Capítulo VI: ¿Tenerlo o no tenerlo? Esa es la cuestión.
- Aaa... R... Ron... - fue todo lo que Harry logró articular
Hermione, quien conocía al pelirrojo un poco más que su amigo moreno, pudo darse cuenta de que no faltaba mucho para que Weasley explotara. Ella había notado que Ron tenía las orejas más rojas que su pelo, y apretaba las manos al punto que la blancura de sus nudillos competía con la del papel, además del brillo asesino en sus ojos. Antes de que Ronald diera el primer paso hacia Harry para estrangularlo, la chica ya había sacado su varita y dicho
- ¡Pertificus Totalus!
Y Ron calló al piso como un saco de patatas, totalmente rígido y con los ojos desorbitados de la incredulidad.
Suspirando cansinamente, Hermione levitó al pelirrojo hasta su cama, para que estuviera más cómodo, y guiando a un todavía shockeado Harry hacia otra de las cinco camas que había en ese cuarto para sentarlo en ella, se giró hacia Ron para decirle
- Espero que algún día puedas perdonarme por ésto Ron, pero era necesario que lo hiciera porque... - la castaña se detuvo antes de proseguir, mirando al ojiverde, que ya había salido de su shock por la sorpresa. Éste le hizo la muda súplica de que no dijera nada a cerca de su embarazo, y Hermione entendiendo, continuó hablándole al pelirrojo - ... no importa. Lo importante ahora, es que sepas que no voy a desencantarte hasta que no nos hayas escuchado todo lo que hay para decirte, porque conociéndote tengo la certeza de que no nos dejarás hablar tranquilamente si te libero
Harry logró ver en los ojos de su amigo un sentimiento que no supo descifrar, pero esperaba que no fuera desprecio hacia él, ni mucho menos hacia su amiga, no podría perdonarse jamás si ellos terminaban su relación por culpa de él y de sus problemas.
Ronal por su parte no cabía dentro de su sorpresa, primero se había enterado de que su mejor amigo había tenido... bueno, 'eso' con su más acérrimo enemigo, y eso ya era causa suficiente para que estuviera estupefacto, pero además estaba el hecho de que su propia novia lo había petrificado sin miramientos, así como si fuera otra persona cualquiera. Ese acontecimiento lo había alterado, y más eléctrico se estaba poniendo al ver que ni el moreno ni la castaña comenzaban a hablar. Él quería explicaciones, y las quería rápido, y el silencio de esos dos lo estaba exasperando. Cuando saliera del estado de petrificación en el que se encontraba, iban a rodar cabezas...
Hermione, sentándose en una silla, primero preguntó a Harry si deseaba hablar él primero, y el moreno contestó titubeante:
- Ee.. s... sí...
La Gryffindor solo suspiró, y acomodándose en la silla, esperó a que el ojiverde comenzara con las explicaciones
- Bueno Ron... yo... y él... ¡no es lo que te imaginas!. Bueno, depende de lo que imagines... este... mm.. Malfoy... y... en realidad... bueno, no... solo que... pero...
La lentitud del trigueño para proninciar cada palabra, el tiempo que se tomaba entre un vocablo y otro, la forma en que retorcía sus manos con nerviosismo y el hecho de que con su titubeo no estaba adelantando nada, hicieron a Hermione decidirse para tomar la palabra
- Déjalo Harry. Si me permites, yo hablaré
El moreno, soltando el aire que había retenido inconcientemente mientras trataba de hilar sus pensamientos, y con la disculpa pintada en sus ojos, asintió a su amiga agradecidamente
- Bien. Ronald Weasley, quiero que sepas que yo me he enterado de todo ésto de la misma forma que tú, no me lo ha contado Harry, sino que lo he visto (lo que creo que ha sido peor) y tampoco me gustó mucho la primera impresión - descartando los detalles de cómo ella había descubierto a Harry y Malfoy, prosiguió - así que no te sientas excluido de ésto, porque yo tuve que sacarle la verdad a Harry obligándolo a contestarme las preguntas. Ahora, comencemos por el principio. Supongo que un día Malfoy tuvo ganas de un polvo y Harry fue el elegido. La noche en que tuvo la detención con él y con Snape, Malfoy le dió la poción Verita infiltrada en un emparedado y él sin saberlo se lo comió, y al empezar la pócima a hacer efecto, bueno, supongo que ese rubio desabrido se las ingenió para hacer a Harry caer en su juego. Si recuerdas las propiedades de la Verita, y te preguntas por qué Harry se dejó hacer, porque para tu tranquilidad Malfoy no lo forzó, eso ni el mismísimo Harry lo sabe, pero yo estaré aquí para ayudarlo a descubrirlo, y espero que tu también lo apoyes. En fin, ellos pasaron esa noche juntos, y supuestamente la cosa no iría más de ahí, un polvo y ya. Pero para la desgracia de Harry, Malfoy siguió buscándolo, atacándolo cada vez que la oportunidad se presentaba y... eso a Harry lo tiene desconcertado, sin saber qué hacer. Yo estaré siempre a su lado apoyándolo en cada desición que tome Ron, te repito, espero que tu también lo apoyes, es tu amigo
Durante todo el rato que la explicación había durado, Harry no haía despegado sus ojos de los de su amigo pelirrojo. Al principio Ron tenía reflejadas en sus obres celestes la furia y la incomprensión, pero luego, el brillo furioso se había apaciguado, su ceño antes fruncido se había aligerado, y se le notaba más sereno. Hermione viendo que el pelirrojo estaba más calmado, susurró
- Finite incantatem...
Al verse liberado, Ronald se incorporó de la cama, sin mirar a ninguno de los dos, pero refiriéndose a Harry, habló
- Si el revolcarte con ese hurón te hace feliz, anda, ve y hazlo, pero no esperes que sea yo quien junte tus pedazos cuando te deje por otra persona... No esperes que te apoye en ésta traición, Harry Potter. Las serpientes son las peores de las alimañas, y tu te vienes a enredar con la líder de las vívoras, la más ponzoñoza de todas - dijo con la voz falsamente calmada, afectada por la ira, los puños apretados al punto de que se le notaba el temblequeo provocado por la fuerza que le imprimía al cerrar sus manos
A pasos agigantados Ron abandonó la habitación, cerrando la puerta con un fuerte azote, dejando dentro a un lloroso y deshecho Harry, siendo contenido por una enojada Hermione.
...
- Es un imbécil... - dijo la voz de Hermione en su oido
- ... snif... ahá... - susurró Harry a su vez en su pecho
- Y un inmaduro...
- ... sí... snif...
- Infantil estúpido...
- ... mhm... snif...
Harry, luego de que Ron se fuera azotando la puerta estrepitosamente, se había largado a llorar de una manera inconsolable, y Hermione, sudando rabia por los poros lo había tratado de calmar, abrazando al sollozante morneo contra su pecho, sentándose en la cama más cercana, meciéndolo y susurrándole cosas de forma maternal al oido. Pero su propia ira la había traicionado y al final había terminado despotricando contra su novio pelirrojo.
El llanto de Harry había disminuido gradualmente hasta convertirse en hipidos y sollozos, y cuando el moreno se hubo calmado casi por completo se separó del tierno abrazo en el que la castaña lo tenía sumido
- Gracias... Herm...
- De nada Harry
- Hermione... hay algo que no te he dicho... en cuanto a Malfoy... - susurró el moreno, mirando un punto perdido en el suelo
- ¡¿Aún hay más?! - exclamó la castaña asombrada
- Bueno... es que... - Harry estaba indeciso de si hablar o no, pero es que el hecho de que estaba "saliendo" con Malfoy era un pequeño detalle que no podía ocultarse
- ¡Habla ya Harry! - reprochó la castaña al límite de su paciencia
- Malfoy... me ha preguntado si yo... si yo quería salir con él - soltó al fin con dificultad - ... y yo le respondí que sí... - susurró
- Ah bueno... ahora sí que no entiendo nada Harry, ¿no se suponía que no sabías qué sentias por él?
- ¡Es que en verdad no lo sé!... ni siquiera sé por qué le dije que sí...
- Ay ay ay Harry... - suspiró la chica - no sé cómo le harás para solucionar todo ésto... Solo quiero que sepas que siempre podrás contar conmigo para lo que sea
- Gracias... - fue todo lo que el ojiverde pudo susurrar con los ojos vidriosos
...
Hermione había esperado a que Harry se calmara del todo de su llanto, y lo acompañó hasta su cuarto. Luego la chica se fue a buscar a Ron y Harry se quedó solo en el silencio de su habitación, ya que sus otros compañeros andaban desperdigados por ahí entre la sala común, el gran comedor y los exteriores del castillo.
El moreno, aunque estaba calmado, tenía esa angustia asfixiante en el pecho que le hacía querer llorar más. Pero ¡no más! se dijo él mismo, debía enfrentar los problemas como el hombre que era!... pero era un hombre pobre y embarazado que estaba más solo que la una...
Harry caminó como ausente hasta su cama y en ella se sentó, aún no le caía la ficha de su real situación, y es que era algo difícil de entender
- "No lo puedo creer... estoy..." - hizo una mueca de extrañeza - "...embarazado" - se dijo para sí
Se acostó en su cama y, aunque trató de evitarlo con todas las fuerzas que le quedaban, no pudo detener las lágrimas que se escaparon de sus esmeraldas. Estaba esperando... ¡Por Merlín, tenía diecisiete maldítos años! apenas podía hacerse cargo de sí mismo, ¿podría con un bebé?.
'No estás solo' le susurró una voz en su cabeza, pero él dentro de su tristeza casi que ni la escuchó.
En su mente rondando estaba el concepto de un embarazo, sus síntomas y concecuencian y ahí todo le cuadró. Ahora entendía el porqué de sus vómitos matutinos, el por qué de sus náuseas frente a ciertos olores o comidas, sus mareos, su cansancio y sueño, también ahora comprendía por qué su magia estaba fallando, y sin olvidar su gran apetito... todo eso era porque él estaba embarazado...
- "¡No me lo creo!" - seguía lamentándose mentalmente - " es decir, estoy REALMENTE embarazado... yo aquí dentro tengo un bebé... " - se acarició el estómago plano y continuó pensando - " yo tengo... un bebé... " - de repente una pequeña alarma sonó en la mente de Harry - " ... éste bebé es mío... es mi bebé... ¡MI bebé!"
Era cierto, era suyo. Por primera vez en su vida algo que le pertenecía por completo a él. El ojiverde se secó las lágrimas con los puños y una pequeña sonrisa afloró de entre sus labios temblorosos por el llanto, se sentía contento, ya que él mismo había creado algo que era para él, para nadie más, no tenía que compartirlo con Dudley, ni rogarle a sus tíos por él, ni compartirlo con los otros alumnos de Hogwarts, ya que la vida que crecía dentro suyo la había iniciado él y él la tendría, era suya... Claro que la 'ayuda' de Malfoy era algo que no podía descartarse, pero Harry no dejó que ese pensamiento arruinara su momento, el bebé en su interior era suyo y él pensaba tenerlo, para criarlo a su manera y mentalidad, sin influencias, verlo crecer y por sobre todas las cosas, amarlo más que a nada en el mundo. Todo lo que él no tuvo en su vida y en su infancia, se aseguraría de que lo tuviera su hijo... ¿o tal vez sería una niña? Quien sabe...
De lo que Harry estaba seguro era que en su vientre tenía tal vez la razón de su futura felicidad, y haría lo imposible para conseguirla, ya que si no luchaba él mismo por su propia felicidad, nadie lo haría por él.
Con ese pensamiento en mente Harry se metió debajo de los cobertores de su cama y cerró los ojos, y queriendo soñar con qué aspecto tendría su bebé, se durmió.
...
Cierto era que ya casi ni le quedaban piedras a su alrededor las cuales seguir arrojando al río. Tenía pereza de caminar unos pasos más allá donde sí había piedras, y fue por eso que cortó una rama grande de un árbol cercano, y sentándose al pié de éste, comenzó a arrancar las hojas de la rama y cortarlas en pedacitos chiquititos.
Con alguien tenía que desquitar la rabia que llevaba dentro, ¿y quién mejor para hacerlo que con aquellos que no tenían la culpa? Las pobres piedrecillas, el pobre río, el pobre árbol, las pobres hojas que nada tenían que ver y Ron seguía triturándolas con los ojos llenos de ira. Estaba enojado, y muy enojado, con Harry, con Malfoy, con Hermione y ... bueno, nunca iba a admitir que estaba enojado consigo mismo.
Llevaba largo tiempo en la misma posición, sentado al pie del árbol, y también se le habían acabado ya las hojas de la rama cortada, pero inmerso en sus pensamientos como estaba no se percató de eso.
Harry, su gran amigo, su casi hermano, lo había traicionado y se había traicionado a sí mismo al acceder a acostarse con la serpiente venenosa esa que era Malfoy; no lo podía entender, no le cabía en la mente cómo era posible que Harry hubiera podido caer tan bajo, con Malfoy... había tantos chicos en la escuela, ¿por qué precisamente él?. Y lo mismo pensaba del Slytherin, ¿por qué con Harry si todo Slytherin y parte de las otras casas babeaban por él?... No, Ron no se convencía que fuera solo por lujuria hacia Harry que lo había elegido a él para satisfacerse... algo más debía ser, Malfoy debía tener una razón escondida, un plan... algo con qué perjudicar a Harry... ¡¿Pero eso a él qué demonios le importaba?! Harry había dejado de ser su amigo en el momento en que se había liado con Malfoy,
- "A mi no debería de importarme su bienestar..." - se reprochó mentalmente - "¡Y no me importa!, ¡NO ME INTERESA!" - continuó pensando
En la soledad y el silencio del claro del bosque a orillas del río, Ronald no notó que tenía companía hasta que esa persona se sentó a su lado. Al virar el pelirrojo se encontró con el abundante cabello castaño de su novia, quien tenía la vista fija en el río, el ceño fruncido
- Ron... - comenzó la chica con voz severa, pero Ron no la dejó continuar
- Si haz venido a hablar de Harry Potter no quiero escucharlo Hermione
- Ronald no seas... - pero nuevamente la chica fue cortada por el ojiazul
- ¡NO!, ¡he dicho que no quiero escuchar a cerca de ese imbécil traidor! - gritó levantándose de un salto
- ¡Ronald Weasley! - le gritó de vuelta la castaña a su novio, parándose ella también - ¡No me obligues a hechizarte de nuevo, cálmate! - le dijo luego enfrentándolo con la varita en alto, sin vacilar, al ver que el pelirrojo se estaba poniendo demasiado alterado
En ese momento Ron recordó que también estaba enojado con ella por haberse atrevido a levantar su varita en su contra, ¿qué le pasaba? ¿acaso no se daba cuanta de que podía escaparsele un hechizo y lastimarlo?
- Hermione baja esa varita - dijo con la voz temblorosa - ¿no te das cuenta de q
- ¿Que no me doy cuenta de qué? ¿olvidas quien soy? Sé manejar mi magia perfectamente Ron, y ningún hechizo se escapará de mi varita a menos que sea necesario - se adelantó Hermione como si hubiese adivinado lo que el pelirrojo iba a decir - Ahora siéntate ahí que tenemos que hablar - dijo imperativamente señalando el lugar en el piso que anteriormente Ron ocupaba
Weasley intimidado obedeció, aún sin poder creerse la impersonalidad con la que su novia lo trataba. La Gryffindor guardó su varita y se sentó a su lado; dando un ligero suspiro comenzó a hablar, ya no tan severa pero aún así seria
- Quiero que vayas y te disculpes con Harry, él
- ¡NO!, No me disculparé con él, no se lo merece - la cortó el chico
- ¡Lo que él no se merece es que lo hayas tratado como lo hiciste! Él es nuestro amigo, y ahora en éstos momentos de confusión y duda es cuando más necesita de nuestra amistad y apoyo
- Si quiere apoyo que vaya y se lo pida a Malfoy, de seguro él va a estar encantadísimo de dárselo - refutó el pelirrojo con todo el sarcasmo que le salió en el momento.
- ¡Ron, eres un completo imbécil! ¿por qué no tratas de entender q
- ¿Entender? - la cortó el chico - ¿qué quieres que entienda, eh? Acabo de enterarme de que mi mejor amigo, ¡pero qué digo!, mi ex-amigo, se ha acostado con Draco Malfoy, ¿qué es lo que debo comprender?, ¿que Harry ha perdido la razón? De eso ya me di cuanta... - el pelirrojo hizo una pausa para respirar, y tomando aire nuevamente, continuó gritandole a la chica - ¿cómo se le pudo ocurrir a Harry tener se... ¡sexo con esa asquerosa serpiente!?
- ¡Ronald Basta! Lo que te digo es que deberías tratar de entender la situación en vez de empezar a gritar histericamente - dijo Hermione tratando de hacer entrar en razon a su novio, pero Ron era terco
- ¡Entiendelo Hermione! yo no pienso perder mi tiempo tratando de comprenderlo, no pienso ir a pedirle perdón a Harry, como tampoco pienso seguir hablando más nada acerca de ese estúpido con complejo de héroe traidor a su casa
- ¡Por Merlín Ron, MADURA! - gritó la chica lo más alto que pudo para hacerse oir por sobre los gritos del pelirrojo, estampándole con fuerza la palma de la mano en el rostro - ... Ya no puedo más Ron... - susurró luego de un rato de silencio, en el cual Ron solo la miraba sin comprender el porqué se su golpe - ... creí que podría, que tal vez con paciencia podría intentar cambiarte, o en su defecto acostumbrarme a ti... pero no pude, creo que nunca podré... - dijo con la voz en un hilo, bajando el rostro. Pero luego de un momento, volvió a levantar su mirada, una avasalladora convicción brillando en sus ojos castaños - No soporto tu inmadurez, Ronald Weasley, cuando hayas crecido quiza lo volvamos a intentar, pero ahora ya no te soporto, lo nuestro se ha acabado aquí, y no hay marcha atrás.
Sin más la Gryffindor se dio la media vuelta y comenzó a camianar hacia el castillo, dejando un Ron totalmente ido por la sorpresa... su novia... lo había dejado...
A medio camino Hermione volteó para decirle al pelirrojo, con la voz amable y sincera que la caracterizaba:
- Antes de ser tu novia fui tu amiga, y aún lo sigo siendo Ron, no lo olvides... Y como amiga te digo: creo que deberías ir a disculparte con Harry, él te necesita - dicho ésto, se dió al vuelta y se fue
Pero Ronald lo menos que hizo fue hacerle caso. En vez de eso, se la agarró a patadas y puñetazos contra el árbol bajo el cual antes se había sentado, maldiciendo mentalmente a cada persona que le pasara por la cabeza, las principales figuras: Hermione, Harry y Malfoy. Estaba muy furioso.
Su catarsis acabó cuando sintió que le ardían los nudillos y le dolían las puntas de los pies, pero ese dolor físico era insignificante al lado de la impotencia, el orgullo quebrado, el corazón lastimado, todos los males que en ese momento le enturbiaban el alma. Aún así, decidió darle una visita a Madame Pomfrey en la enfermería para que le curara sus manos heridas y le revisara los pies, por si tenía algún dedo fuera de lugar.
- "Mierda... tenía pensada una perfecta tarde de entrenamiento de Quidditch para hoy..." - iba lamentándose mentalemnte en el camino
...
Harry estaba despertando cuando sintió cómo alguien abría la puerta de su habitación con mucho sigilo. Aguzó el oido para tratar de adivinar si era alguno de sus compañeros, o tal vez Ron, pero cuando esa persona se acercó a él y comenzó a mecerlo lentamente llamándolo entre susurros suaves, pudo reconocer la voz de Hermione
- ¿Cómo te encuentras Harry? - indagó la castaña luego de que el ojiverde se hubiera incorporado y colocado los lentes
- Bien... - respondió simplemente
- ¿Seguro? - insistió ella
- Sí... - a pesar de que era verdad su voz se oía distante
Harry notó cómo su amiga lanzaba preocupadas miradas hacia su estómago plano, e imaginando que quería saber a cerca de su decisión en cuanto a su embarazo, le dijo mientras se llevaba la mano a su vientre
- Voy a tenerlo Hermione
La chica abrió grande los ojos por un segundo, pero luego una brillante sonrisa le cubrió la cara. Se acercó al moreno y lo abrazó con efusividad, para luego soltarlo y decirle
- Oh Harry!, ¡no sabes qué contenta me pone escuchar eso!... yo estoy en contra de los abortos...
Al escuchar esa última palabra Harry se herizó, el simple hecho de pensar en un aborto le provocaba escalofrios, acabar con una vida inocente... era algo inconcebible para él
- No Hermione, yo sería incapaz de hacer tal cosa - susurró luego con algo de tristeza en la voz
- Bueno, olvida eso - animó la chica al ver que su amigo se entristecía - no te preocupes, todo saldrá bien - le sonrió para infundarle ánimos
El moreno trató de devolverle la sonrisa, pero lo único que le salió fue una mueca de significado poco definido
- Sabes?, acabo de hablar con Ron...
Harry tembló al oir su nombre
- Y... ¿qué te dijo?... - preguntó titubeante, no muy seguro de querer saber al recordar su mal genio
- Nada nuevo, solo que no quería saber más nada de tí y un montón de tonterías de ese estilo... ya se le pasará, no te deprimas - le dijo la chica
- No lo creo Herm, creo que esa noticia le impactó mucho... tal vez nunca me perdone... - Harry bajó la cabeza entristecido al decirlo
- No Harry, no te pongas así... Conociéndolo la rabieta se le pasará con el tiempo, ya lo verás
- ... ¿No te dijo nada más?
- Bueno... él y yo... - Hermione estaba indecisa de si hablar o no, pero la pena le oprimía el pecho y necesitaba desahogarse - ... terminamos nuestra relación... - dijo la chica con voz entristecida
- ¡¿El QUÉ?!... ¡¿fue por mi culpa?! ¡Oh, Hermione, lo siento! ¡Perdóname! - comenzó a disculparse el ojiverde desesperado
- ¡Calma Harry, no fue por tu causa!... Todo el problema empezó a raíz de mi supuesto embarazo... desde ese momento me dí cuenta de que Ron no es la persona ideal para mí, a pesar de que lo adoro... él siempre será mi amigo, pero nada más...
- Hermione... yo... - El moreno no sabía qué contestarle, su amiga había hecho tanto por él, y ahora estaba tan triste
- No importa - saltó de pronto la chica intentando una sonrisa - Supongo que no fuimos hechos el uno para el otro... estoy segura que por ahí está la persona ideal para mí...
- ... Sabes?... aún no me creo que voy a ser padre... - comentó el moreno cambianto de tema, llevándose una mano al estómago
- Padre?... pero cómo... ¿no eres tú el que está embarazado? - cuestionó la castaña no entendiendo
- Si - le contestó el ojiverde con una mueca de obviedad
- Entonces serás Madre Harry, no Padre
- P.. pero... soy Hombre...
- ¿Y eso qué? Mira, te lo explicaré - carraspeó - Los magos y brujas consideran que ser Madre es mucho más que solo ser la mujer que por nueve meses lleva a un bebé en su vientre y luego lo da a luz. Ser Madre es también sentirlo mientras lo llevas dentro, cuidar de él y cuidarte a tí mientras lo gestas. Es además transmitirle tu amor durante el embarazo y por supuesto también después, mientras lo amamantas, mientras lo cambias, mientras calmas su llanto, mientras lo ves crecer. Llevarlo a su primer día de escuela, a pasear al parque, infundirle confianza, enseñarle, apoyarlo en sus deciciones, hacerle saber que puede acudir a ti cuando tenga dudas. En fin, amarlo. Y no es necesario ser mujer para hacer todo eso Harry, es por eso que a los hombres embarazados también se les llama Madres, el milagro de ser madre en el mundo mágico no está restringido a solo las mujeres, Harry, y tu serás Madre, acéptalo, confróntalo y alégrate por ello - terminó su explicación con convicción
- Hermione... gracias... - Harry tenía los ojos llorosos y un nudo en la garganta de la emoción
- De nada
Ambos amigos se abrazaron en un gesto de amistad y cariño infinitos. Harry estaba sumamente agradecido con la chica, por apoyarlo y animarlo en estos momentos tan angustiantes y tan llenos de dudas en los que estaba. Y hablando de dudas...
- Herm, hay algo que no entendí muy bien... - informó a su amiga separándose de ella
- ¿El qué Harry?
- ¿Dijiste amamantar?
La Gryffindor sintió cómo le caía una gota por la cabeza.
- Sí Harry, eso fue lo que dije...
- ¿No me van a crecer senos, o sí? - preguntó alarmado y horrorizado el moreno, llevándose ambas manos a su pecho plano, con pectorales levemente marcados por el ejercicio que le suponía el Quidditch
- Mmm Bueno... - comenzó la castaña dudando - Tengo entendido que el hombre embarazado tiene la capacidad de amamantar al bebé después del alumbramiento, por lo que supongo que tus pechos se llenarán de leche, pero no creo que te crezcan senos notorios como de mujer... Fíjate en Remus, él está a la mitad de su segundo trimestre y no se le nota que tenga los pechos crecidos ni mucho menos
Harry suspiró aliviado al recordar al lupino, pero enseguida sintió cómo el miedo lo invadía. De aquí a un tiempo el embarazo iba a empezar a notársele, ¿cómo se lo explicaría a la gente? ¿a Sirius y a Remus? ¿a Dumbledore? ¿a la escuela entera? ... ni siquiera se imaginaba contándoselo a Malfoy...
- "Ay mierda... no me había acordado de eso... " - pensó para así, angustiándose otra vez
- ¿Sucede algo malo Harry? - indagó la castaña preocupada al notar el cambio de ánimo en su amigo
- Herm... yo... nada
El trigueño estaba empezando a ponerse muy nervioso, ¿y ahora qué iba a hacer? ¿se lo diría a Malfoy? no había pensado en eso... mierda... comenzaba a faltarle el aire...
Hermione notaba que Harry estaba cada vez más y más pálido, que respiraba con dificultad
- Harry ¿qué te pasa?
- ... no me siento bien Hermione... - pronunció el moreno con voz apagada a la vez que se desvanecía en brazos de su amiga
- ¡HARRYYY!
...
Comenzaba a anochecer y Ronald caminaba por los pasillos del colegio directo a su Torre. Hacía rato que había salido de la enfermería, por suerte no tenía lesiones graves, solo raspaduras en sus manos. Había vagado un rato hasta que se aburrió y decidió ir a su sala común. En todo ese tiempo no había dejado de pensar en todo lo que le había ocurrido ese día, el romper con Hermione, el enterarse de la... traición de Harry, como él denominaba a lo que el moreno había hecho con Malfoy.
Aún no podía creerlo, y trataba de no imaginárselo mucho porque conociéndose sería capáz de ponerse a gritar en medio del pasillo
- "¿Por qué tan histérico Ron? ¿por qué te enojas tanto por eso?" - le preguntaba una molesta voz interna
Y Ron solo la mandaba a callar
Llegando a las cercanías de Gryffindor, el pelirrojo notó que los alumnos estaban muy revolucionados, se amontonaban en grupos y cuchicheaban cosas de las cuales Ron solo pudo rescatar:
- ¿Sabes qué le paso?
- No, pero por lo que ví no estaba bien
- Sí, muy pálido
- Yo vi cuando bajaron corriendo con él en brazos, estaba desmayado
- ¿Crees que esté bien?
- Conociéndolo, tal vez lo hizo para llamar la atención. Ahora debe estar en la enfermería con todo el personal atendiéndolo, y alcahueteándolo
- No creo, hace días que se viene sintiendo mal
- No seas ingenua, personas como él son capaces de decir que se están muriendo solo por un poco de atención
Ron no entendía qué estaba pasando, pero por lo que pudo oir por ahí alguien se había desmayado, o fingido el desmayo, y se lo habían llevado a la enfermería en brazos. Se acercó a un grupo de Gryffindors de séptimo, entre los que pudo reconocer a Dean y a Neville. Éstos al verlo enseguida le gritaron
- Ron, ¿Sabes algo de Harry?
- No... ¿qué pasó? ¿por qué estan todos así de alborotados? - preguntó el pelirrojo viendo la revolucionada masa de alumnos de todas las casas en torno a las escaleras de la torre de la casa roja y dorada
- Cómo... ¿no lo sabes? - indagó Neville
- ¿Saber qué? - Ron comenzaba a ponerse nervioso con tanto misterio
- ¡Harry!, se desmayó y Hermione y Seamus lo llevaron a la enfermería, y aún no hay noticias, fuimos a preguntrle a Madame Pomfrey y ella no nos deja entrar ni suelta ningun dato, y eso es raro - habló Dean
- "¡Harry!"- pensó angustiado Ron por la salud de su amigo... pero inmediatamente después se dió cuenta de que él estaba irreconciliablemente enojado con el moreno, aunque en el fondo le indignó el hecho de que algunos alumnos, Ravenclaws y Slytherins, por lo que pudo apreciar, tuvieran un concepto tan errado sobre Harry y hablaran tan mal de él a sus espaldas aún cuando su amigo estaba mal... - "¡Que no! ¡que no es más mi amigo!" - se reprochó cuando se dió cuenta de sus pensamientos
Neville miraba al pelirrojo con el ceño fruncido, y cuando notó que éste no se movía, le gritó
- ¡Anda Ron! ¿qué esperas?, tu mejor amigo está en la enfermería, ¿no piensas ir a verlo?
- ¡Neville qué buena idea! - saltó de repente Dean - Ron es su mejor amigo, de seguro lo dejarán entrar a la enfermería, y luego podrá salir y contarnos, ¡Vamos!
- Pero... espera un momento, yo no... - intentó frenarlo el ojiazul, pero Neville se sumó a la idea de Dean y no lo dejó continuar
- Nada de peros, ¡Vamos!, ¡andando!
Y sin poder evitarlo, Ronald se vió arrastrado hasta la enfermería del colegio
Al llegar vieron que el Director del colegio estaba a punto de cruzar las puertas de la enfermería, y al verlos a ellos tres venir corriendo, en especial al ver a Ronald, sonrió y se detuvo a esperarlos. Una vez que los tuvo cerca, habló
- Señor Weasley, qué bueno que viene. Justo iba a pasar a ver al Señor Potter. Venga conmigo, de seguro él querrá verlo
Ron no pudo negarse a la mirada tan penetrante e imperativa con la que el director dijo esas palabras.
Dejando a unos ansiosos Dean y Neville en la puerta, el pelirrojo entró junto a Albus. Lo primero en su campo de visión fue una de las camas de la enfermería, en la que seguro estaría Harry, rodeada por Madame Pomfrey, Hermione, Seamus y McGonnagall. Al oir que llegaba gente, éstos voltearon. Minerva se acercó a hablar con Dumbledore unas palabras en secreto, su faz se veía angustiada. Hermione y Seamus se apartaron de la camilla, y se acercaron a él, mientras la enfermera le tomaba la temperatura a Harry.
- Hola Ron - lo saludó Hermione.
- ¿Qué le pasó? - fue la pregunta inconsciente del pelirrojo
La chica sonrió, persando que la rabieta ya se le había pasado a su amigo, y le contestó
- Pues... se desmayó. Y eso no sería grave si no fuera porque aún no ha despertado...
Ronald no dijo nada, solo desvió su mirada de la cara de la chica hacia la figura inerte de Harry sobre la camilla, su pelo negro contrastando con la blancura de las sábanas.
Los tres chicos escucharon que la enfermera le daba el diagnóstico del moreno al director
- Bueno Señor, el chico no tiene nada grave, a no ser por lo que Minerva le ha contado. Sin embargo el que no despierte me preocupa, pero aún no puedo darle ninguna poción ni aplicarle ningun hechizo, hasta que su nivel de hormonas se estabilice, y eso será aproximadamente en un mes o dos. Habrá que esperar que él despierte por sus propios medios.
- Entiendo - musitó el director inclinándose sobre Harry, depositando una mano sobre la frente pálida de su alumno - tan joven... - susurró para sí Albus. Pero enseguida incorporándose habló - Señor Weasley, Señorita Granger, vengan. Señor Finnigan, hagame el favor de avisarle al resto de los alumnos que el Señor Potter estará bien, y que pasará la noche en la enfermería en observación
Seamus al oir el mandato salió presuroso del salón, mientras que Ron y Hermione se acercaron a la cama de Harry. El director iba a decir algo cuando advirtieron que el ojiverde acababa de abrir los ojos
- ¡Harry! - exclamó la chica emocionada, y se tiró sobre el moreno para abrazarlo
A Ron le nació una sonrisa en la comisura de los labios, pero prontamente la escondió, acordándose de lo enojado que estaba con el moreno.
- ¿Cómo estás Harry? - indagó el mago mayor
- Bien Director, solo que... - el moreno dudo en si hablar o no, mientras se frotaba los ojos y se colocaba los lentes que la enfermera le había tendido
- ¿Qué? - animó al Gryffindor
- Bueno... que me dio hambre... - susurró apenado el moreno
- De acuerdo Harry - concedió el director luego de una breve risa general - ahora llamaremos a un elfo doméstico para que le digas qué se te apetece comer, y luego descansarás, pero después de la cena vendré a hablar contigo, ¿te parece bien?
- Sí Señor... - dijo Harry entristeciéndose de repente
Ron sentía como que había algo raro, un misterio que flotaba en el aire, y que todos en la sala parecían concoer menos él. Cuando sintió la mirada de Harry sobre sí, se dió cuenta de que el moreno esperaba a que él dijese algo... y no sabía qué decir. Para su suerte Hermione, tal vez adivinando su situación, declaró
- Bien Harry, nosotros nos vamos para que puedas descansar. Aliméntate bien y cuídate, ¿sí? - dijo para luego dejar un tierno beso sobre la frente del ojiverde
Ronald solo asintió con la cabeza para Harry, a forma de saludo, y salió tras Hermione por la puerta de la enfermería
...
Cuando Harry abrió los ojos, tras ponerse los lentes, lo primero que vio fue la blanca barba de Albus, quien estaba sentado en una silla al lado de su camilla. El anciano le sonrió, y con voz calma le preguntó:
- ¿Cómo te sientes Harry?
- Bien... supongo... - contestó el moreno con un dejo de tristeza en la voz
Dumbledore, poniéndose serio, habló:
- Bien. Me he enterado de tu situación Harry - dijo Dumbledore mirando severo hacia el estómago plano de Harry, y enseguida ablandó su mirada al notar que el moreno bajaba la cabeza y conducía sus manos hacia su vientre - ... ¿qué decisión has tomado? - quizo saber el mago mayor
- Yo... quiero tenerlo, Profesor... - habló el adolescente casi en un susurro, aún con la cabeza gacha
Harry temía enormemente que quisieran expulsarlo del colegio por haberse embarazado, no lo soportaría. Hogwarts y su gente eran su hogar y su familia, se deprimiría mucho si éstos llegaran a rechazarlo
- Muy bien, Harry. Quiero que sepas que personalmente estoy muy orgulloso de ti, por aceptar el hacerte cargo de una gran responsabilidad como lo es criar un hijo, y aún más a tu corta edad... Y profesionalmente te digo que...
Harry levantó temeroso su cabeza y enfrentó los azules ojos del director. Por Merlín que no lo echaran, que no lo echaran...
- Que cuentas con con todo el apoyo de ésta institución - Harry sonrió levantando su cabeza - Y si me lo permites me encargaré de hacerle saber al profesorado de tu situación, para evitar riesgos en materias como Transformaciones, Encantamientos, Pociones y eso... - dijo el director, divertido al ver la alegría en la mirada de Harry
- Está bien profesor - concedió Harry, a lo que Albus asintió
- Y también quiero ofrecerte mi apoyo a nivel económico - prosiguió el mago mayor - conozco tu situación Harry y sé que al graduarte del colegio no podrás volver con los Dursley llevando a tu hijo, sé que ellos son muggles y no lo entenderían, y aquí en el mundo mágico... bueno, con lo sucedido en Gringotts no estás muy bien económicamente que digamos...
Harry había dejado de escuchar las palabras del director, y en ese punto ya quería arrancarse la cabeza. No se había puesto a pensar en todo eso, en que no tenía dinero, ni un hogar al cual volver ese año cuando terminara el colegio. Privet Drive nunca había sido su hogar, auque allí hubiera vivido parte de su vida... ¡Santo Merlín! ¿qué haría ahora?
- ¿Estás bien muchacho? - preguntó Dumbledore, al notar cómo Harry se quedaba cada vez más pálido
- No... yo... demonios - susurró Harry para sí, como si no hubiera escuchado al director
- No luces bien Harry - continuó hablando el hombre como si Harry no lo hubiera ignorado - tal vez el que te haya hablado de éstas cosas te alteró, pero creo que puede haber una solución... a lo que me recuerda... Me urge preguntarte, ¿tienes pareja? - Harry negó como ausente, aún en su propio mundo - ¿quién es el otro progenitor de tu hijo entonces? - continuó el anciano con su interrogatorio, a lo que el moreno lo enfrentó con la cara totalmente roja, no atreviéndose a decir que el padre de su hijo era Malfoy - Disculpa, tal vez fue una pregunta demasiado privada... y aún no estás preparado para contestarme...
A ésto Harry sonrió con ironía, y con el mismo tono irónico le contestó al director
- Mi vida nunca ha sido privada para usted Profesor... Conoce mi historia de cabo a rabo, me atrevería a decir que incluso sabe más de mi que yo mismo...
Ante el reclamo mal fingido del ojiverde, Dumbledore tuvo la decencia de sonrojarse. Iba a contestarle algo al moreno, cuando apareció Madame Pomfrey:
- Director, deberá disculparme pero el muchacho debe descansar, creo que sería prudente continuar su charla mañana - dijo la matrona con voz severa mientras revisaba unos pergaminos que contenían el disgnóstico de Harry
- Claro Poppy, tienes razón - concedió el hombre, sabiendo que los pacientes de la medimaga eran sagrados para ella y que estaban por encima de todo
El anciano se paró de su asiento y mirando a Harry a los ojos, se despidió:
- Hasta mañana Harry, que duermas bien - y tras decir ésto se fue
Pero Harry no pudo quedarse tranquilo. Su mente maquinaba a mil, pensaba en todas las cosas que Dumbledore le había dicho. No podía apartarse de la cabeza todas esas verdades, como que no tenía ni donde caerse muerto, ¿bajo qué techo pondría a vivir a su hijo?... no aceptaba quedarse en Hogwarts, la idea de ser un mantenido no le agradaba, y tampoco tenía dinero con el cual mantenerse a él y a su bebé una vez que se graduara... un bebé recién nacido necesita de muchas atenciones... y él no podía dárselas...
Tampoco tenía pareja... y en momentos como esos él se sentía tan solo y deprimido... necesitaba de alguien que lo besara, abrazara y le dijera que todo iba a estar bien... Pero no, él tonto y cabeza hueca como era iba y se embarazaba de su némesis...
- "Dios mío qué idiota he sido... " - se lamentó internamente
Y ahora que pensaba en el Slytherin... debía decirselo... ¿debería decírselo?. Una parte de él, impulsada por sus instintos Gryffindors le decía que Malfoy tenía el derecho a saberlo, no estaría siendo justo si no se lo dijera... y otra parte de sí, impulsada por sus miedos a no sabía qué le pedía que no dijera nada.
Estaba mal.. muy mal... Nunca se había visto envuelto en tantos problemas... se sentía mal... la respiración empezaba a serle irregular... estaba muy afectado... y...
- ¡Potter! contesta muchacho ¿te sientes mal?
El grito de Madame Pomfrey trajo a Harry de nuevo a la realidad. Miró a la medimaga a los ojos sin saber qué contestarle. Es decir, él era consciente de que se sentía mal, pero si se lo decía a la matrona ésta querría hacerle más estudios y eso y él ya estaba harto. Así que como pudo contestó
- No Madame, estoy bien...
Pero Poppy no era tonta, conocía a ese Potter demasiado como para creerle semejante mentira
- Bien chico... es hora de que te duermas. Haz tenido un día dificil
- Pero Madame... ¿no hay forma de que ésta noche pudiera dormir en mi habitación? - preguntó el chico con tono esperanzado.
La verdad era que entre las cosas que Harry más odiaba, la enfermería del colegio era una de ellas. Y a pesar de que se sentía pésimo, no quería dormir allí, quería la suavidad de su cama y su almohada mullida.
- Bueno Potter - dijo la mujer adivinando los pensamientos del chico, enseñandole un frasco - Te dejaré dormir en tu habitación ésta noche con la condición de que te tomes ésto antes de irte
Harry miró a la mujer con mal talante, ya estaba harto de las medicaciones, pero todo fuera por poder dormir en su cama esa noche... así que medio a regañadientes tomó la poción (sin preguntar qué era) y despidiéndose de la matrona con un seco 'Buenas noches' se marchó a su habitación en la torre de Gryffindor.
...
Draco llegó a su habitación luego de su ronda por el castillo muy cansado ese viernes por la noche. Parkinson estaba muy insoportable desde que ya no eran novios, cada vez que lo veía ella ponía en práctica sus 'tácticas de seducción', y eso lo enfermaba. Esa niña tonta no entendía que cuando es 'se acabó', significa 'SE ACABÓ'
Pero para su suerte mañana sería sabado, día de salida a Hogsmeade. El ir a pasear al pueblo con sus amigos siempre lo relajaba.
Mientras el rubio se cambiaba el uniforme por su pijama pensaba en lo que haría el día siguiente cuando llegara a Hogsmeade, y en esas estaba cuando se acordó de que debería de ir a hacer mandados para los profesores con Potter debido al castigo que McGonagall les había puesto por armar escándalo en el pasillo.
Y Draco se sintió dividido. Por un lado le fastidiaba el hecho de tener que cumplir un castigo en su día de paseo, y por el otro se alegraba ante la perspectiva de pasar el día con Potter... un momento... ¿se alegraba?
Sentado en el borde de su cama el Slytherin se dió cuenta de que debía pensar seriamente sobre lo que el Gryffindor significaba para él, porque eso de andar alegrándose por pasar un día en su companía no estaba bien... ¡Merlín! es de San Potter de quien estamos hablando... Y supuestamente Potter para él no era más que una simple revolcada... una simple y muy muy caliente revolcada... una..
Sus cavilaciones fueron interrumpidas por un leve golpeteo en la ventana de la habitación. Draco se acercó a ella y divisó la figura de una lechuza quien aleteaba a la espera de que le abrieran la ventana para que pudiera entrar. El rubio así lo hizo y el ave entró volando hasta posarse sobre el escritorio, donde extendió la patita a la cual llevaba amarrada una carta. Cuando se vió desligada de su carga remontó vuelo y se fue por donde llegó, dejando al Slytherin preguntándose quién le enviaría una carta a esas horas de la noche.
Quitó la carta del sobre y la leyó con calma, como era su costumbre, y cuando llegó al final de la misma solo pudo suspirar resignado...
...
Tuvo que pestañar varias veces antes de poder abrir bien los ojos. Cuando pudo enfocar más o menos el techo de su cama, reparó en todo el bullicio que había a su alrededor. Con mucha parsimonia se incorporó en su cama, tenía los sentidos adormecidos, veía menos de lo normal, escuchaba poco y nada y tenía la boca seca. Sacudió su cabeza en un vano intento por quitarse los vestigios de sueño que aún le inundaban preguntandose vagamente por qué se sentía así, y de golpe recordó lo sucedido el día anterior. Recordó el descubrimiento de su embarazo, sus riñas con Hermioine y con Ron, recordó también su estadía en la enfermería y su charla con Dumbledore, la poción que Poppy le había dado y atando cabos supo por qué sentía esa pastosidad al moverse
- " Maldíta Poppy Pomfrey... me dió una poción para dormir... " - dijo para sí
No soportaba el ingerir esas pociones, porque luego te hacías adicto a ellas, y eso no le gustaba para nada. Pero el moreno se extrañó al darse cuenta de que nunca antes una poción para dormir le había dejado como secuela esa lentitud en sus sistemas nerviosos...
Y en esas estaba cuando alguien corrió abruptamente las cortinas de su cama sobresaltándolo
- ¡Harry! levántate ya dormilón, hay que bajar a desayunar - lo saludó al alegre voz de Seamus
El ojiverde miró a los ojos a su compañero de habitación un poco aturdido todavía, haciendo que el Irlandés se percatara de su estado de embobamiento
- ¿Te sientes bien amigo? - indagó Seamus preocupado, recordando el desmayo del moreno del día anterior
- Sí Seamus... estoy bien, no te preocupes... - le contestó con la voz ida
- Bueno... - dijo no muy convencido el otro - Levántate, anda que te espero
Harry le sonrió a su amigo como agradecimiento, y levantandose de su cama se puso sus gafas. Una sensación fea le oprimió el pecho cuando vió que Ronald dejaba la habitación con prisa, sin saludarlo ni mirarlo tampoco.
- ¿Qué le pasa hoy a Ron? ha estado muy callado y serio - dijo confundido el Irlandés
- Mmnn... nada, creo que tiene una de sus rabietas, supongo que se le parará... - le dijo con tristeza, mientras terminaba de atarse los cordones de los zapatos
- De acuerdo... y dime, ¿Te sientes bien? ¿Por qué te desmayaste ayer?
- No fue nada Seamus, no te preocupes - contestó con nerviosismo el ojiverde
- Pero..
- ¡Que no fue nada! - lo cortó Harry, que ya empezaba a ponerse de mal humor
- Está bien! - dijo Seamus levantando las manos en son de paz - ¿nos vamos ya?
- Sí
Bajando por la escalera Harry se puso a pensar que esa mañana no le habían venido náuseas, y eso le mejoró un poquito el humor, solo un poquito. Y entonces se dió cuenta a qué se debía la pastosidad que tenía encima al despertar... tal vez la buena de Poppy había mezclado un poco de poción anti-náuseas con la poción para dormir... Él sabía que el mezclar pociones a veces producía ese efecto de pesadez, no siempre estaba distraido en las clases de Snape... Internamente Harry se sorprendió agradeciéndole a la medimaga.
De camino al Gran Comedor Seamus no pudo contener su curiosidad y volvió a preguntar:
- Harry, no quiero sonar pesado ni que te enojes conmigo, pero... yo realmente quiero saber ¿por qué te desmayaste ayer?
- No fue nada Seamus... en serio... - le contestó el moreno
- Pero uno no se desmaya por nada - presionó el Irlandés
- Es cierto, pero te juro que no es nada grave... - le dijo no muy convencido, ¿era algo grave estar embarazado? - Ahora no te lo puedo decir, pero no te preocupes, ya vas a enterarte
- Harry, me preocupas hablandome así, ¿estás seguro de que no es algo malo?
- Sí Seamus, estoy seguro
El Irlandés miró por unos segundos a Harry directo a los ojos, como queriendo encontrar en ellos la verdadera respuesta, y desistiendo luego, pasó un brazo sobre los hombros del moreno, y suspirando le dijo
- Ay ay Harry..., solo espero que todo te vaya bien...
Harry solo sonrió para su amigo, agradecido en parte de que ya no insistiera más en saber qué le pasaba.
Ambos Gryffindors entraron al Gran Comedor listos para desayunar, Seamus aún abrazando a Harry. Se acercaron a la mesa de su casa, y Harry, al ver que Ron no le había guardado su habitual lugar a su lado y no lo había esperado para empezar a comer se entristeció. Hermione estaba sentada con Ginny, Parvati y Lavender, así que al verse solo con un poco de verguenza el moreno le preguntó al Irlandés que aún lo abrazaba:
- Oye Seamus... ¿puedo sentarme contigo hoy?
- Claro que sí, Harry - le respondió éste con una brillante sonrisa, viendo de reojo a Ron que no parecía haberse dado cuenta de la presencia de Harry
Los dos se sentaron en un lugar de la mesa cerca de Dean y de Neville, sin percatarse de que todos sus movimientos habían sido observados meticulosamente por un par de ojos grises desde que habían ingresado al Gran Comedor.
...
- Por el amor de Merlin, Draco... la pobre tostada no tiene la culpa...
- Cierra la bocota Blaise, o te la cerraré yo de un golpe...
El castaño Slytherin observaba con cierta burla cómo el rubio hacía trizas una tostada, con los ojos furiosos fijos en la mesa de Gryffindor.
Blaise había visto cómo Potter había entrado al Gran Comedor siendo abrazado por Finnigan, pero no le dio importancia, aunque al ver que su Dragón no le quitaba la vista de encima lo entendió. Draco Malfoy estaba celoso, y eso no era nada bueno. Una pequeña prueba de ello era la mutilación a la que estaba siendo sometida la tostada, y no quería saber qué más era capaz de hacer el rubio cuando estaba celoso, y enojado.
La cosa empeoró cuando Potter se sentó con Finnigan y éste era todo sonrisas y roces con el moreno. Draco comenzó a susurrar improperios aún con la vista fija en esa dirección, y cunado Finnigan se acercó al oido del ojiverde a susurrarle algo, y permaneció demasiado tiempo con su cara enterrada en el cuello de Potter, y éste riendo y sonrojado, al parecer fue el colmo.
- Draco, por favor... aunque estés muy enojado, ¡cálmate!, estás dando un espectáculo... - le susurró el castaño a su líder, señalando con la mirada a algunos que lo veian curiosos
Esas palabras al parecer surtieron efecto en el ojiazul-plateado, quien al instante se calmó, luego de inhalar y exhalar profundamente, se obligó a sí mismo a olvidarlo, no debía ponerse celoso, no tenía gollete que lo hiciera. Draco se paró de su asiento, y alisando inexistentes arrugas en su túnica, le dijo a Blaise, Vincent y Gregory:
- Ya debo irme, cunando regresen de Hogsmeade estaré en la Sala Común
Y sin más se dio la media vuelta para irse. Solo Blaise, que lo conocía como a la palma de su mano, se dió cuenta de la tensión en los hombros del rubio al caminar.
...
Harry estaba enormemente agradecido con Seamus por intentar animarlo. El Irlandés se había dado cuenta de que algo no andaba bien en las cosas del moreno, lo había notado demasiado callado y distante, y fue por eso que se había pasado todo el desayuno contandole chistes, muy malos por cierto. Chistes malísimos como:
"- Mamá, mamá, en la escuela me dicen distraido
- Pero nene, ésta no es tu casa. "
O también:
"- Mamá, mamá, en la escuela me dicen mentiroso
- Pero nene, vos no vas a la escuela. "
Y además:
" - Mamá, mamá, en la escuela me dicen peludo.
- (La madre le dice a su esposo) ¡Mirá Roberto, el perro habla!."
Sin olvidarse de:
"- Mamá, mamá, en la escuela me dicen dientudo.
- No les hagas caso nene, que no es cierto, pero cerrá la boca que me estás rayando el piso."
Harry no sabía si reirse o llorar con esos chistes, y Seamus como se dió cuenta de que sus chistes no eran lo suficientemente graciosos para hacer levantar el ánimo del moreno, se decidió por contarle chistes picantes, pero como había niños de primero cerca, tuvo que decirselos al oido. Y después de dos o tres chistes bastante subidos de tono el Irlandés no solo le sacó varias sonrisas a Harry sinó que también provocó que se sonrojara, y se sintió satisfecho.
Pero ahora el desayuno había terminado, Seamus se había ido con Dean y Neville para Hogsmeade y Harry estaba sumamente nervioso. Y no solo nervioso sino que también estaba muy angustiado. Y su angustia tenía doble razón, la primera era que sus amigos lo habían dejado solo, Hermione porque se había visto arrastrada por Parvati y Lavender hacia el pueblo sin opción a resistirse y Ron porque ni siquiera le hablaba. Y la segunda razón, era que tenía que esperar a Malfoy para ir a Hogsmeade con él para cumplir el castigo puesto por McGonagall.
Y eso era lo que lo tenía tan nervioso. Todavía le rondaba por la cabeza la incógnita de si le decía o no al Slytherin sobre su embarazo; sabía que lo tenía que hacer pero algo se lo impedía. Y el estar en esa encrucijada y el saber que iba a estar en companía del rubio al menos durante toda la mañana lo tenía con los nervios de punta, ¿qué hacer?, ¿qué haceeer?
Estaba tan concentrado en sus pensamientos que no se dió cuenta de que lo estaban llamando, hasta que un grito y una ligera sacudida en el hombro lo trajeron de vuelta:
- ¡Potter!, ¿me está escuchando jovencito? - le dijo McGonagall con la voz enfadada
- Sí profesora, disculpe... ¿me decía?
- Que el Señor Malfoy no vendrá éste sábado a Hogsmeade con usted porque tiene otros asuntos que atender, pero el próximo fin de semana si vendrá, así que no se crea que está librado de su castigo, hoy irá solo, pero de aquí hasta que yo lo decida cumplirá éste castigo junto al Señor Malfoy todos los sabados, ¿me ha entendido?
- Sí... - le contestó Harry algo triste
- Escucha Harry, no creas que me gusta castigaste, pero debes entender, ya es hora de que terminen con esas niñerias infantiles tú y Malfoy, ya están bastante grandecitos - le dijo ahora la mujer suavizando su voz.
- Está bien Profesora - le contestó el moreno con un amago de sonrisa
- Por cierto, ¿cómo te sientes? - le preguntó ahora mirando hacia su estómago
- Bien, supongo...
La mujer solo frunció sus labios, como si quisiera decir algo y se estuviera conteniendo, y luego dió la media vuelta y se marcho.
Harry suspiró audiblemente; por ese día se había librado de la companía de Malfoy... pero y los días siguientes, ¿qué haría?.
Con esa interrogante en la cabeza emprendió el rumbo hacia Hogsmeade, a cumplir solo su castigo.
...
Toc Toc Toc
Al sonido de los toques en la puerta, Lucius levantó la vista de los papeles que tenía sobre el escritorio. Le había dicho a Dumbledore que necesitaba hablar con su hijo de algo importante y le había pedido si no le podía facilitar alguna habitación donde pudiera hablar cómodamente con el rubio menor, y el director respondiendo a su pedido le dejó utilizar un salón en desuso, previa limpieza de los elfos domésticos, por supuesto.
Así que el patriarca Malfoy esa mañana había ocupado dicho salón, y se había puesto a revisar algunos papeles de una de sus empresas fabricadora de escobas de carrera mientras saboreaba un café, cuando escuchó los toques.
- Adelante - invitó Lucius
La puerta se abrió revelando al benjamín Malfoy, quien se dirigió directo a donde estaba su padre luego de cerrar la puerta.
- Hola padre, recibí tu carta - saludó Draco a su progenitor
- Siéntate por favor - le dijo señalando una silla al frente del escritorio - vine a comunicarte algo
- Te escucho - concedió el menor, acomodándose en la silla
El trato aristocrático y casi impersonal que Draco guardaba para con su padre lo tenía sin cuidado, siempre había sido así, el Slytherin menor no podía decir que tenía un padre cariñoso, nunca había tenido con él muestras de afecto, aunque cierto era que nunca lo había dejado desatendido, siempre le había cumplido todos sus caprichos. Y ahora se preguntaba, ¿qué querría decirle?
- Bien, te comunico que tu madre se ha ido con Anabel al Caribe a tomarse unas vacaciones, y no me ha dejado constancia de cuándo volverá, pero sé que no será pronto.
Draco solo alzó una ceja ante la información, y luego, fingiendo interés, preguntó:
- ¿Las cosas con ella le marchan bien?
- Al parecer sí. Tu madre se veía muy contenta con la idea de viajar con su mejor amiga.
Draco reconoció el la voz de su padre un ligero tono de sarcasmo, y sonrió para sus adentros.
- También vine para decirte que yo también viajaré - continuó el rubio mayor - debo ir a América para tratar un asunto con unos empresarios brasileños, además de tramitar otras cosas, y tampoco se cuándo volveré, pero te mantendré informado. Severus se quedará a cargo de los asuntos de la mansión, y si necesitas algo de ahí o si quieres ir para las vacaciones de navidad habla con él.
Severus Snape era el padrino y tutor de Draco, además de un viejo amigo de la familia Malfoy desde hacía años, por eso Lucius lo dejaba a él a cargo de todos los asuntos de su casa y su hijo cuando él debía viajar, como ahora.
- Por cierto, ¿cómo está Severus? - preguntó Malfoy padre, casi con indiferencia
- Bien, algo solitario, pero bien - le contestó Draco mirandolo significativamente
El príncipe de Slytherin había notado en el tono de voz de su padre un cambio, al pasar de hablar de su madre al hablar de su padrino. El cambio habría sido imperceptible para cualquiera, pero él que lo conocía bien, se había dado cuenta de la ligera nota de interés al hablar de su profesor de pociones. Si su padre creía que podía engañarlo con su actuación, justamente a él, iba de listo. No por nada el rubio menor era el amo de las apariencias.
Lucius solo levantó la vista de sus papeles para echarle una rápida mirada a su hijo y luego volvió a fijar la vista en sus cosas, sorbiendo nuevamente su café
- Bueno, ¿cómo van tus clases? - interrogó Lucius sin mirar a su hijo para cambiar de tema, mientras firmaba unas cosas en sus papeles
Draco rodó los ojos algo exasperado, ¿es que su padre lo creía tan tonto como para no darse cuenta?
- Bien, en Pociones soy la mejor nota, me gusta mucho cómo da sus clases mi padrino, Severus es el mejor profesor, ¿no te parece?, él es
- ¿Y en las demás materias cómo te va? - desvió nuevamente el tema
- Bien, padre... - contestó Draco rendido
- Bueno. Me vas a disculpar Draco, pero ahora me tengo que ir, solo venía a decirte eso.
- Está bien padre - dijo Draco algo mosqueado.
Siempre era lo mismo, Lucius hablaba con él lo justo y lo necesario, nunca más. Cada vez que Draco quería alargar alguna conversación con su padre, o simplemente hablar de cosas sin importancia, solo conversar, Lucius siempre tenía algo que hacer.
- Adiós hijo - se despidió el rubio mayor ya estando a la entrada del salón
- Adiós padre
- Despídeme de Severus por favor, te lo encargo.
- ... Lo haré - tardó Draco en contestar
Y se quedó viendo sin mirar a la puerta por la que su padre había desaparecido. Era la primera vez que Lucius le hacía el encargo de despedirlo de su padrino, su padre nunca hablaba de Severus más de lo estrictamente necesario, a pesar de que Draco siempre notaba que algo en Lucius era diferente cuando la conversación se trataba de su tutor, nunca había mencionado nada de él además de lo imprescindible.
...
Lucius caminaba rápidamente con su porte aristocrático por los pasillos de Hogwarts hacia la salida, pero al llegar a cierto punto del castillo, se detuvo. En frente suyo tenía dos pasillos, uno a la izquierda que iba directo a la salida del colegio, y el otro a la derecha que iba hacia las mazmorras, y él se debatía interiormente por cual camino tomar, el de la izquierda era el seguro, y el que estaba consciente que tenía que tomar, pero la tentación de ir por el de la derecha era cada vez más grande, el problema era, que si llegaba hasta las mazmorras y lo veía allí, no sabía si podría contenerse
- "Han sido demasiados años... " - se decía mentalmente el rubio
Cuando finalmente se decidió a tomar el camino de la izquierda, le pareció ver algo que lo dejó clavado en el suelo de la impresión. Contuvo el aire en sus pulmones al ver lo que le pareció era el revuelo de una capa negra, tan negra como solo él la usaba, y a su nariz le llegó el aroma inconfundible de esa escencia que lo era todo para él.
Tuvo que hacer esfuerzos sobrehumanos para no ir corriendo y doblar la esquina hacia el pasillo por donde desapareció aquel a quien Lucius tanto añoraba, y haciendo gala de todo su autocontrol, se apresuró a salir del colegio, antes de cometer actos que era incapaz de justificar.
...
Esa mañana del día domingo Harry fue despertado por el insesante picoteo de una lechuza en su ventana. Con mucha lentitud se levantó de su cama, y sintiendo los efectos de pesadez que la poción anti-náuseas matutinas que Pomfrey le había recomendado en su adormilado cuerpo, buscó sus gafas en su buró y se las colocó, dirigiéndose luego a la ventana.
Al abrirla notó no sin esfuerzo que era su blanquísima lechuza Hedwig quine le traía correo. Así que dejándola entrar y posarse en su cama, fue a buscarle un pedazo de budín que guardaba por ahí cuando le entraba el hambre para dárselo a su mascota, y sentándose al lado del ave mientras ésta comía, él se dispuso a leer. La carta era de Dumbledore, y en ella le informaba:
Estimado Harry:
Te comunico que ya he alertado a todos los profesores de tu condición, incluso Filch, todos los docentes, sin escepción fueron avisados de que estás embarazado, así podrán tomár las correspondientes medidas de seguridad en sus clases, como ya te he dicho.
- "Así que ahora todos los profesores lo saben..." - se dijo mentalmente con un suspiro - "Me pregunto ¿qué pensaran ellos de mi embarazo?... ¿qué pensará Snape? Siendo como es, no me sorprendería que me agarrara más odio, si es que es posible... Claro, como a él ningún loco lo tomaría para dejarlo embarazado... jajajaja!... ¡Snape Embarazado! JAJAJAJA!" - no sabía por qué, pero la imagen mental que se hacía de su adusto y amargado profesor de pociones embarazado le causaba una risa terrible, pero luego, reflexionando que estaba siendo tal vez un poco cruel con el jefe de Slytherin, continuó con la lectura de su carta
También me gustaría recordarte que, si ya está más calmado y lo has meditado en profundidad, me resulta imperioso que me informes quién es el otro padre de tu hijo, ya que considero importante que el otro progenitor también se entere de su paternidad. Aunque claro, la última palabra la tienes tú, tú decides si le dices o no. Yo como tu profesor y amigo solo te aconsejo que creo prudente que él también lo sepa. Otra cosa que considero de suma importancia, es que aún no se de a conocer la naturaleza de tu estado, ya sabes, con todo el asunto de la prensa sensacionalista y los comentarios poco simpáticos de algunos compañeros (porque seamos sinceros, siempre hay alguno que no está de acuerdo) lo más probable es que te deprimas y te estreses, y eso no le haría bien a tu bebé, piensa en ello, no creo que sea prudente dar al noticia todavía.
Bueno Harry, eso es todo, no lo olvides, ven a hablar conmigo cunado lo creas más conveninete
Me despido, Albus Dumbledore
- "¡Éste viejo cotilla!, ¿tanto protocolo para decirme estas cosas es necesario?" - se quejó Harry para sus adentros - "La verdad es que es un anciano manipulador, solo quiere saber quién fue lo suficientemente astuto, o idiota, como para lograr embarazarme... hhaahhhh (suspiro) en fin, tarde o temprano se terminará enterando... aunque, ahora que lo pienso, el viejo tiene razón, no soportaré otro reportero como Rita Skeeter rondando por ahí, los alumnos no son problema, ya estoy acostumbrado a sus burlas constantes... pero la prensa... eso no lo soportaré... ¿qué hago? ¿qué hago?" - se preguntó angustiado llevándose una mano al estómago - "¿hablo o no?... sé que a pesar de todo en Dumbledore puedo confiar, él no se lo dirá a nadie que yo no quiera... pero... cuando el embarazo se me empiece a notar, ¿qué haré?... hhaahhh (suspiro de nuevo) si tan solo tuviera a alguien confiable con quien poder comentar y pensar ésto... Hemrione ya ha hecho mucho por mi, y gracias a mi culpa se separó de Ron..., y con él no puedo contar ahora, está demasiado enojado conmigo... y ... bueno... Malfoy... él no... no porque.. porque... es Malfoy!... aunque es el padre de mi hijo... ¡Vaya! ¿quién lo diría?... voy a tener un hijo con Malfoy... bueno, en realidad voy a tenerlo yo, porque no creo que él quiera criarlo conmigo... en realidad no lo sé, tendría que preguntarle, y para eso tendría que decirselo, obviamente... pero, no sé... hay algo que no me deja hacerlo... hhaahhhh (otra vez suspiro) en fin, creo que tendré que hacer gala de mi valentía Gryffindor y buscar la mejor manera para decirle... pero aún así, no me veo hablando de tener un hijo con él... es tan extraño... ¡Cielos! si Sirius lo supiera... de seguro me castigaría de por vida... un momento... " - se detuvo Harry en sus pensamientos y nerviosamente volvió a fijarse en al carta
Allí muy claramente decía
' todos los docentes, sin escepción fueron avisados de que estás embarazado '
Eso quería decir que... Remus también lo sabía, ya que era su profesor de Defensa... y si lo sabía Remus... por ende lo sabía Sirius...
Aún en shock Harry pudo ver cómo otra lechuza , ésta vez una del colegio, entraba por la ventana que había dejado abierta y dejaba caer sobre su regazo un pergamino, para luego irse por donde vino, todo sin interrumpir su vuelo. Sus compañeros de cuarto aún dormían, y él con manos temblorosas se dispuso a abrir la carta, repitiendo como una mantra para sus adentros:
- "Por favor que no sea lo que creo, que no sea lo que cero..."
Cuando leyó quién era el remitente de la carta, casi se desmaya. Con tono impersonal, Remus le había enviado ese pergamino citándolo en sus habitaciones luego del desayuno, que se habían enterado y tenían que hablar con él seriamente, que tenían un montón de cosas para decirle.
Harry aún temblando se cambió su pijama por unas ropas muggles cómodas, unos jeans azul oscuro, una camiseta blanca y una campera fina también azul desprendida (N.d.A: como vestía en la tercer película, todo igual menos los colores), se calzó unos converse blancos y a paso lento avanzó hacia las habitaciónes de su profesor de Defensa. Pensaba saltearse el desayuno, total, ahora no tenía nada de hambre, y mientras más pronto fuera a hablar con Sirius, más pronto pasaría el mal momento que de seguro tendría en unos pocos minutos.
Mientras iba caminando por los corredores casi vacíos del castillo, Harry sentía una creciente sensación de angustia en el pecho, estaba muy triste porque sabía cuan enojado estaría Sirius, y cuan decepcionado estaría Remus.
...
- HAAARRY JAMESS POOTTERRR EVAAANNSS!
Apenas cruzó la puerta de acceso a las habitaciones de Remus, ese grito estridente salido de la garganta de Sirius fue lo primero que Harry oyó.
- ¡Explícame qué demonios significa ésto! - exigió el animago tirándole a Harry un pergamino arrugado que le pegó en plena cara y luego cayó en el piso.
Harry estaba intimidado ante la imagen que daba su padrino, temblando de ira, con los ojos de asesino, los dientes apretados en un rictus de furia apenas contenida, los nudillos de las manos blancos de tanto apretar los puños y los amagos de ir y tirarse sobre Harry para golpearlo, que el moreno daba gracias que una fuerza extraña y superior lo detenía en sus intentos.
Con miedo levantó el pergamino arrugado del suelo y lo alisó para leer su contenido. Como temía, era una misiva de Dumbledore dándoles a él y a Remus la noticia de su estado de gravidez, y ahora que lo notaba, Remus no estaba presente en la sala de estar, donde se encontraba él con su padrino iracundo. Mientras se preguntaba dónde podría estar, Remus salió del baño sujetándose la panza, y en un suspiro exclamó:
- Uff, ¡qué alivio para mi vejiga!
Como no recibió ninguna contestación de Sirius, observó toda la sala hasta toparse con un asustado Harry sosteniendo un pergamino y un casi homicida Sirius mirando a su ahijado con furia.
- ¡Harry! - exclamó con sorpresa - no te esperaba hasta después del desayuno
- Es que... que.. yo.. y - balbuceaba el moreno con nerviosismo, mirando de reojo a su padrino, quien le intimidaba más a cada segundo con su insistente y furiosa mirada sobre él.
Sirius iba a decir algo pero fue rápidamente cortado por Remus, quien intentando proteger a Harry de la ira de su marido se apresuró en decir:
- Bueno, no importa Harry. Ven y siéntate conmigo - invitó señalando el sillón frente a la chimenea - tenemos mucho de que hablar
Harry, temblando de pies a cabeza aceptó la invitación de Remus, procurando sentarse lo más alejado posible de Sirius.
- Bueno... - comenzó Sirius con apenas contenida calma - dime... ¡¿QUIEN FUE?! DIME QUIEN LO HIZO QUE LO MATARÉ AHORA MISMO
- Sirius... - intentó Remus hacerle bajar el tono de voz, pero el animago no lo escuchó
- Y A TI TAMBIÉN TE MATARÉ POR HABERTE DEJADO, ¿ES QUE NO PIENSAS?
- Sirius... - intentó de nuevo, pero fue nuevamente cortado por el furioso hombre
- DIME UNA COSA, ¿ACASO NO SABES QUE EXISTEN MEDIOS PARA PREVENIR COSAS COMO ÉSTA? - continuó gritando, lo que estaba provocando que los ojos de Harry se le llenaran de lágrimas
Remus tuvo demasiado
- ¡TE PUEDES CALLAR DE UAN VEZ SIRIUS?! ... - gritó con todas sus fuerzas, y todo fue silencio - ... Gracias. Bien Harry, ahora cuéntanos, ¿cómo fue que pasó ésto?
Harry se había puesto muy nervioso con el griterío de su padrino, y eso sumado a la insistente mirada de ambor hombres esperando su respuesta hicieron que se le enredara la lengua
- Bueno... emmm... en realidad... y... yo no... no... no sé por dónde empezar - derrotado Harry bajó la cabeza
- Entonces yo haré las preguntas - invitó el licántropo
- De acuerdo - invitó el ojiverde en un suspiro de alivio, así sería más fácil
- Dinos Harry, ¿estas de novio?
Bueno, esa no era una pregunta fácil de responder
- Eemm... en realidad... yo... eee ... no. Es decir... bueno, no lo sé, solo... digamos que estoy saliendo con... Mm... alguien. Bueno, ni siquiera saliendo, solo me invitó, todavía no salimos a ningun lado solo... eso.
Sirius nuevamente abrió su boca para gritar algo, pero un conveniente y muy fuerte apretón en la pierna por parte de Remus lo detuvieron.
- ¿Solo saliendo? ¿Y supongo que esta persona no sabe nada de tu estado?
- No, aún no lo sabe
- Y... ¿quien es ésta persona? - preguntó Remus con delicadeza
Y esa era la pregunta que Harry tanto temía, ¿cómo les decía?... piensa Harry, piensa... se decía a sí mismo... Bueno, lo mejor era decir la verdad, ¿no?
- Eesteee... esa pregunta es algo complicada de responder.
- No creo que sea tan malo, ni que fuera Snape - intervino Sirius más tranquilo
Ahora su padrino se veía más calmado, incluso hasta había hecho una broma, al parecer el griterío inicial solo había sido la impresión de la noticia, tal vez no estaba tan enojado, quizás hasta le perdonara. Harry se quedó mudo, esperanzado ante esa nueva perspectiva, y Sirius interpretó ese silencio para otro lado
- ¡¿CON SNAPE?! - Gritó, al borde del infarto
- ¡Por Merlín, NO! - dijo Harry horrorizado
- ¿Entonces? - quizo saber Lupin
- Con... emm... con... Mm... - al moreno menor le estaba costando mucho decirlo
- Harry dilo ya, sea quien sea - apresuró Remus
- Es que... buneo... es... es... Malfoy - lo dijo al fin
- ¿Malfoy? ... ¿Draco Malfoy? - preguntó Sirius extrañado
Harry se quedó sorprendido de que ni su padrino ni su profesor se pusieran a gritar ni se enojaran como lo había hecho Ron... bueno, a decir verdad ninguno de los dos conocía demasiado a Draco, ni su faceta de capullo total... ¿había dicho Draco?
- Pero... ustedes dos ¿no se odian, supuestamente? - quiso saber el licántropo
- Eso mismo pensaba yo hasta comienzos de éste año. No sé, ha pasado algo... raro
- ¿Nos quieres contar de qué se trata? - invitó nuevamente con amabilidad el lupino, y Harry le agradeció mentalmente el que estuviera intentando que esa conversación tan difícil se hiciera más llevadera.
Harry suspiró una vez más, y pasó a conrales todo lo ocurrido con el rubio Slytherin, les contó lo de la poción, y también cómo el Slytherin continuó buscándolo después de eso. Les contó cómo los había descubierto Hermione, y despué cómo se había enterado Ron, y su reacción. También les dijo lo que le había hablado Dumbledore. Y además se atrevió a confesarles que tenía miedo, y que no sabía qué pensar con respecto al rubio.
- Y Malfoy... no sé, ... no sé qué me pasa con él. El primer contacto que tuvimos no sé si se podría decir que fue voluntario, ya saben cómo es la Verita, pero si hubiera estado en mis cinco sentidos estoy seguro de que no lo hubiera aceptado, pero la verdad es que... con su sensualidad... no sé, supongo que no pude resistirme. Y en cuanto a las ocaciones posteriores, confieso que no había ninguna poción ni hechizo de pormedio, así que podría concluir que mis respuestas fueron voluntarias, pero igual... no sé qué pensar con respecto a él. Y tampoco creo que él sienta alguna otra cosa por mi más que deseo, como ya me lo ha dicho. Es por eso que prefiero no ilusionarme, ya me ha pasado antes. Estando en cuarto creí haberme enamorado de Cho, y resultó que la muy zorra solo se había fijado en mi para utilizarme a su antojo, conseguir algo más de fama y ya que estaba ligar conmigo, pero no pudo, y por eso me dejó y enseguida se fue con otro. Cuando descubrí eso y sentí que no me había afectado la gran cosa, supe que no me había enamorado de ella realmente, sino que solo estaba ilusionado, y me dolió, y ésta vez no quiero que pase lo mismo ¿saben?, a pesar de que Malfoy fue claro desde el principio, cuando estoy con él... no sé, es raro. No sé por qué le dije que sí cuando me invitó a salir, eso me confunde mucho. Y no podré olvidarme nunca de él, ya que estoy embarazado de su hijo, y me acordaré de él siempre que vea al bebé. Y éste bebé es otro gran tema. Soy muy joven aún, apenas puedo conmigo mismo, no sé si podré con un hijo. Al principio estaba seguro de que lo quería tener, me emocionaba la idea de tener una familia, aunque solo fueramos mi hijo y yo, ya que no estoy seguro de que Malfoy quiera criarlo conmigo, aún así, quería formar la familia que nunca tuve; pero luego de que se me pasó el encanto inicial, me puse a pensar en que ahora no tengo dinero, y un bebé recién nacido necesita muchos cuidados, y también al ser primerizo, no sé nada de cuidado de bebés, y estoy solo... y... no sé qué ha hacer, si conservarlo o no... no sé si po podré solo... snif... Además... sé que fuí un estúpido por no tomar precauciones... pero yo no.. no sabía que podía concebir... si tan solo me hubieran dicho lo de la Venus antes yo... ahora... snif... no estaría en ésta situación... snif... - terminó Harry con la voz quebrada por el llanto.
A Remus se le escaparon algunas lágrimas, se sintió culpable y le entristeció bastante el relato de ese niño que también sentía como ahijado suyo, y llorando también se abrazó a Harry. Sirius los miraba desde una distancia prudente, inseguro de cómo reaccionar ante semejante historia. Harry era su ahijado y él debía cuidarlo y protegerlo, mirar siempre por su bienestar y felicidad, pero si nisiquiera el chico sabía lo que quería, y en todo ese mar de confusión y culpabilidad en el que estaba... solo le quedaba decirle que lo quería mucho y que estaría siempre para apoyarlo, y así se lo hizo saber
- Harry... - llamó al chico, acercándose al par de sollozantes embarazados, y poniendo una mano en el hombro del ojiverde, dijo - Harry quiero que sepas que decidas lo que decidas, siempre contarás con mi amor como padrino y con mi apoyo, siempre estaré aquí para cunado me necesites y siempre te ayudaré en todo lo que esté a mi alcance...
El moreno al oir esas palabras de su padrino, se separó de Remus, y le echó los brazos al cuello a Sirius, para abrazarse a él con fuerza y llorar. Remus, un poco más tranquilo, y conmovido por la sincera y cuerda reacción de su esposo, expresó también sus pensamientos:
- Los dos Harry, los dos siempre estaremos ahí para apoyarte en todo lo que necesites. Y yo especialmente te digo - dijo llevándose una mano a su prominente barriga - que tener un hijo va a cambiarte la vida, tu decides si para bien o para mal. ¿Dices que no estás preparado?, ¿que no estás seguro?... Míranos a nosotros, un licántropo y un prófugo de Azkaba, inocente claro, no somos los más indicados para tener un hijo en las condiciones en que estamos, pero decidimos hacerlo, porque nos amamos y queremos completar nuestra felicidad de ésta forma, porque confiamos en nosotros mutuamente y también en nosotros mismos, y sabemos que podremos con ésto. Y tu no pienses que por estar solo y ser joven eres menos, eres fuerte y si te lo propones podrás Harry, y te aseguro que serás muy feliz. Y también otra cosa, no estás solo, tienes a tus amigos, y nos tienes a nosotros, tonto - le dijo con una sonrisita, golpeándolo amablemente en un hombro con el puño
El llanto de angustia de Harry casi se había calmado, de él solo quedaban algunos sollozos, aunque ahora por sus mejillas rodaban lágrimas de alegría y agradecimiento por las palabras de Remus.
Sirius apoyó lo dicho por su esposo regalándole al menor una de sus espléndidas sonrisas, transmitiendole en ella todo su apoyo.
- ¿Haz decidido qué harás? - quizo saber el lupino
- Por el momento... - dijo Harry limpiándose las lágrimas con el puño de su saco - no lo sé. Esperaré a contarle a Malfoy la noticia, y luego lo pensaré detenidamente. No quiere decir que dependa de su respuesta, pero igual tengo que pensarlo mucho, aunque lo más probable es que lo conserve - expresó llevándose una mano al vientre plano
- Como ya te dijimos, decidas lo que decidas, estaremos aquí para ti. Tanto si decides continuar con tu embarazo como si no - repitió Remus
- Muchas gracias, realmente necesitaba escuchar esas palabras... - agradeció el Gryffindor menor
- De nada, despues de todo, ¿para qué estan los padrinos?
Los tres rieron ante la frase de Sirius convenientemente modificada, y luego de despedirse Harry abandonó las habitaciones de su profesor, sintiéndose un poquito más fuerte... y con hambre.
...
De camino al gran comedor, Harry se encontró con Malfoy, solo para su sorpresa.
- ¿Qué haces tan solito y sin tus dos gorilas protectores Malfoy? - lo saludó Harry, sin poder evitar pelearlo como lo hacían antes, la verdad era que ya casi extrañaba el trato que tenían antes, el de ahora era tan confuso...
Antes de contestarle, Malfoy miró hacia todos lados, y luego de asegurarse de que estaban solos en ese corredor, dijo con su mejor tono burlón
- ¿Y qué haces tu tan solito y sin tus dos lameculos el pobretón y la sangre sucia? - rebatió el rubio
- ¿Siempre tienes que ser tan desagradable? - le criticó Harry al llegar a su lado
- ¿Y tu siempre tienes que ser tan sexy? - le respondió el rubio al mismo tiempo que lo atraía hacia él por el antebrazo y rodeándolo con sus brazos por la cintura le plantaba un apasionado beso
Harry no correspondió al principio, el atrevimiento del Slytherin lo había sorprendido, pero luego, reflexionando que era imposible resistirse, simplemente se abrazó a su cuello y abrió su boca para darle permiso a la lengua intrusa.
Draco, gratamente sorprendido por la aceptación del Gryffindor sin rechistar, sonrió dentro del beso, para luego invadir la boca del moreno con su lengua y buscar la suya para jugar con ella. El beso se iba poniendo cada ves más apasionado, Harry enredó sus dedos en el cabello de la nuca del rubio y éste bajó una de sus manos por la espalda del moreno hacia su trasero, donde acarició una de sus nalgas. Harry gimió bajito cuando se separó del rubio para tomar aire, y éste le preguntó:
- ¿Por qué tan dócil el día de hoy? Normalmente me batallas bastante antes de ceder
- Porque hoy me siento benévolo, y tu, ¿por qué tan hablador? sé que sabes usar mejor la lengua
Draco se quedó sorprendido de la actitud del Gryffindor, y Harry también estaba sorprendido de sí mismo, pero esa mañana particularmente sentía que todo estaba bien con el rubio, a pesar de que aún tenía un asunto pendiente con él (debía contarle lo de su embarazo), sentía que por ese día podía darse el lujo de tontear un rato con él. Realmente la conversación con sus padrinos esa mañana lo había relajado, y ahora se sentía como un poco más en calma, y los besos de ese Slytherin lo dejaban en una nube, no sabía por qué, y ahora no tenía ganas de pensar en ello, solo en sentir esos labios otra vez sobre los suyos.
- ¿Quieres que te enseñe qué tan bien sé usarla? - invitó el rubio con voz sensual, mientras se recostaba contra la pared, aún abrazado del ojiverde, arrastándolo con él y haciendo que apoyara su peso en su pecho.
Harry solo sonrió, y olvidándose que estaba en la mitad de uno de los pasillos más concurridos de Hogwarts (justamente el que iba al Gran Comedor), se acercó a los labios del Slyherin para besarlo con parsimonia, abandonándose a ese beso. En ese momento no le importaba nada, ni ni su situación precaria, ni su embarazo, ni que estaban en medio del pasillo, solo le importaba la lengua que se movía con maestría dentro de su boca y la mano que volvía a acariciarlo allí donde la espalda pierde su santo nombre.
El hechizo del beso fue roto por un carraspeo leve, pero claro
- Ejem ejem - escucharon ambos
Con rapidez ambos chicos se separaron y comenzaron a buscar a quien los había descubierto en tan comprometida situación, pero para alivio de Draco solo encontraron a Blasie que los miraba con una sonrisita burlona, y las manos en las caderas.
- ¡Blaise!, qué susto me has dado - suspiró aliviado el rubio
Harry por su parte aún seguía en shock, y ahora que estaba relativamente alejado del rubio y podía pensar con más claridad, se dió cuanta de que el castaño Slytherin no estaba ni sorprendido ni enojado ni nada, solo sonreía pícaramente. Y con franquesa, no sabía qué cosa era peor...
- Buenos días par de tortolitos... - saludó Blaise aún sonriendo burlonamente - no quise interrumpir pero no sé si se han dado cuenta de que estan en la mitad del corredor hacia el Gran Comedor, a no ser que quieran que todo el mundo se entere de su romance, les sugiero que la próxima vez busquen otro lugar más íntimo para... eso - concluyó con su mejor tono picante
Harry sintió que sus mejillas iban a explotar de lo rojas que se habían puesto, e iba a decirle algo al recién llegado cuando Malfoy se le adelantó
- Cierra la bocota Blaise, y vamonos ya. Te estaba esperando, tardaste demasiado - le reprochó el rubio a su mejor amigo, restándole importancia a la situación recién vivida
Por fuera Draco mostraba una perfecta máscara de indiferencia, pero por dentro hacía esfuerzos sobrehumanos para no sonrojarse y mostrarse apenado. No sabía por qué, pero el echo de que precisamente Blaise lo hubiera descubierto en tal momento lo había turbado hasta un punto que no creía posible.
Restandole importancia al asunto, se dió la media vuelta para encaminarse al Gran Comedor con su mejor amigo, pero antes de doblar la esquina, se giró y se encaminó a Potter que increiblemente seguía en shock. Al llegar junto a él Draco se acercó a su oido y le susurró:
- Nos vemos esta tarde en la biblioteca, tenemos una redacción de Historia de la Magia para terminar
Y luego de decir eso depositó un rápido beso en los labios de un sonrojado Harry y volvió junto a su amigo para ir de una buena vez al Gran Comedor.
...
Después de desayunar, Harry se fue con Hermione hacia las afueras del castillo para pasear un rato. Como Ron seguía enojadísimo con él, se fue a la torre de Gryffindor a jugar snack explosivo con Neville, y Hermione como no quería dejar solo a Harry, y además tenía unas preguntas que hacerle, le acompañó hasta las orillas del lago, donde se sentaron contra el tronco de un haya.
- Bueno, Harry - comenzó la chica - éste fin de semana no tuve muchas oportunidades de hablar contigo...
- Sí, lo sé
- Estemm... ¿cómo te sientes? - quizo saber ella
- ¿Cómo me siento de qué? - indagó él no sabiendo a qué se refería
- Sí, ya sabes, ¿cómo te sientes?, ¿estás mareado? ¿tienes nauseas? ¿te dió hambre?
Harry casi rió ante el tono de preocupación de su amiga, pero se contuvo. Estaba un poquíto bastante ofendido con ella, por haberlo dejado prácticamente solo el fin de semana. Estando en Hogsmeade se había ido con Parvati y Lavender a las tiendas de moda, y luego Ginny la había invitado a la librería para ver no sabía que libro autobiográfico de no sábía qué cantante y bla bla bla, y él había tenido que verselas solito para ir y hacer todas las compras. Las más desagradables habían sido las del Profesor Snape, esos frascos con ojos de salamandra y entrañas de sapo habían sido realemnte asquerosos de comprar.
Y ese día en el desayuno, la chica se había pasado todo el rato hablando con Ron, y a él lo habían dejado tirado. Por un lado se alegraba de que ellos hubieran arreglado sus diferencias. Aunque no fueran novios, al menos continuaban siendo amigos, y eso en el fondo lo recomfortaba, aunque muy en el fondo...
Pero decidiendo que no tenía caso enojarse con la única amiga que le quedaba, contestó:
- Me siento relativamente bien. No tengo náuseas en la mañana, porque Poppy me dió una poción para eso, y a veces me mareo si estoy en un lugar muy alto y miro para abajo, pero no más de eso. Y el hambre me lo saqué recién, así que se podría decir que estoy bien.
- Me alegro - dijo ella con sincera felicidad
- Ví que hablabas con Ron, ¿se arreglaron? - quiso saber el moreno
- Oh!, sí. En realidad estamos solo como amigos, nuestra historia está olvidada. Creo que Ronald funciona mejor como amigo que como novio, no sé qué va a hacer cuando realmente se enamore...
- Mhm...
- Oye Harry... ¿quieres que hable con Ron? Veo que el que no te hable te afecta mucho...
- ¡¿Y cómo esperas que no me afecte?! - djo alterado el ojiverde - Ron es mi mejor amigo Herm, me duele que esté enojado conmigo al punto de ni siquiera mirarme a la cara...
La chica se quedó callada, no sabiendo que decir para hacer sentir mejor a su amigo. Pasaron un buen rato así, en silencio, mirando hacia el lago, hasta que Harry decidió empezar una nueva conversación
- Remus y Sirius ya lo saben... en realidad lo saben todos los profesores
- ¡¿Qué?! pero pero.. ¿cómo?
- ¿A que no adivinas? - dijo con cierto sarcasmo - el viejo cotilla de Dumbledore se encargó de esparcir la noticia...
- Bueno pero... eso es bueno, ¿no?. Quiero decir, hay materias que podrían ser peligrosas para ti si el profesor no tiene el cuidado debido... - reflexionó ella
- Lo sé... ¡Ay, pero es que me enferma que Dumbledore no respete mi privacidad!... ahora quiere que ya mismo vaya y le diga quien es el padre de mi bebe... - dijo lo último con aire triste
- ¿Aún no se lo has dicho? A Malfoy, quiero decir - se aclaró Hermione
- No... debería hacerlo, sé que debo hacerlo, pero... hay algo que me frena, como un presentimiento... o algo, no sé... Ésta tarde quedé con él en la biblioteca para hacer lo de Historia de la Magia... supongo que ahí se lo diré...
- ¡Ay, Harry! si tan solo yo pudiera hacer algo para ayudarte... pero ésto es algo que tienes que hacer tu solo - puntualizó la castaña
- Lo sé... - aceptó el moreno - Pero tengo... miedo
- Serías un tonto si no lo tuvieras... - dijo ella, y a Harry le vino a la mente una ocación en la que Remus le había dicho exactamente lo mismo
- En fin, supongo que ésta tarde se lo tendré que decir - concluyó Harry, levantándose del suelo y sacudiéndose las ramitas y los pastos que se le habían pegado a la túnica - Sabes? he estado pensando en algo
-¿El qué? - preguntó Hermione a la vez que se levantaba
- Tendré que ir a hablar con Madame Hooch, tendré que dejar el Quidditch - comentó el ojiverde con un infinito gesto de tristeza en su rostro, el Quidditch era realmente una de las mejores cosas de su vida
- Es verdad, casi lo olvidaba - respondió la Gryffindor con igual tristeza - sabes que es necesario que lo hagas
- Sí, lo sé... aún así me entristece muchísimo tener que dejarlo...
- Otra cosa que tienes que hacer es ir a hablar con Madame Pomfrey, necesitas un medimago que te atienda durante el embarazo
- ¡Es cierto! ya casi lo olvidaba. Iré ahora, supongo que ella no estará muy ocupada en éste momento
- ¿Quieres que te acompañe?¨- se ofreció la castaña
- Si no es molestia...
- ¡Oh, Vamos! ¿cómo esperas que me moleste?, es más, ya estoy impaciente por ver a éste pequeñín - dijo ella risueña, agachándose a la altura del estómago plano de Harry para acariciarlo.
El gesto arancó una sonrisa en el moreno, y así se encaminaron hacia el castillo, preguntándose y comentando entre ellos qué aspecto tendría el bebé, y si sería niña o varón
...
Cuando llegaron al ala de la enfermería del castillo, se encontraron con que Madame Pomfrey recién salía de la enfermería, pero al verlos se detuvo en su caminar, y esperó a que los chicos llegaran junto a ella para preguntar:
- ¿Pasó algo Potter?
- No Madame - responrió el chico - solo venía a verla para preguntarle algo
- Tendrá que ser rápido muchacho, tengo prisa - accedió la mujer, pero el gesto de impaciencia que tenía la matrona al golpear rápidamente el piso con la punta de su zaparto derecho estaba poniendo nervioso a Harry
- Verá Madame... es que yo pensé que... tal vez usted querría... emmm...
- ¿Lo qué? - preguntó la mujer impaciente
- Que... que si usted podría atenderme durante mi embarazo... por favor...
- Lo siento Potter, pero no podré
- ¡Qué?, pero... ¿por qué? - quiso saber el Gryffindor, claramente desilusionado, Madame Pomfrey era una de las mejores medimagas que conocía
- Aunqu no lo parezca, estoy muy atareada Potter, tu no eres el único estudiante que se pasa dos por tres en al enfermería, además de que soy ayudante de medimagos en San Mungo,y cuando no estoy aquí estoy allá, entonces me va a ser imposible dedicarte el tiempo que necesitas. Creo que puedo recomendarte algunos colegas míos que son muy sabios y de confianza, más tarde te diré cómo puedes contactarlos, ahora debo irme
- Pero... - se quejó Harry, deteniendo a la mujer en su intento de irse
- Pero nada, tengo que irme Potter, adiós
Y ahora sí, Madame Pomfrey se fué, y con ella la esperanza de Harry de tener a un medimago cerca, conocido y de su completa confianza. La verdad era que no tenía ganas de ir con otro medimago, pero no le quedaba de otra...
- ¡Qué mal! - dijo Hermione - ahora tendrás que esperar...
- Sí... - respondió el moreno cabizbajo - Hermione, ¿no te molesta si te dejo? Tengo ganas de acostarme a dormir...
- ¡Claro que no me molesta Harry! Te acompañaré a la torre, vamos
Aún triste Harry se encaminó a su casa para echarse una siestecita, no se sentía con animos de nada más que para eso.
Al llegar a la sala común de Gryffindor, Harry se despidió de su amiga y le pidió de favor que lo fuera a buscar para el almuerzo, y tras el asentimiento de la chica y sus deseos de dulces sueños, el moreno subió las escaleras de caracol hacia su habitación.
...
*/ Esa voz... en medio de la oscuridad la escucho tratando de calmar un llanto, esa voz suave, apacible... ¡un momento!, las imágenes empiezan a verse un poco más nítidas... veo... veo un escudo... un escudo con una serpiente en una túnica negra... ¡SLYTHERIN!... veo a alguien de Slytherin y está... está con algo en brazos.. y veo amarillo... y gris azulado. El Slytherin tiene algo en brazos, y lo está meciendo, arrullándolo con esa voz suave... ese llanto, es el llanto de un niño... o... ¿de un bebé?... ¡SÍ, es el llanto de un bebé!...pero que...
el bebé voltea el rostro y me mira, tiene una carita preciosa, y el pelo rubio platino, muy parecido a... el bebé me mira intensamente, con sus ojos verdes, del mismo color... que los... míos... /*
- ¡HARRY DESPIÉRTATE YA! - gritó Hermione histérica
Harry abrió los ojos lentamente, ese sueño de nuevo...
- ¡HARRY!- volvió a gritar la chica
- ¡¿QUÉ?! - le gritó él en respuesta
- ¡Reacciona ya!, que me puse nerviosa de que no despertaras
- ¿Eh? - Harry estaba más dormido que despierto
- Que hace como quince minutos que te estoy llamando y no te despertabas, ¿estabas soñando algo?
- Sí, yo... ya tuve éste sueño antes...
- Bueno, levántate y en el camino al comedor me lo cuentas, que se hace tarde para almorzar
Mientras caminaban hacia el Gran Comedor, Harry le relató el sueño a su amiga, y ésta intentó interpretarlo, pero las ideas de Hermione no concordaban con las suposiciones de Harry en cuanto a su sueño. El moreno ya se hacía una idea de qué quería decirle su subconsciente, pero ahora no estaba con ánimos de ponerse a reflexionar sobre eso, más bien de lo único que tenía ganas era de sentarse a comer.
El almuerzo transcurrió tranquilo, aunque Harry se sintió un poco bajoneado porque Ron se fue a sentar con Dean y Seamus dejándolo a él solo, solo con Hermione, claro.
La chica se dió cuenta de eso, y no dejó que el ojiverde se desanimara iniciando una conversación sobre cualquier cosa.
Cuando ambos hubieron terminado sus alimentos, Harry anunció que debía ir a su habitación a buscar su mochila ya que había quedado con Malfoy en la biblioteca para hacer deberes. Antes de que se fuera, Hermioine le susurró al oido:
- Ten valor, Harry. Sabes que debes decírselo
Harry asintió y se marchó, pero antes de cruzar las puertas del Gran Comedor dió una mirada fugaz hacia la mesa de las serpientes, y pudo ver que el rubio estaba hablando con su amigo Zabini, y de repente al sentir una insistente mirada sobre él, Malfoy volteó hacia donde estaba Harry, y notando que le miraba le guiñió un ojo. Harry sintió como un leve color se expandía por sus mejillas, y correspondiendo al guiñio con una pegueña sonrisa, salió del Comedor rumbo a su habitación.
...
Cuando Malfoy llegó a la biblioteca, se encontró con que Potter ya estaba ahí, sentado en una de las mesas más apartadas de todos, leyendo el libro de Historia de la Magia. Se veía tan... sensual, con una mano sosteniendo el pesado libro de tapas gruesas, y la otra mano sosteniendo su cabeza, con los dedos enredados en ese pelo negro tan desastrosamente desprolijo, tan sexy, y más sexy era la forma en que se mordía ligeramente el labio inferior... Draco se acercó a él sigilosamente y tomándolo por sorpresa lo saludó con un rápido beso en los labios. Harry saltó en su asiento de la impresión
- ¡¿Qué haces?! ¡te pueden ver! - le reprochó y luego miró hacia todos lados para ver si alguien los había visto, pero nadie estaba mirando
- ¿Y? - dijo Draco alzando sus hombros, sentándose en frente de Harry
- ¡¿Cómo que 'Y'?! Es que... yo aún no estoy listo para que todos sepan que tu y yo... que entre nosotros... emmm... ¿hay algo? - expresó el ojiverde, después de todo, esa cuestión nunca había quedado demasiado clara
- Pues yo diría que desde que aceptaste mi invitación a salir sí hay algo, por cierto, espero que te hayan dicho que no pude ir contigo ayer a Hogsmeade, tenía otras cosas que hacer
- Hmf - bufó Harry exasperado - me costó mucho trabajo hacerlo todo yo solo - le reprochó
- Bueno, alégrate, el próximo sabado tendrás la satisfacción de gozar de mi grata companía en el pueblo
- Ególatra estúpido - susurró Harry
- Te oí Potter... - le acusó el rubio
- Entonces no hagas esos comentarios tan egocéntricos ¡que me exasperan!
- Si no quieres oirlos, cállame - le retó
- Estoy seguro que hasta te elogias a ti mismo estando dormido ¿cómo hago para callarte? - le dijo con sarcasmo
- ¿Qué tal de ésta forma? - contestó al mismo tiempo de que acercándose a Harry por encima de la mesa le besaba nuevamente en los labios
Harry reaccionó enseguida y lo apartó de un empujón por el hombro, y mirándolo con enojo le dijo en un susurro furioso:
- ¡Ya basta! Te he dicho que no hagas eso aquí, que nos pueden ver
- ¿Y cuál en el problema de que nos vean?, recuerdo haberte dicho que no me importa si lo hacen
- Tu no entiendes - volvió a susurrar el moreno con ira, pero luego su ira se convirtió en tristeza - He perdido a mi mejor amigo por tu causa, Ronald se enojó muchísimo cuando se enteró lo que ocurrió entre nosotros - terminó de hablar bajando la cabeza, abatido
- ¿La comadreja lo sabe?, ¿cómo se enteró?
- Nos oyó a mi y a Hermione dicutiendo sobre mi emmm... sobre algo, no sabíamos que Ron estaba escuchando, Hermione lo dijo en voz alta y Ron lo oyó... y ese fue el fin de nuestra amistad...
- Nunca te pregunté cómo se lo tomó la Granger cuando nos vio aquella tarde - comentó el rubio
Harry enrojeció de solo recordarlo, ¿cómo podía Malfoy estar tan sereno ante el recuerdo de un episodio como ese?
- Ella se lo tomó... no te voy a decir que bien, porque aún no lo acepta, pero es mi amiga y me apoya en todo lo que decida - dijo, e inconcientemente llevó una mano a su estómago
Malfoy no le hizo caso a ese gesto, aunque le pareció extraño, y volviendo al tema anterior, dijo:
- Bueno, yo se los comenté a mis amigos, y ellos se lo tomaron... digamos que bien
Harry le dió una rápida mirada al rubio... ¿de verdad estaban diciéndose esas cosas? Parecían novios que se confirmaban la mutua aceptación de sus familias a su relación... Harry se sentía extraño, algo incómodo con la situación... era con Draco Malfoy con quien estaba saliendo... le parecía tan inverosímil, y más increible aún le parecía el hecho de que estaba esperando un hijo de Malfoy, y ahora que lo pensaba...
- Escucha Malfoy, hay algo importante que tengo que decirte... y no es algo fácil de decir...
- ¿Qué es? - quizo saber el Slytherin
- Es que.. yo descubrí que... - se había puesto tan nervioso que no encontraba las palabras correctas - yo... em... yo... "No, no puedo hacerlo, no puedo decírselo... " - se dijo mentalmente, sintiendo como el miedo lo invadía
- ¿Tu qué? - le presionó
- Olvídalo, igual no era algo tan importante...
- ¿Seguro? - preguntó desconfiado - si no fuera tan importante, ¿por qué te pusiste así?
- Olvídalo ya, no es nada...
- Pero...
- ¿Quieres dejar de hablar de eso por favor? Vamos a hacer la maldíta tarea de una vez
- Hey, no te enojes conmigo, yo no tengo la culpa, además
- ¡Cállate de una vez!
- Cállame tu... - invitó el rubio con voz sensual, acariciando por debajo de la mesa la pantorrilla de Harry con su pie
- Imbécil... - susurró apartando su pierna
- Éste imbécil tiene ganas de darte un beso... - susurró Draco para que nadie aparte de Harry lo oyera
- Pues ese imbécil se va a quedar con las ganas - le contestó enojado - Vamos, saca tu cuaderno que ya quiero terminar con ésto para irme de una vez
- Me lo debes Potter, y ten por seguro que me lo cobraré
Harry solo alzó los hombros, y después de intercambiar algunos insultos, como les dictaba su vieja costumbre, se pusieron a trabajar.
Luego de unas horas, cuando ya habían terminado de estudiar para Historia de la Magia, ya no sabían qué hacer
- Oye, ¿qué harás ahora? - quizo saber Draco
- No lo sé, tal vez tirarme en mi cama a hacer nada hasta la cena, estoy algo cansado
- No te prometo que no vaya a hacer nada, pero ¿quieres que me tire contigo? - invitó pícaramente
- ¡NO! Dime ¿Qué explicación quieres que les de a los Gryffindors si me ven entrando contigo a la torre, más específicamente a mi habitación?
- La verdad no ofende...
- Draco... ya he perdido a mi mejor amigo por ésto, no tengo ganas de seguir perdiendo amistades, ¿sabes?
Al rubio ese comentario le cayó mal, aunque no pudo especificar la verdadera razón; pero rápidamente se olvidó de eso al darse cuenta de un detalle curioso
- ¿Me dijiste Draco?
- Así te llamas, ¿no? - contestó el moreno con ironía
- Sí, tarado. A lo que me refiero es que... me llamaste por mi nombre... - inmediatamente después de que lo dijo, el rubio se dió cuenta de que su comentario no tenía mucho sentido
- ¿Acaso no puedo? Mira, me parece ilógico que te llame por el apellido siendo que estamos... saliendo ¿no? - razonó el ojiverde
- Tienes razón, Harry - contestó el Slytherin, saboreando el nombre del otro chico en sus labios - Pero aún así me parece algo extraño, teniendo en cuenta nuestro pasado
- ¿Tengo que recordarte que fuiste tu quien empezó con todo ésto entre nosotros? - dijo el Gryffindor en tono de reproche
- No he recibido quejas importantes... - comentó el rubio, mirándolo significativamente
Harry solo suspiró, advirtiendo que no tenía un argumento de peso para rebatir la acusación del rubio, y cuando terminó de guardar sus cosas en la mochila, dijo:
- Me voy a dormir Draco, adiós.
- ¡Espera! - lo detuvo en el intento de irse - Acompáñame a dejar éste libro en su estante
- ¿Para qué? ¿tienes miedo de perderte?
- No, quiero enseñarte algo - le dijo, conduciéndolo hacia unos de los estantes más apartados y escondidos de todos
- ¿Y qué me quieres enseñar? - quiso saber el moreno cuando ya estaban frente al estante donde iba el dichoso libro
Draco terminó de acomodar el ejemplar en su lugar, y volteándose hasta quedar en frente de Harry, mientras daba pasos hasta acorralarlo contra la pared, le dijo:
- Voy a enseñarte a despedirte de mi como es debido
Y sin más el rubio tomó el rostro de Harry entre sus manos y se acercó a él para darle un beso. Al no encontrar resistencia, el Slytherin se animo a profundizar el beso, deslizando sus manos desde las mejillas de Harry, pasando por su pecho y sus costados, hasta enredar sus brazos en su cintura. Esa caricia encendió algo dentro de Harry, quien inesperadamente se abrazó al cuello del otro y abrió sus labios para darle paso a esa lengua ya conocida. Draco gimió al verse aceptado dentro de la boca de ese moreno rebelde, que ahora se mostraba dócil, complaciente. Esa idea lo emocionó de tal forma que una de las manos que tenía en la cintura del ojiverde se deslizó por su trasero hasta acariciar el muslo del otro, y allí hizo que Harry levantara la pierna recién acariciada hasta engancharla en su cintura. El beso continuaba cada vez más candente, Draco, experto como era, intercalaba pequeñas mordidas a los labios del moreno mientras cambiaba de dirección su cabeza, y Harry presa de la pasión del beso tironeaba suavemente de los cabellos de la nuca del rubio. No pudiendo resistirse a la tentación Draco onduló contra el cuerpo del moreno, y al estar tan cerca sus pelvis el roce fue intenso y placentero.
- Mmhaam - Harry no pudo evitar gemir
El rubio, motivado por el gemido de Harry, aferró aún más fuerte la pierna en su cintura y besando el cuello del ojiverde onduló nuevamente.
- Es.. espera Draco, estamos en la biblioteca... - le susurró, al mismo tiempo que ladeaba la cabeza para darle más espacio en su cuello que explorar
- ¿Y qué? - dijo con la cara aún enterrada en el blanco cuello de Harry
- ¡Que nos pueden ver! - le susurró, reaccionando y queriendo safar su pierna del agarre del rubio
- ¿A dónde crees que vas? - le preguntó impidiendo que bajara su pierna
- Por favor, aquí no... - le pidió en tono de súplica
- ¿Y en otro lugar? - invitó el rubio con una sonrisa indecorosa
- Acá no... - repitió simplemente, no encontrando resistencia ésta vez cuando intentó bajar su pierna
Ya separados completamente, el Slytherin se le quedó viendo a los ojos al moreno, intentando encontrar en su mirada una explicación al corte que acababa de recibir. Esperaba encontrar en esos ojos verdes... una razón para... en esos ojos tan lindos y... de un verde esmeralda tan brillante que...
Inesperadamente, y debido al sueño que tenía, a Harry se le escapó un bostezo que no pudo reprimir, y Draco, como recién liberado de un hechizo, pestaneó varias veces antes de decir:
- Está bien Potter, por ahora te dejaré tranquilo. Espero que hayas aprendido, y no olvides aplicar la lección la próxima vez que tengas que despedirte de mi - indicó con aire pícaro
- Eres tan exasperante como encantador... - Harry abrió grande sus ojos al darse cuenta de las palabras que habían salido de su boca sin permiso, no las había pensado, era como si hubiera tomado la Verita otra vez - ¡Yo no he dicho eso!
- Oh, sí que lo hiciste, jejeje... - rió el rubio
- ¡No!, ¡no lo dije!
- Está bien, no te alteres. Y vete ya, ¿no que tenías sueño? - le recordó el rubio palmeándole el trasero, aún con esa insufrible sonrisa de autosuficiencia en el rostro
- Sí, mejor me voy - hizo el amago de irse, pero Malfoy lo detuvo por un brazo
- ¿Sin despedirte? - Draco frunció el ceño con falsa indignación
- Ya me despedí...
- Hazlo de nuevo
- Eres un pesado... - dijo el moreno, pero igual se acercó al Slytherin para darle un pequeño beso en la boca
- No es suficiente - le reprochó el rubio al separarse
- Hoy ya haz tenido demasiado de mi, aprende a controlarte ¿quieres? - bromeó
Y sin más Harry se dió la media vuelta y se fue, dejando a Draco perdido en sus últimas palabras.
Era cierto, cuando estaba con Harry no podía controlarse, sentía la necesidad constante de tener contacto con él, de tocarlo... Y eso era algo que no le gustaba para nada, sentirse dependiente no era una sensación agradable para él, eso no podía seguir así, algún remedio tenía que ponerle al asunto.
Era algo raro, ahora que Potter estaba lejos de él podía pensar con claridad, tener la mente fría (y otras cosas también).
Ahora que lo pensaba, su plan inicial se había ido al traste... aquella idea que tenía la principio de hacer pagar a Potter por su indiferencia... había quedado en el olvido. Y pensandolo bien... era mejor así, Draco encontraba mucho más placentero el gozar con el cuerpo de Harry que gozar con su humillación...
...
Cuando llegó a su sala común Harry se desplomó en el sofá junto a Hermione, y antes de que ella preguntara nada, él respondió:
- No pude decírselo...
Hermione solo suspiró, y le dio una mirada y un apretón en la mano con los cuales intentó animar al moreno, que se veía abatido.
- Tengo sueño Herm, iré a dormir - anunció el ojiverde, luego de estar largo rato en silencio, ambos mirando la chimenea
- Está bien Harry, que descances... ¿Te llamo para la cena?
- Sí, por favor - pidió el chico, y luego subió las escaleras hacia su habitación
Una vez que estuvo acostado en su cama bajo sus sabanas y cobertores, le pareció irónico no poder dormirse, con el sueño que se cargaba... así que se puso a pensar. A la mente se le vino el sueño que tuvo en la siestecita que se pegó antes del almuerzo... las imágenes difusas le llegaban a la mente, como recuerdos borrosos. Recordaba la túnica de Slytherin, y recordaba el amarillo, y el gris azulado. No le fue difícil relacionar todo eso con cierto Príncipe de Slytherin rubio y con un atrayente par de ojos azul-plateados... Y el bebé, era un bebé rubio platino con ojos verdes como los suyos, ¿acaso estaba soñando a su hijo?. A Harry se le formó una sonrisa tonta, si así era, pues se felicitaba a sí mismo porque iba a tener el hijo más hermoso del mundo, iba a ser el padre...no, la madre del bebé con la carita de ángel más amoroso que había visto jamás, y desde ya se sentía muy orgulloso de su retoño, claro, si era que iba a ser tal cual en su sueño. Sin darse cuenta fue entrecerrando sus ojos, pensando en el aspecto de su bebe. No siendo consciente de que ya pensaba en su hijo como si ya hubiera decidido conservarlo, se durmió.
...
A la hora de la cena Hermione fue a buscar a Harry y de camino al Gran Comedor el moreno le contó a su amiga todo lo referente a su sueño y al bebe. Ella se quedó contenta de saberlo, y volvió a insistirle a Harry que debía decirle al rubio sobre su embarazo.
Cinco días después el moreno estaba con una frustración que se moría: había pasado toda una semana intentando comunicarle al rubio la buena nueva y a cada intento se acobardaba a último momento, y eso lo entristecía tanto que siempre terminaba llorando por algún rincón. Y Draco prefería antes que hablar acorralarlo contra la pared y comérselo a besos... no que él se quejara... pero eso dificultaba su tarea de comunicarle la noticia.
El nerviosismo y la ansiedad de no poder decirle, aunado a su apetito voraz provocado por su nuevo estado, hacían que Harry se comiera todo. Pasaba el día entero picando, siempre tenía una rana de chocolate en el bolsillo o un pastelillo de calabaza dentro de su baúl. Hermione le decía que debía cuidarse, porque sino después le sería imposible volver a la silueta de antes, y a Harry tanto más le daba, su aspecto era lo que menos le interesaba.
Y Ron seguía sin hablarle, y eso era algo que lo deprimía sobremanera. Ya nada era igual sin Ron, sin las tardes de ocio junto al pelirrojo jugando ajedrez o snack explosivo, sin su mejor amigo en las clases para conversar e intercambiar opiniones, sin su medio hermano para simplemente estar...
El Quidditch era otro tema doloroso. Luego de presentarle su renuncia a Madame Hooch, tuvo que decirselo al resto del equipo, y nadie se lo tomó a bien ni supo comprenderlo. Todos se enojaron con él, ni que hablar Ron, quien le gritó a vivo pulmón en frente de todos que era un estúpido y un egoista, y que ya no quería saber más nada de él, y además todos le exigieron explicaciones, pero Harry no podía darselas, y las vagas excusas que se inventaba no servían para nada más que para acrecentar el enojo del equipo.
Bajoneado al extremo, el único momento en que Harry encontraba una mínima alegría era cuando estaba entre los brazos del rubio Slytherin, aprisionado por éste contra una pared y siendo besado con pasión. Pero cuando la sesión de besos acababa y él se enfrentaba a un nuevo fracaso ante el intento de decirle a Malfoy de su embarazo, se deprimía más.
Así se había pasado la semana entera, entre estudio, peleas, lágrimas, besos, visitas a las cocinas, más lágrimas, más estudio, más besos, y más peleas...
...
Ese sabado en la mañana Harry se vestía sin ánimos de ir a Hogsmeade. La principal razón era la depresión que se cargaba, y la segunda razón era que iba a pasar la mayor parte del día con la serpiente rubia. No era que eso le deprimiera, sino que el estar todo el día con él significaba que tenía todo un día lleno de oportunidades para decirle sobre su paternidad, y eso se traducía en todo un día de fracasos y amarguras constantes.
Salió del cuarto de séptimo de Gryffindor sin esperar a nadie, no correspondió saludos en la Sala Común y se sentó y comió completamente solo en un rincón de su mesa en el Gran Comedor.
Cuando todos los alumnos se reunieron en las puertas del castillo para salir todos juntos, Harry se encontró en mitad de una oleada de alumnos de cuarto y quinto, completamente solo. De improviso sintió una mano que le aferraba el hombro y le obligaba a voltearse, y se encontró con una sonrisa ladeada y unos pícaros ojos gris azulados:
- Hola - lo saludó el Slytherin, con claras intenciones de acercarse a darle un beso
- Quieto vaquero - le susurró deteniéndolo de un leve empujón antes de que el rubio se acercara demasiado
- ¿Y eso? - le reprochó Malfoy, acostumbrado a tardes enteras de besos largos entre los estantes de la biblioteca
En respuesta Harry solo señaló alrededor de ellos con los ojos, y Draco soltó un bufido de exasperación
- Ya te voy a agarrar solito en el pueblo - le amenazó en un susurro irritado mientras se encaminaban a las salidas del castillo hacia Hogsmeade
- No te tengo miedo - rebatió el moreno solo por el gusto de pelearse con el otro, sabiendo que una vez que estuvieran a solas y sin riesgos de ser descubiertos, no iba a poner objeciones a nada
Ya era casi mediodía y Harry y Draco habían terminado de hacer todas las compras que conformaban su castigo, encogiendo los paquetes y guardándolos en sus bolsillos.
Pasaron por Honeyduckes a comprarse algunas golosinas, y Draco insistió en que Harry lo acompañase a la tienda de articulos escolares, para surtirse de tinta, plumas y pergamino.
Una vez terminadas las compras, ambos no sabian qué hacer. Harry no había visto a Hermione en toda la mañana, y Ron... era un caso aparte. Por su lado, Draco había divisado no muy lejos de ellos a Blaise, que estaba con Crabbe y Goyle, y sin pensarlo demasiado se encaminó hacia donde estaba el resto del Círculo, instando al moreno a ir hacia ellos
- No te ofendas, pero creo que no quiero ir con ellos... - declinó la muda invitación del rubio
- ¿Por?
- ¡¿Y encima lo preguntas?!, no es como si yo tuviera por costumbre pasear por el pueblo con cuatro Slytherins, siendo que esos Slytherins durante seis años me hicieron la vida imposible, y además, ¿crees que ellos estén contentos de que me lleves con ellos?, yo creo que no...
- Ellos harán lo que yo les diga y si yo les digo que pasen la tarde entera contigo lo harán sin rechistar, Potter... Además, te sorprenderías de lo que ellos opinan sobre tu y yo...
- Hablas como si tuvieras el completo monopolio de sus vidas - dijo el moreno enojado
- Algo así, pero eso no importa ahora, ¿vendrás o no? - invitó ahora en voz alta
- No... - respondió el moreno luego de lanzar un suspiro
- Bien, haz lo que te parezca... yo si voy con ellos
- Bueno, iré a ver a quién me encuentro en 'Las Tres escobas', adiós - se despidió el moreno dandose la media vuelta
- Hey tú!, ¿qué te tengo dicho de cómo te tienes que despedir de mi? - le criticó el Slytherin volviendo a su actitud socarrona de antes, olvidado su infundado enojo
- ¿Nunca te cansas de ser insoportable? ¿Te parece que estoy de humor para ésto? - le reprochó
- ¿Y por qué te enojas? - quizo saber Draco
- Francamente?..., no lo sé Draco - le contestó al tiempo que, mirando que nadie los estuviera viendo, llevó al rubio arrastrando hacia un lugar en un callejoncito apartado de la vista de todos y poniendose de espaldas a la pared, hizo a Draco ponerse frente a él - ¿me besas por favor?
- Hay veces que me asustas... - le susurró el rubio
Draco estaba extrañado por el inusual comportamiento del Gryffindor, en un momento estaba enojadísimo y al instante siguiente se ponía todo meloso, pero aún así aceptó su petición. Tomando el rostro del ojiverde con ambas manos, lo acercó hacia sí y posó sus labios sobre los otros que se notaban ansiosos. Harry enseguida de sentir el contacto se aferró al cuello del rubio, abriendo su boca y profundizando él mismo el beso. Draco abrazó al moreno por la cintura y así estuvieron besándose hasta que la falta de aire los hizo separarse.
- Me voy - anunció el Slytherin, pero Harry apreció que aún no lo soltaba de la cintura por donde lo tenía firmemente agarrado
- ¿Te vas?
- Sí - respondió el rubio seguro, para al instante siguiente acercarse al moreno y besarlo de nuevo
- ¿No te ibas? - inquirió el moreno cuando se separaron luego de un rato
- Sí... - dijo el otro dubitativo - Emm...
Harry alzó las cejas espectante a que el Slytherin dijera algo, deslizó sus manos desde el cuello del rubio donde estaban enredadas hasta el pecho de éste, como respuesta Draco afinazó más su agarre en la cintura del moreno
- ¿Y bien? - quiso saber Harry
Por respuesta solo recibió un nuevo beso. Las manos de Harry repartieron alguna que otra caricia por el pecho y abdomen del rubio para luego volver a su nuca, y allí enredarse nuevamente en los cabellos platinados. Draco gimió al sentir en su nuca un tirón algo fuerte, y se apretó más contra el cuerpo del otro chico, profundizando el beso.
Fueron interrumpidos en su pasional intercambio por un carraspeo familiar.
Ambos chicos se separaron y voltearon a ver de dónde provenía la voz que osaba molestarlos, y al ver hacia la salida del callejón se encontraron con Blaise, Crabbe y Goyle, mirándolos inquisitivamente, el castaño con una de sus cejas levantadas al más puro estilo Malfoy
- Creí que alguién te había arrastrasdo al callejón para violarte o matarte Dragón, pero veo que estás en buenas manos... - dijo Blaise en tono burlón, y en los rostros de los guardaespaldas del rubio aparecieron pícaras sonrisas ladeadas
Harry estaba muy apenado, su sonrojo competía con el color de cabello de los Weasleys, y Draco se debatía internamente entre quedarse con Harry o irse con sus amigos. Al final el moreno ayudó en su decición cuando declaró:
- Bueno, me voy. Iré... a 'Las Tres Escobas', a ver si me encuentro a alguien...
Harry se estaba llendo cuando fue interceptado por una mano de Draco agarrándolo por el brazo
- Ni sueñes que me 'despediré' de ti ahora, Malfoy... - advirtió Harry, al suponer las intenciones del Slytherin
Draco solo sonrió pícaramente, suponiendo que al moreno le daba vergüenza que se besaran frente a sus amigos, y luego soltó a Harry y le permitió irse. No fue hasta que desapareció del callejón que se pudo desprender de la vista de los cuatro Slytherins.
- ¿Por qué huyó de esa manera? - inquirió Blaise
- Porque es un completo imbécil, ahora vámonos chicos - ordenó el rubio a sus secuaces
Enseguida los miembros del Círculo del Dragón se pusieron en sus acostumbrados lugares, Goyle y Crabbe a las espaldas de su príncipe y Zabini a su derecha. Los cuatro marcharon por las calles de Hogsmeade con su porte señorial y deslumbrante.
...
Unos días después, Draco estaba en su Sala Común, muy pensativo y despatarrado en el sillón frente a la chimenea. Lo que más ocupaba sus pensamientos en esos momentos era la actitud de Potter, el Gryffindor estaba muy extraño, mimoso unos instantes y al momento siguiente furioso como un Veela celoso. Pero lo más extraño de todo era que sus cambios de humor salían de la nada, y además, Draco se había dado cuenta de que más de una vez el ojiverde había tratado de decirle algo importante a juzgar por lo nervioso que se ponía, pero Potter nunca había pronunciado más que algunos balbuceos sin sentido.
En esas cavilaciones lo agarró Blaise, cuando se tiró de una manera nada elegante a su lado en el sillón.
- ¿Qué haces Dragón? - le preguntó para entablar conversación
- Nada... - respondió éste, sin despegar la mirada de la ostentosa araña de cristal que adornaba la iluminación en el techo de la sala
- Hey... - llamó Blaise a Draco con ese tonito que el rubio conocía muy bien y que lo usaba solo cuando quería molestarlo - ¿cómo andan las cosas con tu amorcito?
- ¿De cual amorcito hablas Blaise? - habló Draco estando casi seguro de la respuesta
- De Potter, quién más. ¿Cómo van las cosas con él?
Ante esa sabida respuesta Draco bufó exasperado. Su castaño amigo lo tenía francamente harto con esa clase de preguntitas. Desde que los había visto días atrás con Potter en el pueblo no había dejado de darle la lata con esa cuestión. Y en realidad, no sabía cuanto más podría aguantar sin cerrarle la boca de un golpe
- ¿Cuándo vas a entenderlo? Yo no amo a Potter, él es solo un... un compañero de cama, excelente si me lo preguntas. Lo mío con él es solo buen sexo Blaise, en serio. No molestes más con eso de que lo amo y yo que sé, porque lo lamentaras - amenazó, incorporándose en el sillón
Draco les había dicho a su mano derecha y a sus guardaespaldas que la única relación que lo unía con el moreno ojiverde era una física, solo tenían sexo y ya, además de que eran pareja en las clases.
Aunque eso fuera una completa mentira, ya que el moreno no lo dejaba avanzar más que unos besos y alguna caricia perdida, era lo que le tenía dicho a todo el que le preguntaba por qué pasaba más tiempo del necesario con Potter. Francamente, a los únicos que les contestaba eso era a sus compañeros de casa, a los demás simplemente los mandaba al diablo.
La razón de esa mentira era que el rubio tenía una reputación que mantener, tenía fama de amante casual rompecorazones infalible, lo que traducido era que él solo tenía amantes casuales, una noche y ya, y una vez que los había tenido, los olvidaba por completo. Y con Harry, con quien solo había estado la noche de la detención, ... pues era un caso inexplicable por qué seguía con él sin hacer nada más que besarse.
Solo dos personas habían estado más de una vez con Draco: Pansy, que había durado apenas una semana, y... bueno, era persona, que había estado con él dos semanas enteras, y hasta ahora ese era el record de duración entre los amantes del Príncipe de Slytherin, el resto no habían superado los dos días, algunos hasta algunas horas solamente, lo que al acto concernía y nada más.
Y Harry, que ya había superado a Pansy (llevaba más de una semana 'saliendo' con el rubio), estaba peligrosamente cerca de alcanzar las dos semanas, y eso tenía a las serpientes desconcertadas. Y para Blaise eso solo tenía dos explicaciones posibles, o Potter era uan máquina sexual en la cama que era capaz de satisfacer con creces al insaciable rubio, o el rubio se había enamorado del moreno. Y realmente Blaise apuntaba más a la segunda opción, ya que Potter no se veía para nada como una máquina del sexo, y además... Draco tenía ciertos... hábitos, después del sexo, que él los conocía muy bien, porque conocía al rubio tanto como a él mismo, y Blaise no había visto esos hábitos en el rubio desde que estaba con Potter, lo que lo llevaba a pensar que no se acostaba con él, entonces la única razón que se le ocurría para explicar el hecho de que Draco siguiera estando con Potter sin cojerselo era esa, que estaba enamorado de él.
Y, pícaro como era, Blaise tenía una forma muy peculiar de averiguarlo:
- ¿No lo amas? - insistió con una sonrisa
- ¡NO! - gritó fastidiado el otro - No fastidies más, ya lo voy a dejar cuando me canse de él - dijo sin mirar a su amigo a la cara, mientras se levantaba del sillón
- ¿En serio Potter es tan bueno en la cama? - indagó el castaño tratando de imprimirle toda la lujuria posible a su voz, solo para lograr que:
- ¡Blaise Zabini! - dijo el rubio con tono de advertencia, situándose frente al otro chico y mirándolo severo - me llego a enterar que le has puesto un solo dedo encima a Potter y te corto las dos manos, además de castrarte, ¿entendido?
- Oh sí... - le contestó burlón el castaño, aún riéndose
Draco, fastidiado, subió por las escaleras hasta su habitación sin mirar a su amigo, tremendamente enojado con él, ¿la razón?, indescifrable. Sabía que Zabini solo bromeaba, pero la sola idea de que... eso lo sacaba de sus casillas.
...
Habían pasado casi dos semanas desde que Harry se había enterado de que estaba embarazado, y todas las veces que había intentado decírselo a Draco, habían sido un total fracaso. Y eso lo ponía de muy mal humor, además del desnivel de hormonas que lo tenía histérico. En realidad muchas cosas lo tenían histérico: su situación económica, el que su magia no le funcionara bien, el hecho de no encontrar un medimago que lo atendiera, que no podía parar de comer, que las clases cada vez más difíciles, el que el clima se estuviera poniendo cada vez más frío, que la Dama Gorda le pidiera contraseña cada vez que quisiera entrar a la torre de Gryffindor e incluso que las moscas volaran, todo eso tenía a Harry histérico, eso y más. Aunque ésto último no tuviera demasiado sentido, el caso era que a Harry esa noche el mal humor lo tenía dominado.
El moreno esa noche de jueves había salido a caminar un poco por los desiertos pasillos del colegio, tal vez tomar aire fresco le ayudaba a sacudirse ese mal humor, tenía ganas de charlar un poco con los retratos, pero al parecer esa madrugada todos los retratos querían dormir, y eso hizo que el mal humor de Harry en vez de irse, aumentara.
Enojado como estaba, se puso a caminar sin rumbo fijo por el castillo, y sin darse cuenta se tropezó, literalmente, con Draco Malfoy, haciendo su ronda obligatoria de prefecto.
- Potter!, qué bueno que fui yo quien te encontró, ¿qué hacer despierto a éstas horas? - quiso saber el rubio, acercándose al moreno con una sonrisa que no auguraba nada decente
Harry vió cómo el Slytherin se acercaba a él con esa actitud que derrochaba sensualidad, y aunque en otra ocación eso le hubiera parecido atractivo, en ese momento solo lo fastidió. Draco avanzó hasta que tuvo al ojiverde frente a él, y cuando así fue, le hechó una mirada de arriba a abajo y le dijo:
- Ven acá... - y tomando al malhumorado Gryffindor de la cintura lo acercó a su cuerpo, y trató de besarlo, pero Harry y su mal genio se lo impidieron
- ¡Estate quieto imbécil! - le gritó
Draco retrocedió sorprendido por el mal humor del moreno, no entendía la razón de esa reacción, normalmente Harry se dejaba besar sin poner resistencia alguna, al menos claro que tuvieran público
- Tranquilo... - le dijo con burla, no dejando ver su sorpresa - no te alteres
Pero Harry estaba bastante alterado, y bastante de mal humor también, por si no lo habían notado, y como a pesar de todo el moreno no tenía ganas de pelear, hizo el amago de irse, pero el rubio lo detuvo
- Espera... - le detiene por un brazo
- ¿Qué quieres Malfoy? - le contesta de muy mal talante, solo quería irse
- No no no, vamos Potter... - comenzó el rubio con picardía, a ver si con un poco de 'Encanto Malfoy' se le iba ese humor de perros al ojiverde - deberías ser más amable conmigo y no tratarme así, o yo podría enojarme y castigarte... - dijo mientras probaba un nuevo acercamiento
Cuando Draco se vio a sí mismo abrazando de nuevo al moreno sin sufrir ningun daño físico se dió cuenta de que el 'Encanto Malfoy' realmente funcionaba. Y Harry, quien ahora estaba un poquitín más tranquilo, se dió cuenta de que el rubio no tenía la culpa de que él estuviera de taaaaan mal humor esa noche (en realidad sí la tenía, pero bué...), decidió ablandarse un poco, y volvió a cuastionar un poco más amable:
- ¿Qué deseas Malfoy?
- ¿Qué deseo? - repitió el ojiazul-plateado satisfecho por haber domado al leoncito enfurecido - bueno... yo deseo... éstos labios - le susurró seductoramente al tiempo que le daba un pequeño beso en la boca - y éste cuello - continuó, esta vez mordiendo levemente la yugular del pelinegro - y éste ombligo - dijo con una sonrisa y quiso levantar la camiseta que vestía el moreno para acariciar su estómago, pero Hary no lo dejó
- NO!, espera...
- ¿Qué tienes? - le preguntó Draco al verse cortado en su acto de seducción - ¿me vas a decir que ahora te da vergüenza mostrarte a mi?
- No, pero... - Harry estaba inseguro de decirle.
Tenía que decirle, debía hacerlo, ya hacía demasiado tiempo que lo estaba intentando, no podía ser que no se lo dijera por un tonto miedo sin fundamento. Harry aspiró hondamente y se preparó para decir algo, pero se vió frenado por ese mismo estúpido miedo salido vaya uno a saber de dónde
Draco continuó tironeando de la camiseta hasta que al final consiguió levantarla, y se encontró con que el antiguamente plano abdomen del moreno ahora presentaba un pequeño indicio de gordura
- Te lo dije Potter, de seguir comiendo y comiendo engordarías, y mira, ya te está creciendo el rollito - le bromeó el rubio y juguetonamente quiso pellizcar el mencionado rollito
Pero Harry le apartó la mano de un manotazo y bajándose la camiseta le gritó:
- ¡No aprietes ahí! - dijo y frunció el ceño con enojo renovado
- ¡Pero qué malhumorado estás hoy! ¿se puede saber qué te pasa? - estalló el rubio ante la actitud del ojiverde
- Mira... no es que esté gordo, es que... de ésto precisamente he estado intentando hablarte - le comunicó tratando de calmarse, se puso muy serio y se llevó una mano al estómago, y eso una vez más le pareció extraño al Slytherin, pero decidió no darle importancia al detalle y continuar con el 'Encanto Malfoy'
- ¿Quieres que te pase una dieta? - le preguntó pícaro
- No, imbécil... mira, es que yo... y... - Harry estaba poniendose muy nervioso, estaba a punto de decirle al rubio de su embarazo.
Por su lado el nerviosismo del Gryffindor y el hecho de que balbuceara y no dijera nada coherente estaba exasperando al rubio. Muy lentamente éste intentó acercarse a Harry, y al verse aceptado nuevamente, lo abrazó por la cintura para atraerlo más cerca y Harry comenzó a juguetear nerviosamente con la corbata verde y plateada.
- ¿Y bien? - lo animó el Slytherin
- Bueno... lo que yo quiero que sepas es... que yo... bueno, que yo estoy... em... mmmb... estoy...
- ¿Estas qué?, ¡Vamos Potter! dilo ya - le presionó el rubio
- ¡No me presiones Malfoy, que me pones más nervioso! - le pidió en un grito
Draco solo rodó los ojos, y Harry sentía que el corazón estaba a punto de salírsele por la boca de lo fuerte que le latía, decir que estaba muriendose de nervios era decir poco
- Está bien, lo diré - dijo al fin resuelto el moreno, aunque decir 'embarazado' le resultaba muy difícil - Yo... eee... y nosotros... pero entonces... - Harry vió que Draco iba a abrir la boca para decir algo, y queriendo adelantársele para acabar con el nerviososmo del momento, se apresuró a gritar - ¡VOY A SER MADRE!
A su declaración le siguió un silencio sepulcral, Draco abrió sus ojos todo lo que podía en muda sorpresa, y muy lentamente fue soltando a Harry de su agarre, hasta estar completamente separado de él, retrocedió un par de pasos para alejarse un poco más y se quedó un largo rato mirándolo a los ojos, en completo silencio, estupefacto.
- ¿A sí? - fue todo lo que el rubio pudo decir, con la voz fría y el tono seco
- Sí Draco, estoy emb... embarazado - Harry sintió un gran peso menos en su cuerpo al decir esa simple pero problemática palabrita
Y sinceramente el moreno esperaba alguna reacción de parte del rubio, la que fuera, pero no que se quedara callado, mirandolo como si le hubiera dicho la peor de las ofensas.
Draco tenía las neuronas trabajando a mil detrás de esa máscara de completa frialdad, procesando al información recién recibida... ¿Potter embarazado?... ¿y bueno? ¿qué estaba esperando Potter para confirmarle su paternidad?... o era que acaso... ¿él no era el padre?...
El hecho de que Potter estuviera tan callado y mirando al piso con los cachetes sonrojados ayudaba enormemente a confirmar la última teoría. Una furia interior comenzó a recorrer al rubio por dentro, pero hizo todo lo posible por mantenerse impasible por fuera, y lo consiguió. Aunque en su mente el remolino de pensamientos era caótico, celos que creía enterrados volvieron a aflorar
- "Si el susodicho bebé no es mío, eso significa que esta sabandija cuatro ojos se está acostando con otro, y ese otro lo dejó embarazado... ¡Maldíto!, ¡¿cómo se atreve éste Gryffindor desconsiderado?!, ¡Yo no voy a ser 'el otro' de Potter!. Soy un Malfoy, merezco mucho más que eso. Yo soy el que deja a las personas, nadie me deja a mi, soy irremplazable, y si Potter cree que Finnigan o con quien sea que se esté revolcando es mejor que yo, se equivoca... ya verá... maldito...¡Nadie me pasa por encima y sale ileso!" - Draco pensaba y se estaba haciendo la cabeza con esos pensamientos erróneos, y se estaba enojando mucho, tenía el orgullo y la autoestima pisoteados, y aunque por fuera se veía frío y sereno, por dentro herbía de odio y resentimiento - Bien... - dijo al fin - por lo que veo, ésto es el adiós... que seas feliz con tu bebé Potter, y púdrete en el infierno por idiota...
Sin decir nada más se dió la media vuelta para irse, ya inmediatamente pensando en algo para cobrarse venganza... ¿quién se creía ese imbécil cara rajada? ¿burlarse así de él en sus propias narices?. Eso iba a costarle caro...
Continuará...
Terminado el día: 30 de diciembre del 2005 a las 23:41
