Bueno, volví con el segundo capi, y muy contenta por la recibida de este fic. !15 rewiers!, apenas lo pude creer. Pero en fin, eso solo significa que la historia gustó. Para los que me preguntaron algunas cosas respecto al hilo de la historia, se los aclaro: este fic es una historia de amor, pero no abarca solo eso. Es algo así como la típica historia de amor prohibida. Voldemort existe y sabe que Harry está vivo, aunque aun no descubre que es un vampiro. Respecto a si Harry se hará amigo de Ron y Herm, aun no lo sé. Ginny, por supuesto, tiene un poco más de carácter y el drama no solo se trata sobre la atracción de H y G, si no que también es un drama familiar, donde hay secretos turbios y por sobre todo, muchas batallas y sufrimientos. Asi que para los que solo quieren una linda historia de amor, este fic no sé si les vaya a gustar.
Bueno, ahora doy los agradecimientos por sus rewiers a...
mundi, Kristine (si, a mi tambien se me caería la baba, jeje), SILVIA, scar, druidalurin (me alegró verte por aqui!!), anatripotter(a mi tambien me encantan las historias de vampiros ¿Se nota?), Ginevra Hale , Nayade, monyk (definitivamente, aqui verás a una Ginny mas ruda), MYsweetAngel (me alegra verte aqui!!, si, creo que Aldana sufrirá mucho. Espero te guste el capi), Nachan (me alegra que te gusten todos mis fics. Ojala sigas dejandome tus comentarios), Belenchiss (si, yo tambien soy muy exigente con la calidad de los fics), Camilla, Vero y konii (Yo soy obsesionada por los UA, jeje).
Y ahora a leer!!
Capítulo 2.
Ryan Butler.
La familia avanzaba presurosa por la estación de King Cross. La madre, una mujer bajita, rolliza y tan pelirroja como los dos hijos que la seguían, ladeó la cabeza por sobre el hombro y les dijo nerviosa:
-Vamos, vamos !Dense prisa!
-Descuida mamá- la tranquilizó el hijo varón, un muchacho con muchas pecas y larguirucho- ya sabes que siempre alcanzamos a coger el tren a tiempo.
-!Y siempre es porque los obligo a darse prisa!, si no fuera porque yo...
-Recuerda que Fred y George adelantaron tu reloj- intervino la chica sonriendo, quien a diferencia de su hermano, era más menuda, con una larga cabellera pelirroja y con apenas unas diminutas pecas sobre la nariz- tenemos tiempo de sobra.
Se detuvieron ante la barrera nº 10, y sin preámbulos, la madre y sus dos hijos la atravesaron para irrumpir en la estacion 9 3/4. Esta estaba llena de estudiantes de Hogwarts de todas las edades, quienes aprovechaban para despedirse de sus padres, reunirse con los amigos o subir sus baúles junto con sus lechuzas al expreso de Hogwarts, un reluciente tren color escarlata.
-¿De verdad Ferd y George hicieron eso?- preguntó la madre frunciendo el ceño y consultando su reloj.
Ambos hermanos subieron sus baules al tren sin demasiados esfuerzos y entonces apareció junto a ellos una chica de cabello castaño que ya llevaba la negra túnica del colegio y la brillante insignia con la "P" de prefecta.
-!Ron! !Ginny!
La muchacha abrazó con fuerza al pelirrojo, quien le devolvió el abrazo algo ruborizado, para la diversión de sus hermana. Luego la castaña abrazó a Ginny y después de separarse saludó de beso a la sra. Weasley.
-¡Hermione! ¿Como pasaste las vacaciones querida?
-Muy bien sra. Weasley- entonces la castaña sonrió a Ginny y le dijo:
-Leí tu carta !Me alegro mucho de que te hayan nombrado capitana del equipo!
-Fue una total sorpresa- dijo Ginny con una sonrisa- vieras como se tomaron la noticia Gred y Feorge !No pararon de decirme que estaban orgullosos de que no me hubieran nombrado prefecta!
-¿Gred y Feorge?- repitió Hermione perpleja.
-Así es como les gusta que los llamen ahora- adujo Ron encogiéndose de hombros- la verdad es que desde que crearon esa tienda de bromas, están cada vez más mal de la cabe...-
-!Chicos!- exclamó tras ellos una voz femenina y los tres se giraron para encontrarse con una muchacha de cabello negro azabache y ojos verdes corriendo hacia ellos, seguida por un muchacho de su mismo porte y muy parecida a ella, salvo que este no tenía los ojos verdes, si no castaños.
La chica los abrazó alegremente y luego miró a Ginny:
-¡Felicidades! ¡Serás la mejor capitana del colegio!
-Gracias Ann- le sonrió Ginny a su mejor amiga- ¿Que tal tu viaje en Brazil?
Ann Potter era su mejor amiga. Era una chica bonita y vital, pero a diferencia del tranquilo de su hermano, Ann era muy inquieta y dada a las bromas, razón por la cual pasaba la mayor parte del tiempo castigada con ella en Hogwarts.
-Fue fantástico ¿Verdad Darek?- dijo Ann.
El muchacho, quien era inconfundiblemente su hermano gemelo, asintió:
-Hay toda una cultura mágica allí. La verdad es que los países sudamericanos son muchísimo mas apegados a las tradiciones que nosotros.
-¿En serio?- dijo Hermione interesada y prestándole atención a Darek, lo que provocó un carraspeo de Ron que fue ignorado por todos.
-!Ah, Lily y James, que gusto!- dijo la señora Weasley ladeando la cabeza para mirar a la pareja que se había acercado a ellos; un hombre alto con gafas y cabello revuelto y una mujer pelirroja de facciones suaves y brillantes ojos verde esmeralda.
-Molly, el gusto es nuestro- le sonrió el hombre, quien miró a Darek, a Ann y luego a los otros muchachos, añadiendo:
-Ginny, Ron, Hermione ¿Que tal las vacaciones?
-Nada del otro mundo- dijeron Ginny y Ron al unisono.
-Pues mi hija me contó que te nombraron capitana- dijo Lily Potter sonriendo a la menor de los Weasley- ¿Es cierto eso Ginny?
-Si sra. Potter.
-Yo también fui capitán en mis tiempos de Hogwarts- les dijo James Potter con orgullo- recuerdo aquella vez en que MCollen me lanzó una buggler y yo...
-Papá, esa historia ya la sabemos de memoria- le interrumpió Ann rodando los ojos mientras Darek sonreía.
Lily Potter consultó su reloj y les dijo:
-Será mejor que suban al tren. Quedan cinco minutos- Lily miró a sus dos hijos y los abrazó a ambos con fuerza.
-!Mamá... me ahogas!- se quejó Darek algo azorado.
-Cuidense mucho y, por favor, no se metan en problemas- al decir aquello, Lily miró especialmente a su hija Ann- y recuerden volver para navidad.
-Eso dísecelo a Darek- terció Ann mirando a su hermano con las cejas alzadas- fue él quien decidió quedarse el año pasado para estar con su novia, no yo.
-Sangre de Potter lleva, por supuesto- dijo James sonriendo a su hijo con orgullo.
-Ni que lo digas esposo mío- puntualizó Lily en broma.
Después de que la sra. Weasley estrujara a sus dos hijos entre breves sollozos y Hermione se hubiera despedido también de sus padres, los cinco chicos subieron al tren y se asomaron por la ventana para despedirse de sus familias por última vez:
-No te preocupes mamá- trató de consolarla Ron- no nos pasará nada.
Desde que su padre había muerto en una misión para la Orden dos años atrás, la sra. Weasley se mostraba muy susceptible ante las separaciones.
-Si- añadió Ginny- y te escribiremos muy a menudo.
-Oh... mis ni-niños- balbuceó Molly Weasley forzando una sonrisa- por favor, no se metan en líos ni hagan ninguna locura.
-Y los mismo va para ustedes- les dijo Lily a sus hijos con cierta severidad.
-Descuida mamá- la tranquilizó Darek.
En ese momento el tren comenzó su marcha y sus padres se despidieron con la mano hasta que finalmente los perdieron de vista.
-Estarán bien, Molly, no te preocupes- le dijo la sra. Granger con suavidad.
-Lo-lo sé, pero aun así... estos tiempos con los mortífagos y el Innombrable son tan peligrosos.
-Para todos- dijo James con seriedad- pero no olvides que allí están con Dumbledore.
-Si, es cierto- suspiró Molly.
No obstante, tanto Lily como Molly seguían con la mirada fija en la curva donde habían visto desaparecer el expreso de Hogwarts, sintiendo en sus corazones el hálito de un repentino presentimiento que no sabían interpretar.
XxXxXxXxX
Lilith golpeó la puerta tres veces y al instante una voz dijo desde adentro:
-Pasa Lil.
Ella entró a la cómoda y espaciosa habitación, sonriendo a Harry, que estaba sentado frente a su escritorio consultando unos libros.
-¿Otra vez leyendo?- preguntó la vampira echándole un vistazo al título de uno de los libros: Cultura mágica de Inglaterra.
-Necesito estar completamente informado- dijo Harry alzando la vista para mirarla- además, me interesa el funcionamiento de la política de los magos que viven en ese país. Si vamos a planear nuestra integración, debemos saber cómo funcionan sus mentes.
-Yo, en cambio, no creo que necesites leer más al respecto- opinó Lilith- sabes siete idiomas, eres un excelente mago y un hábil estratega, a pesar de tu edad.
-Pero quiero estar preparado- repuso Harry bajando la voz, aunque Lilith lo escuchó.
Uno de los motivos por los cuales Harry había comenzado a estar al tanto de lo que pasaba en la comunidad mágica inglesa era porque Ginevra Weasley vivía en ese país. Algo que por un lado resultaba sumamente interesante, pues el punto de venganza de su padre era Inglaterra. Según lo que su padre le había contado, los magos y brujas de Gran Bretaña habían perseguido a los vampiros por siglos, manteniendo con ellos una guerra que sucumbió con su posterior exilio y descenso social.
Sin embargo, lo que más le tenía intrigado era el hecho de que Ginevra Weasley, según lo que había investigado, se tratara de una bruja menor de edad. Tenía quince años, iba a un famoso colegio de hechicería llamado Hogwarts y era de una familia que entre los magos tenía la mención de "sangre pura", algo que para el muchacho resultaba sumamente curioso. Al parecer, aun quedaban familias de magos "puras".
Y Ginevra Weasley pertenecía a una de ellas.
Harry no le había contado a nadie, ni siquiera a su padre, a quien había visto en el espejo de agua. Sentía que era algo personal. Pero por otro lado, ni su padre ni nadie le había preguntado al respecto.
Lo único que no tenía muy claro era el día en que iría a cumplir su cometido, pues según sus informes, Ginevra Weasley ya habría ingresado a Hogwarts.
-Tu padre estará muy orgulloso cuando vea lo en serio que te has tomado esta lucha- sonrió Lilith.
-Claro que me la tomo en serio- sentenció Harry con vigor- los magos de antaño replegaron a nuestro pueblo. Nos marginaron. Y muchos de ellos siguen teniendo perjuicios en contra de nosotros- apretó el puño- ahora que tenemos una oportunidad para cambiar esto, no debemos desaprovecharla. Hay que luchar, Lilith.
-!Así se habla muchacho!- alabó Sherian entrando a la habitación de Harry. Su largo cabello rubio goteaba agua y sus ojos grises relucían con un brillo inusual.
Harry sonrió y Lilith alzó las cejas:
-¿Porqué estás tan contento?
-Deberías saberlo- intervino Harry- desde hace meses que no sale de cacería. ¿Lo ves?, acaba de bañarse en el manantial.
-Oh, es cierto.
-Hoy es luna nueva- sonrió Sherian- estoy impaciente ¿Se acuerdan que la otra vez no pude salir porque estaba enfermo?- se estremeció al recordarlo- en fin, eso solo significa que estoy seco. Necesito beber sangre.
-Yo no sé si iré con ustedes- confesó Harry y Lilith y Sherian lo miraron perplejos.
-¿Cómo que no vas a salir a cazar? ¿No te entusiasma la idea de disfrutar el placer de la sangre humana revitalizandote el cuerpo en la noche de luna nueva?
-Puedo aguantar dos meses, Sherian- dijo Harry- además, esta noche... tengo pensado partir a Inglaterra.
Lilith y Sherian se miraron, luego este último sonrió a Harry con cierto orgullo mal disimulado y le dijo:
-En los ciento ocho años que llevo viviendo nunca he conocido a un muchacho más tenáz que tú.
-¿Tu padre ya lo sabe?- inquirió Lilith.
Justo antes de que Harry pudiera contestar, la voz profunda de Lorkan habló desde el umbral de la puerta:
-Harry, hijo ¿Tienes un minuto?
El joven se levantó.
-Claro padre.
-Nos vemos después- le susurró Lilith a Harry cuando este pasó por su lado.
El muchacho salió de su habitación y siguió a su padre a través del largo pasillo.
-Hoy te marchas ¿Verdad?- le preguntó Lorkan.
-Si.
-Entonces creo que ha llegado la hora de mostrarte algo antes de que te vayas.
Bajaron y bajaron por diversas escaleras, hasta que Harry comenzó a darse cuenta de que su padre lo estaba conduciendo a la parte más baja y alejada del castillo, aquella zona en donde ni siquiera él tenía permitido rondar sin el consentimiento de este. Para su sorpresa, Lorkan llegó hasta unas puertas de piedra que se abrieron cuando él alzó una mano. Harry nunca las había visto, y al parecer llevaban hasta una cámara subterránea del castillo.
-Sígueme- le indicó su padre tranquilamente.
Comenzaron a bajar por unas escaleras de piedra y Lorkan, con un nuevo movimiento de su mano, hizo que se prendieran las antorchas que pendían desde las paredes.
Poco a poco, Harry fue dándose cuenta de que estaban ingresando a una habitación redonda que olía a rosas.
Entonces se detuvieron. Lorkan se apartó y le dijo:
-Aqui... es donde yace tu madre.
Harry sintió que el aire se le oprimía ligeramente dentro del pecho y avanzó hasta llegar al lado de la mesa de marmol en donde reposaba un ataúd blanco, el cual estaba rodeado por jarrones dorados llenos de flores que, por sorprendente que pareciese, no se habían marchitado.
El muchacho se inclinó y contempló, admirado, a la hermosa mujer que estaba dentro del ataúd: tenía el cabello oscuro y le caía en bucles por sobre los tersos hombros.
Sus labios se veían rojos y su rostro pacífico.
Parecía increible y angustiante a la vez que estuviera muerta.
-¿Porqué nunca me trajiste antes?- le preguntó Harry apartando los ojos de su madre para mirar a su padre.
-Porque no quería perturbarte- respondió Lorkan con serenidad- sin embargo, ahora me ha parecido oportuno. Ya no eres un niño.
Harry asintió y miró nuevamente a su madre. Serenia. La hermosa Serenia.
-Era muy bella- murmuró.
-Y lo seguirá siendo, hijo- añadió Lorkan dejando a un lado su habitual tono frío- lo seguirá siendo.
XxXxXxXxXx
Esa noche era especial. Noche de luna nueva. Noche de cazería para los vampiros, de renovación y fuerza.
Pero para Harry Vlad-Seir, era la noche en la cual se marcharía de Gelrion para ir a Inglaterra a advertir a los magos sobre su rebelión y completar su iniciación como vampiro y príncipe.
Ginevra Weasley. Debia matarla.
-Te extrañaré mucho- dijo Lilith con cierta tristeza, algo que sonaba raro en ella debido al orgullo que poseía.
-No será por tanto tiempo- le sonrió Harry- ya verás que regresaré. Y con el miedo de los magos en la palma de mis manos.
-Aun así, ten mucho cuidado- le advirtió Sherian.
Harry alzó la vista para contemplar la luna, que se veia oscura pero aun así hermosa. En el cielo, cientos de vampiros y vampiras volaban en círculos. Habitualmente ya se habrían marchado de cazería, pero esa noche ninguno de ellos pensaba hacerlo sin antes dar la despedida al venerable hijo del rey Lorkan, el orgullo de su estirpe y uno de los mejores príncipes que habían tenido en siglos.
Lorkan avanzó hacia Harry, con su elegante capa de terciopelo rojo ondeando tras él. Padre e hijo se miraron a los ojos por unos instantes y luego Lorkan le dijo con serenidad:
-Buena suerte, hijo mío.
-Gracias padre.
Se abrazaron y, al separarse, Harry se dio cuenta de que Aldana lo miraba con cierta timidez desde una prudente distancia. Al darse cuenta de que ambos jóvenes se miraban, Lorkan asonrió y asintió, apartándose.
Harry fue hacia Aldana y le sonrió:
-Nos veremos muy pronto. Solo será por un tiempo.
Aldana lo abrazó con fuerza y le susurró:
-Cuídate. Te estaré esperando.
Harry asintió y se separaron suavemente.
-Bueno, ya es hora de irme- anunció Harry mirándolos a todos- adiós.
-Adiós príncipe.
-!Buena suerte príncipe!
-Aguardaremos su regreso príncipe Harry.
Desde todas partes llegaban exclamaciones y palabras de ánimo. Era la primera vez que el príncipe se marchaba por tanto tiempo, lo que en el fondo les preocupaba, pues era demasiado joven aún, lo cual, después de todo, ers bien justificado: habían vampiros que superaban los cuatrocientos años.
"Solo son dos meses" pensó Harry sonriendo para sus adentros, y luego de despedirse con la mano de su padre y los demás por última vez, se elevó hasta el cielo, volando hacia el lado opuesto de la luna.
Por supuesto que no iba a fallarles.
XxXxXxXx
Ron Weasley se detuvo de golpe, haciendo que Hermione chocara contra su espalda.
-¿Que vas a hacer tu sola las pruebas para seleccionar a los nuevos golpeadores y al guardián ?- repitió el pelirrojo mirando a su hermana con incredulidad- pero... ¿no crees que sería mejor que otro te ayude?
-¿Y que hay de malo en que yo lo haga sola?- repuso Ginny desafiante y colocandose en jarras- para tu informacion, Ronnie, soy yo la capitana y puedo hacer una selección yo sola.
-Pero todavía no debutas como capitana y además eres una... una...
-¿Una chica?- dijo Ginny alzando las cejas y fulminándolo con la mirada.
-No..., no es por eso- corrigió Ron mirando a Hermione para buscar algún tipo de apoyo, aunque no lo encontró- pero nunca has comandado un equipo y elegir golpeadores no es tarea fácil. Yo creo que deberías elegir junto a Dean Thomas. Es raro que un capitán se encargue él solo de todo.
-Ginny lo hará bien- repuso Hermione - es excelente jugando y tiene un carácter fuerte.
-Exactamente- aseveró la pelirroja sin inmutarse ante la expresión de Ron- en fin. Mañana organizaré las pruebas de selección para elegir a los golpeadores y al guardián yo sola. No necesito ayuda para formar el equipo.
Ron carraspeó, ganándose una mirada de reproche de Hermione, pero Ginny lo ignoró:
-Nos vemos después. Tengo clase de defensa y el "encantador" profesor Butler no dudará en castigarme si llego atrasada.
Se despidió de los dos con la mano y tomó el pasillo que conducía al aula de defensa contra las artes oscuras, impartida por un apuesto profesor llamado Ryan Butler. Sin embargo, y a pesar de que al principio la mitad de las chicas del colegio babeaba por él, Butler era un hombre frío, estricto y sumamente huraño.
A Ginny le desagradaba enormemente, aunque debía admitir que hacía clases excelentes.
Cuando llegó, suspiró de alivio al ver que los de Slytherin y los de Gryffindor recién estaban entrando.
-¿Donde estabas?- le preguntó Ann separándose de su hermano y del grupo de amigos de este para ir hacia ella.
-Tuve que devolverme a buscar un libro y me encontré a Ron y Hermione- contestó Ginny mientras entraban al aula y buscaban un puesto- y tal como esperaba, mi querido hermanito reaccionó con total perplejidad cuando le dije que iba a hacer las pruebas de selección mañana y yo sola.
Ann rió:
-Ya quiero verle la cara cuando te vea jugar como capitana ¡Tendrá que tragarse sus palabras cuando se de cuenta de que serás mucho mejor capitana que Angelina!
Ginny abrió la boca para decir algo, pero tuvo que interrumpirse cuando la puerta del aula se abrió y entró un hombre alto y fornido haciendo ondear su capa azul marina. Enseguida se hizo un instantaneo silencio.
Ryan Butler los observó con sus gélidos ojos azules y dijo secamente:
-Siéntense.
Todos obedecieron sin chistar.
Nadie lo tenía muy claro, pero había algo en aquel apuesto profesor que infundía miedo y nisiquiera los gemelos Weasley habían sido capaces de interrumpir sus clases. La única osada fue en Ann, cuando iba en cuarto. Resultado: castigada por toda una semana, cincuenta puntos menos para Gryffindor y el desprecio absoluto del profesor. Algo que resultaría escalofriante para cualquier alumno que valorara su salud mental.
Solo había otro profesor que intimidaba casi del mismo modo y ese era Severus Snape, jefe de la casa de Slytherin, pero la gran parte del colegio prefería su sarcasmo que la fría mirada azul de Butler.
Snape producía respeto y algo de temor. Pero Ryan Butler lo imponía con su sola mirada.
-El año anterior estudiamos concienzudamente a criaturas tenebrosas, como los licántropos- dijo el profesor recorriéndolos a todos con el ceño ligeramente fruncido, como si buscara algún desperfecto- Este años veremos la rama que comprende las maldiciones y los hechizos defensivos tenebrosos, asi como también, a los seres más oscuros que conforman la raza mágica.
Avanzó lentamente hacia el centro del aula, y con una voz suave pero que al mismo tiempo resultaba más fría de lo habitual, les dijo sin parpadear.
-Este mes empezaremos... con vampiros.
Ginny y Ann sintieron como se les erizaba la piel al oír el tono de Butler, quien pareció irradir un odio palpable al mencionar la palabra vampiro.
-Vampiros- continuó Butler recuperando su habitual compostura. Entonces se dirigió a Ann, quien tragó saliva:
-Potter; descríbame a un vampiro.
-Eeemm..., bueno, los vampiros son como nosotros pero...- su voz flaqueó al ver un nuevo destello en los ojos azules de Butler-... pero son seres oscuros que muerden a las personas para beber su sangre y...
-Muy mal explicado. Cinco puntos menos- replicó el profesor con frialdad. Darek y Ginny lo taladraron con la mirada y, cuando Butler le dio la espalda, Ann le hizo una morisqueta por detrás- los vampiros no son en absoluto como nosotros- continuó el profesor- los vampiros, y escúchenme bien todos, son criaturas malignas, despreciables e indignas. Representan a la raza más oscura de todas. Son la maldad pura. Seres carentes de sentimientos y emociones, pues sus almas, aunque permanecen dentro de sus cuerpos, están muertas... y podridas. Esa es la razón por la cual dependen de la sangre humana para vivir.
-Miren quien lo dice- susurró Ann- el troll hablando de estupidez.
-Sin embargo hay muchos mitos respecto a esas criaturas- dijo Butler duramente- algunos creen que los vampiros, o mas bien dicho "nosferatus", son criaturas que piensan y sienten igual que nosotros.
"Pero no es así.
"Los vampiros son la oscuridad hecha forma, así como la maldad y la abominación. Matan a sangre fría si quieren y viven aislados del mundo, entre las sombras, pues la luz del sol es fatal para ellos. Por eso salen de noche a morder a sus víctimas. No saben lo que es el amor, el cual es un sentimiento que no comprenden. Y detestan la magia tanto como a los magos.
Hizo una pausa y Ginny se sintió sumamente incómoda. Y no por el silencio, precisamente.
Por alguna razón, experimentó algo parecido a la repugnancia en contra de Butler, cuya expresión era tan fría que parecía casi inhumana.
Sin saber a ciencia cierta porqué, Ginny alzó la mano. El profesor la miró arqueando las cejas.
-Me gustaría saber...- comenzó a decir Ginny sin arredrarse ante la expresión de Butler-... si es verdad que los vampiros viven eternamente.
-En esencia... si- respondió Butler clavándole los ojos con desdén- pero hay bastantes formas de eliminarlos-una leve sonrisa se curvó en sus labios cuando agregó:- en realidad, los magos ya los habríamos exterminado a todos si estos no se ocultaran en la oscuridad como cobardes murciélagos.
-Pero según lo que he leído- intervino Darek de pronto- ellos tienen habilidades grandiosas que los magos no.
-¿Ah si?- dijo Butler- pues en ese caso dígame cuales, Potter.
-Pues... ellos pueden volar espontáneamente...
-Igual que el Innombrable.
-Manipulan las mentes humanas si se lo proponen, atraviesan paredes y...
-Artes oscuras- interrumpió Butler secamente- es verdad que los nosferatu son astutos y hábiles, pero sus habilidades están en la rama de las artes oscuras. Forman parte de su malignidad natural.
"Por esa razón los magos intentaron destruirlos unos siglos atrás, hasta que una absurda ley que protege a las criaturas mágicas estipula que, mientras ellos se mantengan alejados de los magos, se les debe dejar en paz. Es muy raro ver a un nosferatu, pues siempre salen de noche y viven resentidos en los bosques transilvanos, específicamente, en una tierra desconocida llamada Gelrion. Pero no olviden que ellos odian a los magos. Odian la magia. Y quizá, si fueran más, podrían ser mucho más letales que el mismo Innombrable y sus mortífagos.
Ginny se quedó callada, junto con la clase, preguntándose porqué los ojos de Butler no reflejaban más que desdeñez.
"Este hombre carece de alma" pensó ella "Quizá esté tan muerto en vida como un vampiro"
XxXxXxXx
Harry voló hasta las torres del castillo sintiendo cómo el aire de la noche acariciaba su rostro mientras contemplaba el bosque, deleitándose con su belleza. Cuando llegó por fín a la séptima torre, que según sus recientes inquisiciones pertenecía a la torre de la casa Gryffindor, se apoyó suavemente sobre la balaustrada y, acercando su rostro hacia la ventana que quería, escudriñó el interior.
Se trataba de una acogedora habitación circular con cinco camas adoseladas. El muchacho empujó lentamente la ventana y entró con el sigilo que caracterizaba a los de su especie.
Estaba cálido y tranquilo. El joven podía oír atentamente las pausadas respiraciones de las que allí dormían.
Silencioso y con pasos seguros, Harry avanzó por el dormitorio observando detalladamente a las chicas que dormían en sus camas. Una rubia, otra castaña, una morena de cabello rizado y otra de largo cabello azabache que le llamó un poco la atención.
Harry la observó detenidamente por unos segundos y luego pasó a la otra.
Y por segunda vez, sintió como su respiración se agitaba.
Allí, durmiendo pacíficamente, estaba Ginevra Weasley. La joven a la que tenía que matar.
Su piel blanca y su cabello rojo intenso parecían resplandecer con la tenue luz nocturna que entraba a través de las cortinas entreabiertas. Harry, casi por inercia, avanzó hasta llegar junto al lecho de ella. Pero por alguna razón, le parecía mal estar observándola sin que ella lo supiera.
Entonces recordó el motivo por el cual estaba allí y sintió un enorme pesar. En realidad le daba lástima tener que matarla. Era apenas una chica.
Pero él debía hacerlo que debía hacer.
Suspirando, Harry dejó que sus dientes incisivos crecieran y, lentamente, comenzó a inclinarse hacia el terso cuello de la muchacha.
Fue entonces cuando unos ojos avellanas se abrieron para posarse sobre los suyos, y Harry se detuvo de golpe, retrocediendo.
Ginny estaba paralizada, pero no de temor, si no perdida en la profundidad de aquellos ojos verde esmeralda. Perdida en el hermoso rostro pálido que le devolvía la misma mirada de aturdimiento que tenía ella.
Harry retrocedió otro paso, al tiempo que Ginny se incorporaba en su cama sin gritar ni emitir ningún ruido, observándolo con una mezcla de recelo, curiosidad... y fascinación.
Ambos se contemplaron fijamente por unos largos segundos, hasta que Ginny parpadeó y preguntó en un susurro:
-¿Quien eres tú?
Harry iba a abrir la boca para decir algo pero se arrepintió. Ágil cómo un gato, el muchacho fue hacia la ventana abierta que estaba junto a la cama de ella, y se disponía a salir cuando Ginny se levantó y dijo perpleja:
-Espera... !Te matarás!
Harry giró la cabeza para mirarla, y esbozando una media sonrisa irónica, repuso:
-Imposible.
A continuación saltó por la ventana antes de que la pelirroja pudiera detenerlo.
Ahogando un grito, Ginny corrió hacia la ventana y miró hacia abajo, pero para su alivio y estupefacción, no vio ningún cuerpo. La muchacha miró para todos lados, pero no encontró señales del misterioso y desconocido muchacho de ojos verdes.
Suspirando, Ginny se preguntó si no lo habría soñado.
Deseó que no lo fuera.
El aire de la noche sacudió suavemente su cabello rojo mientras recordaba la intensa mirada del muchacho. Una mirada que paralizó por completo todos sus sentidos.
Ginny apoyó su mejilla contra el cristal de la ventana después de cerrarla y sus ojos repararon en algo plateado y brillante que estaba botado junto a su pie. Se acunclilló para tomarlo y vio que se trataba de un hermoso y elaborado colgante con la forma de una flor de siete pétalos.
Ginny estaba segura de que se le había caído al muchacho. Sonrió suavemente, guardó el colgante dentro de su baúl y se acostó evocando la mirada verde del misterioso joven.
"Volverá", fue su pensamiento antes de caer dormida.
Bueno, espero que les halla gustado. Recuerden dejar sus comentarios, que de verdad ayudan mucho a crear la historia y seguirla y mejorarla.
Una gran abrazo a todos y recuerden portarse mal, jeje.
"Carpe Diem" !!
