Hola a todos!!, primero que nada, quiero darles a todos los que me dejaron sus rewiers las gracias. 38 comentarios tan lindos como los que recibí apenas llevando dos capis es algo que no me esperaba. Muchas gracias.

Antes de comenzar el capi, y dedicado especialmente a mi buena lectora f1ameseeker, quisiera resumir un poco la cultura vampírica de este fic:

Primero, los vampiros crecen y cambian físicamente, aunque muy rara vez envejecen. Estos cambios físicos se dan con ciertas cirscunstancias que no puedo revelar ahora. Pero todos, absolutamente todos los vampiros acá, se ven jóvenes y hermosos.

Sobre su mayoría de edad, que es a los 16 apenas, eso es porque los vampiros tienen una maduración y desarrollo mental más elevado que un mago o un no mago. Por ejemplo, un vampiro de 12 años tiene la inteligencia y la agudeza mental de cualquier adulto. Ellos maduran muy pronto y su infancia es cortísima.

Y por último, los vampiros en mi fic no se convierten en cenizas cuando los alcanza el sol. Les ocurre otra cosa, pero eso se verá másadelante.

Bueno, eso es todo. !Ah!, y por supuesto no me puedo olvidar de agradecer sus anteriores rewiers a...

f1mesekeer (gracias por todos tus comentarios !De verdad!), LoonyPotter, Kaito Seishiro, ghysella potter, ginnyq, DecoBlack, lunatipola, MYsweetAngel, druidalurin, Vero, Juliee, Nacham, Camilla, rugbyforlife, Nayade, monyk, konii, Belenchis, Andrea, Niernath, Ginny The Harry Girlfriend!, GinnyScar, mundi.

Y ahora a leer (¡Ah!, para las muchas y muchos que me lo han preguntado, este no es un DarkHarry. Osea, Harry acá no es tan bueno ni una blanca paloma, pero tampoco es malvado)


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3

Encuentro

Sus ojos verdes se entrecerraron al mirar a la mujer pelirroja que caminaba apresurada por la callejuela. Harry sonrió al darse cuenta de que se trataba de una de las cientas de prostitutas que merodeaban por ese barrio de Londres a altas horas de la noche.

Ciñéndose la capa, Harry saltó hacia la balaustrada de un edificio y comenzó a seguirla de esa manera.

Luego de unos minutos, la mujer se detuvo y apareció un hombre corpulento tras ella, quien la agarró de un brazo, acorralándola contra la pared e intentando besarla a la fuerza. La mujer comenzó a gritar, pero el sujeto le tapó la boca.

Sin cambiar de expresión, Harry bajó su capucha y saltó, aterrizando de manera elegante frente a ambos.

-Buenas noches- dijo tranquilamente.

El sujeto dejó de afirmar a la mujer y se volteó, mirando a Harry con furia. Sin embargo ni siquiera alcanzó a dar un paso cuando el joven vampiro le dio un rápido golpe en la garganta. El tipo se aferró el cuello con los ojos desorbitados y luego se desplomó sobre el piso.

La mujer, que había observado la escena con asombro, miró a su salvador con sumo agradecimiento.

-Gracias, gracias- murmuró.

Harry se quitó la capucha y ella dio una especie de suspiro entrecortado, abrumada por la belleza de aquel joven de piel destellante y ojos color esmeralda.

-¿Cómo puedo agradecértelo?- susurró la mujer.

-Solo de una manera- respondió Harry, y dando un paso hacia ella, la agarró suavemente por los hombros e hincó sus dientes sobre la tersa piel del cuello expuesto.

Con los ojos y la boca abierta en un mudo grito de dolor y asombro, la mujer comenzó a perder lentamente sus fuerzas, hasta que finalmente cayó muerta y lívida sobre el piso. Harry se limpió la sangre del mentón con el dorso de la mano y contempló el cuerpo de la mujer atentamente. Si, era bella. Y pelirroja. Pero carecía de la dulzura y la pureza palpable de Ginevra Weasley.

Dándose un rápido impulso, Harry saltó hasta que sus pies se posaron sobre el balcón del noveno piso de un edificio y contempló, fascinado, la luminosidad de Londres.

Se había enamorado de aquella Ciudad. Adoraba por sobretodo sus noches renacientes, jóvenes y llenas de esplendor. Le encantaba su movimiento acelerado, sus fiestas, sus espectáculos nocturnos y los conciertos que se celebraban todos los días desde las ocho de la tarde. Los sinmagia sabían como divertirse, después de todo.

Harry alzó una mano para rozar suavemente la cadena de plata que Lilith le había regalado. Aun no podía entender porqué no iba a Hogwarts, recuperaba el colgante y mordía a Ginevra Weasley de una vez por todas ¿Qué era lo que se lo impedía? ¿Porqué no podía matar a esa chica tal y como lo había hecho recién con aquella mujer?

Resopló, frustrado. Le resultaba absolutamente fastidioso no ser capaz de hacer algo tan simple.

"Tengo que hacerlo" pensó con decisión "tengo que matarla, y cuanto antes mejor"

XxXxXxXx

-Gin... eh Gin- la llamó Ann- !Ginny!

-¿Que?- preguntó la pelirroja guardándose el colgante y mirando a su amiga.

-¿Me vas a decir de donde sacaste eso?- le preguntó Ann, que había seguido la mano de Ginny cuando está se echó el colgante al bolsillo.

-Ya te lo dije- respondió la pelirroja rodando los ojos- me lo encontré por ahi.

-Ya. ¿Y me vas a contar entonces porqué últimamente andas tan distraída?

Ginny se echó sobre el pasto, de cara al despejado cielo. Estaban sentadas en los jardines del colegio aprovechando su hora libre.

-Esta bién- aceptó Ginny y giró el rostro para mirarla- ¿Prometes que no te vas a reír?

-Lo prometo.

-Es que hace tres noches... un muchacho entró en el dormitorio.

-¿Qué?- exclamó Ann abriendo mucho los ojos- ¡¿Y quien fue el pervertido?!

Ginny no pudo evitar reírse, pero negó con la cabeza:

-Es que no es ningún chico de Hogwarts. Al menos no uno que tu y yo conozcamos. Sin embargo era algo... extraño- Ginny volvió a alzar los ojos hacia el cielo- su aspecto era demasiado fascinante. Nos miramos por unos momentos y luego se escapó lanzándose por la ventana... , pero no le pasó nada.

-¿Estás segura de que no lo soñaste?

Ginny lo había pensado, pero inconscientemente sacó el colgante que acababa de guardar.

-No- murmuró, mostrándoselo a Ann- estoy segura de que no lo soñé. Esto se le cayó a él.

Ann contempló el colgante y luego la miró:

-No se- dijo ella, dubitativa- es que suena muy raro.

-Si- admitió Ginny.

Habían pasado tres noches y no había vuelto. Ginny esperaba que lo hiciera, aunque en el fondo no sabía para qué. Aún así no pensaba decirle a Ann era que en esas tres noches había soñado una y otra vez con un par de ojos verdes mirándola desde la oscuridad.

Un repentino carraspeo molesto de Ann la sacó de sus pensamientos y, al levantar la vista, Ginny supo porqué.

Un muchacho rubio, alto, de tez pálida y rostro afilado acababa de llegar hasta donde ellas. Sus ojos se entornaron al mismo tiempo que los de Ann cuando ambas se miraron cómo si estuvieran deseando mentalmente lo peor para el otro.

Ginny suspiró, adivinando lo que venía.

-¿No encuentras que apesta a serpiente por aqui?- le preguntó Ann a entonces en tono mordaz.

-Prefiero eso antes que oler como tú, sangre mestiza- repuso Draco Malfoy sonriendo con petulancia.

-!Malfoy!- exclamó Ginny indignada- !No vuelvas a repetir eso o...!

-Déjalo- le dijo Ann con tranquilidad y se dirigió al rubio- si con eso te refieres a mi madre, creo que hay ciertas cosas que deberías tener en cuenta- Ann alzó el mentón y sonrió, ufana de pronto- porque mi madre tiene un alto puesto en San Mungo, a diferencia de la tuya, que se debe pasar el día entero admirando el piso brillante de la mansión donde viven ¿No?

-Bueno, ya basta- interrumpió Ginny antes de que Draco abriera la boca. Entonces se dirigió al muchacho- Malfoy, necesito hablar contigo... en privado.

Ann alzó las cejas.

-¿Me esperas en la sala común?- le pidió Ginny con una sonrisa.

-Esta bién- aceptó la morena, aunque no muy convencida, y se marchó media enfurruñada y lanzándole a Draco miradas envenenadas.

-¿Porqué me llamaste por mi apellido?- le preguntó Draco a Ginny cuando Ann desapareció de vista.

-En primer lugar, porque sabes que odio cuando insultas a la gente llamándolas "sangre pura" o "sangre mestiza" !Es absurdo!

Draco resopló:

-Esta bién. Prometo no decir ninguna de esas frases delante de ti ¿contenta?

Ginny suspiró:

-¿Cuando vas a dejar de insistir en ser la copia de tu padre?

-Somos todos así desde generaciones. Es algo inevitable. Más aún cuando se pertenece a una familia sangre pura ancestral como la mía.

-Pero no tienes que ser como los otros- adujo Ginny mirándolo seriamente- puedes elegir. Solo tienes que ver a Sirius Black, él...

Draco soltó una breve risa sarcástica.

-¿Y crees que yo quiero ser repudiado por mi familia, maldecido y desheredado?

-Pero ganarías otras cosas mucho más valiosas.

-Dejemos de hablar de mi familia- repuso Draco y la miró fijamente- ¿Cuando vas a salir conmigo Ginny? ¿Cuando vas a darme una oportunidad?

Sintiéndose algo incómoda, Ginny contestó:

-Sabes la razón.

-!He cambiado mucho por ti! ¿Que más quieres?

-Lo sabes bien Draco. He escuchado los rumores. Sé que no hayas la hora de salir de Hogwarts para unirte al innombrable y... y convertirte en un asesino como él y tantos otros ¿Que crees que pienso yo de eso?

El rubio apartó la mirada con un gesto de frustración, pero no dijo nada. Ginny sacudió suavemente la cabeza y continuó:

-Conmigo muestras tu lado bueno y amable. Pero solo conmigo, y yo no quiero eso. El rumbo que tú estás tomando es distinto al mío. Tengo otros valores, sin descontar que casi toda mi familia pertenece a la Orden- suspiró- En realidad... creo que somos demasiado diferentes. Como el león y la serpiente.

Un expresión dolida nubló las frías facciones de Draco por unos momentos, pero se compuso rápidamente y asintió.

-Bien Ginny. Entonces no hay nada más que hablar al respecto.

-No, nada.

-Pero sé que vas cambiar de opinión- aludió él y entonces torció un sonrisa- si, sé que será así.

Ginny vio cómo se giraba y partía hacia el castillo con elegantes zancadas. Volvió a sacar el colgante y pensó, algo aturdida, que el motivo por el cual acababa de rechazar a Draco Malfoy no lo tenía del todo claro, al fin y al cabo.

XxXxXxX

Ron se sobresaltó y botó el pollo apanado que estaba comiendo cuando Hermione puso sobre la mesa el libro de defensa con una excesiva fuerza.

-¿Que te ocurre Herm?- le preguntó Darek.

La chica se sentó y resopló, ignorando el almuerzo.

-Ocurre que detesto al profesor Butler- dijo ella. Ginny la miró con atención- ¿No creen que su aversión por las criaturas no humanas está rayana en el odio mismo? ¡Hubieran escuchado como hablaba de los licántropos esta clase!

-Y de los vampiros- añadió Ann estirando el brazo para alcanzar la fuente de ensalada.

-Si, y de los vampiros- aseveró la castaña frunciendo el ceño- he leído mucho acerca de ellos, incluyendo crónicas de magos que han convivido con vampiros, y evidentemente no todos los vampiros son cómo los describe él.

-¿Seres carentes de alma, sentimientos y compasión?- sugirió Darek alzando las cejas.

-Pues eso no es totalmente cierto- dijo Hermione- ¿Que tiene Ryan Butler en contra de ellos?

Ron sonrió.

-Hay, Hermione, tú y tu obsesión por defender los derechos de los no humanos- comentó el pelirrojo.

Hermione lo fulminó, replicando:

-Lo que hace Butler está muy mal. Eso de poner a los estudiantes en contra de sirenas, licántropos, centauros y vampiros va contra toda moral educativa y las leyes constitucionales del ministerio de magia ¡Y no pienso permitirlo!

-Pero... quizá Butler tiene razón- dijo entonces Ann, vacilante- todos saben que los vampiros son seres malvados por naturaleza.

-No hay pruebas de eso- intervino Ginny y añadió- lo que ocurre es que los magos están acostumbrados a clasificar a los que no son como ellos en "seres estúpidos" o "seres malvados".

-Ginny- dijo Ron- los vampiros son malvados. Matan a las personas bebiendo su sangre ¿Te parece eso algo inocente?

-Bueno... es parte de su naturaleza ¿no?

-Estoy deacuerdo con Gin- declaró Hermione y suspiró- bueno, pues supongo que tendré que seguir soportando al idiota petulante del profesor Butler.

-Es la primera vez que escucho a Hermione insultar a un profesor- dijo Ann sorprendida y miró a su amiga- Ginny, será mejor que no hagas las pruebas esta tarde porque va a caer tormenta.

-Hablando de hacer las pruebas- sonrió Ginny dejando su servilleta junto al plato vacío y mirando a Ron- te espero a ti y a Katie Bell en el campo de quidditch dentro de diez minutos junto a todos los demás postulantes.

-Sí que está emocionada- comentó Darek viendo como su hermana salía del salón.

-Dímelo a mí- dijo Ann rodando los ojos, pero sonriendo- me habla todo el día de sus planes para el equipo de este año y de su galán de ojos verdes.

Ron se atragantó con el jugo de calabaza y farfulló:

-¿Qué?

-Un muchacho que supuestamente le visitó una noche- respondió Ann restándole importancia- pero no te alteres, Ronnie, seguramente solo es un sueño y piensa que él es real. A veces pienso que Gin debería aceptar salir con algún chico o un día se va a trastornar. Solo le importa el quiddicth.

XxXxXxXx

Escondido y sentado cómodamente sobre la rama de la copa del árbol que estaba más cerca del estadio de quidditch, Harry observaba a Ginny con atención. La muchacha estaba muy linda con el cabello tomado y aquel traje deportivo rojo, debía admitirlo. Harry sacudió la cabeza; ¿Cuando iba a concentrarse en lo que realmente debía concentrarse?

Incluso desde allí podía oír claramente lo que Ginny estaba diciendo a los demás. Después de todo, siempre era útil tener los sentidos el triple de sensibles que el de un humano común y corriente.

Harry puso más atención cuando se dio cuenta de que todos habían tomado sus escobas, colocándose sobre ellas y recibiendo unas instrucciones de Ginny. Sonrió.

Así que por fin iba a ver a un mago volando en una escoba voladora.

Para su sorpresa fue la propia Ginny Weasley la primera en subir a su escoba y elevarse sobre ella en el aire, con su cabello pelirrojo destellando como el fuego bajo el sol.

Harry la contempló maravillado. Se notaba de Ginny manejaba muy bien la escoba, pues se movía en ella con elegancia y una notable naturalidad. Instintivamente, el muchacho sintió deseos de subirse también a una escoba y seguirla. Pero enseguida se arrepintió de haberlo pensado, con un sacudimiento brusco de cabeza.

Decidió centrar su atención en Ginny nuevamente y entonces vio cómo los demás se elevaban en sus escobas también. Ginny sopló una especie de silbato y ocho de los aspirantes al equipo comenzaron a pelearse una pelota roja. Un rato después, Harry no podía contener la risa; algunos jugadores habían chocado entre ellos y otro, un chico pequeño y nervioso, se estrelló contra los postes cuando apenas se había mantenido unos segundos en la escoba. Luego se produjeron varias riñas entre ellos y Ginny comenzó a desesperarse.

-!Basta ya McCallister!- bramó la pelirroja volando como una centella hasta los dos golpeadores rechazados que se estaban echando la culpa entre ellos y agitaban peligrosamente los bates. Sin embargo la voz autoritaria de Ginny los detuvo al instante- no quiero ningún tipo de disputas aqui. Si quieren pelearse háganlo en otro lado, porque ya he elegido a los dos nuevos golpeadores y no son ustedes.

Ambos chicos la miraron con mala cara y luego salieron del campo de quidditch.

Harry siguió sonriendo entretenido cuando Ginny comenzó a seleccionar a los cazadores, algo que resultó mucho más fácil y rápido.

Cuando llegó la selección del buscador, sin embargo, Harry puso una especial atención. Contempló absorto como los aspirantes volaban alrededor del campo más rápido que los cazadores y los golpeadores buscando una pelotita dorada que se escabullía agitando las alas. El joven vampiro la vislumbró varias veces y sintió una especie de frustración cuando vio que algunos de los aspirantes volaban al lado de la pelotita sin darse cuenta de su presencia.

Por fin, Ginny eligió como buscador a Tom Adams, un muchacho de cabello cobrizo muy ágil.

Cuando la tarde ya estaba decayendo y el cielo se teñía de surtidos colores rosáceos y rojizos, el nuevo equipo de Gryffindor ya había sido conformado.

-Bueno, felicitaciones- dijo la pelirroja con una cansada sonrisa en el rostro mientras miraba a su nuevo equipo, compuesto por las cazadoras Katie Bell, Lucía Camber y ella. Los golpeadores Henry y Marcus. El buscador Tom Adams y el guardián Ron Weasley.

Harry se dio cuenta de que los estaba contemplando con cierta envidia y se sintió estúpido. Miró a Ginny y la vio arrebolada y sonriente.

Le gustaba como sonreía.

-El próximo entrenamiento será el miércoles a las cinco. Muy bien hecho todos.

-Te felicito Ginny- le susurró Ron al pasar por su lado y antes de seguir a los demás hacia el castillo.

La muchacha los observó con el rostro cansado, pero serena. Harry se dio cuenta de que el cielo estaba medio gris. Luego vio como Ginny tomaba su escoba y echaba a andar hacia el lago.

Bien; te llegó la hora Weasley. Pensó Harry y bajó del árbol con un ágil salto.

Comenzó a acercarse a Ginny lenta y silenciosamente, pero ella seguía de espaldas hacia él, observando cómo el calamar gigante sacaba sus tentáculos del agua. El vampiro se detuvo, disfrutando del cielo casi oscuro y el aire fresco.

Dio unos pasos más...

Estaba a unos pocos metros de ella.

Justo en ese momento Ginny decidió voltearse, y tanto ella como Harry se quedaron de piedra; la primera por la sorpresa y el segundo por haber sido descubierto a pesar de su sigilo.

-Eres...- comenzó a decir ella, pero no alcanzó a completar la frase.

Harry, sin perder ni un solo segundo más, saltó hacia ella, botándola al pasto. El muchacho podía oír perfectamente los latidos de su corazón, podía sentir su cálido aliento y la cálida piel bajo la suya. Sus ojos se clavaron entonces sobre los ojos confusos de ella por unos segundos para luego observar el cuello expuesto.

Sangre. Tenía que beber su sangre.

Harry sintió un súbito ataque de hambre por la sangre de Ginevra Weasley, pero también miedo... y no sabía porqué.

Con un gruñido de frustración, Harry se apartó de ella bruscamente y se levantó. Sintió como la muchacha se levantaba y le preguntaba, aun con la perplejidad y la turbación tiñendo su voz:

-¿Porque has hecho eso?

Harry se giró, la miró y quedó estupefacto al ver que sonreía.

¿Le estaba sonriendo a él?

-¿Porqué estás sonriendo?- le preguntó Harry en tono amenazante.

-Porque sabía que volverías- dijo ella sin alterarse y dio un paso hacia él. Harry retrocedió.

-¿Que ocurre?- le preguntó Ginny- ¿Me tienes miedo?

Harry alzó las cejas y esta vez fue él quien sonrió, pero su sonrisa fue más bien siniestra.

Ginny se dio cuenta de que tenía los incisivos algo largos.

-¿Yo tenerte miedo?- siseó Harry dando un paso hacia ella- no sabes lo que dices, humana.

-¿Cómo me llamaste?- preguntó Ginny estupefacta- ¡Cómo si tú no fueras humano!

Anormalmente rápido, Harry había avanzado hacia ella, tomándola con fuerza de un brazo y murmurándole amenazadoramente:

-Yo no soy un humano, Ginevra Weasley.

Harry la hizo mirarla a los ojos y le mostró sus colmillos.

Sintiendo una corriente de temor, Ginny retrocedió, atónita. Harry sonrió.

-¡E... eres un vampiro!- exclamó ella con la voz quebrada.

-¿Sorprendida?- siguió sonriendo él y moviéndose alrededor de ella- si, soy un vampiro y debería matarte ahora mismo ¿Estabas conciente de eso, Ginevra?

Con el corazón latiéndole a mil por hora, Ginny lo miró fijamente y le preguntó con toda la entereza que fue capaz de reunir:

-¿Vas a matarme?

Harry la miró y avanzó, pero no dio otro paso.

-Tengo que hacerlo- susurró él y Ginny se dio cuenta de que lo decía como suplicándole- tengo que hacerlo... pero no puedo.

Ginny parpadeó, perpleja ¿Había oído bien?

"Con un beso de muerte querría robarte el alma..."

-No puedo hacerlo- continuó Harry pasándose las manos por el cabello y mirándola con rabia, como si ella fuera la total culpable.

Ginny dio un paso hacia él pero Harry replicó:

-¡Aléjate o entonces te morderé!

"... para que murieras en mis brazos, en infinita calma."

-Dijiste que no podías.

-Pero si pierdo el control lo haré, créeme.

-Entonces ¿Los motivos por los cuales no puedes morderme son otros?

"Pero ahora que sé que existes y me he visto en tus ojos..."

Harry la miró, derrotado, pero no contestó. Le dio la espalda para marcharse.

-No me has dicho tu nombre.

-No tengo porqué hacerlo- repuso Harry cortante, pero se encontró a si mismo deseando que ella volviera a hablar.

-Entonces toma esto.

"...siento que algo dentro de mí ha cambiado"

Harry vio que ella estaba entregándole algo plateado y brillante: Su colgante.

El joven lo tomó con cuidado y luego miró a Ginny.

"Quisiera poderte olvidar..."

-Deberías cuidar tus cosas- le aconsejó ella con una media sonrisa.

Harry se guardó el colgante y repuso:

-Deberías cuidarte tú. No lo olvides: una noche entraré por la ventana de tu habitación y te mataré.

-¿Vas a decirme tu nombre?- le preguntó ella entonces.

Él apartó la mirada y contestó:

-Harry.

-Harry- murmuró ella y luego dijo con más firmeza, mirándole a los ojos- yo no te temo, Harry.

Él la miró incrédulo: ¿Estaba Ginevra loca o lo estaba retando?

-¿Acaso nunca te han enseñado en este castillito lo crueles que podemos llegar a ser los vampiros?- siseó el muchacho con sus ojos destellando- si, supongo que te lo han dicho. Los magos no nos tienen mucho aprecio.

"... y debiera poderte matar."

-Si- respondió ella recordando a Butler- pero yo no creo que sea así.

Harry sonrió burlonamente.

-Si fueran tan insensibles y crueles, tú ya me habrías matado- continuó Ginny- pero no lo has hecho.

El joven estiró un brazo y tocó tenuemente la mejilla de ella. Ginny sintió un escalofrío que no tenía nada que ver con el miedo.

"!Quisiera poderte matar!..."

-Eso es porque tú tienes algo... algo que me impide hacerlo- murmuró él, bajando el brazo- pero voy a descubrir el motivo, y cuando lo haga, beberé de tu sangre y estaré completo.

Se volteó y Ginny observó, atónita, cómo saltaba y se elevaba volando hacia el cielo, alejándose en dirección al bosque prohibido.

La pelirroja se tocó la mejilla suavemente y murmuró, con una repentina sonrisa:

-Harry.

"... en vez de tenerte que amar"


Bueno, eso fue por ahora. El poema escrito en letras cursivas se llama "Un beso de muerte", de Liv Kristine.

El prox. capi será más largo que este y no se olviden dejar sus comentarios :)

Cuidense, un gran abrazo a todos y no olviden portarse mal, jejeje!!