Bueno, aquí estoy. He demorado en publicar debido a algunos problemas de salud. Muchas gracias por su paciencia :)
No se me ocurre mucho que decir salvo que... ¡Disfruten este nuevo capítulo!
Capítulo 14.
Amistades.
Harry abrió mucho los ojos y oprimió la ropa de Ian con fuerza mientras este absorbía su sangre. Entonces, abruptamente, el castaño se separó de él y trasladó la cabeza de Harry hasta su propia garganta.
-Bebe- ordenó Ian.
Harry quería negarse, pero estaba demasiado sediento. Sin preámbulos hundió los colmillos en la piel pálida de su amigo y bebió de su sangre con avidez. Ian lo mantuvo así por lo menos un minuto antes de separarlo entre respiraciones entrecortadas. Harry parpadeó, con la vista más enfocada. El corazón, renovado de sangre, le latía a mil por hora.
-Esto… esto está contra la ley- dijo Harry por fin, limpiándose la sangre que resbalaba por su barbilla- p… ¿por qué..?
-Ahora tenemos una conexión- explicó Ian respirando pausadamente- tú y yo… nos hemos mordido mutuamente. Mientras mi sangre corra por tus venas y la tuya por las mías, tu vida se alargará. Ese es el beneficio de la sangre de un zheldrar. Sin embargo… solo he alargado el tiempo. Morirás de todas formas si no bebes la sangre de Ginny Weasley.
-¿Cuánto tiempo me queda?- le preguntó Harry, cerrando los ojos.
Ian reflexionó unos segundos antes de responder:
-Unos meses.
Harry lo miró sorprendido.
-Lo que has hecho…
-Simplemente no me preguntes porqué lo he hecho.
-No sé como agradecértelo.
-No me lo agradezcas todavía. Aun estás en un aprieto.
-No pienso matar a Ginny- repuso Harry, cerrando los ojos con cansancio- jamás me lo perdonaría.
Ian suspiró.
-Entonces tendremos que emplear el tiempo que nos queda para hallar una solución.
Harry miró a su amigo torciendo una sonrisa.
-¿Siempre tienes que ser endemoniadamente optimista?
-Harry, creo que hay algo que debes saber.
-Te escucho.
-Uno de esos alumnos de Hogwarts es un hombre lobo y va en el mismo curso de Ann Potter, tu hermana.
-Ella no es…- Harry frunció el ceño- ¿Estás seguro de que hay un hombre lobo entre el alumnado?
-Acabo de luchar con él.
Harry frunció el ceño.
-Maldita sea.
-Se llama Elliot- añadió Ian. Harry lo miró abriendo mucho los ojos- Elliot Price.
-¿Elliot? ¿Estás seguro?- Harry lo cogió abruptamente por la solapa de la ropa- ¡como era! ¡Descríbelo!
Ian farfulló:
-Él… tiene el cabello de color rojo oscuro. No me dio buena espina. Además, para ser un licántropo, es muy fuerte. Como si fuera uno de nosotros.
Harry lo soltó lentamente, estupefacto. Ian comenzó a preocuparse.
-¿Qué pasa?
Pero el moreno estaba inmerso en sus aturdidos pensamientos.
-No puede ser…- murmuró, pasándose la mano por la frente-… Elliot.
XXX
Ginny caminaba hacia el castillo lentamente, mareada y confusa. Después de haber escuchado las últimas palabras de Ian, un sentimiento de terror se había apoderado de ella. ¿Qué Harry se estaba muriendo por su causa? ¿Muriendo?
Pero no lo entendía. Demonios… ¿Cómo iba a entenderlo? De lo único que estaba segura es que necesitaba ver a Harry. Necesitaba hablar con él, ver si estaba bien… preguntarle por qué no la había matado. Cuando él la había acorralado contra ese árbol, Ginny había dado por hecho que este iba a matarla, de que nada podría contra sus instintos. Pero al final se había arrepentido… otra vez.
Eso significaba que aun la amaba.
Ginny apretó con fuerza su varita y, soltando un grito de rabia, apuntó con ella a un árbol. Este ardió en llamas azules. La pelirroja respiró acompasadamente, intentando serenarse. Luego volteó hacia atrás. Ambos debían seguir en el bosque prohibido. Ginny dio un paso. ¿Y si los buscaba? No perdía nada con buscarlos. Bueno… quizá fuera arriesgado.
"No me importa" pensó Ginny, decidiéndose "Ian me debe una explicación"
-¿Ginny? ¿Qué haces aquí?
La muchacha se dio vuelta, sobresaltada. James Potter y Sirius Black estaban frente a ella. Ambos iban con sus varitas alzadas. Su primer impulso fue mentir:
-Estaba buscando a Ann.
James frunció el ceño.
-¿Aquí?
-Yo… venía siguiendo a los chicos. ¿Darek está bien?
-Sí, afortunadamente.
-Este bosque es peligroso, señorita Weasley- dijo Sirius esbozando una media sonrisa- será mejor que regreses al castillo.
La mente de Ginny trabajaba a toda máquina. No podía dejar que ambos encontraran a Harry e Ian.
-Bueno, ya es inútil de todas formas- razonó mirando reflexivamente hacia el cielo- Harry ya se ha marchado…
James dio unos pasos hacia ella.
-¿Has visto a Harry?
Ginny lo miró a los ojos.
-Harry no quiere ser encontrado, señor Potter.
-¿Qué relación tienes con…?
-¿Con su hijo?
James y Sirius intercambiaron una mirada de sorpresa. Ginny suspiró:
-Sé que Harry es su hijo, señor Potter, y él también lo sabe… aunque se ha enterado hace poco.
-¿Cómo sabes todas estas cosas?- inquirió James, perplejo.
-Porque Harry y yo…- Ginny titubeó-… él y yo nos veíamos a escondidas antes del incidente en la fiesta de máscaras. Nos enamoramos.
-¿Harry se enamoró de ti?- dijo Sirius, palideciendo.
-Por favor. Los ayudaré en lo que sea, pero no le hagan daño ni le cuenten esto a nadie- les rogó Ginny- es un secreto.
James se pasó la mano por la nuca.
-¿Por eso mi hijo te rescató de aquellos mortífagos?- murmuró.
-Él no es una mala persona. Solo está confundido, señor Potter. Creo que alguien le ha lavado el cerebro.
James y Sirius se miraron.
-Necesito hablar con él- dijo James, apretando los puños- tengo que explicarle todo. Soy su padre.
-Él ya sabe que usted es su padre, señor Potter, aunque creo que lo han puesto en contra de usted.
-Ya me lo imaginaba- gruñó James- pero recuperaré a Harry aunque tenga que morir en el intento- el hombre miró a Ginny:- ¿mi hija sabe algo de esto?
-Solo que Harry y yo estábamos juntos. No le he dicho que él es su hermano.
-Pues Ann ya lo sabe, de todas formas- dijo Sirius.
Ginny lo miró sorprendida.
-¿Lo sabe?
-Tuvimos que decírselo.
James puso una mano en el hombro de Ginny, sonriéndole con una mirada de agradecimiento.
-Será mejor que volvamos al castillo e informemos al director. Ginny, mantendremos tu secreto a salvo. Solo me importa el bien de mi hijo.
Pero mientras echaban a andar hacia Hogwarts, las palabras de Ian resonaron en la cabeza de Ginny como el eco de una maldición:
Está muriéndose, humana… y es por tu causa.
XXX
Ann y Darek voltearon al mismo tiempo sus cabezas cuando la puerta de la enfermería se abrió y por ella entraron Ginny, su padre y Sirius. Lily, que había estado sentada junto a la cama de su hijo mientras este se curaba de su brazo fracturado, fue la primera en hablar:
-¿Pudieron encontrarlo?
-No. Pero hemos comprobado que Harry ha venido también.
Ann miró a Ginny de soslayo y esta le sonrió débilmente.
-No es necesario, Ann…, ya sé que Harry es tu hermano. Lo sabía desde mucho antes. Siento no haberte dicho nada.
Lily la miró sorprendida, pero James la tranquilizó colocando una mano sobre su hombro.
-Después te cuento todo- murmuró.
Ginny se acercó a Darek.
-¿Cómo está tu brazo?
El chico sonrió encogiéndose de hombros y alzó su brazo en cabestrillo.
-Mejor de lo que se ve, créeme.
Ann fue hacia Ginny y la apartó de todos. Sus verdes ojos brillaban con fuerza y determinación.
-¿Viste a Harry?
-Estuve con él- respondió Ginny, palideciendo- pero… pero…
-¿Qué pasa con mi hermano?
-Harry no está bien- murmuró, angustiada- él iba a matarme, Ann. Creí que lo haría esta vez pero no lo hizo. Se ve muy enfermo. Luego llegó Ian y… dijo que se estaba muriendo por mi culpa. Necesito encontrarlos.
-Espera, espera… con más calma, ¿Qué significa eso de que Harry se está muriendo?
Ginny exhaló aire.
-Yo… no entiendo. Ian no me explicó nada.
Los ojos de Ann brillaron con una nueva determinación.
-Voy a buscarlos.
La morena corrió hacia las puertas de la enfermería y Ginny la siguió.
-¡Espera!
-¿Qué ocurre?- masculló Sirius, volteándose al mismo tiempo que lo hacían Lily y James- ¡Ann!
Ann abrió de par en par las puertas, pero justo entonces Elliot apareció en frente de ella.
-No dejaré que vayas.
La muchacha apretó los puños.
-¡Apártate, Harry es mi hermano!
Elliot la tomó por el brazo.
-¡Antes tienes que escucharme!
-¡Harry nos necesita!- Ann miró al muchacho con los ojos llenos de lágrimas mientras forcejeaban- ¡nosotros somos su familia!
-No es tan simple…- murmuró Elliot-… Harry es…
Ginny sacó la varita y apuntó al chico con una mirada fría.
-¿Quién eres y qué sabes de Harry?
-¡Por favor, esto es una enfermería!- exclamó madame Pomfrey apareciendo por la puerta de su oficina- ¡señorita Weasley, baje esa varita!
Ginny no le hizo caso.
-Habla, Price.
-Ginny…- murmuró Ann, mirando a su amiga sorprendida-… ¿Qué haces?
La pelirroja explotó.
-¡Ya estoy harta de todas estas mentiras!- dio un paso- ¡Contesta!
Elliot abrió la boca para hablar, pero otra voz llenó el tenso silencio.
-Baja esa varita, Ginny.
Todos abrieron mucho sus ojos, y atónitos, voltearon hacia la ventana de la enfermería para observar al joven vampiro de cabello negro que había trepado hasta el alfeizar.
-¡Harry!
Elliot fue el único de los presentes que apenas se inmutó. Mientras todos permanecían boquiabiertos, Sirius pronunció el patronus entre dientes y un perro plateado salió disparado por la puerta de la enfermería.
James lo tomó por el brazo.
-¿Qué haces?
-Harry…- comenzó a decir Lily, casi sin voz, pero el joven de ojos verdes se limitó a echarle una mirada de desprecio.
Ginny corrió hacia Harry.
-Debes irte, ¡es peligroso!, los Aurores y Butler podrían…
Harry le puso una mano en el hombro con suavidad y esbozó una leve sonrisa.
-No te preocupes por mí.
-Pero…
-Elliot- dijo Harry, mirando al otro muchacho y poniéndose frente a Ginny. Sus ojos estaban embargados por la incredulidad y la emoción- ¿cómo… como es que…?
-¿Cómo es que estoy vivo?- gruñó Elliot apretando los puños. Harry dejó de caminar hacia él-¿cómo es que me convertí en mitad hombre lobo?
-¿Mitad?- murmuró Ann.
-Nunca encontramos tu cuerpo- murmuró Harry, conmocionado.
Elliot esbozó una sonrisa irónica.
-¿Esa es una especie de excusa?- Elliot se dio la vuelta, y más rápido que un parpadeo, apareció frente a Harry, lo agarró por la solapa y lo azotó contra la pared de la enfermería. Los ojos amarillos del muchacho centellaron-… éramos amigos… ¡Éramos amigos y me abandonaste allí!
Dicho esto Elliot golpeó a Harry en la cara y este cayó al suelo, gruñendo. El vampiro intentó defenderse del segundo puñetazo, pero Elliot era rápido, sobrenaturalmente rápido, y solo pudo ahogar un grito de dolor cuando el puño del otro muchacho se hundió en su estómago.
-¡Harry!- gritaron Ginny, Ann y Lily al mismo tiempo. Pero Remus Lupin, que acababa de entrar a la enfermería junto a unos sorprendidos Dumbledore y Minerva McGonagall, las retuvo con un brazo en alto.
-No intervengan- dijo.
-Morderet me dijo que habías muerto…- jadeó Harry aferrando el brazo de Elliot-… pero yo fui por ti… créeme…
-No… no te creo…
-¡Solo mira!
Harry se levantó la manga de su brazo, donde una fea cicatriz negruzca trepaba hasta el codo. Elliot entornó los ojos.
-Esa bestia estuvo a punto de matarme. No supe nada más hasta después de dos días. Me dijeron que era imposible que pudieras haber sobrevivido.
-No, no… ¡Tú y Morderet me abandonaron!
Ambos se miraron en silencio.
-Pero Morderet… él me prometió que te salvaría… ¡Dijo que vio como te mataban!
Elliot estrechó los ojos, perplejo.
-¿Eso dijo?
-Era imposible que sobrevivieras- murmuró Harry.
-Eso fue porque yo estaba ahí- dijo Remus Lupin, dando un paso hacia ambos.
Harry lo miró frunciendo el ceño.
-Hueles… igual que Elliot.
-Eso es porque soy un licántropo.
Elliot se separó finalmente de Harry.
-Es cierto- dijo este después de una pausa- hubiera muerto allí… de no ser por Remus. Pero las mordeduras eran demasiado graves y mi sangre vampírica no pudo luchar contra el virus del lobo. Sin embargo, aunque no soy completamente vampiro ni un licántropo clásico, conservo las habilidades de ambos.
Harry pasó la mirada de Elliot a Remus.
-¿Cómo pasó?- dijo, incorporándose.
Remus contestó:
-En aquella época yo estaba totalmente alejado de la comunidad mágica. La Orden me había enviado a los bosques de Irlanda para convencer a los clanes licántropos para se unieran a nosotros, pero aunque solo logré aliar a dos de ellos, pude rescatar a Elliot de las garras de tres hombres lobos esa noche. Fue una suerte que escuchara los gritos.
Elliot dijo:
-Por supuesto, Remus se sorprendió cuando le dije que había sido un vampiro. No se lo esperaba. Cuando me recuperé y le dije que no pensaba volver donde mi raza (de todos modos no me habrían acogido entre ellos debido a mi nueva naturaleza), decidí quedarme con él y entrenar para controlar mis instintos. He estado trabajando para la Orden del Fénix desde entonces, junto a otros licántropos aliados- Elliot miró a Harry, añadiendo:- he estado furioso contigo y con Morderet… quería hacerte pagar cuando supe que estabas liderando una conspiración para acabar con los magos, pero ahora…- bajó la cabeza-… simplemente ya no sé qué pensar, no sé…
Pero Elliot no alcanzó a proseguir, porque justo en ese momento una bola de fuego impactó contra el pecho de Harry y unas cadenas plateadas rodearon sus muñecas, su torso y sus tobillos.
Harry cayó inconsciente de manera automática.
Ginny gritó.
-¡Harry!
Aturdido, Elliot miró hacia la puerta de la enfermería, donde Ryan Butler, junto al ministro de la magia y cinco Aurores, permanecían con las varitas alzadas.
Fudge dijo:
-No se acerquen a él.
Los Aurores más corpulentos apuntaron a Harry y este se elevó en el aire, con la cabeza caída sobre el pecho.
James fue hacia ellos, pero Dumbledore lo retuvo.
-¡Es mi hijo, no dejaré…!
-Y yo no dejaré que lo saquen del castillo, James- le tranquilizó el anciano director, ganándose una mirada irritada de Butler y Fudge.
-No puede estar aquí- gruñó Ryan Butler- ¡es peligroso para el alumnado!
-Nunca haría algo que perjudicara a mis alumnos- replicó Dumbledore sin inmutarse- pero James y Lily Potter son sus padres y Harry no ha matado a ningún mago, que yo sepa. Minerva, por favor, guía a estos Aurores hacia una de las celdas de las mazmorras.
-Muy bien- asintió la estupefacta jefa de Gryffindor, y salió de la enfermería seguida por los Aurores y un Harry inconsciente.
Fudge estaba furioso.
-Eso ha sido insensato, Albus. ¡Estamos lidiando con una criatura maligna que…!
-Harry no es una criatura- masculló Ginny enfadada.
-No olvides que James Potter es el padre de ese muchacho, Cornelius. Y legalmente Harry es un mago reconocido y aun no tiene mayoría de edad. Tiene que quedarse aquí, en Hogwarts.
Fudge resopló.
-Tendrás que hacerte cargo de él entonces…
-¡Absurdo! ¡Esto es absurdo!- gritó Butler enfrentando a Dumbledore- ¡Nunca lo aceptaré!
El viejo director posó sus ojos azul penetrante en los del hombre.
-Si así te parece, Ryan, entonces quedas libre para marcharte del colegio. No te obligaré a lidiar con la presencia de Harry. Ni te dejaré hacerle ningún daño.
Lily se abrazó a James, suspirando aliviada y con lágrimas en los ojos.
Furioso, Ryan se marchó de la enfermería dando un portazo. Madame Pomfrey sacudió la cabeza:
-¡Hay que ver!
-¿Podemos ir a ver a Harry?- le preguntó Darek al director preocupado- él no se veía bien.
-Aun no, joven Potter. Pero podrán verlo pronto. James…
-¿Si, director?
-Necesito tu permiso y aprobación para matricular a Harry en Hogwarts. Considero que lo más seguro y sensato es dejar que se quede aquí como un estudiante normal, ya que, después de todo, Harry sigue siendo un mago.
Todos miraban a Albus sorprendidos.
-¡Buena idea!- expresó de pronto Sirius con una sonrisa vigorosa- además, director, como padrino de Harry también pienso que lo mejor es mantenerlo aquí, donde está su verdadera familia.
Lily y James se miraron y luego asintieron.
-Por supuesto.
-Bien- sonrió Dumbledore- entonces no hay nada más que hablar al respecto.
-Pero, ¿y si otros vampiros vienen a cobrar venganza por esto…?- comenzó a decir Madame Pomfrey.
-Eso no será ningún problema. Aun hay una línea de discordia, y los vampiros no pueden cruzar los límites de este castillo y sus alrededores a menos que posean la magia de un mago.
Ginny, que observaba a todos en silencio, inspiró hondo.
¿Mantendrían prisionero a Harry en el mismo castillo?
-Iremos a verlo- susurró Ann, colocándose junto a ella sin voltear la cabeza- esta noche, con la capa invisible.
-Sabía que diría eso- dijo la pelirroja.
-Entonces también cuenten conmigo- añadió Darek entre dientes.
XXX
Harry se quejó antes de abrir los ojos, respirando entre jadeos. No tuvo que mirar mucho a su alrededor para suponer que se hallaba cautivo. Le dolía horriblemente el pecho. Se incorporó, frotándose la zona dolorida, y contempló con resignación la puerta de barrotes que estaba frente a él. Entonces se dio cuenta de que había dos estudiantes allí, afuera, mirándole.
Inmediatamente entornó la mirada.
-¿Quiénes son ustedes?
El muchacho miró a la chica e hizo un leve gesto. Ella rodó los ojos, resoplando, y se volteó hacia Harry.
-Me llamo Hermione Granger y este es…
-No- la interrumpió Harry- que el otro se presente a sí mismo.
El muchacho enrojeció.
-Soy Ron Weasley y sé lo que le has hecho a mi hermana, maldito bastardo.
-Ron, basta- replicó Hermione- recuerda porqué el director nos ha pedido que estemos aquí. Somos prefectos, no podemos…
-Me da igual- replicó Ron frunciendo el ceño.
Harry torció una sonrisa.
-¿Eres el hermano de Ginny? ¿Y que se supone que le hecho?
-¡Seducirla y lavarle el cerebro para que se ponga de tu lado!
-Eso no es cierto. Tu hermana sabe muy bien donde están sus lealtades, y no es conmigo. Pero ella me quiere y eso a ti no te incumbe.
Ron apuntó a Harry con su varita y pronunció un maleficio, pero Harry, aunque no tenía su varita, se limitó a esquivarlo.
-Demasiado lento- se burló.
-Ron, ya fue suficiente- dijo Hermione con firmeza.
-¡Pero Hermione, él…!
-No te ha hecho nada.
-No puedo creer que le estés defendiendo, ¡es el vampiro que ha atacado a todo el mundo!
-¡Pues si valoras tu integridad no deberías ponerte a maldecirlo cuando está indefenso, idiota!
-¡Tonterías!
Harry suspiró y se sentó, agotado, mientras ambos discutían afuera de su puerta. ¿Acaso era una especie de tortura?
-No tengo nada en contra de ustedes…- comenzó a decir Harry-… pero si siguen gritando tendré que enfadarme.
Para su sorpresa, ambos se quedaron callados.
-Eso está mejor- suspiró Harry.
Ron y Hermione se miraron de soslayo. Pasados unos segundos, Harry gruñó:
-¿Qué?
-¿Por qué haces todas esas cosas?- masculló Ron- eres… tan joven.
-No lo entenderían.
La chica pareció ofendida.
-Si nos los explicaras…
-¿Eso quieren, entonces?- dijo Harry levantándose y cruzándose de brazos. Sus verdes ojos brillaban- pues se los explicaré.
"Durante años, los vampiros hemos estado marginados. No tenemos protección por parte del gobierno mágico ni lo tuvimos nunca. Hemos sido tratados como bestias desde que se creó el mundo, y durante la última guerra entre magos y vampiros, estos últimos fueron engañados. Los magos hicieron trampa.
-¿Trampa?
-Por aquel entonces el rey vampírico, Daer, que había sucedido a su padre luego de que este muriera, quiso aliarse con los magos, firmar un pacto de paz y hacer que ambos pueblos cooperan entre sí. El ministerio de la magia estuvo de acuerdo y la guerra terminó. Pero era una trampa. Veinte magos del ministerio capturaron al rey Daer y lo mataron a traición, luego cambiaron el tratado y lanzaron un hechizo que limitaba nuestros terrenos a los peligrosos bosques de Irlanda. Desde entonces los vampiros solo pueden cazar de noche, y furiosos con los magos, muchos de ellos se alimentan de su sangre para seguir viviendo. Podríamos cazar animales, pero… ¿para qué hacerlo si aun se puede cobrar venganza?
Harry se calló, en parte sorprendido por haberles dicho eso, y en parte enfadado porque aquellos dos eran unos desconocidos para él.
-No puedo creerlo- dijo Hermione de pronto, indignada- ¡entonces yo tenía razón! ¡Todo encaja!
Harry y Ron la miraron. Ella prosiguió:
-He estado averiguando sobre la historia de la raza vampírica y no he encontrado ni una sola información útil en la biblioteca salvo datos estúpidos en libros sobre criaturas mágicas. Eso significa que hasta el mismo colegio tapa información.
Harry, que miraba sorprendido a Hermione, tardó en recomponerse.
-¿Libros sobre criaturas mágicas?- repitió, frunciendo el ceño, y luego siseó- malditos magos.
Ron le dio un pequeño codazo a Hermione.
-Alguien viene.
Hermione abrió mucho los ojos.
-¡Ron, apártate!
El pelirrojo alcanzó a apartarse justo a tiempo cuando una maldición salió disparada hacia él. Hermione sacó su varita y gritó:
-¡Impedimenta!
-¿Qué pasa?- preguntó Harry, acercándose a los barrotes justo cuando estos explotaban en mil pedazos y una mano salía disparada hasta su garganta, oprimiéndola. Demasiado débil por el anterior ataque recibido, Harry apenas pudo forcejear.
-Q- quien… er… es.
-Maldito vampiro- gruñó la voz de un hombre. Harry lo reconoció como a uno de los Aurores que acompañaban al ministro de magia- ¡te llevaré conmigo ahora y seré recompensado!
-¡Desmaius!
El hechizo, disparado por Ron, fue repelido por el hombre, pero Harry vio por el rabillo del ojo a Hermione Granger aprovechar aquel instante de distracción:
-¡Petrificus Totalus!
Pillado por sorpresa, el sujeto cayó rígido como un palo al suelo de la celda. Ron tomó su varita y se la guardó, con una sonrisa satisfecha.
-¡Wow, eso fue genial! ¿Eh, Hermione?
-¡Avada Kedavra!
-¡RON!- chilló Hermione, viendo como una maldición verde impactaba…
… en un campo de protección conjurado por Harry.
El joven vampiro había alzado ambas manos y parecía estar haciendo un enorme esfuerzo por mantenerlo. Con un gesto les hizo una seña. Hermione y Ron asintieron y gritaron:
-¡Desmaius!
El otro sujeto que acababa de aparecer, también uno de los Aurores, cayó inconsciente contra la pared de piedra.
Harry retiró el campo, respirando entrecortadamente.
-¿Magia sin varita?- dijo Hermione, sorprendida.
-No: habilidad vampírica- precisó Harry- aunque no la podemos mantener por mucho tiempo cuando estamos débiles- miró unos momentos a Ron y Hermione antes de decir:- gracias.
-No- repuso Ron, adelantándose a Hermione- soy yo quien debe agradecerte. Me salvaste la vida y… aun no sé porqué lo hiciste.
-Debe ser porque soy una bestia maligna- dijo Harry con sarcasmo.
Ron y Hermione se miraron entre sí y luego sonrieron, decidiendo que aquel chico, después de todo, no era lo que habían esperado.
