Hola como veran trate de actualizarlo lo mas pronto q pude...asi q esperon q les guste ya q a mi me gusto mucho este capi...y les informo q muy pronto comenzara la trama q quise reflejar en esta historia con la peli...bueno ahi les dejo y nos vemos en 4 dias si se puede

Los personajes no me pertenecen son de Crepusculo


Capitulo 3

Miércoles, 8am

En otra parte de california, en donde el ruido era música para sus habitantes, era roto por el pitido insistente de un despertador que como eco revotaba en el modesto departamento que solo contenía lo necesario para dos personas.

Tanteando a ciegas un delgado brazo trataba de apagar el molesto ruido que había interrumpido su sueño, gruñendo como un gatito mojado, desactivo la alarma hasta que miro en lo números rojos las 8.

Abriendo los ojos con brusquedad mientras el sol le daba de lleno en la cara cegándola, cayo de la cama haciendo que maldijera por su infortunio.

Tomando una ducha rápida con agua fría que le calaba hasta los huesos, tomo lo primero que vio en su closet, sin importarle que le combinara o no, mirando por un instante en el reflejo del espejo tratado de cubrir las ojeras que le había causado la ultima fiesta de la noche anterior, acomodando su curioso corte de puntas alborotadas antes de quedar satisfecha.

Salió de su departamento, cumpliendo con su ejercicio que se había planteando algunos meses, llegando sin aliento al metro en donde como sardinas se acomodo.

Corrió por los pasillo del campo hasta chocar contra su peor pesadilla, el pan de cada día bufando irritada del como podía aceptar chicas descerebradas en aquella prestigiosa universidad.

Pero como ella era Alice Brando, no podía quedarse cayada a lo que siempre repudio y era la clase social que había nacido, siendo la oveja negra y no como su hermana Bree que se pavoneaba como la nueva Paris Hilton mostrando a su nueva adquisición de esposo.

Saliendo ilesa con su confrontación con la rubia, Alice siguió su camino encontrándose con su amiga y compañera de piso que le sonreía mientras le entregaba un vaso de café.

-otra vez te quedaste dormida- dijo la pelinegra antes de entrar a sus clases de leyes

-vamos Ángela si tu no volviste al departamento- dijo sorbiendo el liquido amargo

-solo te digo que fue muy divertido- dijo su amiga levantando una ceja sugestivamente

Alice negó con la cabeza tomando asiento antes que las clases comenzaran con el mismo ritmo de los otros días.

Disgustada al ver que el tiempo no cooperaba con su suerte abandono a su amiga que le deseo suerte antes que tomara un taxi que le llevara al lugar mas exclusivo de california en donde su queridísima familia le estaba esperando en un restaurante.

-Alice- su madre le beso en la mejilla haciendo que se sintiera incomoda

La señora Brando que actualmente se había vuelto casar con otro hombre de su misma clase social pero mas compresivo que su padre, era la única que comprendía a su hija que bufo cuando se sentó a lado de su hermana Bree que en aquel momento leía una revista de modas.

-que tal se encuentra Garret- dijo Alice mientras esperaban la llegada de su padre

- bien creo- dijo su hermana sin interés- supongo que le esta yendo bien con la suma de nuestro divorcio

Así era su hermana, sus matrimonios no duraban una semana, antes que ella se aburriera y buscara su reemplazo que iba por el mismo camino.

Alice se mordió la lengua, quería decirle lo estúpida que era pero igual no valía la pena ya que era peor que hablar con una pared.

-papi- chillo su hermana lanzándose hacia su padre que le abrazo

-perdón por el retraso- dijo el hombre que era el símbolo de odio de Alice

-como si importara- dijo en susurro antes que su madre le mirara mal y su padre con su mirada fría

-no importa- dijo la ex señora Brando tratando de calmar la tensión entre padre e hija

Alice rodo los ojos, esto era típico en su extraña familia, un divorcio tan pacifico que ni ella se creía pero así era su madre, los divorcios de su hermana mayor que eran igual a los zapatos que se compraba cada mes y ni hablar con su padre que era un adicto a su trabajo.

La comida no pasó a más con conversaciones superficiales y las típicas provocaciones de su padre que pensaba que su hija estaba perdiendo el tiempo en su estudio y no sentando cabeza con algún matrimonio que le pudiera mantener.

Cansada y con un dolor de cabeza que le amenazaba prefirió estar en su departamento descansando de aquella vida injusta pero su sorpresa fue al ver a su amiga Ángela llorando en el pasillo con las cosas afuera.

-¿Ángela que pasa?- dijo tratando de buscar una explicación

-el casero nos hecho- dijo la pelinegra hipando

Furiosa camino hacia el piso del dueño del edificio, golpeando la puerta hasta que un hombre gordo lleno de sudor le abrió la puerta. Alice sintió asco cuando sus ojos le estaban desnudando.

-¿Por qué nos hecha? - dijo con ira levantando la barbilla

El hombre se recostó en la puerta haciendo que Alice pudiera ver a una de las chicas que era su vecina vistiéndose apresuradamente.

Esto fue lo último que Alice pudo aguantar al ver la clara indirecta de su asqueroso casero, escupiéndole antes de girar los talones mientras el hombre le maldecía por su insolencia tomo sus cosas haciendo que Ángela le siguiera muy asustada cuando paso a lado de aquel hombre que tomo del brazo de Alice con fuerza haciendo que la morena le rasguñara el rostro en forma de defensa antes de cantarle sus verdades.

-¿y ahora que?- dijo Ángela cuando se encontraba afuera en la calle

-no lo se- dijo Alice que por primera vez en su vida no sabia que hacer

-quizás podrías pedir ayuda a tu….-

-ni se te ocurra- dijo Alice cortándole a su amiga- nunca en mi vida le pediré un favor

-bueno- dijo la pelinegra suspirando- creo que me toco volver a la casa de mi tía

Ángela miro a su amiga con tristeza sin poder darle algún techo en donde ella pudiera estar sin la ayuda de su padre.

-creo que podría ir con tu madre- dijo con vacilación cuando Alice resoplo

-supongo que si- dijo sin darle mucha lata al asunto

Las dos se despidieron separándose en el camino mientras Alice conducía en su pequeño auto descapotable de segunda mano, hasta que una idea vino a su mente, ¿por que no vivir con Dimitri, su novio?

Si, eso era mejor que ir a vivir con su madre, en donde le sofocaría con sus mimos. Llevo su auto al piso en donde supuestamente vivía Dimitri, un lugar donde escandalizaría a su hermana al ver aquel deteriorado edificio en donde estaba segura vendía drogas, pero así era la vida.

Estaciono el auto frente al edificio mientras saludaba a un par de jóvenes sentados en la entrada fumando, no era la primera vez que entraba en aquel lugar, ya eran varios meses que ella se había quedado noches en aquel cuarto en donde precisamente no era para ayudar a su novio a estudiar.

Como de costumbre entro en el pequeño departamento ya que la puerta siempre estaba dañado, encontrado un ambiente puramente masculino, desordenado, lleno de botellas y drogas, las mismas que ella había consumiendo en vez en cuando quería relajarse.

Unos fuertes gemidos le sacaron de sus pensamientos que le recordaban su adolescencia rebelde, sintiéndose incomoda si había interrumpido al amigo de su novio.

Pero una corazonada hizo que moviera los pies hasta la hitación en donde se encontró un cartaño follando a una pelinegra llena de tatuajes.

Sin poder contener su ira, vocifero su nombre mientras sus pequeñas manos se formaban puños.

-Alice- dijo Dimitri que no mostro ningún arrepentimiento cuando sonrió - por que no te unes a nosotros

Su mandíbula se desencajo ante la petición indecorosa de su novio, ella podía drogarse, fumar y consumir alcohol aun practicar sexo salvaje pero esto iba más de su ética, haciendo que su rostro tomara un color escarlata por la furia.

-¡eres un maldito imbécil!- se abalanzo hacia el haciendo que la pelinegra saliera de la cama aburrida como si hubiera presenciado lo mismo dirigiéndose desnuda hacia la sala

Alice trataba de rasguñarle, hacerle daño físicamente, pero el era mas fuerte y ágil asiéndole que se detenga, mientras ella se retorcía bajo su cuerpo desnudo que comenzaba a excitarle.

-cálmate- dijo colocando sus brazos sobre su cabeza

-¡¿como mierda quieres que me calme?- dijo echando fuego por los ojos- llego aquí para darle una sorpresa a mi novio y lo que me encuentro es que el esta follando como conejo

- no es para tanto- dijo Dimitri haciendo que Alice le mirara incrédula- solo es sexo nada más

Aquello le dolió empujándole para salir de su cuerpo desnudo, mientras que las palabras de su padre le caían como aguan fría cuando el mismo dijo que aquella relación no tenía ningún futuro.

-Alice- quiso tomarle el brazo pero ella se alejo- mierda, no se que te pasa

-¿no sabes que me pasa?- dijo tratando de controlar su furia- lo único que pasa es que tu me ves mas como un sexo casual, eso es lo que pasa

Estaba exasperada pero lo que mas le harto era ver como el maldito se apoyaba contra la pared sonriendo con burla como si quisiera pisarle como un insecto.

-¿y que era lo que deseas Alice Brando?- dijo su novio mirándole con aquellos ojos azules llenos de odio- ¿buscabas amor acaso?

Esto era peor que una puñalada, ella que había peleado contra su padre por aquel hombre que le miraba como un bonito coño hizo que la ira se arremolinaba en su interior conteniendo las lagrimas que juro nunca derramar.

-que ilusa eres- continuo- yo solo me echaba un polvo contigo- dijo pavoneándose en la habitación hasta llegar a su lado- lo único que me interesaba de ti era tu dinero

Alice jadeo ante la confesión pero pudo recomponerse mirándole con odio y una sed de venganza que había heredado de su padre.

-¿es lo único que buscaba cariño de mi?- dijo con una falsa inocencia que erizaba los pelos de la nuca

Dimitri se acerco envuelto de la sensualidad que desprendía la pequeña mujer que acaricio su cabello, sintiéndose poderoso por un segundo cuando su entrepierna sintió el dolor que llego hasta su alma.

-nunca, y te lo repito pedazo de escoria, nadie juega con Alice Brando - dijo saliendo de la habitación mientras el hombre aullaba de dolor, retorciendose en el suelo

La pelinegra le miro como salía de aquel cuarto, le dio una sonrisa llena de satisfacción antes de pararse sin importar mostrar su desnudez antes de dirigirse a la habitación donde seguía el hombre gimiendo de dolor.

Alice, que en aquel preciso momento sintió la adrenalina en su sangre, sintió una libertad que le calentaba las venas como un volcán cuando hacia erupción, subiendo a su auto como la chica despreocupada que era, mofándose de la realidad que era un pedazo de mierda, buscando en un algún rincón del auto la tarjeta que le había dado su padre en su cumpleaños numero 23

Satisfecha miro el pedazo de plástico, tomando una decisión que después se podría arrepentir cuando le tocara dar la cara a su padre que en aquel momento le importaba un bledo como todo.