¡Hola a todos!, espero que estén bien y que la espera no halla sido demasiado larga.
Aqui les tengo el quinto capi de esta historia de amor (confieso que esto es todo un reto para mi, pues jamas crei que escribiria un fic de romance), pero como no soy muy cursi, o eso insisito en creer, prefiero que las historias de amor tengan harto suspenso, historias de por medio y acción. Para los que leen mi otro fic "Paralelamente Opuestos", les tengo que decir que el pox. capi quizá lo ponga la otra semana, porque debo ordenar las ideas de ese fic, que realmente es un tanto complicado.
Antes de comenzar a leer, muchas, pero muchas gracias por sus anteriores rewiers a...
Druidalurin, Kaito Seishiro, mundi, JOr (si, quiero que todos odien a Butler. Espero que te guste el capi), f1ameseeker (gracias por tus halagos :D. Aqui tienes un encuentro entre H y G), Anelis Evans (Que bueno que te gustó el poema. Y la verdad, y la verdad es que me encantan los amores imposibles), ginnyq, rugbyforlife (que puedo decir ¡Me encantan las historias raras! :), xMariana RadcliffeX, Nachan (Aqui tienes un encuentro entre H y G. Ojala te guste), Alee Black (todos me han recomendado la saga Crepusculo. Tendre que leerla. Me alegra que te guste el fic), aniee nay, ChOcOkIsS (me encanta como combinaste las letras de tu nick, aunque supongo que esto no viene a cuento jeje. Harry no sabe que fue robado y no va a matar a Gin), NATYY, DecoBlack FM (abajo encontrarás un apartado sobre la pregunta que me hiciste sobre si Harry ira a Hogwarts), jany. potter 1 (me alegro que te gustara el fic!!)
Ahora los invito a leer (este es uno de mis capis preferidos hasta ahora)
5
¿Sueño o realidad?
"Solo un ángel puede amar a un demonio"
Puso un pie en el primer escalón de la escalera y este emitió un crujido que resonó de manera amplificada al interior de aquella casa lóbrega e inmensa.
Ian miraba a su alrededor con curiosidad, aunque no pudo reprimir una mueca de aversión al fijarse en las muchas tablas podridas que tapizaban ventanas y paredes, la considerable capa de polvo que reinaba por donde mirase y las ratas que de pronto se escabullían cerca de sus pies.
Harry, que ya había subido, se giró para observarlo y alzó las cejas:
-¿Es idea mía o te da un poco de asco la suciedad?
El vampiro de cabello castaño resopló, fastidiado al entrever el ligero tono de burla que había empleado Harry. Sin embargo no replicó, porque al fin y al cabo tenía razón.
La sonrisa de Harry se hizo más amplia y burlona.
-Vaya. Y yo pensaba que era mentira aquel rumor que corría sobre ustedes- comentó el de ojos verdes.
-¿Cual?
-Que los shekdral son unos vampiros vanidosos, escrupulosos y materialistas.
-Por lo menos yo no me dedico a leer todo el día, ni a crear música o a encerrarme en mansiones oscuras como ustedes- se defendió Ian alzando el mentón- todos saben que los Vlad son unos raros.
-No me digas- murmuró Harry rodando los ojos y caminando por el pasillo en penumbras.
El vampiro castaño decidió apartar los ojos de una mancha oscura que había sobre una parte de la pared, terminó de subir las escaleras y siguió a Harry.
Desde que Ian se había unido a Harry, ambos coincidieron en buscarse un "escondite" lo más pronto posible. Y al final, a pesar de las protestas de Ian, Harry había decidido que el mejor lugar era aquella imponente casa que estaba cerca de Hogsmeade (un pueblo absolutamente de magos) y a la cual llamaban "La casa de los gritos". El nombre, a diferencia de lo que solía causar en toda la gente, era lo menos importante comparado con la suciedad y el ambiente sórdido que había en aquella casa, opinaba Ian. Pero Harry la encontraba perfecta.
Y más aun para él.
No solo estaba en un pueblo de magos, donde podría espiar con facilidad, si no que también se hayaba a poca distancia de Hogwarts.
Y aquello significaba solo una cosa: la cercanía absoluta con Ginevra Weasley.
Después de mucho cavilar y darle vueltas a la cabeza, Harry había aceptado y comprendido que morder a Ginevra Weasley no era lo difícil, porque realmente ansiaba beber su sangre.
Lo difícil era matarla.
Y morderla significaba matarla.
Por ese lado, Harry envidiaba la capacidad de Ian, pues al ser un vampiro de la otra raza este podía morder a cualquiera y convertirlo en uno de los suyos si no quería matarlo. Pero él no podía hacer eso y aquello le irritaba.
Harry era conciente ahora de que lo que detenía su cometido era la fascinación que le provocaba la muchacha pelirroja; el brillo intenso de sus ojos humanos y la voz armónica pero firme que le acompañaba. Solo había tenido dos encuentros con Ginny, pero aquello bastó para que no dejara de pensar en ella. Y se odiaba por eso.
Se odiaba por verse tan vulnerable y débil ante una simple humana.
Tampoco le había contado a Ian sobre su otra misión. Aquella más íntima que solo tenía que ver con Ginny. Y sabía que, por el momento, no tenía ninguna necesidad de hacerlo.
Después de todo, y aunque le agradara, no podía fiarse de Ian Pascalli hasta ese extremo.
-Bueno, creo que acabaré acostumbrándome a las sombras y al polvo- se resignó Ian cuando le echaron un vistazo a la última habitación, que a diferencia de las otras, era un poco más ordenada. Incluso había una cama con sábanas, aunque tan raídas por el tiempo que su color blanco original había sido sustituido por el amarillo pálido.
-Limpiamos, si tanto te molesta- dijo Harry, harto. Luego lo miró un tanto desconcertado:- Pero: ¿"Acostumbrarte a las sombras"? ¿Eso no suena un tanto irónico? ¡Se supone que eres un vampiro!
-Pero eso no impide que prefiera la luz- objetó Ian con una sonrisa.
-Y luego dices que yo soy el raro.
-Siempre me ha gustado la luz y eso no es ningún problema- adujo Ian con tranquilidad- gracias al cielo existen las ampolletas, los focos y las modernas iluminaciones de las Ciudades. Por eso me encanta Londres. Lo mejor son los cines y los teatros. No es necesario que me exponga al sol para disfrutar de buena iluminación.
-Aléjate de mi- bufó Harry, aunque luego sonrió en broma.
-Espero que aquí podamos cazar sin dificultades- terció Ian de pronto y examinando un extraño collar metálico que había en el suelo, frunciendo un poco la nariz al captar un olor... repentinamente desagradable.
-Hay muchos pueblos muggles a unos cuantos kilómetros- le dijo Harry restándole importancia- pero si decides morder a una bruja, por favor, que no se note. No quiero que después los magos empiecen a sospechar y además..., ¿Que te pasa?
Ian seguía frunciendo la nariz y entrecerrando los ojos con desagrado.
-Aquí huele raro.
Harry usó su sentido olfativo, cerró los ojos y luego también frunció un poco la nariz.
-Yo... conozco este olor- murmuró y luego dijo, irritado- ¡Es el de un hombre lobo!
-¡Claro!- saltó Ian y miró el collar metálico que estaba tirado en el piso con aprehensión- por eso me resultaba tan repugnante.
-Entonces quiere decir que aquí vivía...- Ian alzó las cejas-... o estuvo un hombre lobo. Quisá ocultándose.
-Vámonos- propuso Ian de inmediato.
-No. El olor es ligero y rancio, lo cual quiere decir que el hombre lobo no viene aquí desde hace años.
-¿Estás seguro?
-Completamente.
-Pues más te vale que sea verdad- masculló Ian- no me gustaría tener que enfrentarme a muerte con un maldito licántropo.
-No tendrías para que hacerlo si no quieres- repuso Harry, aunque sin convicción.
-Claro, como si nosotros pudiéramos evitarlo. El odio entre vampiros y licántropos es inevitable, príncipe.
Harry recordó entonces su único encuentro con un hombre lobo, cuando tenía trece años, aunque entre los Vlad aquella era una edad madura y respetable.
Nunca olvidaría el odio que emanaban los ojos amarillos de aquel licántropo cuando se le lanzó para matarlo. Y nunca olvidaría el odio similar que él mismo había experimentado, nublando su lógica y su sentido de la razón.
De no haber sido por Sherian y Lilith, quizá habría muerto.
-Bueno- suspiró Ian- será mejor que comencemos a hacer de esta casa un lugar habitable. Y el primer paso será quitar hasta el más mínimo rastro de licántropo, o voy a vomitar.
XxXxXxXxXxX
La habitación era sombría, ciertamente siniestra y se palpaba en el aire la esencia de la magia negra. Sin embargo tampoco carecía de la elegancia de Slytherin: sillones de cuero colocados frente a la chimenea donde ya crepitaba un generoso fuego; candelabros de plata pendiendo en los muros de piedra y el retrato imponente de un hombre ataviado con una capa verde oscuro, de barba en punta y ojos pequeños pero absolutamente perturbables.
Como los de una serpiente.
Lucius Malfoy, el joven Barty Crouch, Bellatrix Black y Severus Snape estaban parados, esperando el veredicto de su amo, quien se hallaba sentado en el sillón más grande acariciando la cabeza de su serpiente, justo bajo el cuadro de Salazar Slytherin.
Entonces Voldemort abrió los ojos y sonrió con petulancia.
-¿Así que eso es todo?- preguntó mirando fijamente a sus cuatro mejores mortífagos.
-Por el momento sí, mi señor- respondió Snape- hemos estado averiguando, pero no hemos encontrado demasiada información al respecto.
-¿Y eso porqué, Severus?
-Porque se hayan fuera de nuestro límite mágico. Las habilidades de la comunidad vampírica son poderosas y mantienen muy bien oculta su ubicación.
-Pero los encontraremos, amo- sentenció Bellatrix dando un paso.
-No- repuso Voldemort, cortante- antes ya había intentado ponerlos de mi lado, pero los vampiros no están de parte de nadie.
-Pero... usted podría someterlos.
Voldemort rió, aunque hubo un brillo maléfico en sus ojos rojos cuando dijo:
-Podría, si, pero los vampiros no son como los magos, Barty. Además está el asunto de su inmortalidad y sus habilidades mentales. La verdad es que no me interesa mucho someterlos o ponerlos de nuestra parte. Sería una pérdida inútil de tiempo, porque ellos no sienten simpatía por los magos.
-¿Y que me dice del vampiro que amenazó al ministro?- preguntó Lucius con cautela.
-Me interesará ver como reacciona el ministerio. Pero por lo demás eso a mi no me concierne- respondió Voldemort.
-Pero el muchacho vampiro amenazó con librar una guerra en contra de todos los magos- insistió Bellatrix- y si me permite decirlo, señor...
-Sé lo que vas a decir- la cortó Voldemort con frialdad- pero sugeriré que no cuestiones mis decisiones, Bella, o si no...
La mujer se apresuró a inclinarse:
-Perdón, mi señor.
Voldemort la observó con desdén y luego dijo:
-Lo que ahora me interesa es nuestro asunto. Severus- se dirigió al hombre:- ¿Está todo dispuesto, como te lo ordené?
El hombre asintió:
-Los treinta mortífagos ya están preparados y las condiciones son óptimas. Nos sorprendió que el ministerio no hubiera reforzado mucho la seguridad de Hogsmeade.
-Inútil Fudge- sonrió Voldemort- aunque eso me favorece. De lo contrario ya lo habría matado- se levantó, acercándose a la chimenea, y preguntó:-¿Cuando es la próxima salida de los alumnos de Hogwarts a Hogsmeade?
-Este sábado, señor- contestó Barty.
-Muy bien. Quiero que todo salga como lo he planeado- los miró con frialdad- y no quiero ningún fallo.
-Eso no ocurrirá, amo- le aseguró Lucius y una sonrisa se dibujó en sus delgados labios.
XxXxXxXxXxXxX
Hermione levantó la vista de su libro y miró a Ann, que estaba prácticamente acostada en el sillón junto a la chimenea haciendo espirales de colores en el aire con la varita.
-¿No se supone que deberías estar estudiando?- le preguntó la castaña con desaprobación- este año tienes tus T.I.M.O.S ¿O lo olvidaste?
-¿Como voy a olvidarlo si me lo repites cada cinco horas?- repuso Ann fastidiada- ¡Y con lo que me cuesta concentrarme en otras cosas más importantes!
-¡Los T.I.M.O.S son importantes!- puntualizó Hermione, frunciendo el ceño ante la actitud de su amiga- mucho más importantes que el quidditch, si quieres que te lo diga.
Ann la miró alzando las cejas y con una expresión escandalizada, como si Hermione hubiera dicho una blasfemia.
En ese momento entraron a la sala común Darek Potter acompañado por Linda Stevenson, una compañera de su mismo curso. Ambos conversaban muy sonrientes, lo cual hizo que Ann dejara de hacer espirales y mirara a su hermano arrugando el entrecejo. Entonces apareció Ginny por el retrato, quien, al ver como Ann fulminaba a Linda, sonrió divertida.
-No puedes petrificar personas, así que no la mires tanto- le aconsejó Ginny en broma y sentándose junto a Hermione, que también parecía divertida.
-Pero puedo usar mi varita- repuso Ann. Entonces miró a sus amigas, diciendo indignada- ¿No habían cortado?
-Pues ahora me parece que volvieron- dijo Hermione.
-¡Esa maldita de Linda Stevenson!- gruñó Ann, tratando de no mirar en dirección a su hermano, aunque aquello resultaba ser toda una proeza tomando en cuenta las continuas risitas que emitía Linda- se aprovecha de mi hermanito, lo sé. El año pasado jugó todo el tiempo con él ¿Como puede Darek volver con ella?
Hermione rodó los ojos y volvió a su lectura.
-Ustedes dos siempre tratan de sabotear las relaciones amorosas del otro- comentó Ginny- ¿Recuerdas Herm, esa vez que Darek estuvo aplicándole el hechizo "silencius" a todo aquel que pretendía pedirle a Ann para salir?
Hermione rió:
-Lo recuerdo, fue para el baile de navidad el año antepasado ¿Y la vez en que ese buscador muy guapo de ravenclaw comenzó a cortejar a Ann?
-Que por cierto, era encantador- apuntó Ann- y quizá estaría saliendo con él si no fuera porque...
-Porque tu hermano lo levitó por todo el comedor- completó Ginny riendo- creo que esa fue la primera vez que castigaron a Darek de verdad.
-Pero tampoco hay que olvidar lo que le hizo Ann a esa chica de Huffepuff cuando la vio besando a su hermano- se compadeció Hermione- la pobre estuvo ladrando por tres días.
Después de reirse, Hermione miró a Ginny y le preguntó:
-¿Y me vas a contar ese sueño del muchacho de ojos verdes?
Ginny suspiró y rodó los ojos, replicando:
-No era un sueño.
-Pero Ann dijo...
-Ann cree que me he vuelto loca- dijo Ginny mirando a su amiga con las cejas arqueadas- pero no me importa lo que crean. Él existe y sé que volverá.
-Entonces tendrás que presentármelo- adujo Ann, sonriendo.
Ginny la miró y no pudo evitar imaginarse a Harry detrás de ella. Una sombra oscura que hincaba los colmillos en su cuello.
Sacudió la cabeza.
-¿Que ocurre?- preguntó Hermione.
-Nada. Es que de pronto me dio mucho sueño.
Ann intercambió una confusa mirada con Hermione al ver como Ginny se levantaba para ir a los dormitorios.
Cuando estuvo alejada de sus amigas en la soledad de la habitación, Ginny se sentó sobre su cama y contempló la luna llena, que se veía perfectamente desde su ventana.
Habían pasado varios días y no había vuelto a ver a Harry.
-Quizá si me estoy loca- murmuró cerrando los ojos- o a lo mejor Ann tiene razón...y solo se trató de un sueño.
Sin embargo, le parecía extraño que desde su último encuentro con Harry no dejara de pensar en él. Que siempre soñara, una y otra vez, con sus ojos verdes destellando en la oscuridad, mientras él le repetía con aquella voz grave y profunda:
"Ven conmigo"
Ginny abrió los ojos y volvió a mirar por la ventana.
-Ann está en lo cierto- decidió por fin- algo está mal en mi. Debería de empezar a fijarme en otros chicos.
"Chicos normales: no vampiros" dijo repentinamente una vocecita en su cabeza.
Entonces recordó a Draco Malfoy. Recordó lo que él sentía por ella y que en las últimas semanas no habían hablado mucho.
Se sintió culpable.
-Fue un sueño- murmuró cerrando los ojos y acostándose en la cama- Harry no es real. Debo salir con Draco... y distraerme- sonrió a medias- Si; eso es lo que voy a hacer.
XxXxXxXxXxXxXxXxXxX
Con una sonrisa satisfecha que dejó entrever un poco sus afilados incisivos, Lorkan Vlad Seir se levantó de su butaca y dejó sobre el escritorio el ejemplar de "El Profeta" que había recibido hacía poco, donde el titular rezaba "Peligroso vampiro amenaza al ministerio" con una foto adjunta donde aparecía su hijo Harry vestido con una capucha.
Todo estaba saliendo muy bien. Harry había actuado con la frialdad que se requería y ahora la atención de los magos había sido captada.
Perfecto.
-¿Me llamó, señor?- preguntó la voz de Lilith, que había abierto la puerta con suavidad después de golpearla.
-Tengo grandes noticias, querida Lilith- le informó Lorkan señalándole con un elegante gesto de la mano el ejemplar de "El Profeta".
-¿Un diario de magos?- preguntó ella.
-Échale un vistazo.
La vampira se acercó, separó un blanco mechón de cabello que cubría sus ojos y tomó el periódico con una expresión de sorpresa y admiración.
-¡Vaya!- dijo, con una sonrisa- Harry lo ha hecho.
-Y más pronto y mejor de lo que yo había esperado- terció Lorkan.
-¿Va a informar a la comunidad de Gelrion?
-Por el momento no. Solo mis vampiros de más confianza lo sabrán. Así que llévale el diario a Sherian.
Lilith sonrió:
-Se va a poner muy orgulloso.
-Yo también estoy orgulloso de Harry- sentenció Lorkan y murmuró más para sí mismo que para Lilith:- fue una gran decisión convertirlo en mi heredero.
-También lo creo, señor- dijo Lilith y agregó:- iré a darle la noticia a Sherian.
Y con una leve inclinación de cabeza, Lilith salió de la habitación y comenzó a caminar por amplio y sombrío pasillo con el ejemplar de "El Profeta" en las manos, pero esta vez sin sonreír.
La verdad es que se sentía inquieta y algo preocupada por Harry. Después de todo era muy joven y podían pasarle muchas cosas entre tantos magos, ahora más que nunca.
-Lady Lilith- dijo una suave y delicada voz al pie de la escalera por la cual había comenzado a subir. Se giró y vio a Aldana mirándola con una sonrisa.
-Aldana- dijo la vampira de cabello blanco dedicándole también una sonrisa, pero sin ir hacia ella- ¿que haces aqui?, es muy tarde.
-La verdad es que estaba buscándola. A usted o al sir Sherian.
-¿En serio?- se sorprendió Lilith- ¿Y porqué?
Aldana dio unos pasos, se detuvo y titubeó.
-¿Si?
-Quería saber si han sabido algo de Harry- dijo Aldana por fin, levantando su hermoso rostro hacia el de Lilith- estoy preocupada por él.
Lilith escondió un poco más el diario tras su espalda, sin embargo no era porque le desagradara Aldana o no le tuviera confianza. Más bien por el contrario.
Le encantaba esa muchacha, sabía que era la pareja perfecta para Harry... y por eso mismo no quería que se preocupara.
-No hemos tenido muchas noticias de él- mintió- pero el señor Lorkan nos asegura que está muy bien.
Aunque algo decepcionada, Aldana sonrió y asintió.
-¿Lo extrañas mucho, verdad?- le preguntó Lilith.
-Más de lo que me habría imaginado. Desde que Harry se marchó a Inglaterra me siento muy vacía.
-Sé que sonará cruel, pero me satisface oír eso. Harry te merece mucho. Pero no te preocupes, no tardará en volver. Además no tienes que olvidad...- Lilith le guiñó un ojo-... que en dos meses más se casarán.
Las mejillas de Aldana adquirieron un brillo aun más marfileño de lo normal, lo cual era en los vampiros el rubor en los humanos.
-¿Cree que Harry... quiere casarse conmigo?- preguntó entonces, algo vacilante.
Lilith alzó las cejas, pero sonrió:
-Claro que si. Se conocen desde niños y él te quiere mucho.
Aldana sonrió y asintió haciendo una inclinación de cabeza:
-Gracias, lady Lilith. Disculpe las molestias.
-No son molestias, Aldana.
La joven vampira se quedó observando como Lilith desaparecía por un pasillo del tercer piso y luego, con un suspiro, se tocó el anillo que llevaba en el dedo y murmuró:
-Vuelve pronto, Harry.
Aldana se marchó sin pertacarse de que, tras un pilar, un joven y atractivo vampiro de cabello negro y liso hasta los hombros le había estado observando con deseo y resentimiento en sus ojos metálicos.
-Aldana...- susurró, entrecerrando los ojos, apretando el puño...
... y maldiciendo a Harry Vlad Seir.
XxXxXxXxXxXxX
-¡Draco Malfoy!- exclamó Ann mirando a su amiga con los ojos desorbitados-¿Te has vuelto loca?
-Pensé que creías que estaba loca cuando no me fijaba en otros chicos. Y ahora que te digo que voy a decirle que sí a Draco, reaccionas como si te hubiera dicho que voy a dejar el equipo de Gryffindor.
-¿Pues como quieres que reaccione?- masculló Ann- eres una de las chicas más codiciadas de todo el colegio; muchos hacen cola para salir contigo... ¿Y tú te decides por esa repugnante serpiente?
-No lo llames así...
-Definitivamente estás mal de la cabeza, Gin.
-Mira- dijo Ginny acalorada- Draco me quiere. Me lo ha dicho muchas veces y sé que es sincero porque lo conozco.
-Pero es un slytherin- apuntó Ann resolutivamente como si no necesitara decir más.
-¿Y que?, el hecho de que sea un slytherin no quiere decir que sea una mala persona. Eso de seleccionar a los alumnos es una estupidez.
-¡Hizo que me salieran raíces de las orejas el año pasado!
-Eso fue porque tú le dejaste calvo.
-Le dice sangre impura a Hermione.
-Ya no. Le he pedido que no la haga y desde entonces no...
-Pero sigue siendo un maldito slytherin- insistió Ann- y por si lo olvidaste, Ginny, tiene aspiraciones oscuras. Su familia es... ¡Por todos los magos!, si su único deseo es ser un mortífago.
Ginny inspiró hondamente y luego replicó:
-Sé que en el fondo no es eso lo que él quiere. Lo están obligando. Pero yo haré que cambie.
Rendida, Ann puso los ojos en blanco y sacudió la cabeza.
-Ok, Gin. Pero no lograrás que a mi me caiga bien- y decidiendo cambiar de tema le preguntó:- entonces ¿Vamos a ir a Hogsmeade o no?, recuerda que si nos retrasamos, Filch no nos dejará pasar.
-Si- dijo Ginny levantándose con una sonrisa- vamos. Me muero por comprar dulces.
-Y yo artículos en Zonko- dijo Ann mientras salían de la sala común- Ron, Hermione y mi hermano nos esperarán en las Tres Escobas.
XxXxXxXxXxXxX
Ian se puso bien la capucha sobre la cabeza y oteó por el agujero que tenía la puerta de la casa de los gritos, que después de un exhaustivo aseo, era bastante más acogedora.
-¿Que ves?- le preguntó Harry y añadió alzando una ceja- ¿Y para que te pones esa capucha?
-Es obvio ¿No?, el hecho de que a ti no te haga mucho daño el sol por tener sangre de mago no significa que a mi...
-Pero si el cielo está nublado, idiota.
Ian se quitó la capucha de golpe y lo miró sonriente:
-Vaya ¡Tienes razón!
Harry rodó los ojos.
-Entonces ¿Que esperamos para salir?- dijo Ian- mira, hay bastante gente en el pueblo. Lo veo todo desde aquí.
-Ya te advertí que si muerdes a alguien en Hogsmeade...
-No es para beber sangre. Ya me alimenté anoche.
-¿Entonces?
-Divertirnos- propuso Ian- mezclarnos entre esos estudiantes de Hogwarts y distraernos un rato. Mira, he conseguido ropa abrigada de humanos. Además ya es hora de que dejes de lado el negro, príncipe.
Harry odiaba cuando Ian le decía príncipe, pues sabía que este lo hacía con el propósito de fastidiarlo. Sin embargo, tampoco le parecía mal la idea de salir y distraerse un poco.
Al fin y al cabo, habían estado dentro de esa casa por varios días.
-Vamos entonces- sonrió Harry colocándose una capa negra de invierno.
-¡Así se habla principito!
-Vuelve a llamarme así, y te sacaré toda la sangre que bebiste anoche.
XxXxXxXxXxXxXxXxX
El pueblo de Hogsmeade estaba más abarrotado que de costumbre, y las casas y las tiendas, cubiertas por la nieve, le daban al pueblo una imagen de postal navideña.
Ginny alzó los ojos almendrados hacia el cielo nublado y sonrió ligeramente al sentir el cálido roce de los pequeños copos de nieve que aun insistían en caer. Siempre le había gustado la nieve.
-¿Donde dijiste que estaban en Las tres Escobas?- le preguntó la pelirroja a Ann, quien en ese momento acababa de saludar a un chico de cuarto de Gryffindor que siempre había estado prendado de ella.
-¿Eh?... ah, si. Supongo que echándose miraditas o discutiendo para no tener que decirse el uno al otro que se gustan.
Ginny rió.
-¿Y Darek?
Antes de que Ann contestara, vieron a Darek junto a Linda caminando hacia ellos con una sonrisa entre la multitud de gente y estudiantes:
-Hola Linda- saludó Ginny tratando de que la chica no se diera cuenta de que Ann la estaba quemando con la mirada- ¿Así que... salen de nuevo?
-Si. Habíamos discutido, pero hemos decidido volver- respondió Darek y Linda le obsequió una dulce sonrisa.
-¿Vienen con nosotros a Honeydukes?- les preguntó Linda.
-No- respondió Ann cortante.
Darek la miró frunciendo un poco el ceño.
-Bueno, entonces... nos vemos luego- dijo Linda con una débil sonrisa.
-Nos vemos- les despidió Ginny con la mano, viéndoles partir y desaparecer entre la gente. Entonces, por un momento, se detuvo con la mano en el aire al ver a un joven entre la multitud vestido de negro.
Un joven muy parecido a...
-Hey, Ginny ¿Nos vamos a Las tres Escobas o decidiste acompañar a esos dos?
La pelirroja parpadeó y entonces vio que la figura de negro ya no estaba.
Todo ocurrió en un segundo.
-Ginny...
-Si, si vamos.
-¿Que pasa? ¿Que viste?- le preguntó Ann- estás un poco pálida.
-Debe ser por el frío- se excusó Ginny y murmuró, con una débil sonrisa:- debió ser una alucinación.
-¿Como?- preguntó Ann, mirándola extrañada.
-Es que últimamente ando viendo espejismos en todos lados. Ven, vamos donde Ron y Hermione, que ya deben estar cansados de esperarnos.
XxXxXxXxXxX
Ian acercó el rostro a los dulces que olían según el estado de ánimo de la persona, luego contempló las gomitas saltarinas y después tomó entre sus dedos un chicle que se inflaba con el calor corporal, claro que con lo fría que era su piel el efecto no fue muy llamativo.
Sin embargo, aun así estaba admirado.
-Vaya, Harry. Puede que los magos sean unos malditos déspotas arrogantes, pero debo admitir que creatividad no les falta.
Varias personas que estaban cerca de él lo miraron extrañados por el comentario, pero se olvidaron de eso al ver los hermosos rostros de los dos muchachos, embelesados.
-Oye Harry, supongo que no nos vamos a privar- le dijo Ian con expresión de circunstancia.
-No estoy acostumbrado a comer dulces, la verdad- adujo Harry encogiéndose de hombros.
En ese momento una muchacha de cabello claro y un muchacho de cabello oscuro que llamó la atención de Harry llegaron cerca de ellos. Harry los miró de reojo y en ese momento la chica comentó acercando la nariz a una bandeja que estaba en el mostrador "Sabores insólitos":
-Mira Darek, ¡Ug!: chupetas con sabor a sangre.
-Deben ser para vampiros- rió el muchacho de cabello negro que la acompañaba- quizá mi hermana quiera meterle uno de estos en la comida al profesor Butler.
-¡Wow!- dijo Ian apareciendo repentinamente e inclinándose sobre la bandeja, captando la atención de la chica y el chico. Entonces tomó una chupeta y se la comió, maravillado y exclamando- hey, Harry ¡Tienes que comer uno de estos!
La chica hizo una mueca de asco, pero Darek pasó la vista de Ian a Harry, que lo observaba a su vez con cierta curiosidad.
Darek se quedó mirando a Harry sorprendido.
-Ven, Darek. Vamos a ver si quedan plumas de azúcar- le dijo la chica entonces, pero no pudiendo evitar a los dos atractivos y extraños muchachos de piel blanca que estaban junto a ellos.
-Si, claro Linda.
Y se alejaron entre la multitud de chicos.
-Delicioso- seguía diciendo Ian, encantado con las chupetas de sangre- creo que deberías probar una, Harry.
Pero el joven seguía con la mirada perdida en donde el otro muchacho llamado Darek había desaparecido con la chica. Al final decidió encogerse de hombros y le dijo a Ian:
-Podemos comprar varias, si quieres. Tengo bastante dinero de magos.
Ian iba a darle las gracias a Harry por ser tan generoso cuando una serie de gritos provenientes desde afuera captaron su atención. Los que estaban en la tienda también alzaron la vista, murmurando entre ellos, unos con preocupación y otros con perplejidad.
Los gritos comenzaron a aumentar y entonces todos empezaron a salir, apretujándose entre ellos para ir a ver que ocurría afuera.
-¿Que pasa?- preguntó Ian.
-Creo que los magos están en problemas- sonrió Harry.
-Vamos a ver- sonrió Ian a su vez.
Más rápidos que nadie, ambos se escabulleron con facilidad entre la gente y salieron de Honeydukes. Entonces vieron que la razón de que toda la gente corriera y gritara espantada era porque acababa de irrumpir en el pueblo un enorme grupo de brujos con máscaras plateadas, quienes comenzaron a marchar lanzando maldiciones a diestro y siniestro.
-Pero que violencia- comentó Ian, que había saltado hacia el techo de una casa y observaba todo el caos con indiferencia. A su lado, Harry también observaba.
En ese momento uno de los mortífagos alzó una varita y luego dijo con voz amplificada:
-Vamos a matar a todo el que se meta en nuestro camino y a raptar y torturar a un estudiante de Hogwarts si no se entregan los miembros de la Orden del Fénix en cinco minutos.
Hubo varios gritos ahogados y la multitud comenzó a correr y a chillar enardecida cuando las maldiciones de los mortífagos empezaron a volar por todos lados. Algunos pocos trataban de defenderse, pero eran tantos mortífagos que aquello resultaba inútil.
Fue entonces cuando Harry vio una intensa cabellera de color rojo oscuro entre la multitud, que acababa de sacar la varita junto a otros tres muchachos. Harry respiró hondo y tensó los nudillos, viendo a Ginny Weasley correr y lanzar un hechizo defensivo para proteger a una niña pequeña que casi muere alcanzada por un rayo verde.
Entonces vio que el mortífago que había amenazado con voz amplificada se fijaba en ella.
De forma inconciente, Harry se levantó, pero Ian lo sujetó:
-¿Que te ocurre?
Justo entonces el mortífago agarró a Ginny por el cuello, conjurando unas cuerdas para amarrarle las manos y colocando su varita en el cuello de ella mientras una docena de mortífagos los rodeaban.
-¡Tenemos a una estudiante de Hogwarts! ¡Si no se presentan los miembros de la Orden sin varitas ni ningún artefacto mágico la torturaremos hasta que muera!
La multitud contempló al mortífago con horror.
Sin pensar, sin importarle lo que pudiera ocurrir, Harry gruñó entre dientes y dio un veloz salto hacia el mortífago que tenía cautiva a Ginny.
-¡Que haces Harry!- le gritó Ian desconcertado, pero él no le escuchó.
Harry corría a toda velocidad entre la multitud, tan rápido que nadie se daba cuenta. Entonces, cuando estuvo a un palmo del mortífago, lo golpeó con toda su fuerza en el mentón, logrando que este saliera despedido hacia atrás de forma brutal.
Ginny cayó al suelo, perpleja, y entonces sintió la tomaban en brazos, elevándola en el aire hasta que sus pies toparon con el techo de una tienda del pueblo.
Entonces su corazón dio un vuelco cuando oyó la voz de Harry susurrando en su oído:
-¿Estás bien?
-S-si...- logró balbucear ella y se giró para mirar aquellos ojos verdes intensos que le habían acosado en sueños.
Pero este no podía ser un sueño.
-Ann estaba equivocada...- murmuró Ginny, ajena a la mirada de toda la gente, los gritos y la furia de los mortífagos que iban hacia ellos-... eres real.
Harry no pudo evitar reír, pero le mostró los colmillos, diciendo:
-Claro que soy real. Ahora quédate aquí, no te muevas y hables.
Y sin añadir más, Harry saltó sacando la varita y lanzándole un potente hechizo a un grupo de mortífagos que iban hacia él, los cuales cayeron petrificados sobre el piso. Varios intentaron matarlo, pero quedaron perplejos cuando la maldición avada kedavra chocó contra el muchacho, pero no le hizo nada.
-¡El vampiro!- gritó alguien entre la multitud y todos lo miraron atónitos.
Harry maldijo entre dientes y desapareció sin vacilaciones.
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Ginny estaba emocionada, perpleja y sorprendida, pero no asustada. Se había mantenido sentada y oculta tras la chimenea de una de las casas, viendo como los mortífagos de pronto se confundían y comenzaban a ser derribados por miembros de la Orden del Fénix y profesores de Hogwarts que habían acudido a la primera llamada.
Pero ella no pensaba en ellos.
-Ginevra- dijo la voz profunda de Harry tras ella.
La muchacha sintió que él la tomaba en brazos y al segundo siguiente se hallaban en un callejón oscuro de Hogsmeade, lejos de las personas.
-Me salvaste la vida- murmuró ella.
Él frunció los labios.
-Pero no creas que lo hice por ti.
-¿Ah si?
-Lo hice porque soy yo quien tiene que matarte.
-Entonces hazlo- le retó ella- hazlo ahora Harry.
"Recuerda mi nombre" pensó Harry, aturdido.
-Vamos ¿Que esperas?- insistió ella- ¿O aun no te atreves...?
-No es que no me atreva- terció él dando un paso hacia ella y perdiéndose en aquellos ojos almendrados y brillantes- es que no puedo... ya te lo dije. He tratado de ir a tu cuarto por las noches, pero no consigo acabar contigo ¿Porqué Ginevra? ¿Tú lo sabes?
-No- murmuró ella y luego esbozó una sutil sonrisa- ¿Pero me puedes explicar tú, entonces, porqué no te tengo miedo? ¿Porqué, a pesar de que eres un peligro viviente para mi, estuve esperando a que entraras por la ventana todas estas noches?
Harry sintió que algo se rompía dentro de él, llevando hacia todo su cuerpo un calor y una emoción antes desconocida.
Respirando hondo, y sin dejar de mirarla a los ojos, Harry dio un paso hacia ella, diciendo:
-Si no puedo matarte... entonces tendré que recurrir a mi última opción.
-¿Cual?- susurró ella alzando la mirada.
Y sin preámbulos Harry la besó, sintiéndose humano por primera vez.
Han habido varios lectores que me han preguntado ( y algunos pedido) si Harry puede ir a Hogwarts. Miren, a mi la idea siempre me preció muy buena y sabria como hacerlo para que no quede incoherente, ya que el fic va a ser mas o menos largo.
Ahora, ustedes me dicen si quieren que vaya a Hogwarts o no. ¿Ok?
No olviden dejar sus rewiers y portarse mal!! jejeje
