Bueno, si, lo sé. he tardado mi buen milenio en actualizar. ¡Pido perdón!, es que he estado teniendo algunos grandes problemas (agragando que mis amorosos padres me habian quitado el computador, grrr). Pero he vuelto y con un buen y largo capi para ustedes.

También quiero dar las gracias a...

JOr :(¡Gracias por tu rewier largo!, me encantan los comentarios como lo0s tuyos, donde das tu opinión y tu punto de vista. Y si, estoy de acuerdo contigo: Harry y Ginny hacen muy buena pareja. Me encanta escribir sobre ellos)

f1ameseeker:Gracias por decirme que estoy escribiendo bien, no sabes lo bien que se siente leer eso de alguien. Sobre la frase, jeje, a mí me salió así por pura inspiración. Me encantó hacer esa escena. Espero que te guste el capi!!

Konii:procuro hacer todos los capis largos. Gracias por leerme!

Belenchiss:mm, los encuentros clandestinos son lo una cosa muy emocionante en una relación ¿Verdad? Espero que te agrade el capi.

jany.potter1: Hola! ¿Ann con Ian?, mm, no es mala idea, aunque algo raro. Me alegra que te gusten los dos. Los cierto es que me encanta hacer el papel de Ian. Me alegro que te guste la historia ¡Besos!

Kaito Seishiro: gracias por tu rewier!

ginnyq: me cuesta ser romántica, la verdad, jeje. El hecho de su otra opción, en ves de matarla, es amarla ¿Comprendes? Gracias por tu reiwer ¡Un abrazo!

anatripotter: siento haberme demorado. Lo cierto es que muchos votan por que Harry vaya a Hogwarts y otros que no. Difícil. Aunque eso de que deje el reguero de sangre, jeje, sería algo normal teniendo en cuenta que el es vampiro y estaría rodeado de cuellos que morder. Gracias por leerme y un abrazo!

DecoBlack:gracias por tu anterior rewier!,respecto a tu pregunta: no. El no sabe nada de su familia de magos. En el futuro lo iré aclarando. ¡Saludos!

Nachan:Hola!, si, la verdad es que a muchos les gusta Ian por lo de vampiro raro y tierno. Y pobre Aldana, va a sufrir lo suyo, aunque no va a ser la única. Este fic me va a salir muy corta venas, jejeje. ¡Un abrazo!

HarryPeru: me alegro que te guste la historia. ¡Saludos!

druidalurin:¡Hola!, siempre tan fiel lector. La verdad es que he hecho la personalidad de Harry muy fria, pero asi debe ser. Espero leerte pronto.

Niernath:Hola!, me encanta tu nick. Si, la verdad es que Draco ya perdió a Ginny. ¡Besos!

aniee-nay:jeje, muchos me dicen que Ian es un vampiro bastante raro. Me alegra que te guste la historia ¡Un abrazo!

MacPulli:hola!, que alegria que te guste el fic. Sobre eso de que Harry e Ian vayan a Hogwarts.. uyy, que peligroso para los pobres estudiantes y sus cuellitos jejeje. ¡Saludos!

genrdp:Hola! Si, es cierto que he hecho a este Harry mucho mas decidido. Ian apoyará a Harry, aunque como tu dices, no lo va a comprender muy bien al principio. Sobre si James va saber que Harry es su hijo, digamos que esta en la pista, aunque su corazon se lo dice (ah, que cursi me salio la frase) Gracias por leerme ¡Un abrazo!

ChOcOkIsS: ¡Gracias por tu largo rewier!, adoro los rewier largos. Si, la verdad es que Harry va a tener muchos enemigos, pobre. El amor entre el y Ginny va a ser muy, muy difícil. Recién estoy narrando los capis felices y suaves, donde se estan conociendo, pero mas adelante la cosa se pone fea. Si el corto encuentro entre él y Darek te dejo sin respiración, los que vienen mas adelante van a ser mas emocionantes. No creo que este Harry tan independiente se una a la Orden, eso si. Ian no lo va a dejar ahora y en el futuro Harry tendra que descubrir la profecía. No creo que mi imaginación acabe nunca (me encanta escribir atnto fic como historias propias)¡Un abrazo!

Camilla:¡Gracias por tu rewier!, siento haber tardado otra vez. Prometo tratar de subir capis mucho mas pronto. Me alegra que te guste la historia ¡Besos!

MYsweetAngel: ¡Hola ¿Como estas?, Ian y Harry en Hogwarts son un gran peligro para el cuerpo estudiantil jejeje. No se todavía si harry va al colegio, las votaciones son muy variadas. Gracias por tu rewier y por leerme!

cecilia: ¡Hola!, me alegra mucho que te guste la historia. ¡Un abrazo!

Ginebra216: ¡Hola!, gracias por tu rewier. Respecto a eso de los ojos "perturbados", si te fijas bien dice "perturbadores", jejeje. pero no importa, recibo bien las correciones y sugerencias. La verdad es que tengo 17 años. Me alegra que te guste la historia y trataré de hacerla con mucho acción ¡Saludos!

Ir3n3 Radcliffe: ¡Hola!, gracias por tu rewier y me halaga mucho que te guste la historia. ¡Un abrazo!

monik: Gracias por leerme. Saludos!

El Merodeador 91: Hola!. Si, lo cierto es que Ginny será elemental para que Harry sepa la verdad, pero eso ira de a poco. Sobre si Harry sera curado de ser vampiro o Ginny se convertirá en vampira, no lo sé. Mas adelante lo descubrirás. Gracias por leer y un abrazo !

Vanexa.94: ¡Hola!, muchas gracias por tu rewier, la verdad es que fue muy halagador. Aunque no he leido la saga Crepusculo (lo haré pronto). Sobre si su papá vampiro se molestará, umm, yo creo que si. No se, jejeje. El vampiro que estaba espiando a Aldana es un personaje que saldrá con mas minuciosidad en los capitulos que vienen. Gracias por leerme y me alegra que tu guste la historia ¡Besos!

Eva Weasley: Hola!, muchas gracias por tu rewier, fue muy lindo. Siento haber matado a Arthur Weasley. Los cierto es que me gusta hecer los capis largos, aunque a veces me demore en subirlos. Jejeje, mi madre tambien me molesta con lo de estar en el compu (motivo por el cual a veces me demoro en actualizar). Ojala sigas leyendo mas fics, te aseguro que hay varios que te gustaran. UN abrazo!!

Mery Lupin: Hola!, gracias por leerme (y prometo no tardarme tanto) ¡Saludos!

HarryPeru: ¡Hola!, gracias por tu rewier. la verdad es que su Harry va o no a Hogwarts esta en proceso, jeje. ¡Un abrazo!¡Sigan mandando rewier!, de verdad que animan a seguir escribiendo. Ah, por supuesto, los derechos de Harry Potter no son mios. Solo escribo por amor al arte. Ahora los invito a que lean!!


Capítulo 6

A media noche.

Era una sensación extraña y maravillosa. Una sensación que anulaba sus sentidos, sus instintos e incluso su lógica. Le gustaba. Habría dado todo por abandonarse por completo a aquel caudal de emociones desconocidas si una pequeña parte de su cabeza no le hubiera gritado de pronto aquella señal ineludible de alarma.

Pero… ¿Qué estaba haciendo?

Harry abrió los ojos y se separó de Ginny con un movimiento brusco. La pelirroja lo miró aturdida, mareada y fascinada al mismo tiempo. Si no hubiera sido por aquella repentina reacción, quizá habría olvidado quien era y en que situación se encontraba. Pero poco a poco fue comprendiendo que acababa de ser besada por Harry. Por un vampiro que, además, deseaba acabar con su vida.

-¿Qué estoy haciendo?- musitó el joven vampiro con los ojos algo desorbitados y una expresión alterada. Dio unos pasos más hacia atrás, miró a Ginny con ira. Ginny dio un paso, sin embargo...

-¡Aléjate de mí!- gruñó él.

Ginny lo miró perpleja, pero entonces esbozó una tenue sonrisa al darse cuenta de que solo estaba nervioso.

-En realidad, fuiste tú quien me besó- adujo ella cruzándose de brazos y con el semblante sereno. Aunque por dentro el corazón le martilleaba con fuerza, mientras en una parte de su cabeza pensaba que habría dado cualquier cosa en esos momentos por volver a sentir los labios de Harry sobre los suyos.

Se sobresaltó cuando sintió que Harry la agarraba por los brazos, zarandeándola, y los ojos de ambos se encontraron. Harry sentía deseos de morderla, de acabar con todo allí mismo, pero solo pensar eso en aquellos momentos le producía un malestar profundo. Finalmente la soltó y dijo dándole la espalda:

-Adiós.

-Espera...- murmuró Ginny e hizo un ademán con la mano para sujetarlo por la capa negra, pero él fue más rápido que ella, y tras dirigirle una mirada que habría asustado a muchos, desapareció.

Ginny se quedó allí, con la mirada fija en el punto donde acababa de desaparecer Harry y todavía con la mano en el aire. Entonces se llevó los dedos a los labios de forma inconsciente, sin darse cuenta de que el corazón seguía palpitándole con fuerza. Sin darse cuenta tampoco de que afuera de ese estrecho callejón del pueblo se desencadenaba todo un alboroto entre alumnos, magos, profesores, aurores y los mortífagos que todavía quedaban.

Sonrió a su pesar, con las mejillas ardiéndole un poco. ¿Por qué se sentía así? ¿Qué era lo que tenía Harry y que le hacía olvidar todo lo demás?

"Esto es tan absurdo" pensó, recordando cómo Harry la había mirado antes de marcharse. "Él quiere matarme" pensó entonces, pero luego una vocecita en su cabeza le dijo: "Te besó"

-Me besó- murmuró la pelirroja.

-¡Ginny!

El grito de Hermione y Ron le hizo dar un brusco respingo. Nerviosa, Ginny giró la cabeza, pero antes de que pudiera reordenarse en la realidad sintió que Hermione le daba un impetuoso abrazo. Ron apareció tras ella un segundo después, pálido.

-¡Oh, Gin!- exclamó Hermione soltándola poco a poco y mirando a su amiga con ojos llorosos- hemos estado buscándote por todos lados...

-Por un momento pensamos que algún mortífago había intentado capturarte otra vez- soltó Ron con la voz trémula.

-¿Pero porqué no has ido con nosotros?

-¿Y quien era ese sujeto que te rescató de los mortífagos?

-La gente se ha vuelto loca...

-¡Dicen que es el vampiro que...!

-Ey, ey, basta chicos- les interrumpió Ginny con un débil sonrisa- si me hablan al mismo tiempo no voy a entenderles nada ¿Están todos bien?

-Por fortuna sí. Solo algunos alumnos heridos y otros habitantes de Hogsmeade, pero ninguno nada grave realmente- respondió Hermione mirándola atentamente a los ojos- la que nos tenía preocupados a todos eras tú. Si no hubiera sido por ese misterioso...- en ese punto, Hermione se detuvo y miró de soslayo a Ron, quien asintió, diciéndole a su hermana:

-Ginny, sé que fue tu salvador, pero los testigos afirman que se trata del mismo vampiro que amenazó el otro día al ministerio.

La pelirroja respiró lentamente, conteniéndose. Pero simplemente dijo con cierta brusquedad:

-¿Y qué importa si es un vampiro?, él me salvó. Y le debo la vida.

"Curioso que le deba la vida..." pensó Ginny "... cuando se supone que debería quitármela"

-Pero de todos modos son peligrosos Gin- adujo Ron- quizá ni siquiera lo hizo para salvarte, si no para fastidiar a cualquier mago que encuentre, incluidos los mortífagos.

-Apropósito- dijo Hermione- ¿Donde está?

-Se marchó.

-Y... ¿Hablaste con él?

Ginny iba a abrir la boca para mentir lo primero que se le ocurriera, pero se arrepintió. Al fin y al cabo, sabía que vería a Harry otra vez.

-Si- contestó, impávida ante las caras de asombro de Ron y Hermione- y la verdad es que es un... muchacho muy interesante.

-Un vampiro- corrigió Ron entre dientes.

-Gin, debes tener cuidado- le previno Hermione- sé que no debería juzgar a los vampiros por su condición, pero ya sabes cómo este atacó a los del ministerio. Es peligroso y puede que ahora te tenga en la mira.

"Si supieras" pensó Ginny.

XxXxXxXxXxX

Harry se acercó a la casa de los gritos cuando estuvo completamente seguro de que no había ningún humano cerca. Sin embargo, su cabeza estaba en otra parte y por mucho que le irritara... no podía dejar de pensar en ella. En el beso, en la calidez de sus labios y la dulzura de su rostro. Todo eran imágenes de ella.

-¡Demonios!- masculló, dándole un puñetazo con impotencia un árbol sin hojas, el cual se rompió con un sonoro crujido. Varios pájaros alzaron el vuelo, graznando ruidosamente hacia el cielo gris que se cernía sobre el pueblo y el colegio de Hogwarts.

Saltando como un centella hacia el monte escarpado en donde se alzaba la casa de los gritos y, aun pensando en Ginny, Harry corrió la tabla que cubría una ventana y cuando entró se dio cuenta de que Ian lo estaba esperando en la pequeña habitación donde conducía la ventana. El vampiro de cabello castaño estaba sentado en un vieja butaca, con los brazos cruzados y mirando fijamente a Harry con sus ojos felinos.

Era la primera vez, desde aquella conversación en la azotea de aquel edificio en Londres, que Harry lo veía serio.

-¿Pero que diablos pretendías?

La voz de Ian sonó seria, dura, incrédula y curiosa a la vez. Harry evadió su mirada, exhalando aire con fastidio y poniéndose bruscamente en jarras. Luego volvió a mirar a Ian, diciendo:

-No lo sé.

El vampiro castaño alzó las cejas.

-¿Que no lo sabes?, vaya príncipe, y yo que comenzaba a pensar que eras más sensato que yo.

-No quiero seguir hablando de esto- gruñó Harry dando varios pasos hacia la puerta, pero Ian, absolutamente veloz, se interpuso entre él y la puerta:

-Antes debes explicarme porqué la salvaste.

-¡Ya te dije que no lo sé!

-¡Lo sabes! ¡Claro que lo sabes Harry!, a mí no puedes engañarme, porque somos iguales en condición.

-Quítate Ian- le ordenó Harry fríamente.

-Antes me dirás porque motivo le salvaste la vida a una chica humana que, por añadido, es una bruja.

-No tengo porqué darte explicaciones- replicó Harry de forma amenazadora- así que quítate o si no...

-¿O si no qué?

Harry emitió un gruñido gutural y lo apartó de un violento empujón, pero Ian, que ya lo preveía, amortiguó el golpe con toda su fuerza de vampiro y se le lanzó sin preámbulos. Tomado por sorpresa, Harry se vio lanzado contra la puerta, que se rompió con el brutal impacto. Sintió entonces a Ian sobre él otra vez y, furioso, lo golpeó en el hombro. Ian gruñó y volvió a arremeter mientras Harry lo agarraba con fuerza de la capa. Sin que se dieran cuenta, ambos saltaron hacia la escalera y rodaron por ella sin sentir demasiado los golpes. Solo se percataron de que estaban destrozando la casa cuando los dos cayeron como gatos sobre el piso del salón, que estaba llena de palos y maderas recién desprendidas. Se miraron fijamente a los ojos, mostrándose los colmillos en posición de ataque. Pero para sorpresa de Ian, fue Harry quien se rindió, emitiendo un sonoro suspiro y enderezándose paulatinamente.

-Ya basta- masculló- no quiero pelear contigo.

Ian se calmó al instante y también se enderezó. Harry le dio la espalda sin moverse.

-No sé que me pasa con ella- dijo de pronto. Ian parpadeó, mirándolo asombrado. Pero lo dejó continuar:- se supone que mi deber es matarla. Beber su sangre y acabar con ella para completar mi iniciación como vampiro. Pero no puedo.

-Espera. Si acabo de oír bien... ¿Me estás diciendo que tienes que morderla y matarla?

-Si la muerdo, la mato.

-Pero... ¿Por qué no lo haces de una vez?

-Ya dije que no puedo.

Ian se acercó hasta Harry para mirar su rostro, sorprendiéndose al encontrar en él un semblante sombrío. Desconcertado, le preguntó:

-¿Porqué no puedes?

Harry tardó en responder, y cuando lo hizo, su voz fue casi un susurro:

-Creo que...

"Me estoy enamorando de ella" dijo una suave voz en algún lugar de su cabeza. Harry cerró los ojos bruscamente, apretando los puños y diciendo:

-Ya te dije que no sé porqué, Ian. Pero no puedo.

-Esta bien- dijo el vampiro castaño, pero volvió a fruncir el ceño cuando inquirió:- ¿Pero porqué la salvaste de esos individuos?, una cosa es no poder matarla y otra salvarle la vida, que es peor.

Harry suspiró sin abrir la boca, sacudió la cabeza y comenzó a subir las escaleras sin decir nada más.

-Espera ¿A donde vas?- exclamó Ian.

-Necesito descansar- respondió la voz de Harry y desapareció en el segundo pasillo.

Ian se quedó mirando la escalera, confundido por la extraña actitud de Harry. Luego suspiró.

"Tengo que descubrir que le pasa" pensó para sí.

Entonces, rascándose la nuca, miró a su alrededor. El piso estaba lleno de polvo y maderas rotas. Con otro suspiro, se puso a limpiar.

XxXxXxXxXxX

Ginny se tiró sobre la cama, agotada. Había estado casi toda la mañana en la enfermería recibiendo continuamente el abrazo de su madre y sus hermanos, oyendo decir a su padre que casi se había muerto del susto y que de ahora en adelante tendría que tener mucho cuidado cuando fuera Hogsmeade. Luego estuvo la mayor parte del día sentada junto a Ann en la cama que ocupaba en la enfermería mientras la escuchaba quejarse por tener que pasar allí la noche. Ann había resultado herida de un brazo después de pelear con unos mortífagos en el pueblo y en esos momentos estaba siendo acompañada por sus padres, que acababan de llegar para ver a sus hijos. Darek también había sido atacado, pero solo tenía unos magullones en la cara.

Sin embargo, y a pesar de todo el jaleo, el susto y los comentarios fervorosos de todo el colegio respecto al ataque en Hogsmeade, Ginny solo podía pensar en Harry. Evocando una y otra vez el beso. Recordando sus ojos verdes y su fría mirada que, al mismo tiempo, resultaba extrañamente dulce.

"Si no puedo matarte... entonces tendré que recurrir a mi última opción"

Eso es lo que había dicho él antes de besarla con agresividad y ternura. Y Ginny le había devuelto el beso con la mente en blanco, el corazón martilleándole impetuosamente y el alma rebosante de una inusitada felicidad.

-No puede ser- murmuró dándose vuelta sobre la cama- ¿Acaso me he enamorado de él?

Inmediatamente sacudió la cabeza, sonriendo a medias por lo absurdo que sonaba. Ella no podía estar enamorada de un vampiro. Mucho menos de uno que lo único que quería era buscar la forma de acabar con su vida.

"Pero es un vampiro y un mago también" recordó entonces.

-Un vampiro que se supone que odia a los magos- murmuró dejando de sonreír- él no podría quererme a mí. Soy una bruja.

¿Pero entonces porqué la había besado? Sintió entonces una repentina vergüenza: ¿Acaso solo se había burlado de ella?

-Ginny ¿Te sientes bien?- le preguntó la voz de Ann.

La pelirroja se enderezó, mirándola con sorpresa.

-¿Y tú porqué no estás en la enfermería?- le preguntó al ver las vendas en el brazo de su amiga. Entonces, al mirar sus ojos verdes brillando adivinó:- no me digas que...

-Sí, me escapé- admitió Ann sonriendo y sentándose frente a ella- ya sabes como odio la enfermería. Aunque mis padres deben estar buscándome- dejó de sonreír al ver que Ginny la miraba sin parpadear:- ¿Por qué me miras así? ¿Tengo algo raro?

Ginny parpadeó y se apresuró a decir torpemente:

-No, no... nada. Por un momento creí ver un bicho en tu pelo.

-Mentirosa- repuso Ann con una astuta sonrisa- no estabas mirando mi pelo, si no mis ojos.

Y era cierto. Ginny no había podido evitar darse cuenta, con sorpresa, de que los ojos de Ann eran muy parecidos a los de Harry. Brillaban de la misma manera incluso, salvo que los de Harry eran más fríos.

-Bueno, la verdad es que estaba pensando que tus ojos son muy bonitos- se excusó con una rápida sonrisa.

-Pero si me los has visto desde primero ¡Vaya hora en que me lo vienes a decir!- dijo Ann, aunque divertida- aun así te acepto el cumplido. Claro que los tuyos no se quedan atrás.

-Gracias, Ann.

-Oye, Gin. Abajo no te quise sacar el tema, pero...- Ann la miró seria de pronto y dijo-... me di cuenta de que, cuando ese vampiro apareció para salvarte y luchar con los mortífagos tú lo miraste como si lo conocieras. He estado pensando en ese momento y llegué a una conclusión que, aunque me parece increíble, no deja de dar vueltas en mi cabeza. Así que dime la verdad...

-Ann...

-¿Es... él?

-¿Él quien?- preguntó Ginny, comenzando a ponerse nerviosa.

-El muchacho de ojos verdes que del que nos hablaste a Hermione y a mí.

-¿Porqué lo dices?

-Por la forma en que ambos se miraron. Y además, porque creo que le vi los ojos verdes.

-Bueno...

-¿Es él?

Ginny cerró los ojos y asintió:

-Sí Ann. Es él.

-¿Me estás diciendo entonces que el chico en el que piensas tanto todo el tiempo es un vampiro?

Ginny asintió otra vez.

Hubo un prolongado silencio y luego Ginny escuchó a Ann exclamando con una mezcla de asombro y jovialidad:

-¡Te admiro, amiga!

Perpleja, Ginny vio que Ann sonreía.

-¿Cómo?

-Todos dicen que es el vampiro que amenazó al ministro. Se ha hecho famoso. Pero tú te has estado viendo con él desde hace más tiempo, te salvó y... eso solo puede significar una cosa.

-¿Qué cosa?

-Que está, de alguna u otra forma, interesado en ti- sentenció Ann- mira, yo sé que debe resultar terrorífico para cualquiera tener contacto con un vampiro. Al menos yo creía eso. Pero es que después de verlo...- Ann sonrió, dándole un golpecito en el hombro-... menudo bombón te has encontrado.

Ginny abrió la boca y alzó las cejas, sin poder evitar sorprenderse

-¿Cómo?

-No te hagas la desentendida, Gin. Te juro que ese muchacho, vampiro, mago o lo que sea, es la cosa viva más perfecta y apetecible que me ha tocado ver en mi vida. Solo tendrías que escuchar los comentarios de las demás alumnas de Hogwarts ¡Hace un rato vi peleándose a un grupo de ellas por quedarse con la foto que los fotógrafos de El Profeta le sacaron a tu vampiro cuando luchaba contra esos mortífagos!

-Pero... ¿Y no se supone que deberían tenerle miedo?

-Supongo. No lo sé. El caso es que el ministerio se ha puesto en misión de atraparlo como sea, pero las féminas están fascinadas.

Ginny miraba a su amiga asombrada, dándose cuenta de que Ann nunca dejaba de sorprenderle. Era demasiado imprevisible.

XxXxXxXxX

Los días que pasaron fueron lentos y agobiantes para Ginny. Al principio no había estudiante que no se parara a preguntarle cómo se sentía ser salvada por un vampiro. Sin embargo las peores eran las chicas, que a menudo se le acercaban con preguntas acerca de Harry, incluyendo a que olía, si se había fijado en sus ojos, como era su voz, etc.

Pero el peor era Butler.

Desde que Harry había amenazado el ministerio e intervenido en una batalla de Hogsmeade para luego desaparecer como si nada, había significado un alarmante cambio en el humor del atractivo y frío profesor de defensa. Sus ojos brillaban de ira cada vez que escuchaba a un estudiante hablar sobre el misterioso y guapo vampiro, motivo por el cual se la pasaba descontando puntos. No obstante, Ginny sentía que ella era el blanco principal de Butler desde entonces, lo cual encontraba bastante injusto. Y cada vez que el profesor la miraba percibía el odio que emanaba como si lo quisiera dirigir directamente a ella.

-Ya sabes como odia a los no humanos- le dijo Ann frunciendo el ceño una mañana mientras estaban en el desayuno- y en especial a los vampiros.

-Pero yo soy humana ¿No?

-Si, pero el vampiro te salvó la vida y eso debe haberle hecho pensar que tú tienes amistades con ellos. Ya sabes lo astuto que es Butler, aparte de que todo el colegio sabe que está completamente loco...

-Ann...- susurró Ginny sin atreverse a parpadear cuando vio a Butler apareciendo tras su amiga.

-... y por si fuera poco, nos trata cómo si nosotros fuéramos inferiores. Yo creo que Butler bien puede tener sangre de escreguto o sangre de basilisco, ya sabes como mira.

-Ann...

-¿Si?- sonrió su amiga, pero dejó de sonreír cuando vio la mirada de Ginny y se giró, poniéndose algo blanca cuando se dio cuenta de quien había estado tras ella escuchando su conversación.

-¿Así que usted piensa que tengo sangre de escreguto, señorita Potter?- le preguntó Butler con una sonrisa sumamente escalofriante.

En este punto, toda la mesa de Gryffindor se había callado para mirar a Ann y al profesor de defensa.

-Ehhh... se confunde usted, profesor- balbuceó Ann esbozando una poco convincente sonrisa de dulzura- estaba hablando de mi primo Jeff. Usted no se imagina lo tedioso y malvado que es.

Butler dejó de sonreír, y mirando a Ginny fijamente por unos segundos les dijo:

-Están castigadas. Irán a mi despacho después de cenar.

-¡Espere!- atajó Ann y se levantó, con el semblante indignado- ¿Porqué Ginny también?, ella no...

-No le permitiré que se dirija así a mí- le interrumpió Butler con dureza.

-Pues yo no permitiré que se cometa una injusticia en contra de mi amiga- repuso Ann, sin importarle que todo el comedor estuviera mirándolos, incluidos los profesores.

-No importa, Ann- la calmó Ginny, pero miró al profesor a los ojos y añadió con frialdad:- creo que al profesor no le agrado mucho.

-A las nueve en mi despacho- repitió Butler y se marchó sin mirar atrás.

XxXxXxX

Si había algo que a Lily Potter nunca dejaba de sorprenderle era el notorio cambio que se había ido produciendo en su marido desde aquellos revoltosos años de escuela. Por supuesto, James y Sirius, junto con ella, habían sido los mejores estudiantes de la casa Gryffindor y del colegio entero, algo que desesperó aun más a los profesores, pues no había peor cosa que los más alborotadores de Hogwarts fueran, precisamente, los inteligentes Sirius Black y James Potter. Pero entonces, en séptimo, había aceptado salir con James. Al principio solo porque estaba cansada de que el muchacho insistiera tanto, pero al día siguiente de aquella inolvidable cita en Hogsmeade, Lily Evans se sentía la mujer más enamorada del mundo.

Y por supuesto, James había cambiado. Solo por ella.

Poco después de salir de Hogwarts James decidió que quería ser auror, y Lily aun recordaba el brillo entusiasta de sus juveniles ojos y el deseo de ayudar a La Orden a enfrentar al señor tenebroso. Entonces se casaron. Y tuvieron su primer hijo.

Cuando Harry llegó a sus vidas era como si toda la felicidad del mundo, a pesar de los difíciles tiempos, hubiera presentarse para ambos. Se amaban, los dos trabajaban en lo que les gustaba y tenían un hermoso hijo que les había llenado de dicha y orgullo el corazón. Pero entonces apareció aquella maldita profecía y toda su felicidad se derrumbó en un solo instante. Fue ahí cuando James comenzó a cambiar.

Lily recordaba la angustia que le invadía a su esposo cada vez que los miraba a ella y a Harry, como si en cualquier momento temiera verlos morir frente a sus ojos. Y tuvieron que ocultarse. Pero aquello fue inútil.

Desde la desaparición de Harry, James dejó de ser el despreocupado y bromista de antes para convertirse en uno de los más poderosos aurores. Se obsesionó a tal punto por la desaparición de su hijo y la posterior noticia de su muerte que parecía que su único aliciente en la vida consistía en exterminar mortífagos. En luchar incansablemente contra las tropas del Innombrable y alimentar su odio hacia aquellos que le habían arrebatado a Harry. Solo cuando nacieron Ann y Darek, el odio de James se aplacó, y tuvo otra vez una razón para seguir viviendo por sí mismo y su familia.

Pero Lily sabía que James jamás había dejado de luchar por vengar la muerte de Harry.

Así que ahora, en cierto sentido, no le extrañaba verlo hasta altas horas de la noche trabajando en su estudio. Lo que le extrañaba era su repentina obsesión por investigar sobre aquel peligroso vampiro que de pronto amenazaba la vida de los magos.

Lily se decidió.

-Creo que deberías descansar un poco, amor- le sugirió a James entrando al estudio.

El hombre de gafas y cabello revuelto la miró con una cansada sonrisa, sintiendo:

-Tienes razón. Supongo que últimamente he estado sumamente fastidioso. Ni siquiera dejo tiempo para pasarlo contigo.

-No importa, sé que tienes mucho trabajo. Pero me desconcierta que…- de pronto, los ojos de Lily se entornaron un poco al fijarse en la foto que estaba en la contraportada del Profeta. La foto de un joven captado de lejos, pero cuyos rasgos sumamente hermosos llamaban la atención de cualquiera. Sin embargo, no fue su belleza ni su mirada fría lo que le llamó la atención, si no el hecho de que le resultaba profundamente familiar.

-¿Él es…?

-El vampiro, si- asintió James.

-Se parece un poco a ti- comentó Lily casualmente.

James no contestó. Por un lado, él también había pensado lo mismo, haciéndole conjeturar al mismo tiempo sobre si…, no, era imposible. Totalmente imposible.

Pero sin embargo conseguía encontrar una explicación lógica para interesarse tanto sobre aquel vampiro.

-Los aurores tenemos órdenes de investigar todo lo posible sobre él- mintió a medias- al fin y al cabo, resulta desconcertante que los vampiros se hallan rebelado. Esto podría traernos serios problemas a futuro.

-Aun así… hay algo extraño en su actitud ¿No?- comentó Lily por impulso, mirando nuevamente la foto. Una fotografía que le producía una rara sensación de escalofríos- ¿No se supone que salvó a Ginny Weasley?

James se pasó la mano por el cabello. Aquello también le parecía extraño.

-Algo pretenderá- murmuró, sin convicción- pero seguiré investigando.

Su esposa lo miró a los ojos.

Y vio en ellos algo..., una especie de brillo y convicción que había creído perdida en James Potter.

XxXxXxXxXxX

-¿Porqué ya no me hablas? ¿Que te he hecho?

Ginny se sorprendió cuando Draco Malfoy la atajó tras doblar el pasillo que conducía a la torre de Gryffindor, pero inmediatamente se sintió arrepentida al ver la expresión de rabia y angustia que el orgulloso rubio intentaba ocultar.

-Draco, yo...

-Si es por lo de... lo que tú ya sabes...- Draco inspiró hondo-... te prometo que no seguiré insistiendo ¿Vale?

Ginny sonrió tristemente y le revolvió un mechón de cabello.

-Nunca te había visto en pelo tan desaliñado- comentó, tratando de aliviar la tensión entre ambos.

-No cambies de tema- apuntó Draco, mirándola de forma ruda a los ojos- ¿Quieres cortar toda relación conmigo?, si te molesto solo dímelo. Lo prefiero antes de hacer el idiota.

-Disculpa. No es nada que tenga que ver contigo. Es que desde hace un tiempo que me siento algo... cansada. Ni siquiera a mis amigos les hablo mucho.

Enseguida la expresión dura de Draco se disolvió.

-¿Estás enferma?

-No, no es nada. Bueno, en realidad no lo sé. Siento haberte dejado de lado ¿Me perdonas?, no soportaría perder tu amistad, Draco.

El muchacho forzó una arrogante sonrisa, aunque suspiró tensamente, como si estuviera pugnándose por no decir algo que llevaba tiempo por querer decir. Entonces se metió la mano en el bolsillo de la túnica y sacó una pulsera plateada.

-Ten.

-¿Es... para mí?- se sorprendió Ginny, tomándola entre sus dedos y admirando su exquisita belleza.

Draco evadió su mirada y dijo con brusquedad:

-Te la quería dar desde hace tiempo. Es tuya. Un... regalo.

-No sabía que se había adelantado la navidad- sonrió Ginny, intentando bromear.

Draco no dijo nada.

-Yo... me preocupé mucho por ti cuando esos mortífagos intentaron herirte- dijo Draco de pronto.

-Lo sé. Pero por suerte estoy sana y salva.

-Si algo te pasara yo me volvería loco ¿Lo sabes?

Ginny se ruborizó. Draco continuó:

-Eres muy importante para mí, a pesar de todo lo que digas.

-Draco, por favor...- murmuró la pelirroja, pero antes de que pudiera decir nada más, el rubio dio media vuelta y se marchó por el pasillo hasta desaparecer.

XxXxXxXxX

Ginny se tiró sobre la cama y cerró los ojos, agotada. Acababa de terminar el castigo impuesto por Butler (ayudar a Filch limpiando los telescopios sin magia) y Ann todavía no llegaba. Pobre. Ginny sabía lo mucho que Ann detestaba hacer aseo al estilo muggle, y para su desgracia le había tocado tener que limpiar los baños de los Slytherins. Se preguntó porqué Butler parecía tenerle tanta inquina de pronto ¿Sería porqué la había rescatado un vampiro?, claro que eso sería absurdo.

"Butler está loco" pensó con el ceño fruncido "Es un loco resentido que odia a los vampiros y a toda clase de seres no humanos"

Estaba a punto de quedarse dormida sobre la cama con el uniforme puesto cuando unos golpecitos en el cristal de su ventana le hicieron abrir los ojos al instante. ¿Golpecitos en la ventana?, pero si ella no tenía lechuza. Sin embargo se incorporó, y al acercarse a la ventana se quedó de piedra.

Harry estaba al otro lado, acuclillado sobre el borde exterior de la ventana como un felino. Una tenue y astuta sonrisa curvaba sus labios.

Ginny tardó en reaccionar, y solo cuando Harry alzó las cejas, la muchacha abrió la ventana.

-¿Que... que haces aquí?- le preguntó, con los ojos muy abiertos. Entonces, al ver la expresión del vampiro, lo comprendió.

Y por alguna razón aquello le hizo sentirse tranquila.

-Ah, ya veo...- dijo, sin alterarse y soltando un suave suspiro-... vienes a matarme.

Harry le clavó los ojos con dureza, pero entonces sonrió y repuso:

-No vengo a matarte.

-Ah... ¿Ah, no?

-No.

-¿Entonces...?

Ginny estaba confusa. Primero, Harry se presentaba a las doce de la noche tras su ventana y luego le decía que no estaba allí para matarla. Era un vampiro de lo más extraño.

-Bueno, pues en ese caso...- Ginny hizo un amago para cerrar la ventana, pero la mano de Harry la sujetó con firmeza y Ginny sintió que su corazón palpitaba con mucha más fuerza a cada segundo que pasaba en su presencia.

-¿Quieres que me vaya?- le preguntó él.

-No- respondió ella. Fue una respuesta inconsciente- no te vayas, Harry. Solo me parece extraño.

-A mí también- dijo él- pero he estado pensándolo y... ya que no puedo matarte...

-¿Si?

-Me gustaría aprender a conocerte un poco. Quizá así las cosas cambien ¿No te parece?

-Yo... no te comprendo.

Harry sonrió y le susurró, muy cerca de su cuello:

-Me interesas mucho, Ginevra.

Ginny se sonrojó ligeramente y pronto se dio cuenta de que apenas respiraba. Deseó con todas sus fuerzas que la cercanía de Harry nunca acabara.

-¿Me acompañas a pasear bajo la luz de la luna?- le preguntó Harry entonces, pillándola por sorpresa.

-¿Quieres que vaya contigo...?

-Solo será por un rato.

-¿Y cómo sé que no me mientes?

-Yo nunca miento.

-Eso no puedes asegurármelo. No te conozco.

-Te estoy dando la oportunidad para que me conozcas- dijo él con serenidad, y sus hermosos ojos destellaron- quizá descubres que los vampiros no somos tan despiadados como nos pintan.

Y Ginny sonrió. Fue una sonrisa espontánea. Una sonrisa donde expresaba todo lo que Harry le hacía sentir.

Le tendió la mano.

-Muy bien- dijo- vamos a pasear.

Harry sonrió, tomó su mano firmemente y con el otro brazo la rodeó. Antes de que Ginny pudiera reaccionar sintió como Harry se elevaba en un limpio salto por el aire para aterrizar con gracia y firmeza sobre otro ornamento del castillo. Ginny, acostumbrada a la escoba, no sintió vértigos ni nervios. Por el contrario: se sentía flotar ante el exquisito contacto de Harry. Le encantó la seguridad que emanaba, su poder... su belleza. Sobretodo le embargó aquel olor. Una fragancia que le fascinaba.

Entonces los pies de él tocaron tierra firme y soltó a Ginny. Estaban junto al lago.

-Debo admitir que el colegio de magia es bastante impresionante- escuchó que decía la voz de Harry y Ginny lo vio dar unos pasos delante de ella, dándole la espalda.

-Es el mejor colegio de magia del mundo.

-Eso he oído- dijo Harry y se volteó para mirarla.

Ambos se contemplaron en silencio por unos buenos segundos antes de que Harry murmurara:

-Si tan solo hubiera sido cualquier otro... si tan solo no hubieras sido tú.

-¿Cómo?

-Hay un motivo por el cual debo matarte, Ginevra- le explicó Harry- forma parte de la iniciación de un vampiro.

-Y... ¿Cual es el motivo que te lo impide?- le preguntó Ginny mirándolo a los ojos.

Harry sostuvo su mirada y después esbozó una torcida sonrisa cuando respondió:

-Eso es lo que estoy tratando de averiguar.

Ginny se acercó a él y le sonrió.

-¿Porqué no me tienes miedo?- le preguntó Harry, un tanto desconcertado y enfadado a la vez- sabes que soy peligroso. En especial para ti.

-No podría tenerte miedo, Harry- le dijo ella, dando un paso más hasta quedar a solo unos cuantos centímetros de él.

-¿Por qué?

-Por el mismo motivo que te impide matarme- susurró Ginny cerrando los ojos y poniendo en puntillas para besarlo con suavidad en los labios. Harry hizo un ademán de alejarse, pero sus brazos se dirigieron inconscientemente al cabello fragante de la muchacha para acariciarlo. Entonces el beso fue más intenso. Y ambos se olvidaron de todo lo exterior.

-No...- masculló Harry, apartando el rostro después de unos momentos que le parecieron eternos-... no debo...

-Pero me quieres- le murmuró la voz de Ginny- y yo también te quiero. Te quise desde que te vi aparecer por la ventana de mi habitación.

Los ojos verdes buscaron los avellanas y Ginny vio un fuerte brillo de humanidad en ellos. Entonces sintió los fuertes brazos de Harry rodeándola. Cerró los ojos.

-Maldita seas- susurró Harry, sin soltarla- te maldigo por robarme el alma, Ginevra Weasley. Te maldigo por hacerme sentir tan humano. Te maldigo porque te quiero y no he dejado de pensar en ti ni un solo día.

Ginny sonrió y lo abrazó con fuerza. Sintió que las cosas serían muy diferentes desde ese momento, pero no le importaba.

"Lo acepto, Harry" pensó, con el corazón a punto de salírsele del pecho y sabiendo que se llevaría la maldición pronunciada por Harry hasta la muerte. Una maldición que se había clavado en su alma y que acababa de llenar de luz su corazón.


Un abrazo a todos y no olviden su comentarios¡

¡Carpe diem!