Bueno, a los que me leían hace tiempo..., pues sé que mil disculpas por haber mantenido en abandono esta historia no servirán para aplacarlos xD Lo cierto es que ha pasado mucho tiempo desde mi última actualización. Dos años, me parece. ¡Auch!
Pero tengo mis razones por las que abandoné esta historia inicialmente. La primera razón es que por aquel entonces pasaba por un momento difícil, muy difícil.
Pero el real motivo por el que no seguí actualizando es por causa de algo llamado... CREPÚSCULO.
Cuando yo empecé a escribir este fanfic, Crepúsculo no era todavía una película y los libros recién empezaban a hacerse conocidos. Los cierto es que yo no sabía de la existencia de Crepúsculo cuando empecé a escribir este fanfic y, en contra de todo lo que algunos pudieran pensar, este libro NO está inspirado en Crepúsculo ni nada. Por que a mi no me gusta Crepúsculo, aunque entiendo que a otros les guste.
A mí me gustan las tramas vampíricas, mucho, pero las recreadas por Anne Rice y Bram Stoker (entrevista con el vampiro, etc)
Entonces pensé: "Mierda. Mi fanfic tiene "aire" de Crepúsculo... Maldita sea. Tendré que abandonarlo"
Edward Cullen me parece un vampiro demasiado "buenito", y a mí me gustan los vampiros malotes. Los que temen la luz del sol, los que no se reflejan en espejos y tienen tendencia a los escenarios lúgubres.
Así que por favor, si creen que me inspiré en Crepúsculo para escribir este fanfic, ¡pues es un error! Esta idea surgió sola. De mí totalmente xDD
Sin embargo, ¿por qué decidí que quiero continuar este fanfic hasta el final? Pues porque hasta el día de hoy sigo recibiendo rewiers y correos de lectores en donde me piden que lo continúe. Y además me gusta mucho esta historia.
Quiero decir además que en estos laaaargos meses de ausencia, mi escritura ha mejorado un poquito y hace poco, releyendo este fanfic, me sentí un poco avergonzada de los garrafales errores de narrativa y coherencia =P Espero ser más prolífica y explicativa de ahora en adelante.
De ahora en adelante, las cosas cambiarán un poco/mucho para Harry y Ginny. Comienzo este capítulo con la segunda parte de la historia, donde descubrirán a una Ginny mucho más osada y aguerrida con Harry. Se acabó de dejarse llevar por sus sentimientos por Harry... ¡Ahora le plantará cara!
Muchas gracias a tooodos los que me leían, los que me comentaron, los que me dieron ánimos y criticaron. En serio son geniales *O*
Y por favor... ¡ESTA HISTORIA NO ESTÁ INSPIRADA DE NINGUNA FORMA EN CREPÚSCULO!
Yo prefiero los vampiros tradicionales xD
Bueno, ya no quiero entretenerlos más.
¡Disfruten la lectura! ^^
(Ah..., y, por supuesto, Harry Potter y sus personajes no me pertencen. El mérito es de la genial J.K. Rowling)
15
Atrapado
Había comenzado a llover. Sherian contempló con los ojos entornados el castillo de Hogwarts desde las sombras del bosque prohibido. Tenía los nudillos blancos por la tensión y la furia.
-Maldita sea…- gruñó.
Junto a él, Ian Pascalli se mantenía en silencio, y una expresión de prudencia empapaba sus facciones agraciadas.
-¿Qué haremos ahora?-murmuró Sherian pasándose las manos por su cabello claro- ¡No puedo traspasar la barrera de ese castillo! ¡Tengo que rescatar a Harry!
Ian sacudió la cabeza:
-No podrías rescatarlo incluso si logras traspasar la barrera. Ryan Butler y Albus Dumbledore, el mago más poderoso de este país, están en ese castillo. Y ya sabes lo que Ryan Butler puede hacer. Harry está totalmente atrapado. Sin embargo, yo sí puedo traspasar esa barrera.
Sherian lo miró sorprendido.
-¿Tú…? ¿Cómo…?
Ian articuló una sonrisa que iba de la amargura a la ironía.
-No soy un zheldrar cualquiera.
-Explícate.
-También fui un mago.
-¿Qué?
Ian suspiró:
-Hace cincuenta años yo era un mago común y corriente, nacido de una familia sangre pura, aunque mi padre siempre fue desdeñado por la familia, a la que él detestaba. Por aquel entonces era conocido con el nombre de Francis Malfoy.
-Ahora que lo mencionas- dijo Sherian pensativo- el apellido que usas ahora… creo que se me hace familiar.
Ian asintió sin dejar de sonreír amargamente:
-Pascalli. Fui mordido por la mismísima reina del clan zheldrar, Catherina Pascalli. Llevo el este nombre desde el día en que fui convertido y dejé de ser un mago.
Sherian lo miró estupefacto.
-¡Tú…!
Ian extrajo del bolsillo de su capa un sobre sellado con lacre rojo y se lo entregó a Sherian diciendo:
-De parte de mi señora. No lo abras. No lo pierdas. Haz llegar esta misiva al rey Lonrak lo más pronto posible- Ian sonrió, añadiendo:- le resultará interesante.
Sherian se guardó la carta.
-Eres un espía.
Ian asintió.
-Algo parecido. Nosotros también apoyamos la guerra. Mi señora quiere que nos permitan aliarnos con ustedes.
-Pero tú odias a Catherina Pascalli- dijo Sherian cauto- Lo veo en tus ojos. Tienes la sonrisa de los traidores.
-¡Odiarla!- Ian se rió siniestramente- ¡Por supuesto que sí, Sherian! ¿Cómo podría yo no odiarla? Sin embargo no hay nada más que pueda hacer al respecto, y lo cierto es que de todos los trabajos que me ha encomendado, este ha sido el más divertido.
Sherian estrechó los ojos.
-¿Divertido?
-Harry es alguien interesante. Más interesante de lo que tú imaginas, aunque no me malinterpretes: a mí me da igual que bando gane o no la guerra. Los vampiros y los magos me importan un comino. Yo solo quiero vengarme. Me mantuve cuerdo para eso y pienso llegar hasta las últimas consecuencias.
Dumbledore, Tonks, Remus, Sirius y James llegaron pocos minutos después de que los individuos que habían estado a punto de matar a Harry y Ron cayeran aturdidos al piso de la mazmorra.
-Un movimiento más y la bruja muerte- amenazó Harry tomando a Hermione por el brazo con una sonrisa ladeada.
-¿Qué?- farfulló Hermione con el pecho encogido. Ron lo miró boquiabierto, y estuvo a punto de sacar su varita junto con todos los demás cuando Harry soltó suavemente a Hermione y rió entre dientes.
-Solo bromeaba.
Sirius arqueó las cejas mientras Remus sonreía.
-De todas formas no eres tan estúpido como para creer que puedes huir de aquí sin tu varita y acorralado, además, por todos nosotros- aludió el licántropo.
Tonks, Dumbledore y Sirius revisaban a los aurores aturdidos en el piso, y tras unos pocos hechizos descubrieron con sorpresa que en realidad se trataban de mortífagos.
-Imposible- susurró Tonks, abriendo mucho los ojos- han usado poción Multijugos…
James convocó su patronus, un brillante ciervo plateado, y exclamó:
-¡Avisa al ministro sobre esto!
El ciervo desapareció corriendo por el cavernoso pasillo.
-Tendremos que localizar a los verdaderos aurores cuanto antes.
Sirius chasqueó la lengua:
-Esto va mal. ¿Cómo se ha enterado Voldemort de esto?
Sirius miró a Harry de soslayo.
-Es lo que vamos a averiguar- dijo Dumbledore con semblante grave después de atar a los mortífagos inconscientes conjurando un hechizo- aunque lo cierto es que no me extraña demasiado. Nos confiamos, sin embargo. No podemos dejar que esto vuelva a ocurrir.
Harry se cruzó de brazos, cerró los ojos con fastidio y se sentó en el piso, contra la pared de la destrozada celda.
-Que fastidio. Estoy rodeado de repugnantes magos….- al decir esto último, los ojos del joven vampiro se clavaron con odio en James Potter.
-No queremos hacerte ningún daño, Harry- dijo Dumbledore dando unos pasos hacia él- pero debes saber que tus padres…
Harry le interrumpió con fiereza:
-Mi padre es Lorkan Vlad-Seir.
-¡No! ¡Tus padres somos Lily y yo!- exclamó James con un doloroso nudo en la garganta- Harry, ese tipo te ha engañado, te ha llenado la cabeza con mentiras. Nosotros nunca…
Harry replicó:
-¡No quiero escucharte, Potter!
-Pero Harry…
-¡No vuelvas a decir que soy tu hijo!
-Oye, oye- intervino Sirius incómodo- Harry, James tiene razón. Debes saber que todo fue un malentendido.
Harry bufó.
-Déjenme en paz. Ya me tienen ¿no? Han ganado. Ahora solo tienen que ejecutarme y continuar con sus apacibles vidas.
-No vamos a entregarte a la justicia mágica, Harry- le informó Dumbledore.
El muchacho lo miró enarcando una ceja.
-¿Así que prefieren hacerlo aquí mismo?
-¡No!- James lo miró inspirando hondo y esforzándose por mantener el semblante, aunque las manos le temblaban- tú… aunque no nos creas, aunque no lo aceptes ahora… eres nuestro hijo. Solo has sido perturbado, no tienes la culpa de ser lo que eres.
-Permanecerás aquí en Hogwarts, Harry- le informó Dumbledore antes de que el joven abriera la boca. Ron y Hermione se miraron sorprendidos.- Te hemos abierto una plaza para que asistas a Hogwarts con tus hermanos y los demás chicos. Queremos darte la oportunidad de vivir con tu verdadera familia, y dadas las actuales circunstancias, no te entregaremos al ministerio.
Harry se levantó de un salto e intentó agarrar a Dumbledore, pero Tonks y Remus se lo impidieron levantando un campo mágico de contención. Los ojos de Harry se oscurecieron, furiosos. El joven príncipe temblaba de ira.
-Cuidado, chico- sonrió Tonks.
-¡Debes estar loco si piensas que aceptaré eso!
-No tienes otra opción- repuso Dumbledore con amabilidad- lo siento, Harry, esto lo hacemos por tu bien. De otra forma tendríamos que entregarte al ministerio.
-¡Entonces háganlo!- masculló Harry- prefiero ser juzgado que permanecer en este lugar, rodeado de magos… ¡No pueden obligarme!
-Lo siento Harry, pero no estás en posición de negarte.
El muchacho les dio la espalda irritado.
Lo iban a obligar a permanecer prisionero allí… ¿Cómo si fuera uno de ellos? Era absurdo. Harry inspiró hondo y cerró los ojos, forzándose a pensar con frialdad, hasta que poco a poco, el muchacho empezó a cambiar de opinión. Lo cierto es que era mucho más conveniente permanecer allí (donde al menos podía intentar una fuga) que ser entregado a la justicia mágica, donde no tendría opción de alertar a su pueblo. Incluso hasta podría resultar útil.
"Me servirá para espiar a Albus Dumbledore y su círculo interno" comprendió Harry estrechando los ojos.
-No crean que los demás vampiros se quedarán de brazos cruzados- dijo, y se volteó sonriéndoles con cierta arrogancia- ustedes no conocen aun el alcance de nuestro poder. Aunque me tengan prisionero aquí, nuestra rebelión es absoluta, y daré mi vida por ella.
James apretó los puños.
-Te están manipulando, Harry- murmuró con pesadumbre.
-Tú no sabes nada, Potter.
-Tranquilo James- le dijo Sirius a su amigo en un susurro- debes darle tiempo.
Dumbledore se giró hacia los adultos.
-Por favor, Remus, ¿serías tan amable de convocar a los demás profesores a mi despacho? Todos necesitan ser informados. Ahora, Harry…- el director miró al malhumorado vampiro con una sonrisa condescendiente-… lo primero que debes saber es que no podrás salir de los límites del castillo, aun si eres un vampiro con magia corriendo por tus venas. He levantado, con la ayuda de Ryan Butler, un antiguo hechizo que impedirá cualquier intento de fuga por tu parte. Te devolveremos tu varita cuando lo consideremos apropiado.
Harry le devolvió una mirada vacía de desdén.
-¿Algo más?
-Cualquier duda o inquietud que tengas, no dudes en decirme, Harry. Debes saber que tienes nuestro apoyo. No queremos perjudicarte de ninguna forma.
-Ejem…- carraspeó repentinamente Ron, capturando la atención de todos-¿… donde se alojará?
-¿Qué quieres decir?- sonrió Remus- por supuesto que en los dormitorios de Gryffindor.
-¿Entonces… llevarán un ataúd a nuestros dormitorios?
Harry lo miró alzando las cejas. Hermione resopló, sosteniéndose la frente.
-¡Ron, los vampiros no duermen en ataúdes! ¡El ataúd es solo una representación de su muerte en vida!
-Ah…
-¿Es que no has puesto atención a ninguna de las clases de defensa?
Ron enrojeció ligeramente.
-¿Cómo esperas que lo sepa todo? No soy como tú ¿sabes?
Harry no sabía se reír o enfadarse después de haber escuchado tamaña estupidez. Sin embargo prefería la compañía de aquellos dos a la de los otros, cuyas miradas de compasión y condescendencia le hacían rechinar los dientes de ira.
"Contrólate" se dijo "contrólate y espíalos a todos. Luego podrás escapar de aquí"
No obstante, cuando pensó aquello, la imagen de Ginny Weasley volvió a dominar sus pensamientos, como el eco intermitente de una maldición.
Aquella noche en el Gran Comedor reinaba un ambiente de inquietud tras lo ocurrido en el partido de quidditch. Nadie entendía aun que era lo que había ocurrido exactamente, aunque sabían que era algo relacionado con vampiros. Los cuchicheos y conversaciones solo giraban en torno a eso mientras cierto grupo de chicos de la casa Gryffindor apenas probaba bocado, cada uno sumido en sus pensamientos. Ann y Darek permanecían en silencio, disparando cada diez segundos miradas a las puertas. Su padre, su madre y Sirius no estaban allí, aunque los chicos sabían que Lily debía estar intentando, por enésima vez, mantener una conversación con Harry en las mazmorras, sin demasiado éxito. Y es que el joven vampiro había decidido ignorar olímpicamente cualquier cosa que James y Lily Potter decidieran decirle, para el inmenso dolor del matrimonio Potter.
Pero a ninguno de ellos les habían dejado verlo todavía.
Ron y Hermione les habían relatado todo el evento ocurrido en las mazmorras, dejándolos entre nerviosos, emocionados y confusos. Ginny era la más sorprendida de todos al saber que Harry permanecería prisionero en Hogwarts. Era algo difícil de creer.
-Anímate, amiga- le dijo Ann- en el fondo no puedes decir que no estás contenta.
-Sí, pero estoy preocupada…, Harry es peligroso. Mucho más ahora que lo han capturado. No quiero ni pensar en lo que debe pasar por su mente. Debe estar furioso.
"Y no se siente bien" pensó la pelirroja tragando saliva "ese Ian dijo que era por mi culpa"
Al otro lado de la mesa, Elliot Price, el muchacho mitad vampiro mitad licántropo, acababa de sentarse y sus ojos amarillentos permanecían ceñudos, como si profundos pensamientos le embargaran. Ann lo miraba de vez en cuando con cientos de preguntas atascadas en la garganta, pero decidió no molestarle por el momento.
-Oigan, ¿por qué están todos tan callados?- inquirió Neville sorprendido- en serio… es raro.
Desde la mesa de Ravenclaw, Anabelle Barfield miró al taciturno grupo con un gesto que iba de la empatía a la confusión. Darek le dedicó una débil sonrisa que la rubia le devolvió.
-Em… ah, Neville, no es nada grave- le dijo Ann con una falsa sonrisa- bueno… no tanto…, um…
Neville parpadeó aun más perplejo que antes.
Justo en ese momento las puertas se abrieron de par en par y el anciano director, presidido por la profesora McGonagall y James Potter, entraron al Gran Comedor. Sin embargo, los ojos de todos se clavaron inmediatamente en el joven que iba en medio de los tres adultos, con cara de pocos amigos.
Un silencio sepulcral se apoderó del Gran Comedor. Todos, estupefactos, observaron como aquel joven vampiro al que el ministerio intentaba capturar caminaba con la mirada fija y una postura grácil, propia de los de su raza. El pálido tono de su piel se destacaba bajo las luz de las cientos de velas que estaban suspendidas sobre ellos. El, sin embargo, solo miró a una sola persona sentada en la mesa de los leones.
Ginny le devolvió la mirada respirando hondo, pero sin sonreír ni decir nada.
"De ahora en adelante no te dejaré hacer lo que quieras, Harry" pensó la pelirroja decidida.
-¿Dónde?- le dijo Harry bruscamente a Dumbledore. Su voz se escuchó con total claridad en medio del profundo silencio.
El director lo miró algo confuso.
-¿Dónde me siento?- precisó Harry con la mandíbula tensa y con ganas de morder a cada persona presente dentro de aquel comedor.
-Ah, eso. Pues esa es la mesa de la casa a la que te hemos asignado- dijo Dumbledore señalando la mesa de Gryffindor- Siéntate donde gustes, Harry.
Sin mirarlo, el muchacho caminó hacia el extremo más alejado de la mesa, cerca de donde estaba Elliot, y se sentó clavando la mirada en su viejo amigo. Elliot se la sostuvo sin parpadear.
Ron y Hermione se miraron también, asintiendo, y ensayaron una vacilante sonrisa antes de mirar a Harry.
-Em… Harry… bienvenido a Gryffindor- balbuceó Hermione intentando sonar como una verdadera prefecta.
-Sí, bienvenido- añadió Ron con más torpeza que la castaña.
Harry rodó los ojos, pero les sonrió, aunque a muchos les pareció una sonrisa francamente siniestra.
Y es que aquella sonrisa no era un gesto amigable: era una señal de amenaza.
-Bueno, como pudieron observar, el joven Harry se incorporará a este colegio como un alumno más- dijo Dumbledore sonriendo a todos con una expresión de completa normalidad- espero que sean amables con él y que no lo juzguen por su condición. Los motivos de su ingreso a Hogwarts, sin embargo, son un asunto confidencial entre el ministerio de magia y los profesores del colegio. Cualquier pregunta que quieran hacer pueden hacérmela a mí y con gusto se las responderé.
No hubo aplausos.
Ginny no pudo evitar rodar los ojos al darse cuenta de que muchos miraban con evidente miedo el lugar en donde Harry permanecía sentado. La pelirroja había decidido que ya no se lamentaría más por su relación pasada con Harry ni se dejaría amedrentar por él.
De ahora en adelante, iba a seguir su mismo juego.
-Bueno, bueno, ¡pero qué cobardes!- dijo Ginny en voz alta. Varios la miraron parpadeando aturdidos- ¿le tienen miedo a un simple chico solo porque es un vampiro? ¡Por las barbas de Merlín, que tontería!
Ginny ensanchó su sonrisa y miró a Harry, que la miraba sorprendido, sin embargo se recompuso rápidamente.
-¿Quieres comprobar ahora lo simple que soy, Ginebra Weasley?
Ann se rió entre dientes y dijo:
-No la subestimes, hermanito.
-¡Oye, Ann!- le susurró Darek de golpe.
Se suponía que, por el momento, nadie debía saber que Harry estaba relacionado con ellos.
-Cállate Darek.
-Pero Ann…
-Es que ya me tienen hartos todos- masculló Ginny golpeando la mesa con los puños y sobresaltando a Ron, al que se le resbaló la salchicha que estaba colocando en su pan. Ginny miró directamente a Harry a los ojos y lo apuntó con su varita:- quiero que te quede claro una cosa.
Harry la miró divertido.
-¿Qué me quede claro?
-¡Señorita Weasley!- alzó la voz McGonagall desde la mesa de profesores, pero Ginny la ignoró.
-Si le haces daño a alguno de mis amigos o a un miembro de mi familia, no me importa de qué forma, te las verás conmigo. Para los demás puedes ser un ser temible, pero para mí no eres más que un consentido que piensa que puede hacer lo que le se da la gana. Ya tuve suficiente.
Ron miraba a su hermana boquiabierto. Ann, sin embargo, estaba ahogando su risa en una servilleta.
-¿Me estás sermoneando, Weasley?- dijo Harry entornando los ojos y levantándose de su asiento.
-¿Y eso hiere tu orgullo?
-Tal vez decida terminar mi trabajo ahora mismo- siseó él torciendo un poco el cuello- justamente ahora estoy muerto de hambre…
Varios contuvieron la respiración.
-¡Ya ha sido suficiente!- sentenció la profesora McGonagall empezando a caminar hacia ellos con las cejas fruncidas y la varita en la mano.
-No te tengo miedo- le retó Ginny a Harry inspirando hondo- porque sé bien… que no te atreves a cumplir la mayoría de tus amenazas.
Ginny se regodeó al ver un brillo de frustración en los ojos verdes de Harry, pero entonces él caminó hacia ella, tan rápido que solo Elliot fue capaz de captar el movimiento en su totalidad. Ginny jadeó ligeramente cuando Harry se inclinó hasta que sus labios estuvieron a centímetros de su oreja. Pero él solo se limitó a reírse por lo bajo antes de apartarse y caminar hacia las puertas del Gran Comedor sin decir nada. La pelirroja le vio salir parpadeando.
-¿Qué fue eso?- dijo Darek perplejo, mirando a la pelirroja- ¿qué te dijo?
-Nada- dijo Ginny sentándose, aunque miró con cierta preocupación las puertas por las que acababa de salir Harry. Seguía pensando que se veía más demacrado de lo normal. Sin embargo se repuso rápidamente-… que no crea que le seguiré el juego tan fácil como antes.
-Pues en realidad él no es una mala persona ¿saben?- comentó Hermione para estupor de todos. Curiosamente, Ron estuvo de acuerdo, lo que provocó que Ann escupiera un poco de jugo de calabaza.
"No he olvidado las cosas que hiciste y dijiste, Harry" pensó Ginny mientras sus ojos se escapaban nuevamente hacia las puertas del comedor "No he olvidado…"
Aquella noche los alumnos de Gryffindor se sorprendieron de hallar a Harry sentado junto a la ventana de la sala común, con la mirada perdida en el cielo salpicado de estrellas. Todos intentaron pasar junto a él de la forma más sigilosa posible, e incluso las chicas, que no podían dejar de contemplar sus atrayentes facciones con la boca entre abierta, prefirieron mantenerse a distancia de él.
-Está guapísimo, pero al mismo tiempo me da escalofríos- le susurró Parvati a su amiga Lavender mientras miraban al joven vampiro de reojo.
-¿Será verdad que Ginny Weasley tiene una especie de romance con él? Me cuesta mucho creerlo. Ese tal Harry parece querer matar a cualquiera con la mirada.
-¿Por qué Dumbledore lo habrá dejado quedarse en Hogwarts?
-Si quieren hablar de mí, les advierto que escucho cada palabra- dijo una voz tediosa y cansada. Ambas chicas se sobresaltaron. Harry las miraba arqueando una ceja.
-Ehh… ehh… ¡lo sentimos Harry!- farfulló Parvati palideciendo- nosotras solo estábamos…
-Oye, hermanito, no las asustes ¿vale?- intervino Ann, que había entrado por el agujero del retrato y observaba a ambas chicas con una sonrisa divertida.
Harry sonrió torvamente.
-No me digas hermanito- le advirtió a Ann cuando la morena se sentó junto a él sin ningún tipo de preámbulos, para sorpresa de todos los que estaban en la sala común- no soy tu hermanito, ¿entendido?
-Pues te guste o no te guste, así son las cosas… hermanito mayor.
-Eres…
-¡Oye, ten cuidado con lo que le vas a decir a Ann!- le amenazó en broma Elliot Price acercándose a ambos con las manos en los bolsillos de la túnica- ella es muy agradable ¿sabes?
Ann se ruborizó a su pesar. Harry miró a con una sensación incómoda en el estómago.
-Elliot….- murmuró sintiéndose inusualmente incómodo-… mira, necesito que hablemos. Yo…
El muchacho de cabello rojo asintió suspirando.
-Sí, es cierto. Debemos hablar. Quiero saber todo lo que ocurrió, Harry, pero con detalles. No creas que con lo que me dijiste en la enfermería esta mañana me quedé satisfecho.
Harry torció una sonrisa llena de amargura.
-Y pensar que nos encontraríamos aquí… entre magos.
-Los magos nos son tan malos como crees, Harry- repuso Elliot encogiéndose de hombros. Harry hizo una mueca. Elliot lo tomó del hombro- Ven, vamos a buscar un lugar tranquilo para conversar. Hay muchas cosas que tienes que explicarme.
-Lo mismo digo.
Justo cuando iban a salir por el agujero del retrato, Ginny Weasley, seguida por Ron y Hermione, que discutían acaloradamente, aparecieron frente a ellos. La pelirroja se ruborizó un poco al casi chocar con Harry, pero mantuvo una postura firme cuando el moreno adelantó el brazo para impedir que tropezara hacia atrás.
-No necesito que me ayudes a caminar, Harry- dijo ella con una inusitada frialdad- No soy un bebé.
El vampiro se tensó y estuvo a punto de soltarle un comentario mordaz, pero al ver que era el centro de las miradas en la sala común, prefirió cerrar la boca y torcer una sonrisa sarcástica en su lugar.
-Como quieras.
Y sin poder sostener su mirada de avellana por más tiempo, Harry salió de la sala común junto con Elliot sintiendo que algo dentro de él se retorcía dolorosamente.
"Es mi culpa…" pensó apretando los puños mientras caminaba cabizbajo "Pero supongo que es mejor así"
-¡Crucio!
El mortífago, un desdichado llamado Charles Pitt, se retorció en agonía sobre la alfombra. Nagini lo observó siseando con regocijo desde su lugar junto a fuego.
-¡Mi señor… por favor…!
-Son unos idiotas- resolló Voldemort contorsionando su atractivo rostro con rabia- ¡es indignante que fueran pillados por dos mocosos! ¡Inútiles!- Voldemort bajó la varita estrechando sus ojos rojizos- Debiste dejar que te capturaran los aurores a ti también. Bien que te lo habrías merecido.
-Perdóneme amo… perdóneme…
El mortífago que se retorcía a los pies de Voldemort era el único que había logrado escaparse antes de que lo pillaran tras enterarse de que sus compañeros habían sido aturdidos en las mazmorras. Pero ahora pensaba que quizá lo mejor habría sido dejarse atrapar.
-¡Sal de mi vista!- siseó el Lord Oscuro, orden que el mortífago se apresuró a obedecer sin chistar.
Bellatrix Lestrange y el joven Barty Crouch, que habían observado la tortura sin inmutarse, miraron a su amo.
-Si usted lo desea, señor, nosotros podríamos encargarnos de capturar al muchacho- le ofreció Bellatrix solícita- para mí sería un honor.
-Y para mí- asintió Barty con una inclinación.
Voldemort se sentó en su sillón junto al fuego y repuso con frialdad:
-No. Ahora es inútil. Dumbledore además tiene a ese loco de Butler con él.
-¿Ryan Butler, el famoso cazador de vampiros?
-Es un mago de grandes habilidades.
-¿Y qué hará, mi señor?- le preguntó Barty- Usted sabe… nosotros podríamos…
-No- gruñó Voldemort con un gesto brusco de la mano- Tengo otro plan. Uno mucho más efectivo.
Bellatrix lo contempló fascinada.
-¿Mi señor?
La sonrisa torcida y maniática que apareció en los labios de Voldemort les provocó un ligero estremecimiento.
-Haré que el mismo chico venga a mí. Después de todo, el alma de un vampiro es mucho más fácil de corromper.
Bueno, esto es todo por ahora. Prometo ir actualizando pronto ^^
¡Y que no les de verguenza mandarme sus comentarios, que así me animo!
En el próximo capítulo Ginny y Harry tendrán más encuentros... tensos. Sí; se vienen muchas discusiones y enfrentamientos entre estos dos. Y también profundizaré la triste relación de Harry con James y Lily, que no será un asunto fácil para estos dos padres.
Por otra parte, a Harry le han caído bastante bien Ron y Hermione. Habrá muchos momentos de ahora en adelante sobre este trío ^^
Y respecto a Ian, pues aquí he adelantado algo de su parte oscura, como muchos querían.
¡Carpe Diem!
