajo el estante, al otro heredero, pero que desgraciadamente había alcanzado a salvarse.
Con aire sombrío, se acercó hasta el lugar indicado, mirando con cierto fastidio el estante. ¿Por qué mejor no dejaban ese horrible lugar como estaba? Miró a su alrededor con nostalgia, recordando los bellos momentos que había pasado allí junto a su Shuichi. Ahora que lo pensaba, la biblioteca solía ser el lugar más tranquilo y hermoso de la casa, en donde era capaz de pasar horas y horas, revisando los tantos libros que había allí. Ese lugar le traía tantos recuerdos…
Su atención se desvió cuando divisó a cierto pelirrojo acarreando unos libros. Aquel cazafantasmas fracasado había llamado su atención desde ayer, cuando lo enfrentó para capturarlo. Se sentía atraído por esa larga cabellera rojiza y, aunque aún amara a su pelirrosa, ya no había mucho que pudiera hacer para recuperarlo. Entonces, ¿por qué no intentarlo con alguien más?
Desde el día anterior había estado pensando en esa posibilidad, pero no estaba muy seguro de lograr que el pelirrojo se interesara en él después del susto que se había llevado. Era una mala idea.
Hola, lindura- saludó con aire galante- ¿Necesitas ayuda?- Hiro se volteó asustado al reconocer aquella voz, mostrando en su rostro una expresión de miedo.
No, gracias. Puedo solito- ignorándolo, pasó por su lado hasta llegar a la estantería, en donde debía acomodar cada uno de los libros. Klaude sonrió para sí y, sin rendirse, se acercó flotando nuevamente, hasta el pelirrojo. Ese bello doncel, no se le escaparía tan fácilmente.
Te han dicho que tienes lindos ojos- ronroneó en su oído con voz seductora, erizándole todos los pelos del cuerpo al pelirrojo, mientras las mejillas de éste se teñían de un suave color rojo y su cuerpo empezaba a ser presa de una extraña mezcla entre miedo y regocijo. ¿Era su idea o el fantasma le estaba cortejando?
Etto… Señor Fantasma… ¿Está intentando ligar conmigo?- preguntó un tanto inseguro, sin atreverse a mirar al espíritu.
Me?!- exclamó fingiendo sorpresa- No, para nada. ¿Cómo puedes imaginarte esas cosas?- continuó fingiendo con cierto tono de burla- Trabajar tanto te está afectando el cerebro- reflexionó- Empiezas a imaginar cosas que no son…
Posiblemente…- susurró sin creer en las palabras del rubio, mientras una gotita de sudor recorría su frente. Definitivamente tenía una especie de "mal" presentimiento…
Bueno, si no quieres que te ayude, iré a vagar por el castillo, solo, triste y abandonado. Ya entendí que no soy bienvenido aquí. Nadie me quiere- dijo con falso drama, disponiéndose a salir de ahí con una nube negra sobre su cabeza y una extraña aura de tristeza.
Está bien, no es necesario que se ponga así, Señor Fantasma.- dijo resignado volteándose a ver al ser que ya estaba a su lado esperando ansioso que el pelirrojo le diera instrucciones.
Entonces, ¿qué quieres que haga?- preguntó entusiasmado pensando en la posibilidad de robarle un beso al pelirrojo, pero no tardó en arrepentirse de su idea.
¿Yo no te había mandado a ordenar el estante?- Tatsuha se unió a la conversación regañando al rubio- Ve, muévete. Aún hay mucho por hacer- Sir Winchester frunció el ceño con molestia, cruzándose de brazos en forma de protesta para no tener que cumplir las órdenes del moreno. Tatsuha continuó con su camino y Hiro, terminando de poner los libros, se volteó hacia el fantasma.
Venga, Señor Fantasma. Yo le ayudaré- sonriendo caminó hasta el estante que estaba en el suelo
Excuse me, pretty boy. Don't tell me "Señor Fantasma", please. My name is Klaude Winchester- corrigió
De acuerdo…Klaude- el pelirrojo sonrió con cierta picardía y, así, comenzaron a ordenar el desastre que el mismo fantasma había dejado.
Mientras la mayoría de los huéspedes se quebraba la espalda tratando de ordenar la arruinada biblioteca, los novios y "futuros esposos" del castillo, comenzaban una pequeña ronda de sexo matutino para relajar tensiones.
Yuki recostó al fantasma en la cama, acomodándose entre sus piernas para luego gatear seductoramente sobre su cuerpo, atrapando los finos y suaves labios del pelirrosa. Shuichi le correspondió rodeándole el cuello con los brazos, profundizando el beso lo más que podía, mientras dejaba que el rubio invadiera su boca.
Las expertas manos del rubio recorrieron con deseo la esbelta figura de su amado fantasma, subiendo y bajando por su cintura, hasta detenerse en las rosadas tetillas que adornaban el pecho de Shuichi. Las torturó, jalándolas y torciéndolas sin detener el hambriento beso que buscaba devorar al pelirrosa, deteniéndose a la fuerza para poder recuperar el aliento.
Comenzó a bajar por su cuello mordiendo y lamiendo suavemente, dejando chupones en su camino que se borraban casi instantáneamente, a excepción de algunos que no tenían intenciones de desaparecer.
Shuichi se retorcía gimiendo tímidamente mientras acariciaba los hombros del rubio, quien seguía descendiendo lentamente hasta alcanzar sus pezones.
Cogió uno con sus labios y lo tiró, luego lo lamió y lo mordió hasta dejarlo duro mientras estimulaba con sus dedos el otro pezón, preparándolo para lo que estaba por venir. Dejó de lado su "entretención" y continuó bajando hasta llegar a su ombligo, jugueteando con él, lamiéndolo en varias ocasiones, provocándole a Shuichi un leve cosquilleo en su parte baja.
Las respiraciones de ambos se fueron volviendo erráticas, mientras el rostro del fantasma se teñía de carmín. Tenía los ojos cerrados y sus manos ya no acariciaban al rubio, sino que se aferraban a las sábanas buscando controlar todas las sensaciones que recorrían su cuerpo de pies a cabeza.
Ah…Yuki…Por favor…- gimió a modo de ruego intentando que Yuki dejara de torturarlo y pasara a la segunda fase, pero el rubio no tenía intenciones de hacerle caso.
Subió nuevamente atrapando con lujuria el otro pezón, haciéndole lo mismo que al otro, mordiéndolo, jalándolo y lamiéndolo como si fuera el más exquisito manjar. Succionó una y otra vez hasta dejarlo erecto y delicado, para luego bajar sus manos hasta las extremidades inferiores del pelirrosa.
Acarició lentamente las suaves piernas del fantasma, mientras miraba con lujuria lo que sus caricias provocaban en su niño, viendo detenidamente como se retorcía ante cada toque. Aún no tenía intenciones de hacer aquello que el pelirrosa tanto deseaba, pues primero tenía ganas de jugar un poco y torturar a su pequeño.
Alzó una de las piernas del pelirrosa quitando de paso el zapato con garritas, y así, pasó su lengua seductoramente por los dedos del pie, atrapando, luego el dedo gordo, para chuparlo y morderlo a la vez que le acariciaba la planta del pie, provocándole cosquillas.
Shuichi pataleó riendo para soltar su pie y, así, Yuki continuó con su juego haciendo lo mismo en la otra pierna. Subió por la extremidad lamiendo la piel expuesta, tocando con deseo ambos muslos mientras se turnaba para besarlos y lamerlos.
Miró fijamente la sensual expresión de su niño que le pedía a gritos poseerlo. Esos labios hinchados y suaves le incitaban a comer de la fruta prohibida, le llamaban con deseo pronunciando su nombre con suavidad, con aquel dulce sonido que embargaba su ser, excitándole de sobremanera. Shuichi abrió sus ojos para observar a su amado, sintiéndose cohibido y expuesto a la vez ante esa mirada felina y lasciva que le devoraba.
Yuki…Por favor…- Shuichi gimió guiando su mano a su zona íntima, estimulándose y dándose placer él mismo, buscando incitar a Yuki para que lo masturbara.
Estas ansioso, minino… ¿Tan pronto quieres tu lechita?- le ronroneó seductoramente acercándose a su rostro, para luego lamer sus labios y atraparlos en un delicioso beso, que Shuichi disfrutó dejando que el rubio invadiera su boca.
Una mano traviesa se coló por debajo de la delgada tela que cubría la hombría del fantasma, acariciando el pene de éste desde la base hasta la punta y viceversa, sólo con los dedos pulgar e índice.
Yuki detuvo el beso y se incorporó para alzar las piernas del pelirrosa y así, poder quitarle fácilmente la diminuta prenda que le impedía llegar a la gloria, cogiéndola de una orilla para luego sacarla de un tirón.
De esta manera, observó triunfante y lujurioso, el hermoso cuerpo desnudo de su amado pelirrosa. Sí, su amado pelirrosa, pues ya estaba empezando a admitir que lo amaba, pero no se lo diría, no aún.
Le sonrío con cierto deseo, perdiéndose en aquellos ojos amatistas entrecerrados que luchaban por abrirse, dándole a Shuichi una apariencia aún más sexy.
Nuevamente se besaron mientras Yuki tocaba descaradamente la intimidad del fantasma, masturbándolo con rapidez y urgencia. Enseguida, bajó por su cuerpo y se acomodó entre sus piernas olfateando el suave aroma que Shuichi desprendía, para luego tomar su erección y comenzar a meterla en su boca.
El rubio lamió la punta lenta y sensualmente, la besó y, luego, pasó su lengua por toda la extremidad para después meterla de golpe completamente, en su boca.
Shuichi se estremeció con cada lamida y su respiración errática le impedía seguir un ritmo adecuado, jadeando y gimiendo al compás de la boca del rubio que se movía de arriba a bajo con agilidad.
Sus caderas fueron siguiendo el ritmo que Yuki le entregaba, subiendo y bajando mientras sus manos se aferraban con fuerza a las sábanas. Sintió ganas de aumentar el ritmo intentando dirigir una mano a la cabeza del rubio, pero en vista de que pronto llegaría al éxtasis, desistió de su intento y continuó con sus gemidos.
Yuki detuvo su movimiento de improviso, segundos antes de que el fantasma llegara al clímax, para así poder torturarlo un poco más. Sacó el miembro de su boca y sonrió al escuchar la débil protesta de su niño, quien se fue incorporando para mirarlo con el seño fruncido en señal de regaño.
Por…qué…- articuló entrecortadamente mirando a Yuki algo desconcertado.
Para que juguemos un poco más- ronroneó- Ven, date la vuelta- Shuichi asintió con suavidad y se volteó lentamente hasta quedar en cuatro patas sobre la cama, dándole al rubio una vista privilegiada de su trasero.
Con deseo, se relamió los labios al ser testigo de tamaña vista. Se inclinó un poco y con sus manos acarició los suaves glúteos ante él, luego, los abrió un poco y, aproximando su rostro peligrosamente hacia ellos, lamió la entrada del fantasma. Formando círculos con su lengua, intentó introducirla al pequeño orificio para poder dilatarlo, metiendo su lengua lentamente y sacarla al rato, repitiendo lo mismo varias veces.
Shuichi se estremeció al contacto, arqueando levemente la espalda mientras gemía, sintiendo que iba a explotar cada vez que el rubio introducía la lengua en su pequeño ano. Llevó su mano hasta su pene buscando darse un poco de placer al ver que su Yuki estaba muy entretenido torturado su orificio como para atender su erección, comenzando a masajearla suavemente de arriba a bajo.
Dejó de lado el pequeño orificio y se concentró en sí mismo, desabotonando la camisa y bajando el cierre de su pantalón, para por fin liberar su creciente erección. La masajeó un poco con una de sus manos, mientras lamía la otra, para dilatar más la entrada de su niño.
Un dedo travieso se coló por la apretada entrada del fantasma, quien enseguida gimió de placer nombrando de paso a su adorado rubio. Éste dejó su miembro de lado y se dedicó a acariciar la tersa piel de la espalda de Shuichi para intentar distraerlo de aquella incomodidad, metiendo un segundo dedo cuando el pequeño se hubo relajado.
Movió sus dedos como tijeras en varias direcciones, mientras la dulce voz de Shuichi que inundaba la habitación en forma de sensuales gemidos, le excitaba aún más, terminando de endurecer su bien levantado miembro.
Sacó sus dedos liberando al pequeño de esa tortura. Le palmoteó un glúteo y con voz seca y ronca, le pidió que se volteara, quedando de espaldas con las piernas en alto.
Así, se acomodó entre las delgadas y traslúcidas piernas del fantasma, dirigiendo con la mano, su miembro hacia la pequeña entrada, pero la voz de Shuichi lo detuvo.
Es…pera…- logró articular- Me dejas- pidió indicando con el dedo índice el miembro del rubio. Éste sin intender mucho la petición de su niño, aceptó asintiendo con la cabeza.
Shuichi se acomodó sentándose sobre sus piernas para quedar frente al rubio, luego, se inclinó y con una mano, cogió el duro pene de su amado y lo llevó a su boca. Saboreó con la lengua la rosada punta, lamió toda la extensión y cuando volvió a la punta decidió meterla por completo en su boca. Subió y bajó por la enorme erección en un lento y agonizante compás, mientras Yuki intentaba ahogar un gemido que se agolpaba en su garganta, pero que al final no logró retener.
El pequeño se quedó satisfecho con esa respuesta y, enseguida, soltó el miembro y volvió a su postura anterior, dejando al rubio bastante desconcertado. Con sus piernas, le invitó a terminar lo que había dejado a medias, abriéndolas un poco para darle a Yuki una amplia vista de su intimidad. El rubio le contempló extasiado, respirando con dificultad, sintiendo unas enormes ganas de comerse a esa belleza y hacerlo suyo hasta que no pueda más.
Shuichi acarició seductoramente, el pene del rubio con uno de sus pies, acto que volvió loco a Eiri, quien se abalanzó sobre él atrapando sus labios mientras con su mano acomodaba su miembro justo en la entrada del pequeño.
De un empujoncito, metió la punta y lentamente introdujo toda su extensión hasta el tope, sintiendo deliciosamente, la caliente cavidad envolver su miembro. Se quedó quieto esperando a que el fantasma se acostumbrara, pero este mismo le dio pauta para que continuara al mover suavemente sus caderas.
En un frenético compás, fue metiendo y sacando su pene, dando profundas embestidas que hacían gritar a Shuichi a la vez que se retorcía de placer. Envolvió sus piernas alrededor del rubio y, así, buscó sus labios para entretenerse y no pensar en la molesta invasión.
Se besaron apasionados tocándose mutuamente, mientras las embestidas iban en aumento tanto en cantidad como en intensidad.
Los gemidos de ambos inundaron la habitación confundiéndose suavemente con el rechinar de la cama, mientras el cuerpo de Yuki se perlaba de sudor y su corazón latía rápidamente.
De un tirón, Eiri sentó a Shuichi en sus piernas, pasando sus manos por debajo de éstas, para tocar los glúteos del menor, y así, llevar de mejor manera las embestidas, desde esa posición.
Shuichi fue bajando y subiendo, pasando un brazo por el cuello del rubio para sujetarse, dirigiendo su otra mano, hacia su desatendido miembro para masturbarse.
El clímax se estaba acercando y ninguno de los dos deseaba que ese momento acabase, anhelando estar así para siempre, si se pudiera.
Las embestidas fueron aumentando y Shuichi también aumentó la rapidez de las caricias a su miembro, sintiendo que en cualquier momento tendría su tan anhelado orgasmo.
Yuki posó su cabeza en el hombro de su "novio" y así, se quedó esperando a que el orgasmo llegara.
El ritmo errático de las embestidas pronto acabó, la calma volvió a la habitación y los jóvenes amantes derramaron en conjunto su semilla. El semen "fantasmal" del pelirrosa, empapó el abdomen del rubio y manchó su blanca camisa con una sustancia escarlata, mientras Yuki, liberaba su semilla en el interior del fantasma, el cual escurría por las nalgas de Shuichi y por su propio miembro, hasta terminar en las albas sábanas.
Sacó su miembro y recostó a Shuichi sobre la cama, para luego acostarse a su lado. El pequeño se giró para quedar de lado y así, acurrucarse entre los brazos de Yuki, quedándose dormido en esa posición a los minutos después.
Yuki miró la hora calculando cuando tiempo faltaba para el almuerzo, llegando a la conclusión de que podría dormir un poco. Tapó su cuerpo y el de Shu, abrazándolo con cariño y acercándolo un poco más hacia él, para así también descansar y reponer las energías perdidas.
Después del almuerzo "familiar", en el que por primera vez todos los huéspedes se habían sentado a la mesa, las faenas en la biblioteca continuaron hasta muy tarde. Todo el lugar quedó limpio, ordenado y decente. Ahora sí parecía una biblioteca y era coherente con el resto del castillo.
Los trabajadores se sentaron a descansar esperando que las sirvientas llegaran con el té y con cosas para comer, pues el cansancio les había abierto el apetito y sus estómagos comenzaban a gruñir.
Hasta el momento no habían encontrado nada de utilidad, sólo libros, libros y más libros, además de cuadros, artefactos rotos y adornos varios que no servían de nada.
Las sirvientas limpiaron las ventanas dejándolas trasparentes al punto que los vidrios brillaban con una intensidad fulminante en donde te podías reflejar en ellos. Ahora ya no era necesaria la luz artificial, porque los rayos del sol se colaban alegremente por las ventanas alumbrando la habitación a la perfección.
Los muebles quedaron relucientes, el piso de madera quedó brillante y el lugar lucía espléndido. Habían hecho un gran trabajo como limpiadores y decoradores de interior.
Tatsuha se había levantado de su asiento hace unos minutos y se había encerrado en el que fuera el estudio de su fallecido padre. Algo le decía en su interior que ahí podría encontrar pistas de la verdad.
Observó con detenimiento la fotografía que había sobre el escritorio, la misma que Yuki había visto hace unos días atrás, en donde aparecía su padre junto a Shuichi. Esto le hizo preguntarse al moreno si acaso su padre habría intentado ayudar al pelirrosa en el poco tiempo que habitó el castillo, pues de ser así, seguramente habría descubierto algo.
Ya sabía que su padre tenía conocimiento sobre la existencia de ambos fantasmas, lo que le hacía intuir que también debería estar enterado de sus historias. Pero ¿habrá dejado algún registro de lo que sabía?
Pensó en la posibilidad de hablar con Sir Winchester para saber más sobre el pacto que había hecho con su padre, pero tenía la sensación de que el fantasma no hablaría. Mejor, comenzaría a buscar entre todos los papeles que allí había.
¿Necesitas ayuda, na no da?- preguntó el peliverde asomándose por la puerta.
Claro, no me vendría mal- dijo contemplando estupefacto la enorme cantidad de escritos que tenía su padre en ese lugar- ¿Cómo era que te llamabas?
¡Ryuichi, pero dime Ryu-chan!- Ryuichi entró a la habitación cerrando la puerta tras de sí, acercándose lentamente hasta donde estaba el moreno mientras recorría con su azulina mirada el despacho- ¿Qué es lo que buscas?
Estoy viendo si encuentro alguna información que sea útil. Mi padre vivió aquí y tengo entendido que pasaba mucho tiempo en este lugar haciendo sus investigaciones. Tal vez haya averiguado algo sobre la muerte de Shuichi que no sabemos.
¡¡Waaaa!! *v* Eso es genial. ¡Eres muy inteligente, Tat-chan!
¡Jeje! ¿Tú crees? Mi hermano siempre me dice que soy un idiota. Estoy empezando a creérmelo- Tatsuha comenzó a revolver los papeles y las anotaciones que tenía su padre, mientras Ryuichi investigaba entre los libros y carpetas que habían en el estante.
Entre tantas hojas, había mapas y anotaciones sobre unas excavaciones, pero entre los papeles que estaban sobre el escritorio se habían colado cuatro bosquejos que detallaban las habitaciones del castillo y sus alrededores. Tatsuha separó las hojas del resto y las miró con detenimiento, dándose cuenta que a los costados de los dibujos había frases escritas por su padre.
Consternado, se dedicó a analizar los planos, apuntando con el dedo las zonas del castillo que conocía, llegando a la conclusión de que existían en la casa, dos habitaciones específicas a las cuales no tenían acceso. Rápidamente, su mente viajó al momento en el que Williams les hizo el mini Tour por el castillo mostrándole una a una las habitaciones del primer piso, recordando con mucha claridad, el momento en que pasaron por debajo de la escala.
Si su memoria no le fallaba, detrás de una de esas puertas estaba el sótano, el mismo Williams se los había dicho, pero la otra puerta estaba clausurada y cerrada con candado. ¿Acaso escondía algún secreto? ¿Qué había detrás de ella y por qué el mayordomo ni siquiera se había referido a ella durante el recorrido?
Ahí había algo raro y tendría que averiguarlo pronto, pues su sexto sentido le decía que estaba relacionado con Lord Shuichi.
Ryuichi le vio tan ensimismado mirando los planos, que se acercó a él con mucha curiosidad, queriendo saber qué era aquello que entretenía tanto al moreno. ¿Habría encontrado algo útil?
Se acercó por la espalda y se puso en puntitas para mirar por sobre su hombro, pudiendo así, observar los planos. No entendía nada de nada, pero parecía ser algo importante.
¿Qué es eso, no da?- preguntó con inocencia paralizando al moreno al sentir su cálida respiración rozar su cuello.
Tatsuha se estremeció sintiendo un escalofrío recorrer todo el largo de su espalda, despertando, inconscientemente cierta parte de su entrepierna. ¿Qué había sido eso? Inexplicablemente, se puso nervioso y las manos comenzaron a temblarle, mientras su respiración se agitaba y empezaba a sudar. Esa voz… Ese cálido aire que chocaba con su piel…Esa respiración pausada… ¿Qué le estaba pasando?
Son unos planos del castillo que encontré…Al parecer los hizo mi padre…-contestó tratando de contener su creciente e inexplicable nerviosismo
Mmm… ¿Y para qué sirve un plano?- una pequeña venita palpitó en la frente del moreno. ¿Era posible que existiera alguien tan estúpido como él? Respiró hondo y suspiró resignado, empezando a explicar a Ryuichi qué era un plano y para qué servía.
Estaba en eso cuando la puerta se abrió de improviso, dejando ver a una de las sirvientas. La joven hizo una pequeña reverencia y les avisó que la cena ya iba a estar lista, para que comenzaran a bajar.
El resto de los huéspedes ya había descendido, así que se encontraban solos los dos en la biblioteca. Tatsuha enrolló los planos y luego caminó rápidamente para ir lo más pronto posible a su habitación y así, calmar los extrañas sensaciones que Ryuichi le había hecho sentir con tal simple acto.
Ryuichi le imitó para poder ir a comunicarle a sus amigos el gran descubrimiento que acababan de hacer, para así poder comenzar las faenas de descubrimiento de la habitación "oculta" que Tatsuha le había comentado…
En otro lado del castillo, Yuki y Shuichi pasaron su tarde en la destruida sala de música. Aprovecharon que el adorado piano del pelirrosa estaba intacto para poder disfrutar de un poco de música clásica, pues Shuichi se había comprometido a cantarle y dedicarle una canción.
Así, Yuki escribía en su portátil mientras escuchaba la suave melodía que el fantasma tocaba, dejando volar su imaginación al compás del suave sonido que percibían sus oídos, llegando a lo más profundo de su cerebro permitiendo que un cúmulo de inspiración le llegara de pronto.
Sus dedos sobre la laptop se movían tan rápido como los dedos de Shuichi sobre el piano, haciendo en conjunto una pequeña orquesta de suaves golpecitos que eran opacados por las delicadas notas que el piano entonaba. Era una canción melódica, lenta y algo triste, que expresaba un extraño sentimiento de soledad.
Eiri se dejó llevar por el sonido sin detener su tecleo, esperando inconscientemente a que algo más sucediera. Así, el piano cambió de melodía y ésta fue acompañada lentamente, por la dulce voz de Shuichi, quien incorporó su canto para demostrarle a su rubio cuanto lo amaba.
Crucify my love (Crucifica mi amor)
If my love is blind (Si mi amor es ciego)
Crucify my love (Crucifica mi amor)
If it sets me free (Si me libera)
Never know, never trust (Nunca creí, nunca confié)
That love should see a color (Que el amor deba ver un color)
Crucify my love (Crucifica mi amor)
If it should be that way (Si así debe ser)
Eiri detuvo el tecleo para poner atención a la hermosa voz de su niño, la cual inundaba cada rincón de la sala opacando el suave sonido del piano. Puso atención a la letra de la canción, pensando que tal vez la había escrito para él o posiblemente sólo se estaba imaginando cosas que no eran. ¿Podía ser que esa canción la hubiese escrito en un primer momento para Sir Winchester?
Swing the heartache (Mece el dolor de mi corazón)
Feel it inside out (Sientelo de adentro hacia afuera)
When the wind cries (Cuando el viento llora)
I'll say goodbye (Diré adios)
Tried to learn, tried to find (Intenté aprender, intenté encontrar)
To reach out for eternity (Alcanzar la eternidad)
Where's the answer (Dónde está la respuesta)
Is this forever (¿Esto es el para siempre?)
Sintió celos. Por primera vez en su vida, Eiri Uesugi sentía celos por alguien. Debía estar loco al pensar que Shuichi aún guardaba sentimientos para el otro fantasma, pero todo podía ser posible, después de todo, habían estado casados. Odió a Sir Winchester.
Despejó su mente de tantos malos sentimientos y se dejó llevar por la dulce voz del pelirrosa, tratando de no pensar en cierto fantasma y, así, sólo dedicarle su atención a Shuichi.
Like a river flowing to the sea (Como un río desembocando en el mar)
You'll be miles away and I will know (Estarás a millas de mi, y sabré)
I know I can deal with the pain (Sé que puedo aguantar el dolor)
No reason to cry (No hay razón para llorar)
Crucify my love (Crucifica mi amor)
If my love is blind (Si mi amor es ciego)
Crucify my love (Crucifica mi amor)
If it sets me free (Si me libera)
Never know, never trust (Nunca creí, nunca confié)
That love should see a color (Que el amor deba ver un color)
Crucify my love (Crucifica mi amor)
If it should be that way (Si así debe ser)
Till the loneliness shadows the sky (Hasta que la soledad oscurezca el cielo)
I'll be sailing down and I will know (Estaré navegando, y sabré)
I know I can clear clouds away (Sé que puedo quitar las nuves)
Oh! is it a crime to love (Oh, Amar es un crimen)
Lentamente, la sala de música se fue llenando de gente, la cual venía atraída por la voz de Shuichi y su piano. Eiri ya había dejado de lado su portátil y ahora sólo se concentraba en su adorado niño.
Las sirvientas, Noriko y los cazafantasmas, se adentraron a la destruida habitación para admirar el espectáculo y dejarse llevar por todos los sentimientos que la canción despertaba en ellos.
Swing the heartache (Mece el dolor de mi corazón)
Feel it inside out (Sientelo de adentro hacia afuera)
When the wind cries (Cuando el viento llora)
I'll say goodbye (Diré adios)
Tried to learn, tried to find (Intenté aprender, intenté encontrar)
To reach out for eternity (Alcanzar la eternidad)
Where's the answer (Dónde está la respuesta)
Is this forever (¿Esto es el para siempre?)
Tatsuha y Ryuichi se unieron a los espectadores, entrando a la sala con mucha curiosidad por saber qué sucedía, pues la puerta de la habitación se encontraba abierta y con ello, dejaba escapar la suave y armoniosa voz de Shuichi, haciendo que ésta inundara la mayor parte del primer piso del castillo.
Los otros dos fantasmas también hicieron gala de su presencia, sólo que ambos estaban escondidos esperando el momento para aparecer frente a los vivos, mientras tanto, admiraban la gran conmoción que el canto de Shuichi había causado.
Crucify my love (Crucifica mi amor)
If my love is blind (Si mi amor es ciego)
Crucify my love (Crucifica mi amor)
If it sets me free (Si me libera)
Never know, never trust (Nunca creí, nunca confié)
That love should see a color (Que el amor deba ver un color)
Crucify my love (Crucifica mi amor)
If it should be that way (Si así debe ser)
La voz del pelirrosa se apagó y con ello, la melodía del piano se fue haciendo lenta hasta cesar por completo. La muchedumbre aplaudió y vitoreó su presentación, mientras Yuki sólo le dedicó una hermosa y cálida sonrisa al pequeño fantasma.
Shuichi se sonrojó por la vergüenza y le dirigió una mirada cómplice a su amado rubio, acercándose a él, una vez que los aplausos cesaron. Se dieron un beso y el fantasma le dedicó un suave "Te amo", para luego dirigirse hacia los demás.
¡Qué bien Shuichi! Te luciste- le felicitó el menor de los Uesugi, intentando palmotear su hombro, sin advertir que su mano pasaría de largo. Shuichi le sonrió apenado- ¡No es justo! ¿Por qué mi hermano puede tocarte y yo no?
Porque… No sé- se excusó sacando la lengua de forma infantil
¡Qué lindo cantas, no da! ¡A Ryu-chan también le gusta cantar!- Ryuichi se acercó para felicitar al pequeño y, así, uno a uno, los huéspedes se acercaron al pelirrosa, hasta que una voz femenina, interrumpió el jolgorio.
¡Amor mío, estaba esperando por ti!- exclamó la fantasma acercándose al rubio, tomándole de las manos y parándolo del suelo de un solo tirón. Lo abrazó con fuerza y le arrebató un beso, despertando los enormes celos de Shuichi, quien voló para corretearla.
¡¡Deja a mi novio, maldita perra!! ¡No lo toques!- gritó volando hacia ellos, para empujar lejos a la muchacha.
¿Novios?- preguntaron todos al unísono sin entender mucho lo que estaba pasando, sobre Tatsuha, quien era el que menos estaba entendiendo. ¿Desde cuándo eran novios? ¿Por qué Yuki no lo había contado?
¡¡¡Sí, Yuki y yo somos novios y nos vamos a casar!!!- le sacó pica a la castaña, haciéndole gestos de burla
Oye, enano, yo no he dicho que me casaré contigo- corrigió el rubio con cierto enfado, acercándose, luego, a la fantasma- Señorita Ayaka- le llamó con tono gentil- Agradezco sus sentimientos hacia mi, pero desafortunadamente no puedo corresponderlos- intentó a modo de disculpa dándoselas de galán- Como acaba de escuchar… Soy el novio de su primo, lo siento- terminó con una falsa sonrisa coqueta, sintiéndose liviano al poder sacarse de encima a esa fantasma. Esperaba que con eso, la mujer no siquiera molestando y se devolviera por donde llegó. Pero…
Está bien, querido. Ya entendí, pero aún no me iré, si eso es lo que esperas. Yo no me muevo de aquí hasta que mi querido Primo Klaude, nos cuente a todos la verdad.
¿Qué verdad?- preguntó Yuki algo intrigado sin recibir respuesta.
¡¿QUÉ HACES AQUÍ DESTRUCTOR DE SALAS DE MÚSICAS?!-Shuichi gritó con fuerza, recriminando al otro fantasma que recién daba la cara.
No te enfades, my Lord. En estos momentos estoy muy feliz debido a que has vuelto a cantar. Sigues siendo dueño de una hermosa voz- galanteó con frescura, como si tratara de ganarse el corazón del muchacho.
No me vengas con ese tipo de halagos. Ya te he dicho muchas veces que te vayas de mi castillo, ASESINO- todos los que miraban en ese momento, se quedaron callados y expectantes, sin tener idea de lo que estaba por venir.
Yuki intentó acercarse a Shuichi para sacarlo de ahí, sabiendo que le dolía encontrarse con Sir Winchester. La castaña lo detuvo y con una mirada le dio a entender que no debía. Al parecer se trataba de algo importante. ¿Qué sería? ¿Tenía relación con la muerte de Shuichi? ¿Por fin se revelarían todos los misterios de Roseville?
My Lord, please. Deja que me expli…
No quiero escucharte. No estás feliz con todo el daño que me hiciste cuando estuve vivo, que ahora vienes a fastidiarme cuando estoy muerto. Por tu culpa sigo aquí sufriendo de esta manera- unas cuantas lágrimas cayeron por sus bellos ojos violetas y un nudo se formó en su garganta.
¡ESO NO ES CIERTO! Deja que te diga la verdad- se defendió alzando la voz para que Shuichi le escuchara.
NO QUIERO ESCUCHARTE. ¡QUIERO QUE TE VAYAS DE MI CASTILLO! DESAPARE…
YUKI KITAZAWA TE MATÓ- sentenció callando de golpe al pelirrosa y dejando a medio castillo en la completa estupefacción- Yo no te maté, Shuichi. Fue Yuki Kitazawa
Continuará…
