Capítulo VII: No es lo mismo olvidar que no recordar.

Harry sintió que algo se quebraba muy dentro de él, y viendo al rubio alejarse reaccionó a tiempo antes de que desapareciera de su vista

- ¿Adiós?... - musitó Harry desconcertado, y luego gritó - ¡Alto ahí!

Ante ese grito imperativo Draco detuvo su marcha, y se giró con la mirada más fiera que el moreno le había visto jamás

- ¿Cómo que 'Adiós'?... - cuestionó el ojiverde no entendiendo, pero luego el entendimiento llegó raudo a su mente - Ahora comprendo... - susurró. Draco solo lo observó exasperado - Jamás creí que llegaras a ser tan ruin Malfoy... - acusó el moreno con la voz quebradiza por el llanto, con el pensamiento de que el rubio solo habia estado jugando con él

Draco ante esa acusación frunció aún más su ceño, no entendiendo el por qué de las palabras del Gryffindor, en sus ojos brillaba la incomprensión. Harry, con lágrimas en los ojos, continuó diciendo entre dientes con la mandíbula rígida de la rabia:

- Supongo que sabías de la posibilidad que existía y aún así lo hiciste... - tomó aire - ¡ERES UN DESGRACIADO! - explotó el moreno - ¡Embarazarme para hacerme la vida más insufrible de lo que ya es! Engendrar un niño en mi para luego olvidarte de él y abandonarme a mi suerte, sabiendo que ahora no tengo con qué mantenerme... ¡¿no pudiste pensar en nada mejor para terminar de acabar conmigo, no?!... te debe de divertir mucho verme sufrir así... snif... yo sabía que eras malvado... snif... pero jamás imaginé que lo serías tanto... - terminó diciendo el ojiverde con lágrimas incontenibles rodando por sus mejillas

Draco estaba más que sorprendido, las palabras de Potter se agolpaban en su mente y él apenas si podía comprenderlas, su cabeza era un embrollo de información:

- Estás tratando de decirme que... - intentó razonar el rubio - espera espera espera... - dijo llevándose el dedo pulgar y el índice al puente de la respingada nariz en un gesto que a Harry le recordó mucho a Snape - Primero que nada, Potter, no me prejuzgues sin conocerme, yo no sería capaz de hacerle un hijo a alguien para luego dejarlo tirado por ahí para olvidarme de él...

- Y a mi quién me asegura eso, ¿eh? - lo cortó Harry de mal talante - Eres un Slytherin, un Malfoy, un malvado arrogante que - fue cortado bruscamente por un ofendido Malfoy

- ¡Por Merlín Potter!, ¡soy un Malfoy, sí! ¡Pero tengo dignidad! no podría dejar a un hijo mío aquí abandonado, seré todo lo Slytherin que quieras pero no llegaría a tanto... además, ¿cómo estás tan seguro de que es mío - le preguntó molesto aún con la duda rondándole por la cabeza

Harry vió como Malfoy señalaba hacia su estómago con la mirada y se enfureció, ¿cómo le daba la cara para preguntarle algo así?

- ¿Cara de qué me has visto? - inquirió el pelinegro con incredulidad - ¿te crees que soy un maldíto prostituto Malfoy?... ¡POR SUPUESTO QUE ES TUYO!... eres el único hombre con el que me he acostado...

No supo por qué, pero el saber esa información alivió algo dentro de Draco, aún así, la sorpresa era tan grande que no lo dejó decir nada más inteligente que

- Entonces... estás embarazado... de mi... lo que quiere decir que yo... te dejé embarazado... - dijo con actitud ausente

- ¡Brillante deducción Malfoy! ¿lo hiciste tu solito? - dijo Harry con sarcasmo, limpiándose las lágrimas con el reverso de la mano, aún hipando

Draco solo le dedico la más fría de las miradas que tenía, para luego dirigir sus ojos al piso y guardar sus manos en los bolsillos de sus pantalones. Después de un rato en el que ambos estaban en completo silencio, Draco mriando al piso y Harry mirando a Draco, el rubio levantó sus orbes grises y miró seriamente al Gryffindor, y con la misma seriedad, le preguntó:

- Imagino que abortarás, ¿no?

- Imaginas mal... ¿realmente me crees capaz de hacer algo así? - le preguntó Harry muy enojado haciendo una mueca de total desprecio hacia la idea

- Bueno, teniendo en cuenta las condiciones, me parece la mejor opción.. -expuso Draco su punto

- ¿La mejor opción? - repitió Harry no creyendo que Draco estubiera hablando enserio. Después gritó - ¡VETE A LA MIERDA MALFOY! Yo jamás mataría a mi propio hijo así, tan a sangre fría, prefiero tenerlo y arreglármelas solo, porque ¿sabes?, eso es lo que haré, tendré a MI hijo sin tu ayuda - resolvió de puro coraje - Y no te sientas obligado a nada porque la verdad es que ¡no te necesito!

Draco solo alzó ambas cejas en respuesta, con las facciones impasibles, y luego dijo:

- Has lo que quieras Potter, yo solo pensé en la mejor forma de deshacernos del problema

Y sin más el rubio se dió la media vuelta y marchó para seguir con su ronda. Harry se quedó parado ahí, mirando cómo se iba, iracundo

- ¡Eso es, vete! - gritó cuando al fin pudo reaccionar - ¡Huye como el cobarde que eres! ¡no te necesito! ¡TE ODIO MALFOY! ¡TE ODIO COMO JAMÁS TE ODIÉ EN MI VIDA! - continuó gritando al rubio

Y éste estaba muy tentado de volverse para hacer callar a Potter de una buena paliza, sus comentarios le herían y tenía muchas ganas de pegarle, pero sin saber por qué no lo hizo, solo siguió caminando hasta doblar en una esquina y perderse de vista.

Harry volvió a la torre Gryffindor temblando de ira, al fin le había dicho a Malfoy la noticia, y sinceramente se sentía muy decepcionado y triste por la reacción de éste.

- "No sé de qué me sorprendo..." - se reprendió a sí mismo

Le dolió muchísimo cuando creyó que el rubio solo había estado jugando con él, y luego, cuando como todo un cobarde el otro había querido deshacerse del problema de la forma fácil, se había enfurecido al máximo.

Y el enojo le perduraba, y sumado al malhumor que tenía antes, pues digamos que estaba bastante histeriquito. Tanto que cuando abrió la puerta de su habitación y la cerró con un fuerte azote, despertó a todos en el cuarto. Sin contestar preguntas de nadie se metió en su cama y cerró las cortinas del dosel de mala manera, olvidandose de sacarse las gafas e incluso de tomarse la poción anti-náuseas. Estaba tan enojado que no le importó nada más que cerrar los ojos y dormirse para tratar de olvidar los instintos asesinos que le surguían para con el rubio. Apretando los dientes furiosamente se durmió en un sueño intranquilo.

...

Draco llegó a su habitación luego de su ronda de muy mal humor, entró azotando la puerta y se encontró con que Vin y Greg estaban roncando aparatosamente en sus camas y Blaise estaba haciendo su tarea a última hora, como era su constumbre.

- Draco, ¿qué te pasó? - le preguntó el castaño a su amigo preocupado al verlo llegar de tan mal genio

El rubio se sentó en su cama sin contestarle y agarrándose las raices de su siempre impecable cabello platinado tiró fuertemente de ellas, con gesto de clara desesperación

- La he cagado Blaise - respondió el ojiazul-plateado luego de un rato de tenso silencio - he metido la pata hasta la ingle... - se lamentó el rubio echándose hacia atrás, chocando violentamente su espalda contra el acolchado de su cama

- ¿Por qué? ¿qué has hecho? - indagó el otro parandose de su asiento en el escritorio y situándose cerca de la cama adoselada de Draco

- Yo... he dejado a Potter embarazado...

Silencio...

- ¡QUÉ!... pero, pero... ¿qué? - balbuceó el castaño con los ojos abiertos en toda su capacidad

- Si no vas a decir nada inteligente será mejor que te calles Blaise, que no estoy de humor para nada - le susurró amenazantemente, tapandose la cara con ambas manos

Lo único que el rubio necesitaba en ese momento era algo que le aportara una solución rápida y eficaz para todos sus problemas, y los balbuceos de su mejor amigo no lo ayudaban en nada

- Pero... - continuó el otro chico haciendo oidos sordos a la advertencia del rubio - Ay, Draco!, ¿por qué no te cuidaste? - le preguntó al fin

Draco le dedicó una mirada asesina, pero luego razonó las palabras de su amigo, y se dió cuenta de que no tenía una contestación coherente para esa cuestión, en realidad en su cabeza en esos momentos nada era coherente, él tenía un enorme torbellino de pensamientos en al mente, y todos ellos empezaban y terminaban con un impactante par de ojos verde esmeralda...

Ahora que lo pensaba bien, aquella noche en las mazmorras en lo último que a Draco se le hubiera ocurrido pensar era en usar algún método de protección, ni pociones, ni hechizos, ni siquiera el fastidioso condón muggle, lo único que ocupaba su cabeza en aquella ocación era el tener a Potter delirando de placer bajo su cuerpo...

Draco reparó en el hecho de que su amigo aún estaba esperando la contestación a su pregunta, y suspirando audiblemente respondió al fin:

- Bueno, en realidad no pensé en usar ninguna protección... yo... emm... en verdad creí que a Potter no le habían dado la Venus, tengo entendido que fue criado por muggles - confesó el rubio no pudiendo evitar el hacer una mueca de desprecio al mencionar la palabra referente a los no magos

- ¡Esa no es excusa! - le gritó Blaise - ¡sabes bien que debes cuidarte siempre! Si no es para evitar situaciones como ésta es para prevenir enfermedades ¡lo sabes bien!

- ¡Bueno YA! ¡No quiero tus sermones! - le gritó de vuelta el rubio, recuperando su mal humor

- Draco... yo solo... - intentó el castaño justificarse

- Blaise, te he dicho que no estoy de humor, si quieres quedarte, cállate, sino vete ya mismo, antes de que pierda los estribos y te eche a patadas

Blaise solo lo miró resentido, estaba seguro de que Draco estaba actuando así porque estaba confundido, enojado y desesperado, todo junto. Conocía tanto a su Dragón que no lo culpaba por la forma tan descortés en que lo estaba tratando, sabía que se ponía así de eléctrico y luego se arrepentiría e iba a buscarlo. Pero el saber eso no quitaba que sus comentarios le dolieran, por eso se lo quedó mirando largo rato, y luego le dijo con sequedad

- Cuando esté más tranquilo hablaré contigo, ahora estás imposible...

Y sin decir más el castaño salió de la habitación dando un portazo y dejando a Draco solo rumiando su furia con la única companía de unos durmientes Crabbe y Goyle. Iracundo se tiró hacia atrás otra vez en su cama y volvió a taparse la cara con las manos

- "¿Y ahora qué mierda hago?" - se lamentó para sí mismo - "Bueno, siempre puedo simplemente mandar todo al carajo y olvidarme del asunto... ¡Ay! ¿a quién quiero engañar?, el asunto es Potter y jamás desde que lo conocí pude olvidarme de él..." - se autoconfesó - "el maldito tiene la enorme facilidad de estar siempre rondando por mi mente, antes era por el odio que le tenía, pero ahora... ahora que sé a qué saben sus labios y sé lo que es sentir cómo vibra cada vez que le pongo las manos encima... ahora menos me puedo olvidar de él... y está embarazado de mi... embaracé al endemoniado Niño-que-vivió... - continuaba lamentándose en su interior - ¿quién lo diría?... si me hubieran dicho hace unos meses que ésto iba a pasar me hubiera partido de la risa... ¡MIERDA! ¿qué hago?... voy a ser padre... voy a tener un hijo, un pequeño yo va a andar caminando por ahí..." - Draco se hizo la imagen mental y una sonrisita de le escapó - "... un hijo..." - se mordió inconscientemente el labio inferior - "¿qué dirán mis padres? A mi madre lo más seguro en que ni le importe... pero mi padre, el orgulloso Lucius Malfoy... capaz y hasta me obliga a enlazarme... Aunque para él es demasiado importante la pureza de sangre... y Harry es un mestizo... " - suspiró - "Necesito un cigarillo..."

Draco se levantó de su cama y fue hasta su buró de donde sacó su cajetilla y poniendose un cigarillo en la boca lo encendió con una llamita que hizo salir de la punta de su varita. Aspiró hondo y se sintió un poquito mejor, pero la sensación de una enorme y pesada piedra en su estómago no se fue.

- "Y necesito a Blaise..."

Diciendo ésto el rubio salió de su habitación con rumbo hacia donde sabía que podía encontrar siempre a Blaise, la torre de Astronomía

...

El castaño estaba mirando por la gran ventana sin vidrios de la torre Astronómica hacia el negro cielo estrellado, con las manos en los bolsillos. El viento movía sus cabellos largos y sueltos, y así se lo encontró Draco cuando llegó

- ¿Ya estás más tranquilo? - preguntó el castaño al aire, sin voltearse

- ¿Cómo has sabido que era yo? - preguntó sorprendido el rubio tirando al suelo y pisando la colilla de cigarro que traía entre los dedos para luego acercarse a su amigo

- Me llegó el olor de tu cigarillo. Eres la única persona que conozco y me conoce que fuma cigarrillos mentolados - le confesó aún dándole la espalda

- Escucha Blaise, ... yo, emmm...

- No te quemes las neuronas Dragón, sé que jamás te saldrá el disculparte por más que lo intentes... - lo atajó Zabini dándose la vuelta y encarándolo

Blaise se quedó sorprendido cuando Draco le tiró los brazos al cuello y se abrazó a él, pero luego de unos segundos le correspondió el abrazo

- No sé qué hacer Blaise... - le susurró el rubio unos momentos después

- No dudo que no lo sepas, pero... ¿qué es lo que quieres hacer? - le preguntó haciendo énfasis en la palabra 'quieres'

- Eso tampoco lo sé...

- ¿Has hablado con Potter sobre ésto?

- No - le contestó separándose de su abrazo, y apoyandose contra el alfeizar de la ventana continuó - no hemos tenido tiempo de hablar, apenas si me enteré hoy, hace un rato... y él... quiere conservar al bebé, y está muy enojado conmigo porque le dije que podía abortar para deshacernos del problema...

- ¿Ves como eres un animal? Esas cosas hay que decirlas con tacto, y más aún si se las dices a un saco de hormonas desbordadas como lo es alguien preñado

Draco solo suspiró, y luego dijo

- Yo solo intenté ser lógico. Aún somos jovenes para tener hijos, y además ¡ni que estuvieramos enamorados y pensaramos casarnos! Yo solo me lo quiero cojer, con lo bueno que está el condenado... - se lamentó volviendo a tirarse de las raices de su cabello

Blaise viendo el estado de desesperación que tenía su mejor amigo decidió no hacer comentarios sobre el tema del amor entre su Dragón y Potter, así que solo dijo

- Bueno, sabes que no puedo darte mi opinión, porque no sería imparcial... Sabes que yo en tu lugar aceptaría hacerme cargo del niño con todo el gusto, la gran ilusión de mi vida es tener hijos, pero hasta ahora no he encontrado a nadie que quiera tener al menos una docena conmigo...

Ante esa declaración Draco se rió

- Estás loco, ¿lo sabías?

- Sí - se le iluminaron los ojos - loco por ser padre. Y como te iba diciendo, no podría darte mi opinión, además ésto es algo que debes decidir por tí mismo, ¿quieres ser padre? ¿quieres tener un hijo ahora? Olvídate de que es Potter quien lo gesta si estás tan seguro de que no lo quieres más que para metérsela, pero también sabes lo que pienso sobre eso

- Blaise, yo NO estoy enamorado de Potter... - le dijo recuperando un poquito de su anterior malhumor - y respecto a si quiero tener un hijo ahora... no lo sé... es tan... pronto...

Blaise, perspicaz como él solo, denotó en la voz del rubio cierto temor, y lo atribuyó a que él tenía miedo de fracasar en la tarea de criar a un hijo, y era normal que lo tuviera. Pero Draco era una persona sumamente orgullosa y autosuficiente, y jamás admitiría que tenía miedo ni aunque lo amenazaran con un Cruciatus, y el guardarse sus miedos le hacía mal, un día de éstos iba a provocar una hecatombre si llegaba a hacer catarsis

- Es cierto que eres joven, pero te conozco y sé que cuando te lo propones consigues lo que quieres - lo animó - sino no hubieras conseguido tener a un Potter gimiente debajo de tu cuerpo en tiempo récord

Draco recordó la noche en las mazmorras de Snape y se estremeció en contra de su voluntad

- No me lo recuerdes que me corro aquí mismo... - le comentó a su amigo, aún con los gemidos de Potter resumbando en sus oidos

- ¿De verdad Potter es tan bueno en la cama?

- Lo mejor que he probado - respondió el rubio escuetamente, volviendo a la realidad

- Je!, bueno, sabes que tengo que sentir para creer - le dijo picaronamente, guiñándole un ojo

- Si lo vuelves a insinuar te la corto - lo amenazó el rubio, señalándolo con un dedo acusador

- ¿Y por qué te pones así? ¿no era que solo lo querías para calentar tu cama? Me da la leve de que Potter sí te importa, y más de lo que estás dispuesto a admitir

- ¡¿Por qué siempre me molestas con lo mismo?! - le gritó Draco hastiado

- Porque te quiero, y me gustaría que abras los ojos y te des cuenta de lo que tienes frente a ti y estás desperdiciando solo por orgullo

- ¿Y qué es lo que tengo frente a mi según tu?

- Una buena y según me has contado muy muy candente oportunidad de ser feliz de una vez por todas

Justo en el blanco. Draco se quedó en total silencio, y Blaise supo que había puesto el dedo en la llaga.

- No estoy enamorado de Potter... - repitió el rubio tercamente

Zabini rodó los ojos y luego de suspirar, declaró:

- Bien, cuando hayas decidido si quieres hacerte cargo de tu hijo o no cuéntamelo, quiero ser el primero en saberlo - y se fue de la torre de astronomía

Draco se quedó pensando en las palabras de su amigo

- "¿Una buena oportunidad de ser feliz?..."

¡Demonios! se sentía tan bien cuando estaba con el Gryffindor... y necesitaba con tanta desesperación ser realmente feliz... ¿y si Blaise tenía razón?...

Bueno, después de todo... con intentarlo no perdía nada... aunque tener un hijo ahora... era una cuestión que se tenía que discutir muy conscienzudamente...

Tal vez... tal vez su padrino podía ayudarlo en algo. Él era una persona muy inteligente y era a quien Draco más admiraba y en quien depositaba toda su confianza, tal vez Severus podría ayudarle...

...

Harry amaneció al día siguiente haciendo pucheros. La fea sensación de haber sido abandonado aún vívida en su cuerpo, y el recuerdo doloroso del comportamiento del rubio la noche anterior aún fresco en su mente. ¿A ésto era lo que Harry tanto temía si le decía a Malfoy de su embarazo? No lo sabía, pero dolía, y mucho.

Con lentitud se incorporó en su cama y antes de que pudiera estirar el brazo para alcanzar sus lentes de su buró unas desagradables nauseas le obligaron a levantarse e ir corriendo hacia el baño.

- Mierda!... anoche me olvidé de la maldíta poción... - se lamentó mientras se lavaba la cara y la boca después de unos cuantos vómitos

Estaba poniendose el uniforme cuando oyó movimiento en las camas de sus compañeros de cuarto. Neville se levantó medio sonámbulo y con una toalla y su uniforme en el brazo marchó hacia el baño, Harry supuso que a tomar una ducha. Seamus estaba intentando despertar a Dean que aún roncaba sonoramente y Ron se vistió dandoles los buenos días a todos menos a Harry.

- Ron... yo - quiso hablar Harry pero fue ignorado olímpicamente por el pelirrojo, quien lo empujó por el hombro al pasar por su lado y salió de la habitación con la cabeza erguida, en un gesto que a Harry le recordó al petulante de Percy

- Harry, ¿te peleaste con Ron? - indagó el irlandés al ver la escena

El pelinegro solo pudo agachar la cabeza, para que Seamus no viera las lágrimas que amenazaban con escaparse de sus ojos.

- Harry... ¿era ésto lo que te tenía tan mal y deprimido? - oyó el ojiverde la voz de Finnigan más cerca

Levantó la cabeza y vió al irlandés enfrente a él, con una expresión de genuina preocupación en el rostro.

- Ahá... snif... - le susurró el moreno, no pudiendo retener las lágrimas por más tiempo y tampoco pudiendo decirle a Seamus la verdad completa

Seamus sorprendido por el llanto de Harry, le pasó un brazo por los hombros y lo condujo hasta su cama, donde lo sentó y situándose a su lado, le pasó un pañuelo y le preguntó

- ¿Quieres hablar sobre eso? - le ofreció comprensivo el irlandés

Harry negó con la cabeza, sonándose la nariz en el pañuelo

- Snif.. No... ya... ya se me pasará... snif...

- Bien, entonces si quieres esperamos a Dean y a Neville y vamos todos juntos al comedor, ¿te parece?

- Sí... - le susurró en respuesta, y le sonrió agradecidamente

El irlandés fue hasta su cama para terminar de aprontarse y una vez que estuvieron todos listos bajaron juntos hacia la Sala Común. Allí se les unieron Hermioine, Ginny y Luna y entre saludos y risas marcharon todos juntos a desayunar.

Ya en la mesa correspondiente a Gryffindor, Hermione se sentó junto a Harry, bien alejados de todos los de séptimo, para poder hablar. Harry le contó a su amiga lo ocurrido la noche anterior, y cuando terminó el relato, la castaña no pudo evitar lanzar una mirada de profundo resentimineto hacia la mesa de las serpientes, donde un muy altanero Draco Malfoy comía su desayuno pasando de todo y de todos.

Serpientes y leones de séptimo no coincidieron en clases hasta las horas de Pociones, en las mazmorras del castillo.

Harry no quería, pero obligatoriamente tenía que sentarse junto a Malfoy para esa clase, ya que era su pareja de estudios. Así que respirando hondamente varias veces y tras un apretón en el hombro por parte de Hermione para darle valor, se dejó caer en el asiento al lado de Malfoy, y enseguida comenzó a sacar su libro, plumas y pergaminos.

- Hola - escuchó Harry la voz de Malfoy, pero no se dignó a contestarle - He dicho 'hola' - repitió el rubio mosqueado

- Y te he oido - le corroboró Harry, sin mirarlo

- Escucha, con lo referente a lo que me has contado ayer... yo...

Pero Draco fue cortado en su oración por la siempre teatral y atemorizante entrada de Severus Snape al salón, y desde ahí el rubio ya no pudo hablar con el ojiverde

- "Y de todos modos, ¿qué pensaba decirle?" - se preguntó el Slytherin un rato después - "Lo más sensato es que hable con Severus primero, él me ayudará a decidirme a qué hacer con todo este embrollo... ésta noche hablaré con mi padrino" - resolvió - "Mierda... en menudo lío me he metido..." - se lamentó una vez más el rubio, echando una rápida mirada soslayada al moreno a su lado, que se notaba bastante triste

...

Esa misma noche Harry no tenía muchas ganas de dormir. Así que agarró su capa de invisibilidad y tras tomarse su poción anti-náuseas salió de la Torre de Gryffindor, pero cuando llegó al final de las escaleras que conectaban el ala de los dormitorios con las puertas del Gran Comedor, se dió cuenta de que tampoco tenía muchas ganas de caminar, así que lo que hizo fue sentarse al pie de las escaleras, aún bajo su capa, a meditar.

Pero su meditación no duró mucho, cuando oyó una voz que provenía desde las escaleras que ascendían de las mazmorras hacia el Gran Comedor. Con algo de sorpresa el ojiverde vió que se trataba del rubio causante de la mayoría de sus problemas, y a sabiendas de que se escontraba bajo la capa para hacerse invisible, no se movió de su lugar.

- A mala hora se le ocurrió a mi padrino el cambiarse de habitaciones. Ha vivido toda su vida en las mazmorras, ¿qué se le dió ahora por cambiarse al ala donde están el resto de las habitaciones de profesores? No lo entiendo... - iba murmurando el Príncipe de Slytherin , pero en el silencio del castillo Harry pudo oirlo a la perfección

Movido por la curiosidad, el ojiverde decidió seguirlo, a ver a dónde terminaban. Sin saberlo Draco guió a Harry por una infinidad de pasillos desiertos hasta que llegaron frente a un tapiz enorme colgado en una pared de piedra. El tapiz en cuestión era una perfecta copia mágica de un cuadro muggle manierista llamado Lacoonte, que describía el sufrimiento de un hombre al ver la muerte de sus hijos a manos de unas enormes serpientes

- Muy propio de mi padrino - oyó Harry que Draco susurraba, luego de darle la contraseña al cuadro en el cual el hombre y sus hijos se retorcían y luchaban contra las gigantescas serpientes

Draco entró en los aposentos de Snape, y Harry entró rápidamente tras él. Contrario a todo lo que alguna vez el moreno se haya podido imaginar, las habitaciones de Snape eran bastante acogedoras, aunque adornadas en su mayoría en verde y plata, con algunos toques de negro aquí y allá.

- ¿Padrino? - llamó Draco, yendo a sentarse en uno de los sillones de color verde inglés frente a la enorme chimenea

- Ya voy Draco - oyeron ambos chicos que el hombe gritaba desde atrás de una puerta doble que Harry supuso era donde Snape dormía

Harry se situó en un rincón en el que se aseguraba que nadie tropezara con él si a alguno de los dos Slytherins se le daba por caminar en la sala, y aún sin compender qué demonios hacía ahí, esperó. Unos minutos después las puertas dobles se abrían y por ellas atravesaba un Severus Snape ataviado en unas ropas más cómodas que el severo uniforme que solía llevar para dar clases, aunque seguía vistiendo de negro

- ¿Te he dicho alguna vez que tienes un gusto pésimo para la ropa, Sev? - le dijo Draco mirándolo de arriba a abajo

- ¿Y yo te he dicho alguna vez que eres un mocoso insolente? - le rebatió Snape sin malicia en la voz, sentándose a su lado

- Un par de veces... - contestó el rubio riendo

Ambos comenzaron una charla banal, Severus le preguntaba a Draco sobre sus clases y éste le respondía, y Harry comenzaba a aburrirse, pero en un determinado punto, unas palabras de Malfoy le hicieron prestar atención a la conversación entre padrino y ahijado

- Bueno padrino, en realidad estoy aquí para platicarte de un tema algo complicado...

- ¿En qué lío te has metido ahora? - suspiró Snape, con voz cansina

- ¿Qué te hace pensar que es un lío? - indagó el rubio ofendido

- Draco, que nos conocemos... - le recordó el hombre

El rubio suspiró, y acomodándose mejor en el sillón, comenzó

- Veras Sev, es que... emm... yo...

Severus alzó la ceja derecha en muda espectación, y tras una honda bocanada de aire, Draco al fin habló

- Me he acostado con Harry Potter

Si Harry hubiera estado bebiendo algo en ese momento, se hubiera atragantado. En lugar de eso, solo abrió grande sus ojos, y contuvo la respiración para no perderse detalle de la conversación.

Severus por su parte gritó

- ¡¿QUÉ?!

- Y la cosa no termina ahí... yo lo... emm... lo embaracé.. - confesó Malfoy con dificultad

- Oh, Draco... ¿así que fuiste tu?

El rubio ciertamente no se esperaba esa respuesta, y su padrino lo vió en su cara, así que pasó a explicarse

- Hace dos semanas Dumbledore nos mandó a todos los profesores un pergamino diciéndonos que debíamos tener cuidado con Potter en las clases, debido a su estado de gravidez. Debo confesarte que me sorprendió mucho la capacidad de idiotez de Potter, embarazarse a ésta edad... Ya sabía que era un completo idiota, pero ésto... - Harry sintió sus orejas enrojecer de la ira - Pero jamás me imaginé que el imbécil que le había hecho el favorcito habías sido tu Draco...

- Creeme cuando te digo que no lo planee... solo... ocurrió

- ¿Eres idiota? ¡¿cómo que solo 'ocurrió'?! ¿acaso no sabes qué es lo que pasa cuando no usas protección?

- ¡¿Tú también me vendrás con ese cuento?!.. Ya se lo he dicho a Blaise, en ese momento en lo menos que pensé fue en cuidarme

- Pero Draco

- ¡YA SÉ!, es necesario cuidarse siempre ¡ya lo sé!... yo, simplemente tenía la cabeza en otro lugar en ese momento... ¡Ay padrino! ¡Si supieras cómo logra encenderme ese Potter! - Harry se ruborizó de pies a cabeza - Fue gloriosa la noche que pasé con él

- ¡Detente Draco! Es de Harry Potter de quien me estás hablando ¡Por Merlín! - le recordó Snape con cierto asco en la voz

- Perdón, olvidé la fobia que le tienes... - contestó con burla

- No seas irrespetuoso muchacho - le criticó el hombre - Sabes perfectamente la opinión que tengo con respecto a ese mocoso con complejo de héroe... Ahora dime, ¿cómo fue que de un día para el otro tu más grande enemigo fue a parar entre las sabanas de tu cama? - quizo saber Snape, y Draco no tuvo el coraje de decirle que no fue precisamente en una cama donde había tenido sexo con el Gryffindor, sino en su mismísimo escritorio

- Pues... en realidad fue algo extraño. A comienzos de éste año, de un día para el otro Potter me empezó a parecer atractivo, comencé a fijarme en él, y no fui verdaderamente consciente de mi gusto por él hasta que me encontré fantaseando con hacerlo mío en plena clase de... en clases - a pesar de la confianza que le tenía a su padrino no le daba la cara para admitir que había fantaseado con Potter en sus clases

- No es nada nuevo, haces lo mismo con todos.. - le recordó el profesor, restándole importancia al asunto

- Sí, pero en ésta ocación era diferente. Mi deseo por Potter lo sobrepasaba todo, nunca me había pasado el que se me hubiera antojado tirarme encima de él en pleno pasillo... suerte que es tan despistado y nunca se dió cuenta de mis arrebatos. La cosa fue que al fin se me dió la oportunidad de acercarme a él para algo más que simplemente hablar... ¡y vaya que valió la pena! Nunca probé nada más delicioso que ese chico. Aún no entiendo por qué ese deseo tan desbordado por él, tal vez sea porque fue mi enemigo tanto tiempo, y después esas ansias tan apremiantes... supongo que lo ví como una especie de fruta prohibida o una cosa así... no sé, de lo único que tengo completa seguridad es que estar con Potter fue la gloria

Harry creyó que explotaría si continuaba sonrojandose así. A Snape por su lado una pequeña alarma se le prendió en la cabeza, y le urgió preguntarle a su ahijado

- Dime Draco, ¿después de Potter no se te antojó ninguna otra persona?

- Eso es lo más extraño de todo, yo tenía la idea de que una vez que lo tuviera mi deseo por él se extinguiría, como pasa con todos mis amantes, pero no fue así. Continuó igual de fuerte que antes de que ni siquiera le pusiera un dedo encima... te lo digo enserio, ese chico me pone a mil

- "Eso es malo..." - pensó Snape para sí - Cuentame más Draco

- Bueno, como aún tenía ganas de más Harry Potter, comencé a cargármelo. Así que le busqué, le acosé y le pesadeé hasta que al final aceptó salir conmigo. Te confieso que me alegré bastante cuando me dijo que sí, y después de ese día no he parado de comermelo a besos en cualquier lugar que puedo. El muy idiota no se ha dejado cojer otra vez, ¿era virgen, sabías?. Su actitud de chiquilla virginal a veces me exaspera, se pone histérico cada vez que quiero besarlo en público, pero cómo me corresponde cuando estamos solos.. no tienes idea...

- Es lo lógico, que tu seas más salido que la esquina de una mesa no quiere decir que todos los demás lo sean. Es normal que a Potter le de verguenza el que los vean intercambiando saliva, porque conociendote, tu forma de besarlo no debe ser nada casta... - le comentó con una risita

- Te lo dije y te lo repito, Potter me enciende con solo verle, me dan ganas de tomarlo ahí donde me lo encuentro... - le confió Draco a su padrino

- ¿No crees que es algo excesivo? ¿obsesivo tal vez? - preguntó Snape

- ¿Yo, obsesionado con Potter? ¡No!, es solo calentura

Algo le pinchó dolorosamente en el pecho a Harry, pero continuó escuchando sin moverse

- Y buneo, como te decía, comencé a salir con Potter, y todo iba bien, a excepción de que no me dejaba tocarlo más allá de sobre la ropa, y de que no salimos a ningún lugar más que a Hogsmeade, hasta que ayer en la noche me viene con la noticia de que esta embarazado de mi. Al principio no le creí que fuera mío el niño, y aún tengo mis dudas, pero se puso a llorar de tal manera y a gritarme tales cosas que me terminó por convencer... Severus, ¿qué hago? Potter me dijo que quiere conservar al bebé, y está enojadísimo conmigo porque le dije que podía abortar, para deshacernos del problema, y él se puso como un toro y me dijo de todo un poco... él lo va a criar solo, y yo no sé qué hacer... me sentía tan... bien, estando con él, pero tener un hijo ahora... es algo de lo que no estoy para nada seguro, somos muy jovenes, y es como se lo conté a Blaise, no estamos enamorados, al menos yo no lo estoy, y no pensamos casarnos, así que tener un hijo en éstas circunstancias en algo complicado... pero aún así, yo...

- Draco... yo lo entiendo... te entiendo muy bien, y también entiendo cómo se siente Potter, sé por lo que está pasando. Sabes que yo también estuve embarazado... una vez... - recordó el hombre nostálgicamente

Harry abrió sus ojos todo lo que pudo de la sorpresa, ¿Snape embarazado?. Le entraron unas enormes ganas de reirse a carcajadas, pero como pudo se controló para que no lo descubrieran.

- Sev... cuéntame, Nunca me contaste lo que pasó aquel día en realidad, ¿acaso abortaste?

- No - respondió Snape - contrario a lo que la mayoría podría pensar, no lo hice. No sería capaz; ¿jamás te has preguntado por qué soy profesor? Me gustan los niños, aunque no se me note

Draco alzó las cejas pidiendo una explicación, la forma en que su padrino trataba a sus alumnos no hablaba para nada de que le gustaran los niños

- Supongo que con los años me he vuelto algo irritable - se justificó el hombre

- Claro - dijo Draco no conforme con la respuesta - ¿Y entonces? ¿qué pasó con el bebé?

- Mi hijo nunca llegó a nacer, Draco - informó Snape, descubriéndose el brazo izquierdo - Lo perdí por culpa de ésto

Draco se quedó impactado mirando la marca tenebrosa. Nunca antes había visto una tatuada en el brazo de nadie. Sabía que su padrino la tenía pero nunca se la había visto... y era realmente espeluznante...

Snape volvió a cubrirse el brazo y levantándose del sillón le dió la espalda a su ahijado y éste solo reaccionó cuando Severus volvió a hablar:

- Verás Draco, junto a tu padre, yo era uno de los más fieles servidores del Señor Oscuro. Cuando supe de él me sedujo su poderío, me dejé convencer por sus ideales y me uní a sus filas. Yo le veneraba e idolatraba... pero el Señor Tenebroso quedó relegado a un segundo plano cuando descubrí que había quedado embarazado. Mi hijo se convirtió en mi priorodad, lo era todo para quería una familia, la que nunca tuve ya que soy huérfano desde pequeño, eso lo sabes, así que me dediqué de lleno a cuidarme en mi embarazo, lo que obviamente entorpeció mi desempeño como mortífago, pero no me importaba, mientras mi hijo estuviera bien, yo también lo estaría. Pero... el Señor Tenebroso descubrió mi embarazo.. y me ordenó abortar. Yo estaba de cinco meses, y me rehusé tajantemente... y fue lo pero que pude haber hecho... él, ellos... mataron a mi hijo... - Severus acarició ausentemente su estómago y Harry, escondido bajo la capa y atrapado por el relato de su profesor, también se aferró a su barriga - Un mortífago enmascarado alzó su varita contra mi esa noche, y asesinó a mi hijo sin escrúpulos... Desde ese momento le guardo luto a mi hijo no nato, y he ahí el por qué de mi gusto tan pésimo para vestirme... Yo maldije a Voldemort por lo que me hizo y me maldije a mi también por haberlo seguido tan ciegamente, sin haberme dado cuenta de que sus promesas de poder y gloria eran solo mentiras, que a él lo único que le interesaba era su propia satisfacción, y trataba a sus seguidores menos agraciados, los que no estaban en su círculo interno, como alimañas... Me revelé contra el Lord Oscuro, y cuando Potter lo derrotó hace diecisiete años fui feliz, , el bastardo había pagado por asesinar a mi bebé... Pero yo estaba solo, mi... pareja - dijo con veneno - se fue a hacer su vida enseguida de que yo perdiera a nuestro hijo y después de mi deserción yo vine aquí, al lugar donde por siete años me sentí en casa, me sentí querido, y me hice profesor de Pociones, mi especialidad... aunque te confieso que mi verdadera fascinación son las Clases de Defensa contra las Artes Oscuras... y Albus nunca quiso dareme el puesto, jamás sabré por qué... Y bueno, esa es la historia...

- Sev... yo, no sabía que... - dijo el rubio en tono de disculpa, con pesar en los ojos

- Ya lo sé, tu no tienes la culpa de nada, así que no te sientas culpable, creo que ahora tienes cosas más importantes de las que preocuparte que el pasado de tu padrino...

- ... ¿Aún... le odias? - indagó dubitativo Draco

- ... No. Yo creí que podría olvidar... pero lo único que logré con todos estos años de evasión y distancia fue simplemente no recordar... y no es lo mismo Draco, no es lo mismo olvidar que no recordar...

- ¿Por qué? - preguntó el menor no entendiendo

- Porque cuando olvidas significa que de tu mente y de tu cuerpo desaparece todo rastro consciente de eso que tanto quieres olvidar, pero cuando no recuerdas, lo único que haces es no traer a tu mente esos recuerdos, no recrearlos, pero tu lo sabes, ellos siguen estando ahí, latentes, como lo está también el dolor que esos recuerdos te causan... - explicó el profesor con infinita tristeza

Harry nunca creyó posible que algo salido de Severus Snape llegara a conmoverlo en lo más mínimo jamás, Y allí estaba él, aún debajo de la capa invisible y haciendo todo lo posible para que nadie escuchara los sollozos que el relato de Severus le había provocado. Con todo el sigilo posible se enjuagaba las lágrimas en el dobladillo de su camiseta y permanecía todo lo quieto que los agites de sus sollozos le permitían.

- Padrino... - llamó Draco

- Sí? - contestó el hombre saliendo de su estado de nostálgica tristeza

- ¿Qué debo hacer?

- ¿En cuanto a Potter y tu hijo?

- Sí...

- ¿Tu qué quieres hacer?

- Blaise me preguntó lo mismo, y francamente... no lo sé. Lo estuve pensando, pero no llegué a ninguna conclusión... Todo es tan confuso. A mi me gusta estar con Potter, me siento bien, cuando le beso, cuando le toco.. Pero tener un hijo ahora, especialmente cuando nosotros no estamos involucrados sentimentalmente... es decir, yo no lo amo, entonces, es difícil tomar la decición de tener un hijo en esas circunstacias, no quiero que mi hijo pase por lo mismo que pasé yo... Yo quiero que crezca en un hogar donde le puedan dar todo el amor que se merece y más...

- Esos pensamientos son muy correctos Draco, pero no puedes pasar por alto la decición de Potter, después de todo, es él quien lo lleva en su interior

- Y él ha decidido tenerlo, con o sin mi ayuda... ¿qué hago?... - le preguntó con los ojos más tristes y anhelantes que Severus haya visto jamás

Harry estaba muy sorprendido, el lógico punto de vista de Malfoy en cuanto a su hijo y la situación actual... ahora lo comprendía todo, su reacción, sus acciones... Pero igual el enojo no de le iba, aunque había aminorado bastante...

- ¿Qué diría mi padre? Tú que lo conoces mejor que yo podrías decirme... - dijo el rubio

- Conociéndolo como lo conozco, lo más probable es que te obligara a enlazarte, lo quieras o no

- Yo pensé lo mismo... pero no sé...

- Bueno Draco, Siento mucho el no poder serte de mucha ayuda, ésto es algo que debes decidir por ti mismo

- No Severus, tu has sido de más ayuda de la que crees, gracias

- De nada, para eso estan los padrinos

Harry sonrió, ésa era la misma frase que Sirius le había dicho a él cuando les fue a informar de los detalles de su embarazo a él y a Remus

- Creo que ya tengo que irme - informó el rubio, y eso alertó a Harry

- Bueno, gracias por confiar en mi y venir a contarme ésto

- Gracias a ti por estar, y por aguantarme

- No te creas que es una tarea fácil el aguantarte - dijo el hombre con humor, y Harry se sorprendió de verlo sonreir

- Adiós Sev, nos vemos mañana en el desayuno

- Adiós

Harry se puso al lado de la puerta antes de que Malfoy llegara a ella y cuando el rubio pasó hacia afuera de la habitación el morneo se apresuró a deslizarse también por la entrada. El retrato se cerró y Malfoy emprendió la rápida caminata hacia su habitación en las mazmorras. Harry quería detenerlo, quería hablar con él, pero sabía que cuando se descubriera de la capa no tendría una explicación a por qué estaba ahí a esas horas de la noche, así que lo dejó ir, y él se dirigió hacia la torre de Gryffindor con un pensamiento firme en la cabeza, el día de mañana hablaría con Draco Malfoy, tenían que resolver el asunto de su hijo, y lo tenían que resolver ya.

...

A la mañana siguiente y de camino al Gran Comedor, Harry iba solamente acompañado de Hermione, y aprovechó eso para contarle lo que había escuchado de Malfoy la noche anterior, le contó todo, menos lo del bebé de Snape. No supo por qué pero quiso guardar eso en secreto, quiso respetar la privacidad de su profesor.

Hermione se quedó muy sorprendida después de que Harry le contara aquello, sorprendida ante la capacidad de Malfoy de pensar las cosas en frío y ser tan lógico y realista, y también se quedó muy pensativa en cuanto a eso de que el rubio no quería que su hijo pasara por lo mismo que él, ¿qué podría ser aquello?. Por lo que tenía entendio, los Malfoy eran una familia de magos muy antigua y muy rica, seguramente Draco de pequeño recibió todo cuanto se le antojara y más.

- Ahora más que nunca debes hablar con él, Harry - le dijo la castaña cuando se sentaron en la mesa de Gryffindor en el Gran Comedor

El pelinegro ehcó una rápida mirada hacia la mesa de las serpientes y vió que Malfoy le miraba insistentemente. El ojiverde hizo un amago de sonrisa y luego bajó la mirada, y continuó hablando con su amiga

- Sí Herm, debo hablar con él

La chica pareció satisfecha con esa respuesta y se dispuso a tomar su desayuno, pero a Harry no se le antojaba nada de lo que había en la mesa, así que comenzó a experimentar. Probó ponerle mermelada a su té, y le pareció delicioso. Después quiso ponerle mantequilla de maní a las rosquillas dulces, y también le gustó, luego peló una banana y la puso entre dos tostadas, se la comió de cuatro o cinco mordiscones y después vió aquel manjar que lo había dejado fascinado desde que lo había probado. Allí cerca de él estaba el plato con tiras de tocino fritas, y al lado, el pote de dulce de leche. Acaparó el plato y el pote para él solo y no los soltó hasta que se acabó todas las tiras de tocino. Sus compañeros más cercanos lo miraban estupefactos, y Hermione solo se reía.

...

Como ese día era sábado, Harry tenía que cumplir su castigo con Malfoy, y era perfecto, porque tenía la oportunidad de hablar con él sin tener la necesidad de ir a buscarlo.

El ojiverde se encontraba esperando al rubio en las puertas del castillo, cerrándose los botones de su capa de abrigo, ya que el clima se estaba enfriando cada vez más, cuando inoportunamente sintió que alguien le ponía una mano en el hombro. Volteó y se encontró con Malfoy, quien lo miraba de la misma forma que en el Comedor

- Nos vamos? - dijo Harry a forma de saludo

El Slytherin asintió y comenzaron el camino hacia el pueblo. Harry miraba de costado a Malfoy de vez en cuando, extrañando.. .¡NO! extrañado de que el rubio no se comportara como antes, con esa actitud despreocupada, siempre tratando de seducirlo. En vez de eso iba callado y rígido, con los músculos tensos.

- Draco... - llamó el Gryffindor

El rubio dió un respingo al oir su nombre, sin notar que éste había sido pronunciado sin un ápice de odio, como dos noches atrás.

- ¿Sí? - respondió aún con la mirada al frente

- Siento... siento mucho haberte gritado como lo hice la otra noche, yo... en verdad no te odio - se disculpó el moreno

Draco se alivió, no supo por qué pero sentía como la piedra pesada que le había estado oprimiendo el estómago desde que había escuchado esas palabras la otra noche hubiera desaparecido.

- Y yo siento mucho el haberte dicho lo del aborto, fui un desubicado y muy descortés al haberlo dicho sin tacto alguno

- Estás disculpado - dijo el ojiverde sonriendo - estabas siendo simplemente tu

Ya habían llegado al pueblo y se dirigieron a la primera tienda de la lista que McGonagall les había dado: la librería. Draco fue hasta el mostrador a pedirle un libro para la Profesora Sprout al encargado del local, y Harry se puso a cureosear entre los estantes. Sin darse cuenta terminó en el estante de libros para la familia, y su vista los recorrió hasta que se posó en un libro en particular, estuvo mirando el título grabado en el lomo del ejemplar por un largo rato, hasta que la voz de Draco a sus espaldas lo sobresaltó:

- 'Embarazos masculinos: guía para su cuidado' - recitó el rubio el título del libro en cuestión

Harry solo bajó la mirada, sin moverse. Sintió cómo Draco, tampoco sin moverse detrás suyo, alargó el brazo, rozando levemente su espalda con el pecho, y tomó el libro

- ¿Quieres comprarlo? - le preguntó el Slytherin ojeando el libro

Harry se sorprendió ante esa pregunta, se volteó rápidamente, y se encontró con el rubio mirando muy atentamente una de las páginas que pudo ver tenía una ilustración.

- Aa.. y-yo... no.. - balbuceó el moreno

- Vamos, te lo compraré - resolvió Malfoy, cerrándo el libro de un golpe y yendo al mostrador

- Draco.. no .. - intentó detenerlo, pero éste ya había pagado

Harry no entendía nada, él tenía la idea de que Draco no quería al niño, a pesar de todo lo que había escuchado la noche anterior, entonces ¿cómo tenía que interpretar ésto?

Draco volvió a su lado con una bolsa la cual le entregó, diciéndole

- Para tí

- Draco... qué.. ¿qué significa ésto? - preguntó confundido, tomando la bolsa ofrecida

- Tenemos que hablar, pero no aquí. Vayamos a otro lado. Pero antes terminemos con ésto - dijo mostrándole la lista de compras

Harry asintió, y salieron de la librería. Hicieron todas las compras que McGonagall les había encargado, y luego Draco llevó a Harry a una placita media escondida entre dos callecitas del pueblo, que estaba casi vacía. No había personas de Hogwarts allí, así qué podían hablar con tranquilidad. Se sentaron en unos simpáticos banquitos que había en el lugar y Draco decidió tomar la delantera y decir

- Realmente siento mucho mi actitud de la otra noche

- Te dije que te disculpaba - le dijo Harry

- Sí, pero... me siento mal por haber dicho.. lo que dije

Draco sorprendido de sí mismo reparó en el hecho de que... se estaba disculpando. La última vez que había intentado disculparse le había parecido algo difícil, y Blaise lo había notado. Y ahora, lo estaba haciendo como si fuera una práctica común en él el disculparse, se estaba disculpando con Potter...

¿Por qué las cosas con Harry Potter tenían que ser tan jodidamente confusas?

- Draco, tenemos que hablar seriamente, y lo sabes.

- Sí, lo sé.

- No quiero que te lo tomes a mal ni te enojes conmigo por lo que voy a decirte, pero la mayor parte de la culpa la llevas tu. Yo no sabía nada de la Venus, y ahí entra mi pequeña parte de la culpa, por no haberme informado, pero tu sí lo sabías, y no te acordaste de usar protección alguna. No te lo estoy reprochando, solo quiero dejar éstas cosas claras.

- Lo sé - dijo Draco mordiéndose el labio inferior se rabia

Sabía que él tenía la culpa ¡maldición!, pero no le gustaba para nada que se lo echaran en cara

- Yo ya me he decidido - continuó el moreno - Y sé que tener a éste bebé va a cambiarme la vida, y yo decido si para bien o para mal. Y he decidido que será para bien, lo tendré y le daré todo el amor que pueda... para compensar la falta de cosas materiales... No podré darle lo mejor, pero no le faltará nada, eso te lo puedo asegurar.

- ¿Y tus parientes muggles? - preguntó Draco

- ... Ellos.. creo que son más malvados que el mismísimo Voldemort - ignoró el temblor de Draco al oir ese nombre - le harían daño, como me lo hacen a mi, y eso es algo que jamás permitiré

- ¿Cómo que te hacen daño? - preguntó Draco enojado

- ¿No lo sabías? No todo fue gloria en la Historia del Niño-que-vivió - dijo el ojiverde con sarcasmo - desde que tengo memoria he dormido en al alacena debajo de una escalera, comido sobras y vestido ropas usadas, cuatro tallas más grandes. He cocinado y limpiado sin recibir nunca un 'gracias' a cambio, y cada vez que algo extraño sucedía en casa de mis tíos, la culpa indudablemente siempre la tenía el molesto sobrino anormal, o sea yo. Y ahí recibía palizas, una vez tío Vernon me golpeó tanto que no pude pararme de mi cama en cuatro días. Y cuando finalmente logré pararme, tía Petunia me mandó a limpiar toda la casa. Y mi primo Dudley, él se encargó muy eficientemente en hacerme la existencia miserable, impidiendome poder hacer amigos, sin mencionar que a menudo me usaba como saco de boxeo. Lo único bueno que saqué de todo eso fue que ahora sé cocinar y limpiar perfectamente y no necesito a nadie que lo haga por mi - ironizó

Draco se sentía extraño. Estaba muy furioso, era tanta la rabia que tenía para con los parientes de Harry que apretaba sus puños con fuerza y se mordía el labio inferior con ganas. Quería matar a esos maldítos muggles por maltratar así a alguien que no se lo merecía, y a la vez quería proteger a Potter a toda costa. Harry lo miró extrañado, y le preguntó

- ¿Estás bien?

Ante esa pregunta el rubio se obligó a controlarse, haciendo gala del eficaz autocontrol Malfoy. Increiblemente para él, había tomado una decición, ¿cómo negarse a esos ojos verde esmeralda cuando brillaban de esa manera?, estaba decidido y ahora mismo se lo haría saber a Potter

- Bueno, Potter. Si tu quieres tener al niño, bien. Pero no lo tendrás solo - Harry abrió sus ojos todo lo que pudo - Te lo dije aquella noche, yo no abandonaría a un hijo mio a su suerte, y no lo haré. Yo soy su padre, cuidaré de él, y cuidaré de ti también, no debes preocuparte por nada, ¿de acuerdo?

- P-pe... pero... - Harry aún no salía de su sorpresa - ¿te das cuenta de lo que estás diciendo? ¿vas a cuidarme? ¿a mi? ¿a 'San Potter'? Vamos Malfoy... tu me odiabas...

- Tu lo has dicho, te odiaba. Pero ya no te odio, creí haberte dejado eso bastante claro - le respondió el rubio acariciándole con una mano la pierna de Harry que estaba a su lado

- Pero - se quejó el ojiverde, apartando la pierna

- Escúchame Harry, estás embarazado de mi hijo y yo voy a cuidarlos, te guste o no, ¿me entiendes?

- Yo... emm... no.. no sé qué decir... - balbuceó el moreno sorprendido, y hasta agradecido

- Nada estaría bien... Harry... quiero besarte... - le dijo anhelante

- ¿Es eso en lo único que piensas? - se quejó Harry un poco desilusionado de que el rubio hubiera cambiado la conversación con esos rumbos

- ¿Qué? - preguntó el Slytherin confundido

- Malfoy... - comenzó Harry, teniendo muy presente las palabras que había dicho el Slytherin en cuanto a él la noche anterior - ¿Yo te gusto? - dijo sintiendo cómo sus ojos empezaban a llenarse de lágrimas

/ ¡Ay padrino! ¡Si supieras cómo logra encenderme ese Potter! /

- ¿Que si me gustas?.. Bueno, me gustan tus labios - le dijo mirando la boca de Harry - y tus manos - le agarró una - y.. jeje.. definitivamente me gusta tu trasero - le contestó sonriendo pícaro, y trató de besarlo otra vez, pero Harry lo detuvo corriéndole la cara - Pero ¿qué..

/ ¿Yo, obsesionado con Potter? ¡No!, es solo calentura /

- Solo te gusta mi cuerpo?... - le preguntó en un susurro que más que pregunta pareció una afirmación

- Bueno.. - comenzó el rubio, pero fue cortado bruscamente por un Harry hipante

- ¡Solo te gusta mi cuerpo! ¡No yo!... es gracias a tu inmundo deseo por mi carne que ahora tenemos éste dilema - le gritó el ojiverde señalándose el estómago

Draco lo miraba ceñudo, algo confundido, y tal vez molesto. ¿por qué tenía que ponerse así?

- No quiero ser alguien con quien simplemente calientes tu cama, Malfoy. Mi autoestima no estará muy alta, pero me valoro a mi mismo como persona y no quiero ser el juguete de nadie... Ya no quiero que me toques - resolvió soltándo su mano del agarre del rubio, y vió cómo Draco abrió grandemente sus ojos - Y como insistes en tomar la responsabilidad que te corresponde como padre de mi hijo, no me puedo oponer a que te acerques a mi para ver cómo va su gestación, pero sí me opongo terminantemente a que te acerques a mi con la intención de volver a seducirme... las consecuencias pueden ser... devastadoras... - susurró mieterioso el moreno

Draco se quedó de una pieza, no sabía que contestar...

- ... Ahora vete por favor, te agradecería que me dejaras solo - le informó el ojiverde

Draco, resentido por la resolución tomada por el Gryffindor, se paró del banco en el que estaba sentado y abandonó la placita a zancadas furiosas. Harry supuso que iba en busca de sus amigos, o quiza ya se iba al castillo, ya que se había llevado las cosas compradas para los profesores. A Harry algo le hacía presión en el pecho, dejó caer las lágriams que había estado reteniendo a duras penas en presencia del rubio, y aferró el libro dentro de la bolsa contra su pecho, ese libro que probablemente le ayudaría con la tarea de tener a su hijo... al bebé... Harry deslizó una mano desde el libro hasta su vientre, que guardaba la razón de su llanto.

O eso creía él, porque en verdad el que Draco lo hubiera dejado solo le había afectado más de la cuenta. Harry se quejó de eso, sin acordarse de que había sido él mismo quien le había pedido al rubio que lo dejara solo y en paz.

...

- Blaise... Potter es un imbécil... - dijo el rubio a forma de saludo

Draco había llegado al castillo hecho una furia, le había ido a dejar los mandados a McGonagall en su despacho y había ido directamente a la sala común en la mazmorra Slytherin, en donde se encontró con que solamente estaba Blaise, los demás probablemente continuaban en Hogsmeade

- ¿Qué te hizo ahora? - preguntó el castaño

- Es un retrasado mental... es tan... tan... ¡Gryffindor!

- ¿Me cuentas?

Draco bufó, luego suspiró, y después de obligarse a sí mismo a tranquilizarse, se sentó al lado de su mano derecha en el sillón verde frente a la chimenea, y le contó todo lo que le había dicho Potter, y también le dijo que había decididio tomar las responsabilidades de su hijo.

- Vaya... ese Potter está realmente hueco... - comentó Zabini después de oir todo el relato

- Lo sé...

- Bueno, pero todo ésto tiene remedio - dijo Blaise con alegría

- No lo creo... - se lamentó el rubio

- Draco... ¿acaso olvidas quien eres? - dijo el castaño con incredulidad - ¡Eres el Príncipe de Slytherin!, ¡el amo de las apariencias! ¡El Rey de la Seducción! Si quieres puedes tener a Potter babeando por tí otra vez en poco tiempo... ¡Vamos, tu sabes que puedes!

- Tienes razón! - concedió el rubio con alegría renovada - ... pero ésta vez tiene que ser distinto, no puedo ir y cargármelo así como así, me prohibió que me acercara a él para otra cosa que no sea preguntar por mi hijo... tengo que ser más sutil...

- Así es - animó el castaño

- Blaise... gracias. No sé qué haría sin ti - expresó el rubio con verdadero agradecimiento

- De nada Dragón. Y realmente te felicito por tu próxima paternidad, eres muy afortunado - dijo el castaño con un timbre de tristeza en la voz

- Gracias. Y ya la encontrarás Blaise, ya te encontrarás con esa persona que seguramente quiera tener más de una docena de hijos contigo, ya lo verás.

Blaise le sonrió agradecido a su amigo, y juntos se encaminaron hacia su habitación.

Pansy no cabía dentro de su sorpresa. Había escuchado todo el intercambio de palabras entre su rubio príncipe y el amigo de éste mientras estaba escondida detrás de la puerta que llevaba a las habitaciones de las chicas, y no lo podía creer. ¿Potter embarazado de Draco?... Oh, Merlín...

Continuará...

Terminado el día: 18 de enero de 2005, a las 2:07 am